Parker poseía las características idóneas de un líder para encabezar y ser SOU del equipo en cuestión. Pero mentir con astucia no estaba en la lista de habilidades.
Deseaba no haber recibido aquella llamada durante el recorrido del perímetro para resguardar la vida del sobreviviente y el equipo de la doctora Chambers. La organización había sido clara al darles ocho horas antes de que las autoridades del país intercedieran a favor de sus intereses dejando a la ONG de lado, por lo cual el trabajo de Luciani debía ser preciso en tiempo y forma.
Había agotado el repertorio de excusas, una falsa lesión de un miembro en el escuadrón que no causara ningún tipo de cuarentena, falta de señal en las radios como causante de la desaparición de un reporte e incluso el mal clima. Lo cual no era del todo falso, la cordillera ofrecía las peores condiciones para todo aventurero que se atreviera a residir cerca de las montañas.
–Maldita sea. –Dijo de manera involuntaria. Pocas palabras salieron de su boca, pero el tono era lo que más destacaba ante su ex compañera de misiones.
Valentine notó preocupación en la exclamación de su compañero.
–¿A qué se debe la pregunta, Parker?–Cuestionó Jill alzando la mirada para encontrarse con la expresión del peor mentiroso.
El italiano trató de divagar antes de encontrarse con la mirada de la mujer de voluntad férrea,que no se dejaba intimidar por el líder del escuadrón.
Valentine se cruzó de brazos agregando más presión y tensión al ambiente, sabía que Luciani era terrible al sentirse acorralado.
El duelo entre miradas empeoró conforme avanzaba el tiempo. Aun teniendo contacto cuerpo a cuerpo se notaba el nerviosismo que la rubia le provocaba al mostrar movimientos erráticos en el masaje de sus manos y la ex agente de los STARS en lugar de verse relajada, mostraba una postura rígida.
–La HQ está pidiendo el reporte del escuadrón. –El italiano se sentía entre la espada y la pared, cualquier movimiento podía exponer la vida del escuadrón como la seguridad de miles de inocentes. –Creen que hemos pasado mucho tiempo haciendo una misión de limpieza. –Respondió acorralado. Y era verdad, el tiempo estaba en su contra al tener fuera de rango y localización al equipo Hound wolf como del resto de la familia Wintwes.
¿En quién podían confiar?
–Vendrán eventualmente por nosotros. –Dijo Rebecca acercándose a la conversación entre los ex colegas.
Entendía los protocolos a seguir de la organización y la delicadeza de la misión al ser un juicio contra uno de sus subordinados.
–Haré lo posible para cubrir nuestras huellas. –Declaró el capitán de la misión.
–Lo que menos queremos es seguir causando problemas. –Expresó la doctora al llamar a Azar como asistente para retirar las suturas de la mano del sobreviviente. –Suficiente has hecho con permitirnos seguir adelante con la investigación al cadou y la megamiceta.
Jill tomó una de las manos de Parker que aún se apoyaban en sus hombros. –Es hora de darle un cierre al Hound wolf, si eso detiene el avance de Chris y una posible infección donde quiera que se encuentre, enfrentaré las consecuencias.
–Pero, Doctora… –Hizo una pausa tratando de no incomodar a Chambers. –¿Estás de acuerdo con esto?
–Es lo correcto. –Dijo tajante la mujer de cabello corto al tomar el material quirúrgico esterilizado.
–¿Y por qué me siento miserablemente mal?
–Porque todos queremos ayudar a Chris, solo que aun no encontramos la manera de hacerlo. –Dijo Valentine al acercarse a la salida para la revisión del área como parte de la rutina en el horario marcado por Luciani.
Parker siguió a Valentine para pedir a Errol tomar un descanso de sus actividades.
Después de escuchar a los agentes que resguardaban su seguridad o más bien conversaban lo alejado que era llegar al centro del pueblo para poder conseguir una cerveza en un buen bar, Karl luchaba para poder sacar de su subconsciente las palabras de la doctora de cabello castaño.
