- ¿QUE RAYOS PASO? - pregunto Naruto completamente asustado. El Uchiha menor sintió un escalofrío recorrer su espalda, sin dudas ese no era el Naruto de su época - ¿PORQUE SAKURA SE DESMAYO? - le pregunto directamente al Uchiha menor.
- N-no lo sé - respondió con la voz rota el chico mientras apretaba a la joven contra su pecho.
- Sakura, por favor no me hagas esto - la voz rota del Uchiha mayor hizo que todos volvieran la vista hacia él, estaba de rodillas con su esposa en su brazo, mientras la apretaba contra su pecho y trataba de despertarla agitandola débilmente - despierta...
- ¡Karin, haz algo! - ordenó Naruto completamente desesperado con el modo sabio activado, había visto como el chakra que unía ambas pelirosas bajaba a un punto crítico.
La peliroja, con el rostro serio se acercó al azabache joven aún mas, este, en su reflejo, apretó a la pelirosa más contra su pecho.
- Voy a darle de mi chakra, Sasuke-kun - susurro la Uzumaki tratando de hacer entender al menor que no pensaba dañar a la Haruno - ¿me dejas acercarme?
Sasuke, quien parecía haber entrado en un trance mientras miraba a lo lejos como su contraparte entraba en pánico agitando con más insistencia a su esposa, miro a la peliroja con los ojos llenos de lágrimas, Karin sintió su corazón estrujarse, la única vez que vio a esa versión de Sasuke sufrir así, fue cuando supo lo de su hermano, debia salvar a la pelirosa.
Se mordió la muñeca a si misma hasta que sangro, para luego alzarla hacia él demostrando sus intenciones. El Uchiha pareció despertar de su trance y accedió enseguida a que la Uzumaki dejara caer su sangre en la boca de la chica pelirosa.
- ¿Q-que haces, Karin? - pregunto Naruto con rostro desencajado - ¿P-porque estas...?
- Estoy dándole mi chakra - respondió ella presionando su muñeca para que el flujo no parara mientras rastreaba el chakra de ambas ojijades esperando a que se reestableciera un poco.
El Uchiha mayor, quien ya estaba llorando desesperado en silencio escucho las palabras de la peliroja y un alivio se extendió por su pecho ¿cómo no pensó en eso? Si Karin les brindaba de su chakra podrían darse más tiempo.
- Creo que con eso basta - susurro Karin mientras apartaba su mano de la adolescente, una gota de sangre bajo por la comisura de sus labios, Sasuke la limpio con delicadeza casi desconocida para todos los presentes.
- ¿Cuando va a despertar? - pregunto el joven mientras miraba a la pelirosa aún inconsciente.
- No lo sé, su chakra estaba casi en las últimas - suspiro la Uzumaki mientras vendaba su muñeca.
- Tenemos que devolverlos a su tiempo - dijo el Sasuke mayor mientras acomodaba en el saco de dormir de nuevo a su esposa, quien había recuperado el color de su piel poco a poco - y rápido. - Se volvió y sus ojos chocaron con la mirada decidida de su contraparte menor.
- ¿Sentimiento más fuerte y terrible de todos? - susurro Karin ausente después de escuchar lo que Naruto había leído en voz alta - si funciona a base de chakra ¿porque habla de sentimientos?
El Uchiha adulto, estaba sentado al lado de su esposa quien yacía aún inconsciente, no se alejaría de ella por nada del mundo, con Sarada sentada en sus piernas, comiendo una galleta de Naruto, ponía atención a la plática.
- No lo sé - susurro Naruto mirando por milésima vez el pergamino, suspiro - Yo no entiendo de esto de los acertijos, el teme es un plasta para los sentimientos, quien entendería sería Sakura-chan - dijo con un toque de tristeza mirando a la adolescente que aún estaba entre los brazos del azabache adolescente.
Este se había negado rotundamente a soltarla, no la bajaría a un saco de dormir por nada del mundo, no se arriesgaria a qué su cuerpo volviese a ponerse frío de nuevo, si debía mantenerla viva con su calor corporal hasta que encontrarán como volver a su época, lo haría.
- El odio - susurro el Uchiha menor, llamando la atención de todos - El odio es un sentimiento fuerte, un sentimiento aterrador...
- Te consume sin dejar huellas de ti mismo hasta que te acaba - continuo el mayor con voz ausente - El odio te obliga a sobrevivir...
Ambos Uzumakis miraron con escepticismo a ambos pelinegros, para ellos era increíble que en el primer sentimiento fuerte que pensaran fuese el odio en el que basaron casi toda su vida.
