Un pitido, un continuo y molesto sonido era percibido por sus oídos mientras todo parecía estar totalmente quieto, habían pasado segundos, pero la percepción del tiempo y el espacio habían sido cambiados para ella, podía jurar que estaba viendo su vida pasar por sus ojos. Corta, dolorosa, cruel, bastante hermosa y extrañamente emocionante. Sí, debían tratarse de los últimos momentos de su vida.
Inmóvil, con sus ojos bien abiertos observaba como el cielo se estaba tornando de un color oscuro, ¿Pronto dejarían de percibir la luz? Parpadeó sin pensar en lo absoluto, respiró profundamente mientras sentía como sus músculos estaban entumecidos e inmóviles, la luna ya brillaba junto con las estrellas, el sol se estaba ocultando, ya que no quería ser testigo de lo que estaba sucediendo.
No podía respirar, seguía ahí, mientras las farolas se prendían al unísono, iluminándola, como si la vida fuera una obra de teatro y ella la actiz del momento, la protagonista que tenía un trágico final, mientras el viento susurraba una triste y hermosa canción. Solo esperaba que su acto terminará, ya por lo menos dejaría de ser la receptora de una serie de eventos desafortunados y sería el turno de alguien más, solo podía desearle buena suerte a ese otro que tomaría su lugar.
Los gritos habían cesado al igual que los disparos, sin embargo, el caos y la confusión eran los personajes principales en la plaza. Las personas no se atrevían a moverse, agachadas protegiéndose con sus brazos y piernas y uno que otro objeto se mantenían en su escondite, asustados, bastante intranquilos, no sabían que había sucedido y si ya se había detenido aquel acto de violencia.
El motociclista había emprendido la huida, no podía quedarse para ver el resultado, pues sería atrapado y esa no era una opción, por lo que con gran velocidad se alejó del lugar, lanzando varios improperios al aire por el como presenció los hechos. Enojado, fuera de si.
Su objetivo se encontraba en completo shock, pensó que iba a experimentar un dolor insoportable, que la angustia iba a apoderarse de ella y que iba a romper en llanto mientras sentía como su vida se extinguía, tal vez la adrenalina del momento no la hacía sentir la herida o el dolor, su corazón se encontraba trabajando a toda capacidad tratando de soportar la situación.
Su cerebro no conectaba del todo las ideas, por lo que su instinto le indicó que debía permanecer en el lugar mientras su sentido común volvía a ella y le indicaba cuál era el paso siguiente, todo había sido tan rápido que aún le costaba procesar lo que había sucedido.
Su ropa estaba mojada, por lo que había caído dentro de la fuente, no era tan profunda por lo cual no le cubría la cara en su totalidad y podia respirar acostada. Debía llegar al hospital, pues estaba segura que no le quedaba mucho tiempo, ya que estaba viendo ángeles. Seres de otro planeta que se asemejaban a los dioses. Sus ojos captaban a un individuo con nariz respingada, ojos preciosamente grises, cabello del color de la noche y fuertes músculos.
Era imposible, por eso lo que le mostraban sus ojos pensaba que se atribuía a una alucinación en los últimos momentos de su vida, había alguien mucho más grande que la protegía con su cuerpo. Ya había sentido ese peso encima de ella en otras oportunidades y aunque le costaba respirar no le molestaba que estuviera ahí, porque en sus pensamientos ese hombre la estaba protegiendo y pronto la ayudaría como guía espiritual para llegar al paraíso o tal vez al infierno por decidir acabar con su propia vida. Sí, que mejor que el demonio de hielo para llevarla al inframundo.
Sin embargo, a cambio de lo que Juvia pensaba, no se trataba de un demonio o un arcángel, era un simple humano que no deseaba abrir sus propios ojos, él se encontraba igualmente conmocionado, usando su cuerpo como un escudo protector, ni siquiera había pensado las consecuencias, su cuerpo actuó por mero instinto al escuchar la motocicleta que se acercaba con ferocidad y bastante velocidad a la mujer que había estado buscando durante todo el día, estaba terriblemente afectado y más porque no sabía plenamente si había podido llegar a tiempo.
Sintió como unos brazos se aferraron a él por su espalda delicadamente, abrazándolo. Su cuerpo se encontraba igualmente mojado, debía salir de ese lugar, debia buscar un lugar seguro, era su obligación buscar ayuda.
—¿Ya estoy muerta? -Esa asustada voz le rompió el corazón. Lo aterraba y es que no deseaba verificar el estado de la muchacha, si descubría que una bala la había logrado alcanzar probablemente no sería capaz de soportarlo. Sería catastrófico para sus sentimientos, se sentiría culpable por lo que le quedará de existencia.
