–Karl, desgraciadamente lo que viviste nadie lo podrá borrar, no hay nada que se pueda hacer para desaparecer esa etapa de tu vida. –Dijo Parker en un ataque de sinceridad al notar como Heisenberg entraba en negación. –No debes sentirte culpable, fuiste víctima de las circunstancias cuando eras un alma inocente y no podias consentir lo que hacían a tu cuerpo. No estabas al tanto de que poco a poco fuiste manipulado para ser un arma y eso se convirtió en tu realidad, pero ya no lo es.

Ahora el sorprendido era el hombre de cabello cano quien era expuesto a su pasado trágico.

–¿De qué hablas? –Preguntó intentando desviar el tema.

Le causaba inquietud que alguien hubiera puesto atención a sus problemas, muy al contrario de Winters quien estaba cegado por recuperar a Rose.

–Escuché lo que dijiste entre dientes el otro día.–Respondió Parker al referirse a cuando Heisenberg mencionó ser parte de los experimentos del líder de la villa cuando aún era un niño. –Hundirte en tu propia miseria sería darle la razón a Miranda. Eres más que uno de sus cuatro peones, eres más que un jerarca. El cielo es el límite.

Karl tomó su bebida para darle un gran sorbo buscando perderse entre los hielos y el whisky.

Aclarando la garganta antes de decir: –Pareces un experto dando consejos

–La experiencia habla de todas las veces que lo arruinaste en el pasado. –Declaró mientras recordaba su historia dentro de la FBC y al confiar en Jessica quien terminó dejándolo al borde de la muerte.

–Eso lo entiendo completamente–Respondió el sobreviviente alzando el vaso en dirección del italiano –¡Salud!

El choque de las bebidas al brindar resonó en el bar.

–¡Salud!–Respondió Parker continuando con el tema de la percepción que tenía sobre Karl. –No eres patético, en realidad creo que muy dentro de ti quieres hacer lo correcto.

Heisenberg sostuvo el puro antes de darle una bocanada y meditar las palabras del italiano.

–Estoy exhausto. –Habló con total sinceridad. –Creí tener claro el entorno que quería para mi antes de que Ethan matara a Miranda y ustedes me encontrarán en ese agujero. Mi existencia se resumía en encontrar una manera de destruirla y acabar con el control que ejercía en la villa. –Apagó el tabaco y se levantó del lugar –Ahora no tengo nada.

Parker dejó un billete sobre la barra de una denominación suficiente para pagar las bebidas y el servicio recibido por el cantinero.

–Puedes encontrar un nuevo propósito, tienes tiempo para enmendar tus errores,expiar tus pecados y obtener una redención a tus acciones. –Dijo al hablar por la radio y guardar el intercomunicador en el abrigo. –Estamos por salir, bajen las armas.

El italiano adelantó el paso interponiéndose entre la mira de Azar y Heisenberg, sus intenciones siempre habían sido evitar cualquier uso de fuerza desmedida durante su estadía en Rumania y asi evitar llamar la atención del HQ como de posibles enemigos.

–Bien ¿Qué sigue para mi? –Preguntó el portador del Cadou.

Luciani señaló el hostal frente al bar para dirigirse en esa dirección.

–Eso lo sabremos en cuanto lleguemos al cuartel.

–No me sorprende la falta de información. –Karl sonrió al sentirse engañado de nueva cuenta por el líder del escuadrón.

Esperaron en el estacionamiento frente al todoterreno hasta que los agentes llegaron con las maletas donde escondían las armas esperando las órdenes de su líder.

–Regresemos a la cabaña, esta ocasión manejaré mientras ustedes custodian al señor Heisenberg.

Karl abrió la puerta del vehículo y antes de subir se dirigió al escuadrón: –Papy está de regreso. –Dijo al ver la cara de asombro de los hombres. –¿Me extrañaron tanto como yo? Solo fui por unos habanos.

Azar subió a la derecha asegurándose de tener un tiro limpio si la situación lo requería.

