A mí lectora:
jeje agradezco inmensamente tus palabras, realmente me alegra muchísimo de que te guste mi fic, te juro que doy lo mejor de mi para hacerlo digno de mis lectores y realmente me motiva que se tomen el tiempo para brindarme sus comentarios y apoyo, todo por ustedes 3
¡Disfruta el capítulo y muchas gracias!
- Entonces ¿cuál es el plan? - la voz hastiada del azabache adolescente llamo la atención del Sasuke adulto que escribía una nota para agregar a su pergamino de reporte con Konoha, alzó la mirada de su labor y lo observó a los ojos. El joven parecía fastidiado, normal en él a su edad, las marcas moradas debajo de sus ojos le indicaban al mayor que no había dormido en toda la noche, y no lo culpaba, después de todo, él mismo tampoco pudo conciliar el sueño con su situación actual.
- Enviaré un mensaje a Konoha informando la situacion, esperaremos respuestas en cuanto a la cueva que los trajo hasta aquí y esperaremos órdenes mientras recopilamos información por nuestra cuenta - dijo el mayor volviendo su vista de nuevo al papel.
- ¿Konoha? - cuestionó incrédulo el chico - ¿cómo que Konoha? ¿volviste a ser su esclavo?
Sasuke suspiro con paciencia, esperaba de verdad que los demás que lo conocían no recordarán esa etapa idiota de él a esa edad.
- Si, Sasuke - respondió el adulto después de un momento - volvimos a Konoha después de un tiempo y... muchas situaciones adversas que nos llevaron a entender que habernos ido fue un error...
- No puedo creer que tú seas yo - el desprecio en la voz del joven era evidente - no puedo entender que rayos me hizo tan blando.
El mayor no respondió, prefirió mirar detrás del adolescente, hacia donde ambas pelirosas estaban con su pequeña hija, la mayor veía risueña como la adolescente ojijade trataba de arreglárselas para ponerle el mameluco a una inquieta y risueña Sarada que sacaba un brazo del atuendo cuando la chica le metía el otro en la prenda haciéndola ponerse roja de frustración.
- ¿Enserio me estás diciendo que "ella" me hizo cambiar? - la voz escéptica del chico saco de su trance al mayor quien volvió de nuevo su vista hacia su contraparte adolescente, este miraba con recelo hacia las mujeres, luego cruzo los brazos y miro con el seño fruncido a su contraparte mayor.
- Aún no lo entiendes Sasuke - suspiro el adulto levantándose y enrollando el pergamino con la nota - pero lo harás pronto.
- Lo dudo, no entiendo cómo no puedes decir lo obvio nisiquiera a mi - el mayor silbo un poco bajo y enseguida un halcón apareció desde las sombras del bosque para posicionarse en el hombro del hombre, sorprendiendo un poco al menor - es claro que ella serviría solo para cargar a nuestros hijos, no entiendo porque la traes contigo - Sasuke suspiro, cada cosa que salía de la boca de su contraparte menor lo exasperaba cada vez más, pero sabía y entendía que debía ser paciente, colocó el pergamino en la pata del halcón y le dió un bocadillo de premio que saco de su bolsillo.
- Llévalo a Konoha, porfavor - ordenó, acto seguido el ave emprendió el vuelo - Sakura no es una incubadora personal Sasuke - ambos pares de ojos onix miraban al ave perderse en lo alto del cielo, batiendo sus alas - y ya te lo había dicho antes, ella no es de mi propiedad. Ella acepto venir conmigo a este viaje y Sarada nació en consecuencia - ambos pelinegros se miraron entre sí - se que para ti es difícil aceptarlo, pero lo que me une a ella no es solo esa pequeña, yo la amo como ella a mi, nos une un sentimiento en común que estuvo siempre en nosotros - el menor se sorprendió ante esa aclaración, aunque solo demostró sorpresa por un segundo antes de volver a cambiar su rostro a aquella máscara fría - incluso si me alejo de ella, el sentimiento seguirá uniendonos, porque dónde ella esté, ahí es mi lugar - Sasuke comenzó a caminar hacia donde las mujeres se encontraban, deteniéndose al lado de su contraparte adolescente - si no me crees ¿porque crees que es tan difícil cortar el lazo con ella especialmente?
