Fic
Tu Regalo… soy yo
Por Mayra Exitosa
Capítulo VI
Bailando a la Distancia
Candy buscaba con la mirada al festejado, pero había demasiadas personas, no podía ser posible que Albert no haya ido por ella, se sentía un poco desilusionada, al menos tenía que pensar que él era el festejado, no podía decirle nada, posiblemente estaba comprometido en algunos negocios, tal vez por eso la Tía Elroy lo había ayudado, pensaba seria con una mirada de esperanza guardada.
- Candy, hija, ellos son los hijos de unos socios muy importantes, el joven Leonard Parker y el joven Steve Morgan. Los hombres se peleaban por ser presentados. Candy sonreía tímida, mientras veía la cara de furia que mostraba Archie al tomar las manos de Annie, comentando.
- ¡Mi amor! Estaba buscándote, quiero que saludes a mis padres, cielo. Annie doblaba un poco su cabeza separándose de los caballeros que les fueron presentados y se ajustaba al brazo de su novio, quien se la llevaba de entre más de seis caballeros que rodeaban a la Tía Elroy, a Candy y a Paty.
- Candy, mi niña, porque no bailas son el joven Parker, así podría acompañarme Paty a la mesa.
- Como guste. Con permiso. El joven Leonard Parker, parecía haberse sacado la lotería, tomaba a Candy por la cintura, para irse directo al centro con la melodía comenzada, mientras que Elroy, hacía una sonrisa ajustada viendo a lo lejos la cara de William, eso era observado minuciosamente por Paty, quien tomaba el brazo de la tía acompañándola a su mesa, comentaba
- Señora Elroy, pretende separar a Candy del festejado.
- ¡Oh no! pretendo mucho más que eso hija, por favor acompáñame y miremos juntas los resultados, verás como gozaremos de esta pieza musical, en lo que aparece tu novio. Porque, Candy no tiene novio, no, aun, que yo lo sepa, así que… veremos que lo tenga mañana o bien, sería un honor que nos acompañaras de viaje a ver el mar de Florida, así presionaríamos a tu novio de tomar las cosas… en serio.
- Pero si nos acabamos de re encontrar, no quisiera separarme de él de nuevo.
- Para no separarte de él, deberías estar casada y… parece que tu novio acaba de regresar, lo mejor es que sepa que tienes una vida, muchos jóvenes pueden ganar el amor que el abandonó si no se… apresura.
- ¡Tía Elroy! Mencionaba una sorprendida Paty, al ver que su plan era poner celosos a los Andrew y darles un acelerador tipo avión de velocidad máxima.
- Mira hija, el joven Morgan se ha quedado esperando aquí, para bailar contigo, porque no le concedes una pieza y vemos si tu novio, realmente desea venir por ti o, seguir atendiendo en el fondo del salón a las demás señoritas que los rodean. En ese momento, Paty levantó el rostro notando a Stear en una conversación mostrando una sonrisa y sonrojándose con varias damas.
- Tiene razón, tía. Si usted me presenta,
Elroy como si le hubieran ofrecido miel, sonriente hizo una seña llamando al joven Morgan y le pedía sacar a bailar a Paty una pieza, solo para que vieran lo bien que bailaba. El joven haciendo una reverencia, tomaba la mano de Paty, en el momento en el que Stear por fin se había despegado de las señoritas que lo asediaban.
- Con mucho gusto, señor Morgan
- Llámame Steve, por favor.
- Será un placer. Apenas le ponían la mano en la cintura guiándola al baile, Stear la veía asombrado, por como ella con la mirada le señalaba hacia donde lo había visto con las damas, el giraba y regresaba la vista a ella, que se iba bailando con el joven de cabellos castaños claros. Miraba a su Tía Elroy quien hacía señas a un mesero para que le sirviera algo de beber, y le decía a Stear.
- Ven hijo, Paty no quería bailar, creo que fue eso de, verte con tantas damas, lo que le hizo aceptar una pieza de baile… al joven Steve Morgan, sabías que tiene una empresa multimillonaria de autos, es uno de nuestros socios, estoy segura que te agradará mucho. Con cara de enfado respondía,
- Lo dudo mucho, Tía. Se movía de la mesa, para buscar por donde iba Paty bailando con ese hombre, por muy millonario que fuera, solo debía concederle una pieza, no era correcto darle otra más.
Albert por fin llegaba al frente del salón y Archie, junto a sus padres se acercaban a él.
- Tengo un brindis que dar, me gustaría hacerlo también por tu cumpleaños, ¡Tío!
