Bea.

Pueblo Ladera, región Galar. Días antes

En el gimnasio de la ciudad una batalla de gimnasio oficial se llevaba a cabo, un Grapploct gigamax remataba a un pobre Boltund dando por finalizado el desafío al ser el último pokémon del retador. Bea solo había perdido a uno en una batalla de 3 siendo este su Hawlucha.

La líder de gimnasio regreso a su pokémon, el retador estaba algo decaído pero para la artista marcial era para menos… al menos hasta cuando llego una chica a su lado quien era la novia del chico.

-¿estás bien? Pregunto la novia

-eso creo-

-no te preocupes. Ya habrá otra oportunidad-

El consuelo de la joven había funcionado, el chico le sonrió recuperando los ánimos, Bea había visto todo con ojos analíticos pero salió de su trance para cumplir con sus responsabilidades de líder

-fue una buena batalla. Vuelve cuando quieras- dijo con su típica actitud carente de emociones

-lo hare- dijo con una confiada sonrisa dando a entender que aún no había perdido las esperanzas, cosa que agrado a su chica quien se aferró a él y salieron juntitos como la bella pareja que eran, eso puso analítica nuevamente a la joven mientras un recuerdo le vino a la mente.

-¿crees que algún día tal vez conozcamos a alguien?- sonó la voz de la líder de gimnasio de Kalos, Korrina

Flashback

En la región antes menciona se encontraban las dos líderes degustando de toda clase de deliciosos pasteles mientras la rubia miraba a lo lejos a una linda pareja teniendo una hermosa cita frente al rio.

-¿no sería maravilloso tener a alguien con quien pasarla bien?-

-que tiene de malo estar conmigo- pregunto indiferente aunque al parecer se sintió algo ofendida

-no te lo tomes a mal- se excusó tranquilamente –es solo que es algo que se me viene a la mente algunas veces… ¿a tu no?

-no- respondió secamente para luego degustar un postre

-se me vino a la mente cuando conocí a Ash y a sus amigos, especialmente a Serena.

-¿es su novia?-

-en el momento que los conocí, no. Pero se notaba a leguas que ella gustaba de él. No me sorprendería si a estas alturas son pareja

-Ash es fuerte. Creo que merece una chica igual de fuerte-

-¿alguien como tú?- pregunto con una sonrisa burlona causándole bochorno

-e-en realidad… si yo tuviera un novio, ¡y no digo que lo quiera! quisiera que fuera alguien así de fuerte y habilidoso como Ash-

-pues la próxima vez que lo veas, invítalo a salir *risitas* - dijo burlona. Por primera vez alguien, en especial su amiga quebraba ese muro inexpresivo, la había puesto en una leve situación de invulnerabilidad.

Actualidad.

Desde entonces fue algo que le ha venido a la cabeza de vez en cuando cada que ve algo que le recuerda esa platica, como ahora. Al principio no era algo que le molestara pero con el tiempo el tema le hacía eco, más cuando la vida parecía echárselo en cara.

Bea siempre ha sido conocida por ser una entrenadora ruda, de expresión seria, fría y muchas veces cruelmente honesta, puede ser bastante directa y franca con sus palabras incluso si eso significa herir los sentimientos de los demás. Muchos creen que ha perdido la capacidad de sonreír y que carece de emociones, pero eso se debe a que ella no quiere mostrar ninguna debilidad.

El tema del amor y el romance era desconocido para la artista marcial, era algo que ni siquiera le pasaba por la mente pues para ella, no era algo realmente importante… hasta ahora. Se preguntaba si una chica como ella sería capaz de experimentar tener una relación, o tan siquiera tener una cita.

Para su desgracia su contacto con el sexo opuesto no ha sido precisamente un cuento de hadas, todas las interacciones ha sido a través de batallas pokémon siendo muchos de estos patanes que a su vez muchos de ellos la tildaban de machorra, afectándola seriamente aunque no pareciese así gracias a su capacidad de no mostrar sus emociones… pero solo era cuestión de tiempo.

Con el comenzó del campeonato mundial pokémon Bea había viajado a Cd. Puntera para presenciar los combates de los 8 mejores como curiosidad y aprendizaje, estudiar a sus rivales para futuras batallas en el próximo campeonato.

