El rastro de chakra era muy débil, se notaba que su yo adolescente no quería que la encontrasen.

- Mierda, Sakura - susurro la pelirosa adulta - no es lugar para que te pierdas...

Aquel lugar, si bien no era del todo peligroso, tampoco era territorio protegido por alguna aldea. Estaban entre el país del fuego y del aire, no podían decir que esa brecha era totalmente segura, si no hubiese Sido porque Sarada tuvo hambre a esa altura del camino, no se habrían detenido para nada hasta estar en el país del viento, a dónde se dirigían.

En ese terreno nada aseguraba que los renegados o ladrones pudiesen asaltar a alguien, en especial a una chica sola, aunque está fuese una shinobi.

Siguió con dificultad el rastro de su chakra hasta llegar a un pequeño claro donde pudo oír los sollozos de su versión adolescente.

- Por fin te encontré - sonrío Sakura adulta mientras miraba a la chica desde detrás de un árbol.

- Es un idiota - sollozo la joven con el rostro escondido entre sus rodillas que tenía abrazadas con fuerza contra su pecho.

- Lo sé, cariño - susurro la adulta sentándose a su lado - es un completo idiota, pero te prometo que no será así toda la vida.

- Esque... - los ojos llorosos de la adolescente se alzaron a mirar a la oscuridad del bosque - él lo dijo, dijo que no éramos nada para él, que solo debía romper los lazos ¿sabes? a pesar de todo Naruto y yo estabamos para él, para apoyarlo y él se fue con el travesti de Orochimaru - una sonrisa quiso aparecer en los labios de la Sakura adulta - se convirtió en un enemigo, ya no es de Konoha, eso quedó claro cuando quiso matar a Naruto... pero yo... yo aún lo amo y me tenía que tragar todo ese amor porque sabía que no me llevaría a ningún lado y terminaría herida y luego... luego los veo a ustedes... a nosotros, felices, plenos, juntos y con una hija a la cual aman es como... un shock... - la adolescente aspiro aire - y no negare que una llama de esperanza se encendió en mi, pensando que si no me rindo entonces conseguiré salvarlo y hacerlo volver, que conseguiré estar con él, en paz, amándolo y haciendo que él me ame así no fuera el objetivo principal y me emocioné... y luego... va y habla de mi como si fuese un objeto coleccionable el cual poder presumir y marcar como suyo ¡Hasta dudo de la paternidad de Sarada a pesar de que es idéntica a él!

El puño de la joven se estrelló contra el suelo, abriendo una pequeña grieta a su alrededor, la ojijade adulta miro la grieta con gesto serio, si que estaba molesta, ella también lo estaba pero entendía que a esa edad, Sasuke había dicho y hecho demasiadas estupideces como para juzgarle por esta última.

- Es un idiota... ni siquiera se si deseo estar con el en un futuro ¿sabes? - dijo la pelirosa mirando avergonzada a su contraparte adulta quien le sonrió tiernamente y la atrajo hacia sí para hacer que la cabeza de la adolescente descansará en su hombro.

- Ay, Sakura - suspiro la adulta - a Sasuke-kun aún le faltan estupideces por cometer ¿sabes? después de que cumple su venganza se entera de cosas horribles que lo hacer entrar en la más fría oscuridad, que lo hace sentir solo, abandonado... es tan frágil que es fácil manipularlo... no le dejan elegir su destino por el mismo y eso repercute en el Sasuke-kun que hoy es para mí... como desearía poder contarte todo y que cambies su triste pasado para que no sufra... pero me aterra que eso afecte mi presente y lo pierda a él y aún más a Sarada - un suspiro salió de la boca de la mujer - suena egoísta pero no quiero que se aleje de mi... quiero cumplir esa promesa en aquella banca ¿recuerdas? - la cabeza de la adolescente se movió afirmativamente - quiero que olvide el pasado, incluyendo sus errores... aún faltan demasiados por hacer, creeme... y muchos de ellos a ti directamente, te romperán el corazón... solo... se fuerte y paciente ¿si?

La duda en la adolescente se hizo presente, si era verdad que el Uchiha le rompería más el corazón ¿porque su versión adulta le pedía ser fuerte y paciente? ¿en verdad valía la pena? ¿en verdad debía no darse por vencida? la imagen de la pequeña Sarada estirandose mientras bostezaba cuando la vio por primera vez asalto su mente.

Si, valía la pena.

Asintió de nuevo con la cabeza.

- ¿Me lo prometes? - susurro la mayor.

- Lo prometo - respondió la joven mientras abrazaba a la adulta y está la abrazaba de vuelta.


- ¿Todo bien? - pregunto Sasuke adulto viendo cómo volvían ambas pelirosas.

