Bastardos y señores
Thea había estado rascándose el cuero cabelludo por una idea para el cada vez más cercano octavo onomástico de Jon, se niega a pedirle más dinero a Lord Stark que el presupuesto que se le entrega cada luna en el castillo, el metal y el pelaje tenían precios más elevados de los que sus cortos ahorros podrían costear, ha llegado incluso a considerar adentrarse al bosque con la esperanza de cazar suficientes conejos para tratar de recrear uno de los platos de las islas y curtir las pieles para unos guantes con el fin de obsequiarle algo nuevo, o al menos era su principal idea hasta que Lord Stark le anuncia la llegada de un par de... obsequios
Hay una pequeña multitud reunida en el patio principal, en torno a tres baúles detrás de los cuales resalta un hombre de piel oscura de pie junto a otro de piel clara de contextura más bien obeso, con el permiso de Lord Stark se inclina sobre un baúl de gruesa madera, se prepara para lidiar con la pesada madera norteña al abrir la tapa mas es la hueca madera de Pyke lo que la saluda y en su interior se derraman rollos de ricas telas de múltiples colores y grosores, delgada tela de Assai, pesado terciopelo de Norvos, delicado encaje de Myr y fluida seda lysena, también hay suave lana de oveja y abrigadora piel de armiño, al abrir otro de los baúles se encuentra con hilos de todos los colores que pudiese imaginar junto a sus antiguos implementos de costura y el último trabajo de bordado que había estado haciendo antes de su partida al norte, muchos de sus vestidos más sencillos y frescos están en un pequeño compartimiento separado y el tercer baúl contiene libros, pergaminos, un baúl más pequeño del que desbordan las joyas más preciosas y sobre estas, una solitaria carta
"Dulce Althea,
Lamento cada momento en el que no insistí por llevarte a ti y Alannis junto a Asha de ese horrible lugar, no puedo sentirme culpable por la pérdida de mis hijos ya que ellos mismos decidieron seguir los desvaríos de tu padre, pero no hay nada más que pesar en mi corazón por ti mi dulce niña cuando no fue más que culpa de mi negligencia que fuiste usurpada de tu madre.
Tanta dulce y refinada gracia desperdiciada en las manos del tonto de tu padre, no puedo encontrar en mi culpa por el regocijo que me produce tu posición actual; Asha hubiese sufrido y perecido de agonía entre la sociedad de los continentales pero tu prosperaras maravillosamente en cualquier corte en la que te instalen.
Tu padre pensaba que eras débil y no lo suficiente nacida del hierro, pero yo lo se mejor; Asha podrá ser el mejor capitán y el prospecto a heredero que tu padre quiera, un Kraken de la cabeza a los pies pero son las sirenas quienes doblegan las fuerzas marinas y tú, mi niña, eres la única sirena que he visto pisar tierra firme.
Tu padre insiste en que los Greyjoy no siembran, pero yo te pido que lo hagas Thea; siembra la discordia en tus captores, divide y vencerás.
Suerte, dulce sobrina"
Se limpia las lágrimas que han escapado de sus pestañas y tras acariciar la letra cuidadosamente la dobla para deslizarla en su pecho mientras cierra los enormes baúles, Lord Stark da órdenes a algunos de sus hombres para llevarlos a su habitación, una vez instalada en la relativa seguridad de su cuarto y gracias al abundante material proporcionado por su Tío Rodrik se dispone a elaborar un regalo digno a Jon después de darse el tiempo de arrojar la carta a la chimenea para verla consumirse hasta las cenizas. Así que Thea se pasa midiendo, cortando, cociendo y bordando por la siguiente luna, el producto final es un jubón del color del hueso viejo, adornado por las runas que aparecen en los pergaminos del Maestre Luwin bordadas en hilo de plata por las mangas y alrededor del cuello y hay una pequeña réplica del lobo huargo Stark bordado en la parte frontal de la pieza, sobre el corazón.