El adolescente abrió los ojos con sorpresa, el mayor solo siguió caminando.
Era verdad. Sasuke tenía aún lazos con Konoha que se empeñaba en romper, eso era claro, Naruto, Kakashi y Sakura especialmente eran esos lazos que lo unia aún a ese lugar que algún día fue su hogar y aquello lo molestaba, no podía volverse más fuerte si no rompía los lazos, no podrá vengarse si seguía teniendo cariño por algo que había dejado atrás. Los lazos te convertían en alguien débil, el único lazo que debía permitirse era el del odio hacia quien fue su hermano, su modelo a seguir, Itachi.
Debía volverse fuerte para matarlo, debía llenar ese sentimentalismo con odio, odio hacia ese asesino que le arrebato todo, él mismo se lo había dicho, se volvió débil cuando considero a Naruto y Sakura sus camaradas, personas de importancia para él, se debilitó ante la idea de herir a Naruto con su chidori cuando se encontró con Itachi después de tantos años permitiendo que no pudiese ni tocarlo con su jutsu, se volvió débil cuando Kakashi le contó que había perdido todo, empatizando con él, se debilitó cuando ella, el lazo más fuerte que tenía en Konoha, aquella que se preocupaba por él siempre, que lo cuidaba cuando salía herido, que se empeñaba en llevarle alimento cuando entrenaban juntos, que se preocupo en llevar siempre comida que el tolerará en lugar del ramen que Naruto y Kakashi aceptaban como si fuese la única comida en el mundo, aquella que supo antes que nadie que se marchaba, aquella que le juro amor y le suplico quedarse o que la llevaste consigo, aquella que le prometió darle una vida feliz y plena, Sakura, le dijo que lo amaba tanto que lo seguiría a donde fuera.
Una parte de su ser reconocía que se vio tentado a dar media vuelta y aceptar la propuesta, tuvo que hacer acopio de toda su fuerza de voluntad por no correr a abrazarla y prometerle que se quedaria con ella.
Pero no era posible.
Debía asegurarse de vengar a su clan, cumplir su promesa ante la tumba de su familia, acabar con el mal en el mundo, acabar con Itachi. Debía conseguirlo antes de poder darse la oportunidad de estar con ella, hacer del mundo un lugar seguro, especialmente para ella, si deseaba estar a su lado, debía cumplir su venganza.
Volvió su vista hacia los demás. La adolescente tenía en brazos a la pequeña Sarada que tenía sus manitas en sus mejillas mientras balbuceaba y ella, sonrojada, trataba de seguirle la "plática". A su lado, su contraparte adulta y la de Sakura, miraban con ternura a la chica mientras se mantenían juntos, el adolescente tardo en darse cuenta que la mano del pelinegro se afianzaba con fuerza a la cintura de la mujer, atrayendo su cuerpo hacia si, casi de manera inconsciente.
Si, cada que pasaba más tiempo en esta época, viéndose feliz, tranquilo y pleno al lado de la pelirosa, más se convencía de que Sakura era el único lazo que no debía cortar. Solo ella podría darle esa tranquilidad y esa familia que ahora cobraba más fuerza en el anhelo de su herido corazón. Cómo una meta que cumplir, un destino al que llegar.
Miro hacia la chica de nuevo que le entregaba a la pequeña a su padre mientras reía alegremente, paso un mechón de su corto cabello rosado detrás de su oreja y después volvió la vista hacia él.
Onix con esmeralda chocaron.
Y por primera vez en muchos años, Sasuke pudo sentir aquel cosquilleo en el vientre que se expandió hacia su pecho al verla, como cuando despertó del ataque de Haku, como cuando lo detuvo de su ataque de irá e hizo retroceder la marca de maldición, como cuando la topo después de tres años de no verla, como cuando la topo por primera vez, como cuando ella le dijo "te amo".
Estaba decidido, si quería un futuro con aquella chica pelirosa, debía encargarse de terminar con su hermano mayor.
Una parte de su mente se pregunto si lo haría por venganza o porque deseaba que ella estuviese a salvó.
