Capitulo 26

Athena entro a la habitación de Hana y encontró a Cyndy sosteniendo a la niña muy asustada.

— Señorita ¿Qué esta pasando? - pregunto Cyndy, Athena estaba tan dolorida que su rostro pálido, sudaba y estaba a punto de desmayarse. Pero ese no es el momento. — ¿Se encuentra bien?

— Si, si, pero tenemos que salir de aqui ahora. - Athena tomó el bolso maternal de Hana y coloco algunas cosas esenciales. — ¡Vamos Cyndy! - la apuro la psíquica mientras que la niñera llevaba a la bebe en sus brazos.

Las tres bajaron apuradas por las escaleras y al llegar al final un hombre de Alex salió disparado por la puerta.

Athena por instinto protegió a Cyndy con la niña extendiendo sus brazos delante de ellas. Fue ahi cuando vio a dos hombres extraños entrar y al ver al pelirrojo se quedo atónita.

El hombre que fue disparado hacia adentro de la casa era Eric el hombre de confianza de Alex quien se levantó de inmediato para seguir peleando con Iori pero recibió instrucciones de Alex por la radio.

"Deja que se vayan" - le indicó su jefe lo cual Eric frunció el ceño ¿Dejara que se lleven a Athena?

"¿Puede repetirlo Alex? "

"¡No me hagas repetirlo! Solo deja que se vaya " - le gritó disgustado lo cual Eric bajo sus brazo dando a entender que termino la batalla.

— Athena.. - murmuro Iori al ver a la psíquica como protegia a una mujer con una bebe en brazos, observó sus ojos rojos y la parte inferior del labio estaba lastimado como si alguien la hubiera golpeado.

— Iori.. ¿Que haces aquí?

Athena habia imaginado en muchos tipos de encuentros con él, pero ¿y el resultado? Resultó ser esta situación.

El pelirrojo se sorprendió al escucharla ¿Acaso ya sabia quien era? ¿Recordó? Si es asi ¿Porqué no lo llamo? Iori la tomó del brazo y le preguntó:

— ¿Por qué estoy aquí? ¿Qué piensas? Si no descubro que estas aqui ¿te esconderás por el resto de tu vida? - La agarró con tanta fuerza que casi le rompió el brazo, pero Athena no se resistió.

Los dos se enfrentan, uno tranquilo y el otro irritable.

Athena miró sus ojos enojados y dijo:

— No quiero esconderme de ti. Solo estoy aquí porque crei ser otra persona.. no tiene nada que ver con no verte.

— ¿Hace cuanto que sabes que eres Athena? ¡CONTESTA! - le gritó. Esta mujer sabia todo y decidió no verlo, no llamarlo.

Los demás presentes decidieron no meterse y dejar que hablen.

— Iori Yagami, por favor cálmate -De hecho, Athena podía saber que el pelirrojo imaginaba cosas que no eran ciertas.

— ¿Calmate? ¿Crees que puedo calmarme? Llevas meces en este lugar y has cambiado mucho.. te has vuelto más audaz. -Dijo Iori con frialdad, no parecia ella, su cabello lila era aun mas corto por los hombros y tenia algunas mechas de un color purpura mas oscuro, seguía teniendo esa mirada inexpresiva.

Athena comenzó a sentir dolor en el brazo. Pareciera que Alex y Iori se pusieron de acuerdo para lastimarla el dia de hoy.

— Todo el mundo cambia, y tú también, ¿no? ¡No! De hecho, sigues siendo el mismo. dominante e irrazonable que antes. - Athena no sabia porque lo dijo pero lo sentía en el fondo.

— ¡Sin embargo aunque hayas cambiado, eres mi mujer, mi esposa! -Finalmente, Iori la soltó. También notó que algo andaba mal con ella. Pero en el momento en que la soltó, ella se derrumbó en el suelo ya había caído desmayada.

— ¡Señorita Athena! - exclamó Cyndy angustiada con la niña en brazos.

Akira y Liam acudieron a Athena, no importa cuán enojado estuviera Iori, su enojo desapareció en un instante. Se inclinó y la levantó.

— Resulta que tu truco tampoco ha cambiado -Dijo impotente, tenia que llevarla al hospital.

— Señor espere ¿Qué hay de Alex? - pregunto Akira esperando la orden de ir acabar con ese sujeto lo cual Eric lo fulmino con la mirada.

— Déjalo. No gastare mi tiempo con ese psicópata- para Iori lo importante era Athena no le interesaba vengarse de Alex ya que golpearlo no le devolverá los meces que le robo a estar con su esposa, Athena ya está con el y cuando iba a salir con ella en brazos.

