Aunque solo había sido un día, el viaje se había hecho demasiado largo.

Tumbado en la cama, Morphe suspiró con tristeza ... Se habían gastado lo poco que tenían ahorrado para hacerle un regalo a Ladiva en el viaje a esa isla, y aún así su hermana se resistía a contarle en que estaba pensando.

Después del viaje de varias horas hasta Auguste en un barco de pasajeros, habían tenido que tomar un segundo barco que los llevase a una pequeña isla cercana. Su hermana había estado visiblemente agobiada durante todo el trayecto, pero había aguantado como mejor había podido. Ahora mismo estaban en una pequeña posada de esa isla, descansando del viaje. Su hermana insistía en que descansara, que la mañana siguiente iba a decir difícil.

Pero, aparte de eso, seguía sin darle una respuesta clara de lo que estaba pasando. Se sentía como la vez en la que había descubierto que Phoebe era una bestia primigenia y él sólo una manifestación de sus poderes. Ella tenía un plan, y él formaba parte de este sin saber cual era.

–Vamos Phoebe, piensa un poco en mi. ¿Sabes lo preocupado que estoy?– le dijo, cansado de la situación.

–Sólo intenta descansar, Morphe– se limitó a responder esta. Su hermano podía sentir que estaba ansiosa.

–Sé que esto tiene que ver con las pesadillas. Y creo que sabes lo que está pasando– le acusó.

–No, ¡no sé lo que está pasando!– le gritó esta, furiosa.–¡No sé por que todo el mundo está teniendo pesadillas! ¡No sé por qué está haciendo esto!

Después de ese súbito arrebato, Phoebe rompió a llorar. Morphe se levantó la cama y se acercó a ella. Aún no entendía que le pasaba, pero su hermana estaba mal y le necesitaba. Morphe la abrazó con fuerza. Phoebe se dejó caer encima de él, mientras las lágrimas salían de sus ojos.

–Lo siento, Morphe– se disculpó.–No sé que me pasa. Creía que a medida que me acercarse a él, lo vería todo más claro. Por un momento, quise creer que había vuelto por mí– reveló, con tristeza. Morphe creyó entender por fin de quién estaba hablando y qué había venido hacer su hermana a esa isla.– No sé que está pasando porque él nunca...

"El nunca haría esto" iba a decir. Pero eso no era verdad. A él sólo le había importado sus investigaciones. Había usado a los habitantes de esa isla como conejillos de indias. La había usado a ella. Seguramente, aquellas pesadillas que habían invadido todo el Reino Celestial serían fruto de otro de sus experimentos.

Morphe, sintiendo sus dudas, se abrazó a ella con más fuerza y le dijo:

–Pase lo que pase, estaré contigo.

Todo a su alrededor era pura oscuridad. ¿Qué era ese sitio? ¿Por qué se sentía tan sólo? ¿Dónde estaban sus amigos?

El pequeño ser exploró sus alrededores, pero sólo había oscuridad y desolación. ¿Acaso él...había perdido? ¿Había dejado que algún ser maligno como Dark Matter o Void Termina destruyese todo lo que él quería, dejando sólo oscuridad?

¿O quizás había sido él la causa de esa destrucción?

No quería pensar en ello, así que empezó a llamar a sus amigos. No obtuvo respuesta. Pensando que quizás estaban lejos, comenzó a gritar sus nombres cada vez más y más fuerte. Sin embargo, el único sonido en aquel siniestro lugar era el eco de su propia voz.

Con lágrimas en sus ojos, volvió a gritar sus nombres con pura desesperación.

Pero no vino nadie.

–Kirby... Kirby tienes que despertar– oyó finalmente decir a una voz suave y delicada. Algo estaba moviendo su cuerpecito.

–Uhh... ¿Yuni?– preguntó este, aturdido a medida que volvía a abrir los ojos y la luz regresaba a su vida.

–¿Estás bien?– preguntó esta.– Estabas agitándote y gritando nombres.

–He tenido una pesadilla– respondió entristecido.

