-¿Estás segura de que no has sentido nada, Phoebe?

Los ojos amarillos de Phoebe se clavaron en los castaños del consternado Gran mientras esta negaba con la cabeza, con pesar en su mirada.

Tras su pesadilla, Gran y Djeeta habían bajado a la galería del barco donde Ladiva dirigía su pequeño y acogedor bar. Allí era dónde Phoebe y su hermano Morphe solían pasar las noche, ayudando a la mujer que prácticamente se había convertido en su madre adoptiva.

-Créeme: si hubiera percibido algo peligroso adentrándose en vuestros sueños, yo hubiera sido la primera en ir a buscaros- dijo la bestia entristecida, mientras jugaba con su pelo morado.-Lo siento.

-No hay nada de lo que disculparse- la tranquilizó Djeeta.- Ni si quieras estabas en el plano onírico cuando ocurrió.

-Bueno, no es ni si quiera media noche y con esa pesadilla no me apetece volverme a dormir. Ladiva, ¿puedes ponernos algo de picar?- pidió Gran.

-¡Faltaría más!- exclamó la enorme mujer, con tanto entusiasmo que casi golpea con sus cuernos una de las estanterías cercanas.- ¿Unas gambas al ajillo?-ofreció. Los capitanes asintieron con la boca hecha agua.- Eso sí, cuando acabéis a la cama del tirón- añadió frotándose su rubia barba.- Pesadillas o no, es importante descansar.

-Quizás deberíamos pasar esta noche en vuestros sueños, con vuestro permiso claro- sugirió Morphe, ajustándose su gorrito de dormir azul.- Así si lo que os intentó atrapar antes vuelve a las andadas, estaremos ahí para protegeros.

-No sé. Podría ser peligroso- se negó Gran en un principio.

-¡Tonterías! ¡Una cosa es que se haya escapado a nuestra percepción y otra muy distinta es que mi hermana no sea capaz de protegeros!- insistió Morphe.

-Prometo que os protegeré- se limitó a decir la bestia.

Mientras los capitanes comían, Phoebe se alejó en un rincón del bar, para hacer como que limpiaba. Sin embargo, su hermano no pudo evitar notar que había algo extraño en su comportamiento. Preocupado, se aceró a ella y le preguntó:

-¿Hermana? ¿Te pasa algo?

-Nada Morphe, no es nada...- replicó ella con una sonrisa.- Sólo estoy un poco preocupada.

Pero un "poco preocupada" se quedaba corto para definir lo que sentía. No había mentido al prometer que protegería a los capitanes, pero sí que lo había hecho al decir que no había sentido nada.

Porque creía que había algo familiar en la presencia onírica que había sentido aquella noche y esperaba con todo su corazón equivocarse.

Capítulo 1: Otro día normal en Dreamland

Kirby salió de su casa y miró al cielo. ¡Hacía el tiempo perfecto para la merienda que había planeado aquella tarde! Por fin iba a presentarle a los Star Allies a su nuevo amigo Elfilin, además de ser la primera visita formal de este a Dreamland. ¡Estaba seguro de que el día sería perfecto!

El pequeño ser sólo tenía una preocupación en su cabeza: quería hacerle un regalo a Elfilin para conmemorar la ocasión. ¿El qué? Ese era el problema: no lo sabía. Quería que fuera algo típico de Dreamland, para que tuviera un buen recuerdo de su primera visita, pero no sabía que podría ser lo más apropiado.

-Buenos días, Kirby- le saludó Bandana Dee, quien había salido temprano a entrenar y ahora iba de regreso al castillo del Rey Dedede.

-Haaai, Bandee- respondió este con una gran sonrisa.

-¿Tienes ganas de esta tarde?

-Sí. Vamos a ver a todos después de tanto tiempo. ¡Y Elfilin les va a conocer! Pero...

-¿Pasa algo?- preguntó, preocupado por el cambio de tono de su amigo al oír ese "pero".

-Quiero hacer un regalo a Elfilin, algo típico de Dreamland, pero no sé. ¿Se te ocurre algo?

Bandana Dee lo pensó durante un momento. Nada. Tenía la mente en blanco.

