Tres días habían transcurrido desde que dejaron el pueblo pequeño y comenzaron a rondar por el área buscando aquel templo del que los pobladores le habían hablado a la pareja de adultos.
Un viejo templo de monjes, en ruinas, según les dijeron, pero seguían sin encontrarlo a pesar de que ambos Uchiha habían hecho uso de sus habilidades oculares.
- Te dije que no te darían información - gruño el adolescente por décima vez en el día - llevamos dos días buscando ese estúpido templo y no hay nada, ni los cimientos.
- Tal ves no hemos buscado dónde se deba - susurro la pelirosa más joven mirando al suelo, analizando la situación - tal vez... tal vez el templo es como las guardias de Orochimaru... de ser así no era de monjes, era de alimañas...
- ¿Que dijiste, Sakura? - cuestionó el hombre a la joven.
- ¿Eh? - la chica de sorprendió, sonrojandose en respuesta pensando que nadie la había escuchado - y-yo... no quise decir que los monjes fuesen alimañas, yo..
- No eso - negó el Uchiha mayor con la cabeza - templo subterráneo, ¿cómo no lo pensé antes?
- ¿Templo subterráneo? - pregunto la pelirosa mayor un poco confundida.
- Piénsalo - dijo Sasuke - nadie sabe donde estaba realmente, porque nunca lo habían visto ojos civiles, solo sabían que había monjes en los alrededores y que tenían su templo aquí. Pensar que era un genjutsu que cubría su imagen a los demás era lo más lógico para nosotros, pero los habitantes del templo no eran shinobis, eran monjes ¿como conseguir que un templo este oculto a los demás con un secreto tan grande como el de aquella cueva por proteger sin que shinobis se alteren por el flujo de chakra que sientan al pasar por el área?
- Ocultando por completo la estructura junto a sus habitantes - respondió la mujer mientras una sonrisa se formaba en su rostro - ¡Claro! ¡Bien hecho Sakura!
La chica pelirosa se sonrojo cuando su contraparte le dió un pequeño puñetazo amistoso en el hombro a modo de felicitación.
- Bien ¿Dónde estará ese templo oculto entonces? - pregunto el adolescente mientras veía casi con orgullo mal disimulado a la pelirosa que seguía con sus mejillas sonrojadas.
- Buscaremos en el área de la cueva, no debe estar lejos de ahí teniendo en cuenta de que era eso lo que se supone custodiaban - respondió el Uchiha mayor levantándose del lugar donde se había sentado al lado de su esposa para comer como los demás.
Pronto los shinobis se hallaban caminando hacia el lugar de la cueva, con ambos Uchiha al frente y las mujeres atrás mientras hacían caras a la pequeña Sarada que parecía sentirse incómoda.
- ¿Y como vamos a reconocer el lugar donde se esconda la entrada? - pregunto la Sakura mayor mientras le pasaba la niña a su contraparte adolescente.
- Es difícil porque una estructura subterránea se supone debe ser lo más oculta posible - dijo el adulto mientras caminaba - cualquier cosa que se pueda tomar como parte de la maleza del bosque puede ser la entrada, una rama en un árbol puede ser una palanca, un arbusto puede ser la puerta.
- Solo hace falta saber bien que buscar - respondió el Uchiha menor mientras se detenía al lado de su contraparte adulta y tomaba un arbusto enorme de espinas con ambas manos para hablarlo hacia él, escuchando un "crack" después de un momento.
Ambos pelinegros sonrieron al mismo tiempo, lo habían encontrado.
- ¿C-como supieron donde estaba tan rápido? - pregunto la pelirosa más joven claramente sorprendida, de estar ella sola definitivamente no habría encontrado la entrada nunca.
- Solo hacia falta saber que buscar y dónde mirar - le respondió el adulto con una sonrisa torcida - Orochimaru tenía de estás guaridas en todo tipo de territorios, después de años de estar con él termina acostumbrándote a moverte como él.
