Todos los derechos de la historia pertenecen a Elle Kennedy, solo hago esto por diversión y entretenimiento, igualmente, los derechos de Miraculous Ladybug pertenecen a Thomas Astruc, refiriendonos a los personajes.
Este escrito es sin fines de lucro.
Cabe mencionar que algunas escenas no pertenecen al libro del cual me base para realizar la historia.
¡Disfruten la lectura!
• ProhibidoEnamorarse•
Capitulo Tres
•Adrien•
Veo a Marinette pasearse al rededor de las mesas del Café Papillon; ella ha enviado a su compañera de trabajo a atender la mesa que he ocupado, se que lo ha hecho solo para deshacerse de mi, pero no le funcionara. Una sonrisa gatuna se coloca en mi rostro cuando la veo apresurarse a recoger la mesa que su compañera estaba atendiendo primero, puedo intuir que por lo apresurado de sus movimientos, quiere salir corriendo del lugar.
Sus finas manos se dirigen hacia el nudo que sostiene el pequeño mandil que lleva puesto como uniforme, cuando se lo desanuda comienza a sacar los objetos de sus pequeñas bolsas colocando las cosas detrás de la barra. Entabla una pequeña conversación con un hombre moreno y calvo, observo su uniforme color gris con costuras azules el cual le queda como un guante, la tela se ajusta a sus curvas y a su perfecto trasero, sus largas piernas están cubiertas por unas medias color blanco que le llegan a media pierna; de reojo veo como su compañera se apresura a llegar a mi mesa con la hamburguesa en la charola, cuando la coloca frente a mi veo desaparecer a Marinette por la puerta que parece lleva a la cocina.
Me giro hacia mi camarera cuando ella me pregunta si me hace falta algo, puedo ver en su mirada el anhelo por recibir algo mas de mi; durante todo el rato que ella lleva atendiéndome me ha lanzado un sin fin de coqueteos, a ninguno he respondido. Esta noche mi mente esta solo en Marinette y en convencerla para ser mi tutora en la clase de Ética Filosófica.
— ¿Podrías ponerme esto para llevar junto con el resto de mi pedido?, necesito ir al baño y retirarme — veo como la desilusión inunda su mirada, ella asiente y antes de que se retire le pido la cuenta. Había pedido toda esa comida no para mi; como le había hecho creer a Marinette, si no para llevársela a Nino y los chicos; había pensado que si se registraba mas compra en la mesa de la peli azul, ella accedería mas fácil a darme clases; lo utilizaría como pretexto y ella no podría decir que no, me equivoque.
— Te la traeré junto con tu pedido — rápidamente y sin perder mas tiempo corro a la salida para que la franco-chica no huya de mi. Miro a ambos lados y localizo una puerta de la cual estoy seguro funge como entrada y salida del personal del Café. Camino hacia la puerta y me recargo a un costado de ella.
No pasan ni cinco minutos y esta se abre, dejándome ver a una jadeante Marinette que me mira sorprendida, esta enfundada en un abrigo color purpura.
— ¿Pensabas huir de mi, Mousinette? — Rápidamente su mirada pasa de sorprendida a enfada, frunce el ceño y me empuja para poder salir del lugar; puedo ver la furia en su caminar y en como aprieta los puños a sus costados, sus hombros se encuentran tensos y me regodeo de poder hacerla enojar, aunque si me dejo llevar es probable que no quiera acceder a darme clases. — espera — me apresuro a alcanzarla pero ella se gira justo antes de ponerme a su lado
— ¡Por Dios, Agreste! No te daré clases, ya te lo he dicho, ¿es acaso que no puedes aceptar un no por respuesta? — enfatiza cada palabra con movimientos de sus brazos, los lanza al cielo y luego hacia mi, puedo ver sus mejillas sonrosadas por la entrada del otoño y esta vez ya no lleva su uniforme, se ha colocado un par de jeans negros y unos tenis deportivos.
Doy un par de pasos hacia ella.
— En efecto — con un dedo toco su pequeña nariz respingada con sutiles pecas.— Accederás, solo necesito saber que quieres a cambio — me coloco una mano bajo la barbilla y ella rueda los ojos poniéndolos en blanco. Se vuelve a girar dándome la espalda y caminando hacia el estacionamiento de bicicletas, veo como hurga entre sus cosas para poder quitar el candado en U que coloco para su seguridad. Aprovecho el momento y me vuelvo al Café para pagar mi pedido y recibirlo; cuando salgo la encuentro con su bicicleta negra entre sus piernas y a ella colocándose un par de guantes en sus pálidas manos. Me acerco a ella y me coloco justo enfrente de su bicicleta.
Ella me fulmina una vez mas con la mirada y yo me encargo de sacar mis papas fritas. Mientras mastico una papa ella acomoda su mochila en la canasta trasera de su bici negra estilo retro.
— ¿Quieres una cita? — Marinette cesa todo movimiento y me voltea a ver.
— ¿Que? —
— Recupere tu atención — Le lanzo una mirada picara y ella deja salir un gruñido
— ¿Que te hace pensar que quiero salir contigo? — Me encojo de hombros y vuelvo a meter una papa en mi boca.
— Todos quieren — Por un segundo creo que accederá pero en lugar de eso ella se lanza a reír a carcajadas. Frunzo el ceño, dolido y herido en mi ego, desvió la mirada de su pequeña persona. Se que debería estar muy ofendido pero el hecho de escuchar su risa en todo su esplendor me hace curvar las comisuras de mis labios en una sutil sonrisa que muy a mi pesar, disfrute.
— No, ¡Absolutamente no! — La muy cínica tiene hasta el descaro de limpiarse un par de lagrimas de sus sonrojadas mejillas, me mira divertida — solo por curiosidad, ¿cuando te levantas por las mañanas te miras frente al espero durante una hora o dos? —
— Dos — le lanzo un guiño y ella vuelve a reírse
— No quiero estar cerca de ti, Agreste — Retrocede justo después de colocarse un pequeño casco color rojo con motas negras; lo ajusta y se que esta lista para poder comenzar a pedalear. Poniéndome en mi plan no te vas hasta que digas que si, doy un par de pasos a mi derecha y le bloqueo el paso, molesta, de nuevo laza otro gruñido y apunto de atropellarme se detiene, puedo ver como lanza una mirada dentro del Café y sus mejillas se colorean de carmín. Noto que esta inquieta y se debate entre entablar conversación conmigo o irse, su mirada recorre el suelo y con cuidado comienza a retirar el casco que acababa de colocarse. Mi clava su mirada azul en mis iris verdes y larga un suspiro — Camina conmigo — me rió por lo irónico de sus dos comentarios. No se que vio o que pensó, pero se que por el simple hecho de estar frente a su lugar de trabajo, no quiere una escena.
Ella se baja de su bicicleta y comienza a caminar sobre la acera, camino a su lado y puedo ver como no esta nada contenta con tener que recorrer el camino a su residencia conmigo como su compañía. Viendo el lado positivo, si ella no se interesa en mi de forma sexual esto lo facilita mas, en cuestión del termino de las clases; he estado con chicas como mis tutoras y terminan enganchándose de mi, Marinette estaría mas que feliz de no estar conmigo.
— Siento desilusionarte Agreste, pero no estoy interesada en tener una cita contigo — ella camina a paso lento, cuando termina de decir eso se detiene, me giro hacia ella y sus cabellos negro azulados se mueven con la brisa de la noche, un chico en bicicleta pasa a nuestro lado sobre la ciclo vía.
