Tener al recinto en silencio con una clase repleta de futuros especialistas y todos atentos al proyector siendo manejado por la doctora Chambers era una clara imagen del respeto que imponía la consultora de la BSAA y DSO.

Las últimas investigaciones fueron satisfactorias al poder concluir como dos patógenos pueden trabajar en conjunto para crear un ambiente adecuado para usar al residente como incubadora y receptor. Lo que en un inicio aparentaba ser una estructura, eran dos cepas trabajando al unísono. –Rebecca daba cátedra sobre el último estudio en el cual es sujeto bajo observación había sido ella misma. –La vacuna inicial hecha por los mismos fabricantes era deficiente, después de cierto tiempo provocó la muerte de quienes llevan más de tres días infectados. El sujeto al tener en su sistema una nueva cepa, esta misma mutó haciéndola inmune al cuadro agudo de coagulación en el sistema, lo que había ocasionado la descenso de quienes tuvieran la primera cepa con el segundo virus activador.

En la entrada del aula se encontraba el militar Chris Redfield quien respetaba el espacio de su colega, sin dejar de admirar la delicada apariencia de la doctora mientras la experta hablaba de manera apasionada sobre la materia que llevaba años estudiando y que ahora se encargaba de inculcar. Le parecía valiente la manera en que Chambers afrontaba el haber sobrevivido la infección a la cual Glenn Arias expuso a la virologa y cómo su sangre había sido la clave para tener un antídoto eficaz contra una nueva arma biológica.

Para la siguiente clase entraremos en el tema del desarrollo de vacunas por lo cual les pido tres opciones para cultivar células para ser inoculadas con virus inactivos y como ese primer paso es necesario para desarrollar diferentes vertientes de un antídoto. –Terminó de hablar la castaña al momento de apagar el proyector y pedir que encendieran las luces del aula. –Es todo por hoy, gracias por asistir este día tan peculiar y felices fiestas.

Los alumnos comenzaron a desocupar el aula en silencio mientras Chambers comenzaba a recoger el material didáctico para resguardarlo en el maletín de trabajo y así llevarlo de manera eficiente debido al peso de todo.

Llevaba años trabajando para el extinto instituto Alexander de biotecnología y ahora nombrado como el presidente que perdió la vida en el fatídico evento en Tall Ouks. Dividía su tiempo en dar cátedra y seguir llevando a cabo investigaciones en la universidad. Igualmente se daba el tiempo para trabajar en conjunto con la BSAA y con la DSO gracias a Ingrid Hunnigan.

Había recibido un reconocimiento importante gracias a su aporte con la vacuna contra el virus C donde estuvo aliada con lo que quedaba de los trabajadores de Dereck Simmons y la nueva Blue Umbrella. Estaba orgullosa de sus logros y la vida que llevaba, aunque eso impidiera tener una víspera de navidad descansando en casa.

Comenzó a caminar con dificultad a la puerta de salida tratando de alcanzar a algún alumno para que pudiera ayudarle con el material didáctico.

Algo fatigada debido al esfuerzo físico al terminar la jornada laboral pudo ver la figura del militar esperándola en el marco de la puerta..

Su clase fue extraordinaria, doctora Chambers –Dijo en tono sereno. –Déjame ayudar con eso mientras vamos camino a casa. – Habló al momento de dedicar un beso en la mejilla de la doctora y cargar el maletín junto a los folders de diferentes investigaciones. –¿Te parece bien?

Chambers sonrió agradecida.

Creí que regresarías en dos días. –Expresó al momento de ponerse el abrigo para salir a la intemperie del lugar. –Hubiera cancelado la clase de hoy para festejar navidad.

Redfield ofreció el brazo para que Rebecca pudiera sostenerse debido a que la salud de la académica no volvió a ser la misma desde que fue infectada con el Virus A. Quería evitar a toda costa que la mujer se exigiera más allá de sus capacidades.

Me gusta verte trabajar y quería sorprenderte. –Al sentir el agarre de la castaña, mostró un vaso de café –Latte de calabaza, no lo olvide.

Eran los pequeños detalles con los cuales Redfield había llegado a ella. Esa bebida popular en el mes de Halloween era vendida con un precio elevado durante esas fechas, pero después bajaba el precio y pocos consumían el latte de calabaza.

No dejaré que nos vendan azúcar y saborizantes artificiales como si fueran endorfinas y producto natural solo por la festividad pasajera. –Dijo antes de dar un sorbo a la bebida. –Es delicioso.

Chris sonrió para caminar al ritmo de su compañera de vida.

Eres adorable. –Declaró con naturalidad.

No se lo digas a mis alumnos o lo usarán en mi contra. –Respondió al escuchar el halago de Chris. Quien a pesar de mostrarse como un hombre hermético, nunca perdía la oportunidad de hacerle saber el aprecio y admiración que le tenía. –Gracias por el latte.

Lo prometo y de nada. –Respondió a cada señalamiento.

Creo en tu palabra.

El caminar tranquilamente entre los pasillos era una bocanada de aire fresco para ambos, habían temas importantes a tratar pero merecían un tiempo entre cónyuges antes de dialogar como colegas.

