Hex Maniac.
En las oscuras profundidades del bosque de Santalune, aquel joven que había hecho pasar la mejor noche de la vida de la mencionada jovencita, yacía en el piso totalmente inconsciente, inmóvil y completamente vulnerable… ¿Qué fue lo que le paso?
Bosque de Santalune, un día antes.
En la entrada del mencionado bosque un joven trotamundos no podía ocultar el deseo de explorar toda esa vasta zona y ver qué clase de increíbles criaturas podría encontrar ahí. –"estoy tan emocionado como un viejo guarro en una agencia de Idols"- y con todo dicho y hecho el muchacho se adentró.
Pokebola aquí, pokebola allá, pokebola por todas partes. Eddy se sentía como niño en confitería, como un Snorlax en un buffett de todo lo que puedas comer, diversión a más no poder. Pero como se suele decir el tiempo vuela cuando uno se divierte y el muchacho no era la excepción, se le había ido la tarde y él se encontraba en lo más recóndito del bosque.
-mierda, me pase como puberto en una primera peda… será mejor encontrar un lugar donde pasar la noche-
La noche finalmente cubrió el bosque, la oscuridad dominaba lo que el joven fue obligado a usar una linterna para fijarse donde iba y para joder aún más parecía que una tormenta se avecinaba necesitaba urgentemente buscar un buen lugar donde pasar la noche. Para su suerte (buena o mala) se encontró con una pequeña cabaña en medio del bosque el cual parecía estar ocupada, aunque Eddy se iba con cuidado por cualquier peligro (y con mucha razón). Llama a la puerta y tras una breve espera esta se abre lentamente rechinando aterradoramente, una Bruja (Hex Maniac) de 6 gen. Hacia acto de presencia. Joven, como de 25 años, delgada, senos copa C, curvilinea… sonreía alegre por la visita de nuestro muchacho, aunque esa sonrisa no daba mucha confianza que digamos.
-ah, vaya… un visitante- exclamo exaltada con una baja y femenina aunque lúgubre voz para luego reír por lo bajo
-porque siento que voy a salir de aquí violado- pensó
La extraña joven lo invito a pasar y pese a sus dudas el chico no tuvo más remedio que aceptar pues la tormenta ya estaba asomando sus primeras violentas nubes. La cabaña era simple, una mesa con dos sillas, una clásica estufa de leña, una alacena, una chimenea y una cama matrimonial. También había otra puerta que no tenía idea de que había al otro lado.
-gracias por dejarme pasar la noche aquí-
-fue bueno que llegaras. Cuando hay tormentas aquí suele ser muy fuertes… debes tener hambre, muy pronto estará la comida-
-se lo agradezco mucho, Srta…-
-Eliza, puedes llamarme Eliza-
-gracias, Eliza-
-*risitas* puedes lavarte en el baño. Detrás de la puerta-
-Ahm, gracias-
Eddy seguía estando en guardia pues no confiaba en ella; no por su aspecto, sino por simple cuestión de seguridad, después de todo estaban en un lugar recóndito y él era un simple extraño, porque una joven mujer aparentemente sola le daría asilo así de fácil… y al parecer tendría razón porque la joven sonreía de manera poco confiable fuera de la vista del muchacho.
El baño tenía un lavabo, un excusado e increíblemente poseía una tina clásica y aún más increíble había agua corriente, supuso que habría un tanque detrás de la casa donde almacenaba el agua. Bueno, eso no era importante por lo que se concentró en asearse.
Una vez limpio al salir vio que la cena para dos estaba servida, un delicioso y humeante caldo, jugo de frutas y pan caliente, el hambre del joven exigía ser saciada con tan exquisita comida, Eliza posaba a lado de la mesa cual sirvienta ante su amo.
-la cena está servida-
-ah… gracias-
Eddy toma asiento y pidiendo permiso le da el primer bocado con precaución, sin embargo quedo encantadísimo con el sabor a lo que sin miedo continúo devorando como si no hubiese un mañana.
-mmm, egto eta deligiogo- hablo con la boca llena-
-muchas gracias. Adelante, come con confianza-
Eddy se había relajado un poco y devoro la comida como si nunca hubiese comido, como si no hubiera un mañana, a Eliza le hacía gracia y simplemente se limitó a comer. Eddy repitió una vez más pero para la joven no era molestia.
La cena había salido sin problema alguno, el viajero estaba más que satisfecho al igual que la dama… aunque de una manera sospechosa y no muy confiable que digamos.