— No quiero ninguna relación amorosa Dupain-Cheng — digo su apellido con el mismo tono con el que dijo el mio, puedo ver el fantasma de una sonrisa en su expresión. — Se que no te gusto y, ¡oh! ¡Sorpresa! A mi tampoco me gustas — sonrió ampliamente y ella se encarga de acomodar su bicicleta sobre la pared a nuestra derecha, cuando se vuelve a mi se cruza de brazos
— Que alivio para mi, comenzaba a creer que seria el punto rojo para tus fans y me harían la vida imposible — largo una risa y me acerco a ella. Se que es momento de lanzar mi siguiente carta; la noche que pase con Kagami me hizo pensar en que ella no ha sido la única que quiere salir o ha salido conmigo para usarme como un trofeo ante la sociedad y así encontrar algo mejor; dígase un mejor grupo de amigos, una recomendación, un mejor trabajo o simplemente tener una mejor imagen por salir conmigo un par de veces; tener una buena historia que contar para impresionar.
Suponiendo que ella pueda ser un pelín interesada, debo utilizar mi posición para convencerla de ser mi tutora.
— Si a ti y a mi nos ven juntos, seras el centro de atención de toda la población masculina, para bien — ella se recarga sobre la pared a un lado de su bicicleta, mirando hacia el suelo — Estoy hablando de Imagen Social —
— Imagen — repite en un susurro.
— Si, así es; no seras a la primer chica a la que le de un empujoncito para su popularidad. — mientras digo aquello mantengo mi vista dentro de la bolsa de papel donde están las papas fritas, hurgo entre ellas para encontrar la mejor, cuando levanto la mirada me encuentro con la mirada enfadada de Marinette.
— Estoy perfectamente contenta con mi peldaño actual en la escala social, pero muchas gracias por ofrecerte a aumentar mi popularidad. Eres un cielo, Adrien. De verdad.— Con convicción se dispone a tomar una vez mas su bicicleta, esta vez con todas las ganas de montarla y dejarme aquí. Me apresuro a colocarme una vez mas frente a ella, con la llanta delantera entre mis piernas, la veo colocarse una vez mas su moteado casco.
— Vamos Marinette, dime ¿que tengo que hacer para que cambies de opinión? — coloco mis manos sobre las suyas, tan pequeñas, que sostienen el manubrio de color cromo de su bicicleta. Ella levanta la mirada y la clava en mis verdes ojos.— Por Favor — concluyo.
— Estas perdiendo tu tiempo, Adrien — Menea la cabeza de un lado a otro de forma negativa, con delicadeza saca su mano derecha debajo de la mía y toma mi otra mano que aun sostiene la suya — Si le dedicaras todo este tiempo y esfuerzo que estas mal gastando en convencerme, si te enfocaras en tener un pensamiento critico y lógico, tendrías un 10 sin problemas con Mademoiselle Bustier — toma con fuerza mi mano y se zafa de mi agarre, retrocede un par de pasos y vira el manubrio para esquivarme, me muevo un poco mas hacia mi izquierda y permito que pase por mi lado. Un segundo después, contemplo su espalda mientras ella pedalea y, estoy bastante seguro de que si no hubiera retrocedido a tiempo, habría ido derecha hacia mi pie para pasar sobre el. Me pregunto si Marinette Dupain-Cheng era una deportista en otra vida porque, ¡qué mujer tan menuda y fuerte!
Suspirando me quedo mirando el parpadeo de las luces rojas de seguridad traseras de su bicicleta e intento pensar en mi próximo movimiento.
No me viene absolutamente nada a la cabeza.
•Marinette•
Alya ha cumplido con su promesa de llevarme a una fiesta, y mas que promesa hacia mi, es una personal que se auto impuso cuando supo que en el instituto no tuve novio y no fui al baile. Casi me siento mal por Nino, que ha estado pegado a mi amiga pelirroja toda la noche desde que llegamos.
Puedo ver claramente la conexión que tienen el uno con el otro, sonrió para mis adentros. Me alegro por mi amiga que encontró el amor, que triste por todos esos chicos de Comunicaciones que terminaron con las enormes ganas de salir con ella, quien diría que ella caería por un músico.
Y hablando de músicos; me concentro en encontrar la cabellera azulada de Luka, según Alya, debería estar ya en el lugar, pero desde que hemos llegado no lo he visto por ningún lado.
Cuando me percato de que a cada paso que doy Alya esa detrás de mi con su teléfono en la mano me giro hacia ella y hace que esta haciendo otra cosa, enrojezco de solo suponer lo que esta buscando.
— Es suficiente, ve a bailar con Nino — la miro con las mejillas infladas y ella me sonríe como si le hubiese cachado una travesura
— Te dije que no me separaría de ti hasta que te encuentres con Luka, Nino nos ayudara para presentarlos y ¡Voilá! estarán juntos por siempre — Veo con un grito de ayuda a su moreno acompañante y él me sonríe casi como disculpándose; es evidente que no hará nada, Alya pasa uno de sus desnudos brazos sobre mis hombros — Hoy sera el día chica, conocerás al amor de tu vida y si hay suerte... — Deja la frase inconclusa y menea las cejas de forma sugerente, es evidente que ella cree que me enrollare inmediatamente con Luka. Palidezco ante tal pensamiento.
— ¡Oh! ¡Alya! detente — Me la quito de encima y puedo ver la decepción en su mirada; se que ella no vino para estar detrás de mi y documentando mi nula vida amorosa, es un amor como amiga y es super protectora, pero debo hacerme cargo o jamas serán naturales las cosas con el chico de mis sueños. — viniste aquí para pasar el tiempo con Nino, anda, ¡ve! — le doy la vuelta y comienzo a empujarla hacia una dirección en la cual se que no iré, ella trata de negarse pero al final accede.
— Prométeme que si te sientes incomoda, sola o simplemente acosada, me llamaras y saldremos de aquí en menos de que termine de decir Miraculous — le sonrió con seguridad y asiento prometiendo que la llamare, ella sonríe y le toma la muñeca a Nino, lista para ir a disfrutar la fiesta juntos. Es en estos momentos en los que espero que mis amigos se den cuenta que también puedo ser una excelente amiga. Me giro para poder acercarme a la vacía pared que había localizado antes de que Alya se fuera, me dispongo a ir hacia allá para poder tener un mejor angulo de las personas que están a mi alrededor y así poder echar suerte para encontrar a Luka entre la multitud.
Cuando pasan un par de minutos me doy cuenta que un par de chicos están mirando hacia mi dirección, me maldigo a mi y a Chloé por dejar que ella eligiera mi atuendo de esta noche, el cual consiste en una playera color plata de cuello alto y manga larga, bastante ajustada; aun cuando luche con ella por que me permitiera usar un brasier con esta prenda ella lucho aun mas duro por dejar a mi par de amigas libres, obviamente la rubia gano la contienda y ambas andan bamboleándose por el mundo. Tengo que admitir que se siente maravillosamente cómodo, pero las miradas lascivas de los universitarios arruinan todo. Acompañando mi playera traigo una falda color negro en forma de tubo, lo suficientemente ajustada como para sentirme cómoda, y un par de tenis Vans color blanco.
El atuendo me había gustado mucho cuando terminaron de arreglar mi cabello; el cual llevo suelto, cuando estaba en la residencia se me hizo que era casual, sencillo, y me hacia ver y sentir bella para poder capturar la atención de Luka, ser un punto en su radar; lo único que no pensé fue en todos los otros radares en los que yo podría aparecer. Tanta atención me está poniendo nerviosa.
— Hola — Vuelvo la cabeza cuando un chico guapo con el pelo castaño ondulado y unos ojos de color azul claro se acerca sigiloso hacia mí. Sostiene un par de vasos de plástico rojos en sus manos. Me sonríe como si ya nos conociésemos.
