- Uff, el pueblo está a tope de gente - la voz de Karin llamo la atención de Sakura y Sasuke quienes miraron hacia la entrada del templo. La pelirroja llegó con unas bolsas en los brazos y con evidente gesto de cansancio - juro que nunca más vuelvo a acercarme, a la próxima mando a Naruto.
- ¿Que paso, Karin? - sonrió Sakura mientras dejaba que Sarada gateara en el suelo bajando de sus brazos.
- Que me tope con cada tipo en ese lugar, eso paso - dijo Karin visiblemente irritada - había muchísima gente en el mercado - solto mientras se sentada a su lado y sacaba las cajas de comida de las bolsas - estoy segura de que un pervertido me toco el trasero.
La risa de Sakura resonó por el salón haciendo que el interior de Sasuke se estremeciera, no importaba cuánto pasara, no se acostumbraba a aquella sensación.
- Oh vamos ¿Cómo saber si fue un pervertido? - río Sakura - tal vez fue un accidente o algo así.
- ¿En un accidente te aprietan y pellizcan? - pregunto Karin aún más indignada haciendo que las carcajadas de Sakura aumentarán - anda, ríete, eso le pasa por traerte tu antojo.
- Ay, lo siento, Karin - sonrió Sakura mientras tomaba la caja que la pelirroja le tendia - te lo compensaré, lo prometo.
- Más te vale - mascullo la mujer - Sarada, también traje algo para ti, cariño - sonrió la Uzumaki llamando la atención de la niña quién enseguida guío su camino hacia ella, Karin saco de la bolsa una caja de galletas y Sarada sonrió.
- ¿Galletas? ¿Enserio, Karin? - la voz de Sasuke llamo la atención de ambas mujeres, esté seguía sin soltar a la pelirrosa adolescente, aún inconsciente.
- ¿Que? Estoy harta de que Naruto sea el tío bueno solo porque el si tiene galletas - dijo muy indignada la Uzumaki mientras le volvía el rostro al Uchiha para que esté no viera su evidente sonrojo, saco una galleta de la caja y se la enseñó a Sarada quién enseguida la tomo - eso es cariño, toma, yo soy la tía buena onda, no el bruto de Naruto.
Sakura y Sasuke miraban casi incrédulos como Karin tomaba en brazos a la pequeña quién ya mordisqueaba la galleta y reía con una risa de villano barato.
- Según este libro, la cueva, cuando usa su poder, solo puede usarse de nuevo después de unos cuantos días, por lo que necesitamos hacer que el primer intento sea efectivo, si no queremos que los niveles de chakra de sus versiones minis mueran sin chakra - susurro Naruto mientras leía el libro en sus manos.
- El que solo haya un intento lo hace aún peor, lo sabes ¿No? - suspiro Sasuke mientras guiaba a su enorme halcón a bajar al suelo.
- Lo se, por eso tenemos que hacer que ese intento sea el indicado o estaremos perdidos, Karin no puede estar manteniendo con vida a ambos eternamente.
- Lo se - suspiro Sasuke antes de bajar de un salto, seguido de su amigo, el halcón desaparecio en una nube de humo.
Ambos caminaron en silencio hacia la trampilla en el suelo y entraron al templo. Sasuke casi se va hacia atrás cuando los brazos de su esposa lo recibieron con un calido abrazo. Con alivio casi infinito, paso su brazo por la espalda de ella, atrayendo su cuerpo hacia si, mientras hundía el rostro en su cabello rosado.
- Gracias al cielo, despertaste - le susurro de modo que solo ella escuchará. Sakura sonrió y apretó más su abrazo.
- No te dejaría nunca, Sasuke-kun - susurro ella mientras alzaba la mirada hacia él y le daba un pequeño beso en los labios.
- AAAAAY! ¡QUE BONITO! - y como siempre, Naruto tenía que interrumpir el momento, colocándose casi enmedio de ambos para ver con llanto contenido a sus dos mejores amigos darse amor. Pero su emoción duró poco, pues noto como un aura oscura rodeaba a sus dichos mejores amigos y Sakura le soltaba semejante golpe en la cabeza que lo tiro al suelo, como en los viejos tiempos - ¡Aaaay! ¡Eres una salvaje, Sakura-chan! - lloriqueo el rubio mientras se sobaba la cabeza.
- Y a la próxima te va peor - refunfuño Sakura mientras se sacudía las manos.
- Te lo buscaste - dijeron ambos pelinegro al unisono haciendo que ambos se mirarán enseguida y tanto Karin como Sakura sonrieran.
- ¿Que averiguaron? - dijo el Sasuke menor a su contraparte adulta.
- Demasiado - solto escutamente el mayor y con eso dio a entender todo para el menor, pero no para las mujeres quienes se quedaron esperando más información.
- ¿Y bien? - pregunto Karin después de un largo silencio. Sasuke la miro sin decir nada mientras Naruto se levantaba sobándose aún la cabeza.
- ¿Que averiguaron? - solto Sakura exasperada. Estaba acostumbrada a las respuestas cortas de su marido, pero seguía desesperandole el que no fuera muy comunicativo.
Sasuke le quitó el libro que Orochimaru les dio a Naruto y se lo extendió a su esposa.
- Aquí dice todo lo que podremos necesitar.
Los ojos de la ojijade brillaron de emoción mientras el Uchiha adolescente sentía como por su pecho se extendía un cosquilleo de alivio inexplicable.