Madre Miranda parecía seguir rondando su existencia, pero ¿Seguía con vida?
¿Qué había pasado con Ethan y su familia?
¿Qué había pasado en él durante ese lapso en que perdió la conciencia estando bajo los escombros de la villa?
Si madre Miranda seguía con vida, nadie en esa precaria casa de madera estaría a salvo y menos él.
–Me alegra poder observar la favorable evolución en su condición física, señor Heisenberg. –Dijo en tono afable la virología. –Es hora de quitar esos molestos puntos de sutura que tiene en la mano y revisar si hay daño permanente.
Por un momento Karl salió de sus pensamientos y el estado catatonico en el que había permanecido durante horas y a la científica asintió en silencio dejando ver la hemorragia que permanecía en su globo ocular en plena recuperación.
–La esclerótica en su ojo aún está comprometida junto con el rango de visión. –Mencionó la esposa de Redfield.
Dejó de lado la observación en los tejidos del sobreviviente para preparar el material de curación, teniendo en cuenta que la piel lacerada a profundidad de varias capas tardaba en curar días y los puntos se debian quitar entre siete y diez días. Pero los puntos se necesitaban quitar de la dermis de Karl antes de que pudieran ocasionar una sepsis debido al rechazo del tejido sano de Heisenberg.
Aplicó clorhexidina en ambas manos. Al finalizar se sentó a un lado del paciente ayudada por la luz natural del lugar para poder ver con claridad los puntos de sutura y así comenzar a extraerlos.
Estrés postraumático fue lo primero en que pensó Chambers al notar la reacción de Karl.
–¿Recuerdas mi nombre? –Comenzó pidiendo pinzas y tijeras al artillero que la auxiliaba.
–Sé que no eres Duncan y tampoco Attenborough.
Tomó las pinzas, levantando el primer nudo y cortó el hilo junto al nudo haciendo que Heisenberg tensara el cuerpo al recordar los miles de experimentos bajo las manos de Madre Miranda.
–Puedes ver lo que estoy haciendo mientras explico tu herida.
–Como sea. –Dijo con la respiración entrecortada y una mueca de frustración.
–Tu mano mostraba varias falanges casi cercenadas y no es por presumir, pero gracias a mucho esfuerzo mío y apoyo de mis colegas pudimos mantener unida la estructura de tu mano. –Comenzó la plática tratando de llevar la conversación a un lugar seguro para Karl. –Como podrás observar los puntos eran innecesarios a este punto de tu recuperación.
El sonido de las suturas sonaban cada que los puntos caían contra la charola de instrumentaria.
Heisenberg alzó la mano notando la diferencia en su técnica a la hora de suturar un cuerpo y el de la doctora Chambers. Apenas era perceptible la cicatriz a contraluz.
–¿Para que me tienen en este lugar?
Rebecca meditó sus palabras y lo que diría antes de comprometer a más agentes.
–Fuiste encontrado por el escuadrón de limpieza enviado por la BSAA cuando se perdió todo contacto con el escuadrón Hound wolf quien enviaba información periódicamente sobre los bioterroristas que residían en la aldea erradicada donde fuiste rescatado.
–¿Creen que soy un bioterrorista? ¿Eso les dijo Redfield? –Cuestionó el hombre de cabello cano claramente molesto por las acusaciones.
Chambers alzó la ceja tratando de no mostrarse intimidada ante el comportamiento impredecible de Heisenberg.
–Podrías decirnos, ayúdanos a entender lo que pasó en las últimas horas en las que se perdió comunicación con Chris Redfield.
–También di todo lo que sabes sobre el otro equipo de la BSAA que fue derribado dentro de la villa. –Agregó Azar dejando de lado a su superior durante el interrogatorio.
Heisenberg se incorporó en su lugar para analizar a quienes creían tener el control de la situación.
–Mierda. –Dijo de manera altanera mostrando una sonrisa burlona. –Se nota que son un equipo experto en todo sentido.
