Todos los derechos de la historia pertenecen a Elle Kennedy, solo hago esto por diversión y entretenimiento, igualmente, los derechos de Miraculous Ladybug pertenecen a Thomas Astruc, refiriendonos a los personajes.

Este escrito es sin fines de lucro.

Cabe mencionar que algunas escenas no pertenecen al libro del cual me base para realizar la historia.

¡Disfruten la lectura!

ProhibidoEnamorarse

Capitulo Cuatro

Marinette

La primer clase con Adrien fue bastante tranquila; el día jueves por la tarde me dirigí hacia su casa montada en mi bicicleta; un recorrido bastante corto desde el Café Papillon, no tarde mas de 20 minutos en llegar al lugar. El Audi en el que me llevo a mi casa una noche antes estaba estacionado en la entrada del garaje, a un lado estaba un Mini Cooper color azul marino. Descubrí que tiene un parking de bicicletas bastante decente al igual que un par de ellas de ultima generación; había llevado los documentos que Mademoiselle Bustier nos mando leer. Las clases para Adrien las había planeado la mañana de aquel jueves, con la esperanza de hacer rendir cada una de las clases hasta el viernes próximo, día predilecto para mi liberación de las garras del rubio modelo y de su intensa mirada verde.

En la puerta de su casa tuve el honor de conocer a Kim Chiến Lê, la estrella de Ciclismo y Atletismo de la universidad. El cual, hágase notar, me confundió con un regalo de navidad para él.

Vaaalla... me han adelantado mi regalo de navidad— el chico que tengo enfrente me dirige una mirada afilada; me sonríe coqueto mientras se recarga en el marco de la puerta y cruza sus brazos sobre su pecho desnudo, le mire con un tanto de repulsión y me aleje un paso.

Un momento bastante vergonzoso ya que Monsieur Torso Desnudo no dejo de burlarse de mi cara cuando me escaneo el uniforme del trabajo que no me había podido quitar. Después de ese incidente conocí al resto de los integrantes de la casa de Adrien; Nino era uno ellos y Max Kanté era el ultimo. Entre los cuatros sustentaban la casa de lujo que habitaban a las afueras del campus.

El rubio modelo me presento ante ellos con el amoroso apodo que me había puesto: Mousinette; desde ese momento los cuatro chicos comenzaron a llamarme así.

Adrien y yo mantuvimos la primera clase en su habitación; por lo que me dijo antes de irme, era la habitación mas grande de la casa, y tenía el privilegio de tener un baño privado. Repasamos el material de Immanuel Kant. Me sorprendí de escuchar la aterciopelada voz de Adrien recitar el Imperativo Categórico de Kant palabra por palabra, gracias a su memoria eidética. Aun puedo recordar su expresión de concentración mientras me decía:

—Así que, básicamente, la lógica es la columna vertebral de la ética kantiana…— Después de tratar a Kant pasamos al Utilitarismo. Aquella ultima parte de la clase nos centraremos en Bentham.

Me despedí de él con una corta conversación junto al estacionamiento de Bicicletas de su jardín delantero.

Mañana le daremos al Postmodernismo. —Le dije en un suspiro —La que, en mi humilde opinión, sea probablemente la escuela de pensamiento más enrevesada de la historia de la humanidad. Tengo que estar en el taller de Confección hasta las seis, pero después estoy libre, así que puedo venir desde allí directo a tu casa— Adrien se mantuvo serio en aquel momento y sentí que tanto hablar de Filosofía le había aletargado el p—Yo habré terminado el entrenamiento a las siete. Así que ¿qué te parece a las ocho?— di el visto bueno a la hora y me retire del lugar.

Al día siguiente mientras salia del taller a las seis con quince Alya me llamo. Atendí desde mis manos libres con un grito, acto que mi querida amiga me devolvió.

—¡Oye! —me dice cuando escucha mi cortante tono de voz—. ¿Qué carajo te pasa? — camine con todos mis materiales de confección colgando de mi hombro derecho y mi mochila a mis espaldas. Cada paso que doy lo siento vibrar en el suelo. Estoy hecha una furia.

— Lila Rossi — Gruño — Mi tiempo en el taller ha sido una horrorosa pesadilla gracias a ella — vuelvo a gritar mientras elevo las manos al cielo. Me vuelve loca su actitud. — Quiero matarla mientras duerme, Alya. No, quiero matarla cuando esté despierta para que pueda ver la felicidad en mi rostro — mientras lo digo puedo sentir mi sonrisa maniática y percibo las ansias en mi voz. La risa de mi pelirroja amiga me hace cosquillas en la oreja.

— ¡Ja! Te ha jodido duro ¿eh? ¿Quieres desahogarte durante una cena? — Justo estoy montando todas mis cosas en la bicicleta; se que me iría mejor si paso a dejarlas a la residencia pero me conozco y, si entro a mi habitación no querré volver a salir.

— No puedo. — Sé que Alya no puede verme, pero no puedo evitar hacer un puchero ante mi negativa a la cena — Tengo que ver a Adrien esta noche. —Otro encuentro que no me apetece nada tener. Todo lo que quiero hacer ahora es ducharme y ver Netflix, necesito olvidarme de mi día a día, peeeero... conociendo a Adrien, me perseguirá y pegará un grito en el cielo si me atrevo a cancelar nuestra clase.

— Todavía no puedo creer que cedieras con lo de las clases particulares — dice Alya con asombro— Debe de ser un tipo muy persuasivo. — me coloco el casco en la cabeza y se que estoy desviando la mirada en mi auto reflejo de no saber mentir.

—Algo así —respondo sin dar más detalles. No le he contado a mi amiga el trato que tengo con Agreste, sobre todo porque quiero retrasar la inevitable burla que vendrá cuando se entere de lo desesperada que estoy por conseguir que Luka se fije en mí. Sé que ella me ofreció en la fiesta presentarnos, y aun después de esa fallida ocasión, Alya no dejo de resaltar que cuando quiera podrá hacerla de celestina para mi; la verdad es que no seré capaz de ocultar la verdad de mis clases con Adrien toda la vida y que sin duda va a hacer preguntas cuando se entere de que voy a ir a una fiesta con él. Pero estoy segura de que para entonces se me ocurrirá una buena excusa. Para eso he sido la reina de las escusas durante un tiempo largo. Casi toda mi vida he escuchado comentarios de mis padres en cuestión a mis habilidad de dar las escusas mas descabelladas; si bien algunas jamás han levantado sospechas, hay muchas mas que si lo han hecho.

—¿Cuánto te paga? —pregunta con curiosidad. Como una imbécil, suelto el primer número que se me viene a la cabeza, haciendo gala de mi habilidad de mala mentirosa.

— Eh… ¿Treinta francos? — puedo escuchar como del otro lado de la linea Alya escupe, seguramente me llamo mientras se relaja en la residencia con una cerveza en mano. Es muy probable que mi amiga no escucha la duda en mi voz porque en cuento puede suelta la siguiente pregunta.

— ¿Cuanto has dicho? —

— Treinta francos —

— Me tendrás que invitar esa carisma cerveza que vi en la tienda de artesanías de Lille a las afueras del campus, con esa plata cada clase te volverás rica — rió ante su comentario ya en camino a la casa de Adrien, pedaleando.

El clima de hoy en Lille, Francia, es bastante fresco, se siente que durante la noche habrá temperaturas bajas. Termino mi conversación con Alya con un ligero comentario y me apresuro a ponerme la música en los cascos; recorrer los caminos del Campus es una de las cosas que me hace feliz, sobre todo si se trata de traer los manos libres. Algo bueno de la Universidad es que cuentan con los carriles de ciclista, doy gracias por ello porque aun cuando no hubiera dichos carriles designados yo seguiría usando mi amanda bicicleta.

No tardo mucho en llegar y enganchar mi bici al parking de Adrien; me dijo que entrara sin llamar cuando viniera, porque nadie oye nunca el timbre con la tele o la música a todo volumen. Sin embargo, ahora la casa está en silencio cuando entro.

—¿Agreste? — digo al pie de la entrada, sin aun abrir del todo la puerta.

