Melony
Era una noche tormentosa, en el aire un avión comercial había salido de Kalos rumbo a Galar y aunque el viaje seria corto para nuestro protagonista el tener que volver a tierras Galarianas no era algo que realmente le agradase, tanto así que a diferencia de aquella vez que tomo un vuelo a Kalos termino por "comerse" a las azafatas, aquí básicamente no tenía esos deseos.
Mientras sobrevolaba la región de la octava gen. Pudo vislumbrar los valles nevados y los ríos helados de pueblo Auriga, eso le trajo cierto recuerdo de cuando salió de casa la primera vez, a desafiar al mundo.
-cuanto tiempo ha pasado desde entonces… y… como estará ella-
Ruta 9, Región Galar. Hace varios años.
Había pasado poco más de un año desde que un joven Eddy, tan joven como el que visito la región Alola salió de casa, decidido a probarse a sí mismo de lo que era capaz, de ver que tan lejos podía llegar y de sentirse libre… o parecia mas bien huyendo de algo. Por supuesto que no estaba exento de errores de novato y aquí no fue la excepción, si bien no fue totalmente descuidado ante el gran frio de la helada zona subestimo lo inmisericorde que puede ser esta ruta a veces, sobre todo en la noche.
Perdido y con frio el chico buscaba salir del embrollo en el que el mismo se había metido, la tormenta arreciaba, los vientos soplaban sin piedad, la densa nieve no dejaba ver nada y cada paso se hacía aún más tedioso, un completo martirio.
El chico ya no pudo más y con una sonrisa de resignación se rindió ante fuerzas superiores esperando su inevitable final. De repente se escucharon pequeños pasos en la nieve y cerca del moribundo muchacho se colocaron los pies, uno azul con negro que parecía que llevaba un bastón blanco y el otro envuelto en una bota blanca.
Como saco de patatas nuestro chico fue arrastrado por los dos misterioso sujetos en un no tan largo tramo, directamente hacia una cabaña en medio de la nada. Dentro la cabaña estaba realmente acogedora, algo rustica pero con ciertos toques de lujo en lo que incluía una pc y pantalla plana, por supuesto tampoco podía faltar la característica chimenea.
Cerca de esta fue puesto nuestro muchacho, envuelto con una manta recibiendo todo el calor posible, el chico dormía plácidamente mas no paso mucho tiempo para que despertara encontrándose con la sorpresa de haber sido salvado.
-al fin despiertas- sonó la voz de una fémina
El chico busco la fuente de esa voz y no tardó en encontrarla sentada en un sofá con las piernas cruzadas degustando una taza de Té. Una mujer de piel blanca, ojos azules y complexión robusta. Cabello largo, voluminoso y de un color azul grisáceo. Lleva un gran gorro de color blanco, del cual sobresale un gran mechón de pelo que cubre parte de su cara. Su vestimenta consta de una camiseta de manga larga, una gran bufanda y unos pantalones muy cortos, todo de color blanco. Bajo sus pantalones lleva unas medias de color azul grisáceo con motivos de nieve y botas de tacón blancas. En su mano derecha lleva un guante negro y gris y en la mano izquierda un anillo. Lleva una muñequera Dinamax en la muñeca derecha y pendientes de perlas en ambas orejas.
Su camiseta y el lado derecho de sus pantalones cortos presentan el diseño del logotipo de un gimnasio, el emblema de la Liga Pokémon en la manga derecha de su camiseta y el número 361 en la parte inferior izquierda de sus pantalones.
-Que paso-
-Te desmayaste en la nieve y te salve junto a Mr. Rime-
-donde estoy-
-en mi cabaña de entrenamiento-
-¿cabaña de entrenamiento?-
-aquí es donde vengo a prepararme cuando voy a tener una dura batalla… o cuando quiero descansar de mis obligaciones de gimnasio-
-¿eres una líder de gimnasio?-
-así es. Soy Melony, líder de gimnasio de tipo hielo de pueblo Auriga-
-soy Eddy. Gracias por ayudarme-
-de nada… que hacías allá afuera, a fin de cuentas-
-me perdí, la verdad- dijo avergonzado
-tienes que estar bromeando… y a donde ibas, ¿a pueblo Auriga? ¿Ibas por una batalla de gimnasio?-
-No. No soy esa clase de entrenador, solo salí de casa porque, bueno… solo quería conocer el mundo-
-el mundo es muy grande, niño. No es para que te lo tomes a la ligera. No querrás morir joven… y virgen *risitas*-
-eso último, no es problema- dijo un poco avergonzado
-oh. Así que tu Diglett ya se ha enfrentado a un Cloyster- exclamo coquetamente burlona
Claro que el comentario incomodo al chico quien apenado solo se rascaba la cabeza lo que causaba gracia a la milf, incluso algo de picardía. Afortunadamente, por decirlo de algún modo, el estómago del entrenador rugió interrumpiendo el incómodo momento.