El día que da los toques finales a él jubón es el onomástico de Jon y ya a anochecido, ella está pensando en cómo darle el regalo hasta que golpean su puerta, apenas capaz de esconder el jubón de manera rápida antes de que una sirvienta entre al cuarto con gesto desdeñoso— Lord Stark manda a decir que desea invitarla a la cena de esta noche Lady Greyjoy —exclama la mujer con fría cortesía, ella solo se lo piensa un segundo antes de aceptar, una vez la criada se ha retirado Thea se apresura a refrescarse con un paño húmedo con esencia de clavo, cepilla su cabello antes de sujetarlo en una trenza floja decorada con perlas sobre su hombro, se pone las botas y uno de sus vestidos negros de encaje de Lys antes de atrapar el regalo de Jon, envolverlo en papel de cera de color azur y asegurarlo con hilo de oro trenzado, Thea sale de su cuarto y desciende por las escaleras con su larga falda flotando alrededor de sus piernas, cruza pasillos hasta que puede oler las cocinas y sigue hasta llegar a la gran sala, una vez en la puerta se detiene y organiza su apariencia antes de empujarla y entrar, puede sentir la forma en que todos la miran; Thea es hermosa después de todo y los susurros que se alzan en la sala sobre lo hermosa que es la Isleña lo dan a notar, pero también puede escuchar los susurros insidiosos de su terrible situación una rehén hermosa es un desperdicio.
Una vez a saludado de manera apropiada a todos los presentes se apresura a meterse en el asiento vacío entre Jon y Robb, saluda enérgicamente a su pequeño cachorro de lobo y asiente en dirección al heredero Stark, la comida avanza de manera tranquila, pero ella no se acostumbra mucho a la gastronomía norteña y come muy poco en comparación a la grácil Sansa o la gorda Lady Stark, Bran dejo su marca en el cuerpo de la Tully y se le estaba dificultando bastante perder el peso del embarazo, una vez se ha servido el postre y los adultos presentes están ensimismados en sus charlas ella desliza el regalo de Jon de abajo de su falda hasta su regazo
Ella le da una sonrisa conciliadora ante su mirada confundida y se inclina sobre su oído— Feliz día del nombre, Jon —susurra con entusiasmo, los ojos de hierro batido brillan con lágrimas sin derramar y se apresura a deshacer la envoltura y extender el jubón frente a sus ojos, hay un gracias inarticulado impreso en las pupilas oscuras de Jon y un calor extendiéndose por su pecho, que se corta en el momento que Sansa abre la boca y la atención de Lord y Lady Stark se dirige inmediatamente a ellos, hay odio en la mirada de la Tully y confusión en la de Lord Eddard, ella se encoge en su asiento antes de saltar ante la insistencia de Sansa
La pequeña la mira con curiosidad en sus grandes ojos azules, tan similar a su madre— ¿Porque le das a Jon ese jubón? Tiene los colores Stark y Jon es un Nieve, deberías dárselo a Robb —exclama la pequeña con toda la inocencia de una niña de tres años, sin embargo, cuando Jon se encoge de hombros con gesto miserable y deposita el jubón de vuelta a su regazo con gesto tímido, Thea no puede más que fulminar a la pequeña cosa con odio, esta salta en su asiento y su mirada se llena con dolor Por supuesto, nadie trata mal a la preciosa Sansa— ¿Qué pasa? ¿He dicho algo malo? —gimotea, confundida
Thea le gruñe con descontento— Es el día del nombre de Jon, así que es él quien recibe los regalos, no Robb —escupe con los dientes apretados, Sansa y Lady Stark arrugan el rostro en perfecta sincronía ante sus palabras y ella se recuesta satisfecha en su silla, toma el jubón de su regazo y lo extiende con cariño en dirección a Jon
— ¡Pero él es un bastardo! —corta Sansa, congelándolos a todos en sus asientos— No puede tener nada con los colores Stark porque él no es un Stark —increpa con las mejillas sonrojadas, al mismo tiempo que Jon retrocede en su silla y se excusa de la mesa— Así que el jubón debe ser para Robb, no para Jon —terminó con un gesto satisfecho, Thea se incorpora de la mesa con las mejillas encendidas y arroja el jubón a la cara de Robb con furia, para el completo horror de la perra Tully