No era nuevo a las pesadillas. A veces, sus aventuras le llevaban a mundos donde no contaba con la protección de la Fuente de los Sueños, y si dormía en esos lugares a veces tenía malos sueños. Pero aquella pesadilla, se sentía como si hubiera ido directamente a explotar sus miedos más profundos, como si hubiese querido atraparle. ¿Qué hubiera pasado si Yuni no le hubiese despertado?

–¿Quieres hablar de ello?– le preguntó la niña.

–No podía encontrar a mis amigos en ningún sitio– respondió este, con pena.–Me sentía tan sólo...¿Y si un día no los vuelvo a ver jamás? ¿Y si no puedo protegerlos?

Yuni le acarició la cabeza con suavidad, para consolarle.

–Cierra los ojos– le dijo Yuni. Kirby le hizo caso.– Piensa en esas personas que tanto te importan. Ahora pon tus manos sobre tu corazón.

Kirby siguió las instrucciones de Yuni. Pensó en Meta, Bandana y Dedede, en todas las aventuras que habían tenido juntos y cómo incluso si aún peleaban entre ellos de vez en cuando, al final del día volvían a reír juntos. Pensó en Elfilin, el pequeño ser que le había acompañado en su viaje por la Tierra Olvidada y todo lo que habían compartido juntos. Pensó en los animales de Dreamland, que habían acudido en su ayuda sin pensarlo cuando él lo había pedido. Pensó en Gooey, el Dark Matter que se había rebelado a su destino. Pensó en Ribbon y Adeleine, en su valentía y arrojo para defender sus hogares. Pensó en todas las personas a las que había ayudado en sus viajes y que, incluso si a la mayoría no había vuelto a verles, sus sonrisas y promesas de amistad siempre estarían con él. Pensó en los enemigos a los que había perdonado y ahora formaban parte de su vida, en cómo les había ayudado a mejorar como personas (o al menos eso esperaba).

–¿Sientes ese calor?

–Sí– respondió finalmente, sin abrir los ojos. Sentía un calor agradable al pensar en todos ellos, como una chimenea en el invierno.

–¿Están tus amigos aquí ahora?

–No.

–Pero siempre estarán en tu corazón. Mientras los recuerdes, su luz seguirá contigo.

Kirby le sonrió a Yuni, su tristeza desapareciendo.

–Es verdad. Con ese sueño tan feo casi se me había olvidado algo tan importante.

Yuni le sonrió de vuelta. Ella misma se llevó las manos al corazón y pensó:"Tú siempre estarás conmigo, Cosmos"

–Yuni. ¿Por qué estas despierta? ¿También has tenido una pesadilla?– le preguntó Kirby, con curiosidad.

–Soy una bestia primigenia–le reveló. Kirby la miró, sorprendido. ¿Las bestias primigenias podían ser tan jóvenes?– Nosotros no necesitamos dormir como los mortales. Pero tu deberías volver a dormir– le recomendó ella.–Yo velaré por ti y te despertaré si vuelves a tener un mal sueño.

–Gracias por todo Yuni– le agradeció la bolita con unas sonrisa, antes de bostezar y dormirse inmediatamente. Yuni le sonrió con ternura.

Cuando Kirby despertó de nuevo, el sol ya estaba en el cielo. No había tenido ningún buen sueño aquella noche, pero al menos no había vuelto a ser visitado por una pesadilla tan terrible como esa.

–Buenos días– le saludó Yuni, quien al parecer había mantenido su palabra.

Kirby le devolvió el saludo con una sonrisa. No tardó en levantarse y dirigirse a la cocina a desayunar. Yuni, por su parte, decidió quedarse en su camarote, para evitar las aglomeraciones.

De camino a su destino, saludó a los pasajeros que se iba encontrando, quienes parecían inclusos más cansados que el día anterior. No tardó en descubrir que Gran y Djeeta habían cumplido con su palabra y el barco efectivamente había alzado el vuelo a primera hora de la mañana. Kirby, sonrió con entusiasmo al pensar en Meta Knight.