Se armó de valor, debían atenderla si estaba herida. Por tanto, se levantó ligeramente para ver su estado, sus mejillas y nariz estaban rojas por el llanto, esos golpes en su rostro le quemaban por dentro, lastimándolo, haciendo añicos sus barreras, la chica estaba en un nivel de tristeza que jamás pensó presenciar en su joven estudiante.
—¿Morí señor ángel? -Volvió a preguntar, la examinó con un dejé de desesperación, su mirada gris a la velocidad de la luz le recorrió el cuerpo, solo quería que se encontrará sana y salva, era lo único que pedía.
—¿Se encuentra bien? -Ella no contestó a su pregunta, al verla a esos hermosos ojos azules notó que la señorita se encontraba notablemente afectada y que estaba muy asustada.
—¿Loxar? ¿Se encuentra bien? -Ella calló, no, no lo estaba, se encontraba tan aterrada que hablar representaba un terrible esfuerzo y Gray se estaba dejando llevar por sus sentimientos de angustia.
—Por favor dígame algo. -le imploró, con su voz sonando algo rota porque claramente la situación lo superaba.
La joven temblando no dijo absolutamente nada, su estado actual no le permitía ser elocuente o pensar que lo que estaba sucediendo era real.
No era él, la persona que acababa de efectuar aquel acto guiado por sus impulsos no era el profesor Fullbuster en sus cinco sentidos, él jamás haría eso, no correspondía a su personalidad, ese que siempre actuaba bajo su sentido común, pensando en todas sus acciones y lo que provocaba cada una de ellas, solo que en ese instante no era importante que ella fuera su estudiante, no tenía la más mínima importancia que fuera menor que él, que con eso la pusiera en peligro, mucho más de lo que ya estaba, simplemente hizo lo que su cuerpo entero le demandaba, besar a la joven mujer que se encontraba en la fuente.
No sabía que hubiera pasado si no la hubiera encontrado, por lo que ese beso demostraba lo que había en su interior, ese parte humana de él que la besó, solo quería sentir que había hecho lo que siempre había querido y todavía tenía la oportunidad de hacerlo.
Juvia Loxar pensaba que seguía muriendo, pues estaba sucediendo lo que siempre quiso, un beso de aquel guapísimo hombre que la hacía temblar al escuchar su voz, se dejó llevar y correspondió a esa inesperada acción. No era un beso suave, era uno de desesperación pura, estaba apretándole fuertemente de las mejillas mientras trataba de comprobar que ella estuviera con vida, que aquello que veía fuera real.
Por su parte la peliazul aún se encontraba un poco fuera de si, pero si le preguntaban algo al respecto, ese contacto había sido una experiencia de otro mundo, de un universo alejado al suyo, lo que le mostraba la vida antes de morir era bastante hermoso. Sin embargo, si estaba con vida, era un lugar bastante concurrido, sería peligroso si se quedaban, ese hombre podría volver y rematarla, Gray debía llevarsela de ahí.
—¡Debo sacarla de aquí señorita! -Tomandola de los brazos la ayudó a ponerse en pie, con sumo cuidado, delicadamente, casi como si se tratará de una porcelana que en cualquier momento se podría romper. Vio como el celular que le había obsequiado a la joven estaba vibrando bajo el agua porque una llamada estaba ingresando, casi podía sentir la desesperación de la otra persona al otro lado de la línea porque no dejaba de marcar, a penas se terminaba la llamada ingresaba otra, se estiró para tomarlo y guardarlo en su bolsillo e Inmediatamente sintió aquel corrientazo recorrer todo su cuerpo desde su brazo, estaba herido, pero debía aguantar si no quería que el estado de Juvia se desequilibrará más de lo que ya estaba.
La ayudó a bajar de la Fuente, ella no tenía sangre por ninguna parte, solo le quedaba agradecer que había llegado Justo a tiempo, que fue mucho más el sentimiento de angustia, pudo respirar aliviado, aunque su corazón no dejaba de latir con ferocidad. Escaneó con sus ojos el lugar, no vio personas con teléfonos en sus manos, pero podían estar siendo captados por las cámaras de vigilancia.
Lo primero que hizo fue proteger la identidad de Juvia, con la capota de su chaqueta le cubrió sus hermosos cabellos azules, la abrazó por la espalda volteándole el rostro hacia él refugiándola en su pecho para que no quedara a la vista de nadie. Él era otra historia, ya estaba metido hasta el fondo, pero eso lo iba a dejar para otro momento.
