Atrapada, sus ojos azules veían con un ligero toque de desesperación a la chica que la miraba con esa fuerte mirada en busca de una respuesta y que probablemente no iba a descansar hasta sacar la ultima información que la joven peli azul poseía.
—No estamos hablando de nada, ¿verdad Meredy? -Mentir no era lo suyo, pero intentó ocultarlo y más porque se trataba de comentarios que no habían sido verificados o comprobados, solo fue una asociación que su cerebro hizo, una afirmación muy errada.
—De nada en lo absoluto, no seas chismosa y no te metas en conversaciones ajenas. -y Meredy pasó toda la saliva que tenía en la boca, sabía que había logrado hacer que Minerva se enojará al solo ver esa expresión en su rostro y no había absolutamente nada más intimidante que esa mujer sobre la tierra, ni Gray era tan temible.
Minerva Orland, era una chica que no le importaba nada ni nadie, con tal de cumplir sus caprichos era capaz de hacerle daño a cualquier persona y Juvia no estaba en sus afectos, había una sola razón por la que ella no quería a la Loxar y como Meredy era su amiga las odiaba a ambas. Los padres de Minerva tenían millones en sus cuentas, ella era una niña mimada, bastante hermosa que estaba acostumbrada a tener todo lo que quería y en ese instante quería saber el chisme de su profesor y no iba a dejarlas en paz hasta saberlo.
—¡Nadie te pregunto a ti, estúpida! -Le encantaba tratar a sus compañeros como cucharachas, como hormigas bastante pequeñas que no valían nada y que podía aplastar.
—Por favor, Minerva. No queremos pelear. -Juvia trato de calmar los ánimos, Meredy se levantó de su puesto golpeando la mesa frente a ella, asustando a la Loxar que no podía creer lo que veían sus ojos.
—¿Qué dijiste? -la peli rosa tenía un carácter fuerte. No iba a permitir que nadie la tratara mal, mucho menos esa niña rica que solo usaba el cerebro para lastimar a los demás.
—¿Acaso eres sorda? -Juvia pasó toda la saliva que tenía en la boca, no quería que se pelearan, no deseaba involucrar a su amiga en esas situaciones y más por un comentario que salió de su boca.
—Por favor, Meredy. Estamos a punto de graduarnos, no podemos meternos en problemas ahora, menos con ella. -el dinero lo mueve todo y con el caso de la señorita claramente no era la excepción, le pidió que se sentara porque podrían resultar ambas muy mal si Minerva decidís hacerle la vida imposible.
—Minerva, por favor cálmate. -Rogue llegó de repente, le tomó la mano y como si él fuera algún tipo de domador de fieras ella asintió apretando la mano del pelinegro. Fue increíble y más porque el joven en ese instante parecía tener control de la Orland, lo obedeció, pero todo se debía a sus sentimientos por él.
—Escuché claramente cuando dijiste que el profesor Fullbuster iba a ser padre, que había dejado embarazada a una tal Lucy. -una fuerte maldición pasó por su mente y es que le parecía increíble el oído tan desarrollado que tenían sus compañeros y esa vez fue Rogue quien apoyó lo que estaba pasando pues también quería conocer lo que sucedía con Gray.
—No, el profesor no va a ser padre. -trató de desmentirlos, pero sabía que era muy tarde, que no había nada que ella pudiera hacer.
—¿Qué Fullbuster va a ser padre? -con notoria sorpresa Sting se metió en la conversación, Juvia negó sin saber que hacer, ahora no podía hacer nada para hacerlos pensar algo diferente. Sabía que había cometido un grave error, el hablar de temas tan delicados delante de sus compañeros de la universidad había sido un tonto accionar.
—Todo es un malentendido. No es lo que piensan, no está confirmado. De hecho solo es un rumor -y todos ahora estaban tan atentos a la conversación que no podían ocultar su notoria sorpresa, empezando a hablar entre ellos no pusieron atención a la última frase de la Loxar, ni mucho menos a las siguientes donde decía que no era nada confirmado, que era una suposición.
