- ¿Crees que tarden mucho en llegar? - pregunto Sakura al pelinegro después de un tiempo.
Ambos se habían quedado callados, más por pena que por otra cosa en cuanto la chica castaña se fue con el pedido de su comida, no dijeron palabra alguna nisiquiera cuando ella volvió con la comida y la colocó frente a ellos, hasta Sarada parecía haber agradecido en cuanto la chica colocó su plato frente a si, antes que los jóvenes que solo miraban a cualquier parte que no fuese quien tenían enfrente.
- No lo dudo - respondió Sasuke antes de dar una mordida a su bola de arroz - lo que no entiendo es porque él permitió que fuera ella en lugar de enviarla con nosotros.
- ¿Eh? - Sakura lo miro un poco incrédula - ¿acaso crees que no puedo defenderme sola?
- Bueno...
- Más guagua, po favo - la vocesita de la pequeña Sarada quien alzaba su vaso ya vacío hacia el rostro del pelinegro interrumpio cualquier cosa que pudiese decir.
- Bien, espera - le respondió Sasuke mientras alejaba un poco el vaso de su nariz con una mano, alzó la vista para buscar a la chica que les había servido pero enseguida se topo con la pareja de adultos que habían dejado atrás, entrando en el local.
El hombre fue el primero en notarlos, tocó el hombro de su esposa y la guío hacia la mesa donde estaban.
- ¡Mami! - grito la pequeña alzando los brazos hacia la pelirosa adulta quien se había quedado pasmada un momento al ver la tierna imagen de un Sasuke adolescente con su pequeña Sarada llena de arroz en el rostro, en las piernas.
- Mi pequeña - susurro Sakura una vez tomo a la pelinegra y la apretaba en su pecho - veo que ya comiste - rio mientras le apartaba el arroz de las mejillas.
- ¿Están heridos? - pregunto la Sakura adolescente notando con su ojo clínico los múltiples rasguños que la piel de la mujer denotaban y la suciedad de la capa del hombre.
- No es nada - le respondió Sasuke mientras se sentaba a su lado, dandole espacio a su esposa quien besaba las mejillas de Sarada - después de todo, mi esposa es la segunda mejor ninja médico del mundo.
Sakura se sonrojo intensamente ante la mirada penetrante del Sasuke adulto, de reojo miro a su lado a su contraparte adulta quien le sonrió y le guiño un ojo.
- ¿Quienes eran? - pregunto el adolescente mirando a su contraparte - ¿cazarrecompensas, renegados?
- Cazarrecompensas - dijo el adulto tomando el vaso de agua del menor y bebiendo su contenido de golpe, haciendo que el chico frunciera el seño.
- A partir de ahora, este será el último lugar donde vean a ambos con la apariencia que tienen ¿entienden? - dijo la Sakura mayor mirando a los chicos seriamente - nadie tiene que saber que nuestras partes adolescentes están por aquí, menos con Sarada en brazos.
- ¿De qué hablas? - Sasuke necesitaba saber contra que se podía enfrentar.
- En esta época se sabe quiénes somos nosotros - dijo Sasuke escuetamente - atraemos tanto a enemigos como aliados. Si nuestros enemigos se enteran de que matandolos a ustedes se deshacen de nosotros no duden en que lo aprovecharán.
- Necesitamos mantenerlos a salvó a ustedes para mantener a salvó a Sarada - dijo Sakura - y a nosotros mismos.
Ambos adolescentes se miraron entre sí, no sabían si sentirse halagados porque a los 20 años ya el mundo ninja sabía quiénes eran ellos o preocupados por saber bajo que condiciones eran conocidos.
- Saliendo se este lugar cambiarán su apariencia ¿entendido? - dijo la pelirosa adulta.
Los adolescentes asintieron después de apartar la vista el uno del otro.
