Hilda/White:
-saliendo de una jungla… para entrar a otra… espero tener más capturas aquí-
Fueron los pensamientos de nuestro viajero mientras entraba a Cd. Negra en la región Unova. Una metrópolis totalmente activa con calles lleno hasta el cuello y gente con prisa yendo de aquí para allá realizando sus actividades.
-honestamente jamás me han gustado las ciudades grandes, siento mucha tensión con todo lo que representa, a pesar de no ser lugareño… es como si todas las tensiones de la gente se transmitiera hacia mí. Como sea, solo estaré aquí un par de días a ver que encuentro-
Eddy se adentró más a la ciudad en busca de refugio, comida, pokémon y tal vez conquista… no precisamente en ese orden pero daba igual. Su camino lo llevo a una cafetería algo sencilla pero nada desagradable.
Mezcla de aroma de comida, café y cigarrillos; música clásica en la radio. El lugar totalmente vacío a pesar de ser casi las 10:30 am. Mas no era de sorprenderse, el estilo de vida citadino era así, algunos establecimientos tenían sus horas pico. La mesera se acercó al muchacho para pedir su orden, una mujer algo mayorcita y con sobrepeso considerable, nada mal pero… nada bien.
-que vas a pedir, cielo- pregunto con condescendencia
-café negro y desayuno continental-
Con la orden puesta la dama se retiró, el joven simplemente se quedó ahí esperando sin tener idea de que hacer, no tenía planes de ninguna índole, no tenía idea de dónde ir… la campana de la entrada lo saca de su pensamiento, vio entrar a tan bella joven. Ojos azules, pelo de color castaño, largo y lo lleva recogido en una gran coleta. Gorra blanca y rosa, con una Pokeball en la frente. Camiseta blanca de manga corta, chaleco negro y unos shorts azules con los bajos rasgados. Botas negras y un bolso color rosa. Muñequera a la derecha y un videomisor en la muñeca izquierda. Era la protagonista de la saga blanco y negro, Hilda (a.k.a White/liza/Touko).
La joven de 16 años se había sentado en el banquillo, apenas algo desarrollada de los pechos, pero lo que le faltaba de frente lo compensaba con su bello trasero envuelto en esos diminutos shorts, suficiente para provocar cierta reacción en nuestro protagonista (If you know what I mean). Como dije la joven se había sentado en el banquillo cruzando las piernas con la mano en el mentón pensativa y suspirando por alguna razón.
-mal día, ¿eh?-
El comentario del joven la saco de su pensamiento, vio al muchacho y se sintió un poco apenada por haberla agarrado con la guardia baja. Pero si, era cierto… la joven se incorporó y respondió amablemente.
-si… me temo que si- respondió un poco deprimida
-no creo que quieras hablar de ello-
-la verdad…-
Ella no sabía si soltarse o guardárselo. Por un lado hablar con alguien puede ser una manera de sacar sus frustraciones e incluso solucionar sus dilemas, pero por otro lado el joven era un extraño que nunca había visto y últimamente ha estado con la guardia alta debido a sus experiencias en la ciudad. Eddy sabía que había tocado un botón que quizás no debió haber tocado.
Para su suerte por así decirlo la mesera llego a atender a Hilda rompiendo un poco la tensión, la joven simplemente pidió café y pan tostado, pero la postura de cómo lo pidió denotaba algo… preocupación. A la joven parecía no haberle estado yendo bien en todo este tiempo, por lo que nuestro prota simplemente dejo de indagar en ello… aunque no le seria fácil.
Ese sería la comida más agridulce que el chico habría probado desde… bueno. Esa misma sensación estaba también en la joven quien "degustaba" su pan tostado mirando a la nada, masticando lenta y depresivamente, Eddy no podía dejar de mirarla cada cuanto, se compadecía de ella… y al parecer no era el único.
-¿algo más, querida?- pregunto la mesera
-no, gracias- respondió la joven con una sonrisa nerviosa
-animo, cielo. La casa invita esta ronda-
Al decir eso le dio más café y un pedazo de pie con una sonrisa, para luego irse a continuar su trabajo, un buen gesto que le dio un leve respiro pero que al final la hizo sentir mal por su situación.