—Arriba. —Su respuesta llega amortiguada, lo que me dice que esta en su habitación en el segundo piso. Subo las escaleras con un tanto de desgana por volver a tener la clase en su habitación, pero cedo, no importa en realidad. Me lo encuentro al centro de su pieza, vestido con pantalones de chándal y una camiseta de manga corta color blanca, no puedo evitar notar sus bíceps perfectamente formados y sus fuertes antebrazos; estoy segura que cada chica de la universidad que ha estado con Adrien agradece a sus clases de Esgrima. Sin notarlo, mi mente vaga al recuerdo de él desnudo del torso, cortesía del rubio gracias a sus intentos de hacerme darle clases. No puedo negar que su cuerpo es... atractivo. Está bueno. Él tiene el cuerpo musculado, fibroso y esbelto.

Nos instalamos en la cama y acto seguido nos ponemos a trabajar, pero cada vez que Adrien usa unos minutos para repasar un tema, mi cabeza viaja de nuevo a la tarde en el taller de Confección. Hiervo de rabia en mi interior y, aunque me da vergüenza admitirlo, mi mal humor se filtra en la clase. Estoy más gruñona de lo que quiero estar y soy mucho más dura de lo necesario cuando Adrien malinterpreta los textos.

— ¡Por Dios! ¡Que no es tan complicado! — Grite cuando por tercera vez no lo entiende; la postura de Adrien es totalmente meditabunda, pero se que no esta comprendiendo nada — Está diciendo que… —

—Vale, ya lo entiendo —me interrumpe, arrugando la frente de la irritación—. No es necesario que me hables mal, Mousinette. — me doy cuenta de su postura seria y de que se dedica a verme con enojo, no quisiera dejarle caer toda mi molestia encima, pero no lo puedo evitar

—Lo siento. —Cierro mis ojos brevemente para calmarme, esperando que pueda olvidar lo que me tiene en este estado — Vamos a pasar al siguiente filósofo. Volveremos con Foucault al final. — Estoy a punto de tomar el libro para comenzar con el siguiente autor pero la mano de Adrien me detiene, levanto la mirada y él me observa con el ceño fruncido.

—No vamos a pasar a nada. No hasta que me digas por qué has estado gritándome desde que llegaste. ¿Qué, el chico de tus sueños te ha ignorado en el campus o algo así? — Su sarcasmo intensifica el enojo que estaba dispuesta a dejar ir. Le lanzo una mirada envenenada y me cruzo de brazos girando el rostro a otra dirección que no sea el rubio.

—No. —

—¿Es época de menstruación? — Mi rostro en aquel momento era todo un poema, no podía creer que él hiciera esa pregunta; irremediablemente mi humor empeoro

—Dios. Eres LO PEOR. Lee eso de una vez, ¿quieres? —

—No voy a leer una mierda. —Se cruza de brazos con un puchero en su expresión — Mira, hay una solución fácil para terminar con esta actitud horrible que tienes. Todo lo que tienes que hacer es decirme por qué estás enfadada — se acerca a mi y comienza a picar mis costillas derecha con su lápiz — luego yo te digo que es totalmente absurdo, y después nos ponemos a estudiar en paz. — Me lanza una sonrisa deslumbrante, tengo que admitir que he subestimado la capacidad de convencimiento de Adrien. Pero debería haber aprendido la lección teniendo en cuenta que su tenacidad ha superado a la mía en más de una ocasión. No es que me apetezca particularmente hacerle una de las personas que tienen mi confianza y son mis confidentes, pero mi problema con Lila es como una nube negra sobre mi cabeza y necesito disipar la energía tormentosa antes de que me consuma.

Gruño de recordar la mirada de satisfacción de la castaña.

—¡Quiere que haga de segunda! — Grito, Adrien me mira como si no entendiera, largo un suspiro y comienzo a explicarle — te he hablado de que estoy en medio de un proyecto para la Pasarela de Navidad, es para obtener puntos extra y así conseguir que alguna persona de la moda conozca mi trabajo y se interese en él — el rubio modelo me observa con atención — tengo dos compañeros trabajando conmigo, uno es Nathaniel Kutzberg, esta encaminado al diseño y el otro tercio del equipo es Lila Rossi — no puedo evitar torcer el gesto, el solo hecho de decir su nombre me enferma — y ella es una completa arpía; no hace otra cosas mas que quejarse, siempre esta con que no le gusta el color del vestido, no le gustan los accesorios, no le gusta el largo, el corte, el tipo de tela ¡Todo! — Elevo mis mano al cielo al decir la última palabra, Adrien frunce un poco mas el ceño y me mira un tanto molesto.

— Si no la toleras, ¿porque forma parte de tu equipo? — vuelvo a suspirar, con derrota.

— Porque nos obligaron a hacer equipos de tres; las chicas de la clase de Interpretación se ofrecieron a ser modelos en la pasarela y Monsieur Dumont; mi maestro de Confección, decidió que era una excelente oportunidad para integrar ambas clases y generar créditos para todos, así que después de la distribución Lila fue la que quedo con Nathaniel y conmigo — Sin notarlo comencé a retorcer mi suéter gris entre mis manos — Lila ha hecho un infierno mi estadía en la Universidad; el que este conmigo en este proyecto me hace pensar que es una oportunidad mas para hacer hastalo imposible para arruinar mi imagen como Diseñadora de Modas, estoy segura. Como hoy, se atrevió a sugerir que los diseños de Nath son mejores y que deberíamos re iniciar la prenda para la Pasarela, y que lo hiciéramos con el trabajo de Nathaniel y, no digo que sea malo, pero Nath no esta buscando hacerse con un lugar en la escena de la Moda, Yo si, y ella lo sabe, así que desde que iniciamos este Proyecto busca más y más trabas para que no sea bien visto mi trabajo. Para que sea casi como la asistente de Nathaniel. — Después de que termino mi discurso suelto un ultimo suspiro, por estar hablando tan rápido y con tantas emociones en mi ser había dejado de respirar; Adrien me mira pensativo, sus ojos comienzan a viajar de mi hacia mi mochila.

Sin siquiera esperarlo él se levanta y se sienta junto a mi.

— ¿Traes hoy tu trabajo? ¿Tus diseños? — asiento en silencio y él sonríe — Muestrame — levanto la mirada hasta la suya y no puedo evitar horrorizarme de saber que quiere verlo. No es que me de vergüenza, en lo absoluto, pero no tengo tanta confianza con él como para mostrarle mis diseños; muevo la cabeza negativamente y el hace un mohín — ¡Oh! Vamos Marinette, se que no soy la primer persona en ver tu trabajo ¿Cual es el problema? — muerdo mi labio inferior y mis manos continúan retorciendo la tela de mi suéter.

Medito su petición un instante.

— Promete no reírte — me levanto de mi sitio y comienzo a caminar hacia la salida de su habitación — Espérame aquí, iré por ellos — el asiente casi como un niño emocionado por su regalo de cumpleaños, inevitablemente me hace sonreír a mi.

Cuando regreso a su habitación Adrien esta observando algunos dibujos que hice en mi cuaderno de Ética Filosófica, casi los había olvidado. Él siente mi presencia y se gira hacia mi con los ojos abiertos

— Si lo que traes ahí es igual de bueno de lo que tienes aquí, Lila es una completa Estúpida — sus palabras me hacen reír y le extiendo los pliegos que contienen no solo el diseño para la prenda de la pasarela, si no, algunas variantes y otras ideas que he tenido de las cuales puedo sacar jugo para mejorar el proyecto.

Adrien los toma y se sienta a abrirlos sobre su cama King Size, lo observo como mira detalladamente cada trazo y cada tipo de tela que he anexado. Yo me encuentro nerviosa de que los observe con tanto ímpetu e interes. Se que su padre es un magnate Diseñador de Moda y es muy probable que le haya enseñado a juzgar el trabajo de diseñador, sobre todo porque él trabaja como Modelo en alguna agencia de Modas.

Largo un suspiro mientras me siento en la silla de su escritorio y continuo observando como estudia mi trabajo; le toma tiempo volver a mirarme y dirigirme la palabra.