Sakura miro al Sasuke joven que sin decir palabra continuo jalando el arbusto hasta casi arrancarlo provocado que la tierra debajo de si comenzará a derrumbarse en torno a un agujero que se abría conforme estiraba el arbusto.
- Ahí está la entrada - sonrío con satisfacción divisando poco a poco entre la tierra y arena desprendidos la forma de unas escaleras.
- Bien, iré a revisar que hay ahí abajo, cuando confirme que no hay problemas subiré para avisarles que pueden bajar - dijo el Uchiha mayor mientras caminaba hacia el huevo en el suelo.
- Voy contigo - dijo la Sakura adulta, su esposo la miro, analítico, se miraron a los ojos por unos segundos antes de que él asintiera y mirara a los chicos.
- Cuiden de Sarada, enseguida volvemos.
Y sin más comenzó a descender por la escalera con la mano sobre el mango de su espada siendo seguido de cerca por la pelirosa.
- Vamos Sarada-chan, cálmate - le susurro la pelirosa a la pequeña mientras está se removia inquieta en sus brazos y hacia pucheros amenazando con llorar.
- ¿Que le pasa? - pregunto Sasuke después de un rato de ver a la chica tratar de calmar a la niña.
- No lo sé, lleva todo el día así - dijo Sakura mientras se movía de un lado al otro en círculos y arrullaba a la pequeña - no sabemos que tiene.
- Dámela - dijo Sasuke en voz baja mientras estiraba las manos hacia ella.
Sakura se quedó pasmada enseguida, ¿Había escuchado bien? pero no tuvo tiempo de decir nada porque la pequeña Sarada se removió de nuevo quejumbrosa, la chica le entrego la niña al joven quien la tomo en brazos y la miro unos segundos con gesto serio antes de acomodarla contra su pecho y hombro, haciendo que la carita de la pequeña quedará hacia sus espaldas, con una suavidad y delicadeza que Sakura creía impropia de él, Sasuke paso la palma de su mano sobre la espaldita de la pequeña, acariciando despacio de arriba a abajo y con gesto aún serio y los labios juntos, comenzó a tararear despacio una melodía que la pelirosa desconocía pero que le erizo la piel al escucharla salir de la garganta del joven.
Y contra todo pronóstico, la pequeña Sarada comenzó a tranquilizarse, dejando de hacer puchero para pasar poco a poco a emitir sonidos similares a los que hacia el joven, tratando de seguir con la tonada.
La chica, incapaz de creer la escena, miraba a ambos Uchiha con los ojos abiertos como platos y la boca abierta, tarde se dió cuenta de que estaba a punto de babear y cerro la boca sonrojandose por completo mientras disimulaba su asombro y ternura bajando el rostro al suelo mientras sus ojos seguían mirando al joven frente a si a través del flequillo.
Minutos después la pequeña Sarada ya se había quedado dormida y el pelinegro se la entrego a la pelirosa quien la tomo en brazos sin decir nada.
- Mi madre - susurro el Uchiha después de unos minutos de silencio, haciendo que la chica lo mirara enseguida - mi madre solía hacer eso conmigo cuando era niño - susurro mientras miraba al suelo - lo hacía cuando me sentía triste o molesto, si me veía con el rostro serio de inmediato me tomaba en sus brazos a pesar de mis quejas - los ojos onix se toparon con los esmeralda de la pelirosa que se habían llenado un poco de lágrimas - algún día te enseñaré la tonada, al parecer la tranquiliza.
El sonrojo de Sakura se hizo presente de nuevo enseguida, mientras una lágrima escapaba rebelde de su ojo hacia su mejilla.
Se quedó pasmada al sentir como el Uchiha, sin entender bien porque ni el mismo, se había acercado para secar la lágrima de la joven con la yema de su dedo pulgar, en una caricia suave que dejó a la chica pasmada por su dulzura y con un cosquilleo dónde sintió el tacto.