Eddy había terminado su comida y la mesera le pregunto si quería algo más a lo que él le respondió que quería unos panes para llevar a lo que la mesera accede, a su vez Hilda pago su cuenta más propina agradeciendo por lo extra y se retiró junto a su melancolía, la mesera se sentía un poco triste por ella, al igual que al trotamundos.
Para empeorarle el día al salir había unos perdedores motorizados que al verla (sobre todo por su atuendo) comenzaron a acosarla, Hilda se molesta pero prefiere pasar de largo para no meterse en problemas, una decisión sabia de no ser de que como suele pasar los vagos siempre son instigadores.
-disculpa, voy pasando- dijo la joven algo molesta
-oh, vamos linda. Porque no vienes con nosotros, nos divertiremos mucho- dijo el líder dejando en claro sus intenciones
-dije que no-
La joven buscaba quitárselos de encima pero no podía, Eddy estaba pagando pero era testigo de todo y se estaba cabreando mucho al igual que la mesera. –"ahora vuelvo"- dijo el joven realmente molesto. Los perros seguían fastidiando y hasta comenzaban a tocarla un poco, Hilda pasaba de estar molesta a nerviosa y asustada, fue entonces que Eddy salió para hacer su buena acción del día.
-hey putilla… como está tu mamá
-¡¿Qué?!-
-estoy preocupado porque no me ha llamado desde anoche… no crees que me estará engañando con otro, ¿verdad?-
-acabas de firmar tu sentencia de muerte, pendejo-
Mas lejos de asustar al trotamundos simplemente sonrió maliciosamente e hizo el ademan de acércate con el dedo, el dedo medio hay que aclarar, los tipos como era de esperarse iban con objetos contundentes (barretas, bates, cadenas. Lo normal) Hilda estaba asustada pero Eddy también jugaba sucio por lo que antes de salir de la cafetería había sacado a su Swampert quien desde el cielo les cayó encima a golpes sin darles ni la más mínima oportunidad, como una carnicería el cual era un deleite para el entrenador, para la fémina de Unova era espantoso (aun tratándose de gamberros). La carnicera había terminado y los pobres estaban hechos puré.
-¿estás bien?- pregunto el trotamundos acercándose a ella junto con su pokémon
Hilda aun no salía de su trance de ver tan aterradora paliza, el trotamundos miro hacia sus víctimas junto con su pokémon y le dijo a este "creo que nos pasamos", a lo que su Swampert hizo ademanes de "solo un poco"
-¿hola? ¿Estás bien?-
-¿eh?... ah, si- dijo nerviosa reponiéndose
-¿quieres que te acompañe a casa? Por si acaso
-¿ah? Bueno, es que yo…-
La joven estaba nerviosa y tenía sus dudas, en primera no conocía al joven pero también era un buen punto el tener a alguien que la acompañase por si acaso sucedía algo como esto, en especial cuando vio a los gamberros.
-Supongo que… está bien-
-muy bien, solo déjame volver a la cafetería, deje algo encargado-
Fue lo que dijo mientras la dejaba sin darle tiempo a decir algo, Hilda seguía con sus dudas y hasta pensó en huir ese momento pero por alguna razón no pudo. Dentro del café Eddy guardaba los panes pero vio que era más de lo que había pedido.
-disculpe pero esto es más de lo que pedí-
-llévalo-
Dijo la mesera con una sonrisa como diciendo sus intenciones, lo extra no era para él, sino para ella. Entendiendo el mensaje simplemente le dio las gracias y regreso con la joven.
-¿lista?-
-sí, bueno… agradezco tu ayuda y eso pero… la verdad no vivo en esta ciudad-
-¿Cómo?-
-si… es una larga historia-
-meh, no tengo nada mejor que hacer… hablemos un poco-
La sugerencia saco de onda a la joven aunque aun así… poco tiempo después recorrían un parque el cual estaba abarrotado, mucha gente yendo de aquí para allá, uno que otro artista callejero, y una joven nerviosa y cabizbaja.
