Capitulo 8

Los niños

Albert sonreía ahora lo comprendía ella lo quería a su lado no le importaba estar condicionada con él, para ella eso no era estar condicionada era estar con su familia por supuesto ahora Albert lo comprendía, desde el principio acepto por ser parte de él, y el ya era de ella con sus comentarios siempre estaremos juntos que mejor manera de hacerlo, ella es hermosa no hay de qué preocuparse porque un secreto, por Ross, por Terry, por los Grandchester, así no se enteraban, por lo tanto formaban un secreto que él no estaba enterado por ingenuo, que no hay que separar a la familia.

Se quedaron conversando mucho tiempo, ella no se insinuaba, era toda una dama, como debe ser no necesita personas para comportarse como siempre, pensaba Albert sonreía ella lo veía muy feliz le dijo

-Albert ahora te noto muy feliz, tal vez fue por ver a Ross, me alegra tanto los niños siempre dan alegrías a los mayores,

-Si Candy, los niños… - Candy te gustan los niños

- ¡Albert! Que preguntas son esas, a mi me gustan muchas cosas, pero te aseguro que no probare a los niños se burlaba de él, cambiaba de tema -Albert crees que ahora que estemos en Lakewood podamos vernos seguido sabes a Paty le agrada Alister, me gustaría saber si es posible que ellos se vean no sé si Alister esté interesado, pero al parecer han convivido bien y me preguntaba,

-Candy ahora andarás de Cupido con Alister, al rato con Archie, solo faltaría que le buscaras pareja a Terry. Candy se puso nerviosa, eso no era propio de una dama, él era su familia no un alcahuete, dijo

- Tienes razón al final ellos se buscaran su propias parejas, en fin no es bueno andar de Cupido, Alister tiene un carácter muy distinto a Archie y a Terry, ellos ya son mayorcitos solo preguntaba por mi amiga, al parecer le gusta pero no soy quien ande en esos menesteres, además si lo hago también tendré que buscarte pareja a ti, mejor no me dedico a algo que no puedo hacer.

- ¿A mí? ¿Candy me buscarías pareja?

-No, ya te dije que no soy una buena Cupido, debo retirarme ya es muy tarde, se levanto y dijo - Buenas noches Albert, salió sin querer escuchar más dejando una sonrisa en Albert. Este feliz porque Candy era la mejor dama del mundo y su prometida, una dama en toda la extensión de la palabra, ahora que sabía que era su prometida se ocuparía de ella, de enamorarla al final ella se lo merecía todo.

George sonreía en la mañana muy feliz, por haber dado oportunidad a esa pareja de estar solos, se merecían el uno al otro definitivamente.

-George te veo muy sonriente

-A caso no lo estas William

-Si, también soy muy feliz, no es lo mismo que te mantiene esa sonrisa, lo mío es otra cosa, pensaba, saber quién era la dama era mi incógnita mientras todos aquí lo sabían menos yo, el ingenuo de William Andrew.

-No es la dama Gordon quien te mantiene esa sonrisa,

-Tienes razón pero por favor ella es muy discreta no lo menciones

-Solo entre nosotros. Dijo George muy formal.

Salieron rumbo a Lakewood, ellos no terminaban de conversar nunca, paraban, disfrutaban, el trayecto, era de reír, de hacer cualquier detalle para estar felices, ambos sin darse cuenta se complementaban. Candy ahora estaba más tranquila, Albert a pesar de estar condicionado, era feliz con las condiciones impuestas, la hacía sentirse bien ahora conocería el lugar de campo de Annie y estaba curiosa por saber cómo sería.

-Albert la curiosidad no se hizo para las mujeres, eso es un tormento

-Crees que la curiosidad, es para los hombres

-No lo sé, pero la verdad estoy ansiosa por conocer la casa de campo de los Britter, saber cómo es Lakewood dicen que hay muchas cosas bellas por allá

- ¡Ah! te refieres al lugar bueno puedo decirte que he estado ahí, nosotros contamos con una mansión en Lakewood, donde supongo deben estar ahora los Andrew, hay tantas cosas hermosas en ese lugar, lo más impresionante son las colinas, los paisajes y el bosque es inigualable, ahí estuve hace tiempo estoy seguro que te será muy agradable.

-Me conoces bien entonces ya no debo estar ansiosa, será hermoso y eso es suficiente.

-Confías en mi criterio con facilidad

-Porque no he de hacerlo, recuerdas cuando estuvimos en el lago y los paseos que hemos dado, muchas veces hiciste mención de cosas que estaba pensando y sentí que me leías el pensamiento tanto como compartir el mismo árbol, la misma colina en el colegio, los paseos de noche, los pensamientos al viento, en fin son cosas que nos hacen familia Albert.

