Todos los derechos de la historia pertenecen a Elle Kennedy, solo hago esto por diversión y entretenimiento, igualmente, los derechos de Miraculous Ladybug pertenecen a Thomas Astruc, refiriendonos a los personajes.
Este escrito es sin fines de lucro.
Cabe mencionar que algunas escenas no pertenecen al libro del cual me base para realizar la historia.
¡Disfruten la lectura!
• ProhibidoEnamorarse•
Capitulo Dos
•Adrien•
Cuando llegue a la residencia en la vivo me encontré con mis compañeros hechos unos libertinos. La casa esta hecha un desastre, hay bolsas de comida rápida esparcidas por la mesa que funge como comedor, los sillones de la enorme sala están ocupados por Nino y por Max, los cuales están jugando una partida Online de GTA en la consola del ultimo mencionado.
Nino me mira de reojo y se toma un par de segundos para lanzarme una cerveza, me sonríe y se concentra en terminar aquel reto a lado de nuestro compañero.
Comienzo a caminar hacia el otro sillón pero me encuentro con Kim y Alix escenificando una película erótica. La peli rosa se encuentra a horcadas sobre el corredor estrella de la Universidad, comiéndole la boca, ambos están sin camisa y por lo que veo, Alix esta totalmente desnuda del torso; me giro hacia el sillón individual y decido observar la partida del otro par.
Abro mi cerveza y me medito como hare para poder sacar adelante la materia de Ética Filosófica; justo venia llegando del grupo de estudio pero no veo mucha mejora en el par de días que he acudido; las sesiones de modelaje y mi carrera en Artes y Diseño me estaban matando, eso sin contar las practicas de Esgrima; y no pueden faltar las constantes salidas a boilerroom y afterparty que tenemos este trió de cabezas hueca con los que vivo y yo.
— hay una sorpresa en tu habitación — Nino me sonríe juguetón y Max le secunda, arqueo una ceja y decido tomar un trago a mi bebida
— y esa es... —
— averígualo tu mismo — noto como ambos están conteniendo la respiración para no reírse en mi cara, entrecierro los ojos y me pregunto si es acaso una mala broma la que me están gastando. Con ese par es mas que esperado una broma pesada.
— parece ser que la has tenido un poco olvidada, ha estado aquí mas de una hora, yo no esperaría ni cinco minutos — escucho la voz de Alix detrás de mi y mi curiosidad puede conmigo. No logro entender mucho lo que me dice así que me empino la cerveza y me dispongo a subir a mi habitación.
La ventaja de dar mas capital para poder rentar una residencia de lujo es que me he quedado con la habitación mas grande, la que por ende trae incluido un baño privado; el cual estoy deseando tener enfrente, necesito urgentemente una ducha relajante.
Cuando abrí la puerta me quedo estático en el umbral, una pálida mujer de cabello negro-azulado me estaba mirando con sus marrones y brillantes ojos, trae puesto un conjunto de encaje negro que le queda a la perfección, me humedezco los labios al notar como se acaricia suavemente la pierna descubierta, con parsimonia cierro la puerta y me acerco a ella.
— Monsieur Agreste, estoy aquí para ser castigada, me he portado mal — siento como la excitación corre por mis venas, contemplo a la bella chica que tengo sobre mi cama, en mi habitación; ella se mueve de forma sensual y aquel dialogo es parte de nuestro juego.
— El castigo es correspondiente a tu falta, Kagami — comienzo a quitarme la chaqueta y la dejo sobre el pequeño diván de tengo debajo de la ventana junto a la puerta. La morena me mira expectante y con erotismo se me acerca hasta colar sus frías manos debajo de la playera negra que traigo puesta, a tientas y sin quitarme la mira de encima comienza a acariciar mis caderas y a desabrochar mis pantalones.
— ¿como planea castigarme, Monsieur Agreste? — sus evidentes ganas de ser azotada me excitan y la tomo con brusquedad de su pequeña muñeca izquierda, le arrebato el cinturón que justo acaba de sacar de mis pantalones y la empujo contra la cama, ella gime y puedo notar como le encanta el trato que le doy.
Con ansias y casi con violencia le destrozo sus pequeñas bragas negras, ella gime cada vez mas excitada y yo estoy mas que listo para hacerla gozar.
— Vas a mantener la boca cerrada y disfrutaras de lo que has venido a buscar —
...
Observo a Kagami vestirse mientras me da la espalda; estuvimos un par de horas disfrutando nos y como es nuestra costumbre, ninguno duerme con el otro.
Se que ella esta buscando algo mas conmigo, y aun cuando lo hemos mantenido casual; mas yo que ella, esto se ha comenzado a ir de mis manos. Kagami es una bella mujer con ascendencia Nipona, es de una buena familia y esta estudiando Derecho, la conozco desde hace un par de años y se que es una persona muy introvertida. Cuando esto empezó nos entendimos de maravilla, pero desde hace un buen tiempo ya no me apetece continuar.