-no has tenido una buena racha, ¿cierto?- pregunto el entrenador directamente
-¿Cómo?-
-tu semblante y postura lo dice-
-ah, bueno. Es que yo…-
Hilda no sabía cómo responder… o si al menos debía decirlo, después de todo era su asunto. Pero últimamente ha sentido que simplemente no podía más. Poco tiempo después ambos estaban sentados en una banca del parque.
-veras… soy la presidenta de Agencia NB, una agencia de talentos Pokémon actores de películas, dramas, anuncios, obras, musicales, etc...-
-wow, gran mérito-
-bueno, no sé si lo sea…- dijo apenada
-¿eh?-
-la verdad es que es una agencia pequeña. Tan pequeña que ni siquiera contamos con una sede en algún lugar. No somos tan conocidos como para hacer tanto escándalo… pero me esfuerzo para hacernos de renombre en el medio… aunque…- dijo deprimiéndose un poco
-las cosas no han pintado bien-
-la verdad no he tenido ninguna contratación desde hace tiempo, fue por eso que vine a Cd. Negra. Creí que en una metrópolis tan grande y llena de negocios habría lugar para una agencia como la nuestra-
-pero aun así…-
-no hemos conseguido nada- dijo deprimida –he repartido volantes, tarjetas, he hecho presentaciones en vivo con mis pokémon pero no he logrado conseguir nada. Incluso he hecho promociones y descuentos pero nada ha funcionado-
-eso no parece muy rentable-
-el dinero no me preocupa, sino hacer de renombre la agencia… pero no he podido conseguir ni una sola contratación, y se me están acabando los fondos-
Hilda suspiro cabizbaja y no tenía idea de cómo salir de ese agujero. Eddy se compadeció de ella más tenía que decirle una gran y dolorosa verdad.
-sabes, en parte tu idea de venir a Cd. Negra fue mala-
-¿Cómo?-
-si bien es cierto que la ciudad es un lugar lleno de negocios, el problema es que gran parte de los negocios son de índole corporativo. Por lo que no necesitan tanto la publicidad pokémon-
-pero hay empresas fuera de esa índole, como Pokemarket o Pokesport-
-ambos son franquicias con un alto capital, de hecho Pokesport es un conglomerado por lo que no me sorprende que tenga nexos con una agencia de publicidad-
-pero que hay de las pequeñas empresas-
-se sienten bien en su burbuja, mientras puedan tener ventas no creen necesario invertir en publicidad-
Hilda bajo la cabeza y se cubrió el rostro con las manos, sentía que había cometido un error, que ya había tocado fondo y no sabía cómo salir de ahí. A Eddy no le gustaba verla así y no tenía idea de cómo ayudarla. Fue entonces que vio un publicitario que anunciaba un show de modas de la conocida súper modelo y líder de gimnasio.
-eso es-
-¿eh?-
-lo que debes hacer es ir donde tus servicios sea realmente requeridos- dijo apuntando al cartel
-¿Elesa?
-es perfecto. Un show de modas donde demostraras el talento de tus pokémon. Piensa en la publicidad que ganaras-
-¿realmente crees que pueda tener una oportunidad?
-que tienes que perder
Hilda lo pensó mucho, si bien estaba en una situación realmente difícil que más podía perder, finalmente tomo la decisión.
-sí, puedo hacerlo- dijo confiada
-ese es el espíritu-
Hilda volvió a sonreír ruborizada, se veía realmente linda y dulce (y profanable XD) un deleite para el joven mujeriego. Por desgracia algo arruinaría el momento cuando Eddy se dio cuenta de algo y tomo a Hilda gritando "cuidado". Varios ataques random por poco y los golpea reduciendo la banca a desechos. Eran los gamberros a los cuales Eddy había aplastado anteriormente, más un puñado extra. Todos armados hasta los dientes con pokémon incluidos.
-¡vas a lamentar el haberte metido con nosotros, infeliz!- dijo el líder enfadado
-lo único que lamento es no haberte roto el cuello- dijo el entrenador desafiante con pokebolas en mano
-Eddy, ¿Qué hacemos?-
-prepárate-
Hilda estaba confundida y asustada, como iban a salir de esta. En ese momento Eddy llama a Scizor y Cinderace, los matones se lanzan a acabar con ellos pero Eddy simplemente dice "fuego". Cinderace ataca con su balón ígneo y Scizor con hiperrayo deteniendo brevemente el ataque y dañando a unos cuanto en el proceso. Rápidamente toma del brazo a la joven y se ponen a correr siendo seguidos por los pokémon del entrenador.