— Estos trabajos son increíbles Marinette, cada elección de color, de tela, de textura y de todo, es impresionante; como profesional te digo que tienes el talento, pequeño diamante en bruto — me hace cosquillas cuando dice lo ultimo y me saca unas cuantas carcajadas — como un colega de la Moda solo me queda preguntarte ¿Cuando haces algo para este apuesto Modelo? — Adrien comienza a hacer poses con los brazos, como si posara para una revista de Físico Culturismo, Me lanza un guiño y no puedo contener mi sonrisa — y como amigo, si soy uno para ti, tengo que decirte que, si Lila te esta haciendo la vida imposible con este trabajo, déjala, has el tuyo, estoy seguro que eres lo suficientemente capaz de hacer este proyecto tu sola — el rubio me mira con una expresión de comprensión y casi podría jurar que un tinte de admiración; se sienta en la mesa del escritorio, haciéndome girar en su silla y mirarlo a la cara, yo solo puedo desviar la mirada.

Yo también había pensado lo que Adrien me dice, pero eso significa que tengo que dejar a Nathaniel también y, me da mucha pena dejarlo en las garras de Lila y que no pueda conseguir los créditos extra suficientes para salir de esa clase; el pelirrojo me había dicho que solo la había tomado para no tener que cumplir esos créditos en actividades mas pesadas y que requirieran mas tiempo, el pobre estaba en una situación difícil económicamente y no podía dejar su trabajo a medio tiempo porque eso lo sacaría de la Universidad.

Me muerdo el labio una vez mas, vacilante de tomar una decisión. Sin que yo lo notara Adrien se había agachado a mi altura, con su dedo indice y pulgar tomo mi barbilla para que pudiera mirar sus verdes ojos.

— ¿Que ocurre Marinette? ¿Que te impide brillar tu sola? — muy dentro de mi se que es lo que me lo impide. No solo esta el tema de Nath, también esta el poder de Lila; si ella por un solo momento no se siente con poder de controlar a los demás hace lo posible por hacerqueveanel poder que tienesu nombre y su palabra; no solo en Francia si no también en Italia, es casi mortal, exagerando un poco.Se enfoca en destruir la vida de los demás. De nuevo me muerdo el labio inferior sin poder apartar la mente de esos pensamiento y sin poder apartar los ojos de los verde neón de Adrien.

— Y-Yo... no lo se — miento

— Tengo una idea — el rubio modelo se separa de mi, caminando de nuevo hacia su cama, hacia mis diseños. Toma algunos que note había separado y vuelve hacia donde estoy yo — Estos diseños podrías mostrarlos a MonsieurConfección — susurro el nombre de mi maestro de Confección pero Adrien me ignora — estoy casi 100% seguro de que te permitirá hacer el trabajo sola — largo un suspiro y tomo los diseños de las manos del ojiverde.

— No creo que eso sea posible, Adrien —

— ¿Porque? —

— Porque cuando hicieron los equipos me queje y Monsieur Dumont me obligo a trabajar con Lila — comienzo a recorrer con la yema de mis dedos los trazos que plasme en el papel. Soy consciente de la mirada decepcionada de Adrien y estoy segura de que no se le ocurrirá nada mas para mi problema y, aun cuando no quiero que él me de la respuesta a la solución de esta situación, el simple hecho de que me escuche me reconforta muchísimo.

Cuando levanto la mirada Adrien tiene sus verdes ojosclavados en el diseño mas grande; él proyecto que seleccionamos Nath y yo para trabajar en base a las medidas de Lila.

Me acerque a él y le extiendo los diseños que eligió, él me devuelve la mirada curioso del acto y no se otra cosa que hacer mas que sonreír ampliamente.

— Elige alguno y hazme saber cual es tu favorito, creo que puedo darme el tiempo para hacer algo para ti — Veo como se le ilumina el rostro de solo escucharme, sin previo aviso él me abraza por la cintura y me hace dar un par de vueltas en el aire. Ambos reimos.

— ¿Sabia Mademoiselle Dupain-Cheng que es usted la mejor tutora del Campus? — me lanza un guiño — Ametira recibir una recompenza — el miedo invade todo mi ser cuando Adrien se agacha, puedo ver claramente sus intenciones, su rostro de porcelana se acerca al mio milímetro a milímetro, las ligeras pecas que tiene en el puente de la nariz son imperceptibles a la distancia y en este momento las estoy viendo, siento el palpitar de mi corazón acelerarse con cada acercamiento que él tiene con mi persona; comienzo a retroceder pero su firme mano izquierda me retiene por la espalda en mi lugar, los colores suben a mi rostro en una milésima de segundo y no se hacer otra cosa mas que cerrar fuertemente los ojos y esperar lo inevitable.

¿Porque no estas apartandote, Marinette?

La suave risa de Adrien me saca de mi fuero interno; cuando abro los ojos lo veo destornillándose de risa en la pulcra alfombra de su habitación. Tener tal escena frente a mi hace que toda mi ira regrese, esta vez duplicada; escaneo la habitación del Modelo, el cual sigue riéndose, y localizo a menos de un metro de mi un lindo Yo-Yo color rojo, sin pensarlo dos veces lo tomo y lo hago girar frente a mi, tomando velocidad para poder darle un buen golpe en la coronilla.

Adrien para de reírse al ver mis intenciones y comienza a retroceder hasta chocar con su cama

— ¡Oh! Marinette, solo fue una pequeña broma — veo el miedo en sus ojos, pero no tendré comparación.

— Igual a esta — No me detengo y le ensarto un buen golpe en a cabeza, él llora como un bebe y esta vez la que esta riendo, soy yo.

...

Cuando llego a mi residencia la lluvia de otoño comienza a caer sobre la Universidad; me tomo poco tiempo volver desde la casa de Adrien. Después de nuestro tiempo fuera de tutorias retomamos a Foucault, y para mi sorpresa el rubio lo entendió muy bien; dejamos el segundo filosofo de la tarde para la siguiente tutoria, lo que nos dejaba con menos tiempo para perfeccionar los temas faltantes.

Me encontré con Alya medio dormida en la pequeña estancia; comento algo de estar esperándome, lo que me hizo reír, tuve que llevarla hasta su habitación antes de que comenzara a despotricar mil y un falsedades de Adrien. Alegaba que desconfiaba de mi tardanza y si pasaba la media noche llamaría para reportarlo como un violador en potencia.

Agradezco al cansancio que tenia este día o sino habría hecho una reverenda estupidez.

Cuando entre a mi habitación llevaba todas mis cosas colgando de mis hombros; estaba muerta por hoy, solo quería quitarme la ropa y descansa hasta la mañana siguiente.

Mientras quito las frazadas para acurrucarme en mi esponjosa cama tuve el pensamiento de que si me quedaba profundamente dormida no me levantaría al día siguiente a tiempo para cumplir mis actividades. Tome mi celular para colocar una alarma y me encontré con un mensaje de Adrien

Él: Te he robado uno de tus diseños

Este mensaje venia acompañado de una emoticon, uno bastante similar a la cara que él pone cuando quiere parecer travieso.

Yo: ¿Y ese ha sido...?

Él: Adivina.

Tuerzo los ojos de leer su corto mensaje

Yo: o me dices o bloqueó tu número

Él: Aguafiestasiestas... me he quedado con este.

Inmediatamente me llega una fotografía pixeleada, la descargo y como resorte me levante de mi cama. El muy malnacido había robado el perfecto perfil que retrate de Luka; lo había dibujado cuando lo vi en mi clase, no me pude contener las ganas de plasmar su cincelado perfil, su linda expresión.

Yo: ¡Agreste! ¡Te voy a besar!

Él: ¿Con lengua?

Me lleva un segundo darme cuenta de lo que ha pasado y me muero totalmente de la vergüenza.

Yo: ¡Matar! Quería decir MATAR. Mierda de corrector.

Le doy un par de golpes al celular en mi almohada y sin poder contener mis ansias comienzo a morder mi playera del piyama, en menos de un minuto Adrien me ha enviado su respuesta.

Él: Claaaaaaro. Ahora le echamos la culpa al corrector.

Yo: Para.

Siento mi cara arder.