— ¿Y la niña? - pregunto Cyndy sosteniendo a la pequeña comenzó a llorar. ¿Acaso iba a dejarla?

Iori no tuvo el valor de ver a la pequeña..

Hinako le comento sobre una niña recién nacida pero.. ¿Sera hija de Alex? Si fuera asi la mujer no hubiera mencionado a la niña y tendría a Alex enojado reclamando su paternidad a menos que sea un padre irresponsable.

"Esa niña tiene que ser mía ¡MIA! " - pensó Iori un poco confuso.

— Liam toma a mi hija. - hablo Iori al fin lo cual el asintió y Cyndy le entrego a la bebe y también la pañalera con todas las cosas.

La niñera los vio a irse de la casa con tristeza, iba a extrañar a la señorita y a la pequeña.

Athena desde el vehículo un poco débil vio a Alex en la ventana de la casa, observando con melancolía como se llevaban a la psíquica, sabia que ya no volveria a verla.

Athena yacía en la sala, con un tubo de aguja en el dorso de la mano.

— ¿Qué le pasa a ella?

—Sr.Yagami, su esposa tiene el estómago débil. Podría ser que se desmayó debido a una dieta irregular - Dijo el doctor, el rostro de Iori estaba sombrío.

— ¿Cuándo se despertara? -El tono de Iori se suavizó un poco. Esta mujer parece llevar una vida bastante buena. ¿Cómo pudo descuidar su salud?

Iori y Athena habían estado separados durante meces, no esperaba tener que verla de nuevo en un hospital aunque se sintió afortunado de que ella todavía estuviera bien. No importa lo que hubiera sucedido en los últimos meces, a él no le importaba si paso algo con Alex en lo absoluto. Pero en los dias siguientes, ella debe regresar con él y ser su Sra. Yagami.

Iori estaba sentado en una silla sosteniendo su mano, de repente saco de su bolsillo el anillo de matrimonio que le habia entregado a Athena el dia de su casamiento, Ami lo encontró tirado en la habitación que usaba Minerva en la mansión, al segundo siguiente le agarró la mano y le colocó el anillo de diamantes en en el dedo anular de su esposa, nadie más tenía derecho a llevar un anillo por ella excepto él.

Cuando Athena se despertó, ya era medio día, la luz brillante fuera de la ventana brilló en la habitación. Se dio la vuelta y vio al hombre a su lado. ¿Por qué estaba alli?'

A la mañana cuando se iba de casa de Alex en el automóvil del pelirrojo, solo supo que el la había llevado al hospital.

—¿Estas bien?

Athena asintió y se sentó con los brazos.

—Sr. Yagami, gracias por enviarme al hospital.

— ¿Es todo? - Iori quería escuchar más respuestas de ella, y lo último que queria escuchar era la palabra gracias. — ¿Recuerdas algo?

— Sé que mi nombre es Athena Asamiya y que fui secuestrada por Alex durante mi accidente en dónde perdi mis recuerdos, lo supe anoche no tenias porque lastimar mi brazo. - Athena se sentó y se apoyó en la cama.

— Tu.. - Iori estaba enojado, esta mujer era la única que podía hacerlo enojar facilmente. ¿Accidente? ¿Habla de lo que inventó el playboy para acercarse a ella?

— ¿Donde esta Hana? -Iori se quedo confundido ¿Habla de su hermana fallecida? —Es el nombre de mi hija ¿Dónde esta?

— Liam la esta alimentando no te preocupes ella esta bien. - respondió el pelirrojo algo perdido ¿Le puso a la bebé el nombre de Hana? — ¿Porqué le pusiste ese nombre?

—Vi un collar muy bonito en uno de mis sueños, tenía ese nombre grabado. - Athena no quiso dar mas explicaciones. — Quiero verla. - iba a levantarse pero Iori se lo impidió.

— Pediré que la traigan no tienes que esforzarte. Aún estás débil

— Señor Yagami, conozco mi propia salud -. Athena ya estaba acostumbrada. No importaba, solo queria a su hija, Iori no le inspiraba confianza.

Al ver que Athena estaba a punto de irse, Iori tiró de ella hacia atrás y le preguntó:

— Athena, ¿estás escuchando lo que te dije?

— ¿Es necesario que te escuche? Casi no te conozco y mi hija esta sola con tus hombres y no me agrada.

Athena todavía estaba débil y no deseaba pelear con él. Antes de que ella diera unos pasos, fue empujada hacia atrás por él.

— ¿Por qué eres tan desconfiada? ¿Crees que pueda hacerle daño a mi hija? -dijo Iori quien empujo a Athena a hacia la cama. En el momento en que terminó sus palabras, sonó su teléfono.