-¡pero a donde iremos!-
-¡tomaste tu decisión! ¿No es así?-
-¿ah? Si-
-pues iremos a Cd. Nimbasa-
-¡pero como llegaremos!-
-¡debemos llegar a la estación del tren!-
Mientras seguían corriendo uno de sus perseguidores se interpuso en frente con su motocicleta, el tipo se mofaba de sus víctimas pero para su mala fortuna un balón de fuego lo golpeo derribándolo de la motocicleta el cual Eddy aborda y le dice a Hilda que suba.
-gracias por el transporte- dijo burlón mientras aceleraba
-no… mi cuaco de acero- dijo adolorido el infeliz
Eddy acelera mientras era visto por los demás gamberros quienes también abordaron sus motos y los siguieron, una feroz persecución se dio por las calles evitando chocar en el proceso cosa que para muchos perseguidores no les fue posible, chocando ya sea con otros vehículos, postes, locales, etc…
Mientras ocurría eso una oficial Jenny disfrutaba de unas deliciosas rosquillas rellenas y café caliente dentro de su patrulla cuando se dio el aviso en la radio sobre la persecución, en ese momento nuestro héroe y la joven pasaron velozmente asustándola y casi derramar su café, luego los demás perseguidores pasan de largo por lo que da aviso indicando la ubicación y que se une a la persecución.
-la policía, Jefe- dijo un gamberro preocupado
-¡olvídense de ellos, quiero los traseros de esos chicos… en especial de la chica!- dijo sin pelos en la lengua-
La persecución seguía más Eddy lograba quitárselos de encima, pero sabía que debía perderlos Si o Si. Para colmo las cosas se complicaron con la policía siguiéndolos, sin mencionar que la propia persecución era peligroso.
-¡esto se está poniendo mucho peor! ¿Tienes algún plan?- pregunto la joven
-¡depende, que pokémon traes contigo!-
-¡una Tepig, un Vullavy y un Servine!-
-¡que ataques sabe tu Tepig!-
-¡Brasas, embestida y pantalla de humo!-
-¡llámala!-
-¿Cómo?-
-¡Solo hazlo!-
Sin saber que planeaba el muchacho hizo caso, una vez fuera Eddy se metió a un área abierta como un parque donde pidió que usaran pantalla de humo mientras se puso a hacer drifting con la moto ocultándose en la pantalla, sus perseguidores quedan atrapados dentro del humo y no podían ver nada.
-¡donde están!- pregunto el líder-
-no veo nada- respondió un sequito-
Siguieron buscando pero sin resultado alguno hasta que alguien vio la silueta de la motocicleta por lo que todos le cayeron a palos más antes de llegar un balón ígneo le pega a la moto destruyéndolo en una explosión y noqueando brevemente a los gamberros, cuando logran abrir los ojos el humo se había dispersado para mostrar que todos estaban rodeados por policías quienes les cayeron a palos, el jefe estaba siendo esposado por la oficial Jenny mientras seguía en el suelo pero logro ver como la pareja a lo lejos abordaba un taxi tranquilamente y se alejaban.
-a donde, jóvenes- pregunto el taxista
-a la estación del tren, por favor-
Hilda respiro aliviada pero aún estaba algo tensa por todo lo sucedido, miro a su acompañante quien estaba fresco como una lechuga y no entendía porque, mas esa tranquilidad fue suficiente para relajarla un poco durante el resto del recorrido. Tras un breve viaje la pareja finalmente llegan a la estación, en la taquilla Eddy pide 2 boletos para Cd. Nimbasa cuando ambos son llenados de confetis por los tradicionales cañoncitos dejando impresionados a los dos.