— Había pasado mucho tiempo desde la ultima vez, te había extrañado — cuando escucho esas ultimas palabras se que debo hacer algo.
Las chicas no dicen te había extrañado si no quisieran escuchar las mismas palabras de vuelta. Mi primer pensamiento ante aquella declaración es que debo cambiar de tema, debo hacerla olvidar que me ha dicho aquello.
— He tenido muchos asuntos, los exámenes parciales me han robado la vida — me revuelvo el cabello ante tal estupidez, ¿como pude decir aquello?
Ella me mira casi como si estuviera divertida y termina de colocarse los pantalones negros estilo 50s en sus kilométricas piernas.
— estas enterado de que vamos a la misma universidad ¿verdad, Adrien? — casi pude jurar que esta enfadada, pero con Kagami no se cuando podre acertar a su estado de animo, si veo indico de enojo no se si su enfado es para considerarse peligroso — ¿me has extrañado? — se acerca a mi con la clara intención de besarme, a gatas avanza a lo largo de mi cuerpo y choca su nariz con la mía, esta ansiosa por recibir la respuesta y se que quizá han pasado dos o tres minutos desde que ella me hizo la pregunta.
Puedo ver claramente en su rostro como su estado de animo cambia, se levanta con aire molesto y me mira inquisitivamente.
— ¿vas a responder? — una vez mas me quedo mudo, viéndola fijamente a los ojos, no se como decirle que ni siquiera recuerdo cuando fue la ultima vez que nos vimos, y si llego a cometer un error a la hora de explicarle que entre ella y yo no hay nada mas de lo sexual se que terminare con una contusión o una costilla rota; *gracias clases de Kendo*. Kagami se enfada aun mas y con un gruñido de frustración se levanta de su lugar. Me apresuro a alcanzarla, la tomo del brazo para que se gire a mirarme.
— Kagami, sabes que tu y yo somos... —
— ¿Que Adrien? ¿que se supone que somos para ti? — observo como se cruza de brazos y espera la respuesta a su cuestión
—Pensé que estábamos de acuerdo sobre lo que era esto. No quiero nada serio. —La miro fijamente —. Te lo dije desde el principio. — Su expresión se suaviza mientras se muerde el labio inferior, dirige su castaña mirada hacia mi con ilusión.
—Lo sé, pero… Solo pensé…— Largo un suspiro mientras me paso una vez mas la mano por los cabellos; se lo que se contuvo decir, se que ella quiere amor de mi parte y quiere estabilidad, esta buscando la manera de que sienta un fuego intenso por ella y así podamos tener un felices por siempre.
Honestamente, no sé ni por qué me molesto en soltar las reglas en lo que respecta a una relación conmigo, si es que lo que hago con las chicas se puede llamar relación. En mi experiencia, ninguna mujer ha podido mantener una aventura conmigo creyendo que la cosa va a quedarse como una aventura. Kagami puede decir lo contrario; es posible que incluso se convenza a sí misma de que a ella le parece genial el sexo sin ataduras, pero en el fondo espera y reza para que se convierta en algo más profundo. En amor.
Y entonces yo, el villano en su comedia romántica personal, llega y rompe esa burbuja de esperanza, a pesar de que yo nunca mentí sobre mis intenciones, jamas la engañé, ni siquiera por un segundo.
— Tengo que cumplir con demasiadas cosas en mi día a día Kagami, mi carrera como modelo y mi vida académica ya se llevan el 70% de mi tiempo y atención, el resto es para mis actividades extracurriculares, apenas si tengo un segundo libre en la semana — contengo en la garganta las ganas de decirle que aquel poco tiempo que me queda no lo gastare en una pseudo novia que quiera controlarme como bien se que puede llegar a ser Kagami Tsurugi.
— No quiero ser más algo casual para ti. Quiero ser tu novia. —
La pregunta ¿Porque? casi se me escapa en cuanto termine de escuchar lo que ella decía; puedo ser consciente de la furia que crece en mi interior, Kagami siempre ha sido una mujer llamativa y por ende esta acostumbrada a estar con hombres llamativos, cuando ella y yo nos conocimos me quedo muy claro que solo buscaba un estatus, sobre todo cuando se le ilumino el rostro al escuchar mi nombre.
No es que ella quiera amarme o quiera que yo la ame, tampoco es que quiera conocerme, se que solo quiere tener esta relación para otros fines, y esos fines solo son de estatus social. Popularidad.
— Lo lamento Kagami. no puedo —
— ¿no puedes o no quieres? — la furia en sus iris color chocolate casi me hacen temblar, me doy media vuelta y comienzo a buscar mis boxers entre el cumulo de sabanas desparramadas sobre la cama, cuando termino de subirlos me giro hacia ella y la veo con su pequeña blusa puesta y muy atenta a mis movimientos. Casi puedo palpar su impaciencia.
— no es que no quiera estar contigo, eres una chica fabulosa, pero sabes bien que no tenemos esa conexión — me siento en el diván de mi habitación y la miro enfurruñarse.
