Hola a todos! Mil gracias por los reviews a LilyMasen, lady ai taisho, matocro, alissa-2012, kairi1196, vale, morena contagiosa y mary021. Me alegra que les haya gustado el inicio de este fic, gracias por sus palabras y apoyo. Y gracias igual por darle fav y/o follow, me hacen feliz feliz :)
Ah y una pequeña aclaración que olvidé hacer en el prólogo: para los fijados, se habrán dado cuenta que tiene rating M, bueno por algo es, en algunos capítulos siguientes lo descubrirán. Sólo hago la advertencia correspondiente, a todos aquellos menores de 18 años se les recomienda no leer este fic (jeje ya sé ¿a quién pretendo Convencer? Yo misma empecé a leer fics M desde los 15).
Ahí les va el capítulo, espero que les guste.
TO BE WITH YOU
By Aurum Black
Capítulo 1
Tráeme a la vida
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Cedric se talló los ojos con cansancio mientras pensaba en lo curiosas que eran las casualidades de la vida. Si es que podía decirse que todo lo que había sucedido aquella noche había sido producto de la casualidad. La palabra 'destino' había rondado por su mente desde que la vio llegar a San Mungo.
Recordaba muy poco del instante siguiente a reconocerla, recordaba que su cerebro había quedado paralizado. Consideró por unos segundos que todo era parte de un mal sueño o de una alucinación, pues después de todo llevaba varias horas pensando en la pelirroja de su pasado. Debía ser un juego de su mente, el cuerpo que se desangraba y perdía la vida frente a él no podía ser el de ella… Pero el momento de confusión se esfumó enseguida, logrando que reaccionara y el sanador dentro de él comenzara a hacer su trabajo. Sus manos se movieron con habilidad revisando las zonas lastimadas y conjurando hechizos reparadores con ayuda de su varita. Cedric perdió consciencia de todo alrededor y se dedicó a sanar aquel cuerpo casi con devoción, no se había percatado que habían empujado la camilla hasta una sala de operación y tampoco se había dado cuenta que varios sanadores se encontraban ayudándole. No supo cuánto tiempo había pasado y perdió la cuenta de todas las zonas que había reconstruido y sanado, se había enfocado en los daños más graves y finalmente había logrado controlar la hemorragia interna de varios órganos vitales, pero para ese entonces ella ya había perdido mucha sangre y su pulso se iba debilitando con cada segundo que pasaba. Sin embargo él no se detuvo en ningún momento y continuó su labor sin importar que los demás sanadores se hubieran detenido, sin hacer caso a todas aquellas voces que le decían que ya estaba todo perdido. Cuando descubrieron la grave lesión cerebral de la chica, sus compañeros se retiraron murmurando cosas que no lograba entender. Con él sólo se quedó una enfermera, no sabía si por admiración o por lástima, pero ella le ayudó a controlar las demás heridas mientras él se había enfocado en la lesión del cerebro, y finalmente tras un grandísimo esfuerzo y lo que le pareció a Cedric una eternidad, lograron salvarla.
Varias horas después, mientras revisaba los signos vitales de esa misma persona, tras recordar brevemente todo lo ocurrido, había llegado a la conclusión de que tal vez los eventos de esa noche sí habían sido cosa del destino. Pues aquella lesión cerebral no habría podido ser curada por cualquier sanador, salvo que tuviera mucha experiencia con ese tipo de traumatismos o en su defecto algún tipo de especialidad en el área. Y Cedric tenía ambas, lo que lo convertía tal vez en el único sanador en todo el hospital capaz de salvar a Ginny. Era una suerte que él hubiera estado esa noche en San Mungo, suerte o más bien destino.
Después de cerciorarse que Ginny se encontraba estable se sentó al lado de su cama. Le habían dado una habitación para ella sola al necesitar extremo reposo y tranquilidad. Ella estaba inconsciente aún y se veía más pálida de lo normal. O por lo menos más pálida de lo que él la recordaba. A pesar de las heridas que apenas estaban cicatrizando y de los moretones que aún se le notaban, Cedric no pudo evitar pensar que era hermosa. Acercó su mano para tocar la de ella, pero al estar a unos pocos centímetros de distancia la retiró. Tenía miedo de que no fuera real y que se esfumara de pronto al intentar tocarla. Y tenía miedo de que su frágil cuerpo tan debilitado fuera a romperse con el más leve roce. Porque a pesar de que estaba estable, aún seguía en estado de riesgo y era por eso que no se había querido separar de ella ni un solo instante, a pesar de que todos le decían que debía descansar un poco. Y aunque el peso del cansancio comenzaba a caer sobre sus hombros, no quería irse de la habitación. Necesitaba saber que ella se encontraba bien, necesitaba verla despertar y cerciorarse que no había secuelas o repercusiones del accidente que había tenido.
Se encontraba ensimismado observándola dormir, cuando alguien tocó a la puerta y entonces se asomó la cabeza de la enfermera que se había quedado con él en la sala de operaciones. Se llama Annia, recordó.
-Sanador Diggory… -comenzó a decir titubeante.
-Cedric – la corrigió él. No sabía las razones por las cuales ella le había ayudado cuando todos los demás se fueron, pero se sentía muy agradecido.
-Están unos señores del ministerio que quieren hablar con usted.
-Háblame de 'tú', me haces sentir viejo –le dijo él haciéndola sonrojar -¿Qué quieren decirme?
-No sé bien, pero tiene que ver con Ginny –dijo señalando con la cabeza hacia la cama –Creo que quieren hablar del accidente.
