Quiero ser tu Héroe
Por Mayra Exitosa
Capitulo 5
¡Siénteme!
Archie conversaba con Alister viendo un tablero electrónico donde este trabajaba.
-Todavía no logro olvidar su cuerpo unido al mío, era… tan delgada, firme, su cintura pequeña, parecía que mis brazos se amoldaban a ella con tanta facilidad, como si ya nos conociéramos. Alister sonrió al ver la cara de bobo que tenía Archie y este al notarlo ajusto los labios y agregó -Por favor, ni siquiera te acercas a ni una sola chica, todas te intimidan o te descubren o sientes que son demasiado bellas para ti.
- Pues te equivocas, esa día conocí a dos mujeres, un ángel y a ella…
- ¿Un ángel?
- Si una joven demasiado hermosa para pasar desapercibida, su mirada azul cielo, su cabello rubio sol del medio día, y esa boca tan sensual, pero…
-Ya llegó el pero…
- Volaba y por mucho era superior a mis fuerzas, sentí una atmosfera de poder incontrolable, imagínate tenerla a mi lado… y que tal si…
- Ya sé, ya sé qué tal si te descubre y se enojan y te trata mal, que no hay humanas normales… Perla es… muy normal. Archie movía sus brazos como si tuviera a Perla frente a él y su hermano sonreía,
- Pero ella… es distinta… es fuerte y es frágil, es lista y es tímida, es…
- ¿Quién?
- ¡Paty!
- ¿Una mujer normal?
- No. Una mujer única. Suspiraba como si la viera en ese momento Stear
- Ahora si ¿y cuál es el pero?
- Ninguno, ya es mi novia.
- ¡Queeeeeeeeeeeee!
El hombre cuidadoso, serio y precavido de Stear ya le había ganado, tenía novia y no la conocía era una humana normal y el no lo sabía, este se había pasado días completos investigando a Perla, que al bajarla, pidió que la dejara en un lugar donde se encontraba su motocicleta, trato de seguirla pero se le desapareció, desde entonces la buscaba en eventos importantes y de la plantita, apenas notaba algo de ella y buscaba alejarse, si lo quería plantar a su lado, lo mejor era mantener la distancia.
Mientras Terry buscaba una sustancia con su amigo Tom para vencer a la carnívora, si algo sabían era que los estaba buscando y quería pareja, eso era un hecho, así que ambos estaban precavidos, buscaban todo tipo de flores y como se transformaría en peligro, mientras que Tom, observaba un traje con desgano ya llegaba el baile y de Perla o Jet ni sus luces, vaya que sabían moverse, apenas levantaban una pierna y tiraban al hombre, ya quería ser él quien robara algo con tal de sentir una pelea con una de ellas y terminar derrotado con ella encima, soñaba y no se decidía si la peli negro o la castaña al final solo lanzaba un suspiro que no pasaba desapercibido para Terry, pues con Tom distraído era mayor su problema
-Tom, descubrí a Perla.
- ¡Que! ¿Cuándo? ¿Por qué no me lo habías dicho?
- Será mi pareja mañana, no creo que sea buena idea descubrirla, ella se mantiene en la incógnita como nosotros y debe ser por las mismas razones.
- ¿Y su amiga?
- No está con ella, la he seguido y no se han reunido ni una sola vez, el caso es que le dije que podía invitar a alguien más, pero no me ha dicho nada.
- Me ganaste a la peli negro, entonces me toca la castaña… ¡es más chiquita! Terry soltó una risa, como es que Tom ya estaba acoplándose a la idea de que la otra dama lo aceptaría.
Mientras que George hablaba con Candy
- Hija, ahora has aprendido mis trucos, algún día tu hermano hará lo mismo, te desapareces con naturalidad, y no te he descubierto, eso es bueno, mantener el secreto, esta era la capa de mi Padre y ahora es…
- Papá es de mi hermano, definitivamente jamás ocuparé la capa de mi abuelo.
- ¡Pero!
- Papá, mi hermanito George se la merece, quiero algo más femenino, pero usare el color negro, y siempre te sentirás orgulloso de mi Papá.
- Mi niña, ya eres toda una mujer y para mí siempre serás mi pequeña.
- Y para mí siempre serás el mejor Padre de la tierra.
- Eres lo mejor que pudo haberme pasado, desde que vi tu mirada y esa sonrisa, me conquistaste.
- ¡Papi!
George abrazaba con ternura a Candy, ella sabía que no le mentía, su Papá era por mucho un excelente hombre, fuerte, listo, demasiados trucos, pero el enigma de la familia era la invisibilidad con la que contaba, con ello su hijo la había heredado, ella no, pero se hacía la lista y se desaparecía de manera simbólica para que se sintiera orgulloso, sin embargo George la alcanzaba a ver y se hacía el que no la veía, pues sabía que su hija no era especial como los Johnson pero era su hija y por tanto, tenía que ser una Johnson a como diera lugar.
Un sonido en la puerta hizo sonreír a Candy, mientras que George vio un cabello rubio en el vitral de la puerta y ajusto el entrecejo, después pasaba María y lo observaba este de inmediato cambiaba su rostro por un dulce corderito.
- Buenas tardes, vine por Candy.
- ¡Hola Albert! Esta corrió a su encuentro con una sonrisa, Albert hizo un truco de magia y sacó un ramo de flores dejando a George con una mirada atónita, pensando viene por mi hija y me está imitando, me la quiere quitar.
El colmo fue que las flores no se las dio a Candy sino a María saludándola con una sonrisa hermosa, a lo que ella de inmediato se ruborizó y George soltó las quijadas al ver a su esposa apenada ante el joven.