- ¿Vamos al pueblo cercano? - pregunto la Sakura adulta colgándose del brazo de su esposo como cuando era pequeña.
- Si así lo deseas - respondió el hombre, sin apartarla y mirándola con una sonrisa.
- ¡Siii! - festejo la adulta, mientras apretaba con gusto el brazo del pelinegro.
Ambos adolescentes, quienes iban unos pasos atrás de los adultos, miraron la escena sorprendidos. Sus miradas se toparon de reojo y las apartaron enseguida, Sakura sonrojada, Sasuke, incómodo.
- Bubu-bubu - balbuceo la pequeña pelinegra en brazos de la Sakura adolescente.
Cuando comenzaron a caminar, la pequeña estiró sus bracitos hacia la chica quien no tuvo corazón para rechazarla y una vez cargándola, la pequeña no quiso que la soltase.
- ¿Bubu? ¿Que es, Sarada-chan? - pregunto la joven mirando a la pequeña que miraba fijamente hacia los árboles.
- Bubu-bubu - con su manita regordeta, apunto en dirección a la oscuridad de las sombras.
- ¿Bubu? - Sakura alzó la mirada hacia donde la pequeña apuntaba, igual que Sasuke quien pareció escuchar algo.
Y en un segundo en el que ninguno de los adolescentes esperaba, una bola de fuego salió de entre los árboles en dirección a la chica con la bebé en brazos, ninguno pudo reaccionar, Sakura solo hizo amago de cubrir a la pequeña con su cuerpo mientras cerraba los ojos esperando sentir el ardor en su espalda.
Pero la sensación no llego nunca, sorprendida, abrió los ojos topandose con la pequeña niña mirándola con ojos analíticos, con prisa, la reviso, esperando encontrar una señal de quemadura que no encontró, alzó la miraba y frente a si todo se había vuelto de un color purpureo, como si un escudo sólido se hubiese materializado en torno a ellas, se giró con prisa y miro la espalda del Sasuke adulto y de su yo mayor de frente a los árboles, fuera de lo que parecía cubrirla, pero lo que más le sorprendió fue ver la espalda del Sasuke de su época en torno a ella, como si al instante de ver la bola de fuego, lo primero que hizo fue ponerse frente a ellas para cubrirlas con su cuerpo.
- ¿Sarada está bien, Sakura? - pregunto la Sakura mayor en una voz potente, causándole escalofríos a la menor.
- S-si - susurro ella mientras miraba de nuevo a la pequeña que se abrazaba a ella con fuerza, escondiendo el rostro.
- Quédate con ella - ordenó la mujer para salir disparada hacia el bosque.
- Sasuke, llévalas al pueblo, los alcanzaremos cuando acabemos con esto - ordenó el Sasuke mayor mientras el escudo de chakra se desvanecía poco a poco.
- Esta bien - respondió el joven aún impresionado, viendo cómo su contraparte mayor corría como desesperado por dónde la pelirosa se había ido.
El Uchiha se volvió hacia la chica y la miro de arriba a abajo, buscando alguna herida, se acusaba mentalmente de no haber actuado a tiempo, incluso molestándose con su contraparte mayor ¿y si le llegaba a pasar algo a la pequeña o a Sakura? nunca se lo perdonaría. Espero poder cubrir en lo posible a ambas con su cuerpo antes de que la bola de fuego la alcanzará, pero para él también fue increíble que el dolor no llegara y que alrededor suyo el escudo de chakra púrpura lo cubriera ¿había sido obra de su yo adulto? ¿que tan fuerte era en esa época realmente? ¿y porque había aceptado que Sakura fuese al ataque sin detenerla y mandarla a refugiarse junto con su hija? ¿Acaso ambos peleaban juntos al mismo nivel?
Le sorprendía sin dudas, pero no lo veía imposible, teniendo en cuenta que la Sakura de su época tenía la confianza en su poder como para enfrentarlo a él a puño limpio, no se imaginaba como sería a la edad de 20 años.
- Estamos bien, ¿tu estás herido, Sasuke-kun? - la voz de la pelirosa lo saco de su trance, dándose cuenta de que todo su cuerpo se cernía, protector, en torno al de la joven que mantenía en sus brazos a la pequeña.