—Eh… Hola — respondo un tanto vacilante. Cuando se da cuenta de mi expresión desconcertada, su sonrisa se ensancha.
—Soy Antoine. Tenemos clase de Historia del Arte juntos. — se recarga a mi lado y sostiene un par de vasos rojos, extiende uno de ellos hacia mi dirección
— oh, ya... — tomo el vaso que me ofrece solo con las ganas de dejarlo en algún lugar por ahí para evitar aquella típica discusión en la cual me niego y él insiste. Observo su rostro y se que soy mala con recordar las caras porque no me he dado cuenta si tenemos o no una clase juntos.
— Marinette ¿Verdad? — muevo la cabeza afirmativamente y me medito la manera en la cual salir de esta incomoda situación; cambiando el peso de una pierna a otra, molesta e incomoda ya que su mirada ya ha bajado a mi pecho unas diez veces en los cinco segundos que llevamos de conversación. Antoine hace una pausa como si estuviera intentando pensar en algo más que decir, le da un sorbo a su bebida y me lanza una mirada como si pidiera que yo imitara su acto, rió nerviosa y desvió la mirada. No se me ocurre nada que decir o hacer; soy malisima en la charla superficial. Si fuera alguien en el que yo estuviera interesada, le preguntaría por sus clases, por si tiene un trabajo o no, o qué tipo de música le gusta, pero la única persona que me importa en este momento es Luka y su cabellera azulada y, él todavía no ha aparecido.
Que le ande buscando entre la multitud me hace sentir como una auténtica mujer patética. Y es que, hablando en serio, ¿por qué estoy tan obsesionada con él? Él no sabe que existo. Y, para empezar, es un músico recién transferido con una poca de fama y fans por montones, eso sin contar su popularidad con las universitarias del lugar.
Aquel pensamiento me hace recordar a Adrien Agreste; por el amor de Dios, él se ofreció a salir conmigo, me había dado en bandeja de plata la oportunidad para resaltar entre todas las chicas del lugar y hacer que Luka volteara a verme, eso sin que el rubio lo supiera.
Y cómo no, en el instante en el que pienso en Adrien, el mismo rey de Roma entra por la puerta. No esperaba verlo en esta fiesta. Inmediatamente desvió mi rostro de su dirección. Tal vez si me concentro lo suficiente pueda mimetizarme con la pared que hay detrás de mí y a si no sepa que estoy aquí.
Afortunadamente para mi, Adrien no nota mi presencia, se sigue de largo hasta lo que parece ser la cocina y de inmediato unas doce chicas; que de quien sabe donde salieron, comienzan a menear las caderas y las pestañas en dirección al rubio modelo, veo como un par de chicas al fondo se acomodan sus senos y se acercan con determinación hacia Adrien. Ruedo los ojos hasta ponerlos en blanco.
— Por Dios. Llega el súper modelo del año y todo gira a su alrededor. Qué mierda, ¿no? — me doy cuenta que Antoine esta mirando hacia Adrien y mantiene una expresión de enfado en sus facciones. Casi puedo palpar el desprecio en sus palabras.
— ¿Conoces a Adrien? ¿No te cae bien? — El castaño desvía su mirada del modelo y centra de nuevo su atención en mi.
— No puedo con él. Su ego es más grande que esta casa. — Sonrió ampliamente. Mira qué cosas, otra persona que no lleva en la cartera la fotografía del rubio para adorarle. Pero la sonrisa cómplice que le ofrezco claramente toma el camino equivocado, porque los ojos de Antoine se entrecierran seductoramente.
— ¿Bailamos? — Antes de que pueda negarme veo por el rabillo del ojo la playera blanca de Adrien y se que se dirige hacia nosotros, listo para poder convencerme de que le de clases; tomo del brazo a Antoine y dejo mi vaso sobre la encimera que tengo mas cerca, camino arrastrando conmigo al castaño y nos interno en el cumulo de cuerpos que se mueven discordes.
— Bailemos entonces — Por la gran sonrisa que se expande en el rostro de Antoine puedo darme cuenta que he sido un tonta total, aquello ha sonado totalmente ansioso y accesible. Él coloca sus manos sobre mis caderas y yo elevo las mías hasta sus hombros, puedo sentir como Adrien no nos quita su verde mirada de encima.
Comienzo a moverme con Antoine al ritmo de Pupkulies Rebecca, con su canción Ton Chauffeur. Una canción bastante movida pero en lo personal diría que también es un tanto sensual. El castaño me mira insinuante y yo no puedo hacer otra cosa mas que desviar la mirada de la suya con una sonrisa incomoda en el rostro. Todo es tan surreal.
Al levantar la mirada me topo con los iris verde neón de Adrien mirándome fijamente. Me encojo de hombros y le lanzo una mirada divertida, él se mantiene apacible en su lugar con ambas manos dentro de sus pantalones color negro. Se que él sabe que estoy bailando con el castaño solo para evitar hablarle. Adrien entrecierra los ojos cuando se percata de que no pienso acercarme a su persona. Nuestro contacto visual se corta cuando una pelirroja le toca el hombro un tanto ansiosa, Adrien desvía la mirada y yo dejo salir un suspiro.
Antoine se gira hacia donde esta el rubio dándose cuenta que él y yo mantuvimos una conversación visual. Frunce el ceño y se gira de nuevo hacia mi dirección.
— ¿Conoces a Adrien Agreste? — Su tono de voz suena un poco más que cauteloso. Me encojo de hombros.
— Está en una de mis clases. —
—¿Son amigos? —
—No — Él sonríe casi como si estuviera aliviado.
—Bueno saberlo. — Adrien y la pelirroja salen de la habitación en ese momento y yo me doy unas palmaditas mentales por el éxito de mis tácticas de evasión. Logro escuchar como la música comienza a disminuir su sonido y la canción, gracias a Dios, llega a su fin; me apresuro a disculparme diciendo que tengo que ir al baño. Antoine me hace prometerle que bailaré con él otra vez, después me lanza guiño y se aleja del lugar. Dado que no quiero que sepa que he mentido sobre lo del baño, sigo con mi farsa y salgo del salón para merodear un rato por la entrada, que es donde me encuentra con Alya unos minutos más tarde.
—¡Ey! ¿Te lo estás pasando bien? — Me regala una enorme sonrisa y se lanza a abrazarme.
—Sí, supongo. Pero creo que me voy a ir a casa pronto. —
—¡Eh, no, no te puedes ir aún! Te acabo de ver bailando con guapo chico. Parecía que te estabas divirtiendo. — ¿En serio? Supongo que soy mejor actriz de lo que pensaba.
—Bah, no es mi tipo. Demasiado teatro — ruedo los ojos y comienzo inconscientemente a buscar una vez mas la cabellera azul de Luka
—Bueno, conozco a alguien que SÍ es tu tipo. — La pelirroja sube y baja las cejas picaramente antes de bajar la voz a un susurro burlón — Y no te des la vuelta porque acaba de entrar por la puerta — Mi corazón da un salto en mi pecho como una cometa en una tormenta de viento. ¿No te des la vuelta? ¿Acaso la gente no se da cuenta de que decir eso garantiza que el otro haga exactamente lo contrario? Giro mi cabeza hacia la puerta principal tal cual como la niña del aro y luego la giro otra vez a donde estaba porque, ¡DIOS MIO! Alya tenía razón. Por fin Luka ha aparecido.
Y puesto que el vistazo que he echado ha sido demasiado fugaz, confío en Alya para que me informe de lo que me he perdido.