-parece que tu estomago pide comida, igual que un Snorlax… te serviré algo de comer-
Melony se levanta de su sillón y le da la espalda mostrando un contoneo involuntario (o tal vez no) de sus grandes y seductoras caderas, las cuales causaron el efecto esperado en un joven varon quien tuvo que controlarse para no parecer un pervertido. Pero para su mala suerte (o tal vez buena) la líder de gimnasio ya tenía ojos experimentados y sabía lo que había pasado. Melony sonrió traviesa sabedora de que esa noche se divertiría… de una u otra manera.
Nada como una buena comida caliente en un clima de frio y con un toque hogareño, un plato de guisado con carne y verduras era perfecto para la ocasión, Melony miraba con ternura como el joven entrenador degustaba su comida cual una madre a su hijo… o tal vez más.
-ahh, delicioso-
-me alegra que a alguien le guste mi comida. Cada vez que sirvo la cena en casa es una batalla pokémon-
-¿tanto así?-
-cuando tengas tus hijos lo entenderás-
-supongo- se apeno ante el comentario
-y si no tienes cuidado podría ser muy pronto-
Al decir eso simplemente se le subieron los colores al rostro causando gracia en la madura mujer quien simplemente soltó una leve risilla, el chico simplemente sonrió apenado. Tras una buena cena ambos perdían tiempo hablando de tonterías, en gran medida era ella contando vergonzosas anécdotas de su hijo Gordie. Aunque de vez en cuando la madurita le lanzaba algunas provocaciones que terminaban abochornándolo.
-bueno, es algo tarde. Creo que es momento de dormir-
-de acuerdo-
Melony se dirigió a su cama ya que no había división en la cabaña en gran medida porque no era tan grande, el chico simplemente comenzó a sacar sus cosas para ir a dormir, para Melony era gracioso verlo tan atolondrado por lo que jugo su última broma metiéndose al baño.
Eddy no puso atención al ruido de la puerta del baño, intuyo que era ella por lo que una vez terminado simplemente se recostó, Melony salió del baño y se dirigió hacia el chico llamándole la atención bostezando, sin embargo lo que Eddy vio lo dejo sin palabras.
Ahí estaba ella, usando una bata para dormir blanca pequeña, escotada, con hendiduras de ambos lados hasta la cintura y algo transparente excepto por los senos, lo que dejaba ver la tanga que usaba e incluso un poco de su abundante aunque estilizado vello el cual debido a la altura y posición el entrenador podía ver perfectamente.
-si necesitas algo, no dudes en despertarme-
El chico embobado simplemente asiente mientras ella se va dándole un pequeño vistazo al hilo dental que estaba usando, el pobre estaba hecho una roca (if you know what I mean) mientras que Melony gozaba de provocarlo.
La noche transcurría y la tormenta no daba indicios de querer parar, Melony aún no estaba dormida, se la paso todo ese tiempo jugueteando con el celular en las redes sociales. Miro por un momento hacia donde estaba su invitado, aunque no podía vislumbrarlo debido a que el sillón se interponía entre ellos.
Entonces comenzó a escuchar ruidos provenientes de donde estaba el entrenador por lo que una burlona sonrisa se dibujó en su rostro -pobre, ya no ha de haber aguantado. Quizás debería ir a darle un "escarmiento" *risitas*-
Se levantó de la cama y sin hacer ruido se acercó para atraparlo en el acto, más cuando llego no era lo que estaba pensando. El chico estaba hablando dormido, o más bien balbuceaba, específicamente un nombre… "Betty". Dando a entender que estaba teniendo un sueño… y al parecer no muy agradable por la forma en la que se estaba moviendo, finalmente se despierta de golpe agitado.
-¿estás bien?- pregunto la líder mientras lo abrazaba preocupada, colocando su cabeza en sus suaves y enormes senos. El chico simplemente seguía respirando a pesar de la situación especial en la que se encontraba, de hecho instintivamente oculto su rostro entre los senos de la dama pero no con mala intención sino como un niño buscando la protección de su madre y Melony lo sabía por lo que no hizo ni dijo nada.