Preparé la cena antes de venir. –Fue la invitación del soldado. –Espero que la comida rápida cuente cómo cocinar.

Adoraba a ese hombre, agradecia el compartir su vida y lucha contra el bioterrorismo junto a él.

Bajo el concepto de nuestras habilidades culinarias… – Respondió después de un largo sorbo a su bebida caliente para regular su temperatura corporal. –Lo es.

Redfield sonrió cariñoso.

Vamos a casa. –Declaró el militar mientras bajaban las escaleras junto a la doctora-

Comenzaron a bajar las escaleras del instituto sintiendo la rafaga de viento y el clima de diciembre. Por lo que inmediatamente el capitán de la BSAA pudo notar la respiración pesada de su pareja.

Solo quiero tomar un largo baño y descansar cobijada.

Podemos hacerlo juntos y ahorrar agua… –comentó rumbo al estacionamiento de los trabajadores en la universidad Benford asegurandose de estar a solas para declarar tal propuesta.

Excelente excusa y la acepto.

Justo cuando pudieron identificar el automóvil de la doctora fueron interceptados por un periodista a los cuales ya estaban acostumbrados al pertenecer a diferentes vertientes algo controversiales del gobierno.

Buenas tardes, vengo en nombre del New England Journal of Medicine. Me gustaría hacer unas preguntas a la doctora Redfield. –Increpó el joven de la prensa.

Chris alzó la ceja al sentir la falta de respeto que le hacían a su esposa.

En primer lugar, es la doctora Rebecca Chambers.–Declaró con autoridad. –Segunda, no está en horario laboral y tercera, la doctora Chambers es autosuficiente como para que me pidas permiso de hablar con ella.

El joven inexperto quedó petrificado ante la figura imponente del militar quien mostraba enojo.

Disculpe, doctora Chambers. Creí que al estar casada con el capitán Chris Redfield habría tomado su apellido.

No lo hice –Respondió tomando la mano de Chris.

La opresión en el pecho hizo despertar a Rebecca quien llevaba minutos en los que había perdido el sentido.

Abrió los ojos de golpe al darse cuenta de que había estado inconsciente debido a un ataque de asma y el mismo sistema le había obligado a reaccionar debido a la hipoxia.

Le costaba respirar, en realidad era una acción imposible debido al nivel de estrés.

Humo dificultando la visibilidad para cualquiera que tratara de divisar dentro del sótano.

–Doctora Chambers, debemos salir de aquí.–Exclamó Keith al llegar donde las dos científicas se habían resguardado.

La mujer de cabello corto estaba tratando de tomar una bocanada de aire sin poder lograrlo.

–Mi medicina –Balbuceó débilmente señalando su bolsillo en su pantalón al tomar del brazo a Lumley casi rogando por ayuda.

El experto en comunicaciones no lo pensó dos veces al tomar el inhalador y acercarlo a los labios de la virología.

–Respira lento. –Mencionó en medio de la lluvia de disparos y el ataque perpetrado al cuartel. – Inhala el medicamento. –Continuó alentando a pesar de que la situación era la menos idónea.

Rebecca sufría los estragos de haber sido infectada por el virus A vía aérea en la universidad renombrada al recuerdo del presidente Benford.

–Gracias. –Articuló pesadamente.

Poco a poco pudo reincorporarse la virologa hasta mostrarse serena dada las circunstancias que los rodeaban.

–Por favor, debemos movernos de este lugar lo antes posible. –Dijo Lumley al sentir como los escombros del cuartel comenzaban a desmoronarse sobre ellos.

El australiano bajó las escaleras para resguardar la seguridad de las científicas, identificando a la zoóloga quien se encontraba aterrada al ser su primera misión bajo el mando de la BSAA.

–¿Y el resto del escuadrón? –Preguntó Chambers.

–Heon ha… –Respondió Errol al acercarse lentamente a la rubia.

Jane tenía miedo al sentir como los atacantes se acercaban para eliminar al escuadrón.

–Escuché la radio. –Dijo Elizabeth dejando ver que se encontraba atenta a lo que pasaba a su alrededor. –¿Cómo es que eso pasó?

–Era nuestro especialista en tácticas de defensa. –Declaró Gibson al sentirse en desventaja.

Keith antes de ir en dirección de la virología había lanzado las armas por la ventana siendo recogidas por Richter y Osvaldo quienes estaban alistando los vehículos.

–No es el único experto en el campo de batalla. –Respondió Lumley al escuchar como Azar tocaba la puerta al exterior del sótano.

La zoóloga dió un salto en su lugar dando a tener que el miedo la había mantenido petrificada al punto de no haber podido ayudar a su compañera de trabajo.

–No mamen, dejen de jugar a la hora del té. –Exclamó desde el otro lado el latino.

Errol hizo señas para que Attenborough se posicionara detrás de él y así poder avanzar.

–Debemos llegar a un vehículo. –Ordenó Lumley a el resto de sus compañeros. –Seremos escoltados, usted es una pieza importante para cualquier avance médico. –Dijo a la mujer de cabello corto.