Él: Creo que alguien quiere darme un beso...

Gruño molesta y texteo lo que espero sea mi ultimo mensaje de la noche con Agreste

Yo: Buenas noches, Adrien.

Él: ¿Segura que no quieres volver a mi casa? Así ejercitamos un poco nuestra lengua…

De leer su ultimo mensaje mis mejillas comienzan a picar, no se si es de vergüenza o de coraje

Yo: Puaj. Jamás.

Él: Ya, ya. P.D: mira tu email. Tienes un zip con música, para que puedas canalizar toda tu ira con Lila la próxima sesión en el taller.

Wow. Lo veo y no lo creo. Adrien me había envía música para que ignorara a Lila la siguiente sesión para el proyecto. Sonrío para mis adentros mientras envío el ultimo mensaje a su numero antes de dormir.

Yo: Gracias... Adrien.

Adrien

El sábado llego veloz, casi sin darme cuenta. Aquella mañana tenia sesión de fotos en la Agencia de mi Padre, algo en lo que aun me obligaba a participar por la imagen a su empresa. Cuando le había dicho que no quería continuar con su Firma, él me amenazo con derrumbar mi futuro como Restaurador de Arte.

—Te he dado todo y todo te lo puedo arrebatar, Adrien. Así que decide a quien quieres de enemigo— había dicho la noche que me rebele contra él y sus reglas. No me había quedado de otra más que permitirle saborear dicha victoria de tenerme aun a su merced y en la palma de su fría mano.

Me dirigí en mi Audi junto con Nino para hacerme compañía; Nino disfrutaba mucho acompañarme, anteriormente era por las chicas que uno se encuentra en una Agencia de Modelaje, pero desde que comenzó a salir con la compañera de Marinette había tenido un cambio considerable en cuestión de las mujeres. No digo que su ahora novia, Alya; si no me falla la memoria, sea una controladora total, de hecho había notado lo ligera que podría ser una conversación con ella. Supongo que mi amigo le era leal a ella y a sus sentimientos.

Cuando aparque el coche en el lugar que habían designado para mis visitas Nino salto de vehiculo con sus audífonos al rededor de su cuello y un pequeño aparato que tenia poco de haber adquirido, según me había dicho, era para mezclar música junto con una aplicaciones en su celular.

Ambos caminamos hasta el enorme edificio que tenia en un costado enormes y plateadas letrascitando el nombre de la marca de mi padre: GABRIEL.

Cuando entramos a la sala a la que me había indicado se haría la sesión de fotos me encontré con Chloé Bourgeois, hija de la diseñadora de la linea en la cual estoy por participar y amiga mía. Ella estaba parada junto a su madre, inmersa en su celular; Audrey Bourgeois mientras tanto, estaba dando ordenes a sus subordinados. Al cerrar la puerta Audrey se giro hacia nosotros y me regalo una enorme sonrisa.

— ¡Adrien! has llegado, ¡Magnifico! — la rubia se me acerco y me dio un beso corto en cada mejilla, me miro de arriba a abajo antes de entrar en su papel de yo mando aquí — ¡Bien! Necesitamos colocar mis mejores prendas en Monsieur Agreste — camino hacia el pequeño guardarropa situado a un lado de la escena que habían preparado para fotografiar.

Me comencé a quitar la chaqueta mientras un par de chicas nos ofrecían a Nino y a mi un aperitivo, la cara de mi mejor amigo se le ilumino al ver el tipo de bocadillos que habían dispuesto para el equipo.

— Adrien Agreste — escuchar el sarcástico tono de voz de Chloé a mis espaldas me hizo girarme hacia su dirección — jamas dejas de hacer suspirar a las mujeres de cualquier habitación en la que entras — antes de que pudiera comerme el pequeño macarrón que había tomado ella se me lanzo a abrazarme. Conocía a Chloé desde hace varios años, la primera vez que nos vimos fue gracias a la relación de su madre con mi padre, la cual muchas veces me cuestione si era meramente laboral y colaborativa. No niego que en algún punto ella y yo intentáramos algo, mas ella que yo, pero jamas paso. Chloé no es el tipo de chica que pueda frecuentar y después desechar, únicamente hubo algunos besos y caricias que a mi parecer eran mas para experimentar que otra cosa.

— No diría que sea mi culpa en realidad — conteste a su comentario; ella siempre hacia bromas sobre que era un imán de miradas lascivas femeninas

— ¡Oh! ¡Por Favor! no niegues que eres consciente de ello — lanza una mirada a nuestro al rededor y me guiña el ojo de manera cómplice. Ambos comenzamos a caminar hacia los vestidores, no sin antes dejar a Nino en la pequeña sala de espera que acondicionaron al final de la sala de fotografía.

Una chica pelirroja me asigno una cabina para cambiarme y la rubia de ojos azules se mantuvo a mi lado poniéndome al día de su vida en la universidad a la que asistimos.

— ¿Recuerdas que te mencione mi independización del Hotel de mi padre? La residencia donde conseguí el Penthouse para Sabrina y para mi es casi una pocilga, se podría decir que ni siquiera es un Penthouse; es la mitad del piso, eso no es un Penthouse — Chloé se mantuvo a lado de la entrada del vestidor que ocupe, mientras me colocaba los pantalones holgados y los zapatos que me habían dado para el primer conjunto recordé haber visto a Chloé entrar al edificio de Marinette cuando la lleve y la convencí de ser mi tutora. — El otro dichoso Penthouse es un poco mas grande, lo se por los planos del edificio que unamigomio me consiguió — rodé los ojos al escucharla deciramigo— Ni te imaginas quien obtuvo esa parte del piso; ¿Recuerdas a mi confidente secreta del instituto? — Hice un poco de memoria sobre tal referencia, recordaba a una Chloé deprimida por el divorcio de sus padres y la huida de su madre a New York; en aquella temporada había tenido que estar en Tokio con mi padre para unos proyectos que tenia en marcha y, no había podido estar con ella; manteníamos llamadas cuando ella estaba sola y no quería molestar a suconfidente. Lo poco que recordaba de aquellas menciones de parte de Chloé era que su confidente era una chica a la cual siempre había molestado en el instituto y la única que le había ofrecido su apoyo en aquel momento tan difícil para ella.

— Si, claro —

— Bueno, ella esta cruzando el pasillo — salí del vestidor y la mire sorprendido.

— ¿Comparten el mismo edificio? — Chloé asintió sonriente mientras se guardaba su celular en la bolsa trasera de sus pantalones ajustado

— No solo el edificio, es mi compañera de piso — me lanzo un guiño y comenzamos a caminar hacia el resto de modelos y hacia su madre, quien aun daba ordenes — me alegra que este cerca, habíamos pasado una larga temporada sin frecuentarnos, aunque bueno, — la rubia lanzo sus largos cabellos hacia atrás de su hombro derecho, en un claro gesto que conocía de ella para tratar de no darle el crédito que se merece a lo que esta hablando — no hemos sido nunca de frecuentarnos tanto — una ligera sonrisa se dibujo en sus labios y me alegre por ella, sabia que tenia a su padre y a Sabrina como apoyo en cualquier cuestión, y sobre todo para la nueva incursión que había iniciado con su madre. Era bueno saber que había una persona mas para ella

Las siguientes dos horas se me pasaron volando mientras me cambiaba una y otra vez; mi Padre se apareció a mitaden la sesión, él normalmente viene para supervisar que realice el trabajo de calidad que representa la Firma de su marca de diseñador; era algo que me desesperaba de sobre manera, quería gritarle que se fuera de aquí y dejara de ser un padre controlador, pero eso solo resultaría en que le dé el poder para manchar mi nombre de las mil maneras que conoce para arruinar la reputación de una persona.

En algún momento Chloé me miro angustiada por la presencia de mi padre y pude verla mover sus labios de forma discreta diciéndome que estaba ahí si lo a meritaba la situación.

Cuando realice el ultimo cambio de ropa, Nino se acerco a mi.