—Por favor no digan nada. -imploró, no quería recibir un nuevo castigo, no cuando había logrado un pequeño avance con su profesor. Ahora sabía que si se enteraba que ella había dicho algo al respecto la iba a odiar para siempre y no deseaba eso. Por un demonio en ese instante era lo que menos quería, deseaba seguir viendo esas sonrisas del pelinegro.
—¿Embarazo? ¿Acaso no es a él a quien se lo meten? -ese comentario hizo que el estómago de la joven se revolviera, los de Sabertooth solían decir esa clase de frases, asquerosos, sexuales, sin filtros.
—Imbecil, se nota que él es el activo, debe ahorcar mientras penetra. -y Juvia tuvo que desviar su mirada a otro lado para que sus ojos no registraran la actuación obscena de uno de sus compañeros.
—De pronto y juega en ambos lados. -opinó Yukino y Juvia mordió su labio inferior tratando de que se acabara ese momento, en serio deseaba que se la tragara la tierra. Meredy observaba a Minerva con su mirada bastante fuerte, si decía algo en contra de Juvia o de ella estaba completamente segura que no tendría contemplaciones y se levantaría a golpear a la mujer en cuestión.
Los teléfonos comenzaron a sonar sin cesar, la clase ni siquiera pudo ser dictada porque todos los presentes hablaban entre ellos sin ponerle cuidado a la profesora y al tema que en ese instante no tenía relevancia y es que escuchar que el profesor que todos creían homosexual tuviera un hijo, no era algo que se presenciara todos los días.
Como la peor pandemia, incontrolable, veloz, devastadora, el chisme se extendió a tal nivel, que estudiantes que no tenían nada que ver con la facultad estaban enterados y en los rincones del campus se escuchaba el nombre de Gray Fullbuster en cada boca, sin discriminar estudiantes o profesores, hasta los empleados de la biblioteca y restaurantes sabían que el profesor iba a ser padre.
Salir a los pasillos de la universidad fue sorprendente, Juvia jamás pensó que un simple rumor tuviera tanta relevancia y es que todos hablaban, susurraban, inventaban cosas que no daban a lugar, como que la había engañado con otra mujer, que no solo ella estaba embarazada y que él tenía hijos sin reconocer.
Ya había terminado su última clase, por lo que deseaba salir corriendo sin encontrarse al profesor, estaba segura que no iba a poder volverlo a ver al rostro sin sentir vergüenza y sentirse totalmente culpable.
—Juv, creaste una tendencia en la universidad. -Meredy ya se encontraba mucho más calmada, tranquila, hacia bromas, pero se encontraba agotando su paciencia con Minerva, solo esperaba que esa idiota no se metiera con ellas por lo que quedaba de semestre y de carrera. No dudaba en que sería capaz de halar sus negros cabellos y lanzarla al piso para darle su merecido.
Guardando las cosas en su casillero trato de apresurarse, debía salir corriendo antes de encontrarse con su sexy profesor, la joven de cabellos azules estrelló su frente suavemente con la puerta, totalmente culpable por lo que estaba sucediendo.
—Ojalá no se entere de que fui yo quien invento eso. Me va a odiar. - susurros se hicieron mucho más fuertes y vio cómo todos sus compañeros se apartaban y hacían un camino mientras miraban fijamente al hombre que pasaba. Un frío le recorrió el cuerpo, era como si un demonio hubiera subido del mismo infierno, su alma abandonó su cuerpo.
—¡Señorita Loxar, a mi oficina! -la joven cerró sus ojos apretándolos con fuerza, sabiendo que estaba perdida, acabada, no había otra razón por la que el pelinegro la citara a su oficina, era obvio que él se había dado cuenta que ella había sido quien inventó o comentó sobre el bebé.