-¡felicidades!- dijo una edecán –ustedes son la compra un millón
-¿Cómo?- pregunto Hilda
-en conmemoración al quincuagésimo aniversario de líneas Zebstrika, al ser la compra un millón ganas un viaje gratis a cualquier parte de Unova en un coche-cama privado-
-¿privado?- pregunto nerviosa y ruborizada la joven-
-ahm… ¿no hay forma de cambiar las condiciones del premio?-
-me temo que no- respondió sonriente la modelo
Sin más opciones tuvieron que aceptar el premio, tiempo después ambos son llevados a su respectivo camarote, cada uno llevando una bolsa de regalo, dicha habitación estaría en la parte alta del ultimo vagón, era un cuartito pero con espacio suficiente para moverse. Dentro había una mesa para dos personas, un par de literas y un baño con regadera incluida.
-wow, incluso tiene regadera. Me vendría bien un baño- exclamo Hilda
-adelante, sin pena-
Aunque el comentario ocasiono lo contrario, su mente no asimilaba la idea de estar expuesta cerca de un varón aun con la puerta cerrada, a pesar de todo se animó y finalmente se da un baño y poco tiempo después Eddy también. La tarde había llegado y ambos estaban frescos como lechuga.
-ahh, nada mal. Me hacía falta- dijo la joven cuando escucho tocar a la puerta –que fue eso-
-mientras te duchabas pedí servicio a la habitación-
El servicio básicamente se trataba de comida, no era algo sumamente exótico especialmente porque venía en una charola de plástico, pero se veía realmente apetecible. El contenido básicamente era una comida caliente tipo curry, pan y un jugo en cajita.
-se ve delicioso… y huele tan bien- exclamo Hilda
-pues que esperamos, a darle-
El tiempo al igual que el tren seguía su curso, la comida había sido devorada y la pareja mantenía la vista en la ventanilla disfrutando del paisaje y los panes que Eddy había comprado en la cafetería.
-es en verdad una buena vista, nunca creí viajar con clase en tren- dijo la joven
-es difícil darse este tipo de lujos ¿cierto?-
-si. Todo gracias a ti-
-oh, yo no hice nada-
-de hecho si… si no fuera por ti, no sé qué hubiera pasado si esos tipos no me hubieran dejado en paz-
-me alegra haber ayudado-
Una sonrisa ruborizada se dibuja en la joven, realmente estaba disfrutando el tiempo de caridad con el joven… la noche finalmente cayó sobre la región, ellos habían matado el tiempo hablando de sus vivencias, de sus aficiones y una que otra tontería, sacándose risas entre los dos de vez en cuando.
-y que te trae a la región Unova, Eddy-
-nada importante, la verdad… solo otro viaje de entrenador pokémon-
-vaya, debe ser grandioso viajar por todo el mundo-
-seguro que algún día lo harás… después de todo, agencias BW se hará de gran renombre algún día-
-*risitas* algún día-
El tren seguía su curso sin parar, el ambiente estaba oscurecido, especialmente porque ambos decidieron mantener las luces tenues para mayor comodidad, ambos seguían charlando de tonterías, matando el tiempo hasta que el cuerpo aguante.
-oye, que tienen las bolsas de regalo- pregunto Hilda
-buena pregunta-
Ambos comenzaron a revisarla cuyo contenido incluía crema para manos, dentífrico, cepillo de dientes, una toalla de mano, una pequeña bolsa de frituras, una pequeña bolsa de mentitas y un preservativo… sip. Leyeron bien, un condón. Hilda se pone más roja que un tomate por tener eso en la mano y luego mira a Eddy quien le hace ojitos con una maliciosa sonrisa
-¡¿eh, en que estás pensando?!- pregunta la joven
-ha ha ha ha ha ha ha… tranquila. Jamás te obligaría a hacer algo que no quieres-
La plática se había silenciado por la incomodidad de la fémina, el joven simplemente aparto la mirada hacia la ventana para darle su tiempo, Hilda se excusó diciendo que iba al baño y rápidamente se metió dentro. Hubo un gran silencio, Hilda seguía pensante y para colmo la excusa de ir al baño resulto ser cierta.
De repente comenzó a llover en la región, una lluvia realmente fuerte, cuando Hilda salió vio que el joven estaba recostado en la litera de arriba, la cosa aún estaba algo incomoda por lo que Hilda se recostó en la litera vacía. El silencio seguía ocupando la habitación, era extraño e incómodo y el dormir no solucionaría nada, especialmente porque aún era algo temprano para ello, a pesar de que era de noche.
