Continuamos con las aventuras de un matrimonio quebrado por celos.
Celos de Hija
- Carácter -
-Lynn, yo...supe lo que las niñas hicieron; la farsa que montaron. Yo...fui...tan estúpida.
-Ya veo, quieres hablar de eso.-El hombre guardó silencio un momento antes de continuar.- Si, Rita, mira, la verdad es que fue algo que jamás en mi vida esperé que pasara y aun me cuesta muchísimo aceptar.
-Yo tampoco lo imaginé, Lynn y yo...lo siento, de verdad.-
-¿Lo sientes? ¿Es decir que ya me crees que jamás te engañé?
-Lynn, yo no creí que las niñas estuvieran mintiendo. No con algo así. Y yo me sentía sola...y tú ya tenías a alguien y yo...- Los sollozos se hicieron más fuertes. Rita, del otro lado del teléfono se dejó llorar abiertamente. Lynn suspiró.
-Lo hecho, hecho está, Rita. Lo que hicieron las niñas es imperdonable, y la verdad trato de no pensar en ello. -Luan, detrás de la puerta, frunció los labios.-
-Imperdonable.
-Yo también sé que me ensimismé y minimicé las urgencias, y que tú querías que cerrara el restaurante, tal vez debimos hablar más y entendernos en vez de solo suponer. Sé qué crees que soy una persona que no se preocupaba por la casa, pero, el restaurante es mi sueño, no podía dejarlo morir. Puedes culparme de idealista, pero, nunca perdí la fe.
-Lo sé, Lynn, sé que siempre has luchado por lo que crees...-
-Si, pero igual...no importa ya, Rita. El daño está hecho.
-Lo siento, Lynn, de verdad. Yo...yo nunca hubiera...te juro que nunca te hubiera engañado. Es solo que creí que ya me ibas a dejar.- Dijo con voz muy angustiada.
-Si creías que te engañaba, Rita, ¿Por qué no me confrontaste? Dime, ¿Por qué avanzaste tanto una relación a espaldas mías? ¡Si de verdad me amabas, debiste haberme confrontado antes de asumir que era verdad!
Lynn había levantado la voz. Luan se estremeció pegada a la puerta del cuarto de su padre.
-Lynn...por favor...yo...- Intentaba formular Rita con la voz ahogada.
-No, no, no, Rita. No tiene sentido. ¿Qué hice yo cuando te descubrí los mensajes? ¿No fui y te confronté? Que al final se fue al carajo todo por qué tú estabas convencida de que yo fui infiel primero. ¡Semejante pendejada! ¡A parte de que soy el cabrón al que su esposa se están cogiendo, me tuve que tragar que todo es mi culpa!
-Lynn, perdóname...-
-¡NO! ¡Es más! ¡¿A que se debe esta llamada?!
-Yo solo...quería decirte...que te amo Lynn...-
Lynn tragó saliva. Su respiración estaba agitada. Notó un corte de luz debajo de su puerta y frunció el ceño.
-Te dejó, ¿verdad?- Y en respuesta solo hubo sollozos.
-Te dejó, y ahora vienes a por tu pendejo.-
-Lynn no...-
-¡Vete a la mierda, Rita!- Lynn cortó la llamada lleno de ira. Se sentía increíblemente estúpido; le había caído de golpe el que, por ser débil, todos le pasaban por encima. Caminó hasta la puerta de su cuarto y la abrió bruscamente encontrando a Luan, con su pijama amarilla, viéndole con temor.
-¿Y tú que haces aquí?
-Papá...yo...-
-¡¿Te estoy preguntando que haces espiando?!- La tomó con fuerza de la muñeca acercándola a él.
-¡Ay! Yo...papá...yo...me duele...-
-Por cosas como estas, por meterse en lo que no les importa, es que acabamos así.- La soltó con brusquedad. -Vete a tu cuarto. Estas castigada.
Luan veía a su padre mientras se tomaba la muñeca. Aguantaba con dificultad el llanto.
-No.-
-¿Qué dijiste?
Luan miraba a su padre con los ojos brillosos mientras respiraba asustada.
-No me voy a ir.- Dijo y rápidamente se lanzó a su padre abrazándole por la cintura.
-Luan, no estoy de humor, en serio, vete, es una orden.
-No, ella solo te pone de malas. Tu estabas siendo muy bueno con todas nosotras y ahora estas todo enojado.
-Luan, te lo voy a repetir una vez, vete a tu cuarto antes de que haga algo de lo que me voy a arrepentir.