—¿Están bien? ¿Están heridos? -Todos los curiosos se empezaron a reunir, tratando de descifrar lo que había sucedido. Muchas teorías se pasaban por sus mentes, al ser una chica joven y hermosa pensaban que se atribuía a una venganza, a una escena de celos o que le debía algo a Tártaros.
—Estamos bien. -La arrastró tratando de evitar las preguntas.
—¡La policía viene en camino! -Los ojitos azules de Juvia se abrieron de repente, asustada, totalmente aterrada por el comentario del habitante.
—¡No, la policía no! -La peli azul hizo fuerza para huir, Gray la tomó muy fuerte.
—Tranquila confíe en mi. -le susurró.
—Vamos a ir directamente, no nos quedaremos esa persona puede volver y hacerle daño. -y con esa justificación la guió lejos de la multitud, viendo en todas direcciones buscando a aquel sicario, estaba muy asustado.
—¡La ambulancia ya viene en camino! -Le indicaron.
—Yo me haré cargo. -Gritó, no quería que nadie se entrometiera, debía huir por el bien de todos.
La sentó dentro de su auto, le puso el cinturón y sin dudarlo arrancó alejándose de su lugar, veía por todos los espejos, tenía miedo, se encontraba panaroico, totalmente, no quería que apareciera de repente ese sicario y se la arrebatara, no lo permitiría.
Manejó lo más rápido posible, ya se encontraba a kilómetros del lugar de los hechos, veía a Juvia que se encontraba con su mirada fija en el horizonte, no había mencionado nada, su rostro se encontraba blanco como un papel, estaba respirando por lo que estaba centrado en continuar manteniéndola a salvo, sin embargo, había una idea que le rondaba la mente y lo atormentaba, debía aclararlo, se sintió bastante mal por haber actuado sin que ella estuviera de acuerdo, se regañó a sí mismo porque en ese instante no pidió su permiso para besarla, debía decir algo rápidamente para no confundir la cosas, con la única finalidad de aclarar lo sucedido sin que ella lo odiara y tuviera una idea errónea de él.
—Perdón por lo qué pasó antes, pensé que no se encontraba respirando y por esa razón quise darle algo de aire. -Dijo lo primero que se le vino a la mente, Juvia no le tomó importancia a lo que él acababa de decir, pues a su mente vino la realidad como una bomba nuclear, puso las manos en su boca totalmente desesperada.
—¿Ahora de donde voy a conseguir el dinero? -definitivamente Juvia estaba mucho más endeudada que el día anterior, sin seguro, sin dinero, no sabía cómo pagarle a Meredy, estaba completamente acorralada y ese maldito interés seguía corriendo amenazando con acabar con todo.
—¿Por qué me salvó? -No era una desagradecida, pero por la cláusula del contrato del seguro no podía atentar contra su propia vida, no creía que esa persona a la que le pago fuera a intentar matarla de nuevo sin pedirle más dinero, todo se había salido de su control de nuevo.
—Señorita Loxar, la salvé porque era lo que debía hacer. Lo que una persona normal haría. -Negó con la cabeza, no lo comprendía, Gray Fullbuster la confundía demasiado.
—No entiendo, no logro comprenderlo. Dijo que no iría a mi funeral. ¿Y ahora por que intervinó cuando yo no se lo pedí? -Recordó esas palabras, se arrepentiría por siempre de esa frase que había salido de su boca y que había logrado herir a su estudiante.
—Le dije eso porque detestó ir a funerales. No quería enredarme en sus problemas, señorita, pero, lo hice y ya estoy metido hasta el cuello.
—No debió hacerlo. -Y eso la hizo romper en llanto porque se trataban de monstruos demasiado peligrosos y no quería que nadie saliera lastimado por su culpa, mucho menos el profesor que le atraía demasiado.
—Ya lo hice y no tengo la capacidad de volver al pasado. Señorita Loxar estamos juntos en esto, no está sola. ¿Comprende? -su corazón se hinchó de felicidad, aunque muy en el fondo no quería ilusionarse, no quería que se metiera en sus problemas, pero escuchar eso la hizo relajarse un poco, como él dijo ya no estaba sola.
—¿Desea contarme lo que está sucediendo? ¿Por qué necesita tanto dinero? -Juvia infló sus cachetes, negó con la cabeza cruzándose de brazos algo enojada.
—Esa noche en su apartamento estaba dispuesta a contarle todo, ahora no le dire nada. -Se lo merecía, aunque Gray sabía algo de la historia y debía fingir no conocer nada, Juvia le debía dinero a su madre.
—No la forzaré a contármelo, por favor cuando se sienta preparada puede decírmelo.
—Es mejor que no sepa nada. -De cierta forma la pequeña estudiante quería protegerlo, a él, su carrera, todo, para ella no era Justo que Gray saliera perjudicado por sus problemas.