-¿Eddy?-
-dime-
-… has… tenido… ¿sexo?-
Silencio fue la respuesta, el joven no estaba impresionado por la pregunta, no era la primera vez y no sería la última, Hilda por otra parte al no haber respuesta creyó que tal vez lo haya puesto nervioso o incluso quizás insultado. Sin embargo…
-he tenido mis aventurillas-
La respuesta fue impactante para la joven. ¿Realmente le estaba diciendo la verdad o solamente estaba jugando con ella?
-¿en serio has tenido sexo?-
-difícil de creer, lo sé. Pero es cierto-
-no tenía idea… pero ha sido con tu novia o…-
-no, en realidad ha sido casual-
-¿solo así? ¿Sin compromisos?-
-sip-
-¿y… no te sientes mal por ello? ¿Por ellas?-
-muchas de esas aventuras fueron con mujeres sexualmente activas, básicamente ellas querían… pero con las que fue repentino, tal vez no me creas pero estuvieron satisfechas-
-no entiendo eso último-
-hablando vulgarmente, al final lo disfrutaron sin remordimiento alguno-
-oh-
Hilda seguía pensante en lo que le habían contado, era posible una relación así. Ella había escuchado aventurillas de otras mujeres, explicitas al grado de no creer lo que estaba escuchando. De hecho en su momento le dijeron que si tenía una oportunidad que lo intentara, pero para ella era algo difícil de asimilar ya que su concepto del sexo era conservador, por no decir puritano.
-¿quieres probar?- exclamo el joven a secas
-¿eh?- Hilda se había vuelto un tomate, no podía creer que le había tirado la directa así nomas
-solo así entenderás de lo que estoy hablando-
Hilda estaba pensante en la propuesta, espera ¿Por qué estaba pensante? ¿Realmente lo estaba considerando? Pero la tradición, el matrimonio… ¿en serio debía considerarlo en primer lugar?...
El tren seguía con su recorrido, la lluvia seguía torrencial, la luz tenue iluminaba de manera leve la habitación, gemidos femeninos amenizaban el lugar, unos shorts de mezclilla junto con unas pantis estaban tiradas en el suelo… y una joven locataria de cabello castaño estaba sentada en las piernas de su acompañante varón dándole la espalda y totalmente expuesta de la parte baja de sus vestiduras. El joven simplemente estimulaba manualmente la parte intima de la joven provocándole gemidos, entonces el varón mete su mano dentro de la camiseta y de su sostén dejando un seno al aire el cual manosea. Hilda se había hecho autoexploración algunas veces por casualidad, era algo que simplemente pasaba, no que necesitara hacerlo pero lo disfrutaba. Ese momento no era la excepción, a pesar de los nerviosismos de estar con otra persona.
Ahora Eddy le hacía un oral a la joven, a pesar de la negativa de esta alegando que "esa área" estaba sucia, pero al joven no le importaba, para el ese lugar era tan delicioso como un vino y siguió degustándolo como catador a dicha bebida, Hilda seguía gimiendo y temblando por los placeres recibidos, se sentía incluso mejor que el manoseo. Hilda no soporto más y se viene retorciéndose del placer, ni la autoexploración se había sentido tan bien como ahora.
Pero la noche era joven y ellos también, no era momento para detenerse. Eddy se pone uno de los condones de la bolsa de regalos, la verdad no le gustaba usarlos pero sabía que de no hacerlo ella no accedería.
-ah… espera- dijo Hilda nerviosa-
-descuida, tendré cuidado-
Hilda iba a decir algo mas pero Eddy no la dejo pues ya estaba metiendo su miembro dentro, poco a poco abriéndose paso por el himen de la joven hasta que logra hacerlo, un preservativo manchado de sangre indicaba que se había hecho toda una mujer.
