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Imposible negarse a ti
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-¿Te parece una buena idea, Hinata? Porque yo no creo que lo sea.
-Lo es.
-No, no lo es. Al contrario, es muy obvio. Lo descubrirán en cuanto te vean, así que...-
-¡S-sasuke-sa...kun!
Aunque el grito de ella lo había interrumpido, no vio necesidad de retomar su frase. Era más interesante el ver cómo se sonrojaba ante sus propias palabras, y por eso mismo dejó mostrar una media sonrisa que ella no pudo ver al voltear y taparse la cara.
Unos días habían pasado desde aquella conversación en el bosque, y desde que ella había comenzado a llamarlo por su nombre de una nueva forma. Él había pedido deshacerse de las formalidades, puesto que ya no veía la necesidad de mantener una distancia una vez admitido cómo se sentía. Pero eso era solo por su parte... No le había dicho nada. Estar de esta manera con ella era suficiente.
Pensó que todo acabaría una vez que salieran de aquella villa en la que habían estado, pero seguían en la compañía del otro. En medio del trayecto, con ya el conocimiento pleno de sus sentimientos, una parte de él sabía que debían separarse, lo que llevó a una sorpresa cuando ella siguió junto a él de largo por el camino que debía tomar para regresar a Konoha.
-Sasuke-san estuvo conmigo durante mi misión. Creo que podría acompañarlo en su próximo destino, si es que quiere.
-¿No debes regresar?
Se detuvieron por un momento y quedaron enfrentados.
-¿Me está echando?
La sonrisa que le propició explicaba a qué se refería con tal pregunta. Ella solo había contestado de la misma forma que él en aquella aldea. Con ello, la respuesta estaba dada, por lo que negó, rendido, y tomó su mano para que retomaran el paso.
-Y, sabes, puedes tutearme...
El próximo destino era algo particular, más bien un desafío para ella, porque tendría que hacer algo para pasar desapercibida. Como no seguían una ruta fija, podían girar en la dirección que quisieran, y eso hicieron hasta que se encontraron con un pequeño asentamiento del que habían escuchado en unas aldeas que visitaron para reabastecerse.
El lugar en cuestión era un pueblo que consistía en una población enteramente de hombres, la cual rechazaba la entrada de mujeres. El porqué de esta particularidad, no supieron decirle, aunque se rumoreaba que había comenzado a organizarse de esta manera por los tiempos de la última guerra.
Desde el momento en que supo esto, él creyó firmemente que sería de común acuerdo que ese no sería su próximo destino. Pero la sorpresa fue tal cuando, al llegar en la zona escondida del bosque en la que ahora se hallaban, ella desparramó su equipaje.
-Si me visto como un hombre, estaré segura.
Lo había dicho con tanta seriedad y concentración que le hizo saber que no cambiaría de parecer. Aun así, le pareció una idea ridícula, ¿acaso creía que con las escasas cosas que tenían, encontraría material para trasformar su imagen?
-No resutará, Hinata. Mejor, cambiemos de dirección.
-¡N-no! Quiero hacerlo.
La firmeza en su voz no dejaba lugar a otra oposición. Prácticamente, él podía llevársela sin problema alguno a la fuerza, pero esa concentración que mostraba en la observación de sus pertenencias, y la diligencia con que revisaba hasta el más mínimo detalle, le decían que dejarla hacer eso, cumplir este cometido que se había propuesto, la haría feliz. Y a él le gustaba que lo fuera.
-Listo.
Hasta hace momentos, había estado ultimando los detalles de su tan esperado disfraz. Él, con el fin de darle privacidad, se había posado contra un árbol, para ella cambiarse a sus espaldas. No se movió hasta que ella apareció ante él.
-¿Y...? ¿Qué tal?
La verdad es que él no veía mucho cambio. Había atado su cabello en una cola baja, y puesto su banda ninja sobre su frente. En cuanto a su ropa, suplantó la parte superior por una camiseta oscura que él le había prestado.
-¿Entonces?
¿Cómo reaccionaría si le dijera que él la veía hermosa? Quizás se avergonzaría. Mientras no volviera a huir de él una vez más... Entonces, notó algo. Parecía confiada con su aspecto, tanto que seguramente no se había detenido a pensar que había olvidado algo.