—No puedo seguir más contigo de esta forma — dice finalmente mientras mira sus descalzos pies, su mirada se eleva para encontrar la mía —Si seguimos haciendo… esto… solo voy a conseguir engancharme más. — No puedo discutir con eso, así que no lo hago. Sonrió al recordar la primera vez que estuvimos desnudos.
—Nos lo hemos pasado bien, ¿verdad? — Tras un segundo de silencio, ella sonríe. Se que aunque este enojada y quiere irse lo mas rápido posible de aquí; podremos olvidar esta discusión y seguiremos tratándonos relativamente igual de bien, sin lo sexual. Aunque disfruto mucho estar dentro de ella es imperativo que esto se termine aquí.
—Sí, nos lo hemos pasado bien — se coloca su bolsa Gabriel en su pequeño hombro y vuelve a mirarme, da un paso hacia mi y se agacha para poder darme un suave beso en los labios; le correspondo tratando de imprimir en el contracto la despedida. La aventura a su lado termino.
—Dicho esto… — Sus ojos brillan con picardía — si cambias de opinión sobre lo de ser tu novia, dímelo —
—Serás la primera persona a la que llame — prometo al tiempo que le lanzo un guiño. Ella besa sus dedos y sopla al aire, enviándome un beso seguido de un guiño, sale por la puerta y me deja en mi habitación a solas.
No dejo de maravillarme de lo fácil que ha sido. Me había estado preparando para una pelea, pero aparte del estallido inicial de cabreo, Kagami ha aceptado la situación como una profesional. Si todas las mujeres fueran tan comprensivas como ella.
Y sí, eso es un ataque de guerra para Marinette.
•Marinette•
Me concentro en realizar los cortes lo mas fino posible; llevo mas de dos horas en la sala de Confección realizando los retoques necesarios al vestido que Lila Rossi utilizara para la entrega de proyectos de invierno, en la Pasarela Anual de Navidad. Nathaniel, mi compañero de proyecto, esta nivelando el largo del vestido, que en este momento lleva puesto la castaña.
Evito soltar un gruñido de molestia; estoy harta de Lila, lo único que hace es decir lo mucho que ha viajado, que ha conocido gente famosa, que se ha liado con ellos, etc, etc. Todos sabemos que aquella arpía es una completa mentirosa. Suelto un suspiro, quizá no todos lo sabemos.
Mi mirada se dirige a Nathaniel, un chico pelirrojo de ojos azules; puedo ver como mira a Lila con ojos soñadores y asiente a todo lo que ella dice, se que des encantarlo sera doloroso para él.
Escucho lo que la ojiverde dice y parece ser que no esta dispuesta a tomar consejos de nadie, ni siquiera de los dos tercios restantes de su equipo para triunfar en la Pasarela.
— Estos colores hacen ver mi piel pálida, no es por nada pero es algo que los jueces calificaran; cuando estuve en Canes, que por si no sabían es la sede anual del Festival Europeo de Cine Internacional; pude estar muy de cerca escuchando el tipo de comentarios y criticas que realizan a las prendas de los nominados — aquella italiana alza casi despreciativamente una parte del vestido y me mira a través del espejo. Me mordí la lengua de solo escuchar tal mentira, tengo todas las ganas de hacer preguntas para evidenciarla, pero se que encontrara mas mentiras para tapar la principal.
Gruño de nuevo.
Mientras me acerco para poder colocar las piezas faltantes con alfileres Lila se mueve para tomar su teléfono celular, el cual había comenzado a sonar. Mantiene una conversación en italiano y no deja de moverse. Tanto Nathaniel como yo nos miramos y yo le lanzo una mirada significativa, él me sonríe casi como disculpando la actitud de Lila y se encoge de hombros.
Largo un suspiro de frustración y decido que ha sido todo por hoy, le hago saber a Nathaniel y comienzo a organizar todo para poder salir de ahí lo antes posible.
— Aun le hace falta mucho para que quede perfecto — veo en el reflejo del enorme espejo a Lila quitarse con cuidado el vestido en el que estamos trabando — aunque creo que si nos reunimos por las tardes podíamos avanzar mas rápido — la mirada perversa que me lanza junto con su sonrisa molesta me hacen querer lanzarle la maquina de coser que tengo enfrente.
Debo relajarme.
— Sabes que tengo un trabajo a medio tiempo — me coloco la mochila en el hombro y la miro de frente — también te he dicho que los fines de semana los tengo libres pero al parecer tienes muchos amigos a los cuales visitar — camino hacia la salida y se que ha entendió mi indirecta; media universidad sabe lo fácil que es Lila Rossi con un par de copas encima.
Ella me mira con enfado y se que le ha dolido que le diga aquello; indignada toma sus cosas y le sonríe a Nathaniel coqueta, noto como el ultimo se pone colorado y pongo los ojos en blanco.