—¿Vino solo? — Puedo sentir mi sonrisa maniática plasmada en mi rostro, mi buen amiga hace como que no tengo dicha expresión; sonríe ampliamente y asiente con su cabecita roja. Ahogo un chillido de alegría. Le lanzo de reojo otra mirada encontrando que esta hablando con Nino. Rápidamente me giro a mi amiga y ella una vez mas asiente, satisfecha de mi reacción.
Puedo sentir como los colores se me suben al rostro y casi puedo jurar que no puedo respirar.
Alya me hecha un poco de aire con la palma de su mano y no puedo evitar acomodarme el cabello que llevo suelto para que no se note el baile improvisado que acabo de tener hace unos minutos.
— ¡Dios! ¿que voy a hacer Alya? este enamoramiento me tiene totalmente atolondrada — Ella se encarga de terminar de arreglar mis cabellos negro-azulados y me toma de los hombros.
— Eres una bella mujer, la cual presentaran como la amiga de la novia de un colega, esa soy yo — me lanza un guiño y comienza a acariciarme los brazos — Se que es un chico especial para ti, tienes todo mi apoyo y mis mejores deseos y... ¿Ese es Adrien Agreste mirándote? — veo como mi amiga entre cierra los ojos, sigo su mirada y me doy cuenta que esta en dirección al rubio; ahogo otro gemido cuando los ojos verdes de Adrien se quedan fijos en los míos.
—Porque me está acosando — me quejo. Las cejas castañas de mi amiga se disparan hacia arriba
—¡¿Es en serio?!— Chilla
—Sí, bastante. Ha suspendido Ética y sabe que a mí me salió bien el examen. Me está pidiendo que le dé clases particulares y el hombre no es capaz de aceptar un no por respuesta. — Suelta una risilla.
—Creo que es posible que seas la única chica que le ha rechazado en su vida — Reprimo las ganas de hacer un puchero, ¿porque tenia que ser yo de entre toda la población femenina?
— Si el resto de la población femenina fuese tan lista como yo… — Miro por encima del hombro de Alya y escaneo la habitación en busca de Luka; mi pulso se acelera cuando lo descubro junto a la mesa de billar, él aun esta hablando con Nino. Lleva unos jeans desgastados color gris, una playera negra con estampado de Stereo Total y una chaqueta de mezclilla que justo ahora se esta quitando. Siento como mi rostro se tinta de rojo de solo verlo. Mis manos comienzan a sudar poco a poco y se que necesito mirarme al espejo antes de poder acercarme al chico de mis sueños.
— Necesito refrescarme antes de estar frente a él — Alya asiente satisfecha con mi respuesta y rápidamente me giro hacia las escaleras para subir al baño principal.
Me muevo entre los universitarios hasta estar en la segunda planta, el pasillo es largo y aquí también esta abarrotado de gente, principalmente chicas. Puedo darme cuenta que la fila es eterna, afortunadamente no estoy en estado critico para orinar y espero.
Pasan aproximadamente 10 minutos y es mi turno, en cuanto entro al amplio baño la expresión que me devuelve mi reflejo es de total sorpresa. Jamás había estado en un baño tan lujoso; este cuenta con tina y regadera incluidas, un bello lavabo de mármol blanco que resalta con el suelo de mármol negro. hay una pared con un espejo enorme y váter de ultima generación, de esos asiáticos que tienen un montón de botones. Después de escuchar unos suaves golpes en la puerta reacciono y hago mis necesidades.
En cuanto me vuelvo al lavabo acomodo mi cabello haciéndome ver un tanto rebelde y tomo un poco del bálsamo para labios que encontré en el mueble con artículos de limpieza e hidratación corporal. Inhalo profundo y exhalo. Estoy lista para enfrentarme a Luka Couffaine.
Al abrir la puerta mi cara choca de lleno con un fuerte pecho, puedo percibir un aroma varonil y un par de manos cálidas me sostienen de los hombros.
— No tan rápido ¿te encuentras bien? — cuando levanto la mirada me encuentro con un par de iris color azul cielo, la ligera sonrisa que me esta regalando me hace quedarme de piedra.
— Y-yo... l-lo siento — tartamudeo.
— No te preocupes, no estoy herido — Su bella sonrisa se amplia y siento mi corazón querer salir de mi pecho y mis mejillas están que explotan de tanta sangre en ellas. Veo como se coloca una expresión meditabunda en su rostro y se coloca sus nudillos debajo de su barbilla — te he visto antes... — su mirada se ilumina — Ética Filosófica ¿verdad? — Asiento aun hipnotizada por el hecho de tenerlo tan cerca de mi. Me encuentro en un trance total. — Soy Luka — Me extiende la mano a modo de saludo y con lentitud acerco mi temblorosa mano a la suya.
— Ma-Marinette — Se rie bajito y termina de agitar mi mano
— Bueno Ma-Marinette ¿como te fue en el examen? — Me doy un golpe mental al escuchar como imita mi tartamudeo y puedo saber por su risa que se ha dado cuenta de mi frustración.
— Bastante bien, he aprobado con un 10 limpio — sus ojos se abren con sorpresa
— Entonces estamos en el mismo barco, no he sacado un 10 como tu pero un 7 me manda directo al aprobado — me lanza un guiño y el calor en mi rostro no disminuye ni un poco. Me alegra escuchar que no tendrá que estar en el examen de recuperación; rió de su primer comentario y asiento ante lo que dice. Me doy cuenta que estamos manteniendo una ligera conversación frente al baño, y por extraño que parezca, el pasillo esta solo.
Que suerte
— ¿Estas en Música? — observo un par de tatuajes que se dejan ver en sus brazos, ambos están muy relacionados con la música y aun cuando se ya a que carrera pertenece, me aventuro a que él me lo diga para hacer las cosas aun mas naturales.
— Así es, recién llegado a La Universidad de Lille ¿Y tu estas en...? —
— Artes, En el área de Diseño y Moda — Lanza un chiflado y casi puedo jurar que esta apunto de colocar su mano en el marco de la puerta, arrinconandome; en lugar de eso, su mano derecha se eleva hasta acariciar sus cabellos tintados.
— Diseñadora de Modas ¿eh? — le sonrió lo mas tierna posible, para este punto de la conversación ya no se que hacer, hablar de música es la mejor opción, pero antes de que pueda soltar mi siguiente pregunta una sombra detrás de Luka me distrae. Esta viene acompañada de un saludo.
— ¡Hey! Mousinette, no esperaba verte aquí — la blanca sonrisa de Adrien se resalta en la oscuridad del pasillo, Luka se gira hacia él y le lanza un movimiento de cabeza, el cual el rubio modelo le devuelve. Sin darme tiempo a reaccionar Luka se disculpa y entra en el baño, dejándome con Adrien Agreste en el pasillo desierto. Él me mira divertido y yo le fulmino con la mirada.
Adrien cruza sus brazos sobre su pecho y la tela de su playera se tensa, puedo ser consciente de lo fuerte que puede ser; molesta, le esquivo y comienzo a caminar hacia las escaleras, por las cuales ya suben un par de chicas que se notan están bastante ebrias.
Sin siquiera anticiparlo siento como soy jalada hacia la habitación mas próxima, entre la oscuridad del lugar logro ver un cuerpo grande moverse hasta cerrar la puerta.
Cuando Adrien enciende la luz estoy hecha un fiera y él lo sabe. Levanta las manos en forma defensiva.
— No me golpees — Me lanza una sonrisa juguetona y camina hasta sentarse en un cómodo sillón al lado de una cama individual — Solo quería pulir los detalles respecto a esas clases particulares — frunzo el ceño y camino hasta ponerme en frente de él.