—Mierda. -susurró mientras recibía la bendición por parte de Meredy. La oji verde mordió su labio inferior sintiendo lastima por Juvia, no entendía porque siempre se metía en problemas, pero la peli azul parecía tener un iman para los problemas.
—Cuéntemelo todo cuando te libres de ese demonio, debo ir con Lyon. -habló muy suavecito y se despidió con la mano de su amiga, aunque quería quedarse acompañándola ya tenía un compromiso que debía cumplir.
Sus piernas temblaban, su lento caminar no se atribuía en su totalidad a la herida de su pierna, era porque se sentía como una vaca dirigiéndose al matadero, sin tener algún lugar a donde correr, estaba atrapada. Siguió a su profesor imaginándose lo que iba a pasar, lo peor aparecía en su mente, si contaba con suerte sería una muerte rápida.
No deseaba ir a esa oficina, no quería escuchar a Gray tratándola mal, no quería afrontar las consecuencias por el accionar de personas diferentes a ella. Mordió su labio inferior y entró a la oficina, el silencio reinó por segundos, siendo bastante incómodo. El joven se acomodó en la silla y suspiró profundo disponiéndose a hablar.
—¿No le han enseñado que esta mal inventar rumores sobre las personas? -Juvia mordió su labio inferior, negó con la cabeza, quería profundamente demostrar su inocencia y que Gray le creyera cada palabra.
—¿Es inútil decirle que Juvia no dijo nada? -como un cachorro, bastante desprotegida y con su rostro mostrando total arrepentimiento.
—Anoche usted fue la única que me vio con Lucy. -y era suficiente prueba para demostrar su notoria culpabilidad.
—Juvia le jura que no era su intención, pero Minerva la escuchó hablar y fue la que le contó a toda la universidad. -el muchacho se tomó el puente de la nariz, calmando su enojo, quería estar muy bravo con ella y reprenderla por lo que había pasado, pero verla con su mano y su rostro aún afectada por el golpe que le dio con su auto lo hizo calmar.
—¿Por qué pensó que era el padre del hijo de Lucy?
—¿No lo es? -su esperanza se encendió y subió hasta las nubes, si él no tenía hijos, si Lucy no era su novia podría tener una remota, una muy pequeña, mínima, diminuta e improbable posibilidad de enamorarlo.
—Mi vida personal no le interesa, por tanto no le contaré nada al respecto. -suspiró desairada al saber que Gray no había contestado a su pregunta.
—Solo responda, claro que me interesa saberlo. -lo notó, Juvia estaba interesada en él, pero quisó pensar que su repentino interés de conocer la verdad se atribuía a confirmar el chisme, no a que estuviera profundamente enamorada de su persona.
—¿Sabe lo incómodo que fue aclararle al director que no abandoné a mi supuesta novia embarazada? -Juvia hizo una pequeña reverencia totalmente arrepentida.
—Perdón, Juvia en serio lo siente.
—No acepto sus disculpas. -La estudiante abrió su boca totalmente sorprendida, no pensó que iba a ser tan directo. —No crea que podrá librarse del castigo. -abrió sus ojos azules imaginando de que podía tratarse, otras cinco mil planas o tal vez subir un montaña de rodillas.
—Por favor tenga piedad. Créa que Juvia nunca inventaría algo que pudiera perjudicarlo. -El joven suspiró profundamente.
—En realidad no me interesan sus disculpas, me perjudicó con sus comentarios sin fundamento, no tiene relevancia si fue con malas o buenas intenciones, al final por su culpa estoy en esta incomoda situación.
—No fue mi intención. -Gray la atravesó con la mirada, ella dio pasos hacia atrás algo nerviosa, era de nuevo el profesor Fullbuster, no el hombre agradable que se encontraba con ella en la tienda la noche anterior.
—Ya le mencioné que no me importa, no quiero vivir un ciclo sin fin con usted pidiendo disculpas, en cambio este es su castigo, leerá este libro y me entregará un resumen de dos paginas. -Gray se lo ofreció y ella lo tomó entre sus manos, era lo menos que podía hacer después de todo lo que había sucedido.