Había caído en manos de unos aficionados. Debía dejar de lado el estar aterrorizado con la idea de caer en manos de Madre Miranda y que su conciencia se uniera a cada una de las víctimas en la red neuronal de la megamiceta.
–Sé que tu estancia en este lugar debe ser incómoda. –Chambers permaneció firme en dialogar con quien claramente mantenía la conciencia intacta aún después de morir.
Heisenberg pasó la mano por su cabello acomodandolo y notando la ausencia de dolor en la extremidad.
–¿Estás segura de ser doctora? Porque estas diciendo cosas muy poco inteligentes.
La mujer de cabello corto pasó saliva para aclarar la garganta y no caer en el juego de Heisenberg.
–Ambos estamos al tanto de su condición como partícipe en el secuestro de la familia Winters, así que para acelerar el proceso de su estadía quisiera iniciar haciendo unas preguntas y quisiera que las respondiera.
Azar tomó una jeringa acercándose a la solución salina y agregó el contenido al goteo del suero intravenoso.
–Soy todo oídos mientras me de más de esa mágica medicina para quitar el dolor.
–Se encuentra estable, paciente. –Dijo en un tono frío. –El dolor es parte del proceso de sanar las heridas superficiales en la dermis, nervios y tejidos.
El sistema de Karl recibió una corriente de agonía debido al inhibidor del anestésico en su torrente.
–Eso es un no. –Dijo confundido debido al dolor repentino que consumía la poca cordura recién adquirida. –Comience el interrogatorio.
–¿Tuvo contacto con el equipo Hound wolf? –Fue la primera interrogante.
Heisenberg sonrió triunfante al saber que sus palabras habían desestabilizado a la agente.
–Sin frenos desde el inicio– Contestó divertido –Enfría ese motor, cariño.
El inhibidor no duraría mucho tiempo antes de que el efecto de la lidocaína hiciera su trabajo en el sistema de Karl. Pero se sentia culpable por seguir el protocolo del escuadrón de limpieza y asi poder seguir al mando de la investigación sobre el paradero de su cónyuge.
–¿Recuerda haber interactuado con Chris Redfield? –Volvió a tomar el control del interrogatorio luchando por no perder el temple.
La visión borrosa, una terrible migraña y el dolor punzante le obstaculizaron pensar con claridad, pero solo el oír el nombre de aquel hombre hizo que su energía se enfocará en maldecir.
–Ese bastardo. –Exclamó con resentimiento. –Disculpa mi vocabulario, cariño.–Pausó para notar la expresión de la doctora quien se mostró sorprendida. –No sé si sea parte de su equipo o el concepto en que lo tengan, pero no vino para hacerse el héroe.
Osvaldo tomó de nueva cuenta el liderazgo para ocultar la falta de palabras de Chambers.
–¿Podrías ser más específico?– Preguntó el soldado en el duelo psicológico luchando por permanecer subyugado al jerarca.
–Ese hijo de puta esperó mientras veía junto a su escuadrón como la aldea se consumía hasta sus cimientos.
–¿Cómo lo sabes? ¿Tuviste contacto con él?
Karl comenzó a respirar más tranquilo acostumbrándose a la agonía.
–Puedo interferir ondas de radio y televisión. –Respondió sereno.
Al otro lado del intercomunicador que Azar mantenía en funcionamiento estaban Luciani y Valentine. Quienes habían acordado dejar a Rebecca frente al interrogatorio.
–Eso explica lo sucedido en nuestro radar al llegar a la montaña –Dijo Parker a Jill.
No era la declaración que esperaban oír, pero era reveladora en definitiva.
–Chris no debe tener la menor idea de que este sujeto lo estaba escuchando todo el tiempo. – Agregó la rubia platinada bajo la intemperie del lugar.
–Mierda. –Exclamó el italiano al quedarse sin palabras.
Heisenberg era un vertedero de secretos y poco a poco la porquería de la BSAA saldría a flote.