Una vez en la cocina, encontró a Wilnas, quien estaba hablando con quien parecía ser una mujer de piel morena, pelo largo plateado y cuernos a la que no había visto nunca. Era más alta que el resto de chicas con cuernos que había en el barco (a excepción de Ladiva), y tenía los cuernos más largos que había visto hasta ahora. En uno de los cuernos llevaba un ornamento en forma de calavera.

–¿Hablas en serio, Fediel?– oyó que Wilnas preguntaba a su acompañante.

–Sí. Lu Woh apareció con una herida enorme en su espalda– decía esta.– Incluso con sus poderes de regeneración, tardó en sanarse. No sé contra que peleo, pero no debía ser algo normal.

–¡Hola, Wilnas!– saludó la bolita rosa, haciéndose notar. Escuchar a escondidas estaba mal.

–¡Eh, Kirby! ¿Cómo estas pequeñín?¿tienes hambre?– le saludó el dragón mientras se acercaba a ofrecerle una de sandía.

–Así que aquí está la famosa anomalía– comentó la mujer.

–Hola,¿cómo te llamas?– saludó Kirby a la desconocida con una sonrisa mientras se comía la sandía que le había dado Wilnas de un bocado. La mujer parpadeó perpleja ante aquel acto.

–Soy Fediel, una amiga de Wilnas– se presentó ella finalmente.

–Oh, ¡si eres amiga de Wilnas entonces eres mi amiga!– exclamó contento.

–Bueno, no puedo discutir con esa lógica– rió Fediel.

Al igual que en la mirada de Wilnas había puro fuego, en la de Fediel parecía haber pura oscuridad, lo cual contrastaba con la sonrisa en su rostro. De algún modo le recordaba a Necrodeus, el terrible ser que una vez le había dividido en diez y había intentado matarle. Aún así, no sentía que fuera malvada.

–¿Wilnas, has visto a Kirby?– dijo Djeeta entrando por la puerta, acompañada por Vyrn. Inmediatamente, vio que Wilnas estaba acompañado por la bolita rosa y la dragona de la oscuridad. Kirby la saludó alegremente mientra se metía otra sandía entera en la boca, mientras Vyrn le miraba anonadado.– Ah, si estás aquí. Y hola también a ti, Fediel. No te esperaba.

–Hola, Singularidad– saludó la aludida.– ¿Dónde está tu otra mitad?¿Formando alguna díada?

–Je, que más quisiera más de una y uno echarle el guante a mi hermano– rió secamente Djeeta ante el comentario de la dragona.–Está en la cubierta con Lyria, supervisando que el vuelo vaya bien.

–Por cierto Kirby: te estábamos buscando– dijo Vyrn.– Llegaremos pronto a Stardust Town. ¿Quieres venir a la cubierta?– le invitó.

–¡Sí, poyo!– exclamó este contento, mientras se iba con el guiverno.– ¡Adiós Wilnas, adiós Fediel!

–Hasta luego, pequeñín– se despidió Wilnas con una sonrisa.

–Wilnas, te estás apegando mucho al pigmento– dijo Fediel con un tono severo una vez Djeeta, Vyrn y Kirby se habían marchado de la cocina.

–¿Tú crees?– replicó este, un poco avergonzado.

–Sí, aunque no te culpo: es adorable y ese aura de energía positiva hace que quieras estar cerca de él– admitió esta.– Pero ten cuidado: recuerda que si en algún momento pone en peligro este mundo...

–Lo sé, lo sé– cedió este.– Pero, honestamente, no creo que eso pase.

El resto del vuelo hacia Stardust Town ocurrió sin imprevistos, Kirby pudiendo contemplar el hermoso mar de nubes del Reino Celestial sin ninguna preocupación en su cabeza. No tardaron en llegar a su destino.

En el embarque de la isla dónde estaba Stardust Town, le estaban esperando tres siluetas. Una de ellas la reconoció en seguida.