-oh, see… nada mejor que una comida casera-
-alguien está satisfecho- afirmo juguetona la gótica
-totalmente… mis felicitaciones a la Chef-
-me alegra que te haya gustado… oh cielos, cayo la tormenta- dijo viendo la ventana
-esta va a ser una larga noche-
-así parece… puedes usar la tina si lo deseas-
-ahm… ¿no será molestia?-
-para nada. Adelante, con confianza-
Una vez más el joven sintió desconfianza, en una oportunidad como esta no dudaría en hacer gala de sus "encantos" y divertirse toda la noche, pero no era tonto, el conocía sus limitantes y sabia cuando librar una guerra y cuando no. A pesar de todo acepto la invitación de la joven y fue a asearse, la misteriosa mujer vuelve a sonreír extrañamente.
Era increíble que incluso hubiera agua caliente en el lugar, supuso que a pesar de todo la cabaña si estaba lo suficientemente equipada para mayor comodidad así que busco relajarse, cosa que estaba logrando gracias al agua caliente. Aunque tenía un pequeño problema, por alguna razón su miembro se endureció, de hecho se sentía más duro de lo usual al grado de ser algo doloroso, pensó en alivianarse el solo pero hacía tiempo que no tenía necesidad de hacer eso, además de que estaba en el hogar de una dama por lo que se sentía repugnante al siquiera pensar en eso. Se le vino a la mente intentar con ella pero aun no le tenía total confianza como para bajar la guardia, sin mencionar el hecho de que no había garantía de que siquiera aflojara.
Terminado el baño se vistió rápido pero aún tenía el problema de su entrepierna y la ropa solamente hacía más incómoda y dolorosa la situación, para empeorar la situación se sentía cansado, pero no de la manera tradicional sino como si hubiera bebido y desvelado. Salió del baño y su situación parecía empeorar, ahí encontró a Eliza sonriente como si lo estuviera esperando, Eddy la veía como si estuviera un poco desorbitado.
-¿te siente bien?- pregunto sonriente
-y-yo… no lo sé- apenas logro responder-
-oh, pobrecito. Debes estar cansado… ven, recuéstate en la cama- dijo llevándolo de la mano- relájate y deja que mami Eliza te atienda- fue lo último que escucho cuando cerró los ojos.
Oscuridad y nada más… es todo lo que se podía apreciar por todas partes. El ambiente se sentía como estar bajo el agua pero sin falto de aire, pesado y que hacía imposible moverse… de repente comenzaron a escucharse ruidos, ruidos extraños… ruidos algo… femeninos.
Dichos ruidos comenzaban a hacerse cada vez más y más fuertes y a la vez más conocidos, una pequeña luz se vislumbra al horizonte, la mano del joven se esfuerza para tocar esa luz, parecía haber logrado su objetivo pues la tenue luz se hizo más intensa hasta el punto de ser cegadora… cuando el joven despertó grande fue su sorpresa al encontrarse totalmente desnudo en la cama, pero no solo eso, esos conocidos ruidos provenían de Eliza quien degustaba su miembro manchado de labial oscuro a su vez que su mano adornada con largas uñas pintadas del color del labial lo estimulaba hasta que se dio cuenta del muchacho y dejo de hacer lo suyo.
-oh, al fin despertaste- dijo pícaramente
-que pasa… mi cabeza da vueltas… no puedo moverme… tú estabas…- dijo aun algo aturdido
-¿te gusta?... yo sé que si- dijo jugueteando el miembro
-que me hiciste-
-oh, no te preocupes…-dijo mientras se despojaba de su prenda- tu relájate y deja que mama Eliza te haga sentir bien.
Dejo caer su largo vestido para mostrar que usaba un revelador teddy transparente con diseño de Halloween con corte en el escote y en la velluda aunque estilizada entrepierna, además de unas medias con diseño de telarañas que incluso tenían dibujos de arañas, todo del color de su vestido que contando con los zapatos de tacón y plataforma negros la hacía ver sexy. El chico estaba estupefacto, aunque no de lo excitado sino lo confundido.
-mmm, ¿te gusta?- dijo mientras movía lenta y seductoramente sus caderas cual danzante exótica
-eh… yo…- trataba de moverse un poco
-ju ju ju… veo que si- dijo acercándose coquetamente… tu amigo está más que ansioso-
Volvió a acercarse a juguetear con sus dedos el endurecido miembro, hasta lo hizo sacudirse como un péndulo, como cuando sueltas un resorte, si bien Eddy no podía moverse si podía sentir todo, especialmente ahí abajo. Aunque más que gustarle literalmente le irritaba, le dolía, como si fuera a explorar como un globo.
La extraña mujer saborea el miembro con la lengua de una manera aterradoramente lasciva, como desquiciada, desde las pelotas hasta la punta, chupaba y besaba los testículos marcándolos con su labial. Se mete el falo entre sus grandes tetas subiendo y bajando, sacudiéndolas y haciéndolas rebotar, boca y senos habían envuelto por completo ese trozo de carne siendo degustada plácidamente. El joven sentía cierto alivio por la atención dada mas no era suficiente, sentía que necesitaba descargarse mas no podía hacerlo por alguna razón. La bruja siguió con su faena por un buen rato aumentando el ritmo hasta que finalmente el joven explota en su boca, se había corrido tanto como nunca lo había hecho, hablando literalmente. La femme fatale bebía todo ese esperma con una mirada embriagante hasta la última gota.
