IL DEMONE DEL PORTO
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3
Las máscaras del pasado
(Maschere)
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Shiryu corrió lo más rápido que le daban las piernas para dar alcance a Deathmask antes de que este desapareciera para siempre. El joven fue directo por el único camino visible topandoselo justo al final del sendero, en la parada del autobús. Se detuvo en seco varios metros atrás observando como este revisaba fijamente el tablón con los horarios del autobús y las rutas que recorría. El dragón estaba seguro de que el antiguo santo de cáncer no se habría olvidado de él, así que se aproximó despacio esperando que el otro lo reconociera casualmente y pudieran iniciar una conversación entre colegas.
—¡Amigo hace tiempo que no te veía, qué sorpresa! —decidido a no esperar a que dicho encuentro se produjera solo, Shiryu tomó la iniciativa aproximándose mientras el otro hombre lo observaba con sorpresa.
—Shiryu, hace tiempo que no sabía de ti —algo dentro del sujeto conocido como Deathmask, unos momentos atrás, parecía no ser el mismo que el dragón conocía. De hecho su mirada proyectaba menos agresividad además, se le notaba relajado y de buen humor.
Quedó comprobado al estrechar la mano del joven con efusividad dejando a Shiryu sorprendido por la repentina demostración de amabilidad. En otras circunstancias, Deathmask no hubiera sido cortés de ninguna forma. Ese cambio en su persona le resultaba agradable ya que facilitaría la interacción con él las siguientes horas.
—¿También esperarás el autobús? —preguntó el joven del cabello azulado y alborotado.
—Si, justo necesito trasladarme a la ciudad —respondió Shiryu fingiendo lo mejor que podía.
Se quedaron frente a la parada del autobús un momento más charlando sobre el clima y otros temas sin importancia, hasta que Deathmask mencionó algo que captó la atención del dragón.
—¿Crees que pudieras indicarme dónde se encuentra el banco más cercano?
—¿El banco? —respondió el chico sin entender.
—Asi es. Hay algo que debo resolver cuanto antes y, en estos momentos, no me viene a la cabeza donde pudiera haber una sucursal.
—No tengo idea, pero en el trayecto a la ciudad aparecerá alguna por el camino.
Minutos más tarde ambos iban directo al centro de Atenas, según habían visto en el display al frente del transporte ocupando asientos contiguos. Deathmask le narró que le habían hecho un pago final en su trabajo, básicamente le dijo que fue despedido y necesitaba cambiar un cheque por efectivo para poder decidir con calma que haría después. El dragón estaba sorprendido por el enorme poder e influencia de la diosa, el antiguo santo de cáncer no tenía idea de los hechos reales ocurridos antes de encontrarlo frente a la parada, sus memorias eran totalmente distintas, tal y como ella había prometido.
—Me citaron aquí para dejarme sin empleo —decía molesto echando la cabeza para atrás.
—Es terrible cuando suceden esas cosas —Shiryu no estaba muy seguro de sus palabras tratando de sonar empático ya que jamás había sido despedido de ningún sitio—. Que todo sea tan repentino debe ser un dolor de cabeza.
—Bueno, es difícil que lo entiendas ya que aún eres muy joven, pero créeme que es una patada en el trasero. Ojalá hubiera protestado a voces, pero no puedo quejarme ya que no me fue mal.
—Ya veo, ¿qué harás luego de tu parada en el banco?
—Tengo planes amigo, tengo planes —confirmó Deathmask sonando lo más casual del mundo, sin embargo esas palabras resonaron dentro de Shiryu activando una alerta en su interior—. Tengo planeado volver a casa por unos días.
—¿A tu casa?
—Si, apenas salga del banco debo buscar una agencia de viajes para cotizar unos billetes de avión.
—¿Tu hogar está muy lejos de aquí? —preguntó Shiryu con creciente interés.
—Cruzando el mar —finalizo estirándose un poco antes de que los dos bajaran en el mismo sitio mientras el joven dragón se debatía entre fingir no tener ocupaciones a fin de acompañarlo durante todo ese día, o bien, en volver a la casa de Atena olvidándose del asunto.