Y la chica lo abrazó más fuerte.
-¡Luan!
-No, déjame quedarme contigo, por favor. Necesitas calmarte, todas te amamos mucho, yo te amo mucho, no dejes que ella te ponga de malas, papá.
Lynn levantó un brazo y abrió la palma. Presa de un rencor naciente de la llamada de Rita, en donde vio nuevamente el engaño de todos para con él.
Por débil...por siempre dejarles hacer lo que quieran...
Por no tener carácter...
Su esposa, que tanto amaba, le había engañado por meses. Sus hijas, que tanto amaba, le tendieron una trampa donde él quedó como el villano.
Tenía que empezar a poner orden, a ser firme, a impedir que le pasaran encima.
Tenía el brazo preparado para disciplinar a Luan; debía a prender a obedecerle y una bofetada le enseñaría a no retarlo.
Luan levantó la vista y lo vio. Sintió un nudo en la garganta que le lastimó y vio que todo su mundo se derrumbaría. Pudo notar lo que vendría y sintió que su cabeza le iba a explotar. Cerró los ojos.
Papá...
Pero Lynn padre bajó la mano, se agachó, tomó a Luan y la cargó. Ella se abrazó a su cuello de inmediato, sollozando. El hombre caminó, cerró la puerta de su habitación. Luego se dirigió a su cama, acostó a Luan y se sentó en la orilla. Tomó su celular y colocó la alarma. Posteriormente se acostó y se cubrió con la cobija, cubriendo igual a Luan. Luego, la tomó con un brazo y la pegó con fuerza a su pecho.
Luan estaba totalmente perdida. Veía disimuladamente a su padre quien no apartaba la vista del techo con el semblante muy, pero muy serio.
La chica comenzó a hipar. -¿Me...me ibas a pegar?
-Si, Luan, te iba a pegar. Estuve a nada de darte una bofetada por desobediente. ¿Qué hacías espiando?- Le contestó sin verle.
-Yo...yo iba al baño...-
-Mentira, venías a escabullirte nuevamente a mi cama, ¿cierto?
La chica pegó su cara al pecho de su padre.
-Si...- Dijo tímidamente.
El hombre por fin le volteó a ver. Seguía con el semblante serio.
-Luan, dime, ¿Qué pasó ese día que tomé vodka?
A la castaña se le vino un susto súbito. Como aquel niño que ha hecho una enorme travesura y está a punto de ser descubierto. La respiración se le agitó.
-Yo...tú...te quedaste dormido y yo te quité los zapatos y los calcetines, te terminé de acomodar y te tape, es todo...-
-¿Te quedaste a dormir?
-Si, un ratito nomás; quería ver que todo estuviera bien contigo. Por favor, no te enojes.-
-Enojado ya estoy. ¿Eso fue todo lo que pasó?
Ella le miró con temor. Su padre le veía con el rostro serio mientras ella se aferraba a él. Ambos cubiertos por las cobijas. Podía sentir su aroma a madera que tanto le gustaba.
-Si, papá, eso fue todo. Como a las dos horas me levanté y me fui a mi cuarto.
Lynn suspiró con profundidad. Abrazó mas fuerte a su hija quien se acurrucó de inmediato.
-Luan, en serio espero que eso sea verdad. Si sucedió algo que no debió pasar, me gustaría saberlo.
A la chica le latía duro el corazón. Era obvio que algo había ocurrido, pero no se lo diría jamás.
-Es todo lo que pasó, papá. Lo juro.
-Bien. Ahora escúchame, Luan, tienes terminantemente prohibido a partir de hoy escabullirte en mi cama.
-Pero...
-Ya estás grande para esto. No es correcto y espero que entiendas.
-Pero...pero por que ahorita si me dejas...-Dijo angustiada.
-Por que preferí abrazarte a pegarte una tunda.- Le dijo con seriedad. Ella lagrimeó un poco.-Y la verdad es que tu abrazo me ayudó a recuperar un poco la cordura.
Ella se envalentonó y le besó la mejilla. -Te quiero mucho, papá.- Dijo suspirando.- Luego le dio otro beso.
La habitación se mantenía en penumbras y el calor entre ellos se podía sentir bajo las colchas. Luan se recostaba en el hombro de Lynn, y había subido levemente una pierna en él.
-Yo solo quiero hacerte compañía, papá, estar contigo y hacerte sentir que no estás solo. Sé que te sientes triste por lo que hicimos. Que no es algo fácil de perdonar y que te ha afectado mucho. Déjame estar contigo para consolarte.
