Advertencia: el 70% de este capítulo es puro fluff (me gusta demasiado el tópico de la found family). Si os lo quereís saltar, después de la segunda separación "– – – " es donde avanza la trama.


Meta Knight aún no sabía muy bien que pintaba él en aquel lugar.

Después de que Shalem le hubiese "expulsado" de su sitio, Siete técnicamente le había arrastrado a aquel pequeño bar que había visto en la maña durante el tour que le había dado Kirby. El Eternal le había insistido e insistido mientras él intentaba ignorarle de camino a su camarote.

–Venga, Meta Knight: solo media hora. Es un sitio agradable. Six también estará ahí, y la comida está muy buena– trató de convencerle Siete.– Si el asunto es que no tienes dinero, yo invito.

–Si voy, ¿me dejarás en paz?– le respondió finalmente, un tanto irritado. Siete se limitó a asentir.

En realidad, habían sido las últimas dos frases del Eternal lo que le habían vendido un poco la idea de ir al bar. La oportunidad de recibir comida gratis, o mejor dicho los postres gratis era algo que no podía desaprovechar. Además, podría conocer a los miembros de la tripulación en un entorno más casual. Aunque no aguantaba mucho a Siete, quería comprobar que clase de personas viajaban con quienes iban a ayudarle a acabar con Nightmare.

Por eso, cuando lo primero que les recibió en el bar fue al figura de una mujer draph vestida de monja llorando a moco tendido sobre la barra, mientras bebía botella tras botella de alcohol, se le cayó el alma a los pies. Si en verdad los miembros de la tripulación eran tan débiles como para perderse a la bebida tras tan sólo dos noches de malos sueños...

–Estamos condenados –murmuró Meta Knight, decepcionado.

–¿Lo dices por Lamretta? Tranquilo, ella ya era así antes de la llegada de Nightmare– le informó Siete al entender por qué había dicho esas palabras.– Le gusta demasiado beber.

–¡Nunca encontraré un hombre que me quiera!– lloró la draph en voz alta.– Pero al menos siempre me quedará el vino.

–Ea, ea, ya pasó– le decía una mujer rubia de ojos rojos, mientras le daba palmadas en la espalda. A Meta Knight le sonaba de algo... Ah, era una de las personas que había estado en la cubierta practicando aquella mañana, luchando en un duelo de espadas muy equilibrado contra otra mujer. La técnica de ambas había sido profesional e impecable en su opinión, aunque en cuanto Kirby le había pedido entrenar las había apartado por completo de su mente.–Si total, para que te toque un vividor mujeriego, mejor no tener hombres en tu vida.

–¡Pero si tu estás enamorada de una mujer, Vira! ¿Qué vas a saber de este tema? – le replicó la monja sin parar de llorar. La aludida la miró aparentemente molesta porque la monja hubiese dado a entender que su interés romántico invalidaba su opinión. Six, quien ocupaba el cuarto asiento en la barra, dejando libre uno entre él y la monja, miraba hacia abajo como diciendo "tierra: trágame".

Finalmente la encargada del bar, otra draph, notó a los recién llegados. Para evitar malentendidos, Siete ya había puesto sobre aviso a Meta Knight de que pese a su apariencia diferente, la draph era una mujer. Lo que este no sabía es que Kirby ya le había hablado de ella: era la luchadora que había ayudado a capturar al Ojoterrible el día anterior.

–¡Bienvenidos al Raduga!– saludó Ladiva, intentando sonar alegre, aunque su voz un poco apagada.– Cuánto tiempo sin verte, Siete. Y tú debes de ser el amigo de Kirby. Me alegra tenerte por aquí. Poneos cómodos– les invitó. Detrás de ella, un joven de tez morena vestido de sumiller estaba revisando las botellas de vino del estante.

Meta Knight iba a sentarse en la esquina de la barra junto a Six, pero Siete se le adelantó. No le quedó más remedio que subir de un salto al taburete junto a la monja. Rápidamente el joven vestido de sumiller se acercó a ofrecerle algo de beber, pero Meta Knight lo rechazó: con el metabolismo acelerado propio de su especie, beber alcohol era una idea terrible. En su lugar, le preguntó si tenían alguna clase de postre en la carta.

–Bueno, aún no he tenido la oportunidad de servirlo, pero hace unos días Sandalphon y yo confeccionamos una receta de parfait con café que recibió el sello de aprobación de nuestros capitanes– sugirió el joven.– Aunque tengo la sensación de que nuestros capitanes aceptarían cualquier cosa que viniera de nosotros dos.

–En tal caso, sería un placer para mi ser el primer cliente real en degustar tal plato– dijo con seriedad, aunque por dentro estaba tan excitado como lo estaría Kirby ante el prospecto de probar un nuevo dulce.

–Sir Meta Knight, ¿no?– le preguntó la mujer rubia al caballero con una sonrisa, mientras se asomaba por encima de su acompañante.– La verdad es que tu duelo con Kirby me sorprendió mucho. Mi nombre es Vira Lillie. Soy la Lord Comandante de la fortaleza de Albion y su academia militar– se presentó formalmente.

