Amor en el mar

DGM no me pertenece

Capítulo 1

Road Kamelot estaba totalmente aburrida, su vida diaria; ser hija de un político importante no era algo relevante para ella. Es cierto que nunca le había hecho falta nada material ni monetario, pero a su vida le faltaba emoción, era demasiado monótono, como vivir en una jaula de oro. En todo momento tenía que ser educada, no podía hacer ni ir a dónde quisiera y lo que era peor, ni siquiera iba a la escuela, envidiaba a todas esas chicas que pasaban por la ciudad con sus uniformes escolares, conversando con sus amigos al finalizar un día más de estudios, todos sus maestros fueron particulares, solo de esa manera su educación de excelencia estaba asegurada.

Ahora tenía que prepararse en el mundo laboral para ser de apoyo a su padre, no es que no lo comprendiera, pero no quería dedicarse a lo que sus padres prepararon para ella.

Ese día, tomaron un barco para pasar una semana de vacaciones, ese era su regalo de graduación de la universidad. Tampoco era algo que le disgustara, pero esa no era la primera vez que subían a ese tipo de barco, pero ella no quería tener que seguir reglas incluso en esos momentos, solo quería divertirse un poco.

Una vez que se instaló en su camarote, se escapó de la vista de sus padres, simplemente para dar una vuelta.

Primero fue a la cubierta para tomar un poco de aire fresco. Observaba el amplio mar y cómo la tierra poco a poco se iba alejando. De repente, escuchó unas voces que la hicieron voltear.

—Maestro, entonces, ¿me dejarás hacer lo que sea?

—No lo que sea, estúpido alumno, pero en este viaje al que nos invitaron no es necesario que hagas algo, y de hecho me harías un favor si desapareces de mi vista por esta semana.

—¿Por eso los camarotes separados?

—No quiero lidiar con niños.

—Ya no soy un niño, tengo 23.

—Lo que sea.

Road vio como aquella persona de cabello largo rojo, se iba con una linda dama y como el chico de blancos cabellos suspiraba aliviado, pero a la vez parecía un poco perdido, probablemente no sabía que hacer, al tener tiempo libre sin esperarlo.

El chico volteó para seguir con su camino, pero se encontró con la mirada de Road. Hubo algo en ese cruce de miradas que no supieron identificar. En un impulso que no sabía que podía tener, la chica se acercó a él, extendió su mano y se presentó.

—Road Kamelot.

—Allen Walker—le respondió, tomando su mano.

Ese chico era extraño, nunca había tenido alguna amistad con alguno antes, pero ese cabello blanco y una extraña cicatriz roja que cruzaba su ojo izquierdo, le hacía sentir curiosidad. Road no pensaba que fuera algo grosero de su parte, pero extendió su mano para tocar aquella cicatriz.

—Curioso—mencionó.

Allen se sintió un poco incómodo, nunca nadie había tenido la confianza como para acercarse tanto a él y menos tocarlo tan descaradamente, la gente solía señalarlo y evitarlo por su aspecto, pero esa chica era diferente, ni siquiera parecía que le desagradara.

—¿Curioso? — repitió él—solo es una cicatriz.

—Pero tiene una forma curiosa que hace que se te vea bien, como un tatuaje o algo así.

Allen no sabía que pensar de ese comentario, esa cicatriz la obtuvo el día en que su padre murió y a pesar de ser un recordatorio de ese fatídico día, esa chica decía que le quedaba bien. ¿Podría llevarse bien con ella? No tenía ni un plan para pasar esos días, no le hacía mal la compañía.

—¿Quieres beber algo? Yo invito.

A pesar de ser un chico solitario y no tener ni idea de cómo relacionarse y menos con una chica, se le estaba dando fácil el hecho de hablar con ella. Aunque ahora que lo pensaba, no sabía si era buena idea hacer que tomara algo, ¿era aún menor de edad?

Road tampoco era muy sociable, no tenía a ningún amigo de su edad, y ciertamente no le gustaba mucho beber, pero ella quería divertirse y ese chico parecía la solución a sus problemas.

—Acepto tu oferta.

¿Quién era exactamente esa chica?

Era increíble que, en tan pocas horas, ya se llevaban realmente bien. Descubrieron que tenían muchos gustos en común, incluidos algunos sueños y metas a conseguir.

Él le había hablado de su padre y de su insoportable maestro y Road le contó de su asfixiante familia y sus deseos de volar lejos con sus propias alas.

Ya en sus habitaciones, ambos pensaban en el otro. ¿Era algo extraño sentirse atraído por alguien a quien conociste horas antes? Ninguno de los dos tenía experiencia, ¿podían permitirse un romance pasajero o intentar algo más?

Al día siguiente se vieron en el comedor. Habían acordado que toda esa semana se la pasarían juntos. Durante ese día se la pasaron de maravilla, comieron todo lo que quisieron, pasearon por todo el barco, incluidos lugares donde no debían de estar ya que los echaron varias veces.

También vieron cosas que no debían como un par de parejas escondidas haciendo cosas no aptas para todo público, que suponían estaban en su luna de miel, incluso uno de ellos intentó golpear a Allen por interrumpir, pero él sabía luchar muy bien y lo dejó noqueado. Se estaban divirtiendo como nunca habían hecho.

Road comenzaba a pensar seriamente si encontrarse con Allen era su destino, cada minuto que pasaba con él, se la pasaba muy a gusto y le tomaba cariño cada vez más. Además, Allen era su chico ideal, era amable y muy lindo, sabía hacer muchas cosas y tenía muchos sueños por cumplir como ella. También tenía un lado salvaje y atrevido, incluso un poco egoísta, pero todo eso lo hacía perfecto ante sus ojos. ¿Se estaba enamorando o el mar a su alrededor le hacía tener fantasías?

Allen no sabía qué pensar de Road, la primera vez que la vio parecía pequeña, una niña de familia rica, pero a pesar de su apariencia, era diferente, ella quería alcanzar sus sueños por ella misma, no por mérito de alguien más, simplemente quería su propio camino y no el que su padre había creado para ella. Era una chica muy inteligente, divertida y muy linda, sabía muchas cosas que ella misma había leído e investigado, así que tenían mucho de qué hablar. Aunque también tenía un lado egocéntrico y un poco malvado y sarcástico, pero poco le importaba, eso la hacía única.

Pero, se estaba dando cuenta de que pensaba demasiado bien de ella y su compañía lo hacía sentirse bien, nunca se había sentido así y se preguntaba qué era ese curioso sentimiento que comenzaba a crecer en él. Igual era interesante darse cuenta de que en un solo día de conocerla, un sentimiento de protección creció dentro de él, quería sacarla de esa vida y lograr que cumpliera sus objetivos y metas, podría convertirse en su mejor aliado para ello, ya que eso era lo único que tenía para ofrecerle.