Juvia vio a su alrededor, ya estaba procesando, se dio cuenta que estaba en la camioneta de su profesor, si no se equivocaba estaban en camino al apartamento del Fullbuster. Bajo su mirada a la mano del profesor y se alteró demasiado por lo que sus ojos habían percibido.
—¡Está sangrando! ¡Lo hirieron! ¡Todo es mi culpa! -Gray vio como la sangre escurría por su mano, se maldijo porque no se había dado cuenta que la sangre estaba saliendo por ahí para ser visible. Gray tomó la mano de Juvia, que había roto en llanto y estaba perdiendo de nuevo el control. Es que Juvia estaba algo calmada y ahora eso como un detonante de nuevo la afectaba.
—Estoy bien, solo es un rasguño. -Detuvo la camioneta porque estaba completamente seguro que Juvia podía en su estado actual abrir la puerta y tirarse para salir huyendo.
—Le dispararon por mi culpa.
—Está bien, no es nada. -Por instinto Juvia se quitó el cinturón y eso mismo hizo con Gray, se acercó al profesor y pasó su mano por debajo de la chaqueta con la intención de verificar su estado. El joven sintió como su corazón comenzaba a latir de manera descomunal, la cercanía de la joven lo estaba logrando poner nervioso, cada contacto de ella le quemaba. Él permitió que le quitara su chaqueta, que le hiciera a un lado su camiseta, se quedó inmóvil mientras la Loxar revisaba su herida.
—La bala salió, gracias Dios. -Susurró, de inmediato, rompió su blusa, descubriendo su vientre, Gray pasó toda la saliva que tenía en la boca al ver ese hermoso vientre plano, debía salir de ahí, tenía miedo de las reacciones en su cuerpo que provocaba esa mujer.
—Agradezco su gesto, pero no puede poner eso en la herida. Va a matarme.
—¡Perdon! -Cayó en cuenta que el agua de la Fuente era de dudosa procedencia, no podía hacer una curación o moriría de una infección, tal vez solo estaba exagerando, pero era mejor prevenir. Por eso, abrió frente a ella la pequeña puerta buscando que podía usar.
—Tómela es nueva. -Juvia asintió tomando la bayetilla para limpiar la sangre, había bastante y no entendía como no había notado antes ese pequeño detalle. Hizo un pequeño torniquete improvisado, debía confesar que no tenía ni la menor idea de que era lo que estaba haciendo y probablemente lo que había hecho no iba a funcionar, pero debía intentar algo, en ese momento era su deber.
Esos ojos grises no dejaban de ver a la joven, después de estar expuesta ante tal peligro solo quería disfrutar de los momentos a su lado, de lo hermosa que se veía intentando arreglar el daño, sabía que no podía dejarla a su suerte, se sentía responsable de lo que había pasado. Su sorpresa fue notable a través de la expresión de su rostro, Juvia desarmó a Gray acercando sus labios próximo a la herida del joven, solo fue un pequeño besito curador de todos los males y eso lo dejó sin defensas, era su forma de agradecer, de desear que se curará, de demostrar que estaba preocupada, Gray inmediatamente le tomó la muñeca para llamar su atención.
—¡Deténgase! -Le advirtió, no sabía cómo las cosas llegaron a ese punto, pero estaba seguro que su cerebro estaba dejando de analizar con cuidado la situación, que mandaría todo al carajo y que cerraría el trato con ella haciéndola suya en esa camioneta en ese camino desolado.
Sus labios estaban peligrosamente cerca, esos inocentes ojos que se encontraban rojos de tanto llorar brillaban, quería demostrarle que ella significaba mucho para él, si seguían compartiendo ese mismo espacio iban a pasar cosas muy peligrosas.
—Creo que me estoy quedando sin aire. -Gray esbozó una sonrisa, relajando sus nervios.
—Buen intento señorita, Loxar. -Aunque él debía aceptar que también deseaba darle aire.
—Voy por el botiquín. -Y huyó porque en ese momento era lo mejor que podía hacer, salió del auto y cerró la puerta tras de si caminando a la parte trasera.
Empezó a contar, uno, dos y volvía a empezar porque había olvidado que seguía. No entendía porque en ese instante era tan difícil calmarse, ya estaba lejos de ella, pero su corazón seguía latiendo con tal fuerza que amenazaba con salirse de su pecho.
Su brazo, debían llegar rápidamente para ser atendido, sacó su celular de la chaqueta y buscó un contacto para marcarle de inmediato, respiró profundamente mientras en su rostro se dibujaba una tonta sonrisa.
