- ¿C-como que moriremos? - pregunto Sakura asustada, el azabache chasqueo los dientes, frustrado.
No lo admitiría pero el Naruto adulto le imponía respeto y seriedad, deseaba poder tratarlo como su contraparte adulta y pensar que era el idiota cabeza hueca que era el de su época pero lo había sentido, habia sentido su monstruoso chakra, había visto su rostro serio cuando sus párpados se tornaron anaranjados, lo sabía, sabía que no estaba bromeando.
- No morirán - dijo el rubio mientras se acercaba a la chica quien ya comenzaba a llorar asustada - no permitiré que pase ¿de acuerdo? te lo prometo - le susurro mientras la envolvía en un abrazo - a ti tambien te lo prometo, mini-teme gruñón - dijo Naruto en voz alta mirando al Sasuke adolescente que chasqueo los dientes molesto.
- ¿Han descubierto alguna pista que seguir? - pregunto Karin a los adultos quienes se encontraban pasmados ante la noticia de que podrían desaparecer si no regresaban a sus yo pasados a su época.
- Un templo subterráneo - susurro Sakura, quien aún estaba asustada.
- Un templo de monjes, custodiaban la cueva por la que ellos salieron - respondió Sasuke pasando su mano por la espalda de su esposa, tratando de calmarla - la puerta está por ahí - señaló con la cabeza hacia el huevo en el suelo - aún no lo revisamos a fondo, lo acabamos de encontrar.
- ¡Bien! - soltó el rubio, enérgico, soltando a la chica quien se había tranquilizador un poco - no hay que perder tiempo ¡vamos! - y sin más camino hacia el hueco en el suelo entrando al templo arrastrando a ambos adolescentes a quienes tomo de las muñecas y llevo consigo, Karin suspiro y torció los ojos para luego entrar detrás del rubio y los chicos que ya se quejaban porque Naruto los estiraba sin saber a dónde iban realmente.
- Sasuke-kun.. - susurro Sakura con voz temblorosa - si no lo logramos... - apretó a su pequeña hija contra su pecho.
- Lo conseguiremos - le respondió su esposo con voz decidida - así tenga que usar el Rinnegan para devolverlos a su tiempo, conseguiré que vuelvan - tomo el mentón de la pelirosa para alzarlo hacia él, los ojos esmeraldas estaban llenos de miedo e incertidumbre - no permitiré que nada te pase, nisiquiera la muerte te apartará de mi ¿de acuerdo?
Sakura abrió los ojos atónita por esas palabras, pero antes de que pudiese decir cualquier cosa, los labios de azabache sobre los suyos fue lo único que sintió en un casto beso dónde le decía todo lo que no le decía en palabras, infundiendole seguridad, tranquilidad, protección, cariño.
- Vamos - le susurro el Uchiha mientras se alejaba y caminaba no tan alejado de ella en direccion a la entrada del templo.
- Besho mamá - rio Sarada apenada en brazos de su madre haciendo que ella despertara de su trance y se sonrojara violentamente - mamá roja - rio la pequeña mientras cerraba sus ojitos.
- Beso, Sarada - dijo Sakura mientras asaltaba a besos las mejillas y vientre de su pequeña mientras ella reía a carcajadas y soltaba grititos de alegría haciendo que su padre, a unos pasos de ellas, sonriera satisfecho.
El sonido de un golpe seco hizo eco en la oscuridad.
- ¡Maldición! - mascullo Sasuke - ¡ES LA QUINTA VEZ QUE HACES QUE ME GOLPEE, IDIOTA! ¡FIJATE POR DONDE VAS!
- Ay, perdóname, mini-Teme - rio Naruto rascándose la cabeza en la oscuridad - es que no veo nada.
- Ni creciendo se te quita lo idiota - mascullo el pelinegro molesto mientras se sobaba la nariz dónde había topado contra la pared.
La chica pelirosa reía en silencio ante la situación, ella sabía perfectamente que Naruto lo hacía a propósito, ya había estado a punto de topar contra las cosas y la pared varias veces, siendo evitado por la mano de Naruto quien la jalaba hacia si mismo o la guiaba hacia otro lado para después escuchar el golpe seco y las maldiciones del Uchiha al sentir los golpes en cualquier parte del cuerpo.