-Ahora que lo dices te lo creo Candy es maravilloso que formes parte de mi familia.

-Albert no tener familia estar solo te hace susceptible, vulnerable ante todos, unidos jamás nos sentiremos así, ya perdí a mi único familiar, la Tía Elroy es lo más cercano que queda de mi niñez, ella es lo que la liga a mi tener una familia, al ser tu tía, nos hace ser más… en fin, ¿ya llegamos? se detiene el auto,

-Estamos en los portones principales, mira desde aquí se ve la mansión Andrew. Candy tenía su cara junto a la de Albert sus ojos brillaban. Albert la veía se emocionaba de saberla suya.

-Es hermosa muy grande no te pierdes ahí Albert. Ambos se soltaban a reír por lo dicho, pero tenía razón era muy grande.

Elroy estaba seria ahora quedaba claro las intensiones de Albert este bajo, con una doncella que trajo de Chicago para que Candy pudiera viajar al verla la Tía quedo complacida, al menos no habían viajado solos, ella los recibió dijo que los jóvenes estaban montando Candy dijo

-Tía no debemos desempacar, iremos a la casa de los Britter

-No hija debemos desempacar. Para ir a los Britter, solo llevaremos algo para unos días, recuerda somos invitadas, pero no debemos abusar de esa invitación nos quedaremos aquí

-Como guste tía, usted sabe. Dirigiéndose a Albert dijo

-No hay ningún problema que nos quedemos aquí, mi tía y yo Albert

-Por supuesto que no esta es tu casa y la de mi tía, no tienes que preguntarlo, aquí es a donde pertenecen ustedes y toda ella será a cargo de ustedes nosotros iremos a trabajar a Chicago, los fines de semana estaremos aquí si nos necesitan estaremos muy cerca, ya viste que la mansión de Chicago está relativamente cerca, solo es cuestión de darles espacio para que se sientan cómodas.

-Muchas gracias Albert, se tomaba de su tía quien le indicaba donde estaba su recamara a un lado de la de ella, esta sonreía por como la Tía la procuraba

-Tía usted siempre pensando en mi gracias, por eso la quiero tanto

-Hija eres mi niña si no fuera por ti, que haría esta vieja olvidada,

-Vamos usted también tiene a los Leegan, solo que ellos no son tan apegados como yo, pero son su familia, no la mía yo soy del la otra mitad sonreían las dos, Albert las veía se sonreía, definitivamente Candy era la mejor esposa que le habían elegido, si el lo hubiera pedido no lo creería. George lo vio claramente noto un suspiro de su muchacho haciéndolo sonreír.

Por los ventanales Candy vio a unos niños en los jardines, bajo para conversar con ellos

-Hola ustedes viven por aquí

-No venimos a ayudar al jardinero, somos de la casa hogar de Pony

- ¿Y donde es eso?

-Donde vivimos los niños que no tenemos padres, ahí estudiamos, comemos, hasta que somos mayores, el señor jardinero nos hace el favor de aceptarnos como ayudantes mientras tomamos alguna actividad,

-Me gustaría conocer ese lugar ¿puedo ir con ustedes? dijo Candy

- si, el jardinero sonrió la vio irse caminando con los pequeños

Al llegar fue mucho lo que caminaban esos niños, las carencias que tenía ese lugar era una casa olvidada, una señora mayor y una religiosa atendían el hogar ella se acercó, vio las necesidades tenían, un bebe que acababa de llegar temían perderlo por falta de medicamentos, de inmediato, pidió un carro pero no había entonces, monto al único caballo que estaba ahí que no era de ellos era de un rancho vecino, se llevo al bebe con el permiso para llevarlo a un hospital, lo amarró a su pecho y regresó a la mansión. Albert se sorprendió, verla montando con vestido pero al ver al bebe se asustó

- ¿Que sucede Candy?

-Hay un orfelinato abandonado este pequeño está muy mal, necesitamos llevarlo con un medico, ayúdame Albert. De inmediato tomo el auto se fueron con el médico, esta se preocupaba por el pequeño que estaba deshidratado, fue ahí donde Albert valoró mucho a Candy. Ella realmente tenía un corazón valioso.