- Como gustes, Archie. Tomaba el frente y sonado su copa con su anillo, detenía la pieza musical y comentaba.
- Buenas noches a todos, esperamos estén disfrutando de este gran festejo, los Cornwall, estamos muy honrados en poder felicitar al festejado, William Albert Andrew, quien por fin ha tomado todos los negocios de la familia y… nos regala un leve descanso.
Se escuchaban risas y bromas al respecto, luego continuaba Archie hablando, - Además asegurarles que es cierto, mi hermano, ha regresado sano y salvo a casa, esta guerra cobro muchas vidas, pero milagrosamente la de mi hermano Alistar Cornwall, no ha sido una de ellas.
Los aplausos se hicieron fuertemente y Stear saludaba con una reverencia sin alejarse de donde había visto a Paty. - Para finalizar, quiero aprovechar este brindis para cerrarlo con broche de oro y anunciar mi compromiso formal con la Srita Annie Britter, quien en un plazo menor a seis meses se convertirá en mi esposa. Los aplausos y las felicitaciones fueron pretexto para que todos se anidaran a su alrededor de inmediato, dejando a Stear y a Albert con la boca literalmente abierta, pues Archie, los había brincado con un salto mortal. Albert continuaba buscando a Candy, a quien llevaba varios minutos sin lograrlo, en eso la veía, ella aplaudía y sonreía también.
En una mesa Elroy Andrew, levantaba la copa, asentía a la madre de los Cornwall en señal de haber hecho lo correcto, buscando con la mirada hacia Stear, pues a Albert lo tenía al frente con una palidez, al encontrar a su pequeña. Al comenzar de nuevo la música, Candy sonreía, dejándose llevar después por Leonard Parker, el joven que de inmediato muy emocionado giraba con todo su cuerpo, mostrando los buenos pasos con los que presumía de seguridad ante su dama.
- Esta noche es maravillosa, señorita Andrew, su familia estará de manteles largos, supongo que usted también estará feliz, además que casi estoy seguro pronto recibirá propuestas muy sustanciosas.
- ¿Lo cree usted, Señor Parker?
- Por supuesto, una dama tan bella como usted le robaría el corazón a todos los hombres que posen su mirar en esas bellas esmeraldas.
- Muchas gracias, es usted un adulador. Terminaba la pieza, asentía para retirarse, y se encontraba de frente a Albert, quien con una sonrisa abierta la recibía diciendo.
- Buenas noches, Leonard, me has robado el primer baile de Candy, pero puedo asegurarte que no permitiré que me roben ni una sola pieza más, ¿nota usted ese hermoso vestido?
La cara de ambos, tanto Candy como Leonard era de sorpresa, en un tono tan suave y divertido en el que aseguraba Albert su posición. Al tratar de responder, no se lo permitía agregaba el festejado, - Es mi regalo, Parker, mi, regalo. Con permiso. Tomaba a Candy de su cintura ahora que iniciaba otra pieza, a lo que Stear ya bailaba con Paty, ajustándola a su cuerpo en un baile no tan permitido para una señorita, pero si para un hombre que no pensaba soltar a su prenda más valiosa.
En la pista se lucían los tres jóvenes bailarines, girando el vals tan bellamente como si fueran sincronizados, sin darse cuenta, se notaba el parecido o tal vez el profesor de baile había sido el mismo, lo cierto es que los tres ajustaban a las damiselas demasiado a ellos, eso no era común, puesto que no bailaban en otros eventos de esa manera tan particular, para dos mujeres en la mesa principal, sonrientes que comentaban,
- No comprendo cómo Archie fue a lanzar su compromiso tan de improviso querida,
- Tía, usted sabe los problemas que tuvo mi hijo con los Britter, era lo mejor que podía hacer, además la joven trae una dama de compañía de la familia desde hace tiempo.
- Si, la vi. Solo te comento esto, porque pienso que podríamos matar tres pájaros de un tiro.
- No sabía que deseara practicar el tiro al blanco, Tía querida.
- Si giras tu rostro a la pista, sabrás a lo que me refiero, esta semana me llevaré a la Srita O´Brien y a mi… hija, en un viaje a Florida, lo comento por si no notas que habrá quienes deseen impedir ese viaje, ya que puede que solo veas por un hijo y no por los dos, al no estar acostumbrada a verlo con vida de nuevo, no se había visto que el menor brincara un salto olímpico para casarse a su hermano mayor.
En ese momento, se ponían atentas al baile tan fijamente, al notar las miradas de los tres hombres de la familia, tan cerca a las damas con quienes bailaban. El vals se terminaba, en el movimiento de parejas, los tres habían desaparecido como por arte de magia. Dejando el baile más lleno y asiduo, con melodías más tranquilas que hacían que los invitados mayores acudieran también al baile, logrando así, olvidar un poco al festejado.