En su recorrido por la ciudad se encontró con "el chico del Lucario" como solía llamarlo antes de haber sido derrotada por este, perfecta oportunidad se le había presentado, después de todo no siempre tienes la oportunidad de enfrentarte a uno de los 8 mejores.

-en realidad… si yo tuviera un novio, quisiera que fuera alguien así de fuerte como Ash-

-pues la próxima vez que lo veas, invítalo a salir *risitas*

Una vez más esos pensamientos golpearon su cabeza y aun con más fuerza, tener un chico tan fuerte como Ash, uno de los 8 mejores del mundo como pareja no parecía mala idea. Un poco frustrada salió de sus pensamientos para concentrarse en su objetivo principal, pero antes de siquiera mover un pie vio como una joven pelimiel se acercó al muchacho, de algún modo reconoció a la chica gracias a la foto que Korrina le mostro cuando le conto la historia de cómo consiguió su mega piedra… y se notaba lo encantada que la chica estaba con Ash.

Nuestro protagonista estaba por abandonar Cd. Puntera cuando avisto a una chica de piel morena, ojos de color gris y pelo del mismo tono que vestía un polo blanco, minifalda negra y tenis. Tenía una mirada analítica al ver a una pareja, chico azabache y chica pelimiel en lo que parecía ser una cita. A lo lejos escondido en los arbustos un chico de piel bronceada con un Grookie y una chica de cabello granate con un Eevee, ambos con casco militar y pintura de camuflaje los espiaban. El chico simplemente sonrió sabedor de lo que cruzaba la mente de esa chica morena que miraba a esa pareja por lo que hizo lo que mejor sabe hacer… ir de "captura".

-creo que es de mala educación espiar, ¿no crees?-

La intromisión le saco un pequeño susto a la líder de gimnasio al ser expuesta encontrándose con nuestro prota. Por supuesto que, el haber sido descubierta fue motivo de vergüenza, su rostro se enrojeció.

-ah. Este… bueno, yo…-

-linda pareja-

-ah… sí. De hecho, conozco al chico-

-¿te está engañando?- pregunto en broma fingiendo duda

-¡ah! ¡n-no, el no…! Yo no… yo no tengo novio –dijo cabizbaja triste-

La actitud de la joven no pasó desapercibida por el trotamundos, tenía una idea de lo que estaba pasando pero necesitaba analizar un poco más, por lo que hizo lo que siempre hace en este tipo de situaciones… lanzar un anzuelo.

-¿quieres tomar un café?-

Eso fue muy sorpresivo para la entrenadora de tipo lucha, no se conocían pero ¿este chico la estaba invitando a salir? ¿Así de primeras? Tal vez podría descubrir la respuesta a su duda, y en contra de todo lo lógico para ella…

Ambos estaban en otro café, lejos del azabache y la pelimiel, el chico degustaba su café con naturalidad. Por el contrario, Bea aún tenía sus dudas incluso al grado de sentir un leve arrepentimiento. Pero no era algo que le preocupaba tanto, si el muchacho trataba de hacerle algo simplemente le rompería las piernas.

-tienes dudas- hablo el joven

-¿eh?-

-por la forma en que veías al chico… o más bien a la pareja. Tienes esa duda de "¿podría estar en una relación igual a esta?-

Bea estaba sin palabras -¿eres entrenador de tipo psíquico?- pregunto

-no… solo soy un entrenador que le gusta 4 cosas. Los pokémon, la comida, viajar…-

-¿y la cuarta cosa?-

-¿realmente quieres saber?-

Una vez más el chico hace uso de sus encantos, aunque a diferencia de otras chicas Bea solo alzo una ceja confundida tanto por el comentario como por la actitud. Eddy no era un tonto, se dio cuenta de que esta chica era un muro que si bien mostraba fisuras aun tenia resistencia.