El problema radicaba en que, si lo dejaba marchar, se quedaría con la curiosidad acerca de lo que maquilaba en su cabeza mientras estaba sentado frente a los jardines en el chalet de Saori. También estaban las enigmáticas palabras dichas en el trayecto al centro: "tengo planes", aunque existía la posibilidad de que esos planes no fueran más que el volver a casa iniciando el camino que Saori metió en su cabeza. Ambos escenarios le parecían inofensivos, no obstante el sentimiento de desconfianza aún rondaba en su pensamiento. ¿Debería ir a casa con él de forma casual solo para cerciorarse?
—¿Te molesta si te acompaño? —preguntó Shiryu normal como en cualquier otra situación similar a las visitas que hacía a sus colegas— Tengo el día disponible porque mis amigos cancelaron los planes para hoy —dijo sin más encogiéndose de hombros.
—¿De verdad? —por la mirada que Deathmask le dirigió se notaba que no tenía dudas acerca de su joven colega— ¿Tampoco te espera tu amiga Shunrei?
—Tengo programado mi regreso a China dentro de una semana —mintió nuevamente.
—Bien, si no tienes otra cosa que hacer, creo que me vendría bien algo de compañía.
Shiryu tomó asiento en la banca de piedra que rodeaba un árbol justo afuera del banco esperando al colega que entró a cambiar un cheque. Hasta el momento, Deathmask se veía como cualquier individuo que acababa de perder su empleo recibiendo una gran bonificación como pago final y estuviera ansioso por gastarla. Según se sabía, en las audiencias anteriores, los antiguos caballeros dorados salían de la casa de Saori sintiéndose desorientados por un largo rato antes de iniciar su camino sin mayor problema, sin embargo a Deathmask se le veía bastante bien y su aparente buen humor era un indicador positivo.
El joven dragón estaba afuera perdido en sus pensamientos sin prestar atención a la gente que iba y venía pasándole por un lado. Debatiéndose entre seguir al ex santo de cáncer o no, pensando que podría argumentar para convencerle de acompañarlo a su casa si fuese necesario. Aunque, por otro lado, quizás nada de eso fuera indispensable y era mejor despedirse para volver al chalet y programar su viaje a casa sin darle más importancia a los planes del que fuera su feroz enemigo.
—Todo dependerá del cómo se desarrollen los hechos durante este día —pensó un poco más calmado lanzando un largo suspiro.
—Deja de pensar muchacho —Deathmask salió del edificio sonriendo ampliamente—. Vamos, te invito el almuerzo.
—No te molestes.
—Deja a un lado la modestia, ¡andando! —sin esperar una respuesta le indico que lo siguiera por las abarrotadas avenidas de la ciudad.
Ambos terminaron en medio de una zona comercial ubicada en la calle peatonal más concurrida del centro, los establecimientos alrededor eran tiendas de ropa en su mayoría así como librerías de renombre y otros restaurantes lujosos. Shiryu no sabía qué pensar al observar al hombre frente a él analizando los escaparates de las tiendas sobre la calle. Era orgulloso y pretencioso, así que supuso que, obviamente, no iría vestido con cualquier prenda, pareciera que la ropa costosa era de su agrado.
—Dame un momento —le dijo invitándolo a entrar en la tienda que llamó su atención.
Nuevamente Shiryu tomó asiento en alguna de las cómodas butacas de la elegante tienda mientras su acompañante elegía tres o cuatro prendas llevándoselas al probador más cercano. El dragón lo observaba sin saber qué decir, ya que no esperaba ver al que fuera su feroz enemigo adquiriendo piezas de ropa costosas y de buen gusto pues habría asegurado que la ropa más informal, el calzado de cargo y los estoperoles eran de su preferencia ya que no daba la pinta de ser un hombre "bien" vestido.
Apenas salieron entraron en un concurrido restaurante ubicado a un lado de ese establecimiento.
—Creía que la ropa más estilo "rocker" era de tu gusto.
—Lo era cuando tenía tu edad —respondió sin más lanzando una risita honesta—, pero Afrodita me criticó incansablemente con el paso de los años, decía que ya era momento de usar prendas más elegantes y de mejor calidad. Todo el tiempo peleábamos por eso hasta que, decidí acceder.
—¿Perdiste un encuentro con Afrodita por un tema así? —Shiryu degustaba el rico almuerzo compartiendo una charla casual, y fuera de los estándares, de las breves pláticas que había sostenido con él en el pasado; aquellas solo fueron un intercambio de declaraciones de guerra tanto en los cinco picos como en el cuarto templo del Santuario. El escucharlo hablar del que fuera su mejor amigo le parecía enternecedor, hasta cierto punto.
