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Chantaje involuntario
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-Me iré mañana.
La tela roja que acababa de levantar se resbaló de sus manos cuando escuchó la repentina frase. Habían estado toda la mañana desarmando los pocos puestos de lo que había sido el festival de hace unos días, para finalmente dejar en orden la aldea. En todo momento, ella había sentido algo extraño el ambiente por parte de Sasuke, pues cada vez que se acercaba a decirle algo, él se alejaba, sin siquiera mirarla.
¿Había hecho algo mal? Por más que recapitulara y pensara, no podía encontrar en sus recuerdos una situación que lo hubiera disgustado. Al contrario, solo podía pensar en lo bien que se llevaban, momentos en que ella se encontró cómoda a su lado, en confianza, e incluso riendo.
Él se inclinó para tomar lo que había caído y regresárselo a las manos, pero volvió a caerse al soltarlo. De nuevo, la tomó, e iba a dejarla a un lado cuando del otro extremo de la tela sintió un tirón. Ahora ella sí la sostenía; más bien, la aferraba.
-Yo... yo... ¡L-lo siento!
Con un gran paso, se acercó a él, mirándolo fijamente a los ojos. En su rostro, una expresión entre asustada y preocupada. La sorpresa de la presencia tan cercana lo hizo, automáticamente, retroceder en reacción.
-¿E-es mi culpa? Lo siento. Parece que he tomado mucha confianza, y quizás a Uchiha-san eso le incomode. D-debí pensar más en cómo se sentía. Usted quería estar solo, y lo he tenido conmigo tanto tiempo. Lo siento.
-No... ¿qué?
La catarata de palabras que salieron de su boca lo sorprendieron una vez más en menos de un minuto. Él había dicho que se iría, pero no el motivo de por qué, el cual era uno que no podía revelar al no estar seguro de qué sucedía con él en estos días.
Al momento de decidir abandonar su encierro en la habitación, lo primero que hizo fue intentar evitarla. Cuando ella se acercaba, algo dentro suyo le decía que fuera hacia otro lado. Ella no preguntó el porqué de su ausencia en casi todo un día, y si era sincero, no sabría qué haberle contestado en caso de hacerlo. Todavía seguía pensando en aquel sueño que tuvo, y que persistía en su memoria, lo que era extraño, ya que un sueño suele olvidarse rápidamente al despertar, por lo menos en su caso. Y como no quería seguir pensando en qué le estaba ocurriendo, se abocó a la tarea de ayudar a los aldeanos con lo que el fin de su festival implicaba.
De reflexionar al respecto, debía confesar que estaba comportándose como un niño. Y ella no era tonta, seguramente se había dado cuenta que su actuar era extraño. ¿Qué debía decirle al momento que decidiera preguntarle? No quería ni pensar en tal situación hipotética.
Por eso, lo mejor era irse.
Y cuando lo expresó, en vez de sentirse aliviado, en cambio se sintió culpable con lo que escuchó. Ella pedía perdón. Una y otra vez. Y no podía detener su discurso de mea culpa porque no lo dejaba hablar...
-P-pensé que estaba cómodo con mi compañía. C-claro que le gustaría estar solo, por eso decidió partir en soledad. Y yo aquí interrumpiendo su viaje con mis problemas. E-esto debía hacerlo por mí misma, es mi misión, y lo arrastré conmigo. Eso me convierte en una persona egoísta.
Con cada palabra que salía de ella, dentro de sí se generaba un extraño sentimiento de culpa. Él jamás había dicho que le recriminaba por interrumpir su viaje en solitario. Por el contrario, él había decidido acompañarla y quedarse hasta el final de su misión. En cuanto a su compañía, ese era justamente el problema: que no le molestaba. Se sentía tan a gusto con ella que ahora estaba envuelto en este dilema de querer huir antes de que fuera demasiado tarde.
-En verdad lo siento.
La tela que los unía sufrió un nuevo tirón con el final de sus palabras. Bajó el rostro y dejó que el silencio dominara el ambiente por los siguientes segundos.
Esto era molesto. No era su intención hacerla sentir así. Sobre todo cuando estaba en una etapa de su vida en que ya no se la veía tan apagada como cuando se encontraron por primera vez.
-Oye... Yo no... - por su parte, soltó la tela, y así tocó la barbilla de ella para hacer que elevara el rostro.
Fu una mala idea. En cuanto vio los ojos claros con un brillo que delataba unas lágrimas contenidas, no pudo hablar más.
Ese rostro se mostraba sincero ante los dichos que había expuesto, creyendo que en verdad tenía la culpa de todo. A pesar de que era inocente, él sentía que había caído en una trampa.
"Siento como si estuviera siendo chantajeado", pensó.
-No es tu culpa - habló finalmente, rendido -. No tienes la culpa de nada, es solo que no estoy siendo yo.
-¿Cómo? No, Uchiha-san es el mismo que he llegado a conocer.
Con una leve negación de la muchacha, retiró el toque, más no se separó. Estaban a pocos centímetros, algo que ella parecía no haberse percatado por el asunto de su preocupación. Nunca se había permitido estar tan cerca de una persona como en este momento, mucho menos con una mujer, porque la cuestión del contacto no era algo que sintiera normal cuando gran parte de su vida se negó a formar vínculos humanos.
Y ahora se encontraba haciendo cosas inusitadas al antiguo Sasuke.
-Algo no está bien conmigo - susurró.
Los ojos color de perla se mostraron interrogantes. Iba a hablar nuevamente, pero se lo impidió.
-No vuelvas a decir que no. Tú no sabes la cuestión que está alborotando mis pensamientos. Por qué quiero salir huyendo.
-¿Huir...? - la tela que hasta el momento había quedado en su posición, fue envuelta en un puño que situó sobre su pecho - Puede confiar en mí, si tiene algún problema...-
-¿Aun si el problema fueras tú?
La pregunta, dicha de forma tan firme, la dejó en silencio. En su mente, la idea de que quizás sí era un incordio para él empezó a formularse, y una punzada en su pecho materializó ese miedo. Su visión parecía nublarse, pero entonces toda preocupación desapareció cuando sintió la falta de aire al escuchar lo siguiente que expresó el muchacho ante ella, quien tomó de nueva cuenta su barbilla.
-¿Qué piensas sobre mí... Hinata?
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Nota:
Buenas, ¿qué tal? Le damos la bienvenida a septiembre... es decir, al final del SasuHina Month... oh, ¿pero qué es esto? ¡Acá seguimos con el SasuHina Month! Porque sí, ya que hoy traigo la temática del día... 8 de agosto. *face palm* JAJAJAJA
Bueno, este mes durará dos meses, o capaz más en mi mundo. Todo sea por traerles una trama bien dispuesta, porque me está gustando demasiado cómo va esto como para no desarrollarla con el cuidado que se merece.
Así que acá tienen el día 8, "Blackmail Material" (Material para chantaje). En realidad, pensaba dejar pasar los días 7 y 8, e ir directo al 9, pero me senté a escribir y cuando me di cuenta, Sasuke estaba siendo chantajeado por la actitud inocente de Hinata, jajajaaja. Y admito que me causó ternura, por ella, y empatía, por él.
Espero que les haya gustado. Nos leemos en la próxima, aunque no sé cuándo será eso.
Besitos,
KonohaaGirl 💕