-¿te sientes mejor?-
-un poco… gracias- dijo tranquilo sacando su rostro de entre los senos pero sin despegarse de ellos, aunque no estaba incomodo ni abochornado o siquiera provocado por la situación, más bien se sentía protegido.
-no te preocupes, mami Melony está aquí- dijo con ternura mientras acurrucaba más al muchacho
La líder de tipo hielo le daba una caricia a su cabeza tanto con manos como con su propia cabeza, todo ese mimo estaba dando sus frutos… quizás más de lo que se esperaba. Cuando la mente del entrenador se había calmado finalmente se dio cuenta de la situación en la que estaba metido y se abochorno un poco mas no hizo nada para salir de esa situación.
El aroma del perfume proveniente del escote era embriagante y excitante, todo eso aunado a los pequeños besos que la milf le daba en la cabeza hizo que el chico se incorporara más en su seno. Todo esto no hacía más que provocarse mutuamente entre ellos de forma inconsciente (o en el caso de la madurita de manera consciente)
Melony siempre ha sido una mujer sexualmente activa y de mente abierta, esa fue una de las razones por las cuales su esposo se casó con ella en primer lugar pero debido a que ya no estaba con ella hubo un tiempo en que se sentía reprimida. Pero un día simplemente tuvo una salida de una noche, y luego otra, y otra… desde entonces Melony aprendió a equilibrar su vida como madre, como líder de gimnasio y como mujer.
Claro que esto no vino sin consecuencias, en especial con su hijo Gordie. Pero era comprensible, después de todo a quien le gustaría saber que su madre tiene aventuras de vez en cuando, y no solamente con hombres de su edad o más o un poco menos, sino también ha tenido aventurillas con gente incluso más jóvenes que su hijo. Esta es una de las razones, por no decir la principal por la que ambos se pelearon.
Y ahora estaba ahí, en medio de la nada, con ropa provocadora y con un muchachito sexualmente desarrollado tocándola. Eddy levanto la mirada agitado y vio el rostro de la extasiada mujer, sonriéndole con una ruborizada y coqueta sonrisa.
Y paso lo que tenía que pasar, Melony tomo el rostro de aquel chico y se fundió en un hermoso y lascivo beso en los labios, leves gemidos se escuchaban proveniente de los dos mientras sus lenguas se sentían. Eddy jugueteo con uno de sus senos al grado de exponerlo, era más grande que su joven mano, Melony no se quedó atrás y jugueteo con su bulto por encima de la ropa aunque fue por poco tiempo ya que tomo la mano del chico, la que jugaba con su seno y lo llevo a su entrepiernas.
-tócame aquí- fue lo que dijo mientras hacía a un lado la tanga con la mano del chico haciendo que la metiera en su vagina- ah. Así es como debes tratar a las mujeres… no lo olvides- dijo mientras le instruía como debía hacerlo a su vez que soltaba leves gemidos.
Instintivamente el chico llevo su pezón a su boca haciendo más agradable el estímulo para Melony, ella contraataca sacando el miembro de los pantalones del chico y estimularlo. Así estuvieron por un buen raro hasta que Eddy no aguanto más y se corrió en la mano de la milf para su agrado.
-te viniste mucho… pero yo no estoy satisfecha- dijo acostándose boca arriba abriendo las piernas y su chocho humedecido, el problema es que el Diglett de Eddy aún no se había recuperado del todo, y eso le dio pena.
-*risitas* No te sientas mal, cariño. Es natural… dime ¿alguna vez hiciste sexo oral?-
-una vez- respondió apenado
-entonces, ya sabes que hacer-
Eddy se acercó a la intimidad de la milf, era hermoso y seductor. Melony guio su cabeza y le indicaba donde debía estimular. La lengua del chico se sentía muy bien y lo alentaba a no parar, lo guiaba hasta encontrar el punto exacto, una vez hallado ella no lo soltó para nada, no hasta sentirse satisfecha. Tras un buen rato de estímulo Melony se corre en la boca del chico obligándola a beberse su agua de obo (XD). Esa agua fue más que suficiente para restaurarle los Ps al Diglett del entrenador, tanto así que incluso sentía leve dolor.
-ah… Melony…- sonó suplicante
-vaya vaya… parece que alguien necesita desahogarte también… *risitas* qué remedio. Está bien, date gusto-
Como desesperado Eddy la mete de una provocando un poco de dolor y éxtasis –ah. Despacio, bebé. No iré a ningún lado ¡AH!- pero parece que el chico no hizo caso y siguió con lo suyo, a Melony le gustaba pero no era como para enloquecer, aun así soltaba leves gemidos y atrapo a su amante entre sus brazos y piernas dejándole hacer lo que quisiera con ella. Esta vez el chico duro más que la última vez y lleno con su semilla para el agrado de la líder.