El hombre comenzó a acariciarle la cabeza. -Luan, estas son cosas que los adultos debemos enfrentar. Son cosas de la vida que nos gusten o no, nos llegan; que pasan y ya. Hay límites para los que una hija puede ayudar.
Ayúdame en la casa, sigue en tus estudios, apoya a tus hermanas, eso me hará mucho bien. -
-Lo haré, papá, pero déjeme atenderte a ti también.-
-Y exactamente ¿Cómo?
-Estar pendiente de ti, de cuando estés triste y yo puedo escucharte, puedo consolarte. Acompañarte hasta que te duermas. Darte calor cuando haga frio. No quiero que te deprimas, ni te sientas solo...justo como ahora. Además, cuando el día sea muy pesado yo puedo darte un masaje para que duermas mejor.-
Lynn sonrió por fin. -¿Y sabes como dar un masaje, Luan?
-Mañana mismo bajo un tutorial completo para masajes de espalda y pies.- Le respondió cantarina.
-No seas loca.- Replicó Lynn ya más relajado.-Agradezco tu intención, Luan, pero esto es algo que tengo que afrontar solo y en la que ninguna de ustedes puede ayudarme. Tengo que aprender de esto y superarlo. Depender de mis niñas no es buena idea, ¿sabes? Algún día, todas se van a ir, es la ley de la vida y no quiero ser un viejito achacoso que les este molestando en la vida que decidan.
Además, no creas que estoy tan desamparado, saldré adelante. Todos lo haremos.-
Luan solo le veía muy seria.
-Yo no me voy a ir nunca.
-Eso dices ahora, cariño.
-No sé mis hermanas, pero yo no me voy a ir. Me voy a quedar contigo siempre. ¡Siempre! -Y le abrazo más fuerte.
Lynn le acarició la cabeza metiendo sus dedos en aquel lacio cabello con aroma a caramelo.
-Que voy a hacer contigo, Luan.
-No sé, solo no me corras de tu cuarto, por favor.- Le respondió para luego darle un beso en la mejilla, y otro, y otro, y otro.
Ya, ya, ya, estate quieta -dijo Lynn- eso no te salva de que estás castigada.
-Malo que eres.- le dijo caprichosamente y se le pegó más. Lynn pudo sentir su pequeña nariz olfateándole discretamente el hombro.
-¿Te gusta mi perfume?
-Mucho...- Respondió ella, y fue la forma en que lo dijo lo que regresó a Lynn a una realidad.
Se vino un silencio.
Lynn seguía mirando el techo mientras sentía el radiar del calor de la joven a su lado, a la vez que sentía su propio cuerpo, algo extraño.
Se ensimismó en un pensamiento.
Sabía que Luan ya no era una niña y entendía que lo que había pasado entre ellos debía quedarse esclarecido para poder dejarse atrás como se debe. Y quizá también, hacer que pararan los sueños incorrectos que había estado teniendo.
Lynn separó a Luan muy delicadamente, se giró para quedar de frente a ella. La chica se estremeció un poco al ver de nueva cuenta el rostro de su padre, serio.
-¿Pasa algo, papá?
-Luan, cariño, es necesario que las cosas queden totalmente claras con nosotros. Así que necesito que me seas completamente sincera.
-Claro, papi, ¿dime?- Contestó Luan sin dejar de mirarlo. Estaba algo asustada.
-Es...con respecto a lo que sucedió en el sillón.
Luan se relajó y sonrió. -¿Otra vez eso? Papi, ya te dije que eso fue un accidente. Estabas semidormido y me confundiste con...con mamá.- le costaba mencionar a Rita.-Que lo entiendo perfectamente, nunca te culparía de nada y que nadie se va a enterar, nunca, jamás, nunca. Es algo solo entre tú y yo.
-Si, me queda claro que entiendes bien el por qué sucedió. - El hombre tragó saliva, tenía miedo, pero era completamente necesario seguir.
-La pregunta es, Luan...
¿Te gustó?
Mucho...-murmuró Luan.
Creo que este es la última actualización del año. Quiero decirles que les apreció por leer y agradezco cada uno de sus comentarios. Gracias por estar.
Un saludo a los amigos que comentan en esta historia: Luis Carlos, simm36, JOnas Nagera, FandelLapiven, y a aquellos que me falten que han seguido esta historia desde sus inicios, algunos, siguen hasta hoy.
GRACIAS Y NOS VEMOS EL AÑOS QUE VIENE
Lobo Hibiky