–¡META!– gritó Kirby con ilusión al reconocer a su amigo, saltando inmediatamente por la borda del barco antes de que este terminase de atracar, y flotando hacia el caballero.

–¡¿Kirby?!– exclamó este sorprendido, aunque en el fondo debía haber imaginado que Kirby se las apañaría para acabar en el mismo barco que las personas de las que tanto había oído hablar.

Kirby se lanzó a los brazos del caballero, a quien no le quedó más remedio que aceptarlo. La pequeña bolita no tardó en soltarle al notarle incómodo y le empezó a bombardear a preguntas del tipo "¿Cómo estás?""¿Qué le ha pasado a tu ala?". A su lado, Siete sonreía divertido. El Grandcypher finalmente atracó y sus pasajeros no tardaron en desembarcar. Los capitanes y sus acompañantes se acercaron a saludarles.

–Tu eres Meta, ¿el amigo de Kirby?– le preguntó Lyria. "Ay, que pequeñito es. Que monada" añadió mentalmente.

–Meta Knight– corrigió él de manera un poco cortante. Sólo Kirby y Dedede podían llamarle Meta y porque no hay manera de convencerles de lo contrario.

–Un placer, Meta Knight. Mi nombre es Gran, esta es mi hermana Djeeta– se presentó Gran ofreciéndole una mano al caballero como un saludo formal, quien la tomó educadamente. Djeeta no tardó en seguir los pasos de su hermano.– Y estos son Vyrn y Lyria– añadió presentando a los aludidos.

–A todo esto Six, ¿qué ha pasado con tu máscara?– le preguntó Djeeta con curiosidad al Eternal, al notar que este llevaba una máscara igual a la de Meta Knight.

–Nada importante– comentó este, disimulando como mejor podía su tono de vergüenza.–Voy a ver a Cagliostro para que la repare.

–¿Hablaste con Nehan?– le detuvo Gran antes de que este se marchase.

Six suspiró.

–No hay nada más de que hablar– respondió tajantemente.– Todo quedó zanjado en nuestro combate

–Pero la denuncia...– comentó Djeeta, con preocupación.

–Que la retire cuando él quiera– replicó el Eternal, siguiendo su camino.

–Se lo podrías haber recordado al menos –insistió la capitana pero Six la ignoró, subiéndose al barco.

–¡Haznos caso, leñe!– le gritó Vyrn.– No hay manera cuando se pone tan cabezota.

–¿Vuestro amigo está bien, poyo?– preguntó Kirby preocupado.

–Tiene un problemilla legal con otra persona, pero nada grave.

Aunque Meta Knight sentía curiosidad por ese asunto legal (Six no le parecía una persona que se metiese en problemas de ese tipo), no era asunto suyo así que decidió no hacer ningún comentario.

–Ay, es que de verdad: no sé que vamos a hacer con esos dos– rió Siete.

–¿Y tú que haces aquí?– le preguntó Djeeta a Siete, con cierta irritación. El líder de los Eternals no entraba en sus planes.

–Meta Knight me ha invitado a esta aventura para luchar contra el mago tenebroso ese– dijo este encogiéndose de hombros.

–¡Se ha apuntado él sólo por la cara!– aclaró rápidamente Meta Knight, sin ocultar su rabia ante la mentira de Siete.

–Típico de ti– le echó en cara Gran a Siete, mirándole con enfado.

–Jaja. Bueno, me voy a mi camarote. Nos vemos luego– dijo Siete rápidamente, antes de apresurarse al interior del barco.

–Eso, huye de los problemas. El mayor guerrero del cielo... ojalá actuase como tal– comentó Djeeta.

–Por cierto...– comenzó a decir Vyrn, mirando a Meta Knight.

–Sí, yo y Six tenemos una personalidad parecida. Ya nos hemos dado cuenta– adivinó Meta Knight, un poco cansado con la comparación.

–Meta, ¿cómo es que le has dejado una de tu máscaras a alguien?– le preguntó Kirby al caballero.¿Has hecho un amigo? Estoy orgulloso de ti– añadió mientras intentaba darle palmaditas la cabeza, pero esté se apartó rápidamente al ver sus intenciones.