-nada mal, chico. Aunque puede ser aún mejor… pero voy a tener que someterte a un riguroso entrenamiento… que dices-
-ah… ah… enséñame… por favor- respondió agitado causando que Melony simplemente riera entre dientes.
La fría tormenta seguía azotando afuera, pero dentro de esa cabaña se mantenía caliente por el deseo carnal de una milf y un chico. Ahora realizaban un 69, ella encima de él comiéndole la polla y jugueteando sus canicas mientras el muchachito le comía el coño a lengüetazos.
Ahora ella cabalgaba encima de su ónix en la clásica pose de la vaquerita, aunque más bien parecía una tortura para el trotamundos quien hacia leves expresiones de incomodidad –"tienes que aprender a resistir. Debes tener una resistencia. Que cuando ella se allá venido 2 veces tu no lo hayas hecho aún"- era la lección que le estaba dando mientras lo follaba.
Eddy llego a su límite y se corrió dentro de ella para el deleite de la madurita aunque no como para tener un orgasmo. –Te falta más resistencia… de nuevo- dijo burlona aunque con un toque disciplinario.
Ahora el aprendiz le estaba dando por su cuenta analmente mientras ella simplemente estaba recostada en el sillón soltando leves quejidos de placer –ah, sigue así… mueve esa pelvis con fuerza… ah-
Eddy aumento el ritmo de sus embestidas haciendo un poco más placentero el acto para Melony. Después de un buen rato el chico se corre dentro de ella esta vez siendo aún más agraciado para la entrenadora.
Eddy ya estaba que no podía más, pero parecía que ella apenas recién comenzaba, se subió en el chico con ganas de más y sonriente le dijo –tenemos mucho trabajo por hacer, si queremos convertirte en un digno amante *risitas*-
Finalmente el sol había salido, pero no así el par de entrenadores. Esa mañana ambos estaban tomando un baño caliente en todos los sentidos. Así es, una vez más estaban teniendo sexo, Eddy la tenía contra el muro dándole con todo lo que tenía siendo alentada por su mentora.
Tiempo después el sexo pasó a la mesa después de un rápido desayuno siendo Melony quien lo montaba estando sentado en la silla. Tras esto pasamos directo a la cama donde la entrenadora le hacia una felación y tiempo después el chico le estaba dando un piledriver. Siguieron así no solo todo ese día, sino 2 semanas completas.
14 arduos días de entrenamiento donde Melony le enseño todo lo que pudo sobre como complacer a una mujer, no solo en el aspecto sexual sino el emocional. También lo puso en un estricto régimen de ejercicio para poder estar en forma y tener mejor rendimiento sexual, algunos ejercicios mediante el sexo claro está. Comportamiento, léxico, estilo, todo lo que ella consideraba indispensable para que el chico se convirtiera en un rompe corazones, eso incluyo también batallas pokémon ya que aunque no quisiera llevar una vida de entrenador competitivo al menos debía saber defenderse.
15 días han pasado desde que el chico fue rescatado de aquella tormenta de nieve por una hermosa mujer madura, pero había llegado la hora de despedirse. Eddy y Melony viajaron juntos a Pueblo Auriga donde tomarían rumbos diferentes.
-gracias por todo, maestra-
-por favor, no tienes que ser tan formal. También debo agradecerte por el buen rato que vivimos-
-fue un… placer- dijo coqueto
-UwU, buena esa He he he… recuerda tu entrenamiento y te ira bien-
-hasta luego-
-*muac* suerte-
Y así sin más el entrenador tomo su propio camino, ya se había alejado un poco cuando logro escuchar la voz de un muchacho reclamando cosas. El joven era Gordie y al parecer vio cuando su madre le dio un beso en la mejilla al protagonista por lo que su hijo la interrogaba por eso pero su madre, mas por el deseo de fastidiarlo simplemente negaba o lo ignoraba o incluso le hizo dudar si había tenido arrumacos con él o no, Eddy esperando no meterse en líos simplemente huyo disimuladamente lo más pronto posible.
Actualidad.
De vuelta al avión el chico recordaba esos días con una leve sonrisa –supongo que tengo mucho que agradecerle- pensó. El avión finalmente estaba aterrizando pero para él, su calvario apenas comenzaba.
