Renovación.
El nuevo año avanzó lentamente con la Septa, Lady Stark y ella misma, una danzando alrededor de las otras con recelo, Thea fue admitida en el campo de entrenamiento con no poca resistencia bajo el mando de un muy renuente Ser Rodrik Cassel después de que Lord Stark la descubriera entrenando con su arco a la hora del lobo el día de su decimotercer onomástico: cada flecha dio en el blanco a media legua, con nada alumbrando su camino más que el ocasional rayo de luz lunar escapando entre las frondosas nubes que auguraban una tormenta de nieve. Fue un verdadero alboroto y tuvo mucha oposición al principio de parte de Lord Stark cuando ella se negó a abandonar la idea de ser adecuadamente instruida inclusive cuando el mayor arrojo su arco al fuego y ella siguió insistiendo sobre ser entrenada, estaba harta de hacerlo a escondidas como un vil ladrón, fue castigada y encerrada en más de una ocasión pero eso no le impidió persistir por casi tres lunas antes de que Lord Stark al fin se rindiera a su petición, lo que causó aún más revuelo puesto que enseñarle a un rehén a pelear, ella solo se esforzó por ponerse al día con Jon y Robb, fue más sencillo igualar a los menores en las lecciones con el Maestre Ludwig que con las espadas; Jon la ayudaba con su postura en las noches y ella le ayudaba con el arco en las tardes, Arya se unía a ellos la mayoría del tiempo para observar y emularlos, ya que podía hablar y caminar erguida su cosa favorita en el mundo era deslizarse por entre las piernas de las personas y escuchar conversaciones a escondidas de las cuales muchas terminaban en su poder; Arya era una encantadora fuente de información que era exclusivamente suya
Por eso cuando escucho la manera en que esa niña Poole y Sansa se burlaban de su pequeña loba no se lo pensó dos veces para actuar; golpeo a la chica, Jeyne, un bofetón que le giro el rostro y lleno sus ojos de lágrimas sin derramar, Sansa retrocedió de inmediato sabiendo que no se lo pensaría dos veces para darle la misma cortesía si la miraba, Arya se agarró a su falda salpicada de barro por el entrenamiento con gruesas lagrimas corriendo por sus mejillas— Tu... ¡¿Como te atreves?! ¡Soy la hija de Vayon Poole! ¡¿Con que derecho una isleña como tú se cree capaz de ponerme la mano encima con tal des... —otro bofetón la arrojo al duro suelo del pasillo principal, las lágrimas se desbordaron de sus ojos y Thea elevó la mano a modo de amenaza cuando se atrevió a abrir la boca para reclamarle de nuevo, lo que la hizo encogerse con un chillido aterrado
— Mi nombre es Althea Greyjoy; la menor de los hijos de Balon Greyjoy. Soy descendiente de una antigua familia que data desde los tiempos de la conquista de Aegon I Targaryen; mi familia, aunque pequeña, de escasa riqueza y con una mala reputación pertenece a un largo linaje con el cual tu pobre familia vasalla de mierda no podría ni soñar —escupió sin vacilar, sirvientes y guardias mirando con ojos de halcón la interacción— Me debes el respeto que mi sangre amerita, independientemente de mi estatus en el norte —ladro, la furia helando sus ojos mientras deslizaba su arco alrededor de su torso y se inclinaba para tomar a la sollozante Arya en brazos— Y si me debes respeto a mí que solo soy una rehén en estas tierras congeladas, entonces debes estar consciente de que le debes toda la puta pleitesía que tu enjuto cuerpo pueda reunir para Arya que tiene la sangre de los primeros hombres y es hija de Lord Eddard Stark, el gran señor por el cual puedes ser tan engreída respecto a tu casa y el mismo que podría tomar tu lengua si escuchara la manera en que te expresas de su hija menor —el pequeño cuerpo de la niña temblaba para el final de su diatriba, así que lo desestimó con un resoplido y redirigió su atención a Sansa que dio un paso atrás cuando la fulmino— Y tú eres su hermana; su sangre y carne, tu deber es proteger a Arya no ayudar a una moza cualquiera a rebajarla al nivel de un esclavo volante —Sansa agacho el rostro con las