Fic
Tu Regalo… soy yo
Por Mayra Exitosa
Capítulo V
El mejor prospecto
En un auto viajaba una pareja sonriente, se dirigían a una fiesta, era tarde, la dama de compañía en la parte trasera del auto se quedaba dormida con el movimiento, por el espejo la vio Archie y se detuvo lentamente haciendo que Annie se sorprendiera.
- ¿Le pasa algo al auto?
- Si. Que necesita un chofer más motivado.
- ¿Chofer? ¿Motivado?
Archie sonreía, con su mano tomo la barbilla de Annie después sus labios lentamente, haciendo que esta se derritiera ante el beso que estaba recibiendo. Él lo sentía, sabía que ella lo amaba, ahora que por fin la recuperaba ya no tenía a sus padres presionándola, la sentía libre, desinhibida y más mujer, soltaba su rostro para ajustar su cintura, ella se aferró a su cuello logrando arrancar un suspiro en ambos.
- Te Amo, Annie.
- ¡Archie! Sabes que también te amo… no llegaremos a esa fiesta si seguimos deteniéndonos, desde que bajamos del tren, casi no hemos avanzado.
- Annie, debí pedir un chofer… estábamos mejor en el tren. Le aseguraba Archie, cerca de sus labios,
- Con Camila vigilándonos, hasta ahora se ha quedado dormida. Respondía Annie avergonzada,
- Pero al menos estábamos juntos. Admitía bromista Archie.
- Y vamos a esperar a que despierte. Comentaba Annie al ver que no encendía de nuevo el auto. Archie respondía
- No… mejor nos vamos… le diré a Camila que cuide a la nueva hija de mi Tía Elroy…
- ¿Tiene una hija adoptiva?
- Si. Y dudo que te vaya a agradar.
- Siendo hija de madame Elroy debe ser… imposible.
- Si. Mucho. Archie sonreía, la presentaría con Candy y hablarían de la hija de Tía Elroy frente a ella, eso lo traía entusiasmado.
En la mansión Andrew, Candy estaba pensativa al ver el vestido que le habían hecho, el peinado y se observaba en el espejo. Madame Elroy entraba con una suave sonrisa decía,
-Ese moño de listón en un costado, me parece muy insinuante.
- ¿Insinuante? Pero… no lo había visto. ¿Por qué insinuante?
- Candy… Pareces el regalo principal de mi sobrino. Elroy sonreía discreta, ella misma lo había solicitado así.
- ¡Tía! Le dije a usted que viera el vestido por mí…
- Si… lo vi, me comentó la diseñadora que… estabas tan preocupada por darle un regalo, que imaginó que podrías bailar con él y…. regalarle un baile.
- ¿Un baile?
- Si. Tomando en cuenta que eres una Andrew, debe ser muy peleado un baile… de tu parte.
- ¡Tía! Yo…
- ¿Hablaste con mi sobrino respecto a la aclaración de que no están comprometidos?
- Si, pero… Madame Elroy vio su mirada, lo sabía, su sobrino ya se le había adelantado… por fin… ese tenía que sentar cabeza y si quitándole a Candy, pudo notar que ella era la indicada… ahora en el baile… lo notaría por completo, pensaba con cierta picardía en su mirada.
- Pero no fuiste estricta con él, me supongo, esa amistad que hay entre ustedes, hace que mi sobrino sienta que no le hace falta formar una familia, cree que sigues siendo su hija.
- ¿Su hija? No lo creo… más bien… el…
- Pensé que te sobraban palabras, pero veo que ahora te faltan… Candy, pase lo que pase, disfruta el baile, si mi sobrino tiene compromisos con alguna dama, lo sabremos esta noche.
- ¿Ah sí? Candy abría los ojos asombrada, Albert había pedido estar juntos, pero ¿y si estaba comprometido con otra mujer? eso podía haberlo omitido, ya había pasado la tristeza de ver a Susana que amaba a Terry, ¿habría alguna mujer interesada en Albert?
Elroy pensaba en su plan y al ver el rostro de Candy, se lo confirmaba, estaba insegura, así que esa noche, la presentaría con los mejores prospectos, así mataría dos pájaros de un tiro, una muy independiente y otro muy aventurero, les cortaría sus alitas esa misma noche. Al ver que Candy estaba tan pensativa, sonreía por tener un buen plan para divertirse. Y agregaba,
- Pues sí, toda la familia estará reunida esta noche, es la primera vez que festejamos y… ver a Alistar con vida, ese festejo no solo de los Andrew, sino de los Cornwall también, me da tanto orgullo tenerlo con nosotros, lo siento más alto, más decidido, espero que no se moleste cuando averigüe que… quite su taller del sótano.