–¡Hey! El papel de mentor que da palmaditas en la cabeza es mío – se quejó este.– Además, es muy pronto para llamarle amigo.

–¿Le rompiste tú la máscara?

–Y el a mi– se excusó este.– Nos batimos en duelo y acabamos en empate.

–Oooh, Six tiene que ser muy fuerte– dijo Kirby asombrado porque alguien hubiese conseguido empatar con Meta Knight. Pero luego reparó en algo que había dicho este:– espera, ¿te has metido a pelear estando herido? Muy mal –le riñó la bolita rosa.– ¡Dedede se va a enfadar!

–Cómo le digas algo al rey no te voy a dar más piruletas– le amenazó.

–Noooo– lloriqueo la bolita rosa, mientras le daba golpecitos débiles en la máscara a su amigo.– ¡No seas malo, Meta!– una risilla se le escapó a Meta Knight ante la reacción de Kirby.

Lyria rió, divertida ante la escena. La interacción de Kirby con su amigo era muy adorable. Casi parecían u padre con su hijo.

–Bueno, nosotros vamos a dar un breve paseo por el pueblo y saludar a todo el mundo. Volveremos en seguida– informó Gran. "Supongo que tendremos que hablar nosotros con Nehan..." añadió mentalmente.

–Kirby, ¿te encargas tú de enseñarle el barco a tu amigo?– le pidió Djeeta a la bolita rosa.

–Sin problema, poyo. ¡Ven Meta! Este sitio es muy guay– mientras indicaba a su amigo que el siguiera.

–Ah, Nehan mencionó algo de buscar a alguien en vuestra que supiera de magia curativa para que mi ala pueda recuperarse del todo –recordó este girándose hacia los capitanes y sus acompañantes.

–Ahora mismo, creo que Io es la persona indicada– comentó Lyria.– Kirby,¿ recuerdas quién es Io?

–¡La chica rubia de las coletas multicolor!– exclamó este.– ¡Es una maga, Meta!– le informó a su amigo.

–¡Nos vemos luego!– se despidió Lyria.

– – –

Meta Knight estaba bastante fascinado por el interior Grandcypher.

El barco parecía más grande por dentro que por fuera, y no podía evitar preguntarse si eso se debería a alguna clase de magia dimensional o si sólo se trataría de una ilusión óptica. Kirby iba saludando a todas las personas con las que se encontraba, quienes les devolvían el saludo. Era fácil distinguir quien era una bestia primigenia y quien no porque los segundos, aunque les saludaban con una sonrisa en el rostro, tenían la mirada cansada típicas de alguien que no había dormido bien.

"Nightmare ya está empezando a hacer mella en los habitantes de este mundo... ¿cómo se ha hecho tan fuerte en sólo veinticuatro horas?" se preguntó el guerrero. El cansancio sólo era el principio. Las pesadillas sólo iban a ir a peor en los siguientes días y poco a poco los habitantes del mundo se irían volviendo más irascibles o entristecidos, algunos incluso acabarían cayendo en la desesperación mientras su enemigo sólo se fortalecía.

Meta Knight sólo podía confiar en que la gente de este barco fuese lo suficientemente fuerte de mente y espíritu para aguantar lo que se venía encima, al menos hasta que el villano hubiese sido abatido.

–Gran y Djeeta tienen más amigos que yo, ¿te lo puedes creer?– dijo Kirby, interrumpiendo sus pensamientos.

–¿Ya conoces a todos los tripulantes?– le preguntó.

–Bueno, a casi todos. Hay mucha gente en el barco y algunos no salen de sus camarotes.

–¿Cómo son?– preguntó con curiosidad. Quería saber que clase de personas viajaban con alguien que se había ganado la confianza de los guerreros más poderos de aquel mundo.

–Oh, la mayoría parecen bastante fuertes, pero también hay personas sin experiencia de combate que no tienen otro sitio donde ir– explicó Kirby.– Algunos son niños.