- ¿Siquiera sabes a dónde vamos? - pregunto el Uchiha ya molesto, no había activado su Sharingan amedentrado por las palabras de Karin, si era verdad que su chakra están disminuyendo, el desgastarlo sin razón solo lo acercaba a la muerte y el no quería llegar a eso sin haber podido cumplir sus deseos.
- La verdad - susurro Naruto parándose en medio del pasillo - la verdad, no - rio después rascándose de nuevo la cabeza.
- Eres un idiota - mascullo Sasuke de vuelta.
- ¿están ahí abajo? - la voz de Karin se escuchó en un extremo del pasillo, los tres se volvieron hacia la voz y pudieron vislumbrar el resplandor de una antorcha brillar.
Caminaron hacia donde habian llegado, topandose con las escaleras por las que Naruto los había guiado hace un momento, casi haciendo que el Uchiha cayera de lleno por ellas, sin pensarlo el pelinegro se soltó del agarre del rubio y subió las escaleras hacia la peliroja, si había luz sabría por dónde caminaba y dejaría de golpearse con todo.
Sakura y Naruto le siguieron de cerca y se toparon con una habitación grande con múltiples antorchas ya encendidas iluminando el lugar.
- ¿Porque no encendiste las antorchas antes de bajar por esas escaleras? - pregunto Sakura.
- No se usar jutsus de fuego, Sakura-chan - respondió el hombre rubio.
- Pero yo si - mascullo el joven Uchiha molesto - pudiste haberme dicho que aquí había antorchas.
- Lo siento - rio Naruto - no sabia que había antorchas aquí.
- Usuratonkachi - mascullo el joven para después irse, hecho una furia hacia donde su contraparte adulta y la de Sakura inspeccionaban un estante de rollos.
- ¿Cómo que no sabías que había antorchas? - pregunto Karin escéptica.
- ¿Cada cuánto puedes molestar a un mini-teme lleno de odio, Karin? - pregunto Naruto mientras reía abiertamente.
La peliroja torció los ojos y camino hacia los Uchiha quienes ya habían sacado varios pergaminos de los estantes.
- Me duele la cabeza - se quejo el rubio apartando de si mismo el pergamino que estaba leyendo.
- ¿Tan rápido tiras la toalla, Naruto? - pregunto Karin sin apartar la vista del libro de pastas de cuero que tenía entre las piernas - que vergüenza que seas Uzumaki.
- Ñeñeñeñe - arremedo Naruto moviendo la cabeza de un lado a otro mientras se dejaba caer de espaldas en el suelo, Sarada quien estaba sentada comiendo una galleta que el mismo le había dado rio divertida por el gesto del rubio - necesito un descanso - volvió la vista hacia las pelirosas que miraban los pergaminos que habían sacado mientras tomaban apuntes en una libreta que la adulta cargaba siempre consigo, mientras que a su lado, el Sasuke adulto leía con el Sharingan activado los rollos encriptados y el adolescente pelinegro bajaba otros libros más de los estantes - ¿y si descansamos un poco? - pidió el rubio en voz alta - me muero de hambre.
- Eso no es raro en ti, Dobe - dijo el Sasuke adulto apartando la vista del pergamino en su mano - admitía que estaba exhausto, el Rinnegan comenzaba a quemar en su párpado, si seguía así gastaría chakra de más y sería completamente inútil hasta recuperarse de nuevo.
- Oh, vamos - se quejo el Uzumaki girando sobre si mismo, quedando acostado sobre su estómago - hasta Sarada-chan se puso a comer.
- Tu le diste la galleta para que no te molestará para leer - acuso el joven Uchiha.
- Claro que no, es que la tienen tan flaquita - dijo el rubio mientras se sentaba para tomar a la pequeña en sus manos y la alzaba hacia sus padres mientras ella reía divertida - solo mírenla, la tienen en los huesos ¿esque acaso nunca le han dado ramen?
- El ramen no se les da a los bebés, idiota - respondió Sasuke adulto apartando los rollos frente a si, la verdad es que si tenía hambre.