-entonces… cuál es el problema-

-ahm. Bueno… últimamente he estado pensando en eso de tener pareja…-

-¿si?…-

-bueno… honestamente no se absolutamente nada del tema. Jamás le di importancia pues siempre he estado concentrada en pulir mis habilidades como entrenadora pokémon, más ahora que estuve participando en el campeonato mundial pokémon…

-pero…-

-bueno… yo…- silencio incomodo -¿puedo preguntarte algo?-

-dime-

-crees… ¿crees que soy bonita?-

Al escuchar la pregunta Eddy por fin se dio cuenta de cuál era el problema, básicamente era el mismo que había tenido la oficial Jenny en Cd. Neon. Ambas féminas son chicas rudas, pero eso las ha acomplejado en el aspecto emocional. Y no era para menos, bastaba con ver cómo iba vestida la joven, su ropa casual era, bueno… demasiado casual. La minifalda apenas podría llamar la atención pero todo lo demás opacaba un poco esa belleza.

-claro que lo eres- respondió con toda honestidad

-entonces… que estoy haciendo mal-

-déjame preguntarte algo ¿te han tildado de machorra, verdad?-

-ah… sí. Un par de veces- dijo avergonzada y algo frustrada por recordar eso

-tienes idea del porque-

-ahm… supongo que, porque soy muy ruda para los estándares de cómo debe ser una chica-

-y no has intentado un pequeño cambio-

-no- respondio tajante

-Porque-

- no me gusta la idea de verme así de… femenina. Creo que… me vería débil… y frágil-

-pues perdona que te lo diga pero en estos momentos eres débil-

-¿Cómo?- se sorprendió ante tal comentario que le pareció ridículo y quizás un poco insultante-

-antes de que te lances a querer arrancar mi columna como en mortal kombat, deja que te explique- la chica se tranquilizó un poco -tu problema es que confundes feminidad con debilidad, querida. Pero déjame decirte que una mujer fuerte sabe cuándo actuar femenina y cuando patear traseros-

-¿tu crees eso?

-míralo por ti mismo-

Eddy señalo una enorme pantalla donde se proyectaba información sobre la liga de campeones la cual mostraba a los 8 finalistas, entre ellos la campeona de Sinnoh, Cynthia; y la de Kalos, Diantha

-además de campeona de la región de Sinnoh y una de los mejores entrenadores del mundo, Cynthia es considerada una de las mujeres más hermosas del planeta… y no olvidemos a Diantha. Una entrenadora pokémon que también es una famosa actriz de cine… dime ¿alguna de ellas te parece que sea débil?-

-ah… ya veo- dijo entendiendo su punto de vista

-tranquila. Eso es algo clásico en las chicas como tú-

-¿Cómo yo?-

-una vez no hace mucho conocí a una joven mujer que tenía exactamente el mismo problema que tú. Su profesión la obligo a forjar un carácter asertivo, siempre a la defensiva. Pero en el fondo lo único que deseaba era que… alguien la viera como mujer-

Cuando Eddy menciono esa última frase una revelación le vino a la mente ¿era eso? ¿Era acaso que Bea necesitaba que alguien la viera más que como una fuerte entrenadora? Que la viera como… ¿una chica?

-y… que paso con ella-

-digamos que tuvo lo que quería por un momento-

-como- pregunto directamente

-dormí con ella-

Un silencio sepulcral (figurativamente pues estaban en un lugar público) se hizo presente, Bea no era ignorante al significado de esa frase y lo que más le parecía increíble es que el chico lo dijese sin ningún miramiento. Buscaba mantener la calma, más para un chico capaz de empatizar le era fácil darse cuenta de que la incómodo.

-¿te incomode?-

-tu… dormiste… ¿con ella?-

-sip-

-o sea que… tú y ella…- le costaba hablar

-tuvimos sexo, si-

Nuevamente un silencio incómodo. La chica no sabía ni por dónde meterse, por otro lado el joven estaba como si nada, hablaba del tema sin escrúpulos. La chica incluso pensó levantarse e irse pero… porque no lo hacía. Buscando distraerse vio de nuevo a la pantalla y una idea se le vino a la mente, lo suficiente como para olvidar (al menos relativamente) el tema del sexo.

-d-dime… ¿tú crees que… pueda ser como ellas?