- Bien - suspiro la mujer - ¡me muero de hambre! - su ánimo cambio tan drásticamente que asustó a ambos jóvenes - ¿Alguien podría traerme más bolas de arroz rellenas porfavor? - pidió en voz alta alzando un brazo para llamar a la mesera.
- Jutsu de transformación - susurraron ambos adolescentes con los sellos de manos ya preparados a la altura de sus pechos.
Poco a poco ambos comenzaron a cambiar ante la vista de sus contrapartes adultas y de la pequeña Sarada.
Sakura dejo que su cabello se convirtiera en rubio mientras crecía poco a poco y sus pupilas se cambiaban a azules.
Sasuke hizo que su peinado cambiara a un cabello lacio y caído de color anaranjado, con sus pupilas se hacían de un color rojizo.
- ¿Y ma y pa? - pregunto la pequeña Sarada cuando ambos terminaron su transformación mirando a sus padres ya adultos, ella ya se había acostumbrado a tener a los dobles de sus padres con ella.
Sakura rio mientras veía como el pequeño Sasuke transformado se sonrojaba un poco apartando la mirada.
- Bien, vamos a buscar un lugar donde dormir - dijo el Sasuke adulto dándose vuelta para salir del callejón en el que estaban - y a que consigan otra ropa.
- Tu transformación me recuerda mucho a la de Naruto - rio la Sakura adulta mientras caminaba a la par de su yo adolescente - solo te faltan las marcas en las mejillas.
- De hecho - sonrío la chica - pensé en él al hacerla - respondió nostálgica - me preguntó cómo estará ahora sabiendo que desaparecí.
Ambos Sasuke, fruncieron el seño al unisono al escuchar el tono triste de la chica.
Para el mayor era normal que Sakura extrañase a Naruto, el mismo lo extrañaba también, pero aún así no podía evitar sentir una pizca de celos por la tristeza de la chica ante la idea de no ver al rubio.
El adolescente por su parte, sentía la sangre hervir ¿cómo era posible que incluso después de saber que ambos terminarían juntos y con una hija ella seguía pensado en el idiota de Naruto? ¿desde cuándo se volvieron tan cercanos? ¿acaso tenían algo entre ellos?
- Oye - el menor llamo la atención del mayor en susurros - ¿cuando Sakura estuvo contigo era...? - el mayor alzó una ceja intrigado, el sonrojo del menor lo evidenciaba claramente, iba a preguntar una estupidez de seguro - ¿había estado con otro antes? - cuestionó en tono aún más bajo para que las mujeres no le escucharán.
Un suspiro salió de la boca del mayor. Bueno, ni como culpar a este niño, él también se ponía celoso cuando Sakura era abrazada por Naruto o Kakashi antes de que estuviesen juntos, incluso casi hace una escena cuando la vio pasear con el rarito palido de Sai y ni se diga cuando Lee la invitó a comer en agradecimiento por una operación a su brazo exitosa. Él también había tenido sus dudas en cuanto a la virtud de la pelirosa cada que se enteraba de que tenía otro pretendiente en puerta gracias a Naruto y su bocota, pero cuando veía el brillo especial en los ojos esmeralda aparecer solo para él mientras con una sonrisa decía su nombre, cualquier duda desaparecía de su mente y sabía que ella lo amaba con la misma intensidad que él a ella.
- No - respondió después de un rato el pelinegro mayor - fuimos y somos los únicos que estuvieron y estarán con ella.
Un cosquilleo de alivio se extendió por el pecho del adolescente, cosquilleo que lo molesto después de un segundo. ¿Que carajo le estaba pasando? Primero se ponía en riesgo para evitar que Sakura saliera lastimada, luego coquetea deliberadamente con ella disfrutando de sus celos y ahora hasta pregunta cómo vieja chismosa sobre su vida ¿pues que rayos le pasa?
- ¡Sasuke-kun! - gritaron ambas mujeres haciendo que ambos voltearan hacia atrás.