La cara de rubio fue todo un poema cuando escucho aquello, se llevó a la pequeña hacia el pecho, como si quisiese protegerla con su cuerpo mientras miraba ofendido a su mejor amigo con la boca abierta en una perfecta "o".
- ¿De qué vives, pequeña? - le pregunto Naruto a Sarada directamente mientras la veía con lastima exagerada haciendo que ambos Sasuke y Karin rodarán los ojos por el drama del rubio - no te preocupes, tu tío Naruto te alimentará como se debe.
- Tío Naluto - repitió Sarada riendo haciendo que la cara del rubio se transformará en una emocionada por completo.
- ¡Si! ¡Yo soy tu tío Naruto! - dijo Naruto alzado a la pequeña hacia arriba haciéndola carcajear.
- ¿Encontraron algo relevante? - pregunto Karin mordiendo la bola de arroz que había preparado con ambas pelirrosas.
- Solo registros sobre monjes, provisiones y estructuras del lugar - respondió Naruto después de dar un gran trago al caldo de su ramen instantáneo.
- Yo igual - susurro la peliroja frustrada.
- Jutsu y mantras secretos que los monjes guardaban aquí en sus registros - dijo Sasuke adulto.
- No entiendo para que los tenían aquí si no manejaban el chakra, pero tenían muchos rollos referentes a sus usos - continuo el Uchiha menor.
- Tal ves guardaban los archivos de aldeas shinobis que se lo solicitaban - propuso Karin.
- Encontramos solo la historia de la cueva, más no su función - susurro la Sakura joven llamando la atención de todos.
- Es más como un cuento, pero teniendo en cuenta que ahora están aquí ellos, no perdemos nada con analizar el cuento - continuo la Sakura adulta mientras acomodaba a Sarada entre sus piernas mientras la pequeña se tallaba sus ojitos ya somnolienta.
- ¿Lo memorizaron? - pregunto Naruto.
- Lo escribimos - dijeron las pelirrosas al mismo tiempo mientras la adolescente tomaba el cuaderno de la adulta, lo abrió en una página marcada y comenzó a leer en voz alta.
"Desde el inicio de los tiempos, el sol y la luna fueron separados por el tiempo, castigados por los dioses a causa de su arrogancia al comenzar a amarse sin autorización.
Ambos día con día, noche tras noche, anhelaban amarse, unirse, estar juntos, como siempre lo habían estado.
Un día, al no soportar más el castigo, la Luna se quedó en su sitio, llorando amargamente, deseando ver a su amado. Pasaron las horas hasta que sintió el calor, la luz, la calidez de su amado, encima de ella, tan cerca, rompiendo las reglas de su castigo, quedándose a su lado, aunque el cielo seguía en penumbras.
Se amaron con desesperacion y locura, entregándose a su amor.
Fruto de la unión, nació un pequeño, Eclipse.
Los dioses, iracundos por la desobediencia, decidieron tomar represalias contra el niño, quien, aterrado, se oculto en una cueva mientras su madre rogaba piedad.
Temeroso, no salió hasta que el ruido de los dioses furiosos se acalló enseguida.
Salió de la cueva y se encontró con su padre en todo lo alto de la bóveda celeste, sorprendido, pues lo creía con su madre desde hace unos momentos que lo dejo con ella, fue cuando el pequeño entendió, salto en el tiempo gracias a la cueva, otorgándole unos días más de vida.
Los años pasaron y el pequeño creció, ocultándose de los dioses, en el mismo tiempo.
A veces, salía al cielo azul o a la penumbra para brillar en lo alto y otorgarles el tiempo a sus padres para amarse en aquel refugio que le salvó la vida.
Saltando en el tiempo indefinible mente mientras él cuidaba del cielo."
El silencio se instalo en todos cuando la pelirosa termino de hablar.
- wow - susurro Naruto - ¿había eclipse cuando llegaron aquí?
- No lo sé - susurro Sakura mirando al suelo - pero si fuese así, la cueva funcionaria solo con ayuda del eclipse y el próximo eclipse es dentro de 3 meses.
- Maldición - susurro Karin, frustrada, mientras la Sakura adulta sentía el mismo miedo aparecer en su pecho de nuevo junto con la pelirosa menor al igual que los Uchiha fruncian el seño, contrariados.