-Mmmm... no se me ocurre nada- admitió finalmente. Entonces, reparó en algo- Pero sé quien puede ayudarte.

-¿Quién?

-¡Su majestad, por supuesto!

-¡Buena idea!- accedió Kirby con una radiante sonrisa.- Vamos a ver a Dedede- añadió mientras salía corriendo al castillo su amigo/rival.

-¡Eh, esperame!

Bandana Dee salió corriendo tras su amigo y compañero de aventuras.

Dedede se encontraba trabajando en su despacho. Aunque a los habitantes de Dreamland siempre les había importado bien poco el hecho de que Dedede se hubiese autoproclamado rey a la hora de obedecerle o respetarle, bien que se acordaban de su rango cuando querían algo. Y con su forzado viaje a la Tierra olvidada, se había acabado acumulando un reguero de cartas con quejas y peticiones que empezaban a ocupar ya un espacio bastante molesto. Al final, por la insistencia de los Waddle Dees, había acabado accediendo a leer las cartas que le habían mandado los habitantes Dreamland... y por leer se refería a mirar las dos primeras líneas y rechazar la queja o sugerencia inmediatamente sin más miramientos.

-¡Haaai! Hola Dedede.

El rey dio un enorme salto en su sillón, asustándose al oír aquella voz aguda tras de si súbitamente, haciendo que varios de los papeles saliesen volando.

-¡Kirby!- exclamó tras incorporarse y ver a la bolita rosada, que se había plantado en la puerta de su despacho como Pedro por su casa. Al menos, parecía estar de buenas, no como aquella vez que se había colado en su castillo totalmente fuera de si porque pensaba que le había robado su tarta.- No te esperaba hoy. ¿Ha pasado algo?

-No ha pasado nada, poyo. Sólo quería pedirte que me ayudaras a encontrar un regalo para Elfilin.

-¡Su majestad es un gran rey que posee bastos conocimientos de Dreamland! - añadió Bandana, adulando a su monarca mientras recogía los papeles que este había lanzado y los volvía a poner en su escritorio.-¡Seguro que se le ocurren muchas ideas!

-Va a ser que no. Ahora mismo tengo mucho trabajo- rechazó el rey, señalando a las cartas.- Durante mi estancia en la Tierra Olvidada se ha acumulado un poco de papeleo y quiero dejarlo despejado antes de esta tarde- y mentalmente añadió "o tendré que aguantar un sermón de Taranza sobre mantener el orden y la limpieza en un palacio".

-Cuidado Kirby. ¡Creo que ese Rey Dedede es un impostor! El verdadero Dedede nunca desaprovecharía la oportunidad para escaquearse.

Los tres se giraron hacia el lugar del que había venido la voz. Era Meta Knight, quien estaba postrado en el alfeizar de la ventana del despacho y aunque su expresión estaba oculta por su máscara, su voz indicaba que había dicho esas palabras en tono irónico. El caballero saltó al interior del despacho.

- ¡Meta!- saludó Kirby alegremente, dando saltitos alrededor del caballero.

-Oye, ¿y este ataque tan gratuito?- le echó en cara Dedede al recién llegado.- ¿Y qué haces aquí? ¿No deberías estar con tus Meta-Caballeros entrenando o lo que quiera que hagáis cuando no estamos durante el evento catastrófico del mes?

-La tripulación me ha obligado a tomarme el día libre, así que he decido venir a echaros el ojo para que no os metáis en líos.

-Menuda idea de día libre- murmuró Bandana, nada sorprendido.

-Venga ya. Lo que pasa es que te apetecía echar el rato con Kirby- dijo el rey con una sonrisa socarrona, agarrando al caballero como quien agarra una pelota y poniéndolo frente la bolita rosada. Si Meta Knight distraía a Kirby, él podría terminar su trabajo y luego echarse una buena siesta antes de que el desfase que iba a ocurrir aquella tarde empezase.

-Metaaa, ¿quieres jugar?- le preguntó Kirby con una gran sonrisa.

-¿No teníamos que buscar un regalo para Elfilin?- le recordó Bandana a su amigo.

-Ah cierto. ¿Quieres venir de compras, entonces?