–¿Qué haremos con el todo terreno que este idiota dejó a las afuieras del pueblo? –Preguntó el latino.

Parker encendió el vehículo antes de contestar.

–Heon se encargará de manejar en cuanto lleguemos donde está estacionado el Jeep.

–Entendido. –Respondió Jin sentándose a la izquierda del jerarca.

Heon trabajaba bajo órdenes precisas y un rango moral digno de admirar, veía en Parker a un digno líder de seguir a ciegas.

El camino de regreso se sentía como una victoria agridulce, el silencio incómodo había invadido el ambiente haciendo notorio el lazo roto entre los agentes.

Karl estiró la mano y ambos agentes que lo custodiaban pusieron una postura tensa al tomar sus armas. Azar no tardó en apuntar al jerarca a sabiendas de que era una pésima idea por lo ocurrido con anterioridad.

–Ten las llaves –Cuestionó al recargarse en el cañón del arma del latino. –¿Cómo planean que maneje su compañero, imbéciles? ¿Creen que tiene habilidades para manipular el metal como yo?

La pregunta retórica era una amenaza sutil al dejarles saber que aún era capaz de desarmarlos en cualquier momento.

–Gracias. –Respondió el coreano tratando de aligerar el ambiente al ser cordial.

La tensión estaba presente a pesar de solo ser un recorrido corto entre el pueblo y las afueras del mismo.

–Esperaré hasta que puedas seguirnos en el vehículo. –Parker frenó el auto no sin despegar la vista del camino.

–Entendido. –Declaró Jin bajando del vehículo hasta dirigirse al otro todoterreno.

Ambos avanzaron en el camino siendo Heon vigilado desde el retrovisor del capitán del escuadrón.

El sonido de los móviles se hizo presente en todo el vehículo. Algo inusual al nunca recibir mensajes generales.

–No mamen. –Dijo divertido Azar al recibir nueva información.

Mostró a Karl una imagen antigua de un periodico local antiguo haciéndolo sentir incómodo al tentar la poca cordura y paciencia que le quedaba al estar valentonado gracias a los tragos ingeridos en el bar.

–¿Qué haces? –Preguntó irritado Heisenberg. –¿De dónde sacaron eso? –Si inclinó para dirigirse al conductor –Pastrami, no quedamos en esto para cumplir el propósito de llevarme de regreso.

–No tengo idea de que se trata y si no te has dado cuenta, estoy manejando. –Respondió el italiano sin poder dejar de ver el camino cubierto por la nieve.

Karl volvió a acomodarse en su lugar maldiciendo al latino y sus sucias artimañas para llegar al subconsciente.

–Leo el archivo de la investigación que se ha agregado para completar la historia de la villa. Tundra lo acaba de enviar después de hacer una ardua investigación en la cual eres el protagonista.

Esa foto era un recuerdo que había sido desbloqueado en sus recuerdos, no quería que fuera mancillado por lo que Azar estuviera por decir.

–¿Crees que unas palabras dictan lo que soy?

–Vamos a averiguarlo. –Respondió Osvaldo antes de iniciar a leer.

–Eres una pequeña mierda. –Gruño el jerarca.

Azar mostró una sonrisa triunfante, Heisenberg era tan inestable cuando no tenía la situación bajo su control.

–Aquí dice que…Falleciste el 9 de febrero del 2021. –Hizo una pausa para crear un ambiente de misterio. – Tundra no sabe las nuevas noticias. –Señaló al hombre de cabello cano. –Karl, tienes un segundo nombre y es Velkan; que significa Lobo valiente. –dirigiendo una mirada de desdén volvió a su lectura. –Tienes la apariencia y el aroma de un perro mojado.

–Basta. –Dictó el capitán lidiando con la ventisca en la carretera la cual le dificulta ver el camino.

Azar decidió no hacer caso y continuar con los juegos mentales.