A lo largo de la plática el dragón confirmó que los recuerdos en la cabeza de Deathmask eran radicalmente distintos a los que podría tener un santo dorado. En su mente, él había sido un joven que había vivido varios años en Grecia pasando sus días en medio de estudios académicos y compartiendo su tiempo con otros once jóvenes en estancias de "intercambio"; como si los guerreros de élite hubiesen sido cualquier grupo de chicos en sus años de escuela. Aunque sin mencionar exactamente a qué edad había llegado a Grecia.
Así que esas eran las memorias que la diosa adaptaba en sus mentes, pensó el dragón impresionado. Deathmask, a simple vista, se le veía una persona más ecuánime y alegre ya que los tiempos vividos durante los años de terror en el Santuario, el infierno que mencionó haber vivido en su entrenamiento y todos los crímenes que cometió se borraron de su memoria para siempre.
—¿Irás a casa a visitar a tu familia?
—No exactamente, no tengo familia —respondió tranquilamente llevándose a los labios el tarro de cerveza dejado por el mesero unos segundos atrás—. Debo atender un asunto urgente que lleva mucho tiempo en pausa.
—¿Asunto pendiente? —decía Shiryu tratando de parecer casual mientras ocultaba su creciente curiosidad— ¿Algún tema de trabajo o de escuela?
—No, algo distinto. Una deuda que hay que saldar.
—Entiendo… —durante unos breves instantes, a Shiryu le dio la impresión de que la mirada de Deathmask volvía a ser la de antes, sus ojos se tornaron fríos y calculadores solo por unos breves segundos para luego volverse una mirada más cándida aunque no totalmente bondadosa— Imagino que querrás marcharte enseguida —aquellos ojos habían helado la sangre del dragón sin poder sacarse la impresión durante unos minutos.
—Si, pensaba hacer el viaje en ferry pero serían demasiadas horas rodeando el sur de Grecia tan solo para llegar al mar Adriático.
—¿Exactamente a qué ciudad te diriges?
—A la isla de Sicilia, al sur de Italia. Ahí viví varios años antes de trasladarme a este país para estudiar.
—No conozco el sitio que mencionas —comenzó a decir encaminando la charla a donde quería—, me gustaría saber más. Conocer algo de la historia de tu ciudad.
Sorprendentemente, Deathmask no le brindó mucha información al respecto ya que no había visitado su hogar desde que salió de ahí como para tener recuerdos frescos o concisos al respecto, pues seguramente edificios y calles habrían cambiado para esas fechas. Para él era una experiencia nueva prácticamente así como lo era para Shiryu.
—¿Y cómo es que recuerdas con quién debes saldar esa deuda que mencionas? —preguntó Shiryu sonando casual —Como saber si esa persona aún vive ahí ¿Harás una llamada para confirmar?
—Esa es una excelente cuestión. Ahora mismo no te puedo dar esa información, pero lo sabré apenas llegue a mi destino. Si a quien busco ya no vive ahí, me olvidaré del asunto y consideraré quedarme o bien volveré a esta ciudad.
—Entiendo… —eso lo confirmaba.
Aquel hombre planeaba hacer algo horrible, se dijo el dragón pensativo comenzando a sacar conjeturas. Solo tenía ese presentimiento, sin embargo siempre había confiado en sus instintos así que no dudó de su juicio en ningún momento a partir de ese instante.
En cuanto salieron del restaurante fueron en búsqueda de una agencia de viajes donde conseguir vuelos económicos. Encontraron las oficinas de un sitio que promocionaba paquetes turísticos, viajes en crucero y vuelos con grandes descuentos en amplios carteles pegados por todas las grandes ventanas de la fachada. Así ambos hombres entraron siendo Deathmask el más interesado en solicitar información pues, apenas cruzaron la puerta, el joven fue directo al primer escritorio disponible siendo atendido amablemente por un ejecutivo que respondía sus preguntas puntualmente.
—En esta temporada los vuelos llegan a la ciudad de Catania, Palermo y Trapani. Si viaja en los próximos días el costo será muy bajo.
—Me dirijo a Palermo—se dijo resuelto mientras Shiryu, que estaba sentado a su lado, observaba el mapa con curiosidad pues no tenía idea de donde estaba ubicado el sitio al que cáncer deseaba ir—. Necesito reservar el vuelo cuanto antes.