—Juvia le jura que no se va a volver a repetir.
—Es lo mínimo que espero de parte de usted. -triste, estiró su labio inferior haciendo pucheros, pensando que él estaba muy enojado y que había perdido la oportunidad de ser su amiga. Respiró profundo, quería devolver el tiempo a la noche en la que estaban juntos.
—Que tenga una feliz tarde y de nuevo, Juvia lo siente mucho.
—¿A dónde cree que va? -Frenó en seco totalmente extrañada por la pregunta de Gray.
—¿Tiene alguna clase en la tarde? -ella negó con su cabeza sin emitir palabra.
—No saldrá de acá hasta que no me entregue el resumen. -era un libro con muchísimas páginas, Juvia dudaba, no, estaba completamente segura que no iba a terminar de leer todo su contenido en esa día y si estaba frente a él no iba a poder buscar el resumen en internet.
—Pero… —Pero nada. -le señaló el sillón y ella se sentó en el cómodo lugar, obediente y miró el título. Leyó la primera página, en ocasiones no entendía a Gray y sus absurdos castigos, pero le encantaba estar en ese lugar, podía verlo, estaban en el mismo espacio de universo.
Gray se dedicó a ver su computador, mientras ella trataba de concentrarse, de leer una frase entera, pero era técnicamente imposible cuando se veía tan hermoso trabajando, tan intelectual leyendo y tecleando.
Por minutos, casi horas estuvieron asi, él concentrado en su trabajo mientras ella leía, desde qué pasó la página diez se dio cuenta que ese libro era perfecto, sospechosamente adecuado para su tesis, subió la mirada a Gray qué posó su mirada en ella para velozmente viajar a la pantalla de su computador.
—¿Quiere algo de tomar? -ella asintió, eran las primeras palabras que pronunciaba después de darle la orden de leer el libro. Se levantó para ir fuera de su oficina, trajo velozmente una botella de agua saborizada.
—Gracias. -Juvia la tomó con su mano que no tenía lastimada, rápidamente Gray la escaneó con su mirada, ya se encontraba mejor, pero aún estaba amoratada, no era algo de lo cual debía preocuparse.
Volvió a sentarse y ella retomó su lectura.
—¿Por qué no me invitaste al baby shower? -La peli azul se asustó por la repentina entrada de su maestra Cana Alberona, una de las amigas de Gray, la única en la universidad, al escuchar sus palabras miró acusadoramente a su estudiante que se encorvó en el sofá, totalmente señalada por él.
—¿Tu también? -Cana entró y se sentó en una de las sillas de la oficina.
—Me ofende que no me hayas contado nada a mi. ¡oh! Hola, señorita Loxar. -saludó naturalmente cuando vio a la estudiante mientras esperaba la respuesta de Gray.
—Lucy – y las orejas de Juvia se agudizaron tratando de escuchar como si de un conejo se tratara lo que iba a decir Gray.
—¿Te acuerdas de Natsu? -ella asintió con su cabeza. —Ha tenido problemas con Lucy, el bebé es de Natsu y habíamos estado algo peleados porque dice que me pongo a favor del Dragneel.
Y la conversación que tuvo con Lucy llegó a su mente, "su papito Igneel" recordó lo que ella misma le había dicho, el padre de Gray se llama Silver no Igneel, se regañó pensando que había sido una estupidez la conclusión a la que había llegado, su corazón se hinchó de felicidad al saber que no era su hijo, que él seguía disponible y que ella podía tener una oportunidad.
—¿Ya terminó señorita? -Juvia negó para volver a su libro. Sabía que esa pregunta se dirigía a ella porque se había detenido para escuchar la conversación.
—¿Entonces Natsu y ella están peleados?
—Es complicado
—¿Vamos a almorzar y me lo cuentas? -Gray estiró su cuello asintiendo. En ese instante el cuerpo de la jovencita sintió celos de la señorita Alberona y es que almorzar con el profesor, deseaba almorzar con él en ese instante como si fuera su amiga, la que le confiaba todos sus secretos y preocupaciones.