-¿Cómo?-

-c-crees que yo… bueno… pueda ser fuerte y… verme tan… tan bien, ¿Cómo ellas?-

A pesar de que lo intentara Bea ya no pudo ocultar su vergüenza al hacer dicha pregunta, mantenía la mirada baja, sus piernas bien presionadas y sus brazos aferrándose a sus muslos. El chico simplemente se terminó su taza de café y …

-vamos de compras-

El simple comentario fue más que suficiente para sacarla de su nervio, tenía una cara de "¿ah?" mientras levantaba usa ceja y con razón, no entendía cuál era el plan del muchacho y en parte comenzaba a cuestionarse si esto fue una buena idea.

Eddy la había llevado a una tienda de ropa, la idea era simple, un pequeño cambio de look la ayudaría a ver las cosas desde otra perspectiva. El chico esperaba a que Bea saliera con una elección suya, la cortina se abre mostrando a Bea usando un corto vestido negro con líneas blancas de diseño deportivo, nada mal pero no era lo que el chico esperaba.

-que tal- pregunto casi inexpresiva

-mmm, meh. Muy simple-

-¿tan mal?-

-no difiere mucho de la vestimenta que traías. La idea es que resaltes un poco-

-¿resaltar?-

-pruébate esta-

Tras un breve cambio Bea se mostraba usando una minifalda color vino y una blusa manga larga sin escotar, sobra decir que naturalmente se sentía un poco incomoda por dicha prenda, no podía ocultarlo por más que quisiera.

-¿todo bien?- pregunto el chico

-ah, bueno… la blusa no está mal pero… no crees que la falda es algo… ¿corta?

-créeme, he visto más cortas. Y si crees que eso es revelador, espera a ver lo que me encontré-

Tras otro cambio rápido ahora la entrenadora usaba un top cortito blanco ajustado con apenas algo de escote y unos shorts cortitos negros acompañada de unas sandalias de tacón atadas al tobillo (buscar Bea Linkartoon). Bea estaba estupefacta, no solo por lo revelador del traje, sino que además era una versión más sexy de su uniforme de gimnasio.

-¡pero que rayos…!-

-¿sorprendida? No es de extrañarse-

-¡e-este es el diseño del gimnasio de pueblo ladera… mi gimnasio. Que rayos!-

-se llama "fantasía"… ya sabes, deseos… imaginación… juegos de rol… si te hace sentir mejor, no es el único uniforme al que tomaron los colores, también están los de los otros gimnasios-

-si la gente me viera así, no sé qué pensarían-

-apuesto a que les gustaría, he he he- la joven se avergonzó por el comentario pero por alguna razón también le hacía sentir alagada por alguna razón –porque no te lo quedas-

-¡¿eh?!... ahm… y-yo, bueno… ahm, dejémoslo en los tal vez-

Un nuevo cambio de ropa, esta vez una blusa negra manga larga y corta mostrando su ombligo y unos shorts cortos blancos de pierna ancha que daba la ilusión que usaba una minifalda (linkartoon) y por alguna razón… se sentía satisfecha con el resultado.

-ese no se te ve tan mal. Ni tan revelador, ni tan conservador. Perfectamente equilibrado, como todo debe estar-

-s-sí, creo que… creo que este es el indicado, me gusta-

-perfecto… ¿lista para mostrarle al mundo tú nuevo tú?-

-¡¿eh?! P-pero…-

Vamos, anímate… será como una cita- le dijo pícaramente

¿Una cita?, ¿ella iba a tener una cita?... ambos caminaban por las hermosas calles de la capital galariana, casi pasaban desapercibidos… y digo casi pues el nuevo look de la entrenadora llamaba la atención de algunos varones y Bea estaba consciente de ello, lo que le daba algo de pena… pero a la vez eso la hacía sentir… alagada.

-que tal ¿eh?-

-no puedo creer que llame la atención- dijo un poco apenada

-significa que funciona… vamos por un helado-

¿ah? C-claro-

Sentados en una banca ambos disfrutaban del delicioso postre, las pequeñas manchas del helado en el rostro de la fémina aunado a su nuevo look daba cierto toque erótico, tanto al grado de que un tío que pasara por ahí se descuidada al grado de golpearse con un poste de luz, apenado por lo ocurrido que busco irse lo más pronto posible para no hacer más grande el bochorno. Eso fue suficiente para que la artista marcial se apenara pero se sintiera dichosa a la vez que el trotamundos reía entre dientes mientras la picaba con el codo como diciéndole "¿vez?", abochornándola aún más.

