Capitulo 14

Elitistas

-Pasa George. -George, ¿ya llegaron los papeles de Candy? los de su testamento dijo Albert con seguridad de la respuesta planeada.

-Si señor ya me los hicieron llegar, este sonreía, pensaba que ya se iba a enfrentar a los Grandchester.

- ¿Cual es la condición de Candy? Preguntó frente a Terry y Richard ambos sorprendidos.

-Señor, usted está condicionado a casarse con una escocesa, a Candy la condicionaron a usted directamente, que toda la fortuna Gordon sería de los Andrew, si la aceptaban usted acepto al cuidar los bienes de Lady Gordon, por lo tanto acepto también el compromiso sin saberlo. Sonrió George él había platicado con William, eso era en lo que habían quedado en decir. Albert respiró soltó el aire un poco sorprendido, muy serio. Después agregó

-Candy me pidió que me hiciera cargo de su fortuna, porque ella estaría en América, ella no sabe que está condicionada a mí, el problema ahora es que si Joseph Lennox sabe el origen directo de Candy puede rechazar a Candy como consejero escocés, como lo hizo con Richard para que no se responsabilizará de mí.

En ese momento Richard comprendió Joseph Lennox es quien lo rechazó, por eso Albert preguntaba si amaba a Tali no si le interesaba la fortuna sonrió dijo

-William, él fue el que me negó, ahora la vida le dio una vuelta coloca a mi hijo para poner lo que sea de condición por eso estaba preocupado, no por los negocios sino por mí. Soltó una carcajada, notándose el parecido con Terry al hacerlo. Terry vio a Albert sonrió. Albert notaba que él quería realmente a Candy, no la quería con alguien elitista. Terry dijo

-Albert cásate antes de que Lennox lo sepa seré testigo, te puedes casar por la vía legal antes, no quiero que rechacen a Candy no de nuevo. Albert dijo

-Por supuesto, no permitiría eso George ya escuchaste, la fiesta del fin de semana, los Lennox estarán aquí, muy nobles tras de Terry, ponlo de testigo Joseph firmará mi enlace matrimonial con Candy. Richard saltó una carcajada dijo

-Se lo merece por elitista por rechazar a un Ingles y a una irlandesa, su hijo no se quedará con Candy, mi Terry no solo pondrá esa condición, sonrió fraguando algo Richard, sorprendiendo a Albert y a Terry. George dijo

-Sir Richard permítame orientarlo con gusto apoyo su moción, tengo las condiciones perfectas para Sir Lennox, sonrió de medio lado, dejando a Terry y a Albert sorprendidos, George agregó

-También trató de rechazarme por ser parte Francés. Todos saltaron las carcajadas.

Mientras Candy estaba en un ventanal de su habitación veía a Ross jugando, haciendo reír a la Tía Elroy, pensaba, como es posible, ni conmigo se divertía así, ahora en riesgo de que no podamos volver a verla, no es justo, Terry no debe molestarse así, vi muy claro en sus ojos un brillo especial por Tali, la beso en medio del salón la ama, estoy segura que no se opondrá a algo que no sabe que siento, sino que fue condicionado, que estoy segura que no podría estar con alguien más, aunque si algo le sucediera a Albert jamás me lo perdonaría, prefiero morir con él, a no tenerlo a mi lado, o que le toque un diablo de mujer, o peor que maten a sus hijos y los traten mal, no, eso no sucederá, conozco bien a los Lennox, son muy amorosos en la familia, Tali amaba a Terry desde que lo conoció, ni siquiera acepto al galante de Archie, vaya que es galante, muchas anduvieron tras de él, y al igual que Terry, ellos son conquistadores, no son para que los conquisten, pero ¿Albert es conquistador?, no recuerdo alguna chica que anduviera con él… por Dios, supo desde que llegue a América que iba a ser su esposa, todo ese tiempo … ¡oh Dios!… Albert… quisiera abrazarte, no quiero pensar más, mejor es que salga de todo esto

Candy se cambio para salir a montar estaba muy inquieta, bajo al jardín para avisarle a su tía Elroy inquieta por lo que pudiera pasar, veía llegar a Paty y su Padre en un auto

- ¡Paty! Que gusto que hayan llegado bienvenidos Candy abrazaba a Paty, sonreían animadas. Su Padre las observaba serio al ver que su hija estaba sonriendo con el abrazo, sus ojos dieron una muestra leve de ternura. Salía Alister muy formal saludaba al Sr. O`Brien los conducía a la estancia para dar órdenes a los sirvientes que bajaran sus maletas.

