Capitulo 5
La familia es Primero
Los meses pasaban, el día ansiado llegó tres hombres nacieron en diferentes semanas del mes de agosto, el primero Alister Cornwall Britter, Vicente Brown Mc Gregor y George Andrew Johnson, nacidos en América, en Lakewood nació el pequeño de Anthony, ya que Helen no pudo ser llevada a ningún viaje hasta terminar su embarazo. Annie se alivió en el hospital Santa Juana, de Chicago. Candy en New York, junto a su esposo, su padre y su hijo, recibieron al segundo varón de la familia. Dejando claro que Candy seguía rodeada de chicos.
Stear con la pequeña Jane quien ya caminaba un poco y su esposa Paty embarazada de nuevo, visitaban a Annie en el hospital al ser estos los futuros padrinos del pequeño Alister, quien con ojos azules, su escaso cabello castaño aun y haciendo la felicidad de Jane, al sentir que era suyo.
- ¿Papi, es mío?
- Si mi amor, lo vamos a cuidar todos, para que cuando sea mayor, el cuide de ti.
Archie no cabía en el hospital, era el padre más orgulloso, había traído al primer Cornwall, sus padres seguían viajando al otro lado del mundo, sin poder regresar primero por una guerra y después por riesgo de salud, para que ambos hermanos recibieran un telegrama felicitándolos por los logros obtenidos.
- Stear, cuando mamá vea a Jane, jamás se volverá a ir de América.
- Lo mismo pienso Archie, que si papá sabe que tiene un nieto con nuestro nombre, tal vez se sienta tan orgulloso como nosotros.
- Ni a nuestras bodas pudieron venir. Crees que algún día logren regresar.
- Tía Elroy influyó mucho en ellos Archie, pero mamá vendrá, lo sé.
Con el paso de los años, los padres de los Cornwall, regresaron a América dejando el puesto de embajadores en Rusia. Así conocieron a cinco nietos al volver, tres niñas de Stear. Un niño y una niña de de Archie.
Anthony tuvo un hijo varón y un par de gemelitas después, a las que llamó Rosemary y Rosana. Albert y Candy, tuvieron cuatro hijos, William, George, Walter y Priscila.
Con el paso del tiempo en una noche en el teatro de mayor éxito Albert y Candy vieron a Terry, quien se casó con una hermosa actriz, estuvo comprometido unos meses con Susana quien murió antes de contraer matrimonio, después se comprometió con otra hermosa dama, quien adoraba a Terry, pero no llegaron a casarse hasta que la actriz de alto renombre y compañera de Terry resultó embarazada de este, fue que se casó y vivieron muy felices, con un solo hijo con el nombre del actor.
Archie estaba sentado con su pequeña hija en su regazo, quien dormía plácidamente, mientras era observado por el pequeño Alister su hijo mayor quien abrazaba a su madre.
-Mami, ¿ella va a crecer?
- Si mi vida, espero siga pareciéndose a tu padre.
- ¿Qué no debo ser yo el que se parezca a él?
- Si. Pero tu hermana es hermosa y sonríe como él.
Anthony y Helen vivieron en Texas, pero se reunían en Lakewood cada seis meses, así el cariño de las gemelas con su Tío William. Anthony siempre guardo un cariño especial por Candy, ahora no solo era su tía, era su mejor amiga y la admiraba tanto por la bella amistad que llevaba con Helen.
- Candy deja eso, yo lo hago.
- Son menesteres de mujeres Anthony.
- Si sigues llevando cosas, podrías caer, no me perdonaría que frente a mi… se cayera mi tía.
- ¡Anthony!
Candy correteaba como niña a este, mientras Helen sonreía por cómo se llevaban tan bien, cuando para su marido... Candy era tan parecida a su madre.
Stear ahora se dedicaba mucho a la administración, sin embargo continuaba su pasatiempo por crear inventos, sus hijas los disfrutaban por completo, aun así, su sobrino Stear era quien más se divertía, pues en ocasiones cuando algo no veía bien, se hacia atrás con tiempo y dejaba que explotara frente a las pequeñas primas y él se cubría bastante seguro, al ver lleno de tisne obscuro el rostro de sus primitas, reía y salía corriendo.
- ¡Papá! Mi tío hizo otro regalito a sus hijas.
Archie corría a ver y se reía al ver como su pequeño con ambas manitas desarrugaba su bata impecable, mientras las hijas de Stear parecían sacadas de una chimenea.
Albert y George eran muy felices, sus hijos los hacían revivir etapas muy especiales, William era muy bueno para escribir y daba detalles a Jane, la hija de Stear, con poemas laboriosos, haciéndola sentir muy bella.
Mientras que su hijo George era muy asiduo a los zoológicos, mostrando sus deseos por cuidar de los animales, que su padre apoyaba al verlo tan feliz, con un hámster, al que le fabrico una rueda para que hiciera ejercicios.
Walter era muy pequeño, pero sacaba cada susto a su abuelo al verlo sonreír colgado de un árbol. George se juró que Walter debía tener un asistente de planta.