- ¿Su taller? No sabía que tenía un taller, vivió cosas muy tristes, ahora solo desea estar tranquilo… tal vez formar una familia, en cuanto Paty lo reconoció, no hacen más que estar juntos y…
Elroy apretaba los labios, así que también tenía doble parejita, estaría bien traer a una dama de apoyo, le diría encantada a su sobrina que su hijo puede brincar en cualquier momento a Europa, lo mejor era anunciar un compromiso formal, antes que tachen a su novia, después de tantos años de espera, ¿Y trabaja? Estas mujeres de la familia, serán más fuertes que las de antes.
- Así que Stear y su novia están muy enamorados, aun a pesar de los años que han pasado, tengo entendido que sus padres la dejaron a cargo de su abuela y… da clases a niños.
- Si, Paty es una gran mujer, siempre guardo su amor por Stear, no quería aceptar su muerte, ahora la comprendo, sé lo que es pasar por eso.
- ¿Tu? ¿Cómo lo sabes, hija?
- Albert se había ido, era mi paciente, no sabía su nombre, pero viaje por varios lugares para encontrarlo, y al final, resultó que estaba aquí, en Lakewood, donde nos conocimos desde niños.
- ¿Desde niños? No me había dicho eso, pensé que solo había sido tu paciente, hija.
- No, a él lo conocí cuando era muy niña, aun no iba a la casa de los Legan, el tocaba la gaita… portaba su traje, era como… un príncipe.
La cara de Elroy era de asombro, su sobrino conocía a Candy desde la niñez y jamás le dijo nada, ahora lo comprendía, que tonta había sido, sabrá George el origen real de esta niña. Sería bueno averiguar. Elroy al verla con los ojos soñadores, no podía permitir que su sobrino ignorara tantas señales, ya se encargaría ella de enseñarle cuando debe detenerse y pensar que esta chica se la pudieron haber ganado hace tiempo.
-Eso también debe pensarlo William, pero… de no hacerlo, ya no me preocupa, mañana le avisaré que nos iremos un tiempo las dos.
- ¿Nosotras? ¿A dónde?
- Bueno hija… ya no tengo que presionar a William para que se case, ahora tengo una hija por quien velar, ambas nos cuidaremos hasta que encuentres al hombre de tu vida, y mientras eso suceda, viajaremos por todo el continente, hasta encontrar al mejor.
Candy se quedo viéndola a los ojos, ella no podía decir que era novia de Albert, puesto que… se habían besado, se gustaban, pero… no habían hablado de qué relación había entre ellos, lo cierto es que verse con un moño bajando de su busto hacía su cadera, le decía que ella era un regalo que no había planeado intencionalmente.
Llegaba un auto algo tarde, apurados para alcanzar a cambiarse y felicitar al festejado. Archie brillaba con ideas en su mente, sobre todo con Annie a su lado. Camila, su dama de compañía, sonriente volvería a ver por fin Lakewood, ahí estaba su hermano, era el jardinero de ese hermoso lugar. Todos se movían rápidamente y muchos corrían de un lado a otro. Archie acompañaba a Annie a su habitación, bajando su equipaje y buscando a su hermano, quien no podía encontrarlo por ningún lado, así fue que decidió prepararse para el festejo. Sus padres lo vieron subir tomando a Annie del brazo,
- ¡Archie! ¡Archie!
Lo llamaron sus padres, pero con tantas personas, no fueron escuchados, así que esperarían a verlo en cuanto bajara, con esa joven que lo acompañaba, al menos que la presentará ante ellos.
Albert por su parte era asediado y solicitado, llegaban personas de otras partes, mismas que solicitaban verlo, tanto para darle un presente, como hacerse notar frente a él, cosa que se les decía con honestidad lo verían en el festejo, pues el solo deseaba esperar a bajar tomando el brazo de Candy, así evitaría todos los detalles que sus socios o sus familiares podían tener en mente.
- George por favor, dile a mi Tía Elroy que me gustaría mucho que Candy me acompañará para entrar al salón.
- Por supuesto, creo que le encantará, no hace más que buscar la forma de comprometerlo con ella, no sé qué le ha dado el ser tan buena madre, de haberlo sabido, la abríamos puesto de tutora de Candy desde que llegó a la mansión Andrew.