Ya había pasado un tiempo y ambos seguían con su paseo, para ese momento Bea ya se había acostumbrado a su nuevo estilo y lo que conllevaba, aunque no lo demostraba su vanidad de mujer había surgido y el hecho de estar en una "cita" solo aumentaba esa dicha, ella miro a su acompañante y el a ella, le sonrió y ella se apeno pero volvió a verlo y le sonrió también.

Por desgracia algo parecía querer arruinar ese momento y eso fue un grupito de pandilleros fastidiando a un pobre entrenador que tenía en sus brazos a un Wooper asustado, obligándolo a pelear por más que el chico no quería hacerlo (y no, no era el Team Yell).

-p-por favor, que no quiero luchar-

-eso debiste pensar antes de meterte con nosotros- dijo una fémina, al parecer la líder

-¡pero fue un accidente!-

-y esto también lo es- dijo burlón un saco de "músculos" con poco cerebro

-suficiente-

Bea no soporto tanto abuso e hizo acto de presencia, Eddy estaba casi detrás de ella cubriendo sus espaldas con la misma intención, detener a los cretinos. Por supuesto que al ver a la chica, sobre todo por su aspecto lo primero que hicieron fue burlarse, se notaba la gran ignorancia de los gamberros de con quien se estaban metiendo.

-y quien te crees que eres tú. ¿superchica?- se mofo la líder

-última oportunidad- ni se inmuto

-por favor, linda. Mejor vete y no te metas en lo que no te llaman… no vaya a ser que te rompas una uña-

-lo único que se va a romper aquí, son sus columnas- amenazo

-muy buen muñequita, te lo advertí-

La líder ya había perdido la paciencia y como buena escoria que eran decidieron pelear todos a la vez más la líder de gimnasio ni se inmuta, aunque por dentro realmente estaba furiosa por la falta de deportividad.

–"¿necesitas ayuda?"- pregunto el chico cual caballero

-no es necesario- respondió la joven con pokebola en mano

3 Doritos después un pequeño grupo de pokémon random yacían inconscientes y humeantes en el suelo, totalmente aplastados. Bea acabo con ellos usando solamente a su Grapploct. El grupito no daba crédito a lo visto, no podían creer que hayan sido apaleados por una "muñeca"

-c-como es posible… como pudimos perder ante una muñeca- exclamo la líder aun estupefacta

-bueno, creo que ser la líder de gimnasio de pueblo ladera tiene su mérito ¿no?- afirmo el trotamundos

-¿líder… de gimnasio?-

Ahora todo tenía sentido, alguien de tan buen nivel era capaz de ponerlos en su lugar de esa manera, teniendo todas la de perder simplemente llamaron a sus criaturas y echaron pies en polvorosa. El chico al que estaban molestando seguía echado en el piso (en parte por amenaza de los hooligans) hasta que Bea se acercó a él y le extendió la mano.

-¿estás bien?-

Pregunto la artista marcial, lo que ella no se dio cuenta es que al agacharse dejo ver un poco más su escote, si bien no las tenía tan grandes tampoco era planilandia, Eddy se dio cuenta de esto y simplemente. Tras un buen taco de ojo el muchacho se reincorporo y acepto la ayuda de la joven disimulando su "atrevimiento" para posteriormente agradecerle por su ayuda he irse.

-creo que ya he demostrado mi punto- dijo el joven

-no entiendo- pregunto la entrenadora

-luces femenina y despampanante, y aun así eres capaz de patear traseros. Tal como lo hace Cynthia o Diantha-

La comparación fue más que suficiente para alimentar el femenino ego de la entrenadora, al parecer el trotamundos tenía razón, puedes verte femenina y ser fuerte sin ningún problema. Ambos se miraron y se sonrieron, en el caso de ella con rubor pero… encantada.

Ya se estaba haciendo tarde y como un caballero el chico la acompaño al hotel donde se hospedaba, a pesar de todo para Bea fue una experiencia en verdad agradable, por primera vez había tenido una cita… y le había gustado.