–Hijo mayor de la familia Heisenberg, ya que tuviste un hermano gemelo nacido treinta minutos después de ti y él se llamaba Dimitrie Zaharia.–Esperó a ver la reacción del hombre quebrantado por todo aquello que había perdido durante el proceso en el que madre Miranda se convirtió en la líder de la villa. –Debieron ser muy queridos por Sorin Heisenberg e Yvaine…–Mostró la imagen haciendo un acercamiento al rostro de su madre. –La señora McTavish era sensual ¿Que hacía una joven escocesa en ese lugar de mierda?

La mirada de Heisenberg era una mezcla de dolor y genuina hambre de venganza.

–¡Vaya! Eres ingeniero en la rama industrial, química y mecánica, también eres médico general.–Dijo sorprendido –Y estas aquí totalmente jodido cuando pudiste ser el segundo Albert Wesker. –Hizo una pausa meditando sus palabras –Bueno, moriste por ser un idiota codisioso. Pero aquí sigues gracias a las doctoras que salvaron tu patética existencia.

Tuvo una familia, tuvo una vida, tuvo amor del cual fue arrebatado por los planes egoístas de Miranda. Sentía odio e inmensurables ganas de abandonar todo en ese momento.

–Si estuviéramos en otras circunstancias no dejaría que hicieras mofa de mi persona. –Amenazó controlando sus impulsos debido al pacto no oficial que tenía con Luciani.

–Pero no lo estás, estás bajo la custodia de la BSAA. –Dijo Azar al tomar del cuello al jerarca. –Además, mentiste sobre quién eras, saliste de ese pozo de mierda y no le dijiste a nadie.

Era una etapa que había bloqueado en su subconsciente y que de ninguna manera deseaba tocar durante una estúpida riña.

–¡Suficiente! –Ordenó Parker despegando la vista del camino y el volante.

La bioluminiscencia se hizo presente en la mirada de Heisenberg debido a la falta de oxígeno en su sistema.

–Toda tu vida creyendo la mentira de ser alguien intocable por tener esa asquerosidad dentro de tu cuerpo, pero si alguien pasa esa barrera magnética encontrara ese niño huérfano convertido en un anciano decrépito. –Amenazó Azar. –Sería tan fácil acabar contigo en una pelea mano a mano.

La presión aumentaba evitando el flujo sanguíneo en el sistema de Karl.

–¿Quieres averiguarlo? –Dijo el jerarca con una sonrisa cínica marcada en su rostro.

Debían parar esa fricción antes de que se salieran de control los ánimos dentro del vehículo.

–¡Capitán! –Exclamó Gibson al notar las luces del vehículo frente a ellos.

El clima en la cordillera era traicionera para quien no estuviera familiarizado con el lugar. En la mañana el camino podía estar alfombrado por una espesa niebla, para el medio día ser irradiado por un sol abrasador y por la noche la montaña podía ser azotada por una tormenta de nieve. O para quienes no pudieran creer en la mala suerte, ser reprendido por todo lo anterior.

–Jill, aquí el líder del equipo BEP. Estamos camino de regreso al cuartel, solo quería saber si ustedes también tienen el archivo de Tundra. –Preguntó Heon intrigado con el actuar del Hound wolf.

Las científicas aún procesaban el reporte de la agente de la CIA, estaban releyendo el expediente tratando de entender quien era Karl Heisenberg.

–¿Por qué no me avisó el capitán Parker?–Cuestionó la rubia debido al acuerdo previo con Luciani.

–Está custodiando al sobreviviente. –Hizo una pausa antes de exclamar y que en el canal de radio se escuchara el rechinido de las llantas contra el asfalto. –¡Mierda! Acaban de sacar del camino el todo terreno.

Valentine pensó en todos los escenarios posibles y solo podía imaginar el que Karl los había desviado para poder huir de nueva cuenta.

–¿Heon? ¡Heon! –Gritó la rubia en el canal de radio.

–¿Todo bien, Jill?

–Eso espero. –Contestó Valentine a Chambers quien se veía mortificada.