Finalmente saca ese miembro de su boca y sus tetas y se tragó lo último que tenía en su boca de una manera tan lasciva, estaba encantada y embriagada, sonrió sacando la lengua soltando un poco de ese néctar cayendo a sus grandes senos.
-*gemidos* delicioso- dijo mientras se limpiaba sus senos para llevarse lo sobrante a su boca lamiéndolo pervertida mente
Eddy se sentía aliviado tras esa descarga, más el gusto no le duro mucho pues su pene volvió a endurecerse nuevamente como la última vez, de manera dolorosa. No entendía porque pasaba esto, algunas veces había mostrado cierta resistencia tras una corrida pero incluso así necesitaba un tiempo para recuperarse para volver a la acción, sin embargo esto… era inhumano.
-*risitas* parece que alguien está ansioso- decía mientras se subía al joven –entonces, sigamos jugando-
La bruja comenzó a rosar sus labios vaginales en el endurecido miembro del joven quien no podía moverse y resistirse, peor aún sentía que esa atención empeoraba su situación. Por el contrario Eliza parecía hambrienta de polla, degustaba ese delicioso trozo de carne con la humedecida boca de su entrepierna ante el sufrimiento.
-¿listo?- dijo burlona mientras acomodaba su entrada en la punta de ese falo, comenzó a mover sus caderas jugueteando la punta en su entrada haciéndole sentir incomodidad al viajero. Por fin deja de jugar y se mete de golpe toda esa carne ante un lascivo grito de la gótica y de irritación por parte del joven.
Sin piedad la desquiciada mujer comenzaba a mover su pelvis de manera inmisericorde, hacia intervalos de tiempo entre sentón y sentón pero cada golpe era muy fuerte, parecía que su intensión era matarlo de snu snu. Para la bruja era un deleite, sentía como ese varonil falo le llenaba toda, el sentir el rose en sus paredes era l gloria. Por el contrario para el joven era sumamente irritable, si bien sentía algo de placer no era algo que realmente estuviese disfrutando.
Poco a poco Eliza iba aumentando sus sentones, pérdida de placer de una manera posiblemente inhumana, se relamía los dedos de una mano mientras soltaba espectrales gemidos. Toma la mano de su pobre víctima y lo lleva a uno de sus senos para que los juguetee enloqueciéndola aún más (aunque quien sabe si se pueda mas). Tanto fue el frenesí de la desquiciada bruja que daba sentones desesperadamente mientras se dibujaba un aterrador ahegao en su rostro. El joven nuevamente dispara toda su semilla de manera anormal llenándola toda al grado de desbordarse un poco de la fémina y provocándole un desenfrenado y desquiciado orgasmo.
Eddy nuevamente se sintió aliviado ahí abajo aunque su pene dentro de la intimidad de la fémina aun palpitaba y no parecía desinflamar pero se sentía aliviado, se encontraba cansado y todavía no podía moverse. Su captora se encontraba en las mismas, jadeaba agotada pero con una lasciva sonrisa de satisfacción… o eso parecía. Sonriente acerco su bello aunque macabro rostro al del joven.
-mas-
Fue lo único que dijo para comerle la boca con un beso, el entrenador podía sentir la lengua enrollarse con la suya, estaba impactado, nervioso… posiblemente asustado. De repente sentía que todas esas inseguridades se estaban lleno, sentía que se estaba embriagando, intoxicando, todas sus dudas y miedos se habían disipado y quizás mas importante, su miembro volvió a endurecerse de manera anormal.
Sin embargo lejos de dolerle esta vez como antes más bien sentía que debía satisfacerse, la bruja sin dejar el beso kalosiano volvió a mover sus seductoras caderas esta vez de manera normal, frenéticamente pero más tranquila, otra vez estaba gozando y ya no era la única, ahora Eddy dejo de sentir dolor para pasar al placer puro. Increíblemente ahora sentía que podía moverse más lejos de intentar quitársela de encima apretujo con ambas manos sus nalgas casi como si quisiera lastimarla más eso le era excitante a la extraña mujer, la golpeaba con su pelvis al ritmo que sus sentones. Logro levantarse un poco más ahora colocando su rostro entre esos grandes y jugosos senos mientras continuaban con su faena, Eliza lo tomaba de su cabeza para enterrar el rostro de su amante lo más que pudiera entre sus tetas. –"!si, así… más!"- exclamaba la joven embriagada de placer.
