- Una
- No
- Anda, teme, solo una - suplicaba de nuevo el rubio frente a su mejor amigo azabache.
- Ya te dije que no - renegó Sasuke mientras caminaba por los pasillos a oscuras.
- ¿Porque no? - se quejo Naruto ante la negativa de su amigo.
- A cómo está su humor, es capaz de explotar con lo mínimo - dijo el Uchiha - si le llegas a preguntar cualquier cosa es probable que llegue a atacarte.
Y no mentía, su contraparte menor había estado de pésimo humor durante esos dos últimos días, no se podía mover mucho debido a sus huesos rotos y Sakura se negaba a sanarlo a menos que se disculpara con ella y con la adolescente, cosa a lo que el joven y orgulloso Uchiha se negaba a realizar, dejandolo confinado al rincón donde había pasado el último par de días rumiando en irá, solo Sarada podía acercarse a él sin que la alejara con una mirada iracunda.
- Pero solo quiero preguntarle una cosita - suplico Naruto.
- ¿Porque no me lo preguntas a mi? - suspiro Sasuke ya hastiado de la insistencia de su amigo - somos el mismo.
- Porque es algo que te e preguntado mucho tiempo y sabes que no lo recuerdas - dijo Naruto con un suspiro.
- ¿Lo de los pergaminos de Orochimaru? - pregunto Sasuke volviendo la vista a su amigo.
- Si
- Sabes que si los buscas ahora esa serpiente te querrá cobrar por ello - sentenció el Uchiha.
- Solo esos pergaminos pueden aclararnos la investigación sobre Kaguya - dijo el rubio seriamente.
El Uchiha se quedó en silencio un momento, luego miro a su amigo y después al rubio.
- Está bien - accedió el azabache - pero si se altera, no dudes en noquearlo.
- Entonces esto significa que la cueva se maneja a base de chakra - susurro la Sakura adulta mientras leía con atención el libro que Karin había encontrado.
- Si es así, significa que podemos activarla para devolvernos al pasado ¿verdad? - pregunto la joven pelirosa esperanzada.
- Si y no - respondió Karin - sabemos que por medio de chakra llegaron hasta aquí, pero no sabemos cómo activarla, teniendo en cuenta el mito de la Luna y el Sol que tiene base en esa cueva, probablemente la leyenda es más vieja que el mismo Hagomoro Otsutsuki.
El chasqueo de la lengua del pelinegro hizo que la piel de la pelirosa menor se erizará, podía sentir su mirada iracunda y penetrante en su espalda.
Habían pasado dos días sin hablar, Sakura sentiq la necesidad de acercarse a sanarlo, pero su contraparte tenia razon, el Uchiha debe aprender a respetarla, no podía soportar que la insultar a cada que se le subiera la sangre a la cabeza. Por eso había hecho acopio de toda su fuerza de voluntad y se había negado a sanar las heridas del joven hasta que esté no se disculpara.
Cosa que se había tardado varios días en pasar.
El Uchiha parecía cada hora más y más molesto, parecía emanar un aura de coraje a su alrededor lo suficientemente fuerte como para repeler incluso al propio Naruto, solo Sarada se le acercaba haciendo que el azabache cambiara rápidamente su ademán agresivo a uno pasivo y tranquilo.
Hasta sentía envidia de lo calmado del Uchiha se va en presencia de su pequeña niña.
Pero, estaba haciendo lo correcto ¿verdad?
- Necesitamos buscar más entre este lugar - murmuró la pelirosa adulta después de un tiempo - lo que sea, un guiño, alguna pista...
- Sakura, necesitas descansar - le susurro la peliroja mirando las ojeras de la mayor denotandose en su pálida piel, no había querido decir nada para no alarmar a nadie, pero el chackra de la pelirosa más joven estaba disminuyendo aún mas, amabas ojijade se veían pálidas, ojerosas y débiles.
- Si dejo esto hoy a... - la pelirosa se interrumpió a si misma abruptamente apartando la vista de las letras para cerrar los ojos. Un mareo.
- Suficiente - dijo la de gafas con voz convencida, tomo el libro de las piernas de Sakura y la tomo de los hombros para recostarla junto a Sarada en el saco de dormir ante las protestas en murmullos de la Uchiha - basta, debes dormir, no lo has hecho desde que estoy aquí, a dormir.
- Pero...
- Nada, Sarada está dormida - dijo la peliroja - descansa un poco, yo me encargo del resto.
- Bien, solo media hora - suspiro Sakura mientras cerraba los ojos. No tardó mucho en dormirse.
- Tu también deberías descansar - dijo Karin a la adolescente pelirosa que tomaba el libro que su contraparte leía. Ella alzó la mirada cansada hacia la mayor.
- Puedo con esto - sonrió la pelirosa.
- ¿Segura? - pregunto la Uzumaki mientras se estiraba un poco - quiero ir a dar una vuelta, me duele todo.
- Adelante - sonrió Sakura volviendo la vista a la lectura - yo seguiré aquí.
- Bueno, nos vemos, buscaré a ese par de brutos a ver si no rompieron algo - sonrió Karin mientras se encaminaba a los pasillos.
Sakura continuo leyendo cuando la peliroja se alejo después de un rato. Alzó la mirada hacia donde la Uzumaki se había ido, miro a su contraparte dormida y a la pequeña Uchiha igual y después de un suspiro, miro hacia el azabache que estaba recargado en la pared, con el torso desnudo cubierto por una venda, con una rodilla flexionada y la otra estirada. Su rostro estoico, recargado hacia atrás con los ojos cerrados, parecía dormido.