—Hay asientos disponibles para Usted y su acompañante en el último vuelo de hoy. Despega a las diez de la noche y es un trayecto de dos horas aproximadamente.
—¿Hoy? —pensó Shiryu alarmado pues, era el momento de decidir si seguiría a Deathmask hasta su destino o dejarlo por la paz marchándose a casa. Solo disponía de milésimas de segundo y el momento de responder era ese instante— ¿Te molestaría si te acompaño solo para conocer tu ciudad de origen? —dijo persuasivo mientras el santo dorado le dedicaba una mirada de extrañeza.
—¿No te esperan en casa o no tendrás problemas por darte a la fuga así sin más? —pregunto Deathmask sin comprender la repentina disposición de Shiryu quien, por lo general, era reservado y gustaba de la vida hogareña.
—Como te comenté, mi viaje a China está programado para otra fecha, iría contigo solo por un par de días para conocer un sitio diferente. Hoy es miércoles, yo creo que podría volver el viernes sin mayores inconvenientes —sin permitir objeciones buscó su billetera para entregar su parte del recorrido.
Deathmask lo observó sin entender, no obstante se le veía claramente animado sin embargo, la presencia del chico podría arruinar sus planes, se dijo con preocupación. Aunque, no era necesario que le comunicara lo que pensaba hacer llegando a Palermo, de hecho, podría usar al chico como excusa para dejar la ciudad aquella cuanto antes en caso de complicaciones. Tal vez no era una mala idea que fuera con él después de todo, aunque de ninguna forma pretendía involucrarlo en sus asuntos, pero ya que estaba ahí le buscaría alguna utilidad.
—Bien, si no tendrás problemas por ausentarte un par de días, me vendrá bien tu compañía. Quizás pudieras ayudarme con algo —respondió cambiando un poco su semblante por uno menos tenso—. Guarda tu dinero, el viaje corre por mi cuenta.
—¿De verdad?
No solo pago por el viaje pues añadió una habitación de hotel grande con camas gemelas. Se quedarían un total de tres noches para regresar a Atenas el sábado temprano. Shiryu quedó sorprendido al escuchar como Deathmask realizaba todos los arreglos necesarios por una simple estancia ya que, antes de reservar este revisó en un mapa que el empleado le mostro el hotel en el que se hospedarían prestando especial atención a la ubicación más que en las comodidades. Estaba planeando alguna estrategia, se dijo el dragón tratando de observar el mapa también sin saber qué sitio era el objetivo de cáncer.
—Si todo sale bien —le dijo sonriendo apenas salieron del lugar—, es probable que no me quede en esa ciudad. No tengo muchos recuerdos de Palermo, solo sé que tiene una playa muy linda y me gustaría buscarme un sitio cerca del mar en otra ciudad de Italia o bien aquí en Grecia.
—¿Te agradaría vivir cerca de la playa?
—Si. Me gusta mucho la vista al mar —ambos se detuvieron en un mirador observando el puerto del Pireo en la lejanía— De hecho, los deportes acuáticos siempre han sido una de mis aficiones.
—¿Actividades como el surf o el buceo?
—Si así es. En más de una ocasión, Afrodita, Shura y yo, nos escapamos los fines de semana a las playas de Atica y pasábamos todo un día en el mar —era increíble que eso lo tuvieran en común ya que Shiryu también era aficionado a las actividades acuáticas.
En Cinco Picos, donde estaba su hogar, había unas cascadas muy altas que siempre visitaba cuando iba a casa. Le agradaba pasar horas y horas meditando al pie de estas sintiendo el frescor del agua fría sobre su espalda y cabeza. No solo había sido su lugar de entrenamiento sino el sitio que más le gustaba de la región donde vivía. Cuando él y Shunrei llegaban a salir de su pueblito para visitar las costas más cercanas lo pasaban increíblemente bien.
—¿Cómo era tu vida en la que fuera tu casa? —preguntó el jovencito de pronto observando al antiguo santo dorado fijamente.
—No quisiera hablar de eso por ahora —respondió Deathmask cortante aunque educado—. Busquemos en qué entretenernos un par de horas antes de trasladarnos al aeropuerto.