Meta Knight miró a Vira, impresionado. Eso explicaba la impecable técnica. Además, aquello les daba acceso a recibir ayuda de un ejército en caso de que Nightmare estuviese planeando una invasión a gran escala.

–¡Y yo soy Lamretta, una monja de...!– interrumpió su acompañante– Uh, ahora mismo no recuerdo a que se dedica mi hermandad.– La monja se quedó unos segundos mirando hacia arriba como intentando recordar, pero al final desistió y se encogió de hombros.–Bah, que más da. Por cierto, tu hijo es una monada.

–Kirby no es mi hijo– corrigió Meta Knight casi automáticamente. Aquello era una asunción que tenían muchas personas cuando los conocían a ambos, así que ya estaba acostumbrado.

–Ah... vaya– dijo Lamretta.

–Bueno, el caso es que cuando os capturó ese aberrante dragón, todos nos quedamos muy preocupados– siguió diciendo Vira, poniendo un tono de verdadero odio al mencionar a Lu Woh.–Cuando comenzaron las pesadillas, mi preciada Katalina se quedó muy apagada debido a los pensamientos negativos que estas le provocaron. Pero nada más ver a Kirby, como buena amante de las cosas adorables, se le iluminó el rostro y volvió a ser la que era.

–¿Y qué hay de ti? ¿No te afectan las pesadillas?– preguntó Meta Knight con curiosidad, queriendo saber si de verdad había alguien inmune a los poderes de Nightmare.

–Odio admitirlo, pero me afectan demasiado– reveló esta.– Tanto que mi bestia primigenia guardiana ha tenido tomar control de mi cuerpo mientras duermo para evitar que me consuma en ellas... otra vez– admitió con tristeza y algo vergüenza. Un par de esferas de luz con alas similares a las de un hada salieron de su cuerpo y empezaron a revolotear a su alrededor.– No te preocupes, Lumi: estoy bien. Sólo me gustaría que no tuviéramos que llegar a estos extremos– le dijo a las esferas mientras las acariciaba. Una vez terminó de hacerlo, las esferas volvieron a su interior

"Así que algunas bestias primigenias pueden establecer relaciones simbióticas con otros seres e incluso poseerles" contempló Meta Knight. El caballero recordó como ciertas creaciones de Nightmare contra las que había luchado en le pasado, como la Rana Demoníaca, también podían hacer lo mismo. Al parecer, el villano había copiado más que el proceso de creación para la fabricación de sus monstruos. Al menos, en el caso de Vira parecía haber un consentimiento mutuo entre ella y su bestia, como una clase de vínculo o pacto.

–Ojalá yo tuviera también una bestia primigenia que me cuidase. Así no tendría esas pesadillas recordándome que soy una fracasada que nunca llegará a nada en la vida– lamentó Lamretta, entristecida.

–Igual deberías de enfrentarte de cara a tus problemas en vez de ponerte a beber de más– le dijo Six en un tono de reproche, rompiendo su silencio.–Una cosa es que te guste la bebida, y otra cosa es que te entregues a ella en cuanto te pasa algo malo.

–¡Ja! Como si no lo hubiese intentando ya– exclamó ella.– Si fueras el capitán de una tripulación de Skyfarers, esta se llamaría "Obvio". ¿Lo pilláis no? Capitán Obvio... Nah, dejadme en paz.

Y dicho esto, la monja se desplomó y empezó a roncar.

–Pero, ¿será posible? Sé que prometí que me abriría a más miembros de la tripulación, pero ¿en que momento decidí que salir a beber con esta amante del vino era buena idea?– se quejó Vira, molesta.– Bueno, es mi responsabilidad, así que aunque me gustaría quedarme debo llevarla a su camarote. Espero tener la oportunidad de hablar contigo en otro momento, Meta Knight.

Con poco esfuerzo, Vira tomó a Lamretta y la cargó en su espalda mascullando "alguien de mi estatus rebajada a cargar con draph borrachas, pero todo sea por mi amada Katalina y mis queridos capitanes". A continuación, se despidió educadamente del resto de los presentes y salió del bar farfullando algo más por lo bajo.

–Oye, Ladiva. Te noto inusualmente apagada. ¿Te encuentras mal?– le preguntó Six a la mujer, consternado.

–Le he dicho que yo podía hacerme cargo del bar por mi mismo esta noche, pero me ha ignorado por completo– dijo el joven, apartando la vista del parfait que estaba preparando durante un segundo.

–Porque no hace falta, Jamil: estoy bien... Es sólo que, desde hace rato siento como si algo malo le hubiera pasado a Phoebe.

–Eso es el instinto maternal– señaló Siete.– Pero tranquila: seguro que esos dos están bien. Al fin y al cabo, el mudo de los sueños es su territorio, ¿no?

–¿Quién es Phoebe?– quiso saber Meta Knight, intrigado porque hubiese una criatura cuyo territorio fuese el mismo que el de Nightmare.

–Phoebe es la forma "humana" de la bestia primigenia de los sueños. Cuando empezaron las pesadillas, se fue junto a su hermano, Morphe, para investigar la causa, pero no hemos recibido noticias de ellos– informó Jamil mientras le servía a Meta Knight su parfait.– La verdad, el Raduga no es lo mismo sin esos dos. Espero que estén bien– añadió, preocupado también.