mejillas enrojecidas por la vergüenza— Tu padre dirigió una guerra por su hermana; tu tía Lyanna, tu tío Brandon fue a la maldita capital para enfrentar al puto Rey Loco por ella sabiendo de lo que era capaz el maldito bastardo mientras que tú, su hija y sobrina no eres capaz de silenciar a una plebeya con el estatus atorado en la cabeza como una corona mientras falta el respeto a la tuya, el difunto Lord Rickard Stark debe estar retorciéndose en las criptas viendo el estado del apego filial de sus descendientes —acuno a Arya más cerca de su cuerpo y beso su cien húmeda con dulzura, avanzando por el pasillo para dejar atrás al par de niñas insufribles; necesitaba hablar con Lord Eddard
Unos días después Althea está sentada muy intencionalmente en la alfombra del despacho de Lord Stark bordando un elaborado huargo para Lord Eddard en un jubón de grueso terciopelo con mimo, Arya está sentada a su lado tratando de mantener su postura erguida mientras practica sus puntadas en la tela de lino que guarda para ella y Bran duerme muy tranquilo envuelto en la manta que guarda en el escritorio tendido sobre el dobladillo de sus faldas, todo se mantiene en calma hasta que Lady Stark entra haciendo un escándalo del tamaño de Harrenhal por el cómo Althea impide que Arya reciba sus lecciones de Septa Mordane y el cómo está persuadiendo a su pobre hija a ser tan salvaje como ella, cuando Lord Eddard regresa a su solar ellas aún están enfrentadas, Althea se ha incorporado y grita tanto como es gritada hasta que el mayor pone orden en la sala con fuerte voz retumbante— Arya, lleva a Bran a su habitación; necesito hablar con Althea y tu madre —la niña se apresuró a arrastrar a un medio dormido Bran del asiento del señor dónde Althea lo puso cuando empezó a discutir con su madre y desaparece por la puerta antes de que Lord Eddard la cierre, camina hasta su escritorio y se sienta en su silla antes de darles una mirada poco impresionada— ¿Que está pasando ahora con ustedes dos? Creí que está guerra había terminado —Althea bufa sin poder evitarlo, Si es mi decisión seguiré luchando hasta que esté seis metros bajo tierra en mi maldita fría tumba guarda silencio ante la mirada que Lord Eddard le da
— Septa Mordane me ha informado que Arya no ha estado en sus lecciones por un tiempo, la he buscado por todo el Castillo sin poder encontrarla y tras preguntar a una gran cantidad de sirvientes y guardias me enteré que Althea la ha estado sacando de sus lecciones y paseándola por la fortaleza, con ese niño —la omisión del nombre de Jon provoca que ella de un resoplido poco impresionado; aparentemente su disgusto le impide siquiera decir su nombre— El patio no es lugar de una Dama y retrasar las lecciones de Arya no van a convertirla en una mujer adecuada —gruñe, está realmente molesta lo que la obliga a ahogar una risita presumida cuando Lord Eddard se dirige a ella
— Septa Mordane no es adecuada para instruir a Arya en nada —se muerde la lengua ante el bufido incrédulo de "¿Y tú si?" de Lady Catelyn y prosigue— Arya no es Sansa, no es suave, ni complaciente y no hay una gota de sureña en ella; es voluntariosa, terca y tiene demasiada sangre de lobo —expone, con cierto orgullo— Pero aún es poco más que una niña, una niña de tres años que escasamente habla y camina bien, no hablemos de sostener una aguja de manera adecuada y hacer puntadas rectas por más de una hora —aparta la mirada de los ojos de Lord Stark entonces para dirigirle una mirada enojada a Lady Catelyn— Es una niña muy activa que no quiere ni puede sentarse allí hasta que se le entumezca el maldito culo, aparentar ser algo que no es y quedarse callada mientras es menospreciada en voz alta por no ser la maldita dama perfecta Sansa —escupe para volver su atención a Eddard— Septa Mordane la ha hecho llorar, en más de una ocasión, porque sus puntadas están torcidas o su espalda encorvada, la compara con Sansa y desearía que al menos fuera un cuarto de lo que Sansa es; Jeyne Poole decidió que era buena idea menospreciarla, insultarla y poner sobrenombres a Arya solo porque Septa Mordane ve bien el minimizarla públicamente en sus lecciones —puede sentir sus mejillas sonrojadas de ira— ¡Arya no es el chivo expiatorio de nadie en este castillo! Y si tengo que "obstaculizar" su aprendizaje para que eso quede claro, Dios Ahogado; Lo hare —sisea