Caminaron por un rato en las zonas comerciales deteniéndose ocasionalmente para que Deathmask fumara un poco o bien, para que Shiryu bebiera un poco de té en algún sitio que lo ofreciera. No hablaron gran cosa en el camino, salvo los momentos en los que cáncer mencionaba al que aún era el caballero de Piscis expresándose muy bien de él. A veces Shura salía en la conversación tornando amena la charla, pues al dragón le divertía escuchar esas anécdotas o mentiras felices como su interlocutor las había nombrado, tratando de ignorar el hecho de que, seguramente, el santo de capricornio no hubiera sido tan buen amigo de los otros dos.
En las batallas que compartió con él, siempre se mostró como un caballero correcto y firme observador de la justicia de Atena. Mientras que, tanto Cáncer como Piscis, eran más bien seguidores de la corrupción y ambiciones del Patriarca. Sin embargo, se guardaba sus impresiones pues, lo que él escuchaba ahora eran recuerdos alterados por designio de los dioses y no estaba permitido tener otras opiniones al respecto.
Sin añadir nada más a la conversación, ambos se dirigieron al aeropuerto pues su vuelo saldría en tres horas.
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Palermo, Sicilia
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La ciudad de Palermo, ubicada al norte de Sicilia, los recibió con un clima que casi llegaba a los 30 grados apenas salieron del aeropuerto para dirigirse a buscar el transporte que los llevaría al centro de la ciudad. A pesar de ser muy tarde, el calor se sentía abrasador esperando que, conforme transcurriera la noche, la temperatura descendiera un poco. Para fortuna del joven dragón, Deathmask aún tenía buen dominio del idioma local lo cual les facilitó conseguir un taxi ya que este era quien se entendía con el chofer. El pequeño auto se desplazaba con rapidez por las calles de la ciudad sin llegar a ninguna parte luego de más de quince minutos, según observó el dragón en su reloj de pulsera, ¿hasta donde irían? Unos diez minutos más tarde salieron a una larga avenida que parecía ser aledaña a la costa ya que al fondo no se veía más que un manto negro.
Shiryu iba de brazos cruzados en el automóvil y en silencio tan solo a la espera de algún anuncio o novedad que le confirmara a donde se dirigían.
—Hemos llegado —anunció cáncer finalmente luego de casi cuarenta minutos de viaje.
Para esos momentos ambos estaban verdaderamente agotados luego del largo día. Sin demoras hicieron el registro en el hotel yendo directo a la cama sin prestar atención a nada más a su alrededor. Esa noche Shiryu noto como su acompañante todavía se agitaba en sueños, aún más que antes de llegar a la casa de la diosa aferrándose a la almohada lo más que podía; dejando al joven extrañado ante ese evento ya que, consideraba que lo que Saori hizo por él debió haberle extraído todos sus malos recuerdos. Pero, al parecer, había algo dentro del ex santo de cáncer que se negaba a ser removido.
Tratando de no prestar atención, el joven de cabellos negros concilio el sueño rápidamente.
El hotel estaba en medio de una amplia plaza turística ubicada a unos cuantos metros del puerto, bastaba con recorrer la calle principal para poder ver el mar con todo su esplendor. Por la mañana el clima estaba muy agradable y luego del abundante desayuno salieron a las calles, así el joven dragón pudo apreciar que el hotel no atraía los ojos curiosos de nadie, su fachada color claro se veía exactamente igual a los edificios aledaños y el pequeño indicador de que era un Hotel colgaba de la puerta; cualquier turista que pasara por ahí no podría apreciar el letrero salvo que prestara mucha atención a la entrada del establecimiento.
Deathmask llevaba en la mano algo que Shiryu había visto mientras este se encontraba sentado frente a los jardines en la casa de la diosa. Se trataba de una tarjeta de presentación, rectangular, pequeña y amarillenta. Este suponía que el otro pretendía buscar la dirección que aparecía en esa tarjeta estando tentado a preguntar.
—¿Buscamos un sitio en particular?
—Si, esa es mi meta —respondió cortante andando con pasos rápidos por la avenida aledaña al malecón—. Este sitio luce tan cambiado que no estoy seguro si daremos con el lugar —dijo molesto colocándose un par de gafas de sol redondas.
—Espero que si —el calor comenzaba a incrementarse pese a no ser mediodía siquiera pues, sobre la ciudad, no se veía ni una sola nube tan solo un vasto manto celeste echando de menos el clima de su hogar.