—¿Vas a saludarlo? —murmuro. Expulse todos los pensamientos que tengo en ese momento en mi cabeza cuando Gabriel Agreste y yo cruzamos miradas. Todo el mundo está ocupado porque es lo ultimo de la sesión; nos miramos un par de minutos sin que ninguno de los dos aparte la mirada. Él me mira retador y autoritario y procuro devolver una mirada similar.

Antes de terminar Kim se apareció en la sesión, listo para acompañarnos a Nino y a mi al evento que estaría dando Jagged Stone en la ciudad de Lille aquella noche.

Chloé y su madre se retiraron al terminar la sesión de fotos junto con mi Padre. Solté un suspiro mientras salíamos hacia el estacionamiento, Nino se mantenía inmerso en su celular argumentando que estaba por crear una obra maestra, Kim, sin embargo, me observaba con curiosidad.

— Entonces, ¿cuál es la movida con tu profesora particular? —Su tono es absolutamente informal, pero le conozco bien y no hay nada informal en la pregunta. Me gire hacia él y enarque una ceja

— ¿Mousinette? ¿Qué pasa con ella? — me guarde las manos en los bolsillos de mi pantalón y me adelante para caminar de espaldas, con tranquilidad, para poder verle la cara a Kim y saber leer sus intenciones.

— ¿Está soltera? — La pregunta me toma desprevenido y casi me caigo de espaldas al tropezarme con mis pies. Kim se siente atraído por las chicas delgadas como un alfiler e igual o más competitivas que él. Un claro ejemplo es Alix, con quien Kim se había liado en repetidas ocasiones desde que los conozco. Marinette, con sus interminables pecas, su torpezay su infinita confianza en si misma, no se ajusta a ninguno de los requisitos.

— Sí — le digo con cautela estabilizando mi casi toque de trasero con el suelo — ¿Por? — Se encoge de hombros. Todo superinformal, de nuevo. Y de nuevo, veo a través de él.

— Está muy buena. — Hace una pausa — ¿Te la estás cogiendo? — una vez mas me descoloca y agradezco que estemos llegando a mi auto, Nino, ajeno a toda nuestra conversación camina de forma automática al asiendo de copiloto, esperando a que desbloquee las puertas.

— No. Y tú tampoco lo harás. — digo un tanto molesto mientras me meto en mi Audi y pico el botón de encendido — Tiene los ojos puestos en un idiota — susurro y creo que no me ha escuchado

— ¿Están juntos, el idiota y ella? — pregunta acomodándose en el asiento trasero.

—Naah. —

— En ese caso hay vía libre con ella, ¿no? — Me pongo rígido, solo un poco, y no creo que Kim se dé cuenta de que estoy apretando con un poco mas de fuerza el volante de mi auto. Por suerte Nino en ese momento decide quitarse los audífonos y soltar un grito de euforia, dice algo de que ya tiene a su nuevobebey se dispone a conectar su celular a las bocinas del auto poniendo fin a la conversación al tiempo que salgo del estacionamiento. No estoy seguro de saber por qué estoy de repente inquieto. No me gusta Marinette en ese sentido, pero la idea de ella y Kim teniendo algo me incomoda. Tal vez porque sé lo mujeriego que puede ser Kim. No podría ni contar el número de veces que he visto a una chica hacer el paseo de la vergüenza saliendo de su dormitorio.

Me molesta imaginarme a Marinette saliendo a escondidas de su habitación con el pelo alborotado por el sexo y los labios inflamados. Y de la nada me doy cuento de algo, algo que es totalmente inesperado, pero, la verdad es que me gusta. Me mantiene todo el rato alerta y anoche cuando me mostró sus trabajos, ¡Dios! ¡Que talento!.

...

Marinette llega sobre las cinco con una chamarra gruesa con capucha de pelo y guantes de color rojo brillante con motas negras. La última vez que miré, no había ni un copo de nieve en el suelo, pero ahora me pregunto si es posible que me haya quedado dormido mas de la cuenta y haya habido una tormenta de nieve durante mi siesta.

— ¿Llegas desde Rusia? —pregunto mientras se baja la cremallera de la abultada chamarra color vino. Rueda los ojos.

— Ja, Ja, que gracioso — Suspira — Llevo mi abrigo de invierno porque no encontraba el otro. Pensé que quizá me lo había dejado aquí. —Analiza mi dormitorio mientras se quita su inmensa chamarra y la coloca en el diván junto a la puerta—. Pero, supongo que no. Puf. Espero no habérmelo dejado en el aula de Confección. Sé que una de esas chicas de primero me lo robaría y me encanta ese abrigo. — Suelto una risita y comienza a sacarse los guantes de vini piel que trae puestos.

— ¿Vienes en bicicleta de nuevo? — me giro sobre mi escritorio y comienzo a recoger mis cosas de pintura.

— Así es, es mi adoración — siento como se acerca a mi y se coloca a mis espaldas, observando el pequeño cuadro que tengo enfrente, el cual llevo un tiempo restaurando. — Muy buena obra, ¿Es tuya? — suelto una risita mientras limpio los pequeños pinceles que he utilizado en una toalla.

— No, para nada, es una reproducción de Female Nude de Egon Schiele

— Se quien es Egon Schiele — mi mirada se dirige al rostro de Marinette, ella mira a otro lado que no sea mi rostro y tiene las mejillas infladas y sonrosadas, haciendo un puchero, no puedo evitar soltar una carcajada.

— Si, por supuesto — Me levante y coloque el pequeño cuadro en un clavo en la pared frente a mi escritorio.

— ¿Que haces con ella? — la joven pecosa frente a mi comienza a sacar los escritos en los que trabajaremos esta noche, la observo inmerso en sus movimientos. Con la conclusión que había tenido la tarde anterior me sentía un tanto raro a su lado, sabia que aquel gusto que había agarrado por la morena frente a mi no era un gusto como cualquier otro que haya sentido por alguien. Eso me desconcertaba mucho ya que no entendia realmente que tipo de gusto sentia por ella.

— Restaurándola — Saque mi carpeta con mi material de Ética Filosófica y me situé al lado izquierdo de Marinette, recargando mi espalda en la cabecera de la cama.

— ¿En eso te especializas? ¿Seras Restaurador de Arte? — La mirada azulada de Marinette se mantuvo fija en la Female Nude un par de minutos; debajo de su abrigo llevaba una playera de manga a tres cuartos color gris y un par de jeans ajustados color negro; una peca mas grande que las demás ubicada en su clavícula me incitaba a tocarla, reprimí aquellos deseos y me centre en la conversación que manteniamos.

— SOY Restaurador de Arte, ¿Que te crees que hacia antes de que llegaras? — Se giro hacia mi dirección y me lanzo una sonrisa traviesa.

— Pensé que quizá te encontraría con alguna chica de Atletismo — rodé los ojos antes de contra atacar.

— Sigue hablando de mi vida sexual y te haré participe de ella — Marinette se ríe con ganas antes de comenzar de una vez por todas la clase del día, faltaban menos de siete días para el examen de recuperación y teníamos que ponernos al día.

— Y ¿con qué filósofo empezamos hoy? ¿Hobbes o Locke? — hojea sus apuntes y las hojas impresas que Bustier nos mando antes de mirarme expectante — Elige tú. Los dos son muy aburridos y si por mi fuera no elijo ninguno — Me río ante su comentario.

—¡Buen método para que le tome cariño a la Ética Filosófica,Teacher! — Pero tiene razón. La siguiente hora es brutal y no solo por las teorías, abrumadoramente aburridas. Tengo un agujero enorme en el estómago porque me quedé trabajando durante la hora de la comida pero me niego a poner fin a la clase hasta que no domine los temas. La otra vez que preparé el parcial, me centré únicamente en los puntos principales, pero Marinette me hace analizar hasta el último detalle. También me obliga a re formular cada teoría, lo que, tengo que admitir, facilita mi comprensión de toda esta sarta de tonterias enrevesadas que estamos estudiando. Una vez desenmarañado todo, Mari me hace preguntas de todo lo que hemos leído en los últimos días y, cuando está satisfecha al ver que sé las cosas, cierra la carpeta y asiente con la cabeza.

— Mañana empezaremos a aplicar las teorías a dilemas éticos reales. — Dice resuelta mientras organiza el desastre que armamos estudiando.