-y que te pareció- pregunto el chico

-fue… una experiencia interesante-

En realidad no quería admitir que realmente le había gustado, pero el mujeriego sabía que había sido así mas no quería presionarla, dejarla que se sintiese bien a su manera era lo importante. Por su parte Bea sabía que no podía ocultarle nada al muchacho así que simplemente le sonrió.

-gracias por la lección… y por la cita- dijo un poco apenada apartando la mirada

-de nada… ahora sabes que no debes avergonzarte de ser un poco más femenina, eso no te hace débil. Al contrario equilibrar las cosas solamente demuestra lo fuerte y versátil que eres-

Por más apenada que estuviera la entrenadora ya no podía ocultar su sentir, vio al joven con el que había tenido una cita y en su ser deseaba hacer algo, lo raro es que ni ella sabía que quería hacer, solo… quería hacerlo.

-¿e-estas segura de esto?- la voz de un chico interrumpió el momento, por algo de curiosidad la líder y el trotamundos miraron hacia otro pasillo donde vieron a un joven de piel azabache siendo llevado de la mano por una hermosa pelimiel, la misma pareja que Bea había estado espiando al principio de esta historia. –Vamos- decía la fémina en un tono burlesco y seductor a la vez, entonces ambos entran a la habitación de hotel.

-creo que alguien se va a divertir mucho esta noche- dijo burlón

-ah… crees que ellos… ellos van… ¿en verdad?-

-posiblemente… si yo saliera con una chica linda como ella y fuera a su habitación, terminaría así-

-¡¿eh?!... e-eso… tu… tu harías eso… ¿conmigo?

Eddy estaba sorprendido por el comentario pero luego le sonrió casi pícaramente, Bea se sonrojo y con razón, no tenía idea en lo que se había metido, con quien se había metido. Pero una cosa era cierta… esa noche no la iba a olvidar.

Dentro de una habitación oscurecida levemente iluminada por las luces de fuera un joven y una chica se besaban de manera lasciva, se notaba el nerviosismo de la fémina pero por alguna razón no hacía nada por detenerlo, menos aun cuando sintió que los shorts cayeron de ella dejándola expuesta de su parte inferior.

Dejaron de besarse pero los labios del joven seguían ocupados besando el cuello, una mano entro en su blusa y su sujetador para jugar con un seno, la otra fue hacia su trasero, era increíble la firmeza de este mas sabiendo el riguroso entrenamiento físico que la líder llevaba no era de extrañarse.

Mientras el jugueteaba con ella, Bea solo se quedaba ahí inmóvil. Soltando leves y graves gemidos cada cuanto y haciendo muecas como que no lo disfrutaba o que sentía incomodidad e incluso dolor, mas era todo lo contrario.

Era el momento, Bea estaba recostada en la cama totalmente expuesta, los brazos semi extendidos más las piernas cerradas con ambas rodillas juntas. Vio a su amante totalmente desnudo y con su miembro endurecido, era la primera vez que veía uno y naturalmente eso la abochorno y la puso nerviosa.

-solo… ten cuidado- dijo nerviosa aunque tratando de sonar amenazante

El galariano solamente sonrió y descendió hacia su vientre el cual empezó a besar y acariciar sus muslos causando ciertas cosquillas en la joven, sus labios descendieron aún más hasta llegar a su intimidad el cual seguía estando cerrado más el roce y el aliento del joven fue suficiente para que la galariana accediera y abriera de a poco.

La intimidad de la joven estaba totalmente rasurada, era por una cuestión de comodidad, al usar un leotardo y encima de este unos pantaloncillos suele generarle un poco de calor e irritación ahí abajo, razón por la cual se afeitaba cada tanto.

La lengua del joven la estimulaba haciéndole sentir sensaciones que no conocía, tristemente ni la autoexploración había sido tocada por la líder de gimnasio quien ha pasado la mayor parte de su vida dedicándola en el entrenamiento, apenas podía darse el lujo de mostrarse relajada.