"Tengo un mal presentimiento sobre eso" pensó Meta Knight tras oír aquellas palabras, intuyendo que esa bestia primigenia y Nightmare podrían estar relacionados de alguna forma. Meta Knight levantó ligeramente su máscara para dejar al descubierto solo su boca para poder tomarse el parfait.

–Un excelente trabajo, muchacho– felicitó Meta Knight a Jamil, deleitado por el sabor del postre.

–Gracias, señor– agradeció este.

–A todo esto, hay algo que me escama– comenzó a decir Siete.– Me han comentado varios miembros de la tripulación que Kirby come de todo, pero Nehan me dijo cuando estuve en Stardust Town y le pregunté por ti que le dijiste que tu especie se mayoritariamente alimenta de dulces.

Meta Knight trató saliva, avergonzado. ¿Acaso él...?

–Dime: no le habrás dicho una pequeña mentira a Nehan para que no te juzguemos porque seas un golosillo, ¿verdad?– conjeturó Siete con una sonrisa traviesa.

Sí. Lo había adivinado. Meta Knight no sabía como reaccionar ante aquella pillada.

–Jaja, no te sulfures hombre– rió el líder de los Eternals de manera genuina.–No sé que clase de angustias tienes en tu pasado, pero eso no significa que no merezcas ser auto-indulgente con algunas cosas. Todo el mundo necesita tener unos pequeños placeres en su vida.

–Comer dulces no es propio de un guerrero que dedica su vida a combatir las tinieblas– replicó este, frustrado consigo mismo. Para él, su gusto por los dulces era una debilidad.

–Eso dices tú– le dijo Siete.– Créeme: nadie de aquí te va a considerar menos profesional o inferior porque te gusten las golosinas. O al menos yo no lo haré.

Meta Knight parpadeó perplejo al oír aquellas palabras. Recordaba que cuando Dedede le había descubierto tomando dulces a escondidas, al final le había acabado diciendo lo mismo.

–Por ponerte un ejemplo: Zooey, la guardiana del Gran Orden, es una de las bestias primigenias más importantes de nuestro mundo y se pirra por los peluches adorables– empezó a enumerar Siete.– Jamil, aquí presente, es un asesino profesional que disfruta preparando cócteles y al que le encantan las flores.¿Y la persona que le ha ayudado a con la receta del parfait que te estás tomando? Es el Arcángel Supremo y su sueño es abrir una cadena de cafeterías.

–Lo que Siete quiere decir, es que en este barco no tienes que fingir ser frío y distante. Puedes ser tu mismo– le confirmó Six.

–Ya veo– entendió Meta Knight.– Entonces, ¿consideráis este barco como vuestro hogar?

–Bueno, dicen que el hogar es el lugar donde está el corazón. Y definitivamente, nuestros corazones están en el Grandcypher– respondió Six.

–Aquí en el Grandcypher somos una gran familia– insistió Ladiva.– Y vuestros amigos y tú estáis invitados a uniros incluso si vuestra estancia es temporal.

–Pero si alguien se mete contigo, le tiraremos por la borda– bromeó Siete.

–Como si los capitanes nos fuesen a dejar– comentó Jamil con una sonrisa amable.

–No te creas. Antes Djeeta me ha comentado que si Lu Woh vuelve a presentarse como esta mañana, piensa arrojarle sin miramientos– recordó Six.

–Je, eso sería gracioso. Por cierto, ¿te han vuelto a insistir esos dos pilluelos en que arregles las cosas con Nehan?– le preguntó Siete a su compañero, con curiosidad.

–Creo que han desistido de momento, pero volverán a las andadas– suspiró Six.– ¿Por qué no pueden entender que Nehan necesita tiempo y espacio para recuperarse emocionalmente?

–Ellos sólo quieren salvar a todo el mundo. Supongo que les preocupa que pueda sufrir una recaída y por eso tienen interés en que zanjéis todo ese escabroso asunto– le recordó Ladiva.

–¿Recaída? ¿Es por lo del coma?– preguntó Meta Knight, preocupado por el estado del doctor.

Durante su estancia en Stardust Town, le habían comentado que Nehan no hacía mucho que había despertado de un coma y que por eso no podría viajar con ellos. Al parecer, después de haber traicionado a la mafia, uno de sus antiguos compañeros le había disparado y le había herido de gravedad. Pese a esto, los Eternals habían conseguido salvarle.

–Ojalá fuesen sólo secuelas del coma... Si ese Nightmare esta yendo directo a explotar nuestros miedos más profundos, me preocupa lo que le pueda pasar. Nehan ha sufrido demasiado en su vida. Por mi culpa, acabó en manos de la mafia y fue un esclavo de esta desde su niñez– reveló Six, intentando en vano ocultar su angustia y culpabilidad.

–Six, no es necesario que sigas torturándote por eso– le trató de tranquilizar Siete.– Tu también eras un niño y esas circunstancias estaban, literalmente, fuera de tu control. Además, como le dijiste a Gran y Djeeta, todo ese asunto quedó zanjado con vuestro combate.