- Mira, cariño - dijo la pelirosa emocionada - ¡ya quiere caminar! - y con emoción miro hacia Sarada quien tomada de las manos de ambas mujeres daba pequeños y torpes pasitos mientras veía con una sonrisa a su padre.
El adulto de inmediato se llevó la mano al rostro, tratando de ocultar su sonrisa de orgullo y su sonrojo, el adolescente por su parte, era presa de ese cosquilleo de nuevo que se extendía por su pecho como larvas inquietas que parecían desear devorarlo por dentro.
Ambas chicas alzaron la mirada hacia los hombres, ambas con una sonrisa orgullosa y emocionada, con los ojos brillando de emoción y lágrimas.
El corazón de ambos hombres se detuvo un segundo para después latir desbocados, dando paso a un sonrojo más evidente en sus rostros.
No había mejor imagen que aquella.
- ¿Nos da dos habitaciones porfavor? - pregunto Sakura a la recepcionista de la posada.
- ¿Dos? - pregunto Sakura adolescente al adulto en voz baja - ¿d-dormire con...?
El adolescente frunció el seño ¿que tenía de malo dormir con él en la misma habitación? bueno, no era como si él lo disfrutará, pero el rechazo inmediato de la chica en cierta forma le había ofendido.
- Dormirás con Sakura y Sarada si así lo deseas - dijo el Sasuke adulto mirando a la pequeña pelirosa, ahora rubia.
Una parte de él se lamentaba pues después de tanto tiempo a la intemperie, deseaba estar con su esposa a solas en la intimidad y sabía que ella no aceptaría si no estaban en un lugar con agua caliente y camas con sábanas limpias, pero si tanto le incomodaba a la menor dormir con su contraparte adolescente, él no iba a obligarla a pasar un mal rato.
- Listo - anuncio Sakura volviendo con dos llaves en las manos - dos habitaciones, una para ti - dijo mientras le daba las llaves al Sasuke menor - y otra para
- Para Sakura - dijo su esposo interrumpiendola - dormirás con Sakura y Sarada.
- ¿Eeeeeh? - la cara de desilución de la pelirosa por poco hizo flaquear a su esposo quien cerro los ojos buscando fuerza interior - pero... pero.. yo creía que tú y yo .. íbamos a...
- A Sakura le incómoda dormir con Sasuke - respondió el adulto dándole la espalda a su esposa para no verla y caer en la tentación.
- Pero-pero - los ojos de la pelirosa viajaban de un adolescente a otro para después volver a su esposo, ella también esperaba por fin tener algo de intimidad que no fuera a pleno aire libre con necesidad de invocar a Aoda para que cuidara el perímetro y a Sarada de paso, entonces una idea apareció en su mente - bueno, ya saldremos al busque en la noche.
Si, si no iba a hacerlo con Sasuke en una cama, lo haría en el suelo del bosque, pero lo haría.
Un escalofrío azotó la espalda del pelinegro mayor que se quedó de piedra ante las palabras de su esposa para después verla directamente con el rostro tanto sonrojado cómo sorprendido.
- ¡Dormiré con Sasuke-kun y Sarada! - dijo la rubia completamente sonrojada tomando a la pequeña ya dormida del brazo de su padre y tomando al vuelo del aori al joven que estaba tan sonrojado cómo sorprendido mirando a la pelirosa que sonreía satisfecha antes de ser arrastrado hacia las escaleras por la Sakura de su época - ¡Que duerman bien!
- ¿Porque trajiste a Sarada con nosotros? - pregunto Sasuke saliendo del baño de la habitación envuelto en una bata después de ducharse mientras se secaba el cabello con una toalla.
- Bueno - Sakura miraba el suelo, aún sonrojada mientras apretaba con fuerza la toalla en sus manos, estaba esperando a que el Uchiha saliera de ducharse para ir a bañarse ella - no sé que tan necesario fuese para ellos pero parecían desilusionados de no dormir juntos y pensé que.. tal vez... necesitaban privacidad..