–Creí que cuidabas tu vocabulario. –Mencionó Jill sin apartar la vista de la mira de los binoculares.
–Esto está muy jodido. –Resopló cansado y hastiado el líder. Mostrando el desgano y decepción ante el escenario poco favorable para la organización.
–Me gustaria escuchar desde el inicio. –Dijo Rebecca aventurandose a las respuestas que quizá no estaba dispuesta a oír.
Heisenberg alzó la mirada leyendo el actuar de la doctora quien detrás de la postura estoica se notaba el temblor de sus manos que ocultara al tomar el estetoscopio entre ellas.
–Y a mi me encantaría no tener el cadou dentro de mi organismo. –Dijo con sarcasmo al sentir como la plaga reaccionaba ante el dolor en su sistema provocando una reacción de autodefensa. – Pero aquí estamos.
Los escalofríos y el sudor frío era una señal clara de lo antes dicho por la doctora Duncan. La mutomiceta junto al cadou trabajaban en biosíntesis para regenerar tejidos y adaptarse a ambientes adversos.
–Debe entender la importancia de su señalamiento contra uno de los integrantes de la BSAA. –Continuó firme la mujer debido a las advertencias de su colega.
–No tengo razón para mentir. –Declaró Heisenberg. –¿Por qué lo haría?
–Para poder negociar la ONG. –Agregó el artillero.
–A estas alturas de la vida creí estar muerto. –Resopló sujetando la manta que cubría sus piernas. –No tengo vida, motivos o un hogar por el cual negociar.
Las pequeñas gotas rojas comenzaron a formarse en sus lagrimales dejando ver como lágrimas carmesí caían de sus mejillas mostrando el dolor por el cual Heisenberg pasaba.
–Debió ser difícil. –Dijo Rebecca al doblegarse ante la imagen que tenía frente a sus ojos.
Karl sonrió en silenció dejando que el aroma a hierro proveniente del líquido emanando inundaba sus fosas nasales, nadie podía llegar a saber las dificultades de su existencia.
–¿Has pensado en el suicidio, cariño? –Preguntó con la mirada fija en la nada. –Yo sí, pero nunca me atreví. Eso es una gran carencia de valentía y carácter. –Alzó la mano tratando de usar sus habilidades mostrando apenas un parpadeo mínimo en los monitores. –Tengo el cuadro mental y moral de un suicida, menos la fuerza que se necesita para meterse un tiro en la sien. –hizo una seña apuntando con dos dedos acercándose a su frente –¿Saben por qué? Porque lo que hay dentro de mi no me deja morir y no quiero hacerlo sabiendo que…
El efecto de la morfina hizo efecto dejando que Karl se sumergiera en el efecto anestésico del fármaco.
–Regresemos a las preguntas hechas por nosotros.–Retomó el latino. –¿Qué información obtuviste al interceptar la señal de la BSAA?
Las pulsaciones de Karl regresaban a la normalidad junto con la presión arterial.
–Hubo dos señales de radio donde los tripulantes no hablaban, era jodidamente extraño porque sólo recibían órdenes de central.
–¿Puede decirnos el origen de esa central?
Tanto en la planta superior como a las afueras de la cabaña los agentes estaban al pendiente de la respuesta aun después de que Karl había provocado estática en la señal.
–Norteamérica. –Reveló el jerarca.
El equipo BEP como Parker y Valentine quedaron desconcertados con la declaración del sobreviviente.
–¿Ellos tuvieron contacto con el equipo de Refield?–Siguió el interrogatorio el latino.
–No que yo supiera mientras tuve conciencia.–Dijo adormilado el hombre de cabello cano.
Chambers negó en silencio dando por terminada la sesión de preguntas.
–Muchas gracias por tu cooperación, Karl. Te dejaré descansar.–Musitó Rebecca al pasar una gasa limpiando el rostro del paciente.
–No tenía muchas opciones.–Respondió Heisenberg asimilando que no era una persona grata ante los agentes que habían salvado su vida.