Meta Knight miró de reojo a Dedede con cierta rabia: le había metido en un aprieto. Ir de compras era lo que menos le apetecía del mundo, pero Kirby le miraba con una carita tan ilusionada que le daba pena decepcionarle. Pero antes que pudiera decantarse por una respuesta, su cuerpo se tensó, todos sus sentidos alerta. Su instinto que le indicaba que Dreamland estaba en peligro inminente.

-¿Meta Knight? ¿Estás bien?- le preguntó Dedede, alertado por el cambio en el estado del caballero, mientras le soltaba.

Meta Knight ignoró al rey y corrió hacia la ventana: en la distancia podía observarse una espiral de nubes hechas de pura oscuridad en el cielo, justo sobre el lugar donde se encontraba la fuente de los sueños.

-¡¿Pero qué?!- exclamó el rey, quien había salido corriendo tras de él, alarmado al contemplar las siniestras nubes que ensuciaban el cielo de su precioso reino.

-¿Poyo? ¿Qué ocurre? ¡Quiero ver!- dijo Kirby. La pequeña bola rosada, hinchó sus mofletes para flotar y se puso sobre la cabeza de Dedede, quien le miró molesto pero no le dijo nada porque tenía mayores preocupaciones en su cabeza.-¿Qué es eso?

-Nada bueno... Y viene de la fuente de los sueños- gruñó Meta Knight.

- Ay no, lo que nos faltaba es que volviera Nightmare- se lamentó Dedede, exasperado. ¿No podían tener un descanso de al menos un mes entre una crisis y otra?

-¿Nightmare?¿Pero cómo? ¡Se supone que lo derrotó Kirby hace unos años!- exclamó Bandana, asustado.

-Mala hierba nunca muere- replicó Meta Knight.

-Eh, ¡que lo he dicho de broma!- se quejó el rey.- ¿Cómo va a volver Nightmare? Kirby hasta hizo un agujero en la luna cuando le destruyó.

De pronto, Kirby saltó por la ventana. No tardó en reaparecer montado en en su estrella remolque.

-¡Tenemos que ir!- le dijo a sus amigos mientras les gesticulaba para que se montasen en la estrella, que se había agrandado para poder llevar a los 4 seres.-¡ Hay que solucionar esto antes de la merendola de esta tarde!

Bandana fue el primero en saltar, seguido de Meta Knight y por último, Dedede. Inmediatamente, pusieron rumbo a toda velocidad hacia la fuente de los sueños.

-He estado pensando... si nos hacemos amigos de quien este atacando la fuente de los sueños tendría que venir a la merienda-comentó Kirby para relajar la tensión mientras volaban en la estrella remolque.- ¡Igual si le invitamos amablemente ni si quiera necesitemos pelear!

Sus tres amigos le miraron incrédulos. Kirby era demasiado bueno para su propio bien.

-¿En serio Kirby?- le dijo Bandana.

-¡A todo el mundo le gusta la comida rica, las siestas y un buen grupo de amigos!- exclamó este.

-Kirby, esas son tus cosas favoritas- respondió Meta Knight.

-Jeje, cierto- replicó este avergonzado.

Después de unos minutos, la estrella remolque aterrizó suavemente en la fuente de los sueños. Los cuatro héroes de Dreamland contemplaron sus alrededores, buscando alguna pista. La figura conocida de una capucha azul con forma similar a orejas de gato les estaba esperando, dándoles la espalda.

-¿Magolor? ¿Que estás haciendo?- le llamó Kirby.

No hubo respuesta por parte del hechicero de Halacandra. Debajo de su figura, el agua que manaba de la fuente de los sueños se volvía de color oscuro y comenzaba girar sobre si misma, formando un torbellino cada vez más grande.

-Está corrompiendo la fuente-se dio cuenta Meta Knight mientras se lanzaba a por el mago con rabia. Sin embargo tuvo que detenerse en seco al notar que este había levantado una barrera a su alrededor para evitar chocarse con ella, lo cual habría sido bastante embarazoso.

-¡Dedede!¡Bandana! Ayudadme a echar a abajo esta barrera.