Ambos se quedaron mirando a los ojos, de nuevo, atrapados en los ojos del otro, cautivados.
Sin que ninguno de los dos se diera cuenta, se acercaron poco a poco, antes de enterarse, estaban a centímetros de que sus labios se tocaran entre sí, ambos sintiendo el aliento del otro, tan cerca, la calidez y frío al mismo tiempo, el calor y los fuegos artificiales en sus pieles e interior disparándose a mil por hora, erizando sus pieles. Ambos cerraron los ojos, sintiendo ya el contacto esperado de parte del otro.
Pero sus cuerpos se congelaron en ese segundo, todo fue tan rápido para la chica que se mareo, Sasuke abrió los ojos de golpe, mostrando el Sharingan, tomo a la joven con la niña en brazos y la colocó detrás de si, cubriéndolas con su cuerpo mientras sacaba la espada de su estuche, en guardia.
- Sal de ahí y muestrate - mascullo el Uchiha mirando hacia los árboles.
- Vaya - la voz madura de un hombre hizo que ambos se pusiesen nerviosos, el chakra que emanaba era gigantesco, incluso mientras estaba tranquilo ¿debían llamar a ambos adultos para que se hiciesen cargo? - no me creí que de verdad estuviera pasando esto...
- ¡Muestrate! - le ordenó Sasuke más molesto, veía la posibilidad de mandar a la chica dentro del templo junto a Sarada y que se ocultaran ahí, sabía que su contraparte adulta saldría a la larga, solo deseaba que Sakura estuviese a salvó junto a su hija.
- Cálmate - la voz de una mujer madura lo hizo rechinar los dientes, eran dos entonces - no somos enemigos.
Y acto seguido una peliroja de lentes, bien conocida por él salió de las sombras con los brazos en alto y una sonrisa en el rostro.
- ¿Karin? - susurro el azabache atónito. Si bien no había cambiado demasiado, si se veía un cambio significativo en ella, su rostro lucía más maduro y serio, a pesar de tener una sonrisa tranquila se veía que había estado trabajando demasiado, las ojeras bajo sus ojos lo demostraban, el cabello lo tenía distinto, una parte había sido cortada mientras la otra estaba más larga.
- La misma - sonrío ella, su rostro cambio enseguida a uno nostálgico - me había olvidado de lo serio que eras Sasuke-kun - y de nuevo sonrío casi con ternura - y proteges a Sakura con tu vida ¡aww!
La chica se sonrojo enseguida ¿esa era Karin? ¿Cómo conocía a Sasuke? ¿cómo la conocía a ella?
- ¿Conoces a Sakura? - pregunto el Uchiha, incrédulo.
- Si, somos viejas amigas - la chica le guiño el ojo a la pelirosa - ¿Puedo ver a mi ahijada? se ve que a crecido bastante - dijo acercándose mientras alzaba los brazos con una sonrisa. Sasuke, por instinto, le bloqueó el paso con su propio cuerpo antes de que llegase a la chica y a la niña - ay, Sasuke-kun, no les haré daño
- ¿Karin? - la voz de la pelirosa adulta hizo que se volviera hacia un lado, la mujer había salido ya del templo subterráneo, seguida de su esposo que aún subía las últimas escaleras, con una enorme sonrisa la pelirosa corrió hacia la peliroja, se tomaron de las manos y se sonrieron entre sí - ¡que gusto verte!
- Lo mismo digo - rio la mujer - me sorprendió ver al Sasuke-kun relleno de odio tener a Sarada-chan tras de si, pero luego recordé lo que veníamos a hacer - sonrío.
- ¿Venían? ¿vino alguien más contigo? - pregunto la mujer sin entender porque hablaba en plural mientras su esposo llegaba hasta el grupo y el joven Sasuke guardaba su espada en su estuche de nuevo y desactivaba el Sharingan ante la mirada crítica de su contraparte adulta.
