Preguntas
Leve HannaxAlumi
One-shot
Perdón por las faltas ortográficas
Recostó su cuerpo en el tronco del árbol, estaba cansado, en su opinión, necesitaba un merecido descanso de sus deberes como Shaman King. Pero uno de sus traviesos gatitos no para de molestarlo con una patita.
—Basta — le advirtió. Volvió a cerrar los ojos, pero el minino seguía jugando con su larga cabellera — Ni aquí puedo sentirme tranquilo.
Hao desistió de relajarse. Miró hacia la casa que tenía frente a él y no pudo evitar sonreir. Escuchó risas, y gritos, también la voz estruendosa de Hanna, diciendo lo aburrido que era limpiar y ordenar. Su sobrino era un completo flojo, y eso se lo atribuía al padre. Yoh no era la persona más laboriosa, nunca lo vio hacer nada, solo cuando su querida esposa se lo ordenaba.
Un suspiro escapó de sus labios. Acarició al gato más próximo a él, y decidió quedarse ahí, observando las siluetas detrás de la puerta de papel.
— ¡Tío Hao! —gritó Hanna, quien venía hacia él, estaba cubierto de polvo y a penas llevaba una chaqueta para cubrirse del frío — Si sigues con tus gatos, parecerás una señora solterona.
Molestarlo siempre fue un pasatiempo, lo mejor era que el Asakura mayor nunca se molestaba tanto como los demás.
Hao, en respuesta, le arrojó al mismo gato que estuvo acariciando y sonrió malicioso.
— Como me ves te verás — comentó burlón— ¿Pensé que estabas con la bola de idiotas? Ya que eres su líder.
El rubio esquivó a tiempo al felino, dando un paso hacia atrás. Sonrió mostrando sus dientes y colocó ambas manos en los bolsillos.
— A veces necesito salir de ahí — respondió. Se encogió de hombros y se recostó en el mismo tronco que su tío.
Ambos tenían una cierta complicidad. Hanna y Hao eran como buenos amigos que se hacen bromas pesadas. El rubio agradecía que su tío fuera menos amargado de que el resto, y que lo escuchara de vez en cuando. No tenían pláticas extensas pero sabía de antemano que podía decirle lo que sea.
¿Estaba bien decirle todo? Si bien era su tío, era su familia, no sabía todo de él. Pero preguntarle algunas cosas no iba a hacer daño. Y él tenía muchas dudas, y con la fecha que se acercaba necesitaba aún más respuestas.
— ¿Tío, alguna vez has amado a alguien? —la pregunta fue lanzada al azar, pero Hao no pudo sentirse más confundido.
— ¿Lo dices por tu prometida?
La cara de Hanna, parecía el perfecto reflejo de vergüenza. Sus pómulos estaban tan rojos como un tomate maduro, negó varias veces. Sin embargo para Hao, era muestra clara que sentía algo por esa chica. Casi se burló de él, pero lo pensó mejor.
¿Se había enamorado? Sintió amor, por su madre, pero eso era amor de otro tipo. Lo que Hanna preguntaba era diferente.
Rememoró cada vida, sus distintas amantes, distintas chicas que conoció. Ninguna llenaba las espectativas de "enamorarse" "amor". Todas las esposas que tuvo, fue con un objetivo claro, tener descendencia, si bien las mujeres que tuvo no eran desagradables, tampoco significaron nada en su vida.
Hanna por su parte, observó como la siempre juguetona sonrisa de su tío desaparecía. Absorto en sus pensamientos, quiso hacerle una broma en ese instante, pero algo lo detuvo. Quizá esta vez su tío estaba pensando en algo importante.
— Sí — habló finalmente. No miró a su sobrino, sino a un punto en la casa. Hanna hizo lo mismo sin entender — Hay alguien, que creo cumplió con esas expectativas.
No entendía porqué la seriedad, tampoco porqué su tío hablaba con tanta añoranza. Él no era un experto en descifrar emociones, sin embargo juraba que su tío estaba melancólico.
— Viendo a tus gatos puedo decir que no está contigo — dedujo Hanna con una risa forzada. Intentando cortar el ambiente desolado.