La ola de nieve causada por el desvío del vehículo y la montaña de nieve se hizo presente antes de dejar ver que el Jeep estaba en buenas condiciones, pero con notorias fallas en el motor.

–¿Qué te pasa, idiota? –Exclamó un lugareño desde el otro auto afectado por el percance. –¡Pudiste matarnos, imbécil!

–¿Están bien? –Preguntó Luciani sin hacer caso de los reclamos fuera de la camioneta.

Había sido obligado a salir del camino haciendo maniobras nada adecuadas para el mecanismo del auto, pero aparentemente todos estaban a salvo.

–¡Idiota! –El lugareño golpeó la ventana del conductor para llamar la atención de Parker.

La mirada de Azar no era amigable, sabía del racismo con el que se manejaba la gente de aquellas montañas y no dejaría que un incidente así surgiera estando él a bordo.

Los hombres bajaron del vehículo esperando la reacción del pueblerino. Notando inmediatamente que el conductor se encontraba armado con una escopeta y su copiloto llevaba una magnum poco escondida entre sus ropas.

–Fue un accidente debido a la ventisca, es terrible en esta época del año –Se adelantó Heisenberg hablando con acento típico del lugar. –¿Se encuentra bien?

El hombre de vestimenta oscura y abrigo gris asintió viendo que su auto que se encontraba en óptimas condiciones.

–Si. –Respondió de manera seca –Debería conducir usted y no estos forasteros.

La tensión silenciosa estaba sobre los hombros de Karl, esperando que el inestable hombre se abalanzó contra los lugareños y un nuevo plan de huida se viera en desarrollo ahora con civiles involucrados.

–Son nuevos trabajadores en mi fábrica. –Dijo casi de manera involuntaria.

El conductor analizó la situación mostrando una apreciable mueca de sorpresa.

–¿De que es tu negocio?

–Un pequeño torno donde la chatarra tiene una segunda oportunidad para ser piezas para grandes infraestructuras.

El lugareño meditó la información obtenida de Karl, los pueblos limítrofes comenzaban a abrirse a las nuevas oportunidades de expandir sus negocios gracias a préstamos del extranjero.

–El trabajo barato y mano de obra de los forasteros sale caro ¿No es así?

–Y que lo digas. –Respondió Heisenberg sin dejar de prestar atención a los hombres quienes dejaban de presionar sus armas. –Muchos ni siquiera hablan nuestro idioma.

Iniciar un pleito mientras estaban bajo el servicio de la BSAA haría que la ONG tuviera una reputación aún más desagradable de la que Redfield se había encargado de dejar gracias a su última misión. También harían que los pactos no oficiales entre naciones se quebrantaran si atacaban a los lugareños y ni hablar de señalar su posición a quienes estuvieran detrás de la posta del escuadrón.

Debían evitar el conflicto a toda costa.

–Mi nombre es Oscar Isacc Hernandez Estrada. –Dijo Azar alzando la mano.

Osvaldo había cedido por el bien de la misión y como buen líder debia apoyar a sus compañeros.

–Mi chiamo Marcello –Aunó Luciani. –Scusa per l'inconveniente.

Ambos hombres dirigieron una mirada hastiada por la llegada de nueva gente al lugar.

–¿Bonjour? –Dijo Gibson no sin saber que más contestar, pero le pareció innecesario fingir. –Puedo tener una conversación elocuente. Usted no estaba usando las luces adecuadas como para verlo a través del camino.

El hombre negó con la cabeza mientras regresaba a su vehículo.

–Forasteros de mierda. –Se quejó al azotar su puerta y encender el motor antes de alejarse.

El radio de Parker comenzó a sonar siendo Jill pidiendo explicaciones, haciendo que el capitán regresara a la mentalidad de lider.

–Suban. –Ordenó el italiano. El incidente había sido exhausto debido a las posibles consecuencias mitigadas gracias al sobreviviente.

Azar amagó al jerarca para que siguiera las instrucciones de Parker.

–Se dice gracias. –Dijo Karl. –Les acabo de salvar el culo.