El joven poseído libera una de sus tetas y le muerde el pezón, a pesar del dolor fue del agrado de Eliza, el coito hacia que su teta se estirara debido al mordisco en una mezcla de dolor y placer. Eddy le cae encima aumentando el ritmo desenfrenadamente como un desquiciado haciéndole perder la razón a la fémina hasta que una vez más la bruja es llenada por completo en otra deliciosa corrida, quizás aún más placentera que la última. La bruja está recuperando el aliento cuando vio el rostro del joven sobre ella de manera agitada no solo por el cansancio, sino por el deseo de seguir complaciendo sus bajos instintos. La bruja solo rio entre diente y se relamió los labios.
La tormenta azotaba despiadadamente en el bosque. Rayos truenos y vientos huracanados agitaban toda la zona, dentro de una cabaña una pareja estaba teniendo un encuentro carnal de lo más inhumano. Eliza estaba sentada en la cara del pobre muchacho "obligándolo" a hacerle un cunnilingus mientras lo tomaba de la cabeza y movía sus caderas raspándole su vello púbico en sus narices… intoxicante.
La chimenea seguía encendida y la hechizante lascivia también, Eddy estaba de pie en la cama haciéndole un piledriver a la bruja sin piedad alguna mientras la tomaba de los tobillos, de manera salvaje como poseído, más la mencionada gozaba de la rudeza de su amante a la vez que fluidos corporales caían en sus senos y rostro, sobre todo cuando nuevamente el trotamundos se corre frenéticamente.
La tormenta no cesaba y ellos también, ahora Eddy le estaba dando vaginalmente de a perrito haciéndola gozar frenéticamente, todo iba bien cuando de repente el muchacho deja de penetrarla, cosa que la sorprendió. Pero su respuesta llego cuando Eddy acomoda la punta de su miembro en el ano ante la mirada atónita de la bruja, sin aviso se la mete de golpe haciéndole sacar un grito de dolor mas eso no fue suficiente para detenerlo, aunque ella tampoco dijo o hizo algo para detenerlo. Solamente se quedó ahí siendo tomada soltando quejidos y gemidos. Su ano desgarrado y sangrando, su mente nublada, su rostro había perdido esa sonrisa suya, ahora solamente era un rostro ahegao tratando de aguantar el dolor, cabizbaja.
Mas poco a poco el placer nuevamente se apoderaba de ella y comenzó a soltar escandalosos gemidos placenteros mientras era abusada, su rostro volvió a dibujarse de placer desenfrenado. Intoxicada, ebria, poseída por el placer carnal, parecía que había caído a los más bajo de la lujuria. Eddy la levanta de una forma sobrehumana haciéndole un Full Nelson con todas sus fuerzas enloqueciéndola aún más, le dio despiadadamente mientras soltaba quejidos como un pokémon furioso, como un pokémon en celo tomando a su hembra, cada vez más y más rápido hasta que nuevamente se corre dentro de su dilatado año mientras rugía como una bestia causándole quizás el mayor placer de su vida al grado de provocarle un poderoso squirting mientras gritaba.
El muchacho había llegado a su límite, estaba recostado en la cama respirando agitadamente casi inconsciente, la fémina con las pocas fuerzas que le quedaban se recostó a su lado aun agitado, con una sonrisa por estar satisfecha. Jugueteo un poco con el ahora flácido pene del pobre chico.
-gracias- fue lo único que exclamo la bruja para luego soltarle un tierno beso en la mejilla para posteriormente recostarse a su lado cual amada ante su gran amor, posando su mano en el pecho del joven.
En las oscuras profundidades del bosque de Santalune, aquel joven que había hecho pasar la mejor noche de la vida de la mencionada jovencita, yacía en el piso totalmente inconsciente, inmóvil y completamente vulnerable.
Pero no tardo tanto en despertar, el canto de las aves y el radiante sol que traspasaba el bosque para golpear su cara fue suficiente para sacarlo de su letargo. Se levantó sintiéndose algo mareado y débil, como si la noche anterior se hubiera ido de jerga.
-mmm… no me acuerdo de nada- dijo quejumbroso… creo que pase la noche aquí… pero que raro, juraría que iba a haber una tormenta… nnn, no lo sé. Me duele mucho la cabeza para poder pensar bien… mejor me dirijo al siguiente pueblo, ya luego veo que hacer-
Aparentemente inconsciente de lo que había vivido la noche anterior el trotamundos busco abandonar el bosque mientras buscaba recuperar el paso… lo que no se percato es que escondida entre las sombras la bruja lo observaba con una dulce aunque lasciva sonrisa, como agradeciéndole por la maravillosa noche que habían tenido… lo único que hizo, fue desaparecer en la oscuridad mientras sus ojos brillaban… y reía entre dientes.