—Queda en su casa. -el profesor salió tras Cana, hubiera querido que la llevaran a almorzar con ellos para saber más acerca de Lucy y estar más tiempo al lado del pelinegro, pero él con rapidez volvió a entrar en su oficina sorprendiéndola.
—Me alegro que esté bien. -y se congeló al presenciar el acto que Gray emitió, le despelucó el cabello ligeramente como si fuera una pequeña niña y eso había sido suficiente para flechar el corazón de la muchacha. — Entrégueme el resumen cuando pueda y céntrese en recuperarse, feliz día. – y tomó las llaves de su auto de encima del escritorio. Juvia se derritió en ese instante, lo vio salir para respirar profundamente enamorada. Ese acto la había enamorado por completo, Gray nunca hacía algo sin tener una consecuencia asociada, el libro fue una excusa para comprobar por sus propios medios que no fuera a trabajar y forzara su mano y pierna. Adicionalmente, el libro que le había dado para leer la guiaba a la perfección con su tesis y el estar en el mismo espacio por horas había sido maravilloso.
—Es un papucho. -gritó totalmente convencida de eso.
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En su cama recibió un mensaje de la aplicación, revisó el nombre de usuario, Blue413, claramente no era el nombre real del interesado, como ella que ocultaba su identidad. Abrió sin pensarlo dos veces, necesitaba el dinero.
Me interesa su anuncio, deseo conocerla antes de concretar el trato. Estoy dispuesto a ofrecer 200 mil, pero solo tengo una condición. Quiero que el bebé sea concebido de manera natural.
Casi escupió el jugo que tenía en la boca y que no había logrado tragar. Se había ilusionado profundamente con el monto del dinero expuesto que fue una total desilusión leer lo que siguió después, la propuesta casi descarada donde le estaba proponiendo tener relaciones sexuales a cambio de dinero. Se ofendió ya que sintió esa propuesta como si fuera una prostituta y que vendería su cuerpo por dinero.
—De eso tan bueno no dan tanto. -susurró al conocer que podía ser hasta una trampa, alguien que quería hacerle daño y hacerle cosas horribles o en el menor de los casos una broma.
Juvia: Es risible su proposición, no vendo mi cuerpo por dinero.
Le dio enviar y revisó los demás mensajes, no estaba tan desesperada como para hacerlo bajo esa condición tan severa, con tantos tratamientos y avances científicos, no entendía y tampoco aceptaría acostarse con alguien.
No habían mensajes adicionales a todos los que la habían rechazado por no tener experiencia. Sabía que el tema de ser madre no iba para ningún lado. Estaba a punto de darse por vencida con el tema del bebé, debía ingeniarse otro método para conseguir el dinero.
Blue413: No vende su cuerpo, pero si sus hijos, me parece risible su respuesta.
Y su enojo fue visible a través de sus mejillas que se llenaron de aire. Estaba dispuesta a responderle, pelear con desconocidos por internet era una de sus pasatiempos favoritos cuando tenía algo de tiempo.
Juvia: Está confundido, no vendo hijos, mi cuerpo solo es la casa del bebé por nueve meses, pero solo para los padres decentes, no para los que buscan sexo y engañar a mujeres ingenuas.
Tomó el libro para continuar leyendo, estaba profundamente agradecida con su profesor por haberla casi obligado a leer y ya con eso podría darle una nueva dirección a su tesis, ese hombre era definitivamente perfecto.
Pasó el libro por su nariz, intentando olfatearlo, ese libro le pertenecía y tenía un ligero olor a él, casi imperceptible, pero ahí estaba.
Se sentía terriblemente atraída por Gray, era tan serio, inteligente, inalcanzable, la manera en la que se había preocupado por ella, como con su falsa personalidad fría le había dado una valiosa herramienta para continuar con su trabajo, lo admiraba y demasiado.
