Profesora ivy
Nos encontramos en un pueblo random de Jotho, en una posada rustica pero con encanto. Nuestro prota estaba haciendo lo que mejor sabe hacer… hacerle el amor a una mujer. Su nueva adquisición, la joven encargada de dicho albergue. Una joven de anteojos recién en sus veinte de cabellera café larga en dos coletas y de la categoría Gordibuena, es decir un par de kilitos de más pero con buenas curvas. Ambos desnudos en la cama de la habitación (o en el caso de ella solo con sus mallas negras) mientas Eddy le daba de misionero haciendo rebotar esos grandes y jugosos senos y su piel extra mientras la fémina estaba por venirse. Finalmente ambos tienen un delicioso y placentero orgasmo que la hace gemir del gusto.
Tras la faena la joven estaba recostada dándole la espalda al muchacho tratando de recuperar el aliento casi adormilada, la mano del joven acaricia su cabello en señal de cariño, Eddy la deja descansar y toma el control de la televisión a ver si había algo bueno. Entre toda esa cambiadera de canales se topó con un programa de entrevistas donde la bella anfitriona presentaba a la invitada de esta noche.
-Buenas noches damas y caballeros y bienvenidos a otra edición de "charlando con…" esta noche tenemos el honor de recibir a una de las eruditas del mundo pokémon. Desde las islas naranja, La profesora Felina Ivy-
-gracias por invitarme- respondió la científica
-La profesora Ivy. Hacía tiempo que no escuchaba ese nombre… sigue siendo tan hermosa como aquel día que la conocí… ¿Cómo? ¿Qué si también tuve sexo con ella? bueno, es una larga y triste historia, así que mientras nuestra querida amiga recupera el aliento. Vengan, siéntense en mis piernas y dejen que su tío Eddy les cuente un cuento. Fue hace un par de años… pero lo recuerdo como si hubiera sido ayer-
Isla Valencia, Archipiélago Naranja
Un ferry se estaba acercando a la isla donde nuestro muchacho miraba al mar con todas las posibilidades a su alcance, nuevos sitios que conocer, nuevos sabores que probar, nuevos pokémon que capturar y claro, nuevas mujeres que conquistar. Una vez en tierra se dispuso a explorar el lugar esperando encontrar algo.
Tras probar la comida local era hora de ir de captura, ya sea de pokémon o de damas el chico no era exigente, solo dejaba que el viento lo llevara a donde lo tuviera que llevar. Probó primero con la playa pero parecía no haber nada que le llamase la atención por lo que siguió su camino yendo más allá de la playa, lejos de la civilización.
Adentrándose por la arboleda cerca de una playa siguió buscando señales de vida pero parecía que no había nada, todo esto estaba decepcionando un poco al muchacho creyendo que no era su día.
-*suspiro* cielos, este parece que va a ser uno de esos días malos-
Fue el triste pensamiento mientras continuaba con su camino cuando de repente logra visualizar algo a lo lejos. Curioso y con deseos de romper esa mala racha fue a investigar, fue entonces cuando la encontró, era la conocida científica pokémon de las islas naranja, la profesora Ivy. Ahí se encontraba posada en una roca a orilla del mar, con ese traje de baño de una sola pieza que resaltaba su hermosa figura. Ella se encontraba acariciando a un Magikarp con ciertos rasgos diferentes a los demás. Fue entonces que ella se percató de la presencia de nuestro protagonista.
-buen día- dijo el muchacho siendo amable
-buen día- respondió cortésmente la Prof. Con una sonrisa
-lo lamento ¿interrumpo?
-no, descuida… ya había acabado con este pequeñín-
-aunque de pequeño no tiene mucho-
-lo notaste, cierto… su complexión es mayor al promedio, quizás se deba a algún factor de adaptación-
-Debió crecer en un ambiente hostil y tuvo que fortalecerse-
-esa es una muy buena teoría… Felina Ivy, profesora pokémon- dijo extendiendo su mano
-Mi nombre es Eddy… es todo un honor-
Como siempre no pierde el tiempo y al tomar la mano de la dama la besa cautivándola, Eddy la ayuda a volver a tierra (pues la profesora estaba en una roca que sobresalía del agua) haciendo que sus cuerpos se tocasen un poco por el tirón, aunque a la profesora parecía gustarle todo eso. Tiempo después no muy lejos de donde se encontraron estaba un pequeño campamento con una mesa y tienda incluida.
-¿estás de campamento?-
-así es. Decidí hacer investigación de campo por unos días-
-pero, ¿tu sola?-
-mis asistentes fueron a un seminario pokémon por motivos educativos. Así que, si-
-¿y no había nadie más que te acompañara? Otros colegas, amigos… pareja
-había otra persona pero… las cosas no funcionaron como él quería-
-una pena-
-la verdad sí. El laboratorio se mantenía siempre en orden… y la comida siempre servida en la mesa-
-y aun así…-
-las cosas no siempre se dan como uno quiere-
-si… lo sé- dijo con algo de nostalgia
-y bueno… que te trae a las islas naranja-
-viaje casual, nada interesante-
-solo otro típico viaje de entrenador pokémon-
-exactamente-
El ambiente era tranquilo y la estaban pasando bien, pero el momento fue brevemente interrumpido por el rugir del estómago de la científica, cosa que le avergonzó mientras sonreía nerviosa.