-Sr. Cornwall, ¿le gusta el ajedrez? Alister sonrió, dijo

-Por supuesto Señor, desea jugar una partida ahora o prefiere descansar y pasar a sus habitaciones.

-Pasaré a mi habitación de momento, pero tenga por seguro que me dará un enorme placer jugar un partido con usted. Ambos hicieron una media sonrisa, donde un mayordomo acompañaba al Sr. O`Brien a sus habitaciones, este subía las escaleras con media sonrisa en los labios. Sospechaba que le pedirían la mano formalmente de Paty su madre ya le había avisado, era seguro que Paty estuviera en una buena familia, pues los negocios con los Andrew eran un éxito actualmente, los Cornwall eran parte de ellos.

Salían del estudio los Grandchester, George y Albert, preguntó por Candy, Alister dijo

-Candy salió a montar. Albert de inmediato se iba a cambiarse para buscar a Candy.

Los Grandchester pasaban a sus habitaciones, Paty dijo a Alister

- También me retiro te veo a la hora del té.

-Por supuesto Paty.

Candy montaba por las sombras de los arboles, relajada, por la orilla de un lago, este se en caminaba a un río, se fue cabalgando despacio, pensaba en todo lo que había vivido como de ser una bastarda ahora era una Gordon, la muerte de Anthony y luego la madre de él, la muerte de su abuelo.

Vio una casita muy arreglada con flores parecía una postal tenía un pequeño puente, sin bajar del caballo la admiraba, vio unos prados lilas de lavanda el olor era especial ahí, otras flores silvestres hacían juego cerró los ojos recordó la vez en la que Albert la beso en el estudio, su cuerpo se quemaba con ese beso, nunca había sentido algo así… Quieres compartir conmigo tu vida por completo… Cerraba sus ojos tocaba sus labios recordaba a Albert acariciándola, el viento que movía su cabello mientras ella permanecía en los jardines llenos de flores aun sentada en el caballo, decidió bajar era hermoso pensar en Albert.

Le preocupaba el plan de cómo decirle a Terry que estaban comprometidos, ella recordó a Terry cuando se conocieron, como la defendió siempre, como a pesar del rechazo de otros el siempre estaba ahí, un amigo importante, aquel que siempre la resguardaba, violento y pacífico, molesto y agradable, era el amigo agridulce que la vida le había brindado, fuerte y débil ante ella.

Pensaba el Alister y Archie cuando jugaban a conquistarla y Anthony los tranquilizó, para que no se acercaran a su princesa, sin saberlo ella… que tarde se dio cuenta que Anthony la amaba, cuando apenas iba a responderle, el cayó del caballo… que le iba a responder… que era muy pronto para comenzar una relación amorosa, que lo que deseaba era gozar de su familia, de su abuelo, de esperar a poder corresponderle, y Albert… Albert, sintió un frío repentino, el caballo comenzó a relinchar ella despertó de sus pensamientos, se levantó y comenzó a llover, el agua caía a raudales por Dios si no había ninguna nube cuando salí. No podía montar a caballo sin caer, el agua corría estaba toda mojada sus caireles estaban llenos de agua, recordó la casita que vio y comenzó a caminar hacia ese lugar para cubrir al caballo y a ella.

Llegó por fin metía al caballo en un cobertizo, lo secaba con mantas después entraba a la casa por la puerta trasera estaba sola no había nadie, por la lluvia todo estaba obscuro trato de meter leños que estaban en el cobertizo, encendía la chimenea, buscaba como secarse.

Mientras tanto Albert ya había cabalgado mucho sin verla, regresaba por entre el bosque, bajándose del caballo todo mojado, vio una casa era la de los cazadores, la deshabilitó para que no cazaran a los animales, sonrió cruzó el puente y vio a un caballo,

-Mira amigo vas a tener compañía, le dijo a su caballo mientras lo secaba, para meterlo en el cobertizo donde ya había un caballo que reconoció sonriendo. Entro a la casa, lo que vio no lo esperaba era Candy toda desnuda, sin su ropa de espaldas, este se turbo por completo, jamás había visto a su Candy sin prenda alguna, ella levantaba sus brazos, colgando su blusa sin temer siquiera que Albert la estuviera viendo.

