Capitulo III: Reporte de inasistencia

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Los días dentro del instituto transcurrían más o menos tranquilo, Izzie había tratado de acomplarse a su nuevo colegio, y ya había tenido la oportunidad de conocer a algunas de sus compañeras, y aunque no era una persona demasiado expresiva ni muy sociable, había algunas de ellas que simplemente eran lo suficientemente agradables para ignorarlas.

La primera que se le acercó fue una tal Iris, quien siempre llevaba una sonrisa en el rostro y era bastante amigable; poco después conoció a la fuerte Kim, una chica muy alta a la que apenas le llegaba a la altura del pecho y con el carácter un poco hosco, pero que a ella le parecía bastante divertido; a su lado, siempre se encontraba la tímida Violeta, sin duda alguna ella era quien más le agradaba, era casi tan baja como ella, pero su timidez lograba que se viera aún más menuda, además de poseer un enorme talento ¡Cielos! Le había mostrado su block de dibujo y se había quedado boquiabierta.

Por supuesto, había algunas que no le habían agradado tanto, por ejemplo Peggy, una chica con sueños de periodista que se encargaba del diario escolar, la muy cotilla se había encargado de investigar sobre ella para obtener un artículo, pero en cuanto llegó a sus oídos le dejó en claro que si veía una sola página con su nombre su querida grabadora se extraviaría. Otra más, había sido Melody, una chica con toda la finta de "niña buena" que al principio le había tratado amablemente, pero en cuanto le vio hablarse con el rubio delegado le había lanzado miradas de odio puro, totalmente loca. Y como oolvidar al trio de brujas, la rubia artificial y sus dos inseparables arpías, valla que le habían colmado la paciencia, siempre tratando de darle encontrones y burlándose de ella cada que tenían oportunidad, totalmente un fastidio, pero ya se las arreglaría, justo como lo había hecho con Peggy.

Y finalmente Rosalya… así es, la chica loca, novia de Leigh, el dueño de la tienda de ropa; con ella compartía casi todas las clases, y en cuanto la vio adentrarse al salón le hizo sentarse a su lado mientras parloteaba sin parar. La ojimiel era bastante caprichosa y voluble, siempre hablando de moda y no le agradaban las clases, bueno en algo deberían coincidir. Aquella ruidosa chica se había autoproclamado su amiga y a pesar sus cualidades tan poco agradables muy en el fondo le divertía, era escandalosa pero bastante sincera, y las constantes pláticas durante las clases, de las cuales ella se quejaba de solo comprender la mitad, le hacían ya no sentirse como la chica nueva,. Rosalya era un caos que le agradaba tener.

Ese día había pasado de ir a la cafetería, Rosalya le había dicho pronto tendría una cena familiar y necesitaba un nuevo vestido, lo que en otras palabras significaba "te arrastrare por toda la tienda en busca de mi vestido mientras te hago probar todas las prendas que me plazca", así que ahora se encontraba en la sala de delegados para evitar a platinada a toda costa; aunque después de un rato, se arrepintió totalmente, Nathaniel se encontraba con la nariz enterrada entre el papeleo de su escritorio, mientras ella estaba sentada en la silla frente a él con la barbilla pegada al mueble, soltó un suspiro aburrido que hizo levantar algunos de los papeles, llamando al fin la atención del par de ojos miel

- ¿Sucede algo?

- No, solo pensé, ya sabes…sería entretenido estar aquí

- Pero si es entretenido –le vio confundido –hay un montón de documentos que hay que revisar y…

- Entretenido divertido…-murmuró despegandose del escritorio -¿Por qué haces todo eso? Debería ser problema de la directora, no tuyo.

- Soy el delegado de la clase –afirmó como si eso lo expplicara todo y volvió su vista a los papeles.

- El delegado, no esclavo –murmuró nuevamente, haciendo que Nathaniel suspirara –solo digo, eso parece trabajo para su secretaria… ¿Qué tal si hacemos algo más divertido?

- ¿Cómo qué? –preguntó, aún revisando los papeles

Izzie sonrió y subió su mochila a sus piernas mientras rebuscaba entre todas sus cosas, Nathaniel levantó la vista de sus papeles prestándole atención con curiosidad, hasta que la peliazul sacó un paquete de cartas.

- ¿Sabes jugar poker? –sonrió divertida, pero el rubio abrió los ojos con sorpresa y volteó a todos lados, como si temiera lo descubrieran.

- ¡¿Cómo se te ocurre traer eso aquí?! ¡Está prohibido! –exclamó exaltado

- ¿Está prohibido? Solo son cartas

- Son juegos de apuestas, están prohibidos dentro del instituto. Guárdalas antes de que alguien las vea.

Izzie soltó un resoplido frustrada, Nathaniel era en verdad recto con las reglas, sin ánimos guardó sus cartas tranquilizando al delegado y volvió a la misma posición sobre el escritorio.

- ¿En verdad no te aburres aquí?

- No, en absoluto –negó, nuevamente tomando sus archivos

- Bien…

La peliazul tomó unos papeles para ordenarlos, si estaba allí lo que podría hacer para no aburrirse, era al menos ayudarle a Nathaniel con todo eso, entre las hojas que había tomado, había un papel en color azul que resaltaba sobre el resto, lo tomó para leerlo mejor

- Inasistencia, Castiel Leunam…

Nathaniel volvió su mirada ella y tomó rápidamente el papel.

- No deberías ver esto…-murmuró.

