Capitulo 9

Un hogar insoportable

Llegaban a la mañana siguiente a la casa de campo de los Britter, Paty y Candy bajaban eran recibidas por la familia, Annie las atendía con esmero pero la madre fingía alegría, pues ella deseaba volver a su casa en Chicago, su esposo salía de casería vio las damas amigas de su hija y sonreía dándoles la bienvenida era un buen hombre estaba ahí de descanso. Se separaba de ellas después un poco molesto salía despidiéndose de las damas que llegaban,

-Annie es muy agradable tu padre dijo Paty y Candy lo confirmaba

-Si a él le gusta mucho este lugar pero a mi madre no, le molesta mucho aquí murió una hermanita porque se le salió a mi madre quien no le gusta el campo ella se cayó al río y nadie la vio. Candy se sorprendió ahora comprendía a la señora

- Annie lo sentimos pero entonces a tu madre le da tristeza

-No Candy ella desde antes odiaba este lugar, pero mi padre ahora lo frecuenta más porque es muy hermoso, mi hermanita tenía diez años cuando murió, no la conocí pero mi padre dijo que si mi madre la hubiera atendido como debe ella jamás andaría sola, ella no se siente culpable solo que ella es de ciudad no de campo sus padres los comprometieron sin investigar si compartían gustos, a mi hermanita Bonnie le gustaba el campo como a mi padre a mí me gustan ambos.

Salía con cara de fastidio la señora Britter y las saludaba se dirigieron a sus habitaciones, Paty y Candy se quedaban juntas así estarían mejor. Salieron a caminar conocieron un rancho con un joven muy alto y atractivo llamado Tom. Candy sonrió,

-Buenas tardes joven estamos de paseo dijo Candy este al ver que lo saludaron se acercó para acompañarlas.

-Buenas tardes este es el rancho de mi Padre, es muy grande desean pasar a conocerlo, hay personas que pueden darles algo de beber, si desean les preparo unos caballos y las llevo a conocer los alrededores

-No quisiéramos importunarlo dijo Paty sonriente,

-No, mi trabajo empezó a las cuatro de la mañana ahora ya terminó con gusto puedo llevarlas a pasear. Mi nombre es Tom Stevens soy el hijo adoptivo de Esteban Stevens. Candy sonrió

-Ayer conocí un lugar muy bello el hogar de Pony tiene muchos pequeños hermosos

-Si hay vivía hasta que fui adoptado, Annie bajo la mirada como incomoda, Tom lo sintió dijo pasen, les servían limonada Tom presento a las señoritas a su padre, este feliz por la visita, Tom les trajo caballos y ellas los montaban. El las llevaba a pasear les mostraba todos los alrededores fue entonces que vieron a Albert, Alister y Archie se acercaron.

-Albert mira el es Tom Stevens, es hijo del dueño de aquel bello lugar, Tom ellos son mi familia Alister, Archie y Albert. Se saludaron muy formales, Tom dijo

-Candy es una dama maravillosa con ella sale el sol en Lakewood haciendo sonreír a los tres Albert dijo

-De eso estoy seguro Tom. Candy lo vio ella sonreía con él, se unieron al paseo fue muy reconfortante, después se retiraban a dejar los caballos, ellos las llevaron a la casa de Campo, Albert llevaba a Candy al frente de él, mientras que Paty y Annie se acomodaban de lado tras de ellos. Annie lo vio muy extraño una dama no se debe ir al frente de un caballero, Candy lo había aceptado no dijo nada, pero Albert noto la mirada contradictoria de Annie, el sabía que si la podía llevar al frente era su dama, su prometida.

Candy se recargaba en el pecho de Albert muy tranquila sin pensar en los protocolos era su amigo y la respetaba, la llevaba al frente porque tal vez el es más grande, temía tumbarla del caballo si la llevaba en su espalda, además se sentía protegida con Albert y ese rico olor que tenía cada que lo abrazaba la hacía sentirse mejor.

- ¿Estás bien Candy?