Caminaron por un lapso de unos quince minutos mientras Deathmask preguntaba a los oficiales de policía por una u otra calle recibiendo indicaciones que los llevaron hasta el puerto del ferry marítimo el cual dejaron atrás conforme se dirigían hacía otra zona de la ciudad. Shiryu observaba a su compañero yendo unos cuantos pasos detrás de él, su andar era rápido y decidido no teniendo tiempo para contemplar nada a su alrededor; le intrigaba a donde pretendía llevarlo puesto que no había respondido la pregunta: ¿a dónde se dirigían? Solo lo evadía tajante.
Deathmask no estaba seguro si la persona a la que buscaba aún vivía en el lugar indicado en la tarjeta de presentación, solo sabía que necesitaba encontrarlo cuanto antes para tener una plática extensa con él y cobrarse lo que esa persona le debía. Nada le importaba más que dar con el sitio marcado con la cruz en su mente, ni el bochornoso clima ni el hermoso mar que se veía a su derecha extendido hasta donde la vista alcanzara.
—¿Por qué no buscamos otro modo de llegar más rápido? —sugirió su acompañante antes de girar a la derecha internándose en una serie de callejuelas estrechas, viejas y casi desoladas.
—Debemos estar cerca —respondió cáncer analizando la zona en la que estaban.
Esa área del puerto estaba tal y como la tenía en su cabeza, el conjunto de calles no había cambiado en absoluto, solo necesitaba llegar a la que estaba al final, unas diez cuadras más allá. Ignorando las sugerencias de su acompañante, fueron con paso rápido por la avenida de dos vías con sus comercios a un lado y al otro sorteando automóviles y turistas. Deathmask se sentía emocionado por esa cacería que realizaba sin que Shiryu lo supiera, no deseaba revelarle aún el verdadero motivo del por qué estaban ahí hasta que fuese necesario.
Finalmente llegaron a la décima calle perpendicular a la avenida. De hecho era la última ya que después de esa se dejó ver un barranco de curvas prolongadas que daba al mar. La calle en cuestión era empedrada aunque en un grave estado de deterioro, ambos la recorrieron con paso más lento pues ningún automóvil cruzó por ahí en los siguientes minutos ni se aparecieron los habitantes de los edificio aledaños, todo estaba extrañamente silencioso.
—Pareciera que no vive nadie en los alrededores —pensó Shiryu intrigado observando a ambos lados de la calle encontrando ventanas y puertas cerradas, ni un solo auto estacionado ni basura en las banquetas—, que extraño…
Finalmente se dejó ver lo que parecía ser un edificio comercial, podría ser un hotel con restaurante ya que desde lejos se apreciaban unas sombrillas y mesas dispuestas en la amplia terraza ubicada a la derecha y bardeada con una reja de piedra de diseño elegante que permitía ver la hermosa costa gozando del almuerzo. Al llegar a la escalera que llevaba a la entrada principal, Shiryu observó la majestuosidad de una montaña no muy alta frente a ambos ubicada más allá sobre la isla. La fachada de aquel lugar dejaba ver el inminente paso del tiempo ya que, al parecer, los dueños no se habían tomado la molestia en remodelarla.
No encontraron muchos comensales dentro del restaurante localizado en la planta baja del edificio cuadrado y alto, no obstante el interior parecía tener su decoración original en tonos dorados y borgoña en perfecto estado de conservación. La anfitriona se acercó a preguntar algo mientras que Deathmask respondía mecánicamente sin mirarla, sus ojos recorrían todo el lugar como si estuviera reencontrandose con algo que estuviera olvidado en su mente, así mismo analizó con detalle el salón donde estaban las mesas.
—Quiero la mesa que está ubicada allá —le solicitó neutral a la anfitriona quien los condujo de inmediato por entre las mesas vacías.
Al estar sentados Shiryu no pudo apartar la mirada de su entorno, en especial, de los decorados que colgaban de las paredes: eran máscaras de diversos tipos. Algunas parecían ser procedentes de los carnavales de Venecia mientras que otras provenían de otras regiones. El joven miraba estupefacto aquel espectáculo macabro, pues ahora sabía de dónde había obtenido Deathmask la idea de colocar rostros por todo el templo de cáncer.
Las máscaras lo tenían hipnotizado con sus formas, texturas y plumas multicolor, sus rostros eran una gama de expresiones pues unas se mostraban serias, otras parecían llorar, algunas más tenían muecas grotescas dibujadas en sus facciones. Todas las paredes parecían estar cubiertas con esos siniestros objetos volviendo aquella escena francamente perturbante. Al observar el ángulo formado en la esquina donde estaban sentados, notó la presencia de una cámara de seguridad seguida de una bocina cuadrada desde donde sonaba una música lenta y melancólica.
