Primera noche de luna nueva.

Moroha es una niña buena, casi no llora por las noches y siempre quiere estar con Inuyasha le gusta mucho su cabello blanco y también busca tocarle las orejas a Inuyasha, aunque por ser muy pequeña, no controla su fuerza y le aprieta muy duro las orejas a Inuyasha. Lo que provoca dolor en su padre.

- Moroha no me aprietes tanto me duele - Le imploraba Inuyasha, tratando que Moroha soltara sus orejas y cabello.

- Bah, bah - Moroha trataba de hablar repitiendo lo que decía Inuyasha.

- Moroha, es una buena niña - la llamó Kagome, para que soltara a Inuyasha y la niña lo hizo para comer del pecho de su madre.

- Gracias, pero ahora me duelen las orejas - decía Inuyasha sobándose las orejas.

- Perdona que te apriete las orejas, tiene curiosidad de ti - le decía Kagome mientras se retiraba la parte de arriba del traje para que moroha pudiera alimentarse.

- Igual pienso que tiene mucha fuerza, pero no importa mi hija es tan fuerte como su papá, verdad Moroha! - Inuyasha volvió a tomar a Moroha en brazos antes que comenzará a comer y la elevó por sobre su cabeza, gesto que logró hacer que la niña le regale una sonrisa.

- Moroha quiere mucho a papá - le confirmó Kagome para quitarle la bebé a Inuyasha y que se alimentará de ella.

Moroha terminó de comer, y como dice el dicho barriga llena corazón contento, Moroha se durmió, lo que fue la oportunidad perfecta para que Inuyasha y Kagome durmieran también. Junto a su bebé.

Al dia siguiente, Inuyasha estuvo angustiado durante el día, la advertencia de ese tal Riku ante la resurrección de Kirinmaru lo tenía en alerta todos los días, durante el embarazo de Kagome nunca le perdió de su vista, la amenaza que rondaba por la vida de su hija era grande. Con la ayuda de Sesshomaru lograron detener el cometa asiago por el momento pero el cometa volvería.

Inuyasha veía hacia su casa desde el campo que estaba arando, para el cultivo. Veía como Kagome vendía medicina que ella misma produce y siembra en ese campo. Moroha dormía a su lado en la cuna. Por lo que ambas estaban siempre juntas y él siempre las vigilaba. No dejaría que nadie las tocará, no dejaría que nadie les hiciera daño. Inuyasha terminó de arar la tierra, y se acercó a Kagome.

- Ya terminé de trabajar la tierra - le indico Inuyasha

- Gracias por tu ayuda, sabes que me pidieron una medicina. Podrías buscar agua en el río, para bañarnos más tarde?

- Claro, oye Moroha quieres venir conmigo? - le preguntó Inuyasha, al ver que la niña ya estaba despierta dando vueltas en la cuna.

- Bah, bah - fue la respuesta de la bebé

- Creo que eso significa que sí - le dijo Kagome.

Inuyasha amarró a Moroha a su pecho para verla todo el tiempo, además la niña se entretenía con su cabello, tratando de comérselo.

- No se come - le repetía Inuyasha, mientras cargaba el agua.

- Bah - fue la respuesta de Moroha.

Inuyasha solo podía ver a Moroha y ella lo veía a él, en varios viajes logró llenar la bañera donde se bañaran los 3. El atardecer llegó, llenado de naranja el cielo, Kagome logró preparar el baño calentando el agua a una temperatura prudente para los 3, generalmente se bañaban en el río pero como están entrando en el inviernos las aguas están muy frías para bañarse en ella, especialmente para una bebé. Al terminar de bañarse. Entraron a la casa.

- Inuyasha, hoy hay luna nueva - dijo Kagome recordando lo que ocurría esa noche.

- Si… - respondió Inuyasha sin ánimos, durante esa noche no podía protegerlas.

- Tranquilo, estamos juntos en esto - trato de darle ánimos Kagome

Inuyasha visualizó a Moroha en la cuna mirando el techo, y moviendo los brazos y el pecho tratando de alcanzarlo.

La noche llego, e Inuyasha sentía como se producía el cambio, su cabello se tornó negro, sus garras desaparecieron y ya no tenía su olfato. Kagome observaba como Inuyasha se mantenía alerta en la puerta, estaba preocupada por su actitud, Kagome solo volteo a ver a Moroha cuando ella comenzó a llorar por atención.