–No lo haremos. –Respondió Azar empujando al hombre de cabello cano. –Lo único que hiciste fue que no dispararemos al racista de mierda.

Al estar dentro del todo terreno los ojos color hazel de Karl se encontraron con el australiano quien estaba gratamente sorprendido con la acción del jerarca.

–Gracias. –Dijo Gibson.

–Como sea.

Karl dirigió la mirada al espejo retrovisor, notaba el entrecejo fruncido en la frente de Luciani y le parecía una seña peculiar. El hombre que daba consejos y motivaba a los soldados estaba en total silencio. Años bajo el yugo de Miranda le habían enseñado que había algo más que el problema central, Parker estaba escondiendo algo.

El futuro era incierto.

Minutos de árboles y cordilleras dejaron ver la cabaña que había servido como parte importante de su recuperación, entraron en el camino hasta que el capitán del escuadrón estacionó el vehículo frente a la casa.

Parker llevaba el peso de la misión en sus hombros y gracias al incidente el dolor ahora lo sentía real en su cuello y espalda.

Verlo recorrer la entrada con esa expresion abatida fue una clara señal para Jill Valentine quien esperaba la llegada de los agentes despues del mensaje incompleto de Jin Heon.

–¿Qué demonios pasó, Parker? –Preguntó la rubia mientras abrazaba al italiano sin importarle que ese comportamiento estuviera en contra del protocolo profesional.

Luciani negó en silencio mientras masajeaba su nucal el dolor estaba presente en su expresión corporal. Lo cual le hizo no comprender en un inicio lo que pasaba en esa muestra de cariño fraternal poco usual, por lo que respondió con la mano libre para acariciar el cabello de Jill.

–Es hora de hablar con el equipo.

–Espera, espera, espera. –Dijo apresurada al tratar de hacer entrar en razón al italiano. –¿Estás bien?–Cuestionó al llevar la mano a la barba del soldado y obligarlo a enfrentar su mirada, con el único propósito de constatar que Parker no estuviera sufriendo una contusión.

–Lo estoy, Jill. No podemos dejar que siga pasando el tiempo, solo nos quedan unas horas antes de…

–Ya sé. –Dijo al pararse frente al pórtico y esperar al resto del escuadrón. –Deja que Rebecca te revise antes de cualquier cosa.

–Te diré el informe médico, pequeña Jill.

–Capitán ¿Donde quiere que custodiemos al sobreviviente? –Preguntó Errol.

–Llevenlo al comedor. –Respondió Jill. –Pero por seguridad de todos debemos esposarte, Karl.

Heisenberg soltó una risilla burlona.

–Saben de mis habilidades y aun así insisten en hacer cosas estúpidas. –Dijo con las manos en la cadera al dudar de la influencia de Valentine. –Cariño, sé que la miel atrae más moscas que el maldito vinagre, pero me parece ridículo. Mataría a cada persona dentro de esta pocilga si no me sirvieran.

–Pueden entrar, soldados. Llevaré personalmente al doctor Heisenberg dentro de la cabaña.

El equipo BEP evitó decir palabra alguna, el que Jill se mostrará seria y dispuesta a enfrentar al bioterrorista era una situación en la que todo mortal debía tomar distancia.

–Entendido.

–No sean arrogantes y ayuden a la dulce trasero de melocotón. –Expresó al señalar de manera burda a Valentine.

Jill tomó la muñeca de Heisenberg para asegurar sus extremidades con bridas de plástico.

–Le pido que coopere por su seguridad. –Dijo Valentine al cerrar la brida y comenzar a preparar otra.

–No hagas el que me proponga en acabar hasta con el amante de las pastas. –Contestó el jerarca al jalar el brazo haciendo trastabillar a la rubia.

Jill sonrió de lado mientras deslizaba debido al jalón de Heisenberg, utilizó la inercia para inclinar el cuerpo y girar en su lugar dando un golpe certero en las piernas del jerarca para hacerlo caer de espaldas. Acababa de ser neutralizado en una milésima de segundos.