Sansa retrocede en su silla cuando ella estampa las palmas de sus manos en la mesa— Ya está, tu precioso Robb tiene el jubón, ¿Estas feliz ahora? Tú, estúpida niña continental —gruñó antes de empujar su silla para ponerse de pie y reverenciar burlonamente a Lord Stark y su esposa— Si mi señor me lo permite, iré a coser un jubón digno de un simple bastardo, para que la perfecta dama Sansa no se sienta insultada —farfulla, antes de tomar el dobladillo de su vestido y abandonar la gran sala a zancadas furiosas
Más tarde esa misma noche, cuando Thea se da por vencida buscando a Jon y a desordenado toda su habitación en medio de su frustración, se ha despojado del vestido y su cabello corre libre por su espalda, está envuelta en la capa de Lord Stark en medio de su cama deshecha, cortando cuidadosamente la tela negra y gruesa que será el jubón de Jon más adelante, ensimismada como esta no escucha que han golpeado su puerta hasta que Lord Stark pregunta si puede pasar. Ella concede el permiso de manera aprensiva y frunce el ceño tan pronto nota el par de pelirrojos tras Lord Stark— Mi señor, ¿en qué puedo tener el placer de servirle? —ella murmura de manera hipócrita con un batir inocente de pestañas, Lord Stark empuja a una nerviosa Sansa en su dirección y la pequeña niña hace una perfecta reverencia
— Quiero disculparme por mis palabras groseras en el comedor, fui insolente y lo lamento —la cosa pelirroja dijo con voz suave y modulada, Thea la mira de arriba a abajo sin convicción antes de dirigir su atención al heredero; se ve terriblemente incómodo mientras aprieta el jubón entre sus dedos, le ve seguir una de las runas bordadas con cuidado antes de adelantarse con pasos inseguros y tendérselo con un gesto culpable, ella lo mira con ojos entrecerrados antes de decidirse por estirarse y tomarlo en manos, es ahí cuando la niñata decide abrir su boca de nuevo y Thea ve rojo— ¡Aun así pienso que tengo razón! ¡Un bastardo no debería tener permitido portar nuestros colores! ¡Jon no es un Stark, es un Snow! —grita sin freno una cosa tras otra sin moderarse, y eso es todo
Thea no se lo piensa dos veces cuando se arroja sobre la pequeña peste pelirroja con un grito furioso, son solo los rápidos reflejos de Lord Stark lo que salvan a la niña de perder su ojo ante las uñas de Thea, aun así ella tiene la satisfacción de extraer sangre de su pómulo regordete, ella no trata de esconder su dicha por la sangre que derramo y solo lamenta que la pequeña perra no vaya a tener algo que mirar al espejo y le recuerde permanentemente mantenerse lejos de ella, Lord Stark la ha estado reprendiendo durante las últimas dos horas por su comportamiento poco digno, algo sobre haberle tirado el jubón en la cara a Robb y gritarles insultos dignos de un marinero a viva voz la noche anterior, el mayor había sacado a los niños de su cuarto tan pronto ella se había vuelto agresiva y la había citado a primera hora de la mañana a su solar para hablar con ella al respecto
El maestre Ludwig había estado ahí cuando llego, con Sonsa y una muy furiosa Lady Stark, ante el veredicto de no cicatrices del anciano este se había retirado tras tratar a la alimaña y su bruja de una madre la había sacado del lugar un respiro más tarde cuando su señor esposo la insto a dejarlo tratar este problema en soledad, el mayor hablo con ella largo y tendido sobre lo que tenía o no permitido hacer sin consecuencias, sorprendentemente no la golpea ni una sola vez y la deja ir con una luna de castigo cuando cree que ya ha sido suficiente, ella se despide respetuosamente y tras abandonar el solar avanza por el castillo con la mente ida y eso es lo que la deja a merced de los dedos de araña de Septa Mordane que apresan sus brazos sobre la curva del codo y es solo la sorpresa lo que permiten que Lady Stark le propine un puñado de bofetadas antes de que ella se espabile y le hinque los dientes en el dorso de la mano hasta que perfora la carne, cuando la perra Tully se sacude con un grito de dolor ella se apresura a darle un pisotón con todas sus fuerzas a la vieja arpía a sus espaldas y se echa a correr por el pasillo cuando sus garras aflojan su apretado agarre