Meta Knight miró a Six pensativo. ¿Tendría todo eso que ver con la denuncia de la que había oído hablar? ¿Qué era exactamente lo que había pasado entre ellos? Aún así, no preguntó: cotillear en el pasado de los demás era más típico de Dedede que de él, y aún así ni si quiera el monarca de Dreamland cruzaba ciertas líneas escabrosas. Y tenía la sensación, que preguntar por ese tema sería cruzarlas.

–Sinceramente, Nehan no me parece alguien que se rinda con facilidad– afirmó Meta Knight, con rotundidad.– Con el pasado que ha tenido, el hecho de que haya llegado hasta dónde está es prueba de su determinación. No creo que vaya a sucumbir tan fácilmente ante las pesadillas de ese villano.

–Tienes razón– concordó Six, con alivio.– Además, con Mugen a su lado no creo que haga ninguna tontería

De pronto, Meta Knight se levantó de un salto. Oír hablar de Mugen, que era algo así como un hijo adoptivo para Nehan, le hizo pensar en Kirby.

–Bueno, ya ha pasado media hora. Debo despedirme– anunció el caballero.

–¿En serio? Lo de media hora no era un tiempo tope– señaló Siete.– No te habrás tomado mal mi comentario sobre los dulces ¿verdad? Sólo quería que te abrieras un poco...

–No te des tanto crédito: no es tan fácil ofenderme– dijo Meta Knight tras soltar una risa seca.– Debo marcharme para asegurarme de que Kirby no se salte su sueño por miedo a tener otra pesadilla. Aún está en edad de crecer.

–¿Estás seguro de que no eres su padre?– bromeó el líder de los Eternals.

Meta Knight se paró a pensar su respuesta unos segundos.

Aunque él fuese lo más cercano que su joven amigo tenía a una figura paterna, él no se consideraba a si mismo alguien pudiera ser un buen padre. Al fin y al cabo ¿quién querría un padre que esta ausente la mayoría del tiempo por qué se ha ido a luchar contra monstruos, villanos y horrores cósmicos, o bien para proteger la galaxia o bien simplemente para medir sus fuerzas? Sabía que a Kirby todo aquello le parecía "guay", pero "ser guay" no es el papel de un padre. Meta Knight consideraba que un padre es alguien que debe proteger a sus hijos, pero él había tenido que ser salvado por Kirby en demasiadas ocasiones.

"Sí, definitivamente sería un padre desastroso" se auto-sentenció internamente. Aunque probablemente alguno de los Meta-Knights lo negaría. "Espero estén bien y que no la líen demasiado en mi ausencia" deseó al pensar en su tripulación. Durante su estancia en la Tierra Olvidada, la responsabilidad de su tripulación había caído sobre el Capitán Vul y este aún se estaba recuperando de la terrible jaqueca que le había provocado el resto. Aunque la mayoría eran guerreros experimentados, sabía que en cuanto él se daba la vuelta se convertían en un grupo caótico e impredecible.

Meta Knight suspiró y volvió a centrar sus pensamientos en Kirby. Pese a todo, al final él y Dedede eran los únicos adultos que Kirby y Bandana solían tener cerca normalmente, así que la responsabilidad de que esos dos crecieran sanos y fuertes caía en ellos. En cualquier caso, podría decirse que serian más bien como dos hermanos mayores para esos pequeños.

–No lo soy, pero sus demás amigos y yo somos lo más parecido que tiene a una familia– respondió finalmente.

– – –

Ewiyar había decidido que era el momento de ajustar cuentas.

Es decir, ¿cómo se atrevían aquellos mortales a los que había honrado con su majestuosa presencia a dejarle de lado por un recién llegado? Toda la atención que solían prestarle estaba ahora en aquel pigmento que había llegado de otro mundo, y aquello era algo que no podía tolerar.

Al fin y al cabo, ser objeto de adoración era el motivo por el que había decidido encarnarse en una gata.

Ewiyar marchó directamente hacia el camarote de la bestia primigenia llamada Yuni, donde había oído que el condenado pigmento irregular descansaba. Cuando llegó, maulló fuertemente frente a la puerta y la arañó un poco, sabiendo que aquello siempre llamaba la atención de los mortales.

Cierta bola rosada fue quien le abrió la puerta.

"Así que este es el famoso pigmento irregular, aquel que me ha quitado la adoración de los mortales" pensó Ewiyar mientras examinaba a Kirby. "En serio. No sé que le ven. No parece la gran cosa..."

De pronto, al pigmento de nombre Kirby se le iluminó la cara y exclamó:

–¡Yuni! ¡Un gatito!

Ewiyar se vio de pronto agarrada por el pigmento irregular, quien la llevó con él al interior de la habitación, la puerta cerrándose tras ellos. ¡¿En qué momento le había dado permiso para que le agarrase?!