- Si, se supone solo yo vendría, pero se me pego como garrapata - la mujer torció los ojos, se volvió hacia las sombras de dónde había salido - ¡Sal ya! ¡No te hagas el misterioso!
Con una risa que erizo la piel de Sasuke y Sakura adolescentes, el rubio cabeza hueca que conformaba el equipo 7 original, más maduro, alto y de cabello corto, salió de entre las sombras.
- ¡Naruto! - grito la pelirosa adulta, feliz mientras se lanzó al encuentro de su mejor amigo y le daba un abrazo colgándose de él, que fue recibido por el rubio que se carcajeaba mientras alzaba a la mujer en el aire.
- ¡Yo también te extrañe, Sakura-chan! - su voz estaba más grave, por eso al principio ninguno de los adolescentes lo habían reconocido, pero era él, el brillo inquieto en sus ojos y la risa carismática y escandalosa lo identificaban.
- ¿Que haces aquí, dobe? - pregunto el Sasuke adulto quien tambien se había acercado a él después de su esposa, también se alegraba de ver a su mejor amigo luego de tanto tiempo.
- Yo también te extrañe, amargado - sonrío Naruto luego de bajar a Sakura mientras le ponía una mano encima en el hombro al pelinegro - además, ¡tenía que venir a ver a mi sobrina! ¿cómo va a ser posible que la agria de Karin la conozca y yo no? - dijo ofendido.
- Por algo será, dobe - susurro Sasuke sonriendo con malicia.
- Teme - mascullo Naruto con los ojos entrecerrados.
- Naruto - les llamo la atención la pelirosa adulta haciendo que ambos se volvieran hacia ella, ya había tomado a su hija de los brazos de su contraparte adolescente y la pequeña ya se tallaba los ojitos despertando de su siesta - te presento a Sarada, nuestra hija.
El rubio se acercó poco a poco a su amiga, viendo a la pequeña en sus brazos, le acaricio la mejilla con la punta del dedo, atrayendo la atención de la niña quien lo miro con sus ojos negros tan grandes como los de su madre y después le sonrió mostrando sus escasos cuatro dientes recién.
- Se parece a ti, Sakura-chan - sonrío el Uzumaki con una sonrisa tanto orgullosa como conmovida, tenía un nudo en la garganta y sus ojos brillaban en lágrimas de orgullo y felicidad por sus dos amigos - es preciosa.
- ¿Vas a llorar enserio, Usuratonkachi? - lo molesto Sasuke en ese momento haciendo que el rubio se volviera hacia él comicamente mientras lo apuntaba con un dedo acusatorio.
- Eres un bastardo insensible, teme - acuso Naruto.
- Dejen eso para después ¿quieren? - dijo Karin haciendo que el equipo 7 la mirara, estaba frente al Sasuke adolescente mientras esté miraba escéptico hacia ellos, la Sakura adolescente seguía detrás de él, con la mirada llena de lágrimas de felicidad, había visto en pocos segundos, su sueño hecho realidad, el equipo 7 junto de nuevo y conviviendo en paz - tenemos que regresarlos a ellos a su época antes que sea tarde - dijo con voz sería la peliroja.
- ¿De qué hablas, Karin? - pregunto la pelirosa extrañada.
- No lo habrán notado ustedes, pero el chakra de estos dos comienza a fluctuar de manera descendente - dijo Karin acomodándose las gafas - si sigue a ese ritmo, desaparecerá en cuestión de semanas, tal vez días.
Un escalofrío se hizo presente en la espalda de todos los presentes.
- ¿D-desaparecer? - cuestionó la pelirosa joven asustada - ¿e-eso quiere decir que...?
- Que morirán si no los devolvemos a su época original, Sakura-chan - respondió con voz sería el rubio que miraba a ambos adolescentes con el modo sabio activado, confirmando, para los adultos, las palabras de la peliroja.