- En serio George, tampoco lo creía hasta que…
- ¿Hasta que, señor?
- Candy tiene parecido a mi hermana, es como si fuera un Andrew desde siempre, solo que, hasta ahora, cuando la deje de ver y… creo que mi Tía ha notado esa forma de mirar de Candy.
- Sabía que era eso, el día que fui por ella, traía un vestido muy sencillo, su rostro había cambiado, estaba más delgada, aun con toda la ayuda que le damos al hogar de Ponny, siguen llegando demasiados niños, me dio la impresión de que la señorita Candy, había adelgazado demasiado, también note su cambio, pero, creo que esperaba a saber a quien me recordaba tanto, por supuesto, su hermana, Rosemary.
- Si la ves bien, no es tanto el parecido, pero se ve tan hermosa. Mi pequeña es…
- ¿Su pequeña?
- Vamos George, siempre fui su tutor, no porque se haya quitado mi apellido, deja de ser importante para mí, además le debo mi vida.
- ¿Su vida? Tengo entendido que es ella, quien en más de una ocasión…
- Basta George, ¿irás con mi Tía?
- Si, nos vemos en el salón.
Candy era avisada que Annie había llegado, así la unía a ella y a Paty en su habitación, cuando estaba la peinadora atendiendo sus rizos.
- ¡Annie!
El abrazo y la emoción fue hermoso, ambas conversaron mientras era maquillada sutilmente, los vestidos de sus amigas no estaban a la moda, Paty, traía un vestido más apropiado que el de Annie, fue entonces que Candy le pedía a las señoritas que las dejaran un momento a solas.
- Annie, trajeron varios vestidos, siempre fuimos de la misma talla, me gustaría mucho que usaras uno que había preparado para ti, tiene ese color azul que siempre te ha gustado.
- ¡Candy! Avergonzada bajaba el rostro y sus lágrimas salían, ella no la había defendido de los ataques de su madre adoptiva, aun así, Candy estaba viendo para que ella luciera mejor, era una verdadera hermana, aún que no se sentía merecedora de ella.
Candy la abrazaba y para no hacerla sentir incomoda, le hacía una seña a Paty, y agregaba,
- Lo que sucede es que quiero que ambas luzcan vestidos tan bellos como el que me eligieron, Paty también se probará uno de los vestidos, le había separado el rosa pastel.
- ¡Es hermoso! Por supuesto que si me queda, me lo pondré, vamos Annie estos vestidos los usaremos en otra ocasión, Candy es nuestra hada madrina. Las tres sonrieron y al entrar la peinadora, agregaba que llamara a las demás para hacerles un peinado a sus amigas, al solicitarlo, Elroy era avisada y asentía contenta por lo que ocurría en la habitación.
- Lo que ella diga, es una orden. Si preguntan por ellas, digan que… ya están en el salón.
- Si madame.
George tocaba en la puerta, Elroy ya estaba lista, el sonriente hizo un saludo formal,
- Madame. Su sobrino me pide que le aviste a la señorita Candy, que vendrá por ella para acompañarla al salón.
- Lo siento George, las señoritas ya se encuentran en el salón.
- ¿Las señoritas?
- Si, Candy, la señorita O´Brien y la señorita Britter.
- Muy bien, iré a avisarle.
- Avíseles a mis sobrinos Archivald y Alister también. Sonreía Elroy, viendo cómo se iba George. Un poco incrédulo y molesto al permitirles que las señoritas se fueran solas, cuando se suponía que deseaba que William se comprometiera con su hija adoptiva.
En la habitación, Annie comentaba,
- Archie, me dice que su Tía Elroy adoptó a una hija, y que es un demonio, me la presentará esta noche.
- ¿Te dijo eso? Preguntaba alarmada Candy, a lo que Paty se cubría la boca, al saber por ella era la hija adoptiva.
- Bueno que es igual de dura y estricta que su Tía.
- Hay Annie, ella ha cambiado mucho, los años no pasan en balde, mira ahora hasta la siento más pequeña, como si sus huesos se hubiesen encorvado, ella siempre tan altiva y dominante, ahora, aun con su porte, la notaba más delgada y frágil.
- No la he visto, pero me da gusto que opines así, supongo que te llevas bien con ella y su hija, y que no te tratan como lo hacían Elisa y Niel.