- Valla, ¿Tiene varias inasistencias no?

- Si –dio un suspiro –es un desastre, es el chico de cabellos rojos.

Izzie frunció el ceño, sabía bien a quién se refería, aquel pelirrojo que le había tirado el primer día, ahora que hacía memoria no solía verlo en las clases, pero sí bastante en el patio.

- Siempre me causa problemas…-se quejó Nathaniel revisando la hoja, suspiró con cansancio –como suponía… tiene que firmar esto... si no la directora estará sobre mí todo el día...

Izzie iba a protestar nuevamente, debido a las tareas que él no debería de realizar, cuando la puerta de la sala se abrió, dejando ver a una chica castaña de ojos azules que sonreía.

- Nathaniel te… ¿Eh?.. –La chica cambió su semblante inmediatamente al ver a la peliazul -¿Qué haces aquí? –preguntó con el ceño fruncido

Izzie volteó hacia ella solo para rodar los ojos y soltó un bufido.

- Se supone que aquí solo pueden estar los delegados –continúo ante su falta de respuesta

- Melody no creo halla problema, ella…-trató de interferir Nathaniel, pero Izzie se levantó interrumpiéndolo

- Como sea, ya ha terminado el descanso… -tomó su mochila –nos vemos Nathaniel

Se despidió levantándola mano y salió cerrando la puerta, jamás podría permanecer más de cinco minutos donde Melody si Nathaniel también se encontraba, por suerte ya era hora de la siguiente clase, una que no compartía con Rosalya.

Al terminar, y para estar segura; se quedó en el salón todo lo que pudo, esperaba que después de media hora, y con lo que a Rosalya le molestaba estar en el Instituto, ya se habría ido; por lo que al fín salió del aula, para poder ir a casa, bajó las escaleras con su mochila a los hombros cuando escuchó unas fuertes voces al final del pasillo, por lo que se apresuró a ver lo que sucedía.

- Te estuve persiguiendo todo el día por una firma; ¡Asume las consecuencias de tus actos, pedazo de…!

- Si, te voy a enseñar las consecuencias de andar tocándome las narices… ¡Te vas enterar!

Ella abrió los ojos con sorpresa cuando al final del pasillo pudo ver a Castiel tomando del cuello de la camisa a Nathaniel acorralándolo contra las taquillas.

- ¡Hey ustedes dos paren!

Corrió apresurada hasta donde estaban y no dudó en meterse en medio tratando de separarles, aunque solo consiguió que Castiel con molestia la empujara haciéndole a un lado.

- ¡No te entrometas!

- ¡Para ya! ¡No se te ocurra hacerle daño! –amenazó Nathaniel ante su acción, pero Izzie tomó de inmediato su mano

- Nathaniel basta, esto no sirve de nada –apretó su mano tratando de tranquilizarlo

- Deja de meterte niñita –Castiel gruñó molesto ante la escena

- ¡Y tu deberías dejar de ser un capullo! –Izzie se colocó frente a Nathaniel y levantó la voz, enfrentándolo por segunda vez -¡Solo tenías que firmar el fucking justificante! ¿Crees a Nathaniel le encanta tener que corretearte por el instituto para que firmes algo que ni siquiera es problema de él? –la chica le veía furiosa y sus palabras sorprendieron al pelirrojo que lo único que pudo hacer fue fruncir aún más el ceño.

- Jódanse ambos –murmuró ácidamente, mientras se daba vuelta, alejándose totalmente cabreado y murmurando cosas inteligibles

Nathaniel veía sorprendido a la pequeña chica que lo observaba irse, cruzada de brazos con molestia.

- ¿Estas bien? –le preguntó preocupado

- ¿Eh? –la chica volteó hacia él –Claro solo fue un pequeño empujón, dudo haya querido hacerme daño –le sonrió- ¿Y tú?

- Eso no lo justifica –frunció el ceño –estoy bien gracias, será mejor irnos a casa

- Pienso lo mismo.

Izzie acompañó a Nathaniel a la sala de delegados para ir por su maletín y juntos salieron del instituto, se encaminaron por las calles cuando Nathaniel le sonrió mientras se desviaba un poco del camino.

Ven, tengo que mostrarte algo… -Izzie le vio curiosa y le siguió

El rubio caminó hasta llegar a un restaurante, donde se adentró por un callejón, le hizo una seña a Izzie quien siguió sus pasos hasta que se detuvo aproximadamente a la mitad, se agachó y de su mochila sacó una pequeña bolsa, casi de inmediato empezaron a sonar pequeños maullidos, y de unas cajas salieron pequeños gatitos, que se aproximaron ansiosos hacia el delegado, se notaba que iba seguido ahí, ya que los pequeños gatos trepaban sobre él y jugaban con su pantalón confianzudamente, lo que causó que Izzie sonriera con ternura.

- Vaya que te gustan… -se acercó hasta estar a su lado y tomó uno, haciéndole cariños

- Me encantan –confesó con una sonrisa –pero mi madre es alérgica al pelo de gato, así que no puedo llevar uno a casa.

- Ya veo… -murmuró sintiéndose un poco mal por él –pero creo es genial que vengas –Nathaniel le sonrió de inmediato

Estuvieron un rato ahí platicando mientras jugueteaban con los pequeños, hasta que terminaron las croquetas; salieron del callejón y cada uno caminó hacia su hogar, hoy Izzie había descubierto una tierna faceta en Nathaniel, mientras que Castiel se había comportado como un total capullo.