-Si Albert espero no llegar dormida, ambos se sonreían, Candy iba de lado uno de los brazos entraba por la cintura de Albert dentro de su chaqueta, el otro sostenía sus piernas, su cabeza iba recargada en él. Albert llevaba el cabello de ella bajo su barbilla, olía a flores a rosas, lavanda, lo tenía montando despacio no quería llegar, tal vez ella se quedaría dormida, pero él la protegía, la tenía en sus brazos era como pasear sobre nubes, definitivamente se estaba enamorando de Candy.

Llegaron y la madre de Annie vio como Candy iba al frente del joven, viéndola como no apta para su hija no decía nada, pero Albert lo notaba.

-Candy ¿Estas cómoda en esta casa?

-Si Albert solo estaremos dos días más estoy con Paty en la misma habitación, así no ocasionamos a nadie problemas.

-Mañana enviare un par de doncellas para ti y para Paty, así estos dos días no ocasionaran ningún inconveniente en esta familia.

-Gracias Albert, no creo que sea necesario, pero lo dejo a tu criterio. Albert sonrió, ella definitivamente confiaba en él, se lo hacía sentir todo el tiempo. Se despidieron pues el señor Britter no había llegado, no era propio pasar a los caballeros.

Al entrar Annie fue tomada por ambos brazos por su madre

-Jovencita no es propio venir con caballeros a estas horas, no solo eso tu amiga iba al frente de ese hombre como es posible que tengas esa clase de amistades. Candy escuchó todo, Paty igual se sentía muy mal, los muchachos ya se habían ido. Candy intervino

-Sra. Britter no se moleste, el hombre que me trajo es de mi familia para su información los tres caballeros son mi familia si tanto le desagrada, nos iremos en este instante, Annie es una dama fue tratada con respeto y cortesía.

-Que dama ni que nada esta es una cualquiera, como se atreve a subirse en un caballo si no es con alguien presentado antes su Padre.

-Mama ayer mi Padre conoció a la familia de Candy, ellos ya fueron presentados. En ese momento la dama soltó una bofetada a Annie, Candy se molesto la empujo, quedando al frente cubriendo a Annie, el señor Britter entro escuchó todo, tomo a su esposa de la mano, le dijo

-No vuelvas a ponerle una mano encima a mi hija,

-Esa es una adoptada nuestra hija murió, a mi no me trates así frente a extrañas. El señor Britter tomo su mano y subió a su recamara a la dama la encerró después bajo

-Disculpen a mi esposa ella siempre esta incomoda en todas partes, ofende a todos sin pensar en sus consecuencias, - Annie, ¿hija estas bien?

-Si Papá, ella traía el golpe de la cara muy rojo, Candy la abrazó ella le respondió el abrazo, vio como Candy la protegió se enternecía con el apoyo de Candy aun sabiendo que su madre acababa de decir que era adoptada.

Candy no podía dormir por la mañana pidió permiso al señor Britter de llevarse unos días a Annie con ella, este sonrió acepto, -El tiempo que desees si está contigo, sé que mi hija estará mejor que con su madre, llegó un carruaje con dos doncellas, Candy salió de inmediato detuvo al cochero, dio orden de recoger sus cosas y las de Paty, pues Annie se iría con ellas a la mansión.

Annie estaba feliz ella la procuraba como una dama, no le importaba que fuera adoptada y su madre una mujer agresiva, Candy no estaba ofendida, Annie la abrazaba por la consideración que le tenía a ella.

Llegaban a la mansión, entraban. Albert noto el golpe de la cara de Annie, los ojos tristes de Candy y Paty aun tenía rojos sus ojos, Candy pidió hablar con él en su despacho, Albert le dijo a las doncellas que llevaran a sus a habitaciones a las damas, le dio el brazo a Candy para entrar al despacho, apenas cerró la puerta y Candy giro frente a él

- ¡Albert! soltó el llanto abrazando a Albert de su cintura, toda apenada le contaba lo que había sucedido, este se molestaba por como se había atrevido esa dama a ofender a Candy, le contó como golpeo a Annie, que no la quería por ser adoptada, como el único que valía la pena era el padre de Annie, que fue quien dio permiso de llevársela a Candy, pues le asegure que estaba con mi familia, no podía dejar que Annie sufriera por mí, porque soy una mala dama al atreverme a irme contigo al frente.