Mientras la bebita Priscila, hizo que George y Albert recordaran siempre a Rosemary, para ellos ella se parecía más a la hermana de Albert, que las gemelas de Anthony. El amor por la pequeña de ojos grandes celestes parecida a su atractivo padre, crecía como el amor por la madre de sus cuatro chicos, la cual seguía siendo muy buena enfermera, pero de sus hijos.
George en el pasado había fallecido solo, de un disparo sin que nadie se diera cuenta, ahora en el cambio al futuro gozaba de una excelente salud, la felicidad que le brindaba tener a su hija, lo hacía muy feliz, este busco durante un tiempo a la madre de Candy, la cual no encontró, después contrajo matrimonio con Dorothy pero ambos ya eran mayores y no procrearon más hijos, gozaron de sus nietos como si fueran de ambos.
Candy y Albert paseaban muy seguido en Lakewood, al paso de los años Albert dejo la administración en manos expertas con supervisión y eso lo hizo gozar de su familia, a la cual no cambiaba por nada.
- Candy ¿Dónde está Priscila?
- En el jardín de las rosas. Mi padre la está vigilando.
- Iré a verla.
George estaba dormido en una banca, mientras Priscila cortaba una rosa blanca hermosa, y la llevaba al laboratorio, ahí salía el joven Stear quitándose la bata, y ella le daba la rosa y un beso en la mejilla al decirle que le diría algo en su oído. Albert la veía de lejos, Priscila tenía un cariño especial por Stear, pero este era muy refinado y distraído, no se deba cuenta. Eso lo notaba Albert, quien al ver a su hija irse sin ser detenida por Stear, Albert la elevaba en sus brazos, llevándola a montar con él.
Pasaban los años…
La familia Andrew creció en América y sus negocios fueron de alto renombre, una joven enamorada fue nuestra Priscila Andrew, la hija de Candy quien amaba a su primo Stear de manera silenciosa, este con la pasión por la ciencia junto a su Tío Stear, ignoraba las cuestiones amorosas, pero aquella capsula al llegar la edad en la que el viajero Stear salió, por fin se rompió.
Una tarde mientras descansaba en Lakewood, los pensamientos aquellos con los que se fue, regresaron de un solo golpe a él. Notando que ya no era el mismo, al salir de la habitación la casa en Lakewood había cambiado, se festejaba el cumpleaños del Tío William Albert. El tío Stear lo vio bajar por la escalera y al toparse Stear el viajero con su tío comentó
- Recuerdas porque no es bueno cambiar el tiempo.
- Porque, quien lo cambia no lo disfruta.
- Te equivocas tío, porque quien lo cambia regresa al inicio del día, la hora y el tiempo en el que se fue. Stear lo abrazó efusivamente ambos lloraban. Ellos habían cambiado el tiempo, el destino de los Andrew había sido modificado en todo, varios jóvenes entraban a la mansión de Lakewood entre ellos William, George y Walter quienes eran acompañados por su abuelo George Johnson viendo el amor fraterno entre el tío y el sobrino que algo los hizo llorar. William Jr. comentó
- Vamos Stear, suelta a tío Alister, mi hermana no tarda en entrar y querrá darte un abrazo. En eso entraba Priscila, ante los ojos del joven Stear ella era Ely Grandchester, la joven que lo había despreciado en el pasado. La vio a los ojos y esta con una hermosa sonrisa, corrió lanzándose a sus brazos.
- ¡Stear! Estas aquí.
- Si. Y feliz de verte…
- Priscila. Feliz de verte Priscila… ya te confundes con todas mis primas, que olvidas mi nombre.
- Pero jamás olvido tu hermoso rostro princesa.
En ese momento entraba Albert abrazado de Candy, levantando una ceja al ver que alguien lanzaba piropos a su única hija.
- ¡Stear!
- ¡Tío Albert!
Este se sorprendió, pues todos lo llamaban por el primer nombre y Stear le había dicho su segundo nombre como Candy. Esta sonrió y comentó
- Stear… me escuchaste llamar así a tu tío.
- Por supuesto Tía Candy. Al abrazarla Stear sintió aquel dolor con el que se había despedido de ella, esta sintió algo muy hermoso en ese abrazo, Priscila se acercó para abrazar a Albert de su cintura al ver que su madre y su primo, lloraban emocionados al verse.
- Papá creo que Stear extrañó más a mi mamá que todos nosotros. Alister Cornwall, sabía porque, ese joven desapareció y solo hasta hoy acababa de volver.
FIN
No se molesten chicas, trato de mejorar, no soy perfecta, pero si me equivoco, lo reparo, sus comentarios son de valiosa ayuda, sin ustedes no hay motivo para escribir… Gracias por su paciencia sigo escribiendo mucho... " El usurpador" " La familia de Albert" "¿Candy donde estás?" son nuevas creaciones y terminare con las que se encuentran pendientes... "Amor Violento", " La chica de la Rosa", "Cajita de Amor", "Banda Corazón", "Ranch Montan White"," Si te tengo", "La hechicera", "Lakewood de miedo", "Tu regalo soy yo", "El secreto de las Castas", " Rescatando a los Andrew" y... "Zapatillas de ballet" para dar comienzo a nuevas hasta subir los 179 fics actualmente... mil gracias
¡Un abrazo virtual a la distancia!