- Era eso o lo harían en el bosque - respondió Sasuke sonriendo de lado - esa Sakura es demasiado directa - y antes de que la joven pudiese predecir cualqui r movimiento, un joven pelinegro cubierto solo en bata de baño la había acorralado contra la pared, colocando ambos brazos al lado de su cabeza, acercándose a pocos centímetros de su rostro, sonrojandola más - me preguntó si desde ya estoy viendo a esa Sakura directa.
- ¿Q-que? - susurro la joven sintiendo el aliento del Uchiha rozando sus labios, entrando por su nariz, embriagandola, cerro los ojos un segundo para abrirlos de nuevo y mirar directo a aquellos pozos onix - ¿quieres averiguarlo desde ya? - pregunto con voz casi seductora.
Para Sasuke, quien estaba acostumbrado a pensar en Sakura como aquella niña inocente que chillaba a su alrededor por atención, escuchar aquella voz grave, seductora salir de ella mientras lo veía directamente a los ojos fue como un shock, se quedó estático donde estaba, sintiendo como sus mejillas se calentaban.
- Tengo que ducharme - dijo Sakura de pronto apartando el brazo del Uchiha con la mano y corría hacia el baño para azotar la puerta y cerrar con seguro, dejando al joven con un sonrojo y un cosquilleo interno, completamente pasmado.
Cuando Sakura salió de la ducha dando un suspiro de satisfacción se encontró con el futón dónde habia acomodado a Sarada, siendo ocupado por Sasuke quien parecía ya dormido, mientras la pequeña usaba su brazo de almohada y él rodeaba su cuerpecito con su otro brazo.
Un cosquilleo interno hizo que la joven sonriera enternecida.
Había entrado en un debate interno cuando le prometió a su yo adulta no rendirse en torno a Sasuke. Una parte de si misma le decía que si su contraparte adulto se lo decía era por algo, pero su mente y su corazón heridos le detenían gritándole alejarse, recordándole el daño, el dolor, las lágrimas, el abandono, gritándole por alejarse por su propio bien, recordándole que él era un traidor que era capaz de incluso matar a su mejor amigo, entonces no le esperaba a ella nada bueno.
Pero luego veía al Sasuke futuro, convivir con amor, cariño y paz con su contraparte adulta y su hija que su corazón se atrevía a latir con un poco de esperanza ¿eso era lo que le deparaba el futuro? Ver a la Sakura adulta ser tan feliz plena, segura de si misma y llena de vida la hizo sentir envidia incluso de si misma ¿cuánto falta para que ella se sintiera así también? ¿cuánto más le hacía falta sufrir?
Deseaba que el Sasuke de su época demostrará que podía cambiar como el Sasuke futuro lo más pronto posible. Ese Sasuke amable, atento, dulce pero serio era el Sasuke que ella conocía de niños, ese era el Sasuke que convivía en paz con el equipo 7, ese era el Sasuke del que se enamoró perdidamente y por el que daría la vida ¿de verdad estaba en el fondo de aquel Sasuke que había llegado con ella a esa época?
Pues ahora que lo veía dormir tranquilamente con Sarada lo creía realmente. Todas sus dudas disminuyeron cuando lo escucharon llamarla "mi hija" y su corazón latio esperanzado cuando le dijo que pronto sería solo suyo. ¿Debía persistir en sus esperanzas como le dijo su contraparte mayor o seguir guardando recelo y distancia por el bien de su corazón?
Se acercó despacio a dónde ambos Uchiha dormían plácidamente. Sakura había acostado a Sarada en el futón dónde ella dormiría para dormir las dos juntas, Sasuke había acercado su propio futón para dormir al lado de la pequeña, se acomodo despacio en su lado del colchón para no despertarlos y se dispuso a dormir y no pensar en nada más hasta la mañana siguiente.