—Suena bien. — Mi estómago se queja a tal volumen que prácticamente sacude las paredes. Pongo una mueca de dolor y lanzo mi mirada hacia la chica junto a mi, la cual esta conteniendo una risa.

— ¿Tienes hambre? — pregunta.

—Me muero de hambre. Nino y Max son los que cocinan en casa, pero esta noche han salido todos, así que iba a pedir una pizza. —Dudo ante el pensamiento de invitarla a quedarse — ¿Te apetece comer conmigo? ¿Comemos un poco de pizza y podemos ver alguna peli o algo? Tengo Netflix— Parece sorprendida por la invitación. A mí también me sorprende pero, sinceramente, no me importaría tener compañía. Kim y los demás han salido a una fiesta, pero yo no estaba de humor para acompañarlos. He leído todos los temas de las clases que había que leerse por hoy y no tengo nada que hacer esta noche.

—¿Qué quieres ver? —pregunta con cautela. Yo señalo con un gesto a la pantalla pegada a la pared frente a mi cama.

— Max acaba de agregar a mi lista Black Mirror. Todo el rato pienso en que me apetece verla, pero nunca tengo tiempo. — me acerco a la pantalla y la enciendo junto con elChromeCast.

— ¿Es esa la serie que habla sobre el lado oscuro de la era tecnológica? — me mira con los ojos abiertos y casi podría decir emocionados

— Así es Mousinette — La morena se pasa los dedos por su cabello corto y de color azabache. Parece reacia a quedarse, pero igualmente reacia a irse.

—¿Qué más tienes que hacer esta noche? —le pregunto.

— Nada — dice con tristeza — Alya salio de fiesta con Nino y es muy probable que se pasen por la residencia, así que iba a ver Netflix de igual manera. —

—Pues hazlo aquí. —Cojo el móvil con la clara intención de hacer el pedido de la comida —. ¿De qué quieres la pizza?—

—Eh… champiñón. Y piña. Y pimiento verde. — veo como su mirada se ilumina y se coloca una mano sobre la barriga, rió divertido al escuchar lo que me dice.

— Básicamente todos los ingredientes aburridos que hay —Niego con la cabeza decepcionado — Vamos a pedirla de bacon, peperoni y extra de queso. — comienzo a buscar el contacto de mi pizzeria de confianza.

Ella me avienta una almohada y casi se le cae el celular de las manos.

— ¡Oh! ¡Vamos! no son ingredientes aburridos, no seas aguafiestas — Ruedo los ojos y justo en ese momento me toman la llamada. Al final, cedo y pido dos pizzas, una con los superaburridos ingredientes que Marinette pidió y la otra hasta arriba de carne y queso. Tapo el costado del móvil y la miro.

— ¿Coca-Cola light? — susurro

—¿Qué pasa? ¿Tengo pinta de ñoña? Coca-Cola normal, por favor. — Levanta un dedo señalando hacia el techo con aire de sabelotodo, me río entre dientes mientras hago el pedido, y a continuación ingreso a la plataforma para ver Black Mirror. Mientras estoy seleccionando el idioma me percato de lo silenciosa que mi acompañante esta, me giro hacia ella con el control remoto en las manos y la encuentro mirando atentamente la pintura en la cual estuve trabajando casi todo el día. Ella siente mi mirada y se gira hacia mi dirección, noto algo extraño en la forma en la que me mira.

— ¿Siempre has querido ser modelo? ¿O es algo a lo que te ha obligado tu padre? — Me tenso ante sus preguntas. Camino hasta el otro lado de la cama y me siento junto a ella sin voltear a ver en su dirección.

—¿Qué te hace pensar eso? — Marinette se encoge de hombros y puedo sentir su mirada celeste clavada en mi perfil.

—Alguien me dijo que tu padre es algo así como una novia controladora. — suelto una risita — Sé que hay muchos padres por ahí que obligan a sus hijos a seguir sus pasos. — Mis hombros se ponen aún más rígidos. Me sorprende que no haya sacado el tema de mi padre antes, dudo que haya alguien en Lille o incluso en Francia que no sepa que soy hijo de Gabriel Agreste; pero también estoy sorprendido de lo perspicaz que es ella. Nadie me ha preguntado antes si de verdad disfruto hacer lo que hago en la agencia de diseño de mi padre. Simplemente asumen que debe encantarme porque mi padre me lo ha inculcado casi desde que nací.

—Él me metió en eso —confieso con voz ronca — Llevo modelando desde antes de empezar primaria, pero seguí haciéndolo hasta el día de hoy ya que le agarre el gusto ademas de lo remunerante que es — Le lance una mirada fugaz y pude ver como asentía convencida

— Entiendo —dice en voz baja — Creo que es importante hacer lo que a uno le gusta y por eso te he hecho esas preguntas. — Tengo miedo de que vaya a cuestionarme mas sobre mi padre, así que me aclaro la garganta y cambio de tema.

— ¿Lista para el primer capitulo? — Asiente y veo como se quita sus zapatillas deportivas y se acomoda a mi lado para comenzar a ver la serie. No llevamos ni veinte minutos de capítulo cuando suena el timbre de la puerta.

— El repartidor de pizza más rápido de la historia —comenta Marinette contenta de poner pausa al episodio en el que el primer ministro de Reino Unido tiene que tomar una decisión contra reloj, todo esto para que los secuestradores liberen a la princesa de no se donde. Mi estómago no protesta lo más mínimo ante el llamado de la puerta. Voy abajo y cojo la comida. Después paso un momento por la cocina para coger el rollo de papel de cocina y una jarra de naranjada de la nevera con un par de vasos de plástico. En el último segundo me vuelvo a la nevera y tomo un par cervezas La Débauche DIPA por si a Marinette le apetece una. Pero cuando se la ofrezco en la habitación, ella niega con vehemencia con la cabeza.

— No, gracias. —

—¿Qué, eres tan mojigata como para no tomarte una cerveza? — frunzo el ceño ante su negativa y coloco ambas cervezas en el buró que esta de mi lado de la cama. Ella evita el tema y comenzamos a acomodándonos para continuar con la función mientras comemos; de improviso el celular de Marinette comienza a sonar en su mochila, ella se levanta y antes de que pueda preguntar nada ella se gira hacia mi y me hace gestos para que no hable.

— ¡Hola mamá! — dice pegada a la ventana para evitar que escuche su conversación — Todo bien, he estado ocupada con los proyectos de la universidad y con las horas en la cafetería — tomo un gran trozo de pizza con peperoni y comienzo a preparármelo con un par de sobres de ketchup — ¿Como esta papá? — mi mirada se dirige hacia ella mientras esta con ambos codos recargados en la orilla de la ventana, mueve un tobillo inquieto y se le notan un poco tensos los hombros — me alegro que todo este bien por allá — dice mientras le doy una mordida a mi rebanada sin apartar mi mirada de la espalda de Marinette, ella se remueve un tanto inquieta y susurra algo que no logro escuchar, se mantiene otro momento en silencio y la escucho lanzar monosílabos a su madre a través de la linea, mueve la cabeza asintiendo una que otra vez; antes de que me de cuenta esta despidiéndose de su madre — Te llamare mañana mamá, salúdame a papá — finaliza la llamada y tengo que desviar mi mirada de su cuerpo rápidamente antes de que crea que le estaba viendo el culo. Aunque tengo que admitir que no pude evitar admirarlo.

— Bien, ¿Donde estábamos? — Dice acercándose a su lado de la cama; le doy play al capitulo y este continua donde lo hemos dejado. No puedo evitar mirar de reojo de vez en vez a mi izquierda. Por mas increíble que suene, estoy en mi habitación con una chica sin la mínima intención de hacer otra cosa que no sea comer y ver una serie. Me encuentro cómodo haciendo esto y por como Marinette se ha estado comportando soy consciente de que ella también esta cómoda con esta situación.

Dupain-Cheng toma un baso con naranjada y noto que aun queda un poco de su pizza; la mía ya me la he terminado y decido robarle un pedazo justo cuando está comenzando otro capitulo.