-Eh, ¡a mi no me des órdenes!- replicó Dedede, pero igualmente hizo caso a Meta Knight y comenzó a golpear la barrera con su martillo. Bandana hizo lo mismo.

-¿Eo, Magolor? ¿Puedes oírnos?-llamaba Kirby al mago, entristecido porque este no sólo ni siquiera les había saludado, si no también porque no entendía lo que este estaba haciendole a la fuente de los sueños o por qué. Mas el mago no respondió a su llamado. Seguía centrado en su tarea, casi como si estuviera en trance.

¿Acaso Magolor les había traicionado de nuevo?

Frustrado, Kirby comenzó a embestir la barrera con su propio cuerpo al no tener ninguna habilidad de copia cerca. Al ver esto, Dedede le dio uno de sus martillos al joven héroe, quien adquirió susodicha habilidad. Kirby miró agradecido a su amigo/rival y continuó golpeando la barrera.

Finalmente, sonó un sonido semejante al de un cristal rompiéndose. Los cuatro héroes de Dreamland miraron la barrera, pero esta no era la fuente del sonido. Confundido, Meta Knight se elevó en el aire para ver mejor: y observó como en el centro del torbellino comenzaba a formarse una fisura, como si la propia realidad se estuviera resquebrajando.

Un humo negro comenzó salir de la brecha, formando una esfera decorada con estrellas que Kirby y Dedede reconocieron en seguida.

-Era broma, era broma, era broma, era broma, era broma- repetía nerviosamente el Rey Dedede, lamentando las palabras que había dicho anteriormente. Sin embargo, en lugar de entrar en pánico como había hecho en su primer encuentro con el siniestro ser, agarró con firmeza su martillo. El pingüino tragó saliva y con ella su miedo inicial. Sí, Nightmare había vuelto, pero esta vez no estaba sólo.

Una vez la esfera estuvo completa, está comenzó a transformarse en la forma verdadera de Nightmare, su singular capa negra y su casco volviéndose reconocibles en su silueta. Magolor se desmayó y con él cayó la barrera. El cuarteto de héroes se preparó para el combate.

-Finalmente, he conseguido regresar- dijo el ser una vez su cuerpo se hubo formado del todo.- Todo gracias a la estupidez de este Halacandriano- añadió sonriendo siniestramente.-A continuación se giró a Kirby y sus amigos.-Y aquí están los valerosos héroes de Dreamland, dispuestos a proteger su querida fuente.

Nightmare soltó una risa siniestra, pero en lugar de lanzarse a por sus enemigos, optó por acercarse a la Varita Estelar.

-Ah no, ni se te ocurra- amenazó Meta Knight al siniestro ser, prediciendo sus intenciones, mientras se lanzaba a por la varita a toda velocidad. El caballero agarró la varita y se la lanzó a Kirby antes de ser golpeado por un ataque mágico de Nightmare, que lo lanzó contra el suelo. La bolita rosada saltó en el aire y agarró la varita con elegancia, su habilidad martillo siendo sustituida por el poder que le concedía la varita. Meta Knight no tardó en reponerse y voló junto a sus compañeros, quienes adoptaron una formación ofensiva.

-Malditos seres insignificantes. ¿Por qué volvéis a meteros en mi camino?- bramó Nightmare mirando con especial rencor a Dedede y a Kirby, quienes no se dejaron amedrentar y alzaron sus armas contra el mago, al igual que Bandana y Meta Knight tras ellos. - Pero no importa, no tengo intención de luchar contra vosotros aquí.

-¿Qué vas a hacer? ¿Volar a la luna de nuevo? Como si eso tu hubiese funcionado antes- se burló Dedede mientras se lanzaba a por él con su martillo, siendo el primero en atacar.

Nightmare agarró el martillo del monarca justo antes de que este golpease su cara.

-Vaya, vaya- comenzó a decir el villano con una extraña mezcla de mofa y curiosidad, mientras apartaba el martillo de su cara, haciendo que Dedede retrocediera.- Parece que el patético monarca de este reino ha adquirido un poco de coraje con el paso del tiempo. ¿Qué ha pasado con el cobarde que entró en pánico? ¿Ya no vas a ocultarte detrás de tus súbditos, insecto insignificante?