—Príncipe Fullbuster … ¿A que debo el honor de tu llamada? -Gray suspiró mientras recostaba su cuerpo en el carro cerciorándose de que Juvia no fuera a escuchar su conversación.
—Estoy herido.
—¿Con que fue esta vez y en donde?
—Bala, creó que es el brazo. La bala salió, me hicieron un intento de torniquete.
—Ya estoy saliendo a tu apartamento con tu tipo de sangre.
—Gracias Wendy.
—En efectivo. -Era alguien de pocas palabras, más joven que él, incluso que Juvia. Era una persona que se había movido en ese mundo desde que era muy pequeña, Gray confiaba demasiado en sus capacidades, era su mejor opción. Todas los trabajadores de su madre eran terriblemente efectivos, por eso no dudó en llamarla para recibir algo de ayuda.
Suspiró hondamente para escribirle a su mejor amigo, le había prometido que lo iba a mantener informado y con tanta conmoción lo había olvidado.
"Juvia esta conmigo, gracias por tu ayuda. Me hirieron en el brazo, pero ella está a salvo".
La peli azul dentro de la camioneta respiró hondamente, estaba completamente segura que ese era el día de su muerte, pero ahora estaba viva, con él, a salvo dentro de su costoso vehículo. No tenía ni idea cual era el propósito de que le otorgaran más días de vida, pero estaba viva y eso en ese momento era lo único que contaba.
Sus ojos azules se desviaron al espejo retrovisor, viéndolo, se angustió un poco al pensar que debían estar en un hospital, podría desangrarse, debían apresurarse. Vio como rápido volvía.
—¡Debemos ir al hospital! -Le indicó, el negó con la cabeza mientras le pasaba el botiquín.
—Nos harán muchas preguntas y señorita, usted no quiere eso, ¿Verdad? -Ella suspiró y negó con un tierno movimiento de su cabeza, mientras destapaba y ponía una gasa haciendo presión en la herida del joven.
—Pero si no va…
—Tranquila ya lo tengo cubierto. Póngase el cinturón vamos a arrancar. - asintió y lo obedeció enseguida, no sabía que tenía en mente, pero en ese momento Gray Fullbuster, el demonio de hielo era su única salida.
—¿Cómo se siente? -No lo dejaba de observar, altamente preocupada.
—Bien, no se inquiete. ¿Usted lo está?
—Gracias a usted estoy viva. -Pronunció, ambos sonrieron levemente. Una vibración fue percibida por sus oídos, Juvia se atrevió a preguntar.
—¿Está vibrando un celular? -Él asintió, le pasó el teléfono que ya lo tenía harto con la vibración en su cuerpo. Juvia abrió los ojos y vio que era Levy que estaba a punto de morir de un infarto.
—Puede hablar con plena tranquilidad. -Afirmó tratando de darle toda la confianza a la peli azul para que contestara esa llamada que lucia urgente.
—Hola Levy, estoy bien. Hoy no voy a morir. -Juvia colgó el teléfono, no quería dar explicaciones, pero Gray quedó totalmente confundido con eso que acaba de decir, sin embargo, prefirió no hacer ningún comentario al respecto.
—Ya vamos llegando. -Ella asintió mientras revisaba la herida y trataba de hacer mucha presión.
—¡Acuéstese en mi pecho! -claramente era para que el vigilante no viera que estaba sangrando, pero no pudo evitar que sus mejillas se sonrojaran en seguida. Se quedó ahí, el profesor olía bien, su cuerpo era cálido, no le puso mucha atención al saludo de buenas noches que Gray emitía, solo esperaba no levantar sospechas porque ambos estaban empapados.
Parqueó el automóvil con mucha destreza cuando le permitieron el paso y rápidamente se bajó de la camioneta.
—¡Sígame! -Ella corrió tratando de alcanzar sus agigantados pasos, los segundos que les tomó subir al ascensor hasta el último piso fueron eternos para Juvia, porque él aún se encontraba herido y no habían hecho nada para que estuviera bien. Ya quería que todo eso terminara y que le dijeran que el profesor no tenía comprometido ningún tejido, hueso o músculo importante.
Al abrirse las puertas del ascensor la estudiante vio a una chica de cabello largo y azul, bonitos ojos, delgado cuerpo, pequeños pechos, una pequeña y hermosa muñequita.
—¡Hola Wendy! -Gray la saludó y aquella joven estiró su cabeza para ver a la chica que se refugiaba y estaba tras él.
—No me dijiste que estabas acompañado.
—Es de confiar.
—Imagino que es la razón por la que te dispararon. -Se sintió horrible el comentario, la hizo sentir muy mal.
—Lo es. -Pronunció sin ganas de ahondar en detalles.