Los párpados le pesaban increíblemente, sentía como si su cuerpo estuviese bajo kilos y kilos de presión, sentía adormecida cada extremidad de su cuerpo y la cabeza le dolía horrores ¿Que rayos le había pasado?
Los párpados de la pelirrosa adolescente comenzaron a abrirse lentamente, mientras emitía pequeños gruñidos de su garganta, demostrando lo mucho que le dolía el cuerpo. Miro su entorno y vio como estaba en el templo donde había perdido la consiencia, todo estaba oscuro, solo lograba ver un poco gracias a la antorcha que dejaron encendida para que no cayera todo en oscuridad. A unos metros de distancia, su contraparte adulta dormía con Sarada en brazos y la contraparte adulta de Sasuke rodeando su cintura con su brazo. Naruto roncaba a unos metros más hacia la puerta del templo y de Karin apenas veía su cabellera rojiza a unos metros de distancia.
- ¿Sasuke-kun? - pregunto en voz baja casi inconscientemente ¿Dónde estaba su Sasuke Uchiha contemporáneo?
Casi con pánico quiso levantarse de su lugar, aún con el cuerpo adormecido, fue cuando se dio cuenta de que algo la afianzaba a la colchoneta donde estada. Miro con asombro como un brazo de piel blanquecina, cubierto en gran parte por la tela del aori blanco y cubierto con muñequeras la sostenía por la cintura. Sus ojos esmeralda se abrieron enormemente cuando vio al dueño del brazo.
- S-Sasuke-kun - susurro la chica aún incrédula mirando como si fuese un espejismo el rostro tranquilo del joven Uchiha a su lado. ¿De verdad esto estaba pasando? ¿De verdad Sasuske Uchiha estaba durmiendo a su lado, mientras la sostenía por la cintura aún dormido? ¿De verdad estaba tan cerca que podía sentir el aliento calido salir de su boca entreabierta rozar con la piel de su rostro? Tan cerca que su piel se erizaba cada que él exhalaba aire, tan cerca que pudria pegar sus labios con los de él en un beso con solo inclinar unos centímetros su rostro, tan cerca que podría observar a detalle sus pestañas rizadas y sus cejas perfectente delineadas, aún con la escasa luz de la antorcha, tan cerca como lo estaban sus contrapartes adultas justo ahora.
¿De verdad estaba destinada a estar junto a semejante belleza? ¿Ella? Una simple chica sin ninguna gracia más que sus ojos verdes que eran fácilmente opacados por su enorme frente y su cabello color chicle. Ella que no era muy bien agraciada en cuanto a dotes físicos, ella que tenía un carácter que haría huir al más valiente si se molestaba, ella que no venía de ningún clan prestigioso y que su mayor atributo ninja era la facilidad de manejar y moldear chakra así como su increíble memoria ¿Que podía ofrecerle alguien como ella al sobreviviente del clan más prestigioso y extinto de Konoha? ¿Sanarlo cada que llegara herido de las misiones? Eso podrían hacerlo mil chicas más de la aldea, mucho más agraciadas, listas, de mejor carácter y familias de prestigio ¿Que podría verle Sasuke Uchiha a ella?
Absolutamente nada.
Miro con los ojos llenos de lágrimas a su lado, como su contraparte adulta se acomodaba tranquila con el Uchiha adulto y como este, en lugar de soltarla, la apretaba más contra su cuerpo. ¿De verdad a eso iba a llegar ella pronto? Lo dudaba mucho.
Resignada, quiso apartar el brazo del Uchiha de si misma con delicadeza para no despertarlo, pero no espero que esté se alzará alarmado, apretándola a ella contra su pecho con ese mismo brazo y con el otro alzará la katana en estado de defensa total.
- C-calma, Sasuke-kun - susurro la joven tratando de tranquilizar al chico mientras escuchaba, completamente pegada al pecho de este, como su corazón latía desbocado, puso una de sus manos en su pecho desnudo, tratando de calmarlo - soy-soy yo.
El adolescente pareció despertar de su adormecimiento y enseguida bajo el arma, apartó un poco a Sakura de si mismo y la observo mejor, la chica estaba aún un poco pálida, pero tenía sus mejillas un poco sonrojadas, mientras sus ojos brillaban con ese brillo característico de ella. Sin pensarlo mucho, el Uchiha la abrazo, pegandola de nuevo a si mismo, hundiendo su rostro en el hombro de ella, dejando aún más sorprendida a la joven.
- Despertaste - susurro él con voz ronca, la alejó un poco de nuevo y la tomo de los hombros para verla a los ojos - nunca, escúchame bien, nunca vuelvas a hacer eso. Nunca vuelvas a ponerme encima a mí ni a nadie de ti misma y tú salud, prometemelo.
- S-Sasuke-kun, yo...
- Prometelo - apremio el apretando un poco más su agarre sobre los hombros de ella. Sakura asistió casi inmediatamente, sorprendida aún por las palabras del chico. Sasuke relajo un poco el gesto y volvió a abrazarla casi con desesperación - nunca vuelvas a asustarme así de nuevo - susurro.
El interior de Sakura se sacudió y las mariposas se expandieron por su pecho y estómago, ¿Esto de verdad estaba pasando? Tal vez seguía dormida o incluso se había muerto ya desde hace tiempo y esto era nada más que un simple consuelo de algún dios piadoso de su desdicha.
Con timidez pasó sus brazos por las costillas de él y unió sus manos en su espalda, correspondiendo el abrazo.
Si esto era alguna especie de broma cruel de su subconsciente, no tenía nada de malo disfrutarlo ¿O si?