Aquello consternó a Meta Knight.¿Por qué llevarían a niños en un viaje tan peligroso? Pero entonces recordó que Six había mencionado que había redes que traficaban con personas. Seguramente, también había algunas que se dedicaban específicamente a traficar con niños. Claro, eso explicaba la existencia de Stardust Town como refugio de niños huérfanos ante la mafia.

"Un mundo demasiado cruel".

Además, existía la posibilidad de que algunos de esos niños fueran, en un sentido superficial, cómo Kirby: jóvenes, pero llenos de poder y con el deseo de proteger su mundo y los que el importaban.

Kirby guió a Meta Knight hasta un camarote concreto.

–¿Io? ¿Estás ahí?– preguntó la bolita rosada mientras llamaba a la puerta. La ocupante del camarote no tardó en abrirles.

–Ah, Kirby. Eres tú– le saludó la niña con una sonrisa tras abrir la puerta.– . Veo que ya te reuniste con tu amigo. Soy Io, un placer– se presentó a Meta Knight con una educada reverencia. Meta Knight le devolvió el gesto.– ¡Pasad!

–Io es una de las primeras personas que se unió a la tripulación de Gran y Djeeta– informó Kirby a Meta Knight ilusionado mientras entraban al camarote de Io.– Es una maga muy poderosa.

–Ay, aún me queda mucho que aprender– replicó esta sonrojada.– ¿En qué puede ayudaros?

–Meta tiene un ala lastimada– le dijo Kirby, señalando a su amigo.

–Lyria dijo que podrías curarla– añadió Meta Knight.

–Claro, déjame ver.

La joven maga retiró las vendas con cuidado. Meta Knight podía ver como parte de la membrana del ala ya se había recuperado por completo, pero aún quedaban agujeros por cerrar.

–Vale, dame un segundo– Io se acercó a recoger un bastón dorado, que por su aura de poder parecía ser un arma legendaria, como su Galaxia. Los poderes de la niña resonaron con los propios del bastón y un brillo verde, acompañado de una sensación fresca y agradable, inundaron su cuerpo.– Y listo: tu ala esta como nueva.

Meta Knight batió sus alas en el sitio. Era como si aquel dragón nunca la hubiese quemado.

–Increíble. Muchas gracias, joven dama– agradeció.
–No hay de que. Nehan hizo un gran trabajo. Yo solo tuve que darle el ultimo toquecito– dijo esta, alegremente.– Ahora si me disculpáis, quiero intentar dormir un poquito– pidió Io.– Voy a probar si con un hechizo puedo alejar las pesadillas– añadió con un poco de tristeza.

–No te preocupes Io: derrotaremos a Nightmare y os devolveremos vuestros buenos sueños– prometió Kirby.

–Gracias Kirby– agradeció esta.

–A ti por ayudarnos– replicó Meta Knight.

Ahora que sus alas estaban curadas, Meta Knight podía por fin replegarlas. Inmediatamente hizo aparecer su capa y las ocultó. Comenzó a andar junto a Kirby, quién siguió enseñándole el barco. Mientras exploraban, este zarpó, sus motores y hélices poniéndose en funcionamiento, por lo que supuso que los capitanes deberían haber regresado de su visita.

La verdad, sentía un poco de envidia. Aunque el Halberd estaba más equipado para el combate que el Grandcypher, este barco tenía más comodidades. A parte de los numerosos camarotes, había un par de baños, un enorme comedor, una biblioteca, una sala de armas, numerosas galerías que tenían varias funciones como una cafetería (cerrada), una sala que habían habilitado como si fuera una clase, o un bar, entre otros, una sala de trabajo y una especie de garaje en la que había varias naves más pequeñas e incluso aparatos que parecían robots.

"No entiendo que nivel de desarrollo tiene este mundo. Por un lado, parece una sociedad de una novela de fantasía medieval, pero por otro está esta clase de tecnología" pensó Meta Knight confundido. A parte de cruel, aquel mundo era extraño.