Al darse la vuelta para tomar otra de sus prendas en el improvisado tendedero que había hecho, vio a Albert dio un grito de sorpresa y Albert apretó los ojos para que se cubriera, ella no tenía nada que ponerse a la mano corrió tras el sillón.

-Que atrevido eres Albert

-No sabía que estabas desnuda Candy

- ¡Ah bueno! cierra tus ojos iré a buscar algo con que cubrirme, no podía ser cierto lo que le dijo se echo a reír estaba todo inquieto, mojado y tenía frío. Mientras Candy encontró un pedazo de tela con la que se enredo un poco le dijo

-Ya puedes abrir los ojos, buscaré algo para ti mientras quítate esa ropa mojada, no te quedes completamente desnudo hasta que te de algo para cubrirte, ambos se sonrieron por lo que dijo.

No había nada una cama sin cobijas, una chimenea con muchos leños, Albert se quitaba el saco y la ropa húmeda sonriendo cerraba los ojos imaginando a Candy cuando la encontró sonreía en silencio.

-Albert no hay mucho en este lugar, toma es una toalla que estaba doblada en esa habitación al menos no estarás desnudo, deja acercar más leños, Candy con una mano tomaba el trapo que la cubría pues no alcanzaba a darle la vuelta a su cuerpo, con la otra acercaba leños arrodillada en la chimenea, mientras le daba el calor de esta, se sentó en un sillón con la abertura de la tela hacia atrás.

-Candy porque saliste a montar tan tarde

-Estaba preocupada, pero no estaba nublado

-Aquí a veces llueve así, las colinas no dejan ver las nubes hasta que ya están tan cerca que te dejan desprevenido.

-Bueno me toco precisamente estar desprevenida está haciendo mucho frío, mi cabello escurre,

-Ya lo veo

- ¡Albert! Apenada bajaba su cara. Albert estaba desnudo la toalla la uso en cintura, se sentó junto a ella y ella se recargó en el.

-Recuerdas aquella ocasión en la que rompieron mi ropa, ahora no traes una camisa para cubrirme.

-Pero tengo mis brazos para darte mi calor, ven aquí si hemos de casarnos este fin de semana… ella lo interrumpió abruptamente por la sorpresa.

- ¿Este fin de semana?

- Si, Terry quiere que adelante nuestra boda, para que no se junte con la de él,

- ¿De verdad?

-Algo hay de eso pero lo cierto es que ya sabe que estamos comprometidos y el quiere ser testigo de nuestra boda.

-Lo acepto de buena manera

-Si, la reunión fue estupenda, Terry te aprecia de noble forma no quiere que estés con alguien que te haga sentir inferior, se preocupa por ti.

- ¡Albert! Qué buena noticia, en ese momento el tomo sus labios, beso a Candy dejándose llevar por el momento las caricias no se hicieron esperar, ambos con sus cuerpos generaban calor y abrazados, se reconocían lenta y placenteramente. Albert beso su cuello, ardiendo en el deseo, Candy acariciaba su pecho acercándolo a ella, donde su cuerpo ya no sostenía la pequeña cobija que los separaba.

Ambos comenzaron una danza que no podían detener más tiempo, Albert estaba ansioso, inquieto ante su caballerosidad y su hombría, mientras Candy estaba deseosa de abrazarlo, sentir que no los separarían.

-Candy no quiero fallarte mi amor,

-Albert quiero amarte, amarte siempre.

- ¡Candy! En ese acto ambos se entregaron lentamente al amor, sus vidas estaban enlazadas ambos se amaban y habían esperado todo tipo de confusiones, para saber ahora que por fin estarían juntos. Albert fue tan gentil como pudo ella estaba enardecida en su deseo deseosa de amar y Albert sabía que de ambos era la primera vez.

-Candy te amo desde hoy soy tuyo

-Albert también te amo, desde siempre he sido tuya.

La noche completa fue pequeña ante la gentileza de amor que ambos se manifestaron, muy temprano ambos se arreglaban para llegar antes que todos despertaran, así llegaban por las caballerizas subían a sus habitaciones, Albert entraba en la habitación de Candy.