-Creo que ese cobarde desapareció tras la tercera posesión de Dark Matter- respondió Dedede, mientras esquivaba uno de los ataques mágicos del mago.- Supongo que cuando te posee una de las entidades más malignas del universo, dejas de temer a los conquistadores intergalácticos.

Dedede atacó de nuevo, pero esta vez Nightmare se limitó a volverse intangible, Dedede resbalando por el suelo.

- Tu lucha es fútil. Lo único que puede herirme es...

Antes de que el villano pudiese terminar esas palabras, fue golpeado por proyectil en forma de estrellas. Al girarse, vio a Kirby tras de sí. La pequeña bolita parecía estar enfadada por haber llamado patético a Dedede, pues sus mofletes estaban hinchados y su ceño fruncido.

-...esa maldita varita- terminó de decir finalmente.- Pero ya tenía previsto este contratiempo.

Nightmare se teletransportó sobre la brecha dimensional de la que había salido y utilizó una magia que ninguno de los presentes podía reconocer sobre ella. Esta comenzó a agrandarse, y cómo si de un agujero negro se tratase, a absorber todo lo de a su alrededor. Como acto reflejo, Bandana clavó su lanza en el suelo y se aferró a ella con una mano, mientras con otra agarró al cuerpo inconsciente de Magolor para que no se lo llevase la corriente.

De pronto, debido al poder succionador de la brecha, la delicada varita estelar se escapó de la mano de Kirby. El siniestro villano no dudó y lanzó un rayo de energía hacia la varita, que se rompió en siete pedazos, para sorpresa y alarma de todos. Entonces, Nightmare estiró un brazo para agarrar uno de los fragmentos que había salido volando hacia él y saltó inmediatamente al interior de la brecha.

Rápidamente Kirby y Dedede absorbieron otros dos fragmentos con sus poderes y Meta Knight agarró un cuarto justo antes de que este se precipitase por la brecha, pero no pudo hacer nada por otros dos salvo ver cómo caían a su interior. Pero eso le dio oportunidad de ver que haba el otro lado: islas flotando en un mar de nubes bajo un cielo lleno de estrellas que no reconocía.

Un cielo hacia el que había partido Nightmare. Un mundo que por ello se encontraba en peligro.

El caballero no dudó: salió volando tras el enemigo y se adentró en la dimensión desconocida. Al verle Kirby le siguió inmediatamente, llamando a la estrella remolque. Dedede no iba a ser menos que su rival, y fue tras él. Una mariposa fue tragada también por el portal. Bandana dudo un momento entre si seguirles o no, pues no sabía que hacer con el cuerpo inerte de Magolor... y aquel segundo de duda fue uno que lamentaría.

Porque justo entonces la brecha se cerró como si nunca hubiera estado ahí.

-¡Alteza, Kirby, Meta Knight!- lamentó Bandana con un grito, mientras se soltaba de la lanza y corría hacia el sitio donde hacía apenas uno segundos había estado la brecha. Dio unos pisotones desesperadamente, como si eso fuese a volver a abrirla, salpicando el agua de la fuente cuyo color poco a poco volvía a la normalidad.

Se había quedado atrás mientras que los demás habían partido hacia quien sabe donde.

-¡Maldito mago traicionero!- se quejó el Waddle Dee, mirando al aún inconsciente Magolor con rabia y conteniendo como buenamente podía sus ganas de golpearle.-¡Todo es tu culpa! ¿En qué narices estabas pensando?- le gritó al inconsciente Magolor mientras le sacudía. La única reacción que obtuvo del mago fue un gran ronquido.

Bandana suspiró, abatido. Le dolía mucho no poder acompañar Kirby y al rey en una nueva aventura, pero sabía que estarían bien. Eran fuertes y tenían muchos recursos. Seguro que recuperarían los fragmentos de la varita y derrotarían a Nightmare en seguida. Si todo iba bien, igual incluso volvían a tiempo para la merienda de aquella tarde.