- Pero también lo es el amor - dijo Naruto mientras miraba a los Uchiha como si estuviese locos - el amor es más fuerte que el odio - miro al Sasuke mayor - lo sabes - miro entonces al menor - te consume y te cambia para bien y te obliga a sobrevivir ya no solo por ti, también por la persona amada.
- Tiene sentido - susurro Karin - aunque es muy cursi.
- La historia de esa cueva es cursi de por sí - se quejo el rubio cruzándose de brazos.
- Tienes razón - respondió la peliroja.
- Mmma - dijo Sarada mientras miraba a su madre aún dormida, alzó la mirada a su padre, interrogante - ma no depieta
El Uchiha suspiro, tratando de encontrar las palabras necesarias para decirle a su pequeña que no sé preocupara, que todo estará bien, todo sin que se le rompiera la voz en el proceso.
- Ella solo está cansada, Sarada - la voz de su contraparte menor lo hizo alzar la mirada - estuvo trabajando muchos días, solo dormirá poco, pronto despertara.
La pequeña miro a los ojos a la contraparte adolescente de su padre, encontró seguridad en sus palabras y asintió con su cabecita aceptando sus palabras y volvió su atención a su vaso de agua.
- Gracias - dijo el Sasuke mayor a su contraparte solo con los labios, sin soltar sonido alguno, cosa que el menor entendió a la perfección.
- ¿Los pergaminos de Orochimaru? - pregunto el azabache menor mientras estiraba un poco sus brazos engarrotados de sostener a la pelirosa adolescente toda la noche junto a él.
Habían dormido después de debatir por horas que sentimiento sería más factible para la leyenda de la cueva, si el odio o el amor, pues ambos eran tan similares y al mismo tiempo tan diferentes. Durmieron hasta tarde luego de que Sarada hizo berrinche por no poder dormir por el ruido y como lo hizo durante todo el día, el joven Uchiha no soltó en ningún momento a la pelirosa, ni siquiera pensaba en lo que Karin o Naruto pudiesen estar pensando de él, solo deseaba que la Haruno despertara, que lo mirara de nuevo con esos ojos enormes color esmeralda, con su cabello rosado bailando al son del viento como si fuese una aura a su alrededor, con sus mejillas sonrojadas y su sonrisa particular.
Cuando despertó, el rubio se le acercó completamente serio.
- Si - afirmó el Uzumaki - pergaminos antiguos, demasiado antiguos - continuo - algo relacionado con los Otsutsukis.
- ¿Otsutsukis? - ese nombre se le hacía familiar al pelinegro, lo escucho alguna vez de boca de Orochimaru mientras charlaba con Kabuto, pero nunca presto atención al tema - Recuerdo que Orochimaru hablo de ellos... pero no sé si tenga en si pergaminos sobre ese nombre.
- ¿En dónde está la guarida donde escuchaste que los nombró? - pregunto el rubio con la esperanza pintada en el rostro.
Sasuke lo pensó un momento, por una razón no podía recordar en dónde lo había escuchado, recordaba algunos flashes, pero no del todo, incluso dudo de si mismo, pensando que tal vez lo había escuchado cuando recién desertó de Konoha, o tal vez lo solo o incluso lo imagino. Sus recuerdos parecían estar cubiertos por una capa de confusión y vacío que lo inquietaba demasiado.
- Yo... no lo sé... - susurro contrariado - es como si... como si me hubiesen borrado la memoria, como si me hubiesen cubierto los recuerdos de ese nombre con algo... un genjitsu... no sé..
- ¡Eso es! - grito Naruto extasiado, claro, debía ser esa la razón por la que ni su Sasuke contemporáneo recordaba algo de Orochimaru y los Otsutsukis, esa serpiente debio haber hecho un jutsu de bloqueo en la mente del Uchiha para que no recordara nada - ¡Teme, ven aquí!
El rubio llamo al Uchiha mayor quien estaba acomodando a su esposa de mejor manera en su saco de dormir, Karin jugaba con Sarada para distraerla de hacer preguntas sobre su madre inconsciente, el Uchiha mayor se acercó al rubio y a su yo adolescente, completamente serio.
- ¿Recuerdas como te sientes cuando tratas de recordar algo referente a Orochimaru y los Otsutsukis? - pregunto el rubio una vez su mejor amigo se acercó a ellos, este asintió.
- Como si fuese un recuerdo tan vago que pasaría por un sueño mal recordado - dijo el menor haciendo que el adulto lo mirara sorprendido - como si estuviese en un...