- Claro cariño - sonrío la adulta acercándose para tomar en sus brazos a una Sarada ya dormida del brazo del pelinegro - solo hacia falta que se desahogara - susurro antes de darle un beso en la mejilla al hombre.

- ¿Estás bien, Sakura? - pregunto Sasuke mirando a la adolescente que se sonrojo enseguida y agachó la mirada.

- Si, todo bien - respondió.

- ¿Dónde está Sasuke-kun? - pregunto la adulta mirando a todos lados en el campamento. Su esposo señaló con la cabeza un árbol en dirección a dónde el adolescente pelinegro se encontraba en lo alto.

- Subió ahí desde que se fueron - explico el hombre - Sakura, toma mi saco de dormir, yo dormiré con... - si, aquello era extraño - Sakura y Sarada en este otro.

- G-gracias, Sasuke-kun - susurro la chica sintiéndose igual extraña.

Unos minutos después la pareja de adultos se hallaban juntos en el mismo saco de dormir con la pequeña Sarada en medio de ellos, con el brazo del hombre debajo de la cabeza de la mujer, abrazados.

Era una visión un tanto extraña para su gusto.

Desde donde estaba, el joven Uchiha tenía una clara vista de su versión adulta y la de la pelirosa, ambos abrazados, tranquilos, con la pequeña enmedio, como una familia.

¿De verdad ese era su futuro?

Lo veía bastante imposible, bastante inalcanzable. Aún no podía creer que al final si consiguió todas sus metas de manera satisfactoria, y además había conseguido el amor que, ahora que lo veía real podía aceptarlo, fue su primer anhelo de la infancia. Desde que la conoció aquella vez que se toparon por accidente mientras ella huía de los abusadores de la academia y se prometió protegerla, hasta que paso lo de su clan, su primer anhelo había sido proteger a aquella niña que lo encantó con sus hermosos y enormes ojos esmeralda. Por eso era tan difícil para él romper el lazo que significaba aquella chica pelirosa, al parecer sus destinos eran estar juntos desde el inicio ¿quien era él para negarle eso al destino?

Pero mientras su mente se abría a la posibilidad de abrirle un espacio en su vida a la joven, el miedo se instalaba en su ser. ¿Y si llegaba a perderla a ella también? ¿Si Itachi se enteraba de lo que ella significaba para él y la lastima? jamás se lo perdonaría.

Necesitaba saber que pasos seguir, que debía hacer, cumplir al pie de la letra lo que vivió su contraparte mayor para garantizar el resultado que era evidente a sus ojos.

Una pareja, una hija, una familia.

Miro hacia a un lado, dónde la figura solitaria de la joven pelirosa se removia incómoda en sueños. Estaba teniendo pesadillas.

Sin pensarlo mucho bajo de la rama y se acercó a la chica, se sentó a su lado, sin tocarla y la observó fijamente.

El rostro había cambiado un poco a como lo recordaba, su rostro se había afilado de la última vez que la vio en aquella cueva de Orochimaru, sus pestañas y cejas rosadas perfilaban a la perfección las facciones de su rostro, los labios carnosos entreabiertos dejaban ver un poco de sus blanquecinos dientes, sus párpados ocultando sus luceros jade, removiendose incómodos ante el sueño que parecía aquejarla.

- S... Sa... - el quejido de la joven tomaba forma poco a poco, Sasuke se quedó quieto observándola - Sas... Sasuke-kun...

Un escalofrío azotó la espalda del azabache.

Estaba soñando con él, incluso dormida lo pensaba, ¿eso era normal? sin entender o saber porque, sintió como su rostro se volvía más caliente que de costumbre, en especial las mejillas.

- Sa.. Sasuke-kun, no.. no te vayas, porfavor - un balde de agua fría cayó sobre el pelinegro que se quedó estático mirando como de las comisuras de los párpados de la joven comenzaban a salir pequeñas lagrimas cristalinas - te prometo... te prometo hacerte feliz... pero no te vayas, Sasuke-kun - suspiro la joven en sueños y sollozos.

Al parecer estaba soñando con aquella amarga despedida dónde él la tuvo que dejar inconsciente en aquella banca. Un pequeño dolor se expandió por el pecho del azabache, haciendo que le costase respirar un poco, sin pensarlo mucho llevo su mano hacia la chica, secando con la punta de su dedo una lágrima que se deslizaba por la suave mejilla de la pelirosa haciéndola suspirar.

Poco después Sakura dejo de moverse y de llorar, ya se había calmado.

El joven Uchiha se levantó del suelo y sin decir nada volvió de un salto a la cima de la rama en el árbol.

Sin darse cuenta de que la Sakura adulta sonreía satisfecha y enternecida con los ojos cerrados, pero su contraparte adulta fruncía el seño preocupado.