La chica aparto el libro delicadamente y esperando no hacer ruido, comenzó a gatear hasta el azabache, cuando estuvo frente a él lo miro detalladamente.
Su piel pálida se iluminaba a la luz del fuego de las antorchas, su rostro estoico que parecía tallado por los mismos dioses, su cabello azabache callendo lacio y rebelde por su rostro, dándole ese toque de perfección.
"Céntrate Sakura, terminarás babeando" se reprendió la chica mentalmente.
Se acercó un poco más al cuerpo del chico y alzó sus manos a estar a milímetros de tocar el torso del joven, el resplandor verde comenzó a salir de sus manos casi de inmediato.
- Mira, teme - dijo Naruto mientras se acercaba con un pergamino abierto al Uchiha - aquí dice algo sobre el cuento que encontró Sakura-chan.
El Uchiha dejo el libro que leía para leer lo que decía el pergamino.
"Eclipse, el producto del amor entre el Sol y la Luna.
Señor de las penumbras y la luz, cómplice de lo amantes, sello del amor.
Su refugio, cobijo de la madre tierra, fuente de poder.
Solo el sentimiento más fuerte y aterrador de todos hará que el señor de las penumbras y la luz otorgue a los amantes el don de refugiarse en el mismo tiempo"
El silencio se instaló entre los hombres que trataban de analizar el texto.
- ¿El sentimiento más fuerte y aterrador de todos? - susurro Naruto sin entender.
- Espero no equivocarme pero creo que se refiere al o..
- Aquí están - la voz de Karin interrumpió a Sasuke quien volteó hacia ella al igual que Naruto - no estará mal si viniesen a ayudar con la busqueda, Sakura está exhausta y la mini-Sakura está... - se interrumpió a si misma cambiando su rostro de golpe por uno atónito, miro hacia atrás, por donde había venido y volvió la vista en completo terror hacia los hombres.
- ¿Que pasa? - pregunto Sasuke sintiendo un extraño nudo en su garganta.
- Sakura... su chakra disminuye - susurro mientras sus ojos se agrandaban y acto seguido salió corriendo hacia donde había venido, siendo seguida de cerca por un rubio preocupado y un aterrado azabache.
El cosquilleo continuo en su torso hacia que pudiese respirar poco a poco con menos dolor, no sabia que clase de sueño era ese pero sentía su cuerpo más relajado, sin dolor, hasta más tranquilo.
Un suspiro salió desde lo más profundo de su ser, se sentía tan tranquilo.
El cosquilleo comenzó a disminuir poco a poco, haciendo que frunciera el seño, inconforme, abrió los ojos poco a poco, comprobando como la sensación de dolor había desaparecido también en la realidad ¿que estaba pasando?
Bajo el rostro y se topo con la pelirosa tan cerca que podia sentir su respiración entrecortada en su cuello, el sudor perlaba la frente de la chica quién parecía estar al borde del colapso, mientras mordía su labio inferior haciendo cada vez más esfuerzo.
- ¿Que haces? - pregunto Sasuke con voz adormilada, aún no despertaba del todo.
La chica se sobresalto y alzó la mirada hacia el joven quien pudo ver con claridad las ojeras en su rostro, aún así no alejo sus manos de su torso ni dejo el ninjutsu.
- Yo... - respirar cada vez le costaba más, le dolían los pulmones, sentía como su chakra se acababa - no quería verte sufrir - susurro sincera.
- Tu chakra se acabará - recordó Sasuke vagamente la sentencia de Karin, aún adormecido por la sensación placentera de el ninjutsu en su cuerpo, cerro los ojos un instantes, disfrutando de la sensación, pero enseguida los abrió, alarmado, tomo las muñecas de la chica para apartarlas un poco de si - ¡Basta, tu chakra!
- Veo que... ya no sientes... dolor - sonrió la joven débilmente mirando sin ver al Uchiha.
Sus párpados se cerraron y su cuerpo se debilitó, inconsciente.
- ¿Sakura? - el corazón del Uchiha comenzó a latir desbocado, en pánico - ¡Sakura! ¡SAKURA!
Con terror absoluto tomo el cuerpo inerte de la pelirosa, la acunó contra si, colocando el rostro pálido entre su pecho, con manos temblorosas retiraba el cabello pegado a su rostro helado, perlado de sudor frío.
- Porfavor, Porfavor, Porfavor no - susurraba sin descanso sintiendo como su mundo se derrumbaba por completo, como sus extremidades comenzaban a cosquillear y su pecho ardía haciéndole que le costase respirar - abre los ojos, Sakura, Porfavor - murmuró mientras ponía sus dedos en el cuello de ellas sintiendo su débil pulso.
- ¡SAKURA! - la voz de Karin hizo que alzará la vista desesperada hacia ella.
La peliroja entro como un huracán al salón, busco con la mirada a la pelirosa, encontrandola en los brazos del Uchiha que la miraba a punto de llorar, se acercó sin vacilar dejando que Naruto y Sasuke entrarán al lugar.
El Uchiha mayor vio los ojos cubiertos de lágrimas de su contraparte menor, el dolor, el miedo, la desesperación. Y entonces entendió el porque del nudo en su garganta.
Con desesperación recorriendo sus venas se acercó corriendo a dónde su pelirosa estaba recostada junto a su hija.