— Nos veremos entonces el martes a la misma hora — Dice y yo suelto un monosílabo en son de afirmación y me retiro del lugar directo a mi residencia; un pequeño edificio para chicas donde mi mejor amiga y yo conseguimos uno de los dos penthouse disponibles, es casi como un pequeño departamento en la planta mas alta del edificio.
Camino muy poco ya que el edificio de Artes, donde se encuentra el taller de Confección, esta muy cerca; decido pasar a comprar un cena ligera y un par de cervezas para Alya. ¿Mencione ya que esta en su época de catar cada cerveza de marca y produccióndiferente que se encuentra?, pues si, lo esta.
Cuando entro al edificio me encuentro con Chloé Bourgeois y con Sabrina Rainconprix en la recepción, ambas se están acomodando sus extravagantes peinados y yo les sonrió cuando paso directo al ascensor.
— Valla Dupain-Cheng, tiene días que te veo recluida cosiendo para Lila — la burla en la voz de Chloé me hace girar los ojos al tiempo que presiono el botón del elevador.
— ya sabes que a veces se le da por tener buenos gustos — le lanzo un guiño y ellas comienzan a reír; las tres llevamos una buena relación, es mas como una relaciónamor-odio, sobre todo entre la Rubia y yo.
Si bien no nos relacionamos tanto, ambas estamos en el entendido que si una esta en problemas o si necesita ayuda, la otra estará ahí si es posible. Eso se dio gracias a que cuando estábamos en el Instituto; si, ambas fuimos a las mismas escuelas durante un largo tiempo, tuvo problemas con la separación de sus padres, la huida de su madre a New York la destrozo a ella y a su papá. Los cambios que sufrió en ese entonces fueron muy drásticos y muchos de sus pseudo amigos la abandonaron también.
En aquel entonces ella me odiaba, odiaba mi talento y la hermosa relación que mis padres tenían entre ellos y conmigo. Eso lo se gracias a que cuando un día después de clases la encontré llorando en los baños; me lo confeso, muy a su pesar.
Decidí que no podía dejarla hundirse en sus tristezas y me la lleve a casa, paso la noche ahí y nuestra amistad nació. No nos hicimos las amigas inseparables pero si la confidente de la otra. Ella fue mi apoyo para superar a Lila en primer año.
Se había puesto tan odiosa conmigo que estuve apunto de transferirme de universidad, Chloé me dio unas buenas cachetadas; nada literal, y reaccione. Ambas nos hicimos cargo y la escuela entera se entero de un tanto de sus mentiras, limpie mi nombre. Aun así, Lila continua haciendo de las suyas y aun quedan de los que se las tragan.
Cuando las puertas del elevador se abrieron me encontré con Alya parada en el pasillo, expectante. Su mirada color almendra pareció desilusionarse cuando me vio aparecer. Arquee las cejas y comencé a caminar hacia ella
— Por tu expresión diría que no estas feliz de verme — ella soltó una carcajada y corrió a ayudarme con las dos bolsas que cargaba, casualmente tomo la de sus cervezas.
— Justo salieron Chloé y Sabrina, ambas iban a una fiesta de fraternidad y juraba que estaban subiendo, estaba lista para burlarme de ellas — Hurga en la bolsa y su mirada se le ilumina al ver la edición especial de cerveza artesanal que le traje — ¡oh! Marinette, eres la mejor amiga que existe ¿lo sabias? — me da un fugaz abrazo y corre al dormitorio para degustar su bebida, yo entro detrás de ella y me instalo en mi sillón favorito, un pequeño sillón individual color gris — has vuelto tarde otra vez —
— Proyecto de invierno —Me quito los zapatos de una patada y lanzo mi abrigo sobre la cama; a continuación empiezo a desvestirme hasta quedarme en ropa interior a pesar de que Alya bebe su cerveza parada junto al frigo.
Hace algún tiempo yo era demasiado tímida como para desnudarme delante de ella o delante de alguien mas, Chloé me ayudo un poco en cuestión de mi pudor pero no lo suficiente. Cuando Alya y yo comenzamos a compartir una habitación doble el primer año, las primeras semanas me cambiaba bajo las sábanas o esperaba a que la pelirroja hubiese salido de la habitación.
Pero hay una cosa que ocurre en la universidad, y es que no existe algo como la privacidad y, tarde o temprano, uno tiene que aceptarlo. Todavía recuerdo lo avergonzada que me sentí la primera vez que le vi los pechos desnudos a Alya; ella tiene cero pudor, así que cuando me pilló mirándola solo me guiñó un ojo y dijo:
—Son increíbles, ¿eh?—
Después de eso, abandoné la costumbre de desnudarme bajo las sábanas.
— Escucha esto…— Su comienzo informal me pone en guardia. He vivido con ella durante dos años, lo suficiente como para saber que cuando empieza una frase conescucha esto, por lo general, va seguido de algo que no quiero oír.
—¿Sí? —digo mientras cojo mi albornoz rosa del gancho de la puerta y me vuelvo a mi sillón.