—Lo siento mucho. -Se disculpó mientras un nudo se le atoraba en la garganta, sabía que el profesor estaba herido por ella y se sentía bastante culpable. No quería ser la responsable, pero Juvia era la que había contratado a aquel sicario.
—No te disculpes, linda. Que este hombre haya recibido una bala por ti solo significa que eres la persona más importante en todo el reino. -Gray no dijo nada, porque no podía pelear ante tal argumento aplastante y lleno de verdad.
Al abrir la puerta entraron en el apartamento, la frase dicha con anterioridad fue olvidada pues Juvia quedó impactada con lo hermoso y organizado que era el espacio. Tenía un olor bastante atrayente, ese lugar le parecía el más hermoso de todos, nada comparado con su rentado y demasiado humilde apartamento.
—Señorita, ayúdeme a despejar la mesa. -Juvia despertó de su ensoñación ante la voz de Gray, quitando todo de la mesa del comedor, mientras Wendy se preparaba para hacer su trabajo.
—Revísala a ella. -Una sonrisita picara se formó en los labios de Wendy, él era el que estaba con una herida de bala y aún así le pedía que primero se encargara de Juvia.
—No, tú vas primero. -Sí, Juvia estuvo de acuerdo con la afirmación de la doctora.
—Tú date una ducha y ponte ropa seca.
—No, yo quiero quedarme. Necesito saber que está bien -Podia desmayarse con el procedimiento, distraerla o empezar a llorar. Gray de inmediato entendió y le pidió que se fuera.
—Estaré bien, por favor tome una ducha de agua caliente, al fondo está mi habitación y allí mismo está el baño, tome mi ropa y cambiese, se resfriará si sigue con esa ropa mojada.
—Solo necesito saber que está bien. –Estaban terriblemente preocupados el uno por el otro y a Wendy le pareció adorable, jamás había visto al heredero con esa mirada, nunca había estado en esta situación.
—Está en las mejores manos. -Con su mirada le pidió que se fuera, no muy segura asintió, caminando por donde Gray le había indicado no sin antes regalarle una última mirada, vio como él se acostaba en la mesa y como ella se acercaba a él. Respiró profundo, debía obedecer.
Todo estaba sin una sola partícula de polvo, era un apartamento bastante hermoso. Con cautela ingresó en la habitación del joven, una cama inmensa, ahí debía dormir su profesor, una habitación entera para su ropa, zapatos, abrigos y relojes. Era una casa de ensueño.
Se desnudó en el baño para darse una larga ducha bajo el agua caliente, en la enorme bañera del joven que duró varios minutos. Pensando, meditando en todo lo que había sucedido, aún le parecía tan irreal todo lo que había pasado que podía seguir en un sueño, una teoría pasó por su mente, ¿Y si en realidad sí murió y eso era producto de su subconsciente que seguía en otra dimensión? Negó para sí misma, no era hora de estar pensando en esas cosas debía salir lo más pronto posible para verificar el estado del profesor.
Tomó la esponja, esa que todos los días tocaba la piel del profesor, la pasó por su cuerpo pensando que indirectamente él era el que la estaba tocando. Suspiró y salió secándose, se peinó con el cepillo de él, estaba divirtiéndose al usar las cosas de Gray, debía disfrutar mientras durara, tomó una pantaloneta de fútbol del joven para ponérsela sin usar ropa interior junto una camiseta blanca de béisbol algo grande. Dejó su ropa colgada en el baño y se apresuró a salir para conocer el estado del pelinegro.
Llegó de repente y en completo silencio, no quería molestar, sus ojos cautivados por lo que estaban viendo la hicieron quedarse inmóvil, la imagen del profesor sin su camiseta era una experiencia cósmica, Gray era bastante guapo, se veía sumamente atractivo con solo sus jeans, ese hombre le atraía tanto que todas las células de la Loxar respondían cuando estaban cerca el uno del otro.
Wendy ya había acabado con él, era tan magnifica y buena en lo que hacía que no le costó ningún problema atender la herida del Fullbuster.
—Tranquila, lamentablemente va a sobrevivir. -Gray volteó inmediatamente al escuchar la frase de Wendy, dándose cuenta que ella estaba ahí y su reacción fue similar a la de Juvia cuando lo vio. Su cabello mojado, sus piernas blancas y hermosas, se veía tan sexy con su ropa puesta. Si, no pudo evitar que su mirada viajara a los pechos de la Loxar para apreciar cómo se marcaban aquellos atributos, no traía sostén. Probablemente si Wendy no estuviera ahí ya se hubiera abalanzado sobre ella.