"¡Ponme en el suelo ahora mismo, fastidiosa anomalía!" ordenó Ewiyar indignada, pero lo único que escapó de su boca fueron unos maullidos furiosos mientras forcejeaba. Estaba tentada de lanzar ese mensaje telepáticamente, pero sabía que en el momento en el que usase sus poderes de dragón, su tapadera quedaría al descubierto y no podría seguir disfrutando de todas las ventajas y comodidades que tenía ser un gato.

–Ah, es esa gata tan rara...– comentó Yuni al reconocer a Ewiyar, aunque para ella era sólo uno más de los muchos gatos que había abordo.

"¡¿Cómo que "rara"?! Niña irrespetuosa...¿Acaso Cosmos no te enseñó modales?"

–Creo que deberías ponerla en el suelo: parece incómoda– siguió la joven bestia.

–Oh. Lo siento gatita– se disculpó Kirby mientras liberaba a Ewiyar.

Ewiyar iba a bufarle al héroe de Dreamland, pero este de pronto comenzó a acariciarla con suavidad y ternura.

"Ay, que gustirrinín. Ahí, ahí: ese es el sitio. ¡Nadie me había dicho que el pigmento irregular sabía acariciar tan bien! Y Lu Woh quería matarlo... menudo idiota. Ay ¡Esto sí que es vida!"

Ewiyar, olvidando su orgullo, no pudo evitar ponerse a ronronear.

–Creo que al final le gustas– señaló Yuni.

–Es muy suavita. ¿Por qué no pruebas a acariciarla tú, poyo?

Yuni acercó su mano a Ewiyar, pero esta la apartó bruscamente de un zarpazo. "No me toques, bestia: me has ofendido con tus palabras" quiso decirle el dragón con ese gesto, mientras le miraba aprensivamente.

–Oh, parece que está enfadada conmigo...– dijo la bestia, apenada.– Siento haberte llamado "rara".

Ewiyar seguía mirando a Yuni de mala manera. Un lo siento no sería suficiente para subsanar esa ofensa.

–Venga, no seas mala con Yuni– le pidió el pigmento con ojitos de súplica.

"¿Pero qué?¿Qué clase de poder es este? ¿Por qué no puedo resistir a esa mirada? ¡Necesito aprender esa habilidad!"

Naturalmente, Ewiyar cedió ante la mirada de Kirby y dejó que Yuni la acariciase. La subrogada de Cosmos tampoco acariciaba mal del todo, pero el pigmento era mucho mejor. Ewiyar comenzó a frotarse contra Kirby para indicarle que siguiera acariciando. Este dejó escapar una risita: el suave pelaje de Ewiyar le hacía cosquillas.

–Mmm... esta gata– dijo de pronto el héroe de Dreamland mientras la acariciaba, mirando fijamente a los ojos Ewiyar.–Por algún motivo su mirada me resulta parecida a la de Wilnas y sus amigos.

–¿Te refieres a los seis dragones?

–Sí, poyo. También me hace pensar en la brisa de primavera, como la que me llevó a Dreamland– añadió pensativo.

Ewiyar se puso tensa al oír aquello. "Creo que es el idóneo momento para irme... ¡Mi identidad debe permanecer un secreto!"

Con una velocidad sobrehumana, Ewiyar salió corriendo hacia la puerta camarote de Yuni, dejando a sus dos ocupantes perplejos. Pero no había reparado en un pequeño detalle que le hizo detenerse en seco: la puerta estaba cerrada.

"Puertas: mi mayor enemigo en esta forma. Y con esas sospechas sobre mi no puedo abrirla con la el poder del viento."

Por suerte para el dragón esmeralda, alguien abrió la puerta en ese momento. Ewiyar aprovechó para salir disparada, saltando por encima de la cabeza del recién llegado.

–¿Pero qué?– se giró Meta Knight, mirando confundido cómo la gata huía.– Kirby, ¿qué le estabas haciendo al pobre animal?

–Sólo la estaba acariciando, poyo...– replicó este, apenado porque la gata se hubiese marchado tan repentinamente.

–Bueno, los gatos son caóticos por naturaleza: se le habrá cruzado algún cable. Por cierto, ya va siendo hora de que duermas.

–Lo mismo te digo– replicó su amigo, hinchando sus mofletes en desacuerdo.

–Yo soy un adulto y puedo vivir sin algunas horas de sueño. Tú si no duermes al menos ocho horas, luego estarás todo el día cansado y enfurruñado. Ni Bandana te soporta en ese estado...

Un ruidito de frustración escapó de la boca de Kirby. Meta Knight tenía razón: cuando le faltaba sueño o le robaban la comida, se ponía muy irascible.

–Kirby, deberías hacer caso a Meta Knight– dijo Yuni.– Los mortales jóvenes como tú necesitáis descansar.

–No quiero tener más pesadillas como la de anoche...– reveló la bolita.

–Ya me lo temía– reveló el caballero, con cierta comprensión en su tono.–Pero dime: ¿desde cuando huyes de las cosas que te dan miedo?

–¡Desde nunca, poyo!– respondió Kirby con determinación.–Es sólo qué... ¿y si me quedo atrapado en la pesadilla y no puedo despertar? Si eso ocurre, no podré ayudar a nadie.

–Espera, ¿cómo que atrapado?