Athena se quedó quieta.

"Nina", respondió.

"Iori, ¿dónde estás? Te espere en la mansión toda el día "

"Estoy ocupado, hablamos mas tarde." Iori era una persona que no daba explicaciones innecesarias, por lo que solo le dio a Nina unas breves cinco palabras.

"Iori, ¿estás en la compañia ahora? ¿Vendras para la cena? "

Athena escuchó la voz de la mujer y se sintió muy inquieta, le resultaba familiar.

"No, tengo que colgar ahora. No estoy en el país. " - Iori colgó el teléfono y se acerca a Athena.

—¿Que quieres para almorzar? Le pediré a Akira que compre lo que quieras -Miró a la mujer que tenía la fuerza para pelear con él en ese momento. Ahora ella estaba tendida allí débilmente.

— ¡No quiero! Solo quiero ver a Hana.

Iori tomó su teléfono y marcó un número.

"Trae a la niña y unos platillos de comida quiero algunos recién preparados".

" Señor Yagami. Se lo llevaré de inmediato " -La persona al otro lado del teléfono prometió ocuparse de ello tan pronto como recibió la llamada telefónica.

— Sr Yagami, tu prometida te ha llamado. Creo que para no causar ningún problema, será mejor que vuelvas a Japón lo antes posible. -Athena le dijo a Iori con indiferencia.

Iori arqueó las cejas, ¿Acaso sintió celos de Nina?

—Piensas demasiado. Soy un hombre casado al igual que tu. - le indicó el anillo que Athena llevaba en su dedo el cual ella se sorprendió al ver ese anillo de diamantes ¿Cuándo llego ahi? Debía valer una fortuna.

En menos de media hora, dos personas entraron uno era Akira que llevaba la comida y el otro una enfermera a la pequeña Hana en una cuna de hospital la tomó y la colocaron en brazos de Athena quien la recibió feliz al ver que su pequeña sonreía muy animada.

Akira empujo la mesa con comida y postres ordenados por Iori a la habitación, mirando los diversos sabores en la mesa de almuerzo, Athena preguntó:

— ¿Vas a abrir un restaurante aqui?

— Puedes comer lo que quieras - Iori la miró y le saco a la pequeña de sus brazos para que comiera a gusto lo que asombro a Akira, Iori no era la clase de persona que le agrada a los niños, en cambio la niña miro al pelirrojo y sonrió dulcemente, el pelirrojo quedo maravillado al ver de frente a la niña, su carita era la imágen de Athena pero la mirada y el cabello eran igual a los de Iori, era la combinación perfecta de ambos, Athena solo lo observó algo conmovida al ver que la niña no lloraba como lo hacia en brazos de Alex, es mas balbuceaba y trataba de tocar la cara de Iori estirando sus manitas lo cual Iori las beso suavemente para luego dejar a la pequeña en la cuna con extremo cuidado. —Primero llena tu estómago.

— Esta bien pero.. no se si pueda comer todo esto.

— Entonces, ¿qué puedes comer?

En ese momento, el médico y la enfermera entraron y vieron la comida en la mesa de almuerzo.

—Sr. Yagami, la señora no esta bien del estómago, ella no puede comer estos por el momento. Debería comer gachas de mijo para nutrir su estómago. - El médico le recordó amablemente, ¡pero la mirada en los ojos de Iori podría asustar a cualquiera!

— Quiero que le hagan un exámen fisico lo antes posible -Iori también se dio cuenta de que actuó sin pensar, de hecho queria que Athena se alimentara y recuperar fuerzas, a decir verdad la noto aún mas delgada que la última vez.

— Por supuesto me ocuparé de inmediato. -El médico le hizo Athena un examen fisico y dijo: — Sr. Yagami, la señora está mucho mejor ahora. Solo necesita tomar los medicamentos a tiempo. -luego ordenó a la enfermera que le saquen el tubo de aguja del brazo de Athena.

— Muy bien, doctor, arregle su salida del hospital debemos volver a Japón.

Athena al escucharlo lo miró con atención.

— ¿Japon? No, no yo no puedo ir a Japón mi vida esta en Texas - explico un poco incrédula. Ella se detuvo al ver que Iori no tenia intenciones de dejarla en America, su rostro se oscureció. — ¡No puedes obligarme!

Iori se sorprendió cuando escuchó su voz aguda. No esperaba que Athena se reusara a irse con el, el médico y todos salieron de la habitación dejando solo a la pareja.

El suspiró y cerró los ojos. Momentos después, se volvió para mirar a la psíquica, su mirada fría y distante.