Odiaba usar las habilidades dadas los rastros del virus latentes en su cuerpo.

Valentine hizo que Karl permaneciera boca abajo mientras terminaba de esposarlo.

–Respira profundo, Cariño. –Expresó la rubia al ayudar a Karl a ponerse de pie.

–Oh, dios.–Fue lo único que pudo decir el hombre de cabello cano al ser casi noqueado en un santiamén.

Heisenberg quedó sorprendido al entender que Parker hablaba en el bar sobre alguien en especifico y esa persona era Jill, La rubia era una BOW.

–Espero sea la primera, única y última vez que deba ponerte un alto. –Aunó Valentine al acomodar las ropas del golpeado Heisenberg.

Karl agitó la cabeza tratando de quitarla nieve acumulada en su cabello.

–¿No sé supone que Ikaro murió por volar tan cerca del sol? El cielo es un límite poco prometedor. –Dijo a Parker quien esperaba a ambos en la entrada principal.

El comedor se encontraba vacío hasta la llegada de los lider del escuadron y Heisenberg, quien fue colocado en una silla a la espera de indicaciones.

–Richter y Lumley, espero puedan venir ahora que el sobreviviente fue localizado y se encuentra resguardado en el cuartel.

–Estaremos de regreso en unos minutos, Valentine. –Respondió el piloto.

Parker extendió una taza de café a su compañera.

–Están cogiendo o…–Dijo Karl al notar la dinámica entre la rubia y el italiano.

Parker negó en silencio antes de dar un sorbo a su bebida, mientras Valentine se mostró totalmente ruborizada.

–O lo que están ocultando es tan jodido como para que ambos sientan vergüenza.

–¿Quieres que lo amordace? –Preguntó Jill.

–No es necesario.

La micología fue la primera en entrar a la sala de reunión, llevando el archivo de Tundra en manos. Para sorpresa de Karl, la expresión de la castaña era diferente a la de Azar.

–No hagas esa mirada de cordero herido, pequeña bellota. –Comenzó la conversación con la científica. –Soy el enemigo, soy una BOW, eso hacen los chicos malos a los que tu organización encierra.

–No es inesperado que una víctima se convierta en victimario, señor Heisenberg. –Dijo la castaña al tomar asiento al extremo opuesto del jerarca. –Capitán Luciani, Jill ¿A que se debe este último informe? ¿Han tenido contacto con el Huon Wolf? ¿Es de preocupar la posibilidad de que Redfield esté buscando a la doctora Chambers?

–Sé que tienen tantas dudas y espero resolver la mayoría en la reunión.

–Entiendo. –Respondió Duncan a Luciani para después seguir leyendo el reporte de Tundra y leer entre líneas o ver más allá del micelio.

¿Por qué el último reporte era exactamente sobre Heisenberg?

¿De dónde habían tomado esa información si todo aquello que tuviera archivos sobre el jerarca había sido destruido junto a la aldea?

Heon, Lumley y Attenborough hicieron acto de presencia. La zoóloga aún se veía alterada por su encuentro con Heisenberg por lo que evitó estar cerca del hombre de cabello cano.

Chambers y Gibson no tardaron en integrarse a la reunión de emergencia.

–Por favor, doctora. Diga a Jill el diagnóstico de la revisión rápida. –Dijo Luciani al dar una taza de liquido caliente a la mujer de cabello corto.

–Parker solo tiene una vulgar cervicalgia que no afecta su salud.

–Te lo dije, pequeña Jill.

Los encargados de revisar desde el espacio aéreo llegaron para tomar su lugar.

–¿A que se debe la reunión de emergencia? –Preguntó el experto en comunicaciones. –¿Es debido al reporte del equipo de Chris?

Parker Luciani dió un paso adelante para hablar como el líder que era.

–Hace unas horas fuimos alertados por la BSAA. Esta investigación se acabará en unas horas debido a que Redfield interrumpió las instalaciones principales de la organización.