Kirby procedió a contarle a Meta Knight cómo había sido la extraña pesadilla que había tenido, cómo casi había caído en la desesperación y cómo Yuni había conseguido despertarle y luego apartar los pensamientos negativos que esta pesadilla le habían provocado.

–Gran y Djeeta también dijeron lo mismo sobre la primera pesadilla que tuvieron– recordó Yuni.

–Ya veo...– dijo Meta Knight, intentando ocultar su preocupación para no alarmar a Kirby. Esa clase de pesadilla sólo podía significar una cosa: Nightmare les había atacando directamente tanto a él, como a los dos capitanes de aquel barco."¿Qué estás tramando?" añadió mentalmente, pensando en el villano con rabia.

–¿Meta? ¿Pasa algo, poyo?– le preguntó su amigo, sintiendo su tensión.

–No, sólo estaba pensando... – respondió el caballero. Luego, para tranquilizar al joven héroe, le dijo:– Kirby: no tienes que preocuparte tanto por esa pesadilla. Es sólo uno de los trucos de Nightmare para hacerte caer en la desesperación. Y tu ya le has derrotado una vez, ¿verdad?

–Entonces, ¿no voy a quedarme atrapado en un mal sueño eterno?– cuestionó la bolita rosa tras asentir.

–No: para eso Nightmare tendría que haberte lanzado una maldición directamente, y no ha tenido oportunidad de hacerlo– le informó Meta Knight.–Así que no tienes de que preocuparte.

–Y si la cosa se pone fea, volveré a despertarte– prometió Yuni.

–Oh. ¡Entonces me enfrentaré a las pesadillas que me mande, poyo!– exclamó Kirby, más animado.

–Ese es el Kirby que conozco– sonrió Meta Knight bajo su máscara.

Visto que su amigo se encontraba mejor, Meta Knight se dispuso a marcharse. Sin embargo, Kirby le detuvo haciéndole un placaje suave.

–Eh, ¿ a qué viene esto?– le preguntó, molesto.

–Si yo voy a dormir, tu también tienes que dormir– respondió Kirby.

–Pero yo tengo mi propio camarote...

–¡Donde no puedo ver que estés durmiendo y no trabajando! ¡Duerme con nosotros esta noche!– le exigió la bolita.

–No debo importunar a Yuni– se negó Meta Knight.–Ya tiene suficiente con aguantarte a ti con lo que roncas.

–¡Hey! Mis ronquidos tienen el certificado de "sonido adorable", poyo.

–Puedo confirmar que los ronquidos de Kirby suenan muy lindos. Y no me molestaría tampoco que pasases aquí la noche.

En ese momento una idea pareció cruzar por la cabeza de Yuni. A continuación, la bestia le susurró al caballero:

–Aunque si de verdad quieres marcharte, te ayudaré. Si conseguimos que se quede dormido antes que tú, no se dará cuenta de que te has ido.

Meta Knight asintió: aquello parecía un buen plan. Parecía que Yuni era una criatura comprensiva pese a su aparente juventud.

–Oye, Kirby, ¿te apetece que os lea un cuento antes de dormir?– sugirió Yuni a la bolita.

–¡Sí! Quiero oír más cuentos de este mundo– respondió este, con ilusión.

–En ese caso iré buscar algún libro a la biblioteca. ¡Volveré en seguida!– exclamó Yuni mientras salía del cuarto.

Kirby subió de un salto a la cama y le indicó a su amigo que se tumbase con el. Meta Knight puso los ojos en blanco, pero lo hizo igualmente.

–Kirby, ¿hay algún motivo por el que estés insistiendo tanto en que duerma aquí?– cuestionó Meta Knight. Aunque Kirby era muy testarudo, normalmente respetaba su espacio personal y su necesidad de estar solo.

El héroe de Dreamland no respondió en un primer momento. Le miró con una cara pensativa, entre apenada y preocupada, poco habitual en él.

–Haltmann...– dijo de pronto la bola rosada.

Aquello le extrañó mucho a Meta Knight. Dudaba que Kirby se refiriese al difunto dueño de Haltmann Works Company. Y sólo había otra persona con ese apellido que conocieran (aunque Kirby nunca había compartido como había descubierto tal información).

–¿Qué tiene que ver Susie con esto?– le preguntó con un gruñido al pensar en ella.

–No hablo de Susie– negó Kirby.– Me refiero a la compañía en general. Sé que has soñado con lo que te hicieron durante la invasión, poyo.

–Oh, es eso... Kirby: lo tengo superado– le aseguró tras comprender las intenciones de su amigo.– De lo contrario, ¿crees que dejaría que esa zo...penca de Susie campase a sus anchas por Dreamland cada vez que la invitas a uno de tus picnics? Si bien debo admitir que esos desagradables recuerdos me provocan cierto estrés, no es nada que afecte a mi rendimiento o bienestar.

Aunque Kirby parecía creerle, seguía mirándole con cierta súplica. Aquella mirada decía claramente "quédate por favor, así estaré más tranquilo".

–Nada de lo que te diga va hacer que me dejes marchar, ¿verdad?– intuyó Meta Knight, mientras se sentaba junto a Kirby en la cama.