- Me llevó muy bien con ella, esta noche me presentará a muchos chicos, quiere conseguirme el mejor hombre para que algún día consiga esposo. La cama estaba cerca, pero Paty soltaba literalmente la quijada, se iba de espaldas hasta caer en ella, a lo que una señorita la ayudaba diciéndole que tuviera cuidado con su hermoso vestido. Annie continuaba frente al espejo, la peinaban con un recogido luciendo su bello cuello, unos hermoso aretes de diamantes, ponía Candy, a juego con la gargantilla y su pulsera, se veía bellísima, la vida no la había tratado tan mal, aun con lo delgada que se encontraba, sus manos parecían de dulce y sus dedos delgados, ante explicar que tocaba tres horas diarias el piano, al cual ya dominaba ampliamente.
- Será hermoso que toques una melodía esta noche.
- Por supuesto Candy, se lo debo al señor William, se ha portado divinamente conmigo, aun con mi desgracia, me mandó a Camila y nos permitió conseguir un departamento, antes de tener un empleo fijo.
- Annie, debiste buscarme, podía haberte ayudado.
- No Candy, sufriste tus propias guerras, mi recompensa ha sido recuperar el amor de Archie, debiste ver lo emocionada que vine durante todo el camino, fue lo más hermoso que he vivido.
- Me alegro mucho, por los dos. Paty y Stear, parecen como si nunca se hubiese separado, fue tan romántico, ella lo reconoció de inmediato, y cuando lo vi fue muy alarmante para todos.
- Para mí lo fue, cuando me dijo Archie, no lo podía creer, aun no lo he visto.
- Creo que ya es hora, pensé que vendrían por nosotras.
- Al parecer la familia los está acaparando. Mencionaba un poco triste Paty, al ver que Stear no había ido por ella. Annie, se tomaba de Candy y sonreía porque ambas se recordaban juntas, la sonrisa de ellas ya no era de niñas, ahora convertidas en mujeres se veían mayores, a su edad la mayoría estaban casadas o comprometidas, y esas tres chicas, trabajaban como en ese tiempo no era tan apreciado y permitido para una dama de sociedad. Annie sabía lo que era ganarse cada peso, había cambiado demasiado, ya no le importaba su vanidad y se notaba en su mirada esa madurez que da la vida y sus bajadas, mientras Candy sonreía feliz, tener a sus amigos reunidos era lo mejor que le podía pasar, ser aceptada por madame Elroy era como haberse ganado el premio más preciado, fueron años de rechazos, y el que más le dolía era el de ella, fue lo más cercano a una madre en su niñez, las madres del hogar de Ponny siempre la vieron como alguien de la familia, tratada como a todos y cada uno de los niños que habitaban provisionalmente, mientras ella al igual que Tom, eran los únicos que aun visitaban el hogar.
El mayordomo levantaba una ceja al ver a las damas que buscaban los jóvenes de la familia. Como era posible que anunciaran que ellas estaban en el salón, cuando apenas bajaban de la habitación, debía haber una confusión, lo mejor era mandar por los caballeros, pero Elroy se cruzaba en el camino y detenía el movimiento del buen hombre,
- Ellas vienen conmigo. Esta vez las presentaré con mis amistades primero.
- Por supuesto madame.
Al entrar al salón, la escalera elevada y las tres señoritas rodeando a Elroy Andrew, hacían girar la cabeza no solo de los familiares, sino de todos y cada uno de los caballeros que ya se habían presentado puntuales al festejo. Como si fueran de la familia Elroy tomaba la mano de Paty y Candy, ya que Annie venía del otro lado de su hermana.
Archie sonreía efusivamente, Annie bajaba lentamente con su Tía, eso era lo mejor que podía beneficiar a sus planes, pero Stear y Albert que estaban rodeados por todas las damas casaderas del salón, buscaban de un lado a otro a sus parejas, sin encontrarlas entre la gente, hasta que Albert le colocaba la palma de su mano en el hombro, deteniéndolo, se quedaban asombrados, por como todos los hombres se dirigieron hacia ellas, que acaso era presentación de señoritas. Su tía les había llevado sin compañero, por lo tanto, era lógico pensar, ambos trataron de separarse de el escenario de damiselas que los rodeaban, pero no era fácil caminar del fondo del salón, menos cuando estabas con el festejado, se lamentaba Stear.
A casi tres años de su inicio, subir un capítulo de esta bella historia, me hace recordar que la superación en la redacción puede cambiar, deseando sea de su agrado y podamos disfrutar finales de cada una de las historias pendientes, mi sincero agradecimiento por la paciencia, por la espera y sobre todo por comentar y leer cada capítulo de este fic.
Un abrazo a la Distancia
Mayra Exitosa