Rebeca se incorporó tomando de apoyo el brazo de Keith no sin antes negar en silencio.

–No quiero dejar a nadie atrás.–Respondió Chambers al darse cuenta de los pocos compañeros que estaban presentes.

Liv se arrastró gateando y avanzando de rodillas hasta llegar a la sala para esconderse para encontrarse con el jerarca quien observaba anonadado el panorama fuera de la ventana.

La castaña tocaba el área afectada cerca de su nuca sin dejar de prestar atencion a los movimientos de Karl.

–Son los mismos hijos de perra que estuvieron en la aldea. –Dijo al ver acercarse a Duncan y verla a los ojos.

Era el momento perfecto para sacar provecho de una confundida científica quien no parecía estar al tanto de estar sufriendo de una contusión debido a la caída previa.

–Heon dijo que eran de la BSAA –Musitó confundida. –¿Cómo es posible que nos estén atacando?

–Pequeña bellota, esa cabeza redonda y gigante no te ayuda a procesar el hecho de que esos hijos de puta están infectados.

–Yo no…

–No lo entiendes, se nota. –Terminó la oración al sentirse frustrado.

Los pasos en las escaleras daban a notar que los intrusos no tardarían en llegar donde ellos estaban.

–Mierda. –Declaró la virologa tomando el arma tomando lugar frente al jerarca para cubrirlo.

–¿Podrías soltar mis manos ahora? –Musitó a regaña dientes evitando hacer ruido y mostrar su posición.

Ella negó en silencio conflictuada con el deber y hacer lo mejor en esa situación. No podía confiar en las intenciones del jerarca de la villa, pero necesitaba refuerzos.

Granadas fueron lanzadas al interior de la edificación haciéndolas rodar por las escaleras haciendo que Karl usará sus habilidades para evitar que el explosivo soltara las esquirlas.

Heisenberg apenas pudo estirar ambas manos para detener el avance del arma y aprisionar en el campo magnético la onda expansiva, pero a cambio el humo enceguecedor nublo la vista del primer piso.

Se trataba de una granada cegadora haciendo aún más efectiva la fuerza de la misma.

–Esa fue una idea terrible. –Se quejó la castaña al quitarse prendas de ropa para cubrir sus vías aéreas dándole una bufanda al hombre cano.

La castaña tosía aun con el gorro cubriendo su boca dificultando el trabajo de mantenerse escondidos.

–Desata mis jodidas manos, Duncan. –Ordenó cubriendo su boca con el chal. Era obvio el control de sus habilidades aun atado, pero era necesario el estar libre para maniobrar y ser un refuerzo eficaz.

El rayo laser de la mira del arma del enemigo se iluminaba a través del humo.

–Mierda. –Dijo al dejar de apuntar dentro de la cabaña y así evitar mostrar la ubicación de ambos. –Sabías del cuchillo de combate que todos estamos obligados a portar.

Se giró para tomar las bridas que mantenían las manos unidas del jerarca y comenzó a cortar una por una. El pulso le temblaba y aun asi se esforzaba para que su errático y descuidado actuar no lastimara a Heisenberg.

–Y no lo robe o lo hice salir de tu bolsillo.

–Idiota. –Dijo al tomar a Karl del cuello obligándolo a agacharse.

Liv tomó el arma de nuevo y disparó en dirección del uniformado quien no pareció ser afectado por el impacto del arma.

El miembro de la BSAA Estado unidos se inmutó ante el disparo de una magnum y mostro el arma con el que previamente había señalado al jerarca antes de que la micología evitara el disparo perfecto.

–Es diferente a Eva o la mierda que Madre Miranda queria hacer de Rose. –Dijo a la castaña quien estaba sorprendida.–Pero hay algo similar.

Karl hizo flotar el karambit para dirigirlo al rostro cubierto del agente y penetrar la máscara rompiendo el protector.

–Debe ser el moho de Eveline.– Balbuceó estupefacta de como el pasado llegaba por ella y sus errores dentro la investigación en las minas de sal de Dulvey.

Duncan volvió a disparar haciendo trastabillar al atacante uniformado para ser sorprendido por Valentine quien terminó de inmovilizarlo al romper su rodilla y cortarle el cuello en cuestión de segundos.

–¿Qué mierda es eso? –Exclamó al hacer flotar de nueva cuenta el cuchillo y acercarlo a él.

–No toquen la sangre o podrías contagiarte una otra red neuronal. –Dijo al caminar para acercarse al atacante quien habia dejado un chartcho de liquido negro.

–Salgan de aquí. –Ordenó la rubia señalando el camino transitado previamente por Errol y Lumley. –Los vehículos deben estar listos.

El cuerpo inerte en el suelo comenzó a presentar temblores involuntarios retorciéndose en el lugar en el que había sido abatido.

Para Jill no le sorprendía la fuerza con la que actuaba la BOW y su habilidad para regenerarse.

Para la castaña esas convulsiones le hacían recordar a los holomorfos.

–Dispara al rostro. –Ordenó la rubia al notar que las balas del arma de LIv fueron dirigidas al torso del atacante.