—De pronto me siento en la sala principal del cuarto templo… No hay duda de que él usó este sitio como inspiración, solo que estos objetos inanimados no se comparan con los que colgaban en la casa de cáncer —se dijo perturbado.
Dejando la decoración a un lado, posó su mirada sobre su acompañante quien tenía un semblante grave y una mirada siniestra, sus ojos lo estudiaban todo a su alrededor pareciendo más un ave de presa que un cliente ordinario. Esos ojos helaron la sangre de dragón nuevamente, incluso, parecía que su elección de la mesa no fue al azar ya que justo el puesto que ocupaba le permitía una visibilidad total de las personas que entraran o salieran, tanto al salón como a la terraza. Estaba a la caza de alguien, de una persona en particular que parecía no estar en la cercanía.
—¿Vas a decirme que estás buscando o por qué estamos aquí? —pregunto nuevamente ya que, era un hecho, que su acompañante tenía sus malas intenciones a flor de piel.
—Aún no… Espera —respondió susurrando sin bajar la guardia. Un mesero se aproximó mostrando el menú ofreciendo diferentes recomendaciones, sacó una libreta de su mandil para tomar la orden escribiendo con rapidez para luego alejarse—. Te lo diré en un momento más. Relájate y disfruta del almuerzo.
—¿El almuerzo? —dijo sin entender— ¿Me trajiste aquí solo para eso?
—Este lugar está vinculado a mi pasado —confirmó en voz baja—. Casi todas las noches tengo pesadillas —continuó susurrando cruzándose de brazos sobre la mesa observando al joven de soslayo—, creo que ya te habrás dado cuenta que me cuesta mucho conciliar el sueño por las noches por esa misma razón.
—Si, lo sé. ¿Qué clase de pesadillas tienes?
—Veo a personas que no reconozco, todos usan máscaras salidas de un carnaval, como estas atrocidades que cuelgan de las paredes —indicó señalando la más cercana—. Sé que es gente que alguna vez conocí pero me son imposible de identificar, como si fuesen fantasmas. En esas visiones hacen cosas horribles, cometen crímenes y yo presencio todo eso sin poder moverme.
De pronto su mirada se clavó en el vacío quedándose en silencio por unos momentos mientras Shiryu lo observaba gravemente sin añadir nada más.
—En otro sueño recurrente que tengo, me veo en una de las habitaciones de este lugar. Estoy recostado en medio de dos personas, una mujer que, pienso es un familiar, quizás mi madre y otro chico apenas más grande que yo.
—Vaya… no imaginé que te persiguieran esos fantasmas por las noches —Shiryu no sabía qué decir ya que él rara vez recordaba sus sueños, menos tenía pesadillas.
—Si, desde hace años… —el mismo mesero volvió dejando la orden: dos platos grandes con pasta preparada y una jarra de cerveza para Deathmask, así como una soda fría para su acompañante quien le lanzó una mirada de reproche— No puedes beber cerveza, eres menor de edad —indicó autoritario.
—Bien… —replicó molesto— ¿Dime, recuerdas el nombre de tu madre y del otro chico que ves en tus sueños? —inquirió— ¿Logras identificar algún detalle durante esas visiones nocturnas?
—Solo detalles vagos, como su primer nombre pero nada más —respondió cortante apenas llevando a sus labios uno que otro bocado—. De hecho debo entregarle un objeto que tengo conmigo desde hace mucho tiempo.
—¿Ella aún vive? —Shiryu recibió una negativa por respuesta.
No hablaron más mientras que el joven dragón analizaba la información en su cabeza. Hasta el momento, sabía que su acompañante tenía un asunto pendiente que resolver, llevaba consigo una tarjeta de papel que los guió hasta el sitio donde estaban ahora; le escuchó decir que en sueños se veía así mismo en una de las habitaciones de los pisos superiores. Si sus deducciones eran correctas, su asunto pendiente estaba relacionado con alguna persona que viviera ahí. Quizás, una herencia monetaria o el título de propiedad de ese local puesto que, a simple vista, parecía ser un sitio rentable pese a la ubicación y sería lógico que él quisiera reclamar los derechos del lugar. Probablemente su madre fuere la dueña anterior.