-Doctor, ¿qué le sucede al pequeño?, decía angustiada Candy

-Al parecer perdió a la madre al nacer es muy peligroso, las defensas de la madre son necesarias para un buen desarrollo, el amor de una madre es irreemplazable, Candy comenzó a llorar le dijo

-Bueno no soy su madre pero dígame como lo ayudo nunca he tenido un hijo, pero puedo abrazarlo

-Eso es mucho muy importante los pequeños para crecer necesitan amor, este pequeño necesita alimentación, dice que es del hogar de Pony, ahí se han ido muchos niños como este, son abandonados por sus padres, al no poder darles más o por personas incapaces de sostenerlos. Candy escuchó lo que pidió el doctor después se lo llevó dentro de su consultorio dejando a Albert y a Candy

-Albert es mucho pedir si de la fortuna que dejo mi abuelo, asignas una cantidad para el hogar de niños y pueda ir a verlos son como yo, no tienen familia

-Por supuesto Candy nos haremos cargo de ese lugar si lo deseas, este la abrazó con cariño, al verla en el tono suplicante en el que lo pedía,

-Nunca he sido madre pero tengo a mi Tía, ellos no tienen a nadie Albert

-Bueno ahora nos tienen a nosotros Candy.

-Gracias Albert, muchas gracias eres tan bueno.

-Pero si tú fuiste quien dio con ese lugar, eres un ángel Candy eres tu quien ilumina todo.

- ¡Albert! Candy lloraba enternecida, el era un hombre generoso no le importaba que ella se acercará a ese lugar, el doctor salió con el pequeño mejor y más tranquilo, ambos se lo llevaban. Candy llegó a un lugar a comprar alimentos para aquella casa, Albert pagaba todo lo que ella pedía,

Fue con ella hasta el hogar entregó al pequeño y las indicaciones del doctor bajaron los alimentos, Albert jugaba con los niños Candy lo vio sonreía era muy bueno jugando con ellos, pasaron horas Candy hizo una lista de cosas que faltaban, ropa, medicamentos, cobijas, la religiosa estaba feliz, por la llegada de esa dama, todo mejoraría, mientras Albert vio que el techo estaba mal, que faltaban habitaciones para estar mejor, su prometida era altruista y una dama muy buena ahora la adoraba más.

-Candy te veo muy contenta ese lugar está lleno de pequeños, parece que si te gustan los niños

- ¡Albert! Si me gustan los niños que deben tener familia, deben ser amados, deben comer bien, no deben estar abandonados esta lo abrazó. Gracias Albert no lo hubiera logrado sin ti.

-Bueno ya tenemos otra cosa en común.

-Otra cosa, pero si tenemos mucho en común Albert porque crees que eres mi mejor amigo.

-Tienes razón, Candy regresó a la mansión, ya era la hora del té, la tía estaba un poco asustada, pero cuando Candy le dijo todo estaba asombrada,

-Hija y devolviste el caballo que tomaste

- ¡Oh no!, tía... no lo hice déjame decirle a Albert, salió de inmediato vio a Albert se lo comentó, este de inmediato investigo y el jardinero lo había devuelto. Candy estaba con Albert cuando se lo comentaron ahora se topaban con Paty, Alister y Archie.

-Y bien donde han estado ustedes que se separaron desde el tren de nosotros, Albert sonrió

-En un hogar de niños, llevando algunas cosas pues no tienen padres, pero ya estamos aquí, veo que han atendido bien a Paty. Alister dijo

- Por supuesto, además ya vimos donde es la casa de campo de los Britter, ellos ya están ahí, esperan a Candy y Paty mañana,

- ¿Y mi tía? dijo Candy al no mencionarla.

-Pues Annie solo las mencionó a ustedes dos, pero no te preocupes dijo Archie, ella está en su hogar aquí además la villa es muy cerca solo van a estar unos días, al parecer la madre de Annie no le agrada mucho el campo, al que le gusta es al Padre de Annie. Albert lo pensaba a él y a Candy les gustaban las mismas cosas mientras a esa pareja no, mira que suerte. Candy dijo

-Tendré que hablarlo con mi tía, si ella no desea estar mucho tiempo sola, no podré estar allá ella es mi familia, me necesita a su lado. Albert sonrió.

Entraban a la casa en efecto la tía les dijo que no deberán estar mucho tiempo, pues si la señora Britter no gustaba del campo, eso significa que no es de su agrado estar ahí, por lo tanto podían ser incomoda la situación con visita.

Candy lo entendía le dijo a Paty que se regresarían pronto, solo pasarían dos o tres días, para no ignorar la invitación de Annie, regresarían a la mansión de Lakewood.

Candy les dijo que deseaba apoyar al hogar de Pony, que organizaría algo para que el hogar tuviera ingresos, ayudarlos con maestras o bien con una buena colocación de trabajo, no era justo que los pequeños solo fueran ayudantes de jardinería, sonreía ahora tenía otro propósito y sorprendía a Albert, la tía por su parte sonreía, por contar con el apoyo de su sobrino, pues al final, ella sería la dama Andrew era bueno que se colocara en un nivel social, organizar eventos de caridad era un buen inicio.