-Mi amor este fin de semana nos casaremos legalmente

-Si Albert, mi amor es completamente tuyo. Ambos se abrazaron en un beso apasionado sus cuerpos volvían a reclamarse, pero ambos sabían que no tardaban en despertar la servidumbre. Albert abrió la puerta para salir, pero su cuerpo no deseaba irse volvió y cerró la puerta, la abrazó le dijo

-Te amo mi amor, te amo, tengo tantas ganas de amarte.

- ¡Albert! Candy se refugió en su pecho, soltaba el aire y respiraba el olor de Albert sin querer verlo a la cara se quedaban abrazados, Candy rompió el silencio, dijo

-También deseo amarte Albert, este sonreía dijo

-Todo saldrá bien, ahora la parte que sigue mi amor, a qué hora llega Annie y su Padre

-En un rato más, ¿Por qué?

-Necesito un favor de ellos, espero a que lleguen para hablar con ambos.

-Bueno, deseas que esté presente.

-No, deseo que seas mi esposa en este instante.

- ¡Albert!, la abrazó la giro ambos se miraban a los ojos para darse un beso intimo, precioso y bello. Albert la veía sabía que pronto sería su esposa, ya no había problema alguno, tenía que luchar contra Joseph, no permitiría que le quitaran a Candy, no un elitista orgulloso y necio.

En otra área más tarde estaba Archie, pensando en cómo podía declararse a Annie, tanto tiempo no quería perderla, pero como le haría su padre estaría ahora aquí, parece que los Cornwall siempre tendrán suegros muy estrictos. Recordaba como su propio padre le ganó en la subasta a su hija, debió subir la subasta y ganársela como lo hizo Alister, ahí era la oportunidad para declarase pero fui un tonto de seguir así me la ganarán.

En eso George anunciaba a los Britter, ambos pasaban al estudio después de las formalidades, los saludos, las sonrisas, Albert por fin dijo

-Que bueno que están aquí necesito un favor de ustedes, Candy se iba a retirar Albert le dijo

- Quédate Candy. Ella sonreía tomaba la mano de Annie. Ambas se sentaban en un bullido sillón. Albert continuó

-Sr. Britter estoy en una situación un poco extraña y comprometedora, necesito pedirle el favor de montar una escena que estará a espaldas de los Britter.

-A que se refiere Sr. Andrew.

-Llegan los escoceses por un convenio matrimonial el cual es correspondido, pero quiero elevar la dote necesito alguien que ejerza presión ante la situación, me gustaría mencionar a Annie Britter como una propuesta elevada de no aceptar las condiciones que se propongan.

- ¿Quiénes son los involucrados? Dijo el Sr. Britter con media sonrisa.

-Los Grandchester son mi familia, los que vienen son mis socios los Lennox, si mencionó que de no haber compromiso, estaría usted de inmediato colocándose como socio de los Grandchester de inmediato aceptarían las condiciones, así no les importarían los demás inconvenientes.

-Eso no perjudica a mi hija por el contrario la enaltece, al sentir cierta insinuación como una gran heredera.

-Por supuesto de hecho ellos tienen un hijo, al que de inmediato podrían comprometer con Annie con tal de salirse con la suya. Annie se levantó asustada.

- ¡Papá!

-No te preocupes Annie solo será una forma de presión, mi pequeña es libre de elegir a su pareja. Dijo un padre sonriente al ver la cara de susto de Annie. Candy sonrió tomando la mano de Annie para tranquilizarla, esta volvió a tomar asiento. El señor Britter sonriente dijo

-Acepto Sr. Andrew, estoy seguro que todo saldrá bien. Ambos se dieron la mano subieron a las habitaciones que los hospedarían.

George conversaba con Richard en privado, sobre las condiciones a solicitar, si eso se daba los Lennox ya no podían ejercer ningún tipo de presión a nadie más, quedarían un poco excluidos pues las sociedades estarían en otros ámbitos, haciendo que Joseph solo se beneficiará si los demás lo hacían, por tanto quienes valían ante todos eran los socios importantes, no los Lennox pero eso no se leía a simple vista, era un juego de palabras que el convenio aclaraba, haciendo que Joseph no fuera tan tomado en cuenta por los consejos pues su palabra quedaría en su hijo y su yerno, no en él.