— Hay una fiesta en la casa de Nino la noche del miércoles. — Sus ojos almendra empiezan a brillar con intensidad, Ante la mención del chico me recuerdo lo que podría significar para mi amiga esta fiesta; pocas veces he visto a Nino, un chico de tez morena y con excelente gusto un música, prácticamente se podría decir que Nino es la nueva conquista de Alya y, por como la he visto estas ultimas semanas, se podría decir que esserio—. Tú vienes conmigo — Suelto un alarido.
—¿Una fiesta en casa de chicos? Ni de broma. De ninguna manera — afligida y un tanto alarmada por formar parte de una fiesta de este tipo miro a mi amiga casi como asustada.
— En serio, Marinette. —Cruza los brazos sobre su pecho y me mira retadoramente — Los exámenes parciales se han acabado, así que más te vale no usar eso como excusa. Y me prometiste que harías un esfuerzo este curso por ser más social. — Sí, yo había prometido eso pero… esto es lo que pasa: no me gustan las fiestas.
Había ido a diversas fiestas en mis dos años anteriores como universitaria, pero ninguna había sido grata para mi. El primer año, pase un enorme ridículo, mis pantalones se mancharon de vino.
¡Pantalones blancos!
Y la cosas no termina ahí, alguien se las había arreglado para dejarme caer desde la segunda planta una cubeta con agua, esta solo mojo mi cabello hasta dejarlo escurriendo y humedeció mi suéter y mi playera, eso sin contar que cada vez que un chico entablaba conversación conmigo tenían una actitud un tanto inquieta, y quizá hasta podría mencionar que estaban ansiosos; ya después me entere que se había esparcido el rumor de mi siendo una ebria fácil en las fiestas, y gracias a ello los chicos iban con expectativas demasiado equivocadas en pos de mi.
Todo cortesía de Lila Rossi.
Y eso era iniciando el primer año. el resto de mi estadía aquí hasta el día de hoy había estado plagado de intentos fallidos de mi queriendo divertirme o encontrar algún romance. Ridículo tras ridículo en la pared de la fama de los ridículos; algo muy dentro de mi me decía que había ganado el premio a la reina de los ridículos los dos últimos años.
— No, irremediablemente no, Alya — descartando totalmente la posibilidad de ir me levanto de mi lugar tomando una de las cervezas de mi pelirroja amiga.
— Te prometo que no beberé, que siempre estaré a tu lado y me encargare de volver antes de las 3 am — la mirada intensa y brillosa de la morena frente a mi comienza a romper mi barrera anti fiestas. Alya se mantiene así frente a mi largos minutos y estoy convencida que mi expresión le esta demostrando como desmorona mis barreras.
Largo un suspiro de resignación y dejo caer la cabeza hacia adelante, un gesto claro de derrota.
— Bien — Alya celebra con un grito de alegria un su baile de victoria, lanzo un gruñido.
— Sabia que no podrías decir que no, y ni siquiera use mi carta mágica — Césaire coloca sus manos en posición de jarra y la observo curiosa.
—¿Qué carta? —pregunto desconfiada al tiempo que me cruzo de brazos. Una sonrisa eleva las comisuras de su boca.
— Luka va a estar allí. — Mi pulso se acelera. No puedo evitar recrear mil y un escenas en la cual Luka y yo logramos conectar.
—¿Cómo lo sabes?— Alya camina hasta la pequeña cocina que tenemos en el penthouse, toma del frigo la ultima cerveza que le he traído y se gira hacia mi dirección.
— Nino y Luka estuvieron hablando sobre el proyecto ganador de Nino del año pasado, naturalmente mi chico lo invito a su fiesta, se han caído de maravilla — Me lanza un guiño y puedo ver como Luka y yo tenemos realmente un futuro.
Me lanzo sobre Alya y no me canso de decirle lo mucho que agradezco este acercamiento entre el músico y yo.
— Calmada chica, que solo he hecho lo que necesitas, y se cuanto necesitas a ese músico de ensueño en tu vida— con burla se coloca la mano sobre la frente y hace como si se desmayara, yo me rió y le suelto un golpe juguetón en el hombro — Y no te apures, que con estas delicias me has pagado por adelantado — Alya pasa su lengua sobre sus labios antes de darle otro sorbo a su cerveza, la observo hacer cara de concentración y ella melanza una sonrisa de dientes completos — Aceituna —
Mantenemos una charla rápida antes de que decida irme a dormir; no sin antes tomar un baño rejante,tomo mis cosas del sillón y me decido trasladarme a mi habitación, mientras camino hacia ella me medito que haré para que Lila no se robe el crédito sobre el trabajo que estamos haciendo Nathaniel y yo; en si consistía en hacer equipos de tres para confeccionar un prenda totalmente nueva, pero la clase decidió que necesitábamos modelos para poder exponerla, haciendo que un tercio de cada equipo casi no aportara nada, o al menos eso aplica para el mio.
Obviamente no estuve de acuerdo pero no puede una sola persona pelear con la decisión de treinta individuos más.