Pero entonces sus ojos repararon en algo que hizo desaparecer aquella idea optimista: un fragmento de la varita estelar había quedado atrás, anclado en la fuente de los sueños. Y sin ese fragmento, sus amigos nunca podrían completar la varita y derrotar a Nightmare.

A Bandana se le cayó el alma a los pies.

-¡Mier...cóles!¿Qué hago? ¿Qué hago? ¿Qué hago?- decía Bandana en medio de un ataque de pánico. Pero entonces recordó algo:-¡Ya sé! ¡Le pediré ayuda a Elfilin!

Y dicho esto, guardando su lanza y agarrando el fragmento de varita con una mano mientras con la otra arrastraba a Magolor, se dirigió hacia la casa de Kirby, donde sabía que este había quedado con Elfilin y los demás Star Allies. Solo quedaba esperar que los poderes dimensionales del pequeño ser pudiesen llevarle a él y la varita al otro mundo.

Antes de partir, dirigió una ultima mirada al sitio donde habían desaparecido sus compañeros.

-Ya voy en camino. Hasta entonces, buena suerte- les deseó, aunque no podían oírle.

Desde la cubierta del Grandcypher, dos seres miraban las estrellas brillar en el cielo nocturno.

Zooey, la bestia primigenia anteriormente conocida como "la Gran Orden", guardiana del equilibrio arbitrario, nunca hubiera esperado tener de pronto una hermana pequeña en su vida, pero ahí estaba Yuni. La silueta de la niña de pelos pelos plateados resplandecía bajo la luz de la luna, sus ojos aguamarina marina reflejando las estrellas, mientras hacia una trenza con dos de los mechones rubios de Zooey.

Ambas habían sido parte de la misma bestia primigenia hasta hacia relativamente poco tiempo, la muerte de esta liberándolas de su obligación y permitiéndoles existir como seres independientes.

Ninguna de las dos se acostumbraba aún a ser libre

-Te he traído café.

Zooey se giró a recibir al recién llegado, otra bestia primigenia al igual que ella. Los ojos rojos de ambos se cruzaron en mitad de la noche. Le dedicó una gran sonrisa.

Después de descubrir que sus creadores habían mantenido cierta amistad, las dos bestias habían comenzado a cultivar la suya propia. El caso de Sandalphone era totalmente opuesto al suyo. Mientras que todas las bestias habían sido creadas con un propósito que cumplir, él, en cambio, había sido concebido con un propósito que se creía imposible de cumplir, su creador habiendo tenido esperanzas de que eso le hiciera libre. Este propósito había sido ser el sustituto de la bestia primigenia del conocimiento y la evolución, el líder de los arcángeles. Sin embargo, este había muerto, y Sandalphone debía ahora cumplir su legado.

Ambos habían visto sus roles alterados con la pérdida de un ser importante para ellos. Y ambos habían encontrado su nuevo hogar entre las paredes del Grandcypher y su familia en la tripulación de Gran y Djeeta, ambos adolescentes ignorando el hecho de que hubieran intentado matarles en el pasado por diversos motivos.

-Gracias, Sandalphone- dijo Zooey mientras recogía la taza. A parte de proteger el mundo, Sandalphone hacia unos cafés deliciosos.- Bonita noche, ¿verdad?-No está mal, supongo- respondió este, quién prefería el color azul de la mañana. Y tendiendo una taza a la niña, añadió:- toma, Yuni, a ti te he traído un chocolate caliente.

-Gracias, Sandy- agradeció la niña con una sonrisa, pero no pudo evitar notar como una expresión adusta se reflejaba en el rostro de este al oír el apodo.- Oh, ¿hice algo malo?

-No, sólo es que...- comenzó decir Sandalphone. Despreciaba a la persona que solía llamarle por ese apodo, pero Yuni nada tenía que ver con él.- Nada olvidalo, viniendo de ti, supongo ese mote no está tan mal.

-Por cierto, ¿sabes algo de Gran y Djeeta?- le preguntó Zooey a su compañero, para alejarle de esos malos pensamientos.

-Oí que habían tenido un sueño terrible justo cuando se acostaron- siguió Yuni.- ¿Están en peligro?