- Papá él es Albert, iremos a pasear, vuelvo por la noche.
- ¡Cómo! A lo que María lo vio con los ojos entrecerrados y este agregó
- Como no hijita, por favor regresa temprano. María volvió a entrecerrar más los ojos y apretó los labios advirtiéndole y este agregó, bueno ya es mayor mi niña, puede volver a la hora que desee, solo cuídela mucho Albert.
- Por supuesto señor. Albert aguanto una sonrisa, ver a María en acción lo estaba haciendo sentirse muy alagado, al menos no lo habían corrido de la casa, como Candy le advirtió.
George se asomo y vio un auto convertible de reciente modelo, alzó ambas cejas, al menos tenía estilo, su hija. Al aceptar a ese individuo. Apenas dio un giro y María lo abrazó, tomándolo por sorpresa,
- ¡Estamos solos! Luisa se quedó con Junior y vendrán tarde por unas tareas.
George se dejo llevar por María a la habitación, estaban solos y ahora por haber dejado salir a su hija, tenía premio.
John veía a Elisa, su instinto no lo engañaba, Elisa estaba buscando a alguien para aparearse, eso lo traía inquieto, vestidos elegantes, que pretendía… ¡cambiarlo! Y quien era el imbécil que se la quería quitar, vio el anuncio en la mesa y supo todo, "Terrance Grandchester" que tenía ese tipo que él no tuviera, dinero, a ella no le faltaba nada, amor, el se lo daba de sobra, y además…la protegía y la hacía sentirse la mejor.
Sin que Elisa se diera cuenta, este planeo dañar a Terry y des hacerse de él de una vez por todas. Preparaba algo para que supiera todo el dolor que el portaba, que supiera que ser como él era algo que dolía y que solo deseaba una familia, no ser una bestia.
Mientras que Annie suspiraba por el chico verde, recordaba cuando la ajustaba como sus manos cálidas, como deseaba que esas manos pasaran por todo su cuerpo, pensando cómo no bajo ella los brazos para saber cómo se sentía su trasero, porque no los hizo, porque no fingió resbalarse, al final ahora sabría si estaba tan bueno como Terry o solo tenía un excelente frente.
- ¡Annie! ¡Annie!
- ¡Paty me asustaste!
- Llevo rato hablando sola, te dije que me va acompañar mi novio.
- ¿Tu novio? ¿Cuál novio? ¿Cómo que ya tienes novio? ¿Dónde paso eso? Entonces si te escapaste con el príncipe azul en su circulito metálico ese.
- ¡Annie! Mi novio es un chico distinto, es normal, no vuela.
- ¡Ah! ¿Es de tus empresas?
- No. Es Ingeniero mecánico, es un chico adorable, y me va acompañar al baile, me dijo que si deseas puede invitar a su hermano para que te acompañe.
-Ah crees que solo tu estas feliz, pues te comento que voy de invitada de honor y Terrance Grandchester fue personalmente a invitarme hasta mi oficina.
- ¡Que! Soñar tanto con el verde te hizo volar muy alto Annie, seguramente Terrance Grandchester irá personalmente a invitarte, y… ¿estabas dormida o despierta?
- ¡Paty!
- Bueno me vas a dar la invitación para el hermano de Stear
- ¡Stear! ¿Así se llama?
- Si es un amor, me salvó de Paul.
- ¿En serio? Sabes bien que Paul estará en el baile, y es capaz de humillar a tu novio.
- No lo dejare acercarse a él.
- Vaya te pegó duro eh. ¿Y es duro?
- ¡Annie!
- Ya, ya estoy bromeando. Toma aquí hay una invitación que me envió Terry por si tenía a alguien a quien invitar
- Ahora le llamas Terry.
- No me creíste Paty.
- Está bien, irá el hermano de mi novio, espero que encuentre a otras chicas en el baile, pero si no, pues bailas con él. Paty seguía sin creerle así sonreía.
En París…
- Candy mira, ¿Te gusta?
- Te queda bien, es muy hermoso.
- ¿hermoso este sombrero?
- Bueno, es un decir. Albert la vio estaba toda ruborizada y este se sonrió, se acercó a ella y la vio a los ojos, ella no podía ocultar nada, ambos se agradaban y se lo podían decir con solo verse, ambos se dejaron llevar y un tierno beso, se convirtió en el primero de muchos para Candy. Mientras que para Albert, era estar en la gloria, el jamás había imaginado cual era el poder de Candy hasta que unieron sus labios, se dio cuenta que Candy era mucho muy especial, que tenía que cuidarla tanto o más que a su hermana, y por primera vez en su vida sintió miedo.
- ¿Pasa algo Albert?
- Es una sensación que no conocía.
- ¿Cuál?
- Temor.
- ¿A qué?
- A perderte, este le tomo la mano y la coloco en su pecho. Candy sonrió al sentir lo que él estaba sintiendo, ella tomo su mano y la coloco encima de su pecho y paso lo mismo, estaban aceptando que ambos temían perderse, cuando ambos eran fuertes, podían volar y nadie en la tierra podía hacerles daño.
En eso una explosión se escuchó, apenas paso, Albert abrazo tan fuerte a Candy, que salió volando tan rápido con ella en los brazos hasta llegar fuera de la tierra. Ella sintió lo mismo y estaba aferrada a él. La explosión era la de una prueba de fuegos artificiales pero como ambos estaban tan concentrados uno en el otro, la sensación fue compartida.
En ese momento, en la nada donde ambos estaban entre el espacio y la tierra, Albert beso con tal afán a Candy para sentirse amados y deseados por primera vez en iguales circunstancias, giraban en el viento como si danzaran, mientras sus labios no deseaban separarse.