- Ya, estoy aquí - la cargo Kagome en Brazos.

- Bah - le dijo Moroha, Kagome ya sabía que ese "bah" significaba papá.

- Bueno vamos a animar a papá - le dijo Kagome a Moroha.

Kagome llevó en brazos a Moroha, para que Inuyasha se distrajera un rato. Así que Kagome se sentó al lado de Inuyasha junto a la niña, para que Inuyasha pensara en otra cosa. Inuyasha cambió su vista de la puerta hacia Kagome y Moroha. Moroha comenzó a moverse de entre los brazos de Kagome, como si se sintiera incómoda.

- ¿Qué ocurre? Moroha - le preguntaba Kagome a la niña. Pero ella se movió incómoda en sus brazos.

- Bah, bah - Kagome sabía que eso era papá.

- Está bien papá te va a cargar - le dijo Kagome mientras se la ofrecía a Inuyasha.

- Ven! - Inuyasha extendió sus brazos para tomar a Moroha.

- Bah, bah - comenzó a llorar la niña, fuertemente en los brazos de Inuyasha.

- Pero que tiene? ¿Tiene hambre? - pregunta Inuyasha a Kagome

- No, recién comió, y no es por sueño. Además siempre se calma de jugar con tu cabello y orejas

- Toma Moroha juega con mi cabello - Inuyasha le ofrecía su cabello para que moroha juegue pero ella no lo aceptaba, lo miraba extraño, es como si ella lo viera con miedo, además de eso quería volver con Kagome

- Será que Moroha no te reconoce? - se preguntó Kagome en voz alta.

- Que!? No seas tonta, Moroha es mi hija me ve todos los días como no me reconoce? - le preguntó Inuyasha un poco disgustado de su pregunta.

- Es que para Moroha es la primera vez que te ve como humano - le confirmó Kagome, quitándole a Moroha de los brazos de Inuyasha.

- Moroha, de verdad no me reconoce? - preguntó Inuyasha un poco dolido.

- Bah, bah - la niña solo llamaba a su papá.

- Moroha, él es papá, papá - le confesaba Kagome, mientras le mostraba el rostro de Inuyasha a la niña.

- Bah, bah? - es como si preguntara la niña. Pero aún así no deseaba estar con Inuyasha de cabello negro.

- Creo que no tiene caso, hoy es su primera noche, quizás no debamos forzarla a entender que tú eres su papá - le dijo Kagome, para luego ver el rostro de decepción de Inuyasha

- Inuyasha? - le llamo Kagome.

- Perdón, es que estaba pensando. Mi propia hija no me reconoce con esta apariencia, además de eso no puedo protegerlas, si Kirinmaru ataca… Soy débil con esta apariencia. Comprendo a Moroha por odiar está apariencia, odio estas noches - dijo Inuyasha.

- Pero yo amo también a este Inuyasha - le confesó Kagome

- Que!? - fue la expresión de Inuyasha

- Estas noches, son parte de ti, es una fase de ti mismo. Sin importar en lo que te conviertas, yo siempre te voy a amar… aunque admito que me gustas más como medio demonio - le confesó Kagome

- Kagome…

- Estoy segura que Moroha también te amará cuando aprenda a reconocer esta fase tuya - le dio ánimos Kagome, y acunó a Moroha en sus brazos.

- Lo único que quiero es protegerlas a las dos, que ninguna de las dos pase por alguna angustia, solo quiero que sean felices - confesaba Inuyasha, mientras Moroha lo veía.

- Moroha, te prometo que siempre te protegeré - le confesó Inuyasha a Moroha.

Moroha quien solo se limitaba a ver a Inuyasha, decidió estirar sus brazos para que la tomara, lo cual Inuyasha la recibió en brazos.

- Porque ahora me reconoce? - pregunto Inuyasha

- Por tu voz, siempre le hablas a Moroha, ella reconoció la voz de su papá - le explicó Kagome

- Mi voz?

- Siempre le dices a Moroha que la vas a proteger, ella reconoce esa palabra de ti.

Inuyasha observo a Moroha, y sabía que siempre protegería a esa niña, esa pequeña criatura que amaba más que a su propia vida.