—Gracias muchas gracias. -los ojos de la joven se abrieron por la sorpresa al ver como ella había corrido hasta ella y le había abrazado con fuerza.
—Se lo agradezco.
—No fue nada. Hierba mala nunca muere. -la joven doctora le picó el ojo a Gray y él puso la mano en sus bolsillos asintiendo, no recordaba cuantas veces Wendy lo había ayudado.
—Las dejó solas. -Se fue a su estudio con el fin de darles la privacidad que necesitaban, Juvia vio los restos de sangre en toda la mesa asustándose un poco.
—¡Ven, tú situate aquí! -Juvia obedeció acostándose en el mesón de la cocina, él apartamento del joven era muy grande. Se dispuso a contar donde había sido golpeada, como se sentía. Wendy revisándola se dio cuenta que no había porque preocuparse, aún así se tomó el tiempo necesario para verificar con sus propios ojos que ella por la adrenalina no estuviera sintiendo una herida de bala, que algo pudiera pasársele, pero aparte de los salvajes golpes que Keith le había propiciado, no había nada más.
No podía dejar de observar a la mujer, era muy joven para Gray, pero aún así por los pocos minutos que compartieron juntas pudo percibir que era bastante noble y muy hermosa. Entendía porque el joven se había enamorado de la chica y parecía que ella estaba notablemente preocupada más por él, porque no dejaba de preguntar por todo lo relacionado con Gray.
—Eres una chica fuerte, ahora solo debes descansar. - Le dio unas últimas recomendaciones y empezó a guardar las cosas que había traído.
—¡Hey, Gray, terminamos aquí! -El Fullbuster salió de su estudio y percibió aquellos ojos azules, uno más amoratado que el otro, pero de todos modos preciosos.
—¿Todo bien, señorita? -Juvia asintió y vio como Gray salía del apartamento al escuchar su respuesta, con el fin de hablar con más privacidad con Wendy.
—Hasta luego, gracias por ayudar al profesor.
—Descansa, debes recupérate.
La joven se sentó en el sofá y respiró hondamente cuando vio que la doctora salía, había sido un día muy loco. Gray entró segundos después y la joven se levantó como un resorte del sillón, parándose derecha como si fuera una especie de militar.
—Vaya a mi habitación, descanse mientras levanto todo este desastre y le preparo algo de comer. -Ella negó inmediatamente con su cabeza, no deseaba causar problemas. No quería seguir molestando a Gray después de todo lo que había hecho por ella.
—No, no es necesario. Me iré a casa.
—Hoy no saldrá de aquí, no permitiré que le hagan daño. Esta bajó mi cuidado así que obedezca.
—Pero…
—¿Quiere que se lo diga en coreano? -Juvia sonrió, verla sonreír después de todo lo que habían vivido era relajante.
—Pero al menos déjeme ayudarlo a recoger todo esto, no debe mover su brazo.
—No, por favor vaya a tomar una siesta, entrégueme su celular para que pueda dormir. Cuando la cena esté lista la llamaré para que coma. -Buscó en el bolsillo de su pantaloneta entregándoselo a regañadientes, era su profesor debía obedecerle por el tono en el que le había hablado.
—Gracias -susurró, se encaminó a la habitación de Gray con cuidado, se recostó en la cama, maravillada de que todo eso fuera real, la cama era tan cómoda, la superficie de la cobija era suave, la almohada era tan espectacular que no tardó en dormirse, no había dormido nada, había pasado la noche sin descansar.
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La comida estaba casi lista, estaba tranquilo porque ella estaba en ese lugar y después de todo habían salido bien librados, el resultado pudo haber sido mucho peor. En ese instante era el mejor chef, había hecho un gran platillo para alimentar a su estudiante, aunque le había costado un poco hacerlo con la herida.
Un gritó de la peliazul llamó su atención, pensó lo peor, que ese hombre se había colado en su apartamento sin que se diera cuenta y que iba por Juvia, que iba a cumplir su cometido y la mataría de una vez por todas.
Con su corazón latiendo fuertemente, descontrolado y con mucho miedo, salió corriendo a su habitación, del afán, llegando a su cama no se dio cuenta de que su alfombra estaba ligeramente levantada y gracias a ese pequeño objeto se tropezó cayendo en la cama, encima de ella.
—¿Qué sucede? -Habia sido una caída muy tonta, pero había actuado con toda la rapidez que ameritaba el caso, se trataba de vida o muerte, debia llegar así hubiera tenido un trágico aterrizaje.
—Lo siento, solo fue una pesadilla. No quise asustarlo. -estaba en su cama, con ropa demasiado corta y algo sugerente, se la imaginó en repetidas ocasiones ahí en ese lugar, fantaseó unas tantas como la hacía suya, ahora que la tenía bajo su cuerpo apostaría que no estaba usando ropa interior bajo su pantaloneta de fútbol y eso lo hacía nublar un poco su sentido común.