— ¿No te rindes, Agreste? — sonríe como niño pequeño siendo descubierto en una travesura y menea la cabeza negativamente, haciendo danzar sus cabellos dorados al ritmo del movimiento — Deberías... — me cruzo de brazos — porque te he dicho mil y un veces que no lo haré — En cuanto me callo puedo escuchar la voz de Luka del otro lado de la puerta, este habla con las chicas que vi antes de ser secuestrada y toda mi atención se centra en lo que ocurre en el pasillo.
Adrien enarca una ceja e insiste en el tema
— Vamos Mari, necesito de tu ayuda, si no quieres darme clases y ganar montones de francos en todo el semestre, ayudame solo para el examen de recuperación — Veo la sonrisa de dientes completos en la cara del rubio, pero mi atencion no esta en otra mas que en la voz de Luka; mantiene una conversacion casual con las chicas y parece que hablan del cabello de mi hombre de sueños. Las risas coquetas que escucho ante las respuestas de Luka me hacen fruncir el ceño y puedo ver como Adrien se da cuento de que estoy practicamente ignorandolo.
— Ni siquiera estas escuchandome ¿A que le prestas atencion?— chillo cuando veo que comienza a prestar atencion a la conversacion del pasillo, con el ceño fruncido se levanta de su lugar y camina hacia la puerta, asoma su cabeza rubia.
No tarda mas de dos segundos en volver a estar dentro con la puerta cerrada, se mantiene de espaldas y espero con todas mis fuerzas que no se haya dado cuenta de mi interese por Luka.
Cuando se voltea a mi direccion esta claro que me ha descubierto; una sonrisa perversa esta instalada en su rostro y yo me siento como una presa. Justo como un ratoncito que sera deborado por un felino de ojos verdes. ¿Sera por eso que me ha puesto Mousinette como apodo? ¿Él nos vera de esa manera? ¿Me vera como un pequeño ratoncito?
— ¿Estabas prestando atencion a la conversacion de Couffaine? ¿Te gusta? — una vez mas chillo y aparto la mirada lo mas rapido posible del rostro de Adrien, aun asi, logro vislumbrar la sonrisa divertida que me lanza. — Odio tener que decirlo — camina una vez mas hacia el pequeño sillon de la habitacion, cuando se sienta coloca su brazo izquierdo a lo largo del respaldo y su tobillo derecho se coloca sobre su rodilla izquierda. Tengo que admitir que se ve espectacularmente guapo pero sus encantos no hacen efecto en mi.— No pasara Marinette. No eres su tipo — La molestia y la vergüenza inundan mi vientre. Wow. ¿Realmente acaba de decir eso?, Frunzo el ceño ante tal comentario y me giro hacia la salida
— Palabras mas acetadas no puediste decirme, Adrien. Asi que si me disculpas...— cuando tomo el picaporte siento su suave y calida mano sobre mi ante brazo, me giro solo un poco para poder verlo de la manera mas fulminante que puedo y por su reaccion, funciono mi metodo de evasion.
Me retiro del lugar y camino furiosa hacia la planta baja; justo desde las escaleras puedo ver a Alya y Nino besandose en el umbral de la puerta de la cocina y a Luka hablando animadamente con Alix, la estrella femenina de Atletismo de la Universidad.
No quiero interrumpir a Alya, así que me me dirijo hacia la puerta principal. Mis dedos están temblorosos cuando le escribo un mensaje para hacerle saber que me marcho. La contundente afirmación de Adrien, no eres su tipo, resuena en mi cabeza como un deprimente mantra. La verdad es que es exactamente lo que necesitaba oír. ¿Y si Luka habló conmigo en el pasillo solo por cortesía? Está claro que no significo nada porque no importo la conexión que yo sentí, a él no le intereso volver a encontrarme para continuar hablando. Es hora de que me enfrente a la realidad. Luka y yo no vamos a llegar a nada, y no importan las inmensas ganas que yo tenga de que pase.
Ha sido una estupidez por mi parte venir aquí esta noche. Oleadas de arrepentimiento me atraviesan mientras salgo de la casa de Nino hacia la fresca brisa de la noche de la ciudad de Lille. Me arrepiento de no llevar un abrigo, pero no quería cargar con él toda la noche y arruinar mi entrada por si me encontraba con el musico; pensé que podía lidiar con el frío de octubre durante los cinco
segundos que me tardaria del taxi hasta la puerta principal de mi residencia. Alya me devuelve el mensaje cuando llego al porche. Se ofrece a salir fuera y hacerme compañía hasta que llegue el taxi, pero le ordeno que se quede con su novio.
A continuación saco el celular para ingresar a la app de taxis del campus; estoy a punto de pedirlo cuando escucho mi nombre.
— Marinette. ¡Espera! — Continuo mi caminata, esta vez mas apurada que antes, aun asi, mis cortas piernas no me permiten ir demasiado lejos ya que Adrien, con su metro noventa y algo me da alcance rapidamente.— Vamos, espera. —
— ¡¿Que?! ¿vienes a insultarme mas? — Me giro bruscamente hacia él y un par de chicos que se encuentras sobre sus autos nos prestan atencion por le grito que le lanzo, Adrien les dirige una mirada fugaz y se pasa la mano izquierda por su cabellera rubia, se le nota un tanto incomodo pero eso no hace que mi molestia disminuya.
— No queria insultarte ni mucho menos, esa no fue mi intencion al decir una realidad — Siento como si me encajara una daga en el pecho y sus palabras me hacen sentir mucho dolor. Reprimo las lagrimas que luchan por salir y me doy media vuelta para salir de una vez por todas de aqui.
— Que acto mas caritativo de tu parte; te llevaras el nobel de la paz o lo que sea por tu ayuda a la comunidad — enfadada continuo mi andar hasta la acera, puedo sentir su presencia muy cerca mio.
— Madición... creo que volvi a insultarte, creeme cuando te digo que no es mi intencion ser un patan contigo — giro los ojos hasta ponerlos en blanco y trato de resguardarme del frio no dejando mis brazos muy separados de mi torso.
— Valla, que consuelo que no quieras serlo, pero hay te va una realidad. ¡LO ERES! — Le grito lo ultimo con la esperanza de que se aleje de mi por la verguenza que le estoy haciendo pasar frente a todas las personas que estan en el jardin delantero, pero parece no importarle en lo absoluto. Sin embargo el me sonrie divertido. Despues de unos minutos de silencio el me lanza una mirada seria y su expresion es demasiado diferente a las que me habia mostrado antes. Sin quererlo evitar le presto atencion.
— Conozco a Luka Couffaine, mi mejor amigo comparte clases con él y he estado en su casa un par de veces — frunzo el ceño por enecima vez en la noche y ansio que deje de hablar para poder pedir el taxi.
— Enhorabuena Adrien, podras ir y pedirle que te componga una cancion entonces, porque en lo que a mi respecta, Luka Couffaine no me interesa — me lanza una sonrisa ligera y se que mi mentira no lo ha engañado. Quiza me delato la manera en que me temblo la voz al decir su nombre frente al modelo.
— Te interesa, no lo niegues — Suena muy seguro de sí mismo y lo detesto por eso—. Lo único que estoy diciendo es que a Luka le gusta un tipo concreto de chica.—
— Finjamos que me interas — Cambio el peso de mi cuerpo a mi pierna izquierda y con aquel movimiento soy consciente de como mi cuerpo comienza a entumirse por falta de calor, y se que para Adrien no ha pasado desapercibido — Dime, Agreste ¿Cual es su tipo de chica? — él me sonrie con complicidad.