— ¡Mira quién se está comiendo mi aburrida pizza! A eso lo llamo yo ser un hipócrita. — dice con una sonrisa en su rostro y me da un golpe con su hombro en mi costado izquierdo.

— Yo no tengo la culpa de que comas como un pájaro, Mousinette. No puedo permitir que la comida se eche a perder — ella rueda los ojos.

— ¡Pero si aun ni he terminado de comer! aquí no se iba a desperdiciar nada — toma otro trozo de los tres que quedan y yo sonrió al ver tal apetito en una chica; la verdad es que pocas son las mujeres que he conocido que coman con soltura.

— He de admitir que ver las cantidades que comes te convierte en una cerda total en comparación con las chicas que conozco. Lo máximo que comen es la mitad de un plato de ensalada — declaro haciendo gesto de asco.

— Eso es porque necesitan mantenerse delgadas como palos para que tipos como tú las encuentren atractivas. — da otro mordisco a su rebanada de pizza.

—No hay nada atractivo en una mujer que es solo piel y huesos. — digo contundente antes de zamparme el ultimo bocado de mi rebanada

—Ya, claro, estoy segura de que a ti no te ponen nada las chicas delgadas. — Pone los ojos en blanco, es evidente su sarcasmo y yo niego con la cabeza.

—Yo las prefiero con curvas. —Me trago el último bocado antes de coger el siguiente trozo — A un hombre le gusta tener algo a lo que agarrarse cuando está…, ya sabes. —Arqueo las cejas en su dirección — Esto funciona en ambos sentidos. A ver, ¿tú no prefieres acostarte con un chico con músculos que con un palitos de fideo? — Noto como se pone incomoda y con enfado resopla.

—¿Es este el momento de la conversación en el que nos centramos en el físico perfecto que, por casualidad, te crees que tienes tú? — me mira expectante y un tanto divertida terminándose el pequeño trozo de pizza con piña que tiene en las manos.

— ¿Piensas que tengo el fisico perfecto? Gracias, amor. — le lanzo un beso y ella gruñe molesta

—No, TÚ piensas que tienes el fisico perfecto. — Ella frunce los labios al tiempo que traga su ultimo bocado — Pero supongo que tienes razón. No me siento atraída por chicos escuálidos. —

— Entonces supongo que es positivo que tu Hombre de sueños esté mazado comoVan Damme— Ella frunce el ceño ysuspira.

—¿Podrías dejar de llamarlo así? —

—No. —Mastico pensativo — Voy a ser honesto. No sé qué ves en él. — Marinette me mira sorprendida

—¿Por qué? ¿Porque no es elsuperhombre del campus? ¿Porque es serio e inteligente y no es un mujeriego empedernido? —Mierda, supongo que se ha tragado el personaje que se ha creado Luka. Si tuviera un sombrero, probablemente lo inclinaría a su paso por haber creado con éxito un personaje que hace que las mujeres se vuelvan locas:el musico misterioso.

—Couffaine no es lo que parece —le digo con brusquedad — Sé que aparenta ser un musico inteligente y misterioso, pero hay algo… zalamero en él. —

— No creo que él sea zalamero — mueve la cabeza negativamente — en absoluto — me contradice.

— Supongo que eso lo dices porque lo conoces de Pi a Pa — digo mientras recargo mi mejilla derecha en la palma de mi mano y le clavo la mirada; Marinette se sonroja y desvia la mirada a otro lado que no sea yo. Suspiro — Creeme Mousinette, lo que él hace es teatro —

—Tenemos opiniones distintas. — Sonríe con victoria— Además, no estás en posición de juzgar quién me interesa o no. Por lo que yo sé, solo sales con tontas sin cerebro. —Le devuelvo la sonrisa.

—Te equivocas. —

—¿En serio? — Dice con sarcasmo

—Sí. Yo solotengosexocon tontas sin cerebro. No salgo con ellas. —

—Gigolo. —Hace una pausa, la curiosidad está grabada en su rostro y contengo las irremediables ganas que tengo de reírme de su expresión — ¿Cómo es que no sales con ellas? Estoy segura de que todas las chicas de esta universidad matarían por ser tu novia. — Veo como una de sus pequeñas manos va al ultimo trozo de pizza y arranca un pedazo de piña, el cual se lleva a sus labios, le sonrió antes de contestarle.

—No estoy buscando una relación. — Eso le deja perpleja. Abre mucho los ojos y se acerca un poco mas a mi, en una clara señal de que la conversación la tiene atrapada.

—¿Por qué no? Las relaciones pueden ser muy gratificantes. — dice.

—Lo dice la mujer que está sola… — Me giro para tomar mi lata de cerveza y así terminármela.

— Estoy sola porque no he encontrado a nadie con quien conecte bien, no porque sea anti relaciones. Es bueno tener a alguien con quien pasar el tiempo. Ya sabes, hablar, darse cariño, todas esas cosas románticas. ¿No quieres eso? — me mira curiosa.

—En algún momento. Pero no ahora. — Le lanzo una sonrisa arrogante — Si tengo la necesidad de hablar con alguien, te tengo a ti. — ella rueda de nuevo los ojos y resopla.

—¿Así que tus chicas tontas sin cerebro son las que se llevan el sexo y yo soy la que tiene que ser tu confidente? —Niega con la cabeza — Siento que me estoy llevando la parte fea del acuerdo.— No puedo evitar que una enorme sonrisa se instale en mi rostro, le miro a los ojos y muevo mis cejas sugerente.

—Wow, ¿Quieres también el sexo, Mousinette? Por mí encantado de dártelo. — Sus mejillas se vuelven del rojo más intenso que he visto en mi vida y me echo a reír.— Tranquila. Estoy bromeando. No soy tan imbécil como para intentar algo conmitutora particular. Te rompería el corazón y para vengarte me enseñarías cosas que están mal y acabaría suspendiendo el parcial. — le lanzo un guiño — y eso me perjudica mas que beneficiarme —

—Otra vez — me corrige con una sonrisa — Suspenderías el parcial OTRA VEZ. — Giro mi dedo anular, pero sonrío mientras lo hago.

—¿Tienes que irte ya o le doy al capítulo tres? — enarco las cejas y la miro expectante, a ella se le ilumina la mirada y quita la caja de pizza que queda de la cama.

—Capítulo tres. Sin duda. — Dice con una enorme sonrisa en los labios. Nos ponemos cómodos en la cama otra vez: yo sentado, con la cabeza en tres almohadas, y Marinette sobre su estómago a los pies de la cama. El siguiente capítulo es intenso y, una vez que se acaba, los dos estamos ansiosos por ver el siguiente. Antes de darme cuenta hemos terminado con la primer temporada e iniciamos con la segunda.

Entre final y final, hablamos de lo que acabamos de ver y especulamos el como serian las continuaciones de cada capitulo con pequeñas series que ahonden en cada historia y, honestamente, no me lo he pasado así de bien en plan amigos con una chica desde…, bueno, desde nunca. Ni siquiera con Chloé llegue a hacer esto.

El siguiente capítulo empieza y nos callamos de inmediato porque este es el tipo de serie que requiere toda la atención. Cuando me quiero dar cuenta, hemos llegado al final de la segunda temporada.

—Mierda — exclamo— Hemos terminado la primera y segunda temporada. — Marinette se muerde el labio y le echa un vistazo al reloj despertador. Son casi las once. Hemos visto siete episodios sin ni siquiera ir al baño. Presupongo que va a anunciar que es hora de irse, pero en vez de eso, suspira.

—¿Vemos la tercera temporada? — No puedo controlar mi risa ante su pregunta y la imagen que me deja ver de ella; tiene la mirada expectante, ansiosa, es evidente que desea seguir viendo estas mini realidades.

—¿Quieres seguir viéndola? —

—¿Después de ver cada uno de esos capítulos? ¿Cómo no? — Tiene razón. Asiento totalmente de acuerdo.

—Por lo menos los primeros dos capítulos — dice — ¿No quieres ver que tipo de historias son? — Por supuesto que quiero y por eso no me opongo cuando toma el control remoto y le da seguir viendo.