Fuera de eso no tenía otras conclusiones aunque el brillo en su mirada no le daba buena espina, era un indicio de que resolvería ese asunto por la fuerza o por las malas.
—¿Tu familia vivía aquí o trabajaban aquí?
—No lo recuerdo —respondió rápidamente—. La persona que supongo era mi madre murió cuando yo tendría unos seis años, así que no sé qué relación tenía ella con este sitio. Solo recuerdo que vivíamos aquí y nada más.
—Imagino que el chico que ves en sueños es tu hermano, ¿es correcto?
—Eso creo, me parece haber tenido un medio hermano aunque no me viene a la mente su nombre —respondió meditabundo.
—¿El aun vive imagino?
—Deja de hacer preguntas molestas chiquillo y mejor enfoca tu atención en tu comida o se enfriará —indicó un poco enfadado señalando la pasta con el tenedor.
En ese momento Deathmask noto que un par de miembros del staff los observaban con interés, parecían intercambiar impresiones entre ambos aunque no eran observaciones sobre si la pasta había quedado deliciosa o no, parecían cuchichear sobre alguna otra cosa. El siciliano los miró con interés mientras estuvieron ahí deseando que su visita llegara a otros oídos. A los oídos de la persona a la que buscaba.
—Iremos al cementerio saliendo de aquí —anunció de pronto.
—¿Al cementerio?
—Si, tengo que devolver algo como te dije.
—De acuerdo —quería hacer más preguntas pero este se había molestado con el último y breve interrogatorio sintiendo que si lanzaba otra ola de cuestionamientos, Deathmask terminaría por no revelarle otro detalle más sobre su pasado o las auténticas razones de ese viaje.
Salieron del lugar tras pagar los consumos yendo con paso lento a la terraza para encender un cigarrillo sintiendo el sofocante clima apenas cruzaron la puerta. Shiryu se adelanto unos pasos buscando la seguridad de un árbol para cubrirse del quemante sol, al girarse sobre sí mismo, sus ojos recorrieron el establecimiento de arriba abajo desde los dos pisos superiores notando que todas las ventanas estaban cerradas con las cortinas corridas.
En ese instante, noto que unas personas estaban en la entrada observándolos, eran un par de meseros creyendo por un momento que irían a quejarse porque el dinero de la cuenta no estuviera completo o no hubieran dejado propina; pero nada extraordinario sucedió, simplemente estaban en la puerta cuchicheando entre ellos.
—¿Sucedió algo? —pregunto el jovencito intrigado señalando discretamente a los dos meseros.
—No, simplemente camina y olvídate de esos dos. Hay que darnos prisa ya que la temperatura subirá más —respondió Deathmask tajante.
Volvieron sobre sus pasos a las calles que los llevaron hasta allá andando con cierta rapidez. Deathmask había visto lo que necesitaba y provocado la reacción que buscaba en el staff, solo era cuestión de esperar a que las cosas comenzaran a acomodarse, se dijo dibujando una sonrisa maliciosa en sus labios. Incluso el haber respondido a tantas preguntas incómodas hechas por Shiryu era parte del plan, dando los detalles necesarios sin revelar información de más.
Como aquello lo había hecho sentir muy bien, es que accedió a que buscaran un autobús para poder trasladarse hasta el cementerio más grande de la ciudad donde, estaba seguro, estaría sepultada la mujer que se dejaba ver en sus sueños.
No obstante, para no errar el camino pidieron informes a un oficial de policía ya que Deathmask no estaba realmente muy seguro del lugar a donde debía ir. Trato de rememorar diversas referencias que estaban vagamente en su cabeza, para su suerte si había un sitio que coincidiera y ese sería siguiente destino abordando el autobús sugerido por el policía.
—Creo que estás fastidiado por caminar tanto, ¿es correcto? —pregunto molesto.
—Estoy acostumbrado a caminar mucho, pero este clima es insoportable —replicó el joven.
—Me sorprende, Grecia tiene un clima similar o más ardiente que este.
Mientras charlaban sobre ese tema sin importancia, es que Deathmask se percató que uno de los meseros del restaurante iba justo en el mismo transporte que ellos. No se giró sino que, con cuidado, lo analizó por el rabillo del ojo, sonriendo internamente. Las cosas se empezaban a poner interesantes.
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Continuará…