-Vyrn y Lyria me han dicho que ya están bien- les tranquilizó.- Hace un rato han vuelto del Raduga y se han acostado de nuevo. No hay pesadilla que pueda con nuestros capitanes.

De pronto algo en el interior de Zooey se activo. Un instinto de batalla, diseñado para proteger mundo, había despertado. Y eso sólo podía significar que el mundo estaba en un peligro inminente.

-¿Sientes eso Sandalphone?- preguntó Zooey a su compañero.

-Algo viene- asintió este. Seis alas multicolor aparecieron en su espalda.

De pronto, una bola de luz cruzó la atmósfera de su planeta. Cualquier persona hubiera pensado que se trataba de un cometa, pero las dos bestias sabían que era algo diferente, una amenaza. A esa luz, le siguieron otras tres, y pero sólo la primera se sentía verdaderamente peligrosa.

Al ver esto Zooey y Sandalphone ascendieron al cielo.

-¡Espera! ¡Llevame contigo!- le pidió Yuni a Zooey.

-No. Aun no estas acostumbrada a tu forma- se negó esta.- Podrían herirte.

-Además, necesitamos a alguien que avise a Gran y Djeeta. Cuida de ellos hasta que nos volvamos a ver, ¿vale?- le pidió Sandalphone.

Ambas bestias alzaron el vuelo hacia el cielo nocturno, persiguiendo al ser que había osado invadir el Reino Celestial.

-Por favor,volved sanos y salvos.

Yuni se quedo mirando al horizonte, contemplando como Zooey y Sandalphone se fundían con el firmamento al alejarse de la nave. Yuni suspiró lastimosamente, preocupada por ambas bestias y bajó la mirada. Zooey y Sandy le habían pedido que cuidase de la Singularidad y eso haría.

Antes de seguir su camino al interior del Grandcypher, algo la detuvo. Desde su posición podía ver como dos tripulantes habían bajado del navío y se alejaban de él a paso acelerado.

Yuni no los había visto nunca. No era de extrañar que en un barco tan grande y tan lleno de gente, y más aún ella que apenas llevaba tiempo viajando con ellos, todavía hubiese gente con la que no había coincidido (y tampoco ayudaba el hecho de que su forma actual no llevase del todo bien los sobre-estímulos, lo cual hacia que se mantuviese alejada del barullo durante el día).

Los tripulantes que habían abandonado el barco eran un niño y una niña, no mucho mas mayores en apariencia que ella. Por algún motivo, vestían en pijama, aunque le habían dicho que las razas del Reino Celestial sólo usaban pijamas para dormir. La niña avanzaba con determinación, mientras el niño caminaba detrás de ella confuso y tembloroso.

Pero su aspecto no era lo único que le había llamado la atención. Yuni podía sentir que la niña era una bestia primigenia. Una que había sufrido mucho pero cuyas heridas emocionales parecían haber sanado. Otra de las muchas que habían hallado consuelo gracias a la Singularidad.

Cosmos, en términos humanos su "madre", seguramente hubiera podido reconocer a la bestia. A ella, siendo solo un pequeño fragmento de ese ser, se le escapaba ese conocimiento.

El niño (probablemente una manifestación creada por la bestia) agarró a su acompañante por la espalda y le dijo algo. La bestia se giró con agresividad. Yuni podía ver el miedo y la incertidumbre reflejado en su mirada, pero parecía decidida a dejar atrás el barco.

-¿Por que estas abandonando tu refugio? ¿De qué tienes miedo?- pregunto Yuni aunque sabía que la bestia, que había seguido caminando hacia la ciudad, no la oiría.-¿Has hecho algo malo y temes represalias? No, sabes que ellos nunca te harían daño. ¿Te vas para protegerles? Eso tendría mas sentido, ¿pero protegerles de qué? ¿De ti?

Yuni quería seguir a la bestia y hacerle esas preguntas directamente, pero Zooey y Sandy le habían pedido que se quedara. Además, para cuando ella hubiera bajado del barco, ambos estarían demasiado lejos para alcanzarles. Yuni miró al cielo y rezó por su seguridad antes de dirigirse a buscar a Gran y Djeeta.

La noche que había empezado hermosa, se había vuelto fría y oscura.