—¿Quieres picar algo? — ofrezco mientras me levanto de mi lugar, ella me sonríe

—Claro. —

—Voy a ver qué hay, no tardo — salgo de mi habitación directo hacia la cocina, me encuentro con una charola junto a la nevera llena de macarrones y unos croissants, mientras los preparo con un poco de mermelada y cajeta coloco un paquete de palomitas sabor queso cheddar. Cuando tengo todo listo lo coloco en una charola y subo hasta mi habitación.

Marinette me ha robado mi sitio; su pelo oscuro se expande por mi pila de almohadas y tiene las piernas estiradas. Sus calcetines de lunares rojos y negros me hacen sonreír, había notado que cuenta con muchas prendas con ese diseño y le iba de maravilla. También me he dado cuenta de que no lleva nunca ropa de diseño, ni looks hipsters como la mayoría de las chicas de esta universidad, ni la ropa de fiesta cutre que veo en las casas de las fraternidades o en los bares del campus los fines de semana. A Marinette le van los jeans, los pantalones cortos, las faltas y los jerséis ajustados, algo que podría parecer elegante si no le diera por mezclarlo siempre con cosas de algún color brillante. Como los calcetines, o los guantes, o esas horquillas extravagantes que le he visto llevar.

— ¿Es uno de esos para mí? —hace un gesto hacia los cuencos que sostengo con las palomitas

—Sí. — Le entrego uno, se sienta y mete la mano dentro; a continuación, suelta una risita. Me cuenta que su padre ama estas palomitas y casualmente le encanta combinarlas con macarrons.

Esta vez me siento a su lado, pero hay medio metro entre nosotros. Es increíble lo mucho que estoy disfrutando de esta situación. Estar con una chica sin tener que preocuparme de cómo voy a deshacerme de su compañía o de que empiece a hacer exigencias que no quiero conceder. Vemos el primer episodio de la segunda temporada, y después el siguiente, y el siguiente… y lo siguiente que sé es que son las tres de la mañana.

—No me puedo creer que sea tan tarde. —Bosteza de nuevo, lo que provoca que yo a su vez bostece también. Estamos los dos ahí sentados a oscuras en mi habitación (no recuerdo haber apagado la luz), bostezando como dos personas que no han dormido en meses. Nos hemos visto todos los capítulos de Black Mirror y hasta hemos visto algunos dos veces después de verlos todos.

—Me tengo que ir. — Dice Marinette al tiempo que se levanta con brusquedad de la cama y se pasa las manos entre el pelo — ¿Dónde está mi celular? Voy a llamar a un taxi, tendré que dejarte aquí mi bicicleta, ya pasare después por ella — Puedo ver que esta bastante cansada y su conversación es mas consigo misma que conmigo. Mi siguiente bostezo casi me parte la mandíbula.

—Puedo llevarte yo — digo somnoliento mientras me levanto de la cama y camino al armario para tomar una chaqueta

—Ni loca Agreste. Te has tomado dos cervezas. — se esta haciendo un par de coletas con su cabello y me mira fiera, reacia a aceptar mi amabilidad

—Hace horas —objeto rodando los ojos — Puedo conducir perfectamente.— muevo las llaves frente a mi y ella se agacha para tomar sus zapatos deportivos

—No. — La exasperación me invade al escuchar su respuesta contundente

—No voy a permitir que tomes un puto taxi y que andes por el campus a las tres de la mañana medio dormida. O te llevo yo, o te quedas aquí. — Me cruzo de brazos frente a ella, Marinette se sobresalta y suelta su mochila frente a ella.

—No pienso quedarme aquí. — dice

—Entonces te llevo. Fin de la discusión. — Su mirada se dirige a las dos botellas de cerveza que están en el bote de basura junto a mi escritorio. Puedo ver su reticencia, pero también veo su agotamiento en la expresión de su rostro. Tras un instante, sus hombros caen y deja salir un suspiro.

—Vale, me quedo en el sofá. — Rápidamente niego con la cabeza.

—No. Es mejor que duermas aquí. —

—No pienso dormir en tu habitación. — Ambos nos cruzamos de brazos uno frente a otro y casi puedo jurar que veo chispas saltar de mi mirada a la suya y viceversa.

—Vivo con tres hombres jóvenes, Marinette, quienes por cierto, aún no han vuelto a casa después de una noche de fiesta. NO estoy diciendo que vaya a ocurrir, pero hay una posibilidad de que entren dando traspiés al salón, borrachos como nunca y te metan mano o algo así,si te ven en el sofá. Yo, por otro lado, no tengo ningún interés en meterte mano. — Hago un gesto con la cabeza hacia mi cama — En esta cama pueden dormir siete personas. Ni te enterarás de que estoy aquí. — La pelinegra me mira con un poco de desconfianza pero veo que la he puesto a pensar con todo lo que le he dicho, frunzo el ceño al ver como se tarda de mas en darme una respuesta

—¿Sabes qué? Un caballero se ofrecería a dormir en el suelo. — Dice fingiendo indignación

—¿Tengo yo pinta de ser un caballero? — Se ríe de esto último.

—No. —Hay un instante de silencio— Vale, dormiré aquí. Pero solo porque prácticamente no puedo mantener los ojos abiertos y no tengo ninguna gana de esperar un taxi. — Voy hacia mi cómoda en cuanto la escucho decir aquello y comienzo a hurgar entre mis playeras.

—¿Quieres algo para dormir? ¿Una camiseta? ¿Un pantalón de chándal? — le pregunto mientras le muestro un par de prendas que yo mismo uso para dormir en noches frías.

—Una camiseta estaría perfecto. —Incluso en la oscuridad, puedo ver el rubor en sus mejillas. Marinette desprende un aura de inocencia total, por mas ruda que algunas veces se comporte conmigo, he notado como es cuando llega a un estado de timidez — ¿Tienes un cepillo de dientes de sobra? — susurra

—Sí. En el armario bajo el lavabo. —Le doy una de mis camisetas viejas y desaparece en el baño. Me quito la camiseta y los pantalones de chándal que he traído todo el día y trepo a mi cama en calzoncillos. Mientras me pongo cómodo, oigo cómo tira de la cadena y cómo abre y cierra el grifo. Después Marinette Dupain-Cheng regresa a la habitación; sus pies desnudos golpean con suavidad el suelo de madera. —¿Te quieres meter en la cama de una vez por todas? — gruño al ver como mueve y mueve cosas entre sus pertenencias — No muerdo. E incluso si lo hiciera, estoy medio dormido. Así que deja de mirarme como si fuera un pervertido y métete dentro. — la escucho bufar molesta y en menos de cinco segundos siento como el colchón se hunde levemente cuando sube a la cama. Noto un tirón en el edredón, un susurro y un suspiro y por fin está tumbada junto a mí. Bueno, no exactamente; está en la otra punta de la cama, sin duda agarrándose al borde del colchón para no caerse.

Rió ante tal comportamiento y me muevo un poco mas hacia su dirección.

— En esa posición te caerás en cuanto te duermas — ella vuelve a suspirar.

— Entonces me acercare al centro— de improviso siento un par de pies helados en mis pantorrillas, doy un salto en mi lugar y procuro evitar que me toque de nuevo alejándome.

— Por Dios, estas helada — Ella ríe. Caigo en cuenta de que estoy demasiado cansado como para continuar jugando con ella, así que antes de volver a cerrar los ojos, solo balbuceo:

—Buenas noches.

—Buenas noches —responde con otro balbuceo, evidentemente ella esta en el mismo estado que yo. Unos segundos más tarde, el mundo ha desaparecido para mí.

Continúe

Notas del Autor:

Una vez más yo! Trayendo les un nuevo capítulo! Esto va tu un poco lento pero ahí vamos ;)

Estoy muy agradecida con las bellas personitas que me comentaron el capítulo anterior y que me impulsan a continuar con esta adaptación:

tsubasa23, La Dama oculta Mistress9, Emely-nya, Elena, Rebeca.sz y reishell1995.

En serio agradezco mucho sus comentarios!

El siguiente capitulo se viene con muchas cosas interesantes. Aqui nos leemos ;)

Sin más que decir

Saludines~

Se despide Alexiel Izumi

¿Review?

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