-parece que alguien tiene un Snorlax en la pancita-
-sí, la verdad es que no he comido nada desde que salí de casa-
-si quieres puedo cocinar para ti-
-no quiero causar molestias-
-para mí nunca es molestia atender a una bella dama-
La cortesía de Eddy de cierto modo lograba cautivar a Ivy, aunque también había cierto grado de culpa porque dicha situación le hacía recordar a aquel joven que vivió con ella y sus asistentes en el pasado. Mas como muchas no puede evitar sentirse alagada por las atenciones. Ella pensaba que debía mantener las cosas claras, poner a prueba al joven que apenas conoció. Tiempo después la comida caliente estaba lista y servida en la mesa, al probarla Ivy sintió un hermoso sazón en su paladar, el joven tenía talento para la cocina.
-esto está realmente delicioso- afirmo alegre la fémina
-come con confianza, hay mucho mas de donde vino eso-
-este sazón jamás lo había probado-
-es una receta de familia, se dice que mi bisabuela era de la región Kalos-
-oh, comida kalosiana… he tenido la oportunidad de probarla pero no se compara con esto-
-aun sin los ingredientes originales, si tienes buena mano y buen paladar puedes crear arte-
La profesora siguió degustando con plena confianza disfrutando de cada bocado que entraba por su boca, pasado un rato finalmente se encontraba satisfecha, y menos mal porque la comida ya casi se estaba acabando. Tras una buena comida la tarde comenzaba a caer, el sol se iba ocultando poco a poco y las primeras estrellas en el firmamento aparecían, un bello momento para estar en pareja… aunque esta sería una excepción a la regla. Ivy y Eddy hacían comparaciones con las notas de la profesora a la experiencia de viaje del joven, el ser experta en el tema de pokémon regionales a las experiencias vividas y filmadas por el trotamundos hacia amena dicha conversación.
-definitivamente el Exeggutor de alola aprovecho más el clima caluroso de la región- exclamo la profesora
-dado que el exeggutor de Kanto tuvo que aprender a adaptarse a diferentes climas, toda su energía se enfocó más a la supervivencia- recalco el joven
-definitivamente los pokémon tienen un instinto de adaptación aún más que los seres humanos-
-por eso es que son criaturas tan fascinantes-
El tiempo pasó desapercibido para ambos mas no había silencio alguno en el lugar, el ruido de las olas, el crujir de la leña al fuego y las voces del otro básicamente rompían con ello, la Profesora parecía volver a revivir sus días de adolescencia. Ya era algo tarde y había una duda por aclarar…
-y dime, donde piensas pasar la noche-
-¿compartimos tienda? –dijo "bromeando"
-ha ha ha ha… eso quisieras-
-bueno, tengo dos opciones. O vuelvo a la ciudad y busco alojamiento… o monto mi tienda de acampar-
-creo que lo segundo sería más viable-
-oh, así que quieres que me quede-
-bueno, yo…- dijo apenada –mañana realizare una investigación bajo el agua… ¿quieres ayudarme?-
-será todo un placer-
Con planes para mañana nuestra pareja se dispuso a ir a dormir. A la mañana siguiente ya estaban realizando la actividad planeada, explorando cada parte de las profundidades con equipo de buceo, analizadores y cámaras. Cada área del mar era realmente fuente de investigación lleno de toda clase de maravillosas criaturas a las que llaman pokémon. Desde Krabby un poco más grandes de lo habitual, hasta Fineon con patrones diferentes. Desde un banco de Remoraid hasta un Milotic shiny, todo era registrado para los fines científicos de la erudita. Una vez hecho con todo volvieron a su bote, Eddy fue el primero en subir para ayudarla, una vez a bordo y despojados del equipo de buceo era hora de irse pero en ese momento un Wailord salió sin previo aviso sacudiendo un poco el bote y haciendo que Ivy cayera encima de Eddy, quedando a horcajadas y sus senos en el rostro del joven. Al ver la posición en la que estaba se avergonzó más dio prioridad al bienestar de su acompañante.
-Eddy, ¿estás bien?
-si… me ha ido peor-
Al saber eso se puso más tranquila, sin embargo el momento se volvió a poner todavía más incómodo al sentir la endurecida entrepierna del muchacho, ella estaba apenada pero también… gustosa. –"que momento tan vergonzoso"- dijo el joven, la científica simplemente soltó una risilla y un incómodo silencio se hizo presente entre los dos, pero no había por que decir nada, las palabras sobraban en ese momento. Ivy fue la que tomo la iniciativa y le da un lascivo beso que fue bien recibido, otra más que caía.