— Antes de que te lo diga, sigueme — Da media vuelta y comienza a caminar sobre la acera en direccion contraria a la casa de Nino y por ende, a la fiesta. Desconcertada decido hacerle caso y nos detenemos frente a un Audi color negro a pocos metros. Enarco una ceja cuando lo veo abrirlo y poner un pie dentro del lugar del conductor — ¿No entras? — me sonrie divertido y antes de que el termine de estar dentro de auto yo ya estoy temblando a un lado del asiento del copiloto. Rapidamente me instalo en el lugar y escucho como Adrien enciende la calefaccion. Miro mis rodillas y me percato que estas no dejan de temblar — ¿Mejor? — Volteo hacia mi izquierda y me encuentro con su verde mirada. Aun despues de lo mal que le he tratado sigue siendo amable. Le regalo una sonrisa agradecida y el asiente ante mi gesto.
— Bien, continuando con el chico de tus sueños — me lanza un guiño y yo evito a toda costa que se de cuenta del rubor sobre mis mejillas ¿como carajos supo que asi me refiero a Luka? Coincidencia, espero. — ¿Cuanto lleva en la universidad? ¿Dos meses? Hasta ahora solo lo he visto salir con dos chicas, una de la Universidad Catolica de Lille, y otra de su misma facultad. ¿Que te dice eso? — Enarco las cejas al tiempo que froto mis rodillas.
— ¿Que tienes mucho tiempo libre para cotillear sobre las relaciones de otros? —
— Que le gustan las chicas con estatus social — ignora mi ultimo comentario y continua con sus teorias — Luka Couffaine se interesa en chicas con ascendencia importante o con bastante popularidad, es de esperarse de alguien que se quiere integrar al mundo de la farandula musical — le miro con enfado por lo que esta diciendo pero él continua — no digo que su talento no sea suficiente para poder instalarse en el medio, pero si comienza desde la universidad a hacer contactos, le asegura mas facil un lugar — En cuanto termina de decir aquello comienzo a hacer conjeturas. Abro grande los ojos y me giro hacia él.
— Mira, si quieres llamar la atención de Couffaine, tienes que hacer algo drástico. — Hace una pausa—. Así que sí, te estoy volviendo a ofrecer que salgas conmigo.— Frunzo de nuevo el ceño y me cruzo de brazos indignada.
—Pues yo vuelvo a rechazarlo. Ahora, si me disculpas, tengo que pedir un taxi. — Me dispongo a desbloquear mi celular para solicitar mi transporte pero la mano blanca de Adrien se coloca en las mias, impidiendomelo.
—No, no hace falta. — La pantalla de mi teléfono se apaga al no haber ingresado la contraseña, así que la escribo rápidamente para desbloquearlo en cuanto él retira su mano.
—En serio, no hace falta —dice Adrien—. Puedo llevarte a casa.— antes de que termine de decir aquello enciende el Audi, le miro sorprendida y el enfado vuelve a apoderarse de mi cuando pienso que quizá esto lo usara para convencerme de las clases particulares.
—No necesito que me lleve nadie. — espeto.
—Eso es lo que hacen los taxis. Te llevan a los sitios. — refuta
—No necesito que me lleves TÚ —rectifico.
—¿Prefieres pagar quince francos para ir a casa antes de aceptar que yo te lleve gratis? — hace una pausa y me mira con sus manos sobre el volante — ¡Y en un Audi! — Ruedo los ojos. Su comentario sarcástico da justo en el blanco. Porque sí, sin duda confío más en que un taxista del servicio interno de taxis del campus me lleve a casa que en que lo haga Adrien Agreste. No me quiero arriesgar a ser chantajeada. Los ojos de Adrien se entrecierran como si hubiera leído mi mente.
—No voy a intentar nada, Mousinette. Es solo llevarte a casa. — Me muerdo el labio inferior.
—Vuelve a la fiesta, Agreste. Tus amigos probablemente se están preguntando dónde estás al igual que tu conquista de la noche — el me lanza una sonrisa divertida.
— Mi conquista de la noche esta conmigo — mueve sus cejas insinuante pero divertido — Ademas, mis amigos no son mis niñeras, no se preocuparan por no verme en un par de horas — Sale de su lugar de estacionamiento y comienza a conducir a baja velocidad, vuelvo a sacar mi celular para ver la hora pero se me es arrebatado y cuando levanto la mirada, Adrien se esta haciendo una foto con mi camara; me guiña su ojo derecho y me devuelve el telefono — Si quieres, envíales a todos tus contactos un mensaje con esa cara tan sexy para informarles de quien te llevo a casa. — pasamos el semáforo que nos integra a las avenidas del campus y le indico que vallamos lo mas cerca posible del edificio de Artes. Suelto un suspiro al tiempo que me recargo en el cristal de la ventana, observando las luces en la oscura noche. Mientras avanzamos me llega a la cabeza el recuerdo de venir de una fiesta; alarmada, me levanto y me giro bruscamente hacia el rubio modelo.
— ¿Has bebido hoy? — Él sonrie sin dejar de mirar al frente.
— Nada — Suspiro una vez mas y vuelvo a relajarme.
— Muy bien, me puedes estar llevando a casa. Pero eso no quiere decir que vaya a darte clases particulares. — Su sonrisa es el paradigma de la vanidad.
—Eso es lo que estamos apunto de discutir, Prrrincess —
•Adrien•
A Marinette Dupain-Cheng le gusta un Músico recién transferido. No doy crédito. Pero ya la he ofendido una vez esta noche, así que sé que tengo que ir con cuidado si quiero convencerla de darme tutorias. Espero unos minutos antes de soltar la prudente pregunta.
— Y entonces, ¿desde hace cuánto quieres cog… hacer el amor con Luka? — No responde, pero puedo sentir su mirada asesina clavada en mi perfil. —Tiene que ser una cosa bastante reciente, ya que se ha trasladado hace dos meses. —Aprieto los labios—. Vale, vamos a suponer que es desde hace un mes. — No hay respuesta.
Me giro solo unos segundos para poder ver su expresión y mantiene la cara seria, me dirige una mirada intimidante y tengo que admitir que la hace ver espectacularmente atractiva. Concentro toda mi atención en conducir y en mantener esta conversación sin lanzar la mirada hacia sus senos. Desde que la vi hablando con un castaño en la fiesta me percate de la libertad con la que andaba. Ese par son muy indiscretas cuando no traen nada entre la pálida piel de su portadora y la playera que trae encima. Después de calentarse el vehiculo sus rodillas dejaron de temblar y por el movimiento que ha estado haciendo al hablar conmigo la falda ajustada que lleva se le ha subido un par de milímetros. Puedo ver un par de lunares en su rodilla izquierda y tengo las enormes ganas de acariciarlos. Me contengo y dirijo mi mano derecha hacia la palanca de velocidades del Audi.
Cuando mi mente pervertida comienza a imaginarla desnuda sacudo la cabeza; debo mantener mi mente enfocada.
Me pregunto cómo persuadir a Marinette y de repente caigo en que he estado tratando la situación desde el enfoque equivocado. Porque es verdad, yo no creo que ella sea el tipo de chica que le gustaría a Luka, pero ¿es él el suyo? Couffaine va de tipo cool y silencioso, pero he estado con él las suficientes veces como para saber que todo es una actuación. Él utiliza esa mierda de chico
misterioso para atraer a las chicas, y una vez pican el anzuelo, activa sus encantos y las lleva directamente a sus pantalones. Por mas que diga a cada dos por tres que solo busca a la indicada. Así que, ¿qué carajos hace una chica sensata e inocente como Marinette Dupain-Cheng babeando detrás de un tipo tan popular como Luka?