Pasó la saliva que tenía acumulada en la boca mientras veía como él se aproximaba a su rostro acomodándose sobre su cuerpo. No se movió ni un centímetro, solo lo vio a los ojos, esos que estaban viendo sus pechos a través de la camiseta blanca para luego verla de nuevo como una presa, un pequeño conejito que estaba a su Merced.
No dijo nada, ella tampoco lo quitó de encima, iba a pasar en ese momento sin que ninguno de los dos lo mencionara, por lo que sabía que el trato comenzaba allí. Ahogó un suspiro cuando sintió su mano sobre uno de sus pechos, mordió su labio inferior al sentir su respiración tan cerca. Cerró los ojos al percibir su nariz rozando la de ella preparándose para recibir otro de sus besos.
—Señorita quiero que sea la madre de mi hijo.
Hola hermosuras.
Final de capítulo, Lamento haber tardado tanto, pero como les mencioné en la actualización de Chosen, este capítulo junto a muchos más se me borró y tuve que volver a escribirlo. Como siempre espero que les haya gustado y responderé sus lindos reviews:
Manu: Holi, Juvia es preciosa y bastante valiente por soportar todo lo que le pasa. Con respecto al manga quiero esperar el anime; por mucho tiempo leí él manga de FT y no vi los capítulos finales del anime y no quiero que me pase lo mismo, soy rara lo sé. Lo de Natsu x Erza tuvieron bastantes interacciones al inicio, de hecho cuando Natsu pelea con Jellal en la torre se nota lo preocupado que se encuentra y la rabia que le da que bueno hayan llegado hasta ese punto, pero, para mi, desde mi punto de vista los veo más como hermanos. Y Ultear x Gray no sería una mala pareja, de hecho antes de que conociera a Juvia lo shippeaba con Lucy y con Erza, pero no era muy fuerte el shippeo solo como aww se ven como lindos no? Pero luego que apareció Juvia fue como mi religión, jajajajaja y solo puedo ver el Gruvia, mi cuerpo respira por el gruvia. Vivo por ellos. Gracias por tu review, te mando un beso y un abrazo.
GruviaSilver: Hi ¡! Creo que me quedaron bien demostrados los sentimientos de Juvia en ese cap, quietos que sintieran todo y me alegra que se te acumularan un par de lagrimitas porque es el deber cumplido. Sabes ¿? Lo qué pasa es que soy re dramática y siempre me gusta como el angst y la vaina, entonces Juvia siempre sufre, pero gray también, entonces ahí empatan. Mika es el diablo!! Que mejor que ella para ser la villana de la historia, el sicario puede que si, puede que no. Espero que hayas disfrutado el cap, gracias por tu review me anima mucho en serio. Te mando un besito enorme. Bye.
Lymar Vastia: Holi!!! Me alegra que lloraras en serio, me gusta que sientan el sentimiento con lo Que escribo y lo mal que la está pasando Juvia. Gray solo es una pobre alma confundida, pero tiene un talón de Aquiles. La verdad es que como Mika murio no le conocí su personalidad, me la imaginé en este fic mala y me encanta porque es un buen elemento. Todos los secretos y sus acciones se irán destapando poco a poco, y si llegó a tiempo para salvarla. Gray defiende a su talón a capa y espada, no le importa que sea frente a su madrecilla, le dejó en claro que no debe meterse con su chica. Espero que te haya ido súper en tus exámenes, gracias por tu review. Un besito.
Olivia1415: Helloooo!! Me encanta que lloraras, pero bueno aquí llegue con una nueva actualización que espero que te haya gustado muchísimo. Y si!! Gray llegó a tiempo para recibir el balazo por ella. Te mando un beso y un abrazo súper grande, bye.
Grabaee: Hola!!!!! No sabes como me emociona leer este review, me llega al alma en serio. Deje de escribir durante un largo periodo de tiempo por muchas cosas que pasaron en mi vida, pero volví y descubrí que es algo que me gusta hacer demasiado y vale la pena por personas como tú que disfrutan con lo que subo, y creo que habrán varios caps pa rato o al menos en esta historia y en Chosen one Yin y Yang. Awww gracias por animarte a escribirme, es muy gratificante leer que le gusta mi trabajo a alguien y que aunque no comentaras estuviste ahí, solo me queda agradecerte por leer mis historias y si te animas a dejar muchos más reviews estaré atenta a leerlos. Te mando un beso y un abrazo psicológico bien bien grandote. Byeeee!!