Finalmente, Kirby le llevó a la cubierta, donde se encontraron a Six, Siete, Lyria, Vyrn y Fediel (Kirby presentándola rápidamente) mirando algo mientras conversaban animadamente. Al notar su llegada, Six, quien había recuperado su máscara, se acercó a ellos y le devolvió a Meta Knight la máscara que le había prestado, no sin antes darle las gracias.

Fediel le lanzó una mirada inquisitiva a Meta Knight, y el caballero no pudo evitar ponerse en alerta. Había algo extraño en esa draph, y no tenía nada que ver con el hecho de que su anatomía no coincidiese con la descripción que le había dado Six sobre esa especie: era mucho más alta y tenía los cuernos más largos de lo normal. ¿Quizás sería una variante como lo era aquel gigantesco niño que vivía en Stardust Town? Fuera como fuera, había algo más raro en ella que su apariencia. Algo más oscuro.

–¡Mira! ¡Están entrenando!– exclamó la bolita con energía mientras señalaba la cubierta, haciendo que Meta Knight apartase sus pensamientos de Fediel.

Efectivamente, en la cubierta había un numero grupo de personas batiéndose en duelos por parejas. Distinguió a Gran y Djeeta. El primero luchaba con una katana contra una oven darph de pelo morado y cuernos. Las poses de ambos eran impecables, aunque a ella se le veía mucho mas hábil en el manejo del arma.

Djeeta por el contrario estaba luchando a puñetazo limpio contra una humana de piel morena en un intenso combate de lo que parecía ser boxeo. Kirby señalo a la primera y dijo "esa es Narmaya", luego a la segunda y dijo " y aquella es Fio rito".

"Así que esos dos tienen la batsante displina para manejar varias técnicas de combate" –¿Quieres practicar meta?– preguntó Kirby.

El caballero sonrió bajo su máscara.

–Siempre y cuando no me rompas la máscara– le respondió.– Ya he perdido una en lo que llevamos aquí.

–¡Vale! Intentare no hacerlo– dijo la bolita, peor entonces se le ocurrió algo.–¡Ya sé! Gana el primero que desarme al otro. Así no te desenmascararé si te gano.

–Me parece justo– dijo Meta Knight mientras sacaba una de sus espadas de repuesto y se la daba a Kirby.

Al recibir el arma, Kirby se transformó en Kirby Espada, su clásico gorrito verde apareciendo sobre su cabeza. Los presentes (salvo Meta Knight) le miraron con curiosidad.

–Ayer con la bola de fuego y hoy con la espada...¿cómo haces eso Kirby?–le preguntó Vyrn con curiosidad.

–¿Lo de transformarme? Bueno, cuando absorbo a un enemigo o adquiero un arma, mi cuerpo copia las propiedades de estos y se transforma, dándome habilidades– expuso la bolita con orgullo.– ¡Las llamo habilidades de copia!

–¿Qué pasa con lo que absorbes?– quiso saber Lyria, con curiosidad y un poco de temor. No sabía que aparte de proyectiles también pudiese absorber a otros seres. ¿Acaso se los comía?

–Bueno, cuando me meto algo en la boca puedo escupirlo o tragármelo. Cuando me trago algo, primero va a acabar a mi dimensión de bolsillo. Si es un ser vivo, a los pocos segundos, la dimensión los expulsa. Si es comida o algo que no esté vivo, mi cuerpo lo absorbe. También puedo guardar algunos objetos y comida para luego ahí dentro.

–Eso da un poco de grima...– comentó Vyrn, asqueado.

–A mi me parece interesante– comentó Siete.

–Meta también tiene una dimensión de bolsillo– señaló Kirby al aludido.

–Sí, pero la mía está en mi espalda– aclaró rápidamente, para evitar que los presentes tuviesen ideas extrañas sobre él.

–Bueno, Cassius come metal. Supongo que cada ser de fuera de su planeta tiene sus cosas– comentó Lyria, con una risilla nerviosa.

–Los aliens son muy raros...– comentó Vyrn mientras veía como Kirby y Meta Knight se alejaban para entrenar.