—¿Es algo físico o de verdad quieres salir con él? —pregunto con curiosidad. Su suspiro de exasperación resuena en el coche.
— ¿Podemos dejar de hablar de ese tema? — Le doy al intermitente para girar a la derecha y así tomar el camino mas largo que conozco al edificio de Artes, donde ella me dijo tiene su dormitorio. Necesito todo el tiempo posible para poder mantener esta conversación.
—Estaba equivocado sobre ti —le digo en un tono sincero lanzado le una mirada fugaz, la veo recargada en el cristal de la ventana, un tanto desanimada.
—¿Qué se supone que significa eso? — frunce el ceño
—Significa que pensé que eras una persona directa. Con agallas. No alguien que es demasiado cobarde como para admitir que le gusta un músico. — Oculto una sonrisa cuando veo que aprieta la mandíbula. No me sorprende ver que he tocado una fibra sensible. Se me da bastante bien leer a la gente y estoy convencidísimo de que Marinette no es del tipo de mujer que retrocede ante un
desafío, ni siquiera ante uno indirecto.
—Vale. Tú ganas. —Suena como si estuviera hablando con los dientes apretados, como si realmente no quisiera hablar — Es posible que me guste. Pero muy, muy poco. Un pelín si acaso — Mi sonrisa sale de su escondite.
— ¿Fue tan difícil para ti, admitirlo frente a mi? — Rió ante el gruñido que lanza — ¿porque no le has dicho que salgan? Los vi hablarse como amigos en mi casa — Ella gira el rostro hacia mi dirección, sorprendida.
— Dijiste ¿Tu casa? — asiento sin apartar la mirada de la calle frente a mi y a ella se le cae la mandíbula al suelo, la miro como si no entendiera y, es que, realmente no entiendo su reacción — ¿Conoces a Nino Lahiffe? — una vez mas, asiento y ella vuelva a tener la misma reacción.
— ¿Hay algún problema en ello? — Consulto, pero ella niega con la cabeza y vuelve a su posición inicial. — No esquives el tema y dime porque no le has dicho nada aun. — Veo cierra lo ojos casi como si fuera cansancio pero cuando los abre y le miro al detenernos a seis semáforos de su residencia, puedo ver la decepción grabada en ellos.
— ¿Porque iba a hacer yo eso? Ni siquiera lo conozco — larga un suspiro y su mirada azul se oscurece cuando me ve — Hoy fue la primera vez que hablamos —
— Hubiera sido una excelente oportunidad para decirle — Me lanza una mirada enfadada
— Claro, por supuesto. Lo habría hecho si no hubieras llegado a arruinar todo — Muy en lo profundo de mi me siento mal por ese comentario, pero si no hubiera interferido, no sabría que a Marinette le gusta Luka y no podría usar eso a mi favor. Le dirijo una mirada de disculpa y ella vuelve a cruzar sus brazos sobre su pecho. Cuando se pone el semáforo en verde avanzo a la velocidad mínima permitida.
— Lo lamento, Dupain — Ella suelta un monosílabo afirmativo, como si estuviera aceptando la disculpa. — ¿tienes miedo de hacérselo saber? — Puedo ver como su cuerpo da un respingo y sus mejillas toman una coloración rosácea. No puedo reprimir mi diversión.
— No tengo miedo —dice al instante mirándome fiera. Luego hace una pausa—. Bueno, tal vez un poco. Él… él me pone nerviosa, ¿vale? — Necesito un poco de esfuerzo para ocultar mi sorpresa. No esperaba que fuera tan… honesta, soy consciente de su vulnerabilidad, la cual irradia y tengo que admitir que es un poco raro de ver. La conozco desde hace poco tiempo, pero me he acostumbrado a su sarcasmo y a su confianza en sí misma al dirigirse a mi. La incertidumbre que veo en su rostro parece fuera de lugar.
—Entonces ¿te vas a quedar esperando hasta que él te lo pida? — Frunce el ceño en mi dirección.
—Déjame adivinar, piensas que no va a hacerlo. — Suelta una risa sarcástica y falta poco para que me saque la lengua en un acto de la mas infantil. Podría jurar que se forzó en no hacerlo.
—SÉ que no va hacerlo. —Encojo levemente los hombros—. A los hombres lo que les va es la caza, Marinette, y tú, se lo estás poniendo demasiado fácil. —
— Lo dudo —dice con sequedad—. Sobre todo teniendo en cuenta que ni siquiera le he dicho que me interesa. —
—Oh, ya lo sabe. — Se sobresalta. Veo sus grandes ojos color azul mirarme con incredulidad.
—No, no lo sabe. —
—Un hombre siempre sabe cuándo una mujer va detrás de él. Créeme, no es necesario que lo digas en voz alta para que él capte las vibraciones que mandas. — Sonrío —. Venga, por favor, pero si a mí solo me llevó cinco segundos darme cuenta. — Cuando vislumbro el edificio de Artes ella me indica aun con su expresión incrédula y ahora afligida que edificio es el de su residencia. Entro al estacionamiento del lugar y antes de poder apagar el motor su dulce y temblorosa voz me hace mirarla a la cara.
—¿Y crees que si salgo contigo, mágicamente él va a interesarse en mí? —Su tono de voz es escéptico, pero ya no es hostil, algo que me parece una señal prometedora. Puedo ver la esperanza grabado en sus iris y teniéndola así de cerca veo con atención las pequeñas pecas que se distribuyen en sus mejillas y van hacia sus orejas, desapareciendo detrás de su cabello negro azulado.
— Sin duda ayudará a la causa. ¿Sabes lo que intriga a los chicos, más incluso que la caza? — Cuando apago el motor y me quito el cinturón de seguridad me giro hacia la pálida chica a mi lado, ella me observa con la molestia aun a flor de piel.
—Me muero de ganas de escucharlo. — Marinette se retira también el cinturón de seguridad y echa otro vistazo a su celular para ver la hora
—Una mujer que está fuera de su alcance. La gente quiere lo que no puede tener. — No puedo evitar sonreír—. Aquí tienes un ejemplo: tú quieres conseguir a Luka —
—Ya. Bueno, si no puede ser mío, entonces ¿por qué debería molestarme en tener una cita contigo? — se cruza de brazos de nuevo y lanza una mirada hacia la entrada del edificio. Me relamo los labios al sentirlo un poco secos.
—No puede ser tuyo ahora. Eso no significa que nunca lo sea. — Dirijo la mirada de igual manera hacia su residencia y veo a Chloé Bourgeois entrando al lugar un tanto tambaleante. —Confía en mí, Mousinette, si apareces cogida de mi brazo, se dará cuenta. — Le lanzo un guiño y ella parece fingir que esta reflexionando el tema — Mira, hay una fiesta el próximo sábado y tu Chico de ensueño estará allí. — levanto las cejas para hacerle entender que tiene que estar ahí. Me acerco a ella y comienzo a picarla con el codo en las costillas, ella ríe pero de inmediato procura seguir enojada y me empuja con sus pequeñas manos.
—Punto número uno: no le llames así de nuevo. número dos: no me vuelvas a picar así. Y punto final: ¿cómo sabes que va a ir? —pregunta con recelo mientras se soba las costillas haciendo que le he lastimado, me rió de su actuar y ella me devuelve una ligera sonrisa que posa sus labios rosados.