Sus intentos de broma, solo provocaron que Hao borrara toda expresión de su rostro. Eso no pintaba bien para el chico, que sin pensarlo había dañado a su único tío.
— Estas en lo correcto — musitó. La voz de Hao no era como siempre, parecía que había perdido algo de emoción — Eso no quiere decir que sea malo.
— Tampoco es bueno — aclaró. Frunció el entrecejo curioso — pero por casualidad ¿cómo se siente?
— Es una completa tortura — dijo. Su sonrisa volvió a dibujarse en sus labios — Y más si te enamoras de una chica con carácter de demonio.
El rubio tuvo un escalofrío. Porque sabía de primera mano que su "linda" prometida no era un Ángel. Siempre había dos opciones con ella, o acatar sus órdenes o escapar de sus feroces golpes.
— El amor duele, Hanna. Los humanos siempre sufren por él, porque requiere de sacrificios. Si no eres capaz de hacerlos, no tienes derecho de decir que amas a alguien — el castaño rozó con sus dedos su preciada túnica que ostentaba cada vez que iba a la tierra — A veces no puedes tener todo lo que deseas, porque la persona que amas puede no amarte.
El heredero Asakura, miró a su tío. Parecía un niño físicamente, igual a él, pero sus palabras tenían verdades, verdades que se conseguían con años de experiencia.
— Tío...
— He amado a dos mujeres en toda mi vida, de distinta manera, pero con la misma intensidad. Y ninguna está conmigo.
Se olvidó de Hanna. Quizá el muchacho se haría la burla después, pero estaba tan cansado de guardar tanto sus sentimientos, que no dudo en decirlo. Necesitaba decir lo que sentía.
Su sobrino posó una mano en su hombro en sentido de apoyo. Nunca fue bueno para consolar, pero en esta ocasión, era necesario. Hao, en cuando sintió el contacto, salió de su breve lapso de sinceridad.
— No necesito tu compasión, Hanna — su mirada se endureció y la sonrisa petulante volvió con más fuerza — Ya pasó, son cosas que suceden.
El chico no creyó en sus palabras, pero también fingió que nada pasaba. Después de todo, los momentos tristes tampoco eran sus favoritos. Prefería mil veces gritar, enojarse, que expresar sentimientos tristes.
— ¿Tío, ese vestido con flores que siempre usas, te lo regaló ella?
Hao abandonó su sonrisa por segunda vez en el día. Se giró sobre sus talones, y subió al árbol.
— Mejor es que entres. Escucho los pasos de tu rosada madre.
Otro escalofrío recorrió la columna vertebral de Hanna. Corrió lo más rápido que pudo a a casa, no sin antes dar un pequeño vistazo hacia el árbol, pero su querido tío ya no estaba.
— ¡Entonces Ren dijo "En China, la comida es mejor", entonces le dije que se pudra, y me tiró el plato de ramen en la cabeza! — se quejó Horokeu. Tenía en su boca mucho arroz pre digerido, y se llevaba los regaños de su hermana.
Era una noche especial, por lo tanto había visitas especiales. Horokeu, Tamao, Ryu, y sus "queridos" padres habían llegado ese día.
Tamao se esmeró en una cena deliciosa, pero él no tenía apetito. Menos con semejante visita. Su hippie padre, y su estricta madre, no eran los seres que más quería ver.
Después de la cena, Hanna fue el encargado de los platos. Lo prefirió así, no quería despertar la furia de su madre, y menos de su mamá Anna. Lavó toda las vajillas con cuidado, pero no podía olvidar la melancolía en la voz de su tío.
— ¿Terminaste?
La voz de Anna, provocó una leve desconcentración. Casi rompe un plato de la carísima vajilla de Tamao.
— Ya casi.
El silencio inundó el lugar. La tensión incrementó hasta volverse asfixiante, y Hanna tuvo que apresurar su labor. Anna por su parte no tenía prisa en irse. Así que aprovechó esa situación para preguntar. Si lo hizo con Hao, porqué no con su madre.
— ¿Mamá Anna, tú conocías a tío Hao? ¿Sabes quién hizo su vestido de flores?
— Es una Yukata, no un vestido. Y sí lo sé. — contestó con su voz serena — fui yo.
Esta vez, Hanna rompió un plato.