— ¿Qué sucede contigo? - Iori frunció el ceño y agarró su muñeca. El cambio drástico en su reacción lo sorprendió.

— No me ire de América- Athena retiró la mano de su agarre. Decidió mantener la calma y no revelar sus emociones.

— Eres mi esposa, debes estar a mi lado. - Iori estaba descontento con su esposa.

— Eso no me obliga a irme a Japón- Athena se burló. Iori frotó las cejas y soltó un fuerte suspiro. No queria perder la paciencia con ella, se incorporó y la miró mas tranquilo.

— Mi vida esta en Tokio, mi empresa mi casa.. todo esta allá- Athena cruzó los brazos sobre su pecho.

— Eso no tiene nada que ver conmigo, yo tengo mi trabajo aquí y pronto mi jefa cuenta conmigo para terminar la nueva colección de invierno, también tenemos programado un desfile de modas.. la vida que recuerdo es aquí -Ella estaba hirviendo de rabia y respiró hondo para controlar su enfado.

— Es lo mejor, puedes seguír tu vida en Tokio. Si deseas continuar diseñando y tener tu propia marca de ropa te ayudaré en lo que necesites.

— Se nota que tienes mucho dinero ¿Verdad? - Athena volvio hacer sarcástica.

— Solo busco una solución.

Iori la agarró por los hombros y la acorralo contra el colchón tratándo de convencerla. El rostro de Athena enrojeció de rabia mientras que ojos oscuros de Iori se clavaron en los de ella; parecía aterrador.

— Haz lo que quieras, si quieres quedarte un tiempo en Texas me quedaré contigo.

— ¡Está loco! —gritó Athena mientras intentaba zafarse de su agarre. —¡No me toques! quieres engañarme al igual que Alex hizo conmigo. ¿Qué te hace pensar que te escucharía? - Antes de que pudiera pronunciar otra palabra, Iori la envolvió en un fuerte abrazo. Su cuerpo tembló, porque ya no podía controlar sus emociones, había soñado muchas veces con el pelirrojo que al tenerlo tan cerca era como revivir un nuevo sueño, Iori es una personalidad infuyente en el mundo de los negocios. Sin embargo, su voz se quebró cuando habló.

— No tengas miedo. No te haré nada sin tu consentmiento. Sólo quiero hablar contigo. ¿Puedes por favor escucharme? - Sabía que Athena no estaba contenta, pero no sabía qué hacer para que se sintera mejor. — Solo quiero que sepas que no he dejado de pasar en ti ni un solo momento y si quieres quedarte aquí con Hana lo permitiré solo déjame estar a tu lado. De ahora en adelante, escucharé cada una de tus palabras, solo confía en ti, no las dejaré solas, si quieres regañame, golpéame, haz lo que quieras para desahogar tu ira, pero por favor no me alejes, eres mi única familia y esto de ser padre es nuevo para mí. Estoy obligado a cometer errores. Corrígeme si hago algo mal, pero no me des la espalda. Quiero ser un mejor hombre, un mejor esposo y padre. - Iori miró fijamente a los ojos de Athena Sus caras estaban a centímetros de distancia. La intensidad de su mirada atrapó a la psíquica. El aire desgreñado del pelirrojo rozó suavemente su rostro, emanando una leve fragancia a menta. El hombre serio y gruñón ahora parecía vulnerable frente a ella. Athena se dio cuenta de que hablaba en serio cada palabra.

El fuerte viento de afuera hizo retumbar un poco las ventanas,ella frunció los labios y miró hacia otro lado.

—Levántate primero. Luego hablaremos, lo prometo. - Ella trató de alejarlo. Su nariz casi rozó la de él.

— Un momento - Iori la abrazó con más fuerza y la miró a los ojos. — Solo dame una respuesta- Athena le pellizcó el brazo. Su ira casi había disminuido.

Se dio cuenta de que el pelirrojo no tenía experiencia en el amor, pero estaba dispuesto a hacer un esfuerzo y cambiar por ella.

Signifcaba que realmente se preocupaba por ella y por Hana. Sin embargo, Athena no quería acceder fácilmente. Ella puso los ojos en blanco y miró hacia otro lado.

— Esta bien me iré contigo a Japón, ahora suéltame que me estas asfixiando. - la mirada de Iori se desvió lentamente hacia ella.

Él asintó y de mala gana la soltó. Sin embargo, su corazón se hundió tan pronto como ella se alejó de él levantándose de la cama. Se sentía como si algo faltara. Iori inmediatamente agarró la mano de Athena y tiró de ella hacia atrás.