Blue413: No discutiré con usted, si no le gusta la opción ya sé que está totalmente descartada en la lista de candidatas.
Se recostó quedando dormida de inmediato.
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El sonido de su celular la asustó y la despertó en seguida, se trataba de una llamada de su cuñada, siempre que veía el nombre de Levy en su pantalla se detenía su corazón, todas las veces hacía una pequeña oración al cielo, esperando que no fuera una terrible noticia, porque debía aceptar que lo peor siempre pasaba por su mente.
Su corazón se detuvo esperando lo peor, eran casi las cinco de la mañana, no parecían ser buenas noticias.
— Hola Levy.
— Juvia … - La voz cortada de Levy le hizo doler su estómago en seguida.
— ¿Qué sucedió? ¿Qué pasó con Gajeel? – Preguntó con su voz pendiendo de un hilo, con su corazón al borde de un paro cardíaco.
— No hay mejora, Juvia.
—Estará bien. -pronunció dándole ánimos a su cuñada, sabiendo que ella misma no se terminaba de creer lo que acaba de decir. —Gracias por mantenerme informada. Mañana visitaré a Gajeel.
—Me prestaron el dinero. -la chica sonrió ilusionada, agradeciendo al cielo, como si un peso se le hubiera quitado de encima, ya no tendría que alquilar su vientre, volvería a su vida normal, solo debían esperar ahora un corazón. Aunque desconfió después de varios segundos, era demasiado dinero y sabía por experiencia propia que no conocían a personas dispuestas a prestarle tanto dinero.
—¿Quién te lo prestó?
—Ellos estuvieron dispuestos a prestarme el dinero.
—¿Quiénes? -No le gustó en lo más mínimo que Levy no le diera una respuesta rápida, sospechó y pensó lo peor. Pasaron tortuosos segundos, pues ella no respondia, sabía que se había metido en problemas y lo descubrió cuando por fin escucho su voz.
—¿Quiénes? -gritó exasperada, casi perdiendo el control.
—Los de tártaros. –su cuerpo dejó de funcionar en ese instante, se puso blanca como un papel al escuchar quienes le habían prestado el dinero, una banda muy peligrosa que prestaba el dinero bajo la modalidad de gota a gota, con un interés que jamás podrían pagar.
—Tienes que devolver el dinero.
—Juvia, no lo haré. Por fin puedo aumentar las probabilidades de que Gajeel sobreviva.
—¿Cuánto es el interés? -No estaba segura de que quisiera conocer la respuesta, los Gota a gota jamás fueron una opción para Juvia, eran personas bastantes temibles y nadie quería estar involucrados con ellos.
—Doce por ciento. – la saliva se atoró en su boca. Juvia negó totalmente asustada, fue una mala decisión, jamás juntarían el monto de los intereses, se volvería una bola de nieve incontrolable que acabaría por matarlas al pasar del tiempo.
—¿Mensual?
—Semanal -y su alma abandonó su cuerpo.
—Devuelve el dinero. ¡No podremos pagar los intereses!
— No me importa, solo quiero que Gajeel viva. Yo me encargaré de todo.
—No, vas a involucrar a mi hermano y a ti en algo de lo que jamás se podrán liberar, devuelve el dinero.
—No lo haré.
—Entonces yo misma lo devolveré. Es una estupidez lo que estás haciendo.
—Pero al menos hago algo para salvar su vida, tú solo te excusas en tus limitaciones y no consigues el dinero que necesitamos, algo hipócrita de tu parte cuando Gajeel se hizo cargo de ti desde que eras muy pequeña. – como una fuerte patada en su vientre, bastantes dolorosas fueron sus palabras, muy hirientes. Juvia tenía dos trabajos, ni tenía vida por estar pendiente de su hermano y las palabras de Levy fueron terribles, simplemente devastadoras, se sentía peor que una inútil.