–Nope– respondió este mientras con una sonrisa mientras se acurrucaba con la capa del caballero.

–Eres tan terco como Dedede...– sentenció este.

Cuando Yuni regresó, encontró a las dos bolitas dormidas, con Kirby aún acurrucado en la capa del caballero. La enviada de Cosmos sonrío con calidezal ver la adorable escena.

–Descansad, héroes de otro mundo. Yo velaré por vosotros– dijo mientras les tapaba con una manta.

– – –

Cuando Kirby despertó por la mañana, Meta Knight ya se había ido de la habitación. Sabía que había dormido junto a él toda la noche porque cada vez que uno de ellos se despertaba debido a una pesadilla, el otro le notaba y le tranquilizaba hasta que se volviera a dormir. Gracias a eso, habían conseguido descansar.

Tras agradecerle a Yuni que cuidase de los dos durante la noche, el héroe de Dreamland se apresuró a la cocina para pedirle a Wilnas el desayuno, pero el dragón no estaba allí.

"Ah es verdad... tiene que arreglar la isla. Supongo que volverá para hacer la comida" recordó la bolita. "Bueno, espero que no le importe que me sirva yo mismo el desayuno".

Pero no estaba sólo en la cocina. Allí estaba Lyria, atiborrándose a bollitos de crema. La chica de pelo azul le saludó con la boca llena, sus mofletes hinchados como los de un hamster, y le ofreció otra bandeja. Ambos comieron de manera abundante, hasta que Gran llegó acompañado por Vyrn.

–Lyria: dime que no os habéis comido los cinco kilos de bollitos que teníamos almacenados entre los dos – le dijo el capitán a su compañera en tono acusador, mientras le agarraba los mofletes. Lyria se puso colorada de la vergüenza y asintió.– ¡Se supone que eran para la cafetería de Sandalphon!

–Es que se iban a poner a rancios. Tirarlos habría sido un desperdicio...– se excusó ella.

–Bueno, pues ya se lo explicarás tú a él cuando vuelva– le dijo Gran.– Aunque tratándose de ti, dudo que se enfade.

–Ojalá vuelva pronto. Tengo ganas de ver su cara cuando conozca a Kirby– comentó Vyrn, con una expresión divertida.

–A todo esto. Lyria, ¿has puesto a Kirby al corriente de tu idea?– le preguntó el capitán.

–No. Estábamos concentrados comiendo– respondió esta. Kirby la miró con curiosidad, pero no dijo nada porque tenía la boca llena.– Cuando termines de desayunar te lo enseñaré.

Movido por la intriga, Kirby terminó de comer con rapidez y los cuatro marcharon a la cubierta, donde Meta Knight conversaba con una animada Djeeta sobre técnicas de combate con espadas.

Lyria se puso en medio de ellos y anunció:

–Creo que he descubierto la forma encontrar los fragmentos de la varita. Estaba pensando en cómo podríamos localizar al otro amigo de Kirby y pensé que Kikuri podría ayudarnos.

Las dos bolitas la miraron con expectación. La chica celeste levantó sus brazos y ante ellos apareció una estructura que les recordaba vagamente a la de un satélite de comunicaciones, pero hecha de hilos de diferentes colores.

–Este es Kikuri: la bestia primigenia de las conexiones predestinadas– presentó la joven.– Tiene el poder de controlar los lazos que atan los destinos de unas cosas y otras, sean personas, eventos, objetos o lugares.

–O sea, que con esta bestia podremos tanto localizar al rey, y a Bandana en caso de que esté en este mundo, como a los fragmentos de la varita– adivinó Meta Knight.

Kirby saludó alegremente a la bestia hecha de hilos, pero esta no parecía tener forma de responderle.

–Sí, el tema es que no quiero sobre explotar a la pobre bestia: incluso si no posee la capacidad de comunicarse o razonar, aún tiene emociones y no quiero tratarla como un simple objeto. Además, la integridad del Cinturón de Dydroit depende de ella y un uso excesivo de su poder podría poner ese cinturón de islas en peligro, como ya comprobamos en el pasado. Así que buscaremos de uno en uno– expuso Lyria con seriedad mientras acariciaba los hilos de Kikuri.– Lo entendéis, ¿verdad?

Kirby y Meta Knight asintieron comprensivamente. Pese a su forma y su origen artificial, aquella criatura seguía siendo un ser vivo y debía ser respetada.

–La decisión es vuestra: ¿qué vamos a buscar primero?– le preguntó Djeeta a las bolitas.

–A Dedede– dijeron ambas bolitas a la vez casi de manera automática.

–¿Oh? Pensabas que dirías los fragmentos– le preguntó Kirby a su amigo, sorprendido. Meta Knight solía poner el deber por encima de sus sentimientos y estaba convencido de que la opción más razonable ante los ojos del caballero iba a ser ir a buscar los fragmentos.

–Si bien restaurar la Varita Estelar es importante, temo por la seguridad del Rey. Se llevó uno de los fragmentos y estoy convencido de que Nightmare le tiene bastante manía, así que podría atacarle. Además, su aspecto llama mucho la atención y podría verse en situaciones... embarazosas.