Cansada, sobo mis hombros y decido tomar un ducha; lo único malo de este penthouse es el baño, el cual tenemos que compartir con el otro penthouse
Cuando decido revisar mi bandeja de entrada me encuentro con unmensaje de numero desconocido, tomo asiendo en mi cama antes de abrirlo.
Hey, soy Adrien. Quería cerrar detalles: horario clases particulares.
Por el amor de Dios. No sé si reír o gritar. El chico es tenaz, eso desde luego. Suspiro y le devuelvo el mensaje rápidamente. Un SMS corto y nada amable.
Yo: ¿Cómo has conseguido este número?
Él: En la hoja del grupo d estudio.
Mierda. Me había apuntado al grupo al comienzo del semestre, pero eso fue antes de que Lila decidiese que teníamos que trabajar en el proyecto los martes yviernes, justo cuando el grupo de estudio se reúne. Otro mensaje aparece antes de que pueda responder; y por cierto, quienquiera que dijo que no es posible detectar el humor de una persona a través de los mensajes,
estaba totalmente equivocado. El tono de Adrien muestra que está enojado, y mucho.
Él: Si hubieses ido al grupo de estudio, no tendría que mensajearte.
Yo: No tienes que mensajearme para nada. Es más, preferiría si no lo hicieras.
Él: ¿Que tengo que hacer para conseguir que digas que sí?
Yo: Absolutamente nada.
Él: Genial. Así que lo vas hacer gratis.
El gruñido que he estado reprimiendo se escapa. Tomo con fuerza el telefono y puedo jurar que si no me estuvieraconteniendo romperia la pantalla de solo presionar mis dedos sobre esta.
Yo: Ni lo sueñes.
Él: ¿Tienes planes la noche de mañana? Estoy libre a las 20h.
Yo: No puedo. Tengo la gripe española. Altamente contagiosa. Acabo d salvarte la vida, Hombre.
Él: Oh, agradezco la preocupación. Pero soy inmune a las pandemias que acabaron con 40 millones del 1918 al 1919.
Parpadeo un tanto impresionada por dicha información, ¿como sabe eso?
Yo: ¿Cómo es que sabes tanto de pandemias?
Él: Memoria eidética Mademoiselle. Sé un montón de hechos inútiles.
Uf, ¿otra vez con el Mademoiselle? De acuerdo. Está claro que es hora de poner fin a todo esto antes de que encienda su botón de ligar.
Yo: Bueno, un placer charlar contigo. Buena suerte en el examen de recuperación.
Cuando varios segundos después Adrien no responde, me doy una palmadita mental en la espalda por conseguir con éxito deshacerme de él. Estoy a punto de salir por la puerta cuando un mensaje timbra en mi teléfono. Es una foto. Sin atender a mi sentido común, hago clic para descargarlo y un momento después un pecho desnudo llena mi pantalla. Sí. Estoy hablando de una piel suave y bronceada, pectorales esculpidos y la tableta de chocolate más firme que he visto jamás. No puedo dejar de resoplar en voz alta.
Yo: Joder. ¡¿Me acabas de enviar una foto de tu pectoral?!
Él: Sí. ¿Ha funcionado?
Yo: ¿asqueandome? Sí. ¡Exitazo!
Él: En hacerte cambiar de opinión. Estoy intentando ablandarte.
Yo: Puaj. Vete a ablandar a otra persona. Voy a publicar esa foto en mis redes.
Él: ¡Adelante! Un montón de amigas tuyas estarán encantadas de tenerlo en su colección porno.
Ruedo los ojos, molesta.
Yo: Borra este número, hombre. Lo digo en serio.
No espero respuesta. Tiro el móvil en la cama y me meto en la ducha.
...
La Universidad de Lille es una universidad localizada en Lille, Francia. Es una de las cuatro universidades de la zona, y una de las mas grandes del país; el lugar es un centro cultural y una bulliciosa ciudad universitaria, por ende hay un sin fin de trabajo a medio tiempo para apoyar a su poblacion juvenil.
Actualmente me encuentro en dificultades economicas, nada para ponerse avender hasta los zapatos pero si para conseguir un empleo. Yendo hacia la Universidad Catolica de Lille, a unos 15 minutos en bicicleta; desde mi residencia,esta el Café Papillon, un lugar de 24 hrs para todos los estudiantes que trancitan las calles, lugar donde trabajo actualmente a media jornada solo tres dias a la semana; lunes, miercoles y jueves.
El día de hoy el flujo de gente es algo bajo, y eso me hace entristecer por las pocas propinas que logre hacer en el día. Miro hacia el cielo esperando que hoy no llueva, venir en bicicleta es una de las cosas que disfruto pero no es lo mejor del mundo cuando cae un dilubio sobre ti.
Mi trabajo no me gusta especialmente, pero tampoco lo odio. Pagan bien y está cerca de la universidad, así que, la verdad, no me puedo quejar.