—Entiendo que estás desesperada, pero no por eso puedes tratarme como quieras, Levy. -La joven colgó el teléfono y Juvia quedó sorprendida, sabía de antemano que ella no era así, Levy era muy dulce y bonita, no la culparía, no haría caso a sus palabras, aunque ahora se sentía terriblemente inservible, sabía que aunque se esforzara al máximo no tendría los resultados que esperaba. No obtenía el dinero que quería.
Sin dudas y muy afectada fue directamente a la aplicación donde había colocado su anuncio, no podía pensarlo más porque si lo hacía se arrepentiría toda la vida y no quería que Gajeel muriera por su corazón o por los de Tártaros.
Juvia a Blue413: Estoy dispuesta a ser la madre de su hijo, perdón por lo que dije. Lo quiero conocer.
Blue413: Usted ya no me interesa como candidata.
Juvia: Puedo tener relaciones sexuales con usted, aunque lo decidiré únicamente cuando lo conozca.
Blue413: Mañana en Island 8 a las 6 pm. Recuerde que yo soy el que da la aprobación, no usted, si no me agrada simplemente le dire que no.
Y se acostó pesadamente en su cama, dejando salir todas las lágrimas que tenía acumuladas, supo entonces que su primera vez no sería especial, que estaba atrapada y que no quería vender su cuerpo, pero si no lo hacía en algún momento la matarían junto con Levy y Gajeel.
Entre más tiempo pasará y lo dudara mucho más dinero deberían, no entendía como Levy había hecho algo tan estúpido, como es que ahora la obligaba con sus acciones a hacer eso, a venderse y quedar embarazada, le aterraba lo que iba a hacer. ¡Diablos! Un escalofrío recorrió su cuerpo al solo pensar que se entregaría a un desconocido, que alguien diferente al que su corazón se sentía enamorado iba a hacer uno con ella.
Su profesor Fullbuster llegó a su mente, ¿Qué pensaría él de esa decisión? Probablemente la odiaría y jamás le volvería a hablar, nunca podría acercarse a él sentimentalmente después de lo que haría. Ella que estaba tan ilusionada en lograr algo con él despertó de su ensoñación, aunque quiso siempre estar con él se dio cuenta que la realidad era cruda, dolorosa y bastante diferente a lo que veía en las historias de princesas. Supo que jamás podría tener una relación con él después de lo que iba a hacer.
Estaba desesperada, desprotegida, al borde de un colapso por estrés. Iba a hacerlo con un desconocido y lloró porque en ese momento era lo único que podía hacer, lo hizo hasta quedarse dormida.
—Perdóname corazón. -susurró bastante desesperanzada.
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—No estoy de acuerdo. -Meredy estaba haciendo todo lo posible porque Juvia cambiara de opinión, estaba en contra de todo eso y más porque sabía que su mejor amiga era Virgen y las intenciones de aquel hombre podían ser otras, lastimarla, abusarla, engañarla y hacer del proceso una experiencia horrible de la que Juvia se arrepentiría toda una vida.
—Ya te dije, lo voy a conocer, si me da una buena espina finalizaría el trato, si no solo me voy de allá.
—Es una mala idea.
—Lo es, pero en este momento es lo único que puedo hacer.
—No vas a ir. -estaba preocupada por su amiga, se imaginaba a un viejo asqueroso totalmente pervertido tocando a su amiga, no, claramente no iba a permitir eso.
—Med, es mi decisión, por favor respétala. -se sentía la peor de las amigas, el haberle sugerido eso. Se sentiría totalmente culpable si algo malo le pasaba.
—Te espero en ese café. -Se dio por vencida, golpear no era entrar y primero debían conocerse. Juvia asintió viendo en dirección donde Meredy iba a estar, alejada en una esquina y la abrazó fuertemente tratando de encontrar el apoyo que necesitaba.
—Escríbeme si necesitas ayuda, si se sobrepasa contigo le pegas en las bolas y sales corriendo. ¿Entiendes? -Ambas sonrieron y caminando se alejó de Meredy, vio hacia el frente y detalló el edificio, dudo unos segundos pero se obligó a dar un paso adelante y entrar en la recepción.