Se había expresado de aquella manera porque no quería decirle a Kirby lo que habían contado sobre las mafias y organizaciones de aquel mundo. Si el héroe de Dreamland descubría algún mal que ponía en peligro a sus amigos allí seguramente trataría de ir a acabar con él de inmediato. Aunque Kirby era muy poderoso, tenía unos límites de los que no era del todo consciente. Si llegaba a ese límite y acababa en manos de alguno de esos grupos, las consecuencias podrían ser catastróficas. Lo mismo se aplicaba al Rey de Dreamland.

–Vale, si lo tenéis claro comencemos– dijo Lyria.– Kikuri, ¿serían tan amable de localizar al amigo de Kirby y Meta Knight?– le pidió a la bestia.– Parece que quiere ayudaros. Tocad uno de la hilos mientras pensáis en Dedede.

Las dos bolitas siguieron las instrucciones de Lyria. Apenas hubieron si quiera rozad ola superficie de uno de los hilos de Kikuri, estos e estiraron y dispersaron casi a la velocidad del sonido. Lyria mantenía sus ojos cerrados, para recibir la información que Kikuri le transmitiese.

–Arrea: esa conexión si que tiene que ser fuerte– se sorprendió Gran al ver aquello.

–Estás hablando con el rival predestinado de Dedede y su compañero jurado, poyo– presumió Kirby con orgullo, señalándose primero a si mismo y luego a Meta Knight.

–Oh, ¿compañero jurado? Eso suena un tanto romántico– comentó Djeeta, lanzando una mirada traviesa a Meta Knight.

–No es nada de eso– negó Meta Knight ocultando su vergüenza ante aquel comentario lo mejor que podía, y agradecido porque la máscara ocultase su rubor. ¿Por qué se le tuvo que ocurrir al rey un nombre tan fácil de malentender?– Simplemente, hace un par de años juramos que lucharíamos juntos hasta el final.

–Pues lo que decía, romántico– insistió Djeeta, aún con esa sonrisa.

Meta Knight estaba apunto de replicar, pero Lyria le interrumpió preguntando con extrañeza:

–¿Es vuestro amigo un pingüino azul?

–Sí– confirmó Kirby. Les había hablado de Dedede, pero nunca lo había llegado a describir.

–Ya veo donde está. En la terraza de una cabaña de vacaciones, mirando al mar– comunicó la chica celeste.

–Parece que vuestro amigo está haciendo el vago en Auguste– comentó Vyrn de forma irritada.– ¿En serio tiene tanto morro?

–No me creo que esté de vacaciones– negó Meta Knight.– O sea, ni en sus peores etapas fue tan gandul. Debe de haber un motivo por el qué esté ahí.

–¿Ves algo más Lyria?– quiso saber Djeeta.

–Uh, tiene un vendaje muy grande en uno de los costados, pero parece encontrarse bien– informó.

–¿También le han herido? Oh, no... ¿contra que habrá luchado?–exclamó Kirby, preocupado.

–Esperad, veo que alguien se acerca a él... ¡Es Morphe! Están hablando de algo. Que raro, ¿no se habían marchado él y Phoebe al plano onírico?

Gran y Djeeta no dijeron nada. Llevaban tiempo intuyendo que los dos hermanos les habían mentido con respecto a su marcha. Al fin y al cabo, solo sus mentes y sus almas viajaban al plano onírico. Sus cuerpos siempre habían quedado atrás, así que no tenía sentido que hubieran desaparecido del mundo real si ese fuera el caso.

–¿Hay alguien más?– insistió Gran.

–No veo nada... No espera: algo acaba de volar hacia él a gran velocidad– narraba Lyria.–¡Es Dyrn! ¿Por qué le muerde? Y ahora ha llegado Zooey a quitárselo de encima.

–¿Zooey? ¿No es esa la hermana de Yuni?– cuestionó Kirby. Su amiga le había hablado varias veces de ella.

–Es una forma de llamarla, sí– confirmó Djeeta.

–Mmm... Si vuestro amigo está con Zooey y Morphe, intuyo que Phoebe y Sandalphon no andarán muy lejos si viajaban con ellos– dijo Gran.

Meta Knight parpadeó perplejo al oír aquellos nombres, la conversación que había mantenido con Siete la noche anterior acudiendo a su mente. El líder de los Eternals se había referido a Zooey como "una de las bestias primigenias más importantes del mundo" y como "Arcángel Supremo" a la persona que había ayudado a Jamil con la receta del parfait, y si la memoria no le fallaba este le había llamado Sandalphon. Además, a Phoebe también le habían mencionado: la bestia primigenia de los sueños.

"Dos seres de altos títulos y una criatura con el mismo dominio que Nightmare. Y Dedede está herido... " recapituló Meta Knight en su mente. Su instinto le decía que ese grupo se había visto envuelto en alguna clase de enfrentamiento con el villano y habían tenido que retirarse.

–Bueno, no perdamos más el tiempo– exclamó Gran.– Pongamos rumbo a Auguste, que esos cuatro que están con vuestro amigo tienen mucho que explicarnos...