-¿Y no pueden hablarlo con alguien más?
-No. Quieren al sanador que la atendió - Cedric resopló descontento, pues no quería dejarla sola – Descuide –dijo ella de pronto – Digo, descuida. Yo la cuidaré en lo que vas a verlos –le dijo dedicándole una sonrisa amable.
-Gracias Annia – volteó a mirar a Ginny prometiéndole mentalmente que regresaría pronto y salió de la habitación.
Al llegar a la recepción de la planta baja encontró a dos hombres sentados en la sala de espera.
-Buenas noches, o más bien días –dijo uno de ellos observando el reloj que marcaba media hora después de la medianoche –Venimos del departamento de seguridad mágica.
-Fuimos los responsables de acudir al lugar del accidente.
-¿Y en qué puedo ayudarlos? – preguntó Cedric intentando cortar el palabrerío innecesario.
-El accidente fue un típico choque de auto, pero tuvimos la alarma de que se realizó magia antes de que fuera el impacto. La señorita Weasley logró salvar a los niños que estaban cerca quitándolos del camino, sin embargo todos ellos eran muggles. Necesitamos hablar con ella.
-No se puede, ella está inconsciente –zanjó él –Y cuando despierte aún se encontrará en malas condiciones, por lo que necesita descanso… ¿De qué quieren hablar con ella?
-El interrogatorio de rutina en estos casos, nada muy importante ya que no pasó a mayores, hablaremos con ella cuando se recupere. Sólo una cosa más, ¿Había alcohol en su organismo cuando la trajeron?
-¿Qué? –Preguntó Cedric extrañado –No ¿por qué?
-Exploramos la zona del accidente y no encontramos la causa, así que quedaba la opción de que la señorita manejara en estado de ebriedad.
-Pues no –dijo él tajante a pesar de que no le había hecho ningún análisis de sangre y desconocía si ella había tomado –No había ni un grado de alcohol en su cuerpo.
-Está bien, entonces ya no hay más preguntas. Sólo necesitamos que firme unos papeles.
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Le dolía todo el cuerpo y le costaba respirar. Intentó abrir los ojos pero los sentía demasiado pesados. Sentía que su cabeza iba a explotarle. Pasó saliva soltando un quejido y entonces sintió que alguien la tomaba de la mano. Abrió los ojos con cuidado intentando acostumbrarse a la luz de aquel lugar, intentando recordar dónde estaba y qué le había pasado pero se sentía demasiado cansada.
-No te muevas –dijo la voz de la chica que estaba a su lado
-¿Dónde estoy? –preguntó con la voz entrecortada dándose cuenta que estaba vestida con una bata de hospital.
-En San Mungo, tuviste un accidente –Ginny intentó levantarse pero no tenía fuerza suficiente para hacerlo –Tranquila Ginny, voy a ayudarte, soy Annia –le dijo la chica mientras la hacía sentarse.
-¿Annia? –Preguntó cediendo al reconocerla -¿Qué me pasó?
-Un accidente de coche bastante aparatoso. Toma, te ayudará a descansar –le dijo tendiéndole un vaso con un líquido verdoso que Ginny bebió con dificultad. Después Annia la ayudó a recostarse nuevamente -¿Quieres que le avise a alguien que estás aquí?
-No, por favor no le hables a nadie. Por favor –dijo apretando la mano de Annia con toda la fuerza que tenía.
-Está bien. Te traje tu bolsa y tu celular, lo dejé en la mesita por si cambias de opinión…
-Me duele todo –le dijo Ginny quejándose.
-Es de esperarse –murmuró la chica – Ay Ginny, esta vez de verdad que me espantaste. Gracias a Merlín que se encontraba aquí el nuevo sanador. Si no fuera por él… no quiero ni pensarlo –Ginny cerró sus ojos sintiéndose adormilada a causa de la poción -¿Sabes? Creo que te conoce. Primero pensé que era un sanador muy comprometido con sus pacientes, pero te hablaba por tu nombre y ha estado demasiado pendiente de ti…
-¿Quién? –preguntó Ginny sintiendo cómo se iba durmiendo poco a poco.
-El sanador Diggory.
-¿Diggory? –susurró intentando luchar el sueño que la envolvía. El sanador Diggory... no podía ser él ¿o sí? Debía ser sólo una casualidad.
-Cedric Diggory.
Y entonces le llegaron los recuerdos de golpe. La gala de aurores, el accidente, el dolor, la sangre, una voz llamándola por su nombre entre la niebla: "Vamos Ginny, resiste, quédate conmigo". Y se hundió en la obscuridad de nuevo.
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Después de atender a los hombres del ministerio, Cedric se quedó un poco preocupado. No tanto por el hecho de haberles mentido, sino por la sola idea de que tal vez Ginny hubiera estado ebria y eso hubiera causado su accidente. No, se dijo a sí mismo, la Ginny que conocía no sería capaz de algo tan irresponsable. Pero entonces recordó que la chica que había salvado unas horas antes ya no era la misma que había conocido tres años atrás.
Entró a la habitación donde se encontraba Annia sentada junto a la cama en la que Ginny dormía profundamente.
-¿Todo bien? –preguntó la enfermera
-Sí, sólo el interrogatorio de rutina… ¿Qué tal va ella?
-Despertó hace unos minutos –Cedric abrió los ojos sorprendido –Está bien, aunque muy adolorida y cansada. Le di la poción para que durmiera de nuevo
-Ok –dijo él sentándose junto al otro extremo de