Borra eso: esta noche sin duda me puedo quejar. Treinta minutos antes de que termine mi turno, aparece Adrien Agreste en una de mis mesas. En serio ¿Este chico nunca se da por vencido? No tengo ganas de ir ahí a servirle, pero no tengo muchas opciones. Aurore, la otra camarera de mi turno, está ocupada atendiendo a un grupo de profesores de la facultad en una mesa al otro lado del salón y mi jefe, Alec, está detrás de la barra repartiendo porciones de tarta de nuez pecana a tres chicas de primero que están sentadas en los altos taburetes giratorios. Tenso mi mandíbula y me dirijo hacia donde está Adrien. No disimulo en absoluto mi descontento cuando me encuentro con sus centelleantes ojos verdes. Se pasa la mano por el pelo rubio y muestra una sonrisa de medio lado.
— Hola, Marinette. Qué coincidencia encontrarte aquí. —
— Sí, una gran coincidencia —murmuro, sacando mi libreta del bolsillo del delantal—. ¿Qué te apetece? — gruño
— Una profesora particular— me lanza una amplia sonrisa y veo sus oyuelos en cada una de sus mejillas
—Lo siento, eso no está en el menú. —Sonrío con dulzura — Pero lo que sí tenemos es una deliciosa tarta de nuez pecana —
—¿Sabes lo que hice anoche? —dice, sin responder al sarcasmo.
—Sí. Me acosaste con mensajes de textos — Resopla.
—Antes de eso, quiero decir — Hago como que reflexiono. Me coloco la punta del lápiz en mis labios y lanzo la mirada hacia el techo, antes de que conteste bajo la mirada y me encuentro al rubio expectante ante mis movimientos
—Eh… ¿enrollarte con una animadora? No, te enrollaste con las chicas del equipo de atletismo. No, espera, que probablemente no sean lo suficientemente tontas para ti. Me quedo con mi suposición original: atletismo. —
—En realidad, con una chica de la hermandad femenina —dice engreído lanzadome un guiño — Pero lo que digo es lo que hice antes de eso. —Eleva una ceja oscura—. Pero estoy muy intrigado por tu interés en mi vida sexual. Te puedo dar más detalles en otro momento si quieres. — coloca su rostro sobre ambas palmas de sus manos y pestañea rapido hacia mi dirección.
—No quiero. —
—En otra ocasión —dice en un tono despectivo, cruzando las manos sobre el mantel a cuadros azules y blancos. Tiene unas manos grandes con dedos largos y uñas cortas, sus nudillos se ven suaves al tacto. Me pregunto si tendrá tratamiento de manicura con regularidad pero luego caigo en que las manos tan cuidados que tiene pueden ser por su carrera como modelo.
—Ayer fui al grupo de estudio —me informa — Había otras ocho personas allí, ¿y sabes cuál era la nota más alta en el grupo?— Suelta la respuesta antes de que pueda aventurarme a decir una respuesta. — Un 6. Y nuestra nota media combinándolas todas era un 5. ¿Cómo se supone que voy a aprobar ese examen si estoy estudiando con personas que son tan tontas como yo? TE NECESITO, Mousenette. — ¿Mousenette? ¿Eso es un apodo? ¿Y cómo narices se invento aquello? — ¡Prrrrrrfavor! — ante tales ocurrencias suelto la carcajada y casi estoy apunto de tomar mi estomago cuando un carraspeo al fondo del café me hace encontrarme con la mirada de Alec puesta fijamente en mi, miro de nuevo al Rubio sentado en mi mesa y este sigue con su mirada puesta en mi, de repente caigo en cuenta de que él esta aquí, en mi trabajo...
— ¿como me encontraste aquí? — Adrien se da cuenta del tren de pensamientos que he tenido y levanta las cejas de nuevo.
—He aprendido mucho de ti en el grupo de estudio. Tengo tu número de teléfono, tu nombre completo, incluso me he enterado de dónde trabajas — abre los brazos haciendo enfasis en lo ultimo, yo gruño molesta y aprieto fuerte la pequeña libreta que sostengo en mi mano izquierda.
— Felicidades. Eres de verdad un acosador. — comienzo a bajar la voz ya que la mirada de Alec continua hacia nuestra dirección y no puedo tener visitas personales en el lugar.
—No, simplemente soy meticuloso. Me gusta saber con quién me enfrento. — esta vez Adrien cruza sus brazos sobre su pecho, puedo ver como se tensa la tela de su playera en sus fuertes brazos.
— No voy a darte clase, ¿vale? Vete a molestar a otro. — Señalo el menú en frente de él — ¿Vas a pedir algo? Porque si no es así, porfavor, vete y déjame hacer mi trabajo en paz — Adrien se ríe de mi enfado antes de coger el menú plastificado y echarle un vistazo por encima — Tomaré un sándwich especial de pavo. —Deja el menú en la mesa y después lo coge de nuevo—. Y una hamburguesadoble con queso y bacon. Solo la hamburguesa, sin patatas fritas. Aunque, he cambiado de opinión, con patatas fritas. Ah, y una ración de aros de cebolla.— Mi mandíbula casi se cae al suelo mientras termino de anotar su pedido
—¿En serio te vas a comer todo eso? — Sonríe.