En la terraza, Candy abrazada a Albert se cubría el fresco de la noche, con el pecho de su amado, al abrir el saco para resguardarse,
- Me dijo que nos iríamos de viaje,
- Podemos adelantarnos a su salida, solo es cuestión de ver algunos detalles, pero George puede cubrirme ese tiempo, si es necesario que viaje con ustedes.
- Me encantaría Albert, no es que piense que viajar con Tía Elroy no sea agradable, es solo que… apenas nos volvemos a ver y…
- No te apenes Candy, a mi no me gusta nada la idea que te haya presentado como soltera disponible y mucho menos que te haya dejado en brazos de Leonard Parker.
- Dice que nos iremos para buscar al mejor prospecto para casarme.
- Antes lo tengo que aprobar y créeme, lo aprobé esta tarde cuando me vi al espejo, definitivamente Archie fue muy listo al adelantarse los pasos, pero mi regalo está en espera desde hace mucho tiempo.
- ¿Tu regalo?
- Es un decir, lo tengo cubierto con mi saco esta noche, para que nadie la vea de nuevo.
- ¡Albert! ¿Tu regalo soy yo?
- Tomaré esa pregunta como una confirmación. Me encanta que seas mi regalo Candy.
Paty y Stear caminaban por los jardines, llegaban a una puerta de metal y encendían unas luces, de inmediato Stear, arrugaba el entrecejo comentando, ¡me han robado mi taller!
- Tal vez fue, porque no estabas aquí.
- Si me descuido también me robarán tu cariño, Paty.
- Eso no puede pasar, a menos que desees ir a bailar con todas esas señoritas insinuantes que colocaban sus manos en la tuya.
- ¿Celosa? Paty bajaba el rostro, no podía negarlo, estaba muy celosa. Stear la abrazaba uniéndola a su cuerpo y buscando donde sentarse en un cuarto de taller vacío, ambos se abrazaban cubriéndose del fresco de la noche. - Ya no iremos al baile, Paty, esta noche nos la pasaremos juntos, no sé cómo es posible que mi hermano se haya comprometido con tanta facilidad, sabiendo que podríamos hacerlo nosotros antes.
- ¡Stear!
El genio tomaba su rostro para besarlo fervientemente, al tenerla sentada a su lado, delicadamente se recargaba en el sillón de un auto olvidado en un costado de la habitación y atraía a su novia para cubrirla con su cuerpo, en señal de protegerla de cualquier observador cercano. La noche se fue, y sin darse cuenta ambos ahí se quedaron.
Para Albert, la salida a ver a los pequeños que tenía en la cabaña, fue suficiente motivo para desaparecer un rato, que como siempre pasaba cuando estaba con Candy, el tiempo se iba volando y para cuando ambos deseaban regresar la lluvia los detenía en aquel lugar, quedándose juntos y olvidando a los invitados por despedir, una grosería que su Tía no aceptaría tan fácil, pero para Albert fue la misma falta al presentar a su Candy con Leonard Parker, uno de los solteros más perseguidos.
En el salón de baile, aclaraba la madrugada, todos poco a poco, se retiraron del festejo dejando a Archie y a Annie, como si fueran los anfitriones, Elroy alegaba, que eso le pasaba por haber tomado el brindis como su compromiso, William se había sentido y se retiraba por no haberle avisado, haciendo que Annie se apenara por lo que había escuchado de la conversación.
- Da de gracias Archie, que mi hija Candy se retiró temprano. Annie sorprendida preguntaba
- ¿Su hija? ¿Candy es su hija?
- Si, Archie no te lo comentó, si fueron varios días los que se desapareció por ir a traerte, no te aclaró que Candy realmente fue siempre adoptada por mí, no era posible que mi sobrino la adoptara, es solo… cuestión de autoridad, mi sobrino es quien vela por mi y por mi hija adoptiva.
- Supongo que Archie, debió olvidar decirme ese pequeño detalle. Miraba con media sonrisa, Annie a Archie, al saber ahora porque le quería presentar a la hija de madame Elroy, el ya sabía que se trataba de Candy.
En el taller, una pareja despertaba, el padre de Stear, miraba por el ventanal de pie, esperando a que la pareja se despabilara un poco.
- Hijo, no es correcto que se manche la reputación de mi nuera, antes de casarse.
- Lo siento, Papá, no fue intencional, mi novia y yo nos quedamos aquí sin darnos cuenta.