Hilda soportaba el dolor, temblaba, no podía creer que había perdido su virginidad. Eddy le dio tiempo para relajarse, la joven no dijo ni una palabra, poco a poco se fue relajando hasta que Eddy le dijo que iba a moverse lentamente, Hilda estaba nerviosa a lo que simplemente asintió. Entonces el trotamundos comenzó a moverse lentamente causándole una mezcla de dolor y placer a la joven más lograba soportarlo, haciéndole sacar quejidos y gemidos mas no oponía ninguna clase de resistencia. Poco a poco ese dolor iba despareciendo convirtiéndose en placer, más porque las embestidas eran cada vez más fuertes y frenéticas, su único seno fuera, algo pequeño pero hermoso rebotaba con cada embestida. Cada vez más y más fuerte hasta que finalmente ambos se vienen, el chico suelta todo dentro de la bolsa de plástico, ambos estaban exhaustos y respiraban agitados…
El tren seguía su marcha, la lluvia no cesaba y al parecer ellos menos, un sostén se unió a las otras prendas de la fémina quien ahora estaba montando el miembro erecto y envuelto en el condón de su acompañante, a su ritmo, sin prisas, sujetándose en los hombros de aquel joven que le enseñaba del sexo, quería gozar su primera experiencia sexual. El joven simplemente se limitaba a agarrar su trasero y admirar sus bellos senos brincotear con ella. Hilda acelera las embestidas pues estaba a punto de venirse, cosa que hace, aunque Eddy no lo hizo y es porque el globito no le ayudaba mucho que digamos por lo que cargo a la joven y de pie comenzó a embestirla a pesar de las suplicas de la fémina de que se detuviera pues aún estaba muy sensible, el joven siguió sin miramiento alguno causando algo de euforia a la joven, Eddy fue algo violento con ella más esto causo más placer a la chica que nuevamente tuvo un orgasmo junto con el chico. Pasado el acto Eddy se sienta en la litera aun con la chica en sus brazos, ambos respiraban agitadamente, sus rostros estaban juntos y pudieron verse el rostro, sus ojos. Hilda en un agarre de valentía besa al joven apasionadamente en la boca.
El viaje y la tormenta continuaban sin descanso alguno, y los jóvenes en el coche cama tampoco, ahora era Hilda quien estaba de cuclillas haciéndole una felación al chico, la verdad no podía creer que ella estaba haciendo eso más lejos de parecerle desagradable le parecía excitante. El tren seguía su marcha y ellos su fiesta privada, Hilda estaba recargada en la litera con las piernas abiertas mientras Eddy manoseaba un poco su vagina, iba a meter su miembro esta vez a pelo, cosa que Hilda se dio cuenta.
-¡ah! ¡Espera! ¡No estas usando KYAA!-
Pero era tarde, el joven había entrado en ella totalmente expuesto, Hilda quería protestar pero el éxtasis no la dejaba hablar bien, se sentía mejor que con el condón. Tenía miedo, quería detenerlo… pero a la vez no quería, se sentía también, quería seguir, quería sentirse satisfecha. Finalmente la joven sucumbió al placer y se dejó hacer lo que su amante quisiese con ella.
El viaje continúa y ellos también, Hilda seguía recargada en la litera aun siendo penetrada mientras su amante sostenía una de sus piernas, sus senos caídos temblando como gelatinas, soltando gemidos gustosa. La lluvia sigue arrasando fuerte al igual que Eddy en Hilda en la ventanilla, sus senos pegados al leve frio del cristal cubierto por las cortinas. Tiempo después Hilda montaba al joven dándole la espalda sentados en la litera mientras se besaban y él jugaba con uno de sus senos. Siguieron su faena en un mating press en la litera, ella simplemente sonreía y gemía con los ojos cerrados, Eddy aumenta sus embestidas haciendo más intensa la situación hasta que finalmente vacía su contenido dentro de ella en un último y delicioso orgasmo que finalmente acabo drenando sus energías, ambos solo respiraban agitados, cansados… satisfechos…
A la mañana siguiente el tren ya había llegado a la estación en Cd. Nimbasa, Hilda baja del tren estirándose un poco, la mejor noche de su vida y por mucho, Eddy le siguió por detrás y se miraron con una sonrisa traviesa y de complicidad siendo Hilda la ruborizada pero feliz de haber experimentado algo realmente hermoso y que jamás olvidaría.
-¿lista para triunfar, linda?-
-estoy lista- respondió con una ruborizada pero confiada sonrisa
Con la motivación en las nubes la joven de Unova va en busca de su gloria, su grandeza, su destino…