Eddard les da una mirada contemplativa antes de recostarse en su silla con un suspiro agotado— Althea —llama— Tráeme el jubón que estás bordando y el lino que diste a Arya más temprano —ella se apresura hasta la alfombra y toma lo solicitado, poniéndolo con cuidado de las agujas en manos de Eddard, el mayor los tendió sobre su escritorio— Thea es magnífica bordando y confeccionando; basta con ver sus vestidos o la ropa que Jon usa, la diferencia entre su trabajo con la aguja y el del sastre de Invernalia —saca un par de recortes de tela de alguno de sus cajones y las tiende junto al lino sobre la mesa— Arya llevaba poco más de seis meses bajo la supervisión de la Septa cuando me entrego este pañuelo, puedo decirte Cat; hay una gran diferencia entre estos y el primer trabajo que hizo bajo la instrucción de Thea una semana después —una de las telas está repleta de puntadas torcidas además de tener manchas oscuras de sangre seca por toda la superficie, la otra tiene una serie de puntadas rectas y círculos semiperfectos una mancha solitaria de sangre en una esquina y la tela sobre el jubón tiene un lobo huargo a medio hacer que se ve pulcro y limpio— Escuche lo que Thea le hizo a Jeyne Poole, no lo apruebo y fue castigada adecuadamente, pero me alegro de que la niña haya sido corregida antes de que pudiera hacerlo frente a un invitado o alentar a las criadas más jóvenes a emularla —Thea observa silenciosamente a Lady Catelyn, sus uñas rascando ociosamente el dorso de su mano derecha donde Lord Stark la había golpeado con la ortiga hace un par de días y la sensación fantasma de la picazón permanecía
— Un buen bordado no lo es todo —asegura la mujer Tully— Una dama adecuada debe saber de números, saber llevar una conversación y un hogar, ser educada y amable ¿O estás de acuerdo con que Arya aprenda a usar el arco y la espada como Althea? —ella la fulmina con la mirada
— Soy una firme creyente en la defensa propia —escupe— Mejor ser una viuda que la esposa servicial de un bastardo abusivo —le desnuda los dientes— Estoy segura que Sansa será una víctima encantadora si su esposo tiene los huevos suficientes para alzar la mano a la hija de Eddard Stark —sonríe ante las mejillas enrojecidas de la mayor— Yo, al menos sé que a la primera oportunidad que tenga pondré un flecha entre ceja y ceja del bastardo que se atreva a poner sus manos sobre mí, condenadas sean las consecuencias; no seré una moza servil —se jacta, ocultando lo mucho que le aterra la idea de tener un matrimonio Un matrimonio políticamente vinculante al Norte— ¿Que hará Sansa, o Arya en caso tal se convierta en la muñeca que deseas? ¿Llorarán rogando ayuda, se resignarán al maltrato o tendrán las bolas suficientes para pincharle con sus endebles agujas? En caso tal espero tengan la suerte y puntería necesaria para atinarle a uno de sus malditos ojos, después de todo; ¿Cuántos Ned Stark hay en este mundo? —gruñe
— Suficiente —su mirada se demora sobre Thea que agacha la cabeza y reverencia una rápida disculpa— Althea ha demostrado que sabe comportarse como una Dama cuando no quiere la sangre de nadie en sus dientes, lleva clases con Maestre Luwin en las que es más que sobresaliente y es un buen prospecto a madre si me guío por la forma en que Bran y Arya se comportan a su alrededor; hará una buena Esposa —ella se toma las mejillas calientes mientras desvía su rostro de Lord Stark— Pero si lo que dice Thea es cierto me temo que debo escoger lo mejor para mis hijas —se pone de pie con resolución— Septa Mordane debe irse, lo más pronto posible y de preferencia antes de que termine esta luna; ya he contactado con Antigua, si los dioses lo ven a bien la nueva Septa llegara a Puerto Planco en un par de lunas —avanza hasta tomar los hombros de su esposa con una mirada suave— Hasta entonces tú y Althea serán suficientes; tendrán que serlo. Esa es mi decisión final —la Tully asiente con los labios apretados antes de excusarse para salir, Althea dobla el cuello solemnemente antes de inclinarse sobre la mesa para recuperar el jubón cuando la mano de Lord Stark se cierra alrededor de su muñeca y Thea se congela ¿Cuándo se acercó tanto?