- Ya veo, lo mejor es que entremos por la parte de atrás y comentemos que no será solo Archie, quien se case en menos de seis meses.
- Si, solo esperaba visitar a la familia de mi novia lo antes posible.
- Será lo mejor, - Hija me acompañas, no quiero que nadie te vea en estos momentos, te llevaré a tu habitación. Paty apenada se acomodaba el cabello, tomaba el brazo de su suegro y al salir al pasillo, su suegra con bata la esperaba, comentando,
- Pedí el desayuno en la habitación, para todos, será mejor que hoy nos veamos hasta más tarde, hija.
- Si señora, muchas gracias.
- No me digas señora, pronto serás mi hija, lo mejor será que tomemos más confianza.
- Como usted lo pida, Paty se apenaba y se ruborizaba hasta que los padres de Stear, la dejaban en su habitación y se marchaban a la de ellos, aclarando que a partir de ese momento estaría siendo custodiada por su suegra.
La mañana se daba y todo el valle de Lakewood lucía húmedo y colmado de agua, Albert llegaba con Candy en sus brazos, aun dormida regresaba a la mansión, algunos invitados que se habían hospedado en casa ya se levantaban y lo observaban, a lo que Elroy lo miraba con inquisición.
- Buenos días Tía, Candy no tuvo oportunidad de regresar a casa anoche, tuvimos que pasarlo en otro lugar, nos ganó… la lluvia.
- Sabes bien que pasaste la noche a su lado, con toda intensión, para comprometerla.
- Vamos Tía, usted sabía bien que no debía presentarla como soltera en mi festejo, a sabiendas que deseaba entrar con ella del brazo.
- No estaban comprometidos, me lo aclararon varias veces.
- Usted lo acaba de decir, "estaban" Esta madrugada puede decir que, ya lo estamos, No permitiré que se vaya de mi lado a un viaje, mucho menos sin mí.
- Bien, estamos de acuerdo, será mejor que la dejes en su habitación, y que me pidas las cosas de manera formal y sin tanto arrepentimiento de si están o no comprometidos.
- Lo estaremos en cuanto usted me lo permita. Buenos días.
Albert se retiraba con una sonrisa, subía los escalones y llegaba al pasillo principal, entraba en la habitación de Candy y ella se despertaba, medio dormida lo abrazaba del cuello y Albert suspirando se quedaba a su lado, diciendo en su oído,
- Mi bello regalo, ¿acepta usted casarse conmigo?
Como si de un sueño se tratara, apenada dio un salto y se sentaba en la cama, asombrada miraba de un lado a otro, donde Albert recargado en el respaldo de la misma, la veía sonriendo,
- ¡Dios! ¿Nos ha visto mi Tía Elroy?
- No solo ella, todos los invitados, lo mejor será que anuncie pronto nuestro compromiso, porque por lo que veo, tendrá que callar murmuraciones mi querida Tía esta mañana.
- ¡Lo siento tanto! Albert yo…
- No, Candy, no lo sientas, soy el hombre más feliz del mundo, si sales de viaje será obligatorio que vaya contigo, lo mejor será que demos el paso al altar antes que Archie, que no hay que permitirle que nos salte, tomando en cuenta que… nosotros llegamos primero.
- ¡Albert!
Él le tomaba la barbilla con ambas manos, le tomo los labios para unirse a los de él lentamente, sin prisas, después alguien tocaba a la puerta y pasaba sin espera, a lo que las mucamas veían a Albert y a Candy en pleno romance, ambos sonrieron sin decir nada. Las señoritas salían corriendo, mientras ellos volvían con lo que ya estaban haciendo.
- ¡Te amo! Lo que más deseo es que nos casemos, Candy.
- Si. También lo deseo.
- Será mejor que descanses, pediré que te traigan el almuerzo a tu habitación, este día será muy largo, y, por cierto hoy es 28 de Junio, es mi cumpleaños.
- ¡Albert! ¡Felicidades!
- Créeme, acabo de recibirlas en este instante. Albert salía dejando a Candy en su habitación, giraba en la puerta para verla, en un suspiro con una tierna sonrisa y agregaba, - El mejor regalo de toda mi vida.
FIN
Muchas gracias por comentar, por leer este fic y esperando sea de su agrado a poco menos de tres años para terminarlo y poderles regalar un poquito de las ideas que compartimos entre las personas que visitamos el Candy mundo, con amistades y detalles que nos hacen confiar que cada que leemos respetamos las ideas de los demás.
Un fuerte Abrazo a la Distancia
Con sincero aprecio
Mayra Exitosa