Esto no funcionaría.
-Puedo crear un genjutsu, que te vean como un hombre.
-¿Qué...? - tocó su cabeza y se acomodó la banda, como verificando que algo estuviera mal - P-pero, ya lo había hecho antes. C-cuando era más chica, tuve una misión con mi equipo, y pasé desapercibida... - parecía haber comenzado a hablar consigo misma, ajena a su presencia, hasta que se detuvo y lo miró; su ceño fruncido - ¿Genjutsu? Imposible, no sabemos cuántas personas hay, s-sería dificultoso mantener una ilusión tanto tiempo- N-no estoy diciendo que las habilidades de Sasuke-sa... Sasuke-kun sean menores, pero aun así...-
Fue callada. No se había percatado de que él se había acercado hasta que sintió la mano sobre su boca. Ahora parecía momento para que él hablara.
-Primero, gracias por reconocer mis habilidades. Y sí podría mantener semejante genjutsu, pero presiento que hasta no lograr pasar por allí por tu propia cuenta, no estarás feliz. Y es bueno verte contenta. Segundo, aunque lo hayas hecho antes, no creo que en el presente aplique el mismo método. Al menos, lo que yo veo es una linda muchacha con ropa masculina, y digo esto porque, como sabrás, has crecido y tu... tu cuerpo no es el mismo.
En un momento, había dejado de verla directamente mientras exponía sus argumentos, quizás por el tema al que había empezado a referirse, por lo que, tras su última palabra, la observó, solo para encontrarse con un rostro rojo por completo. De inmediato, quitó su mano y dio un paso hacia atrás.
-Te retuve demasiado, no podías respirar.
Un silencio se prolongó entre ellos, y esos ojos perlados comenzaron a evitar todo contacto posible.
"¿Se ha ofendido?", fue la pregunta que surgió en su mente.
No, no lo hagas...
Pero cualquier resolución que se proponía a mantener, siempre terminaba por tambalearse y, en segundos, hacerse añicos.
¿Qué te sucede, Sasuke? Ya no eres tan firme.
Con una silenciosa queja hacia su propia persona, se alejó, solo exhalando un rendido resoplido, en dirección a sus pertenencias. En cuanto ubicó una de las vendas que había comprado recientemente, se la ofreció. Asimismo, se quitó la capa de viaje y la colocó sobre los hombros de quien ahora miraba, aún sonrojada, lo depositado en su mano. Por lo visto, había entendido a qué venía esto.
La dejó a solas para que se encargase de ese último detalle. Mientras se alejaba, a sus espaldas, una figura femenina seguía sin moverse. El rojo de su cara se intensificó cuando, entonces, logró reaccionar con un pequeño susurro:
-M-me ha llamado linda...
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Nota:
Uff, aquí estoy nuevamente, agotada mentalmente. Y sí, porque estuve como un mes intentando escribir este capítulo. ¿Salió como esperaba? En parte. ¿Estoy satisfecha? No lo sé. ¿Desapareceré otro mes hasta la siguiente actualización? No me tienten...
Dejando atrás este pseudo dramatismo, ahora sí: hola. Espero que hayan estado bien.
Les presento el capítulo dedicado al día 10 del mes Sasuhina... el 10 de agosto... y estamos en noviembre... Mmm... sí, definitivamente esta historia terminará en agosto del año que viene si sigo así, jajajajaa.
Ok, les cuento, las temáticas de ese día eran: "The O-bon Festival" y "Genderbend Situations". Les digo un secreto, este capítulo iba a ser sobre el festival, estaba segurísima, hasta que me senté a escribir y ya la primera línea me dijo "Pues no, mi ciela, ¿un festival? Vayamos por algo más desafiante"... y así terminé, con una Hinata siendo Hinato(?) porque quiere ir por esa aldea. Y si quiere, puede, porque Sasuke ya ni negarse puede. Creo que lo tenemos embobado jajajajaa.
Bueno, eso fue todo por hoy (y seguro, por este mes...). Ojalá les haya gustado. En la próxima, si la inspiración me lo permite, tendremos doble temática... *¿en qué me estoy metiendo?*
Ahora, me voy. Saluditos,
KonohaaGirl.