Kirby y Meta Knight localizaron un hueco en la cubierta y empezaron a intercambiar ataques. Pronto ambos se habían olvidado que era un entrenamiento y no un combate de verdad.

Ambos luchadores intercambiaban golpes rápidos y limpios. Meta Knight estaba feliz de poder por fin usar sus habilidades al completo, aún si ambos tenían que luchar con cuidado para no molestar los entrenamientos de los demás.

Entrenamientos que aún así, habían interrumpido sin querer. La mayoría de parejas había parado de luchar y se habían girado a mirar el combate de las dos bolitas, fascinados. Nunca habían visto dos criaturas pequeñas y adorables luchar con tanta habilidad y fiereza. Era como ver un baile preparado y meticuloso.

–Vaya, vaya– comentó Siete, al ver la técnica de Meta Knight.– Parece que por fin he encontrado un espadachín a mi nivel.

Finalmente las armas de ambos chocaron violentamente, y ambos empujaron con todas sus fuerzas. La espada de Meta Knight salió volando, dando por finalizado el duelo.

El caballero suspiró, derrotado. Una vez más había perdido contra Kirby. Al menos, se sentía bien después de haber podido luchar a pleno rendimiento.

–¡Gané, poyo! ¡Me debes un dulce!– exclamó la bolita rosa, tras hacer su baile de la victoria.

–Eh, ¿cuando nos hemos apostado un dulce?– replicó Meta Knight, quien había recuperado su espada mientras el otro bailaba.

–¡Ahora mismo!

–Kirby, las apuestas no funcionan así...– le dijo mientras se llevaba una mano a la sien.

–Oh.

–Bah, toma igualmente– cedió Meta Knight, haciendo aparecer una piruleta. Kirby se la metió en la boca contento.

Entonces, empezaron a escuchar los aplausos y los vítores. A la tripulación del Grandcypher, parecía haberle gustado mucho aquel duelo.

–Sí es así como entrenáis, no me quiero imaginar como son vuestros combates de verdad– rió Gran.

–Oye, yo quiero entrenar con alguno de vosotros la próxima vez– pidió Djeeta.– Seguro que aprendo mucho.

Kirby les respondió con un "sin problema", pero con la piruleta en la boca apenas se le entendió. Entonces, entre la multitud distinguió a alguien con un aspecto muy peculiar, que miraba a los lados como buscando algo.

El extraño tenia dos enormes orejas peludas saliendo de su cabeza. Vestía con un traje elegante, de tonos blancos y marrones. Su rubio pelo estaba recogido en una trenza larguísima. Pero lo más llamativo era que, al igual que Fediel y Wilnas, los ojos de este tenían algo sobrenatural...¿Electricidad? ¿Luz? ¿Ambos?

–¿Lu Woh? Que haces aquí?–oyó preguntar a Djeeta.

¿Lu Woh? ¿De qué le sonaba ese nombre? La bolita lo había oído antes en algún sitio...¡ Ah sí, en la cocina aquella mañana! Debía ser amigo de Wilnas.

Kirby iba a acercarse a saludar a Lu Woh, pero Meta Knight le detuvo. Kirby podía sentir como su amigo estaba en tensión mientras su mirada se clavaba en la del otro, la cual estaba llena de hostilidad hacia ellos.
–No puede ser...– gruñó Meta Knight mientras daba un paso adelante y se ponía entre Kirby y Lu Woh, alzando su espada.

–¿Meta? ¿Qué pasa?– preguntó Kirby confundido tras quitarse la piruleta de la boca.

Lu Woh, no dijo nada, se limitó a correr hacia las dos bolitas a la velocidad de rayo y antes de que nadie pudiese hacer algún movimiento, agarró a Kirby y Meta Knight y se teletransportó con ellos, Kirby cerrando los ojos debido a una luz cegadora.

Cuando volvió a abrirlos, él y meta Knight estaban atrapados en las garras de un enorme dragón de escamas doradas. Y lo peor era que se le había caído la piruleta.