—Buenas tardes.
—Buenas tardes, bienvenida a 8 Island, ¿Tiene alguna reservación? -Juvia asintió.
—Hay una reservación a nombre de Blue. -La mesera revisó la tabla que sostenía en las manos y asintió con la cabeza al encontrar la mesa apartada.
—Por favor sígame. – la muchacha con vestido elegante siguió adelante por los pasillos del restaurante. Juvia con sus piernas temblando caminó hacia su destino, se sentía como un lindo y tierno conejo dirigiéndose al matadero.
Observaba con sus ojos azules el lugar, elegante, demasiado costoso, la decoración era exquisita en aquel restaurante, nunca había pisado tierra tan prohibidas, el solo olor en ese lugar demostraba que era bastante caro y extravagante, no podría pagar ese lugar ni en dos vidas.
Las mesas eran individuales y separadas por espacios con sus respectivas paredes que le brindaban la privacidad que necesitaban. Mordió su labio inferior asustada, bajó la mirada al llegar al lugar designado completamente nerviosa.
—Siga. -Con su mano le señaló la mesa, no se atrevía a subir la mirada, pero después de segundos de darse autovalor identificó que nadie había llegado, por tanto ingresó en la habitación y se sentó en la silla.
—¿Desea tomar algo mientras espera a sus acompañantes?
—Un vaso de agua. Gracias. -Sus ojos azules escanearon el lugar, tapices costosos y de bello diseño, el piso en madera e igualmente la mesa tenía un grabado delicado.
Revisó su reloj, había llegando quince minutos antes de las seis, por lo que era normal que no hubiera llegado la persona que se encontraba esperando.
Sus manos estaban mojadas por el sudor y enteramente frías, los nervios eran evidentes, jugaba con sus dedos y sus uñas. Cada segundo la estaba matando la incertidumbre, solo esperaba que fuera un hombre con el cual pudiera realizar el proceso, pues al menos debía sentir alguna atracción por esa persona para continuar con las condiciones que le establecía.
Revisó su celular verificando que no tuviera ningún mensaje del hombre, quedaban cinco minutos para las seis, respiró, debía calmarse y tranquilizarse, lo peor y más traumático era que él le dijera que no o en su mayor grado que le dijera que si e iniciar con toda esa locura.
A lo lejos escuchó voces que se aproximaban al lugar, su corazón se detuvo y sus ojos se abrieron grandemente al ver de quien se trataba el posible padre de su hijo...
—Profesor Fullbuster...
—Señorita Loxar. -y su corazón se detuvo para permitir que su alma abandonara su cuerpo.
Bien hermosuras, hasta aquí el cap. Responderé sus sexys reviews:
Olivia1415: Holi!!!! Gray tiene que mantener la distancia con Juvia en la universidad, aunque verla sana y salva le dio bastante alegria en ese momento y no se controló. El chisme se armó, pero como no era verdad no le importó desmentirlo, pudo estar con ella en el castigo. Ahora el final, espero que te haya gustado, trataré de actualizar prontamente todos mis fics, te mando un beso y un abrazo, bye.
GruviaSilver: Holi!!! Me encanta que te encante, lo hago con mucho amor, espero que este cap también te haya enamorado, te mando un beso y un abrazo. Bye ¡!
Lymar Vastia: Hi!!! Siiii Gray es un simple humano y Juvi es bastante hermosa, por lo que siempre ha sentido una atracción por ella que está muy mal porque es su estudiante, su corazón le dicto que debía arreglar lo que había dañado, su bici y aunque no tuvo nada que ver con el celu ayudo a su joven estudiante. Besitos, creo que debemos esperar un poco para eso, pero Juvia si quería besarlo en ese momento. Minerva es alguien de cuidado, te mando un beso y un abrazo. Te quiero.
Gracias por sus reviews.
Me despido.