Corre por el castillo sin detenerse a pensar en las consecuencias, cuando llega al patio serpentea entre las carretas y caballos cargados antes de correr bajo la madera que movilizan al taller de Mikel y se precipita por las puertas abiertas del patio, Thea corre sin rumbo por el camino fangoso hasta que se le dificulta respirar y el frío cala en sus pantorrillas empapadas. Se encoge a un lado del camino recuperando el aire y envolviéndose apretadamente en el chal de piel de oveja que Lord Stark le trajo hace una luna cuando volvió de su corta visita en Bosquespeso, está pensando en que va a hacer cuando una carrosa se detiene junto a ella— ¿Necesitas ayuda cariño? ¿Vas a algún lado? —se topa con los ojos marrones preocupados de una mujer regordeta cuando alza la mirada un hombre adulto de rostro enjuto observando desde el lugar del conductor, ante la posibilidad de moverse más lejos de Lady Stark ella pone un gesto miserable al tiempo que asiente con duda, toma la mano extendida de la mujer y esta la atrae hasta el conductor que se inclina para recogerla y ponerla tras él sobre las pieles antes de ayudar a la mujer a sentarse junto a él y empiezan su camino hacia el Pueblo de Invierno
Han sido casi dos días desde su huida y por lo que sabe al respecto Lord Stark ha movilizado a todos los soldados del castillo buscándola en los alrededores, Thea por el momento se ha contentado con esconderse en la posada durante el día, atendiendo viajeros con sonrisas corteses y en las noches se escabulle por el pasadizo tras la cocina que conecta el ala norte que funge de burdel cuando cae el sol y allí ella sonríe esplendorosamente a los comerciantes ebrios que buscan desahogo de sus pesados días entre las piernas de las mozas a medio vestir que retozan en lo alto de sus nidos de mantas subiendo las retorcidas escaleras de caracol al final del salón, su primera noche aquí se hizo amiga de una bonita pelirroja de carácter vivaracho que le ayudó a arruinar su rostro de buena gana tras haberla visto provocar a las putas hasta conseguir ser abofeteada sobre el ya oscuro moretón en su pómulo. En el amanecer de su cuarto día en la posada ella esta medio dormida llevando vino especiado caliente a los madrugadores y mascando la herida de su labio hasta hacerla sangrar antes de que la conmoción estalle en el pueblo y una pequeña figura se escabulla por la puerta de la posada, Thea deja caer su charola cuando Jon la mira con sus ojos de estrellas y su eterno puchero, corre para acunarlo en brazos con el fin de hacerlo entrar en calor
— Oh cachorro, ¿cuál de los dioses de esa horrible mujer te trajo aquí? —saca la nieve a medio derretir de los rizos de su dulce niño, atrayéndolo a un abrazo más apretado para poder rodearlo con la lana de la enorme capa que el hijo de la dueña le regalo su primera noche aquí, Jon esta murmurando con las manos unidas a su vestido sobre regresar a casa y como todo ha sido un caos con Lord Stark molesto y Lady Stark llena de ansiedad, Robb era irritable, Sansa se quejaba ante la falta de atención, Arya era inconsolable la mitad del tiempo y todos simplemente parecían haber enloquecido— Oh mi pobre bebé, ¿te han dado algún mal trato durante mi corta ausencia? —arrulla al tiempo que la puerta es abierta de par en par por Jory Cassel, Thea le sisea mientras retrocede con un agarre apretado en Jon aunque el mayor no hace ningún intento por agarrarla y se limita a gritar sobre su hombro para informar de su presencia, Thea se ve obligada a regresar a Invernalia siendo escoltada por un sereno Jory que dirige las riendas del caballo que comparte con Jon Pero no agachare la cabeza, nadie aquí gana hasta que yo hable muerde la herida de su labio hasta que prueba el hierro de la sangre, inclinando su rostro para acariciar los rizos sedosos de Jon con su mejilla cuando las puertas de la fortaleza saltan a su vista