—Claro. Soy un niño que aún está creciendo. — ¿Un niño? Para nada. Me detengo un segundo a observarlo y me estoy dando cuenta ahora; probablemente porque heestado demasiado distraída pensando en lo insufrible que es, pero Adrien Agreste es un hombre hecho y derecho. No hay nada de niño en él, nada en su belleza cincelada, ni en su gran altura, ni en sus pectorales marcados, que de repente aparecen en mi cabeza al recordar la foto que me envió.
—También quiero una porción de esa tarta de nueces que tienes y una limonadapara beber. Ah, y unas clases particulares. — una vez mas me lanza un guiño esta vez acompañado por un sonrisa de lado.
—No están en el menú —digo con alegría—. Pero el resto viene en seguida. — le devuelvo el guiño y corro antes de que pueda contestar, voy hacia el mostrador trasero para darle la comanda a Julio, nuestro cocinero de la noche. Un nanosegundo después,Aurore viene corriendo y me dice en voz baja.
—Ay, Dios. Sabes quién es, ¿no? — la miro de soslayo acomodando mis notas del día para poder agilizar mi salida
— Sí—
—Es Adrien Agreste —
—Lo sé —contesto con sequedad — Por eso he dicho que sí. — Aurore parece indignada cuando me giro a mirarla de frente.
—Pero ¿qué te pasa? ¿Por qué no te está dando algo ahora mismo? ¡Adrien Agreste está sentado en TU mesa! ¡Ha hablado CONTIGO!— hace ademanes con las manos enfatizando cada palabra que sale por su boca, contengo mas enormes ganas que tengo de poner los ojos en blanco.
—No me digas, ¿en serio? A ver, sí, sus labios se movían, pero no me he dado cuenta de que estaba hablando — Resoplo y voy hacia la zona de bebidas para ponerle a Adrien la suya. No miro en su dirección, pero puedo sentir esos ojos color verde; casi verde neón, seguir cada uno de mis movimientos. Probablemente me esté enviando órdenes telepáticas para que le dé clases particulares. Bueno, peor para él. Ni de casualidad voy a malgastar el poco tiempo libre que tengo con un modelo universitario que piensa que merece recibir todo sin esfuerzo alguno.
Aurore me sigue, ajena a mi sarcasmo y aún entusiasmada con Adrien.
—Es tan guapo. Es increíblemente guapo. —Su voz se reduce a un susurro — Y he oído que es maravilloso en la cama — Resoplo.
—Probablemente fue él quien comenzó ese rumor — comienzo a preparar los hielos para la bebida que el rubio me pidio.
—No, Clara Ruiseñór me lo dijo. El año pasado se enrolló con él en una fiesta de hermandad. Dijo que fue el mejor sexo de su vida. — No puedo responder a eso, porque no me podría interesar algo menos que la vida sexual de una chica a la que ni siquiera conozco. Pero me encojo de hombros y le acerco la limonada recién servida.
—¿Sabes qué? ¿Por qué no nos cambiamos el puesto? — Por la forma en la que Aurore jadea, uno podría pensar que acabo de entregarle un cheque de cinco millones de francos.
—¿Estás segura? — con incredulidad mira de la limonada hacia mi rostro
—Sí. Es todo tuyo.— sonrió ampliamente y le doy un par de palmadas en el hombro — ve por él —
—Ay, Dios mío. —Da un paso hacia adelante, como si fuese a abrazarme, pero luego lanza una mirada en dirección a Adrien y parece tener dudas sobre llevar a cabo esa demostración de alegría absolutamente injustificada — Te debo una supergorda por esto, Mari —Quiero decirle que en realidad me está haciendo un favor, pero ya está corriendo hacia la mesa a atender a su príncipe. Observo con diversión como la expresión de Adrien se nubla cuando Aurore se va acercando. Coge el vaso que ella coloca delante de él y después encuentra mi mirada e inclina la cabeza. Es como si dijera: «no vas a deshacerte de mí tan fácilmente».
• Continué •
Notas del Autor:
He aquí uno más! no me he aguantado las ganas y he subido el siguiente ;)
Espero que les este gustando esta historia, me he estado esforzando por cambiar lo suficiente para que no parezca tanto un copiar-pegar, y espero que se note, algunos comentarios que los personajes hace son tan acertados que me medito demasiado dejarlos o cambiarlos; obviamente muchos decido cambiarlos.
Hay algo en la obra original que me hizo pensar mucho en nuestros protagonistas, ambos personajes originales de la novela me recordaron mucho a Adrien y a Marinette. Fue uno de los motivos por los cuales decidí adaptar la historia.
Agradezco a: Emely-nya, Rebeca.sz, reishell1995.
por haber comentado el capitulo anterior y también agradezco a esas personitas que dieron Follow, al igual que a los furtivos que no comentas pero leen ;) son un amor.
Sin mas que decir.
Se despideAlexielIzumi•
¿Review?