— Althea, ya basta de estás peleas con Cat —la mirada en sus ojos es acero puro— Se que es difícil, de dónde proviene cada una y la escabrosa historia detrás de sus familias —el agarre se afloja y el pulgar del mayor acaricia sus nudillos suavemente— Puedo ver qué siempre estás a la defensiva cuando se trata de ella, no quiero decir que lo olvides todo pero has un esfuerzo por ser civilizada en esta relación. Cuidas a mis hijos maravillosamente, es más; los amas como si llevarán tu sangre, no eres perfecta, pero eres fuerte y si mis hijas van a obtener algo de ti espero sea el temple que te permite ser feliz después de todo —ella se mordió la lengua antes de asentir con una sonrisa de labios apretados y ojos brillantes Estaré feliz cuando papá patee el cubo y tío Euron tome el trono de sal
Septa Mordane abandona Invernalia una quincena después en una carreta con su cara aún más pellizcada de lo normal en compañía de una de las prostitutas más solicitada del burdel de las Invernas, es una chica dulce y habladora, Thea la observa desde las almenas con Bran sentado sobre su cadera todo el camino hasta que ya no puede verla, al fin una plaga afuera y con ayuda de cualquier dios de allá arriba su apresurada nota en la esquina de la carta enviada a Antigua será tomada en cuenta. Una luna pasa lentamente con ella ayudando en las clases de las chicas, más paciente con Arya que Sansa o Jeyne, el regocijo que le trepa por la garganta al darles un poco de lo que Arya recibe es gratificante, su tiempo de práctica es muy reducido y tiene que aplazar varios de sus proyectos para cumplir con las órdenes de Lord Stark, se decide por terminar el elaborado jubón de Eddard antes de empezar a trabajar en otra cosa, sus planes de un conjunto nuevo para Jon y ella a juego es empujado a un lado a favor de un vestido para Arya, para el inicio de la nueva luna se la encuentra con uno de sus extraños tiempos libres que se contenta con llenar siguiendo a Bran en sus intentos aventureros de trepar árboles en el bosque de dioses cuando una fanfarria en el patio la distrae el tiempo suficiente para que Bran se deslicé de sus brazos hasta su padre que espera en la entrada en compañía del Maestre
— Althea —empieza mientras ella le hace una reverencia sencilla— Una carta ha llegado de Harlaw —puede sentir una sonrisa nacer en sus labios de manera involuntaria Han sido eras desde la última carta del tío Rodrik, su sonrisa decae cuando se acerca a Eddard y ve la mirada en los ojos del Maestre Dios Ahogado, cuida a mis familiares— Un visitante inesperado ha llegado hoy, poco después de esta carta —el señala su camino hacia el patio con un asentimiento y ella avanza con solo un toque de preocupación subiendo por su garganta, hay una multitud frente a las puertas, Lady Catelyn a la cabeza con un gesto agrio apenas cubierto por su gesto adusto habitual, Robb, Sansa y Arya a su lado formados del mayor al menor con las caras regordetas llenas de curiosidad, Jon escondido tras una carretilla observando con sospecha y luego Thea lo escucha más que verlo
— Tío Euron —exhala con asombro, estática a tres pies del hombre familiar que le da una sonrisa llena de dientes. Está vestido en cuero de los pies a la cabeza, puede ver marcas en su rostro de una lucha de algún tipo ya desvaneciéndose, el cabello negro brillante rozando sus lóbulos y ojos azules penetrantes que le dan una mirada apreciativa que le sacude el cuerpo con algo desconocido
— ¡Pequeña Thea! —grita con jubiló, ya a medio camino de ella