De vuelta a tierra el bote había sido asegurado y no muy lejos de ahí en la arboleda un joven y una bella mujer se estaban comiendo a besos, la fémina soltaba pequeños gemidos cada cuanto, sus lenguas luchando ferozmente, las manos del joven manoseando los glúteos de la fémina por debajo del traje de baño a la vez que ella masturbaba al joven por debajo del suyo, finalmente dejaron de besarse sintiendo un leve entumecimiento en los labios, se miraron fijamente y se sonrieron mutuamente, no había nada que decir.
Ivy baja a la altura del miembro del joven y lo despoja de su vestidura viendo ese pedazo de carne viril que tenía en frente, hacía tiempo que no veía una desde sus días de universidad. Sin perder tiempo comienza a lamer sus bolas mientras se deleitaba con el provocativo hedor, siguió lengüeteando todo el tronco hasta la punta hasta que finalmente la metió en su boca, su lengua saboreándolo desde su interior, una mano sosteniendo ese falo y la otra jugando con sus bolas, de vez en cuando volvía a pasarle la lengua y así siguió por un buen rato hasta que decidió pasar a lo siguiente.
Ivy se pone de pie y le da la espalda aferrándose a la palmera mientras hacia un lado su traje de baño mostrando su vagina, Eddy se acerca y comienza a manosearla lentamente haciéndola soltar gemidos, su entrepierna soltaba líquido que el chico prefirió probar con su lengua haciéndola gemir aún más y tratando de aferrarse a la palma para no caer. Finalmente Eddy la penetra haciendo temblar a la científica, le daba fuertes pero lentos golpes pélvicos, cada golpe la hacía soltar un leve gemido, poco a poco aumento el ritmo de las embestidas dándole más placer a la fémina. Eddy hace a un lado el traje de baño descubriendo una teta la cual acaricia mientras con la otra mano tomaba su cintura. De pronto se escuchó el ruido de una lancha que pasaba cerca del lugar, cosa que la puso más nerviosa pero Eddy no se detuvo y siguió con su faena, el miedo de la profesora de ser descubierta solo hacía más placentero el acto. Para su fortuna el bote siguió de largo justo a tiempo para que Eddy se viniera dentro de ella provocando que ella se viniera también. Eddy el abrazo mientras ambos recuperaban el aliento para luego besarse lascivamente… esto era solo el comienzo.
Tiempo después habían regresado al campamento, la mesa estaba lleno de platos usados, Ivy estaba montando a Eddy en la silla mientras lo abrazaba, las tetas fuera de su traje de baño rosando con el pecho del joven quien estrujaba las nalgas de la fémina con el rostro al cielo drogada por el placer, las cosas se pusieron más intensas cuando Eddy se pudo de pie y la penetro cargándola haciendo que el peso de la profesora metiera más profundo su pene, así siguieron un rato hasta que una vez más ambos vuelven a venirse.
La noche había llegado, la fogata estaba encendida y la pareja estaba desnuda, Eddy estaba recostado boca arriba mientras la erudita pokémon le hacia una felación (no era un 69), pasamos ahora a que la profesora estaba en cuatro mientras era penetrada vaginalmente, su cabeza no se quedaba quieta debido al placer del acto sexual. Después Eddy estaba encima de ella mientras se abrazaban y besaban, el chico llevaba el ritmo moviendo su pelvis, lascivos ruidos amenizaban el campamento… la luna brillando en el cielo y reflejándose en el mar, reflejo roto por el salto de un Magikarp. La fogata estaba en las últimas y dentro de la tienda la profesora Ivy estaba de vaquerita montando al chico totalmente embriagada de placer. La lámpara iluminaba la tienda y por fuera se podía ver la figura femenina danzando en el acto sexual.
A la mañana siguiente, casi siendo medio día en el laboratorio de la profesora sus tres asistentes estaban ordenando algunas cosas y preparando el almuerzo, de repente la puerta se abre, era la profesora que había llegado a casa.
-Bienvenida a casa, Prof.- la saludo una de ellas
-oh vaya. Charity, Hope, Faith… cuando volvieron
-anoche justamente, no encontramos a nadie en casa-
-sí, salí a hacer un poco de investigación de campo-
-algo interesante- pregunto la tercera
-pues…-
Una sonrisa se dibujó en el rostro de la fémina al mirar al océano y recordar la pequeña aventura que tuvo con aquel entrenador pokémon, cosa que saco de onda a sus asistente. En un barco nuestro protagonista sonreía satisfecho por la experiencia vivida en ese lugar, ahora era momento de seguir su rumbo en busca de nuevos sitios que conocer, nuevos sabores que probar, nuevos pokémon que capturar y claro, nuevas mujeres que conquistar.
Fin del Flashback.
-bueno, y eso fue lo que paso, toda una bella experiencia al aire libre, como pokémon salvajes…-
-oh, cielos- decía la joven del principio-
-¿todo bien?-
-si… ya me siento más tranquila-
-que bien, porque yo ya agarre mi segundo aire-
-¿Cómo?- pregunto nerviosa temiendo lo que venia
-ven aquí-
-¡ah, espera!
Sin embargo el chico no le dio tregua y nuevamente la penetra esta vez de perrito mientras la "pobre" joven simplemente no se resiste soltando gemidos. La pobre iba a tener una larga noche… una que jamás olvidaría.