—Porque es la fiesta de cumpleaños de Iván Bruel. ¿Sabes quién es? Es la estrella del campus en la batería, es obvio que la mayoría de los estudiantes de Música estarán presentes, y eso indica que Luka Couffaine estará ahí —Me acerco un poco mas a ella y coloco mi brazo derecho en el respaldo de su asiento, con el indice de mi mano izquierda le toco la nariz y ella retrocede un par de milímetros el rostro, sin mover el cuerpo — Y nosotros también. — Marinette parpadea observando mi mano izquierda y le toma un par de segundos mirarme a los ojos
—Ya. ¿Y qué pasa cuando lleguemos allí? — Está actuando como si nada, pero sé que la tengo exactamente donde yo quiero. Todos sus poros gritan con ansiedad que quieren conocer mi maquiavelico plan, y yo no se lo negare.
— Nos relacionamos con la gente, nos tomamos unas cervezas. Te presentaré por ahí como mi cita. Las chicas querrán matarte. Los chicos se preguntarán quién eres y por qué no has estado antes en su punto de mira. Couffaine se lo preguntará también, pero nosotros le ignoraremos. — Le lanzo un guiño y mi mejor sonrisa
—¿Y por qué haríamos algo así? — Aun puedo ver la reticencia en su actitud, y ¡Por Dios! jamas me había tomado tanto tiempo convencer a una mujer
—Porque eso le enloquecerá. Te hará parecer aún más inalcanzable. — Desvía la mirada una vez mas hacia su edificio y se muerde el labio inferior. Me pregunto si sabe lo fácil que resulta leer sus emociones. El enfado y la vergüenza son claras para mi. Sus ojos lo revelan todo y eso me fascina. Yo hago un esfuerzo enorme para enmascarar lo que siento, una lección que aprendí en la infancia, pero el rostro de Marinette es un libro abierto. Sus finas facciones me hipnotizan, las largas pestañas negras que tiene revolotean cuando parpadea fuerte y me lanza una mirada decidida.
—Tienes mucha confianza en ti mismo —dice finalmente con una sonrisa divertida plasmada en sus bellas facciones — ¿De verdad tienes el ego muy inflado para creer que el mero hecho de ir a una fiesta contigo vaya a convertirme en una celebrity? — hace comillas con sus dedos al decir la ultima palabra, largo una risa que me sale de lo mas sincera, me sostengo el estomago cuando veo un puchero en su rostro. Es tan tierna.
—Sí. — Digo cuando termino de reír de la situación y, no es que sea un egocéntrico insufrible, pero soy consciente que mi atractivo esta por los cielos y las chicas; incluso algunos chicos, caen en mis redes sin si quiera mover un musculo. Siendo honestos, a veces no me siento ni la mitad de cool de lo que la gente piensa que soy, y estoy bastante seguro de que si alguno de ellos se tomara el
tiempo para llegar a conocerme de verdad, probablemente cambiaría su opinión. La fachada de Adrien Agreste es solo eso, una fachada; mi verdadera personalidad esta refugiada muy en el fondo de mi ser y solo emerge cuando hay confianza, como con Nino y los chicos. Por extraño que parezca, Marinette rompió la barrera en tiempo récord y sin esfuerzo.
A mi lado, Marinette Dupain-Cheng se ha quedado en silencio, continua mordiéndose el labio inferior, en un gesto que tomo como que esta considera mi propuesta.
Por una fracción de segundo, casi le digo que lo olvide. Es como si estuviera… Mal. No quiero hacerla de celestino con ella y el siempre cool Luka; mas que eso, no quiero que un patán como él se aproveche de su inocencia. La inteligencia y la lengua afilada de esta chica se desperdiciarían en un tipo así. Muy seguramente dejaría de ser la hermosa chica que tengo sentada en el asiento del copiloto de mi auto. Pero entonces pienso en mis intereses y en que si no paso ese examen tendré que dejar esta universidad y trasladarme al a mansión de mi padre, abandonando amigos y sueños. No quiero ser un estúpido y convertirme en el patán que me dijo Marinette que era. Pero tengo que enfocarme y, me obligo a ignorar mis dudas.
— Piensa en ello —la persuado—. El examen de recuperación es el viernes de la semana que viene, lo que nos da una semana y media para estudiar. Hago el examen y después, la noche del sábado nos vamos a la fiesta de Iván y le mostramos a tu Chico de Ensueño lo sexy y deseable que eres. No será capaz de resistirse, confía en mí, lo tendrás babeando por ti — una vez mas le lanzo un guiño. estoy apunto de bajarme del vehiculo y portarme como un caballero abriéndole la puerta y acompañarla hasta la entrada del edificio, cuando su voz me hace detener todo movimiento.
— Punto número uno, de nuevo: no le llames así. — se frota el puente de la nariz en un claro gesto de fastidio — Y número dos: deja de decirme que confíe en ti. Ni siquiera te conozco. —Pero a pesar de las quejas, puedo ver que se ha rendido; no puedo evitar sonreír ampliamente — Mira. No me puedo comprometer a darte clases durante todo el semestre. De verdad, no tengo tiempo. —
—Solo será esta semana —prometo. Se que mi mirada brilla ante el cumplimento de esta meta y ella lo nota, me lanza una mirada envenenada cuando abre la puerta. La verdad es que me sorprende, habría jurado que ella jamas accedería. Quien diría que un chico la motivo a aceptar. Cuando la veo salir del lugar no puedo evitar lanzar un vistazo a su perfecto trasero, ella se gira rápidamente y casi podría jurar que me cacho esa fugaz mirada.
— Mañana trabajo hasta las ocho —dice —. Podemos vernos cuando haya terminado. Como no vives en las residencias del campus, ire a tu casa; al fin ya se donde es, ahí haremos las clases. — se acomoda la falda y cuando siente una brisa helada se abraza a si misma
— Si quieres puedo venir hasta aquí para que no tengas que hacer el recorrido — Palidece como si le hubiera ofrecido que se afeitase la cabeza y vistiera de latex por una semana.
—¿Y que la gente piense que somos amigos? Jamas. — mueve la cabeza con fervor de manera negativa — He dicho que iré a tu casa. — que mandona. No he conocido nunca a nadie que sienta tanta aversión por mi popularidad. Y no tengo ni idea de cómo tomármelo. Creo que es posible que me guste.
—Si vengo yo te convertirás en la chica más popular de tu residencia, ya sabes. — muevo mi mano de arriba abajo justo enfrente de mi, haciéndole ver lo que otros verán cuando venga aquí mañana; ella rueda los ojos y veo como comienza a temblar por estar manteniendo esta conversación con ella debajo de carro.
— Iré a tu casa —dice con firmeza.
—A sus órdenes. —La sonrío llevando mi dedo indice y medio a mi frente y haciendo un saludo militar —. Te veo mañana por la noche. — Todo lo que consigo a cambio es una mirada fulminante y un destello de su perfil cuando se gira para cerrar la puerta. Se va dando saltitos hacia su edificio. Después, a regañadientes, veo como se da la vuelta justo antes de entrar y me hace señas de que baje el vidrio, lo hago.
—Gracias por traerme — Grita un tanto recatadamente. Reprimiendo una sonrisa, pulso el botón de encendido del carro y me pongo en marcha a casa, no sin ver como desaparece detrás de las puertas del edificio, contoneándose con su atuendo plata y negro.
• Continué •
Notas del Autor:
Una vez más aquí me ven! Subiendo a tiempo récord está adaptación!
Tengo que admitir que adaptar el libro se me ha hecho fácil, siento que he hecho más que copy-paste en este capítulo ;)
Agradezco a esas bellas personas que se han tomado el tiempo en comentarme, he de decir que creí que recibiría más comentarios en lo que respecta a la escena con Kagami.
Katsa Graceling, , Emely-nya y reishell1995.
Muchas, muchas gracias por sus comentarios y apoyo en esta historia.
Sin más que decir. Saludines~
Se despide Alexiel Izumi~
¿review?