- Ah~
Ambos adolescentes abrieron los ojos enseguida, con su corazones latiendo a mil por hora, sintiendo como sus rostros se enrojecian de golpe.
- ¿Esa fue...? - susurro la chica.
- Si - respondió Sasuke de la misma manera - fue tu yo futura.
- Sasuke-kun~
La pelirosa joven cerro los ojos avergonzada, deseando que la tierra se la tragase ¿Porque les habían dado una habitación contigua? ¿porque las paredes eran tan delgadas? ¿y porque rayos tenía ella que ser tan ruidosa?
La risa amortiguada del Uchiha a sus espaldas la hizo girarse enseguida ¿se estaba riendo? ¿Sasuke Uchiha se estaba riendo?
Efectivamente, el Uchiha estaba con la cara al techo, aún con el brazo de almohada para la niña aún dormida, con el pecho subiendo y bajando al son de su risa mientras con el brazo libre se cubría el rostro sonrojado.
- Eres muy ruidosa, Sa-ku-ra - soltó después de un rato, mirando a la chica con una sonrisa que hizo que a Sakura se le erizará la piel.
- S-Sakura~
Ahora quien abrió los ojos aún más fue el pelinegro que al escuchar su propia voz exitada decir el nombre de la joven frente a si deseo salir corriendo de la habitación.
- ¿Quien es el ruidoso ahora, Sasuke-kun? - pregunto Sakura sonriendo pícaramente, cosa que con la oscuridad de la habitación, la luz que se filtraba a través de la ventana, combinado con los sonidos de la otra habitación y el sonrojo del rostro de la ojijade, se le antojo al chico, un gesto seductor.
- Sasu-Ah~
La mano del pelinegro se dirigió poco a poco hacia el rostro de la chica, sus ojos estaban colgados el uno del otro, sin parpadear, perdidos, onix contra jade, hipnotizados.
- Ah-Sakura~
Con la punta de los dedos, el chico aparto el mechón de cabello rosa del rostro terso de la joven, provocándole un cosquilleo, allá donde sentía el tacto.
- Te amo, Sasuke-kun... Ah~
La mano descendió hasta que toda la palma estuvo en contacto con la mejilla se la chica, sonrojandola, aún mirándose a los ojos.
- Y yo a ti, Sakura~
La mano de de Sakura se posicionó con timidez sobre la mano del Uchiha, sin dejar de mirarlo. Sintiendo como su piel hervía en fuegos artificiales, con el corazón martilleando en su pecho como no lo había hecho en años. ¿Era así como se sentía Sasuke?
- Sakura - salio de los labios del pelinegro frente a si, en un susurro que hizo que su piel se erizará, saboreando el sonido.
- ¡WAAAA! - El chillido de Sarada al estirarse enmedio de ellos los saco del trance, haciendo que el chico apartará su mano de la mejilla de la pelirosa y dirigiendo sus miradas hacia ella, quien solo se acomodo mejor en el brazo del chico para seguir durmiendo plácidamente.
Los adolescentes se miraron entre si para sonreírse mutuamente tímidamente y después volver la vista hacia el techo de nuevo.
- ¿Y así pensaban hacerlo en el bosque? - se pregunto Sakura después de un rato de seguir escuchando los gritos de placer de ambos.
- Fuiste tú la de la idea, no yo - le recordó Sasuke con una sonrisa, Sakura se sonrojo.
- Cállate, Sasuke-kun - mascullo la chica avergonzada mientras él reía entre dientes.
- ¿Cuántas veces crees que lo habrán hecho en el bosque? - pregunto Sasuke de pronto. Si, se moría de la curiosidad por saber que tan apasionada podía ser Sakura y que tanto era capaz de hacer con él.
- Supongo que lo averiguaremos pronto - respondió Sakura mientras se levantaba del futón para ir al baño.
Y una vez más, la pelirosa había dejado tras de si a un pelinegro pasmado, sonrojado y con un cosquilleo interior que poco a poco se transformaba en anhelo.