Chambers caminó al marco de la puerta después de ver a Azar dirigirse al segundo piso, el soldado había hecho su trabajo al conseguir información usando métodos poco éticos.
–Sé quien eres, el equipo del idiota golpea rocas te mencionaba todo el tiempo. –Karl habló sabiendo que su conversación no sería escuchada por nadie más que la doctora. –Pero él no. Seguramente se fugó con la arpía de Mia Winters ¿No lo crees?
–De nueva cuenta. –Rebecca sintió desfallecer con la declaración recién escuchada y más al notar a Duncan frente a ella. –Gracias por cooperar con la BSAA.
La castaña había caído rendida en el comedor justo después de haber efectuado turno y medio bajo la tarea de monitorear a Heisenberg, por lo que se disponía subir al dormitorio al ser despertada por la tortícolis ocasionada por dormir en una posición incómoda.
El entrecejo fruncido, los ojos cristalinos y el sollozo sofocado eran muestra clara que no debían hablar. Rebecca necesitaba salir de ese lugar y no ser cuestionada.
–La mantendré al tanto si hay alguna anomalía en los niveles del paciente. –Exclamó Liv tomando el lugar de la doctora sin hacer pregunta alguna.
Chambers respondió con una sonrisa forzada saliendo de la vivienda sin usar abrigo contra el clima árido.
–Había una razón por la cual Keith no pudo encontrar las grabaciones del escuadrón, pero ¿Para que los enviaron a ese lugar para morir? –Cuestionó Luciani al apagarla radio. –¿La HQ estará al tanto de las acciones de esa región?
–No tengo ni puta idea. –Declaró Jill al sentirse más perdida que al inicio de la misión.
Las pisadas en la nieve detuvieron la conversación entre colegas. Ambos giraron la vista para ver a Chambers caminar entre la ventisca.
–No vuelvan a pedirme tal atrocidad como quitar los cuidados básicos a un sobreviviente. –Exclamó enfurecida. –Jill, creí que serías la primera en empatizar con su situación.
–Era lo correcto, justo como lo dijiste horas antes.
–Eso que hicimos fue inhumano.
–Él no es humano y no es una víctima, supiste de lo que hizo con los aldeanos.
–¿Tienes la autoridad moral para juzgarlo?– Cuestionó Rebecca sin atacar de manera directa. –Ese hombre acaba de recuperar la conciencia, no sé como me deje convencer para hacerlo pasar por una agonía terrible.
La mujer de facciones finas se desmoronó después de sentir que se había traicionado junto a sus ideales.
–Ahora sabemos que el actuar de la BSAA de Estados Unidos está alejada de los reportes oficiales de la HQ.
–Mierda. –Exclamó el italiano quitándose el abrigo para dárselo a la virología. –Te vas a congelar.
–Chris me salvó de Glenn Arias y yo no puedo averiguar dónde demonios está. –Se quejó aferrándose al italiano. –¿Sabían de su relación con Mia Winters?
–Teníamos la misma información que tú, únicamente era revisiones periódicas y profesionales. –Dijo Valentine. –No dejes que ese hombre se meta en tu cabeza.
–¿Y si todo lo que ha dicho es verdad?
–Mucha gente nos querrá muertos al final del día.
Liv observaba al hombre, al genio, a la mente brillante que había atravesado aquel calvario para reposar sobre la camilla triunfante por haber derrumbado el temple de la doctora Rebecca como si los cimientos de Chambers hubieran sido de una casa abandonada.
–Fuiste la única que se atrevió a mencionar a Madre Miranda. –Dijo al sentir la mirada de la micologa. –¿Estos aficionados saben a quién se están enfrentando?
–Puede dejar de decirle madre, ya que está muerta. –Hizo una pausa para regresar el juego mental con el que se manejaba el jerarca. –A menos de que sientas la pérdida de tu figura materna.
Heisenberg rechinó los dientes en un esfuerzo para no insultar al aire.
–Jodete, pequeña bellota.