— ¡Ay! ¿Qué estás haciendo? Hemos llegado a un acuerdo, ¿no? - Athena chilló cuando perdió el equilibrio y se desplomó en sus brazos.

Iori frunció los labios mientras recorría con los ojos su rostro. La suave luz parecía delinear sus hermosos rasgos. Parecía un cazador esperando atrapar a su presa.

— Bésame -. Antes de que Athena pudiera responder, él rápidamente tomó sus mejillas y le mordió el labio. A pesar de que parecía frío y distante, era realmente bueno para fingir que parecía inocente. Era más peligroso y poderoso que los demás, pero Athena aún no se había dado cuenta. Iori le mordió el labio inferior y le abrió la boca introdujo su lengua saboreando sus labios. Ella en un impulso envolvió sus brazos alrededor de la cintura de Iori. Los vientos aulladores dejaron de soplar y la habitación quedó en silencio como si el tiempo se hubiera detenido. Sólo el roce de las ropas y sus suaves gemidos se oían en la quietud del dia.

— Athena, lo siento pero te necesito - La voz de Iori estaba llena de lujuria. Deslizó suavemente sus dedos por los labios de la psíquica y colocó un mechón de cabello sudoroso detrás de su oreja. Antes de que Athena pudiera responder, Iori le besó el lóbulo de la oreja, la levantó y la llevó a la cama, el beso fue tan intenso que dejó a Athena aturdida y sin aliento. Su rostro se había puesto rojo. Ella acarició su cabello rojo mientras sus ojos rodaban en éxtasis. Ella no sabía qué hacer. Iori la inmovilizó en la cama y la besó apasionadamente. Parecía como si el pelirrojo tuviera completo control sobre su cuerpo y sus emociones.

— Iori, espera…- Athena se sintó débil y fácida cuando sintó las manos de él metiéndose debajo de su ropa.

— Shh… No digas nada, y no pienses en nada. Déjame todo a mí. -La voz baja y magnétca del pelirrojo hizo que su cuerpo temblara. Se sentía como si él hubiera lanzado un hechizo sobre ella.

Envolviendo sus brazos alrededor del cuello del pelirrojo, Athena respondió a su beso apasionado, Iori se quitó la chaqueta mientras se sentaba a horcajadas sobre ella. Cuando la mano de Iori se deslizó debajo de su ropa de hospital y tocó sus bragas, sintó algo como una toalla sanitaria. Sus manos se detuvieron; él levantó la cabeza y la miró.

—¿Estás en tu periodo? -Athena se apoyó en su brazo, jadeando, en busca de aire. Su cara se puso escarlata.

—Te dije que esperaras - dijo ella mirando hacia otro lado. Iori suspiró y dio un paso atrás, envolviendo la sábana alrededor de ella.

— ¿Cuándo vas a…

— En tres días.

Iori le acarició el pelo. Luego, hundió la cabeza en su pecho y respiró hondo.

— Extrañe tu aroma -Una sonrisa genuina se dibujo en la cara de Iori al saber que no le era indiferente, minutos más tarde, el se puso de pie y besó la comisura de sus labios. Sus ojos inyectados en sangre tenían una emoción ilegible. —Bien. -Tragó saliva y se aclaró la garganta. —Voy a ducharme. -No fue fácil contener el deseo que corría por sus venas. Iori estaba cansado, habia esperado meces para hacerle el amor a su esposa. Ahora que la tenía sus esperanzas y deseos habían llegado a su punto máximo.

Desafortunadamente, no pudo contnuar porque Athena estaba en su período. Iori podía sentir su sangre correr hacia el sur. Se sentía como si estuviera a punto de explotar y estallar en una bola de fuego. Se puso de pie torpemente, agarrando su chaqueta.

Ella estaba envuelta en la sábana, revelando nada más que su rostro impecable. Sus ojos llorosos se encontraron con los de Iori. Ella frunció los labios que aún hormigueaban después de todos los besos.

—Está bien, usa la ducha de la habitación- Su belleza prístina podría despertar fácilmente el deseo de los hombres de protegerla y cuidarla. Iori se inclinó hacia delante y la besó en los labios.

— No es de extrañar que cooperaras, la pasamos muy bien juntos, siempre -susurró, riéndo lo cual sorprendió a la psíquica. — No te soltaré la próxima vez - Con eso fue al baño y se dio una ducha fría hasta que sus hormonas se calmaron. Después de asegurarse de que Iori estaba dentro del baño, Athena se tapo la cara con las sabanas ¿Cómo este hombre pudo controlar sus emociones al punto de entregarse a el?

Sus piernas todavía temblando y el corazón latiendo como loco.

Continuará