-Candy por Dios tu eres mi dama, no es ofender a nadie te protegía, por eso te puedo llevar al frente, esa mujer no sabe de reglas ni de etiqueta está mal, por eso Alister y Archie me advirtieron de ella, por su culpa y falta de amor perdió a su hija, porque no tiene los cuidados de una madre, en ese momento Albert abrazó fuerte a Candy le beso su frente y esta lo abrazo de su cintura sin poder dejar de llorar por lo que había visto en la familia de Annie.

-Albert de tener una familia así mejor es estar solo, tu siempre serás mi familia Albert, siempre, lo abrazaba con miedo. Albert estaba molesto por cómo se había atrevido a ofender a su prometida, pero lo mejor es que no tenía que quedarse ahí dos días más, ya estaba en su casa de regreso con su tía, ya no podían ofenderla ni hacerle daño, el cuidaría de ella, mientras lo pensaba abrazaba muy protectoramente a Candy pero ella y él se llevaban así desde siempre, solo que ahora él sabía que era su prometida.

Seguía dando pequeños besos en su cabello como si con ello le hiciera olvidar el mal momento que había pasado. Albert se separó sirvió una pequeña copa para tranquilizarse y otra para ella, se sentaron en el sillón ambos en silencio tomados de las manos estaban ahí, sin decir nada, tomando un poco de vino dulce para pasar el trago amargo.

Los siguientes días Elroy se enteró, molesta pero con lo que Candy le dijo al decirle la explicación de Albert ella lo tomo a bien, además no iban solos, iban en grupo, solo debía cuidar más a Candy. George estaba en el despacho cuando llegó Elroy

-Señor Johnson que tanta seguridad tiene de que mi sobrino desee casarse con Candy este se quedo sorprendido

- ¡Madame Elroy! Ellos están comprometidos en su testamento de que seguridad me habla. Elroy se dio vuelta para que no viera la cara de sorpresa que mostraba, dijo con la voz modulada,

-Mencionó esto por un incidente que sucedió… creo que tal vez William se lo comento ya, es que nadie sabe que mi sobrino está comprometido con ella, abriendo los ojos y una media sonrisa que daba a espaldas de George.

-Si algo me dijo Madame pero usted sabe que hay que cumplir con las fechas, como es reciente el fallecimiento del abuelo de Lady Gordon, no es propio de anunciar compromisos en este momento.

-Tiene razón Señor Johnson. Haciendo un suspiro por querer presionar las intenciones de su sobrino no sabía que estaban comprometidos, Candy no le dijo nada de eso.

- Lady Elroy recuerde que es un secreto ese compromiso, pues no ve que el joven Grandchester estaba interesado en Lady Gordon, puede molestarse al enterarse que ellos son prometidos después no dejar visitar a la señorita Ross.

La cara de Elroy cambio de gusto a seriedad volteando de nuevo a ver a George, este lucía preocupado por lo que comentaba.

-Si lo comprendo Señor Johnson solo que estaba molesta por la insensatez de la señora Britter

-Puede usted hacerla participe en el evento a beneficio del Orfelinato, el hogar que Lady Gordon decidió proteger.

- ¡Oh si! me comento algo para reunir fondos para ese hogar que puedan adoptar a los pequeños, así como mejorar sus vidas, mi niña es una dama señor Johnson, muy discreta, muy altruista, sobre todo una digna futura Andrew.

Su mirada se fue al tiempo en que el Padre de Candy llevo a su esposa con ella para que la cuidará, como ella sin tener tanta educación mostraba un porte y virtudes que tanto apreciaba Elroy, con el paso del tiempo, su niña sería una dama y ella lo sabía ahora. Sir Gordon protegió a Candy dándola en compromiso a su sobrino, ambos siempre han estado unidos, solo es que nadie lo sabe, ahora recordaba a Anthony y su enamoramiento por ella, la mirada de Archie y Alister y la del joven Grandchester, para terminar comprometida con William, sonrió con satisfacción, ella ya había vivido mucho, para ver por fin a varias damas Andrew, pero conocer la historia de Candy era mucho más de lo que imagino al tener a esa pequeña niña llena de pecas y falta de porte, ahora era una dama, la apreciaba más por su origen, su fortaleza y la devoción al ser tan agradecida para con ella.