Ambas lo miraban, los ojos onix como los suyos con inocencia y asustados, los esmeralda con preocupación.
- No - respondió escuetamente mientras recomponía su postura y se alejaba unos pasos - Sigamos caminando, hay que encontrar ese pueblo que ellos mencionaron.
- S-si - dijo Sakura mientras miraba hacia las sombras dónde sus contrapartes mayores habían desaparecido, para después caminar detrás de los pasos del pelinegro que ya se había adelantado después de tomar las mochilas de viaje de los adultos que ambos dejaron antes de salir corriendo.
- ¡Bienvenidos! - la voz de una mujer mayor en el mostrador recibió a ambos jóvenes en aquel pequeño restaurante del pueblo - pasen, siéntense dónde gusten, en un momento los atenderemos.
- Gracias - respondió Sakura con una sonrisa mientras seguía a Sasuke quien caminaba hacia una mesa.
Se sentaron en la más cercana a la puerta principal, dónde sus contrapartes pudiesen verlos al entrar, Sakura acomodo a la pequeña a su lado para esperar, acto seguido la pequeña comenzó a gatear hacia Sasuke quien la miraba casi con terror mientras se acercaba, se subía a sus piernas y se acomodaba para estar a la altura de la mesa para comer.
El rostro del pelinegro era todo un poema, miraba a Sarada como si le hubiesen colocado una bomba en las piernas, mientras tenía los brazos ligeramente levantados, como si con tocarla fuese a hacerla explotar. Sakura ahogó una risa con su mano, para disimularla muy mal con una tos mientras se sonrojaba, ganándose una mirada de reproche del Uchiha.
- Hola, ¿puedo ofrecerles algo de tomar? - la voz de una chica llamo su atención, una joven de cabello castaño hasta los hombros, de tes pálida y delantal blanco, escribía en una libreta, sin mirar a ambos jóvenes.
- Agua - respondió Sasuke escuetamente.
- ¡Gugua! - grito la pequeña Sarada haciendo que Sakura sonriera.
La chica miro entonces a Sasuke y como por arte de magia, el rostro apático cambio a uno sonrojado, se llevó la mano al cabello, peinandolo con una sonrisa tímida.
- ¿Algo más que te pueda ofrecer? - pregunto directamente al chico.
- Yo quiero un te de limón, porfavor - dijo Sakura mirando con el seño fruncido como la joven pasaba de ella completamente, ignorandola por completo.
- Un te de limón y otro vaso de agua para mi hija - respondió Sasuke escuetamente, pasando sus manos temblorosas por la cintura de la pequeña pelinegra, que ya jugaba con un salero, para posicionarlas en su estómago.
La chica pareció despertar de un trance cuando escucho la palabra "hija", miro a Sarada y después a Sakura quien alzó una ceja hacia ella, frunciendo el seño después al ver cómo la joven parecía analizarla de arriba a bajo y hacer un gesto de desprecio hacia ella y voltearle la cara.
- Enseguida traigo tus cosas, guapo - sonrío la chica a Sasuke para después irse.
- Enseñeñeñeñeñeñeñeñe - mascullo Sakura como si arremedace a la chica mientras volteaba los ojos y sacaba la lengua moviendo la cabeza de un lado a otro, Sarada se carcajeo ante el gesto aplaudiendo con sus manitas.
- ¿Celosa, Sa-ku-ra? - dijo Sasuke con una sonrisa de autosuficiencia al ver la molestia de la chica.
- Celosas las chanclas - respondio Sakura cruzándose de brazos mientras volteaba el rostro - me molesta que me ignoren solo porque estás tú enfrente.
- HMP, no deberías, al final, solo seré tuyo y la prueba está encima de mi - respondió el pelinegro con tranquilidad para luego abrir los ojos con sorpresa y sentir como su rostro se ponía completamente rojo igual que el de la pelirosa.
- Aquí estan sus cosas - dijo la chica poniendo todo en la mesa, Sakura tomo enseguida su te y se lo bebió de un golpe, pasando por alto que estaba hirviendo aún, igual que Sasuke había tomado su vaso de agua para beber como desesperado tratando de ocultar su evidente sonrojo.