- Genjutsu - repitieron ambos azabaches al mismo tiempo.
- Claro, tenía que ser - dijo el Sasuke adulto de mala gana, se sentó frente a su contraparte menor y lo miro a los ojos - esto será extraño - comento antes de activar su Mangekyou Sharingan sorprendiendo al menor antes de meterlo en un trance.
- ¿Eso como ayudará a regresarlos a su época? - pregunto Karin a la distancia a Naruto.
- Tengo el presentimiento de que ayudará mucho - dijo Naruto con voz ausente.
- ¿Tienes? - la voz de Kurama en su cabeza resonó con burla.
- Calla, Kurama - mascullo el rubio mientras la peliroja alzaba a Sarada al aire para hacerla reír.
Unos minutos después ambos pelinegros salieron del trance de golpe, llamando la atención de ambos Uzumakis.
- ¡Maldita serpiente! - exclamó el adulto mientras se levantaba de golpe hecho una furia, con el Sharingan aún en su ojo.
- ¿Que pasa? - pregunto Naruto sorprendido mientras el Uchiha menor se inclinaba al suelo, apretando los puños con irá.
- ¡Naruto, vamos! - ordenó el Uchiha adulto después de inclinarse a por su katana y dedicarle una mirada a su esposa. Naruto, aún sin entender nada, se levantó y miro a Karin quien estaba igual de confundida que él. El rubio le hizo una seña con la cabeza a la peliroja y está asintió.
Ambos adultos salieron por la puerta por dónde podían salir del templo al exterior.
El silencio se instaló en el salón durante unos minutos, Sarada bebía de su vaso mientras miraba hacia donde su padre y tío se habían ido. Karin la arrullaba un poco para que no se alterara mientras miraba al joven azabache quien miraba aún al suelo, contrariado.
- Sasuke... - susurro la peliroja.
- Orochimaru lo sabía - dijo el joven mirando al suelo aún - sabia que son los Otsutsukis y sabía que es la cueva y su poder - Karin se sorprendió - planeaba usar su poder para controlar a un ejército... aún no entiendo mucho de lo que ví y escuché en mi mente, pero se que él planeaba atacar todas las aldeas... con el Sharingan, el Edo Tensei y la cueva... sería invencible...
Karin miraba atónita al joven que apretaba los puños con irá ¿de verdad planeaba eso esa serpiente?
- Al menos ya no está aquí para dañar a nadie - suspiro aún con frustración el azabache.
Karin guardó silencio. Si tan solo supiera.
- ¡Espera un poco, teme! - le pidió Naruto a su amigo tratando de detener que atacará la cueva dónde Orochimaru se resguardaba - No podemos atacar solo así, recuerda, Konoha tiene alianza con todas las aldeas y por mucho que nos cueste, Orochimaru es el líder de la aldea del sonido.
- ¿Atacar? - pregunto Yamato quien permanecía a un lado de ambos jóvenes, Naruto había solicitado su ayuda para localizar a Orochimaru, esté había accedido pensando que era un asunto oficial, no pensaba que el ahora patriarca de los Uchiha quisiera atacar al albino.
- Esa serpiente es una amenaza - mascullo Sasuke ignorando a Yamato - es una amenaza para la paz que nos esforzamos tanto tu y yo en lograr, esa paz que nos costó tanto a todos - el recuerdo de su hermano azoto su mente - si tenía ese plan y no lo informo a la alianza es porque algo trama, no pienso permitir que la memoria de tantos caídos se mqnche dejando que Orochimaru haga lo que desea - continuo hecho una furia - no pienso dejar que atente contra la vida de mi familia.
- Cálmate, Sasuke - dijo Naruto con voz sería - no permitiremos que lo haga, pero tampoco romperemos esa paz tan costosa por un ataque de rabia - dijo el rubio - vamos a entrar y sacaremos cuánta información sea posible, luego me encargaré de dejar el asunto ante la alianza de las aldeas y me encargaré de que pague por esto ¿de acuerdo?
Sasuke miro seriamente a su mejor amigo, sabia que cumpliría lo que decía, no dudaba de él, pero aún así ansiaba poder clavar su espada en el cuello de esa maldita serpiente blanca y escucharlo ahogarse en su propia sangre.
- Bien - acepto el Uchiha a regañadientes.
- Vamos - dijo Naruto después de darle una palmada en el hombro a su amigo y volverse hacia la guarida para comenzar a entrar, dejando tras de si a un confundido y preocupado Yamato.