Bea seguía haciendo esos gestos de incomodidad y soltando leves quejidos, era increíble lo poco expresiva que podía ser en el sexo más el chico sabía que lo estaba gozando, la prueba clave se dio cuando después de mucho lengüeteo la artista marcial finalmente tuvo un orgasmo que trato de ahogar.

Se sentía cansada, casi como después de entrenar pero con una sensación de satisfacción y placer. Pero no había tiempo para descansar, el muchacho estaba listo para entrar en ella. Al ver sus intenciones tuvo un momento de arrepentimiento e incluso intento cerrar las piernas pero por alguna razón su cuerpo no le respondía.

-descuida, todo saldrá bien-

Si bien la frase fue muy simple y quizás carente de sensibilidad fue suficiente para relajarla un poco, su única respuesta fue asentir con la cabeza. Sintió como el miembro erecto de su amante comenzaba a forzar su entrada, si bien Bea había roto su himen debido a sus rigurosos y extremistas entrenamientos eso no evitaba que estuviera estrecha, nuevamente hacía gestos de incomodidad pero esta vez eran reales.

Eddy comenzó a moverse lentamente para que ella pudiera acostumbrarse, no paso mucho para que la incomodidad fuera menor, en parte era una cuestión de orgullo de la chica, ya estaba acostumbrada al dolor.

Una vez acostumbrada las embestidas aumentaron un poco más, si bien ella seguía haciendo esas caras los gemidos eran un poco más expresivos y altos. Sintió como el joven puso todo su peso en ella, aplastando sus senos y rosándolos con su pecho en cada embestida, su única reacción fue abrazarlo y dejarse hacer. Tras un buen rato de meter saca el chico la llena toda a la vez que la hace sentir su segundo orgasmo de la noche, apretujando a su amante con fuerza por dicha placentera sensación. Ambos respiraban agitadamente y se miraron mutuamente, las palabras sobraban… solamente se besaron.

Ahora Bea estaba en cuatro, una posición algo humillante para ella según sus términos pero no podía negar lo placentero del acto, para Eddy era un deleite el mirar ese firme trasero a base de ejercicios, no era la primera vez que tomaba uno pero aun así era un deleite.

Bea había tomado el ritmo, ahora sentada en el miembro de su cita mientras ambos se besaban y abrazaban, sintiendo venirse una vez más la galariana aumento el ritmo hasta volver a correrse.

La última fue un reto casi autoimpuesto por parte el mujeriego, la estaba penetrando cargándola de su firme trasero mientras permanecía de pie, la chica simplemente se sujetaba de su cuello dejándose querer, haciendo esas caras raras y gimiendo con un poco más de intensidad, una vez más vuelve a llegar a su clímax. Bea estaba satisfecha, solamente se aferra a su amante quien aún poseía fuerzas para no dejarla caer, ella lo único que hizo fue besarla. Fue llevada a la pared donde una vez más fue tomada en la famosa frase "duro contra el muro".

A la mañana siguiente un tren salía de la estación de ciudad puntera, dentro se encontraba la líder de gimnasio usando sus típicas ropas casuales. Iba pensativa en todo lo que vivió la noche anterior, había sido una velada inolvidable… tristemente sus responsabilidades de líder de gimnasio la habían obligado a volver a casa, pero eso no era lo que le tenía pensante, sino que…

-entonces… ¿te iras?- pregunto en un tono triste la chica

-me temo que si- respondió en un mismo tono el muchacho

-porque… que es lo que buscas-

-ahora debo encarar a mis demonios-

-te volveré a ver- pregunto casi llorando

-no mires hacia atrás… ahora eres más fuerte… y tú sabes lo que quieres-

Tal vez no fue una respuesta satisfactoria, pero era una declaración de que ahora tenía todo lo necesario para poder ser una chica un poco más normal. A pesar de todo, sonreía, estaba feliz, pues por primera vez un chico la había visto como una chica y no como una machorra, ahora solo era cuestión de… encontrar al indicado. Y quien sabe… podría divertirse un poco en el proceso.

Mientras tanto nuestro rompe corazones continuaba su camino en otro tren camino a otra ciudad de Galar, seguía pensante en la situación que estaba por suscitarse, realmente no quería tener que lidiar con eso pero…

-cada vez estoy más cerca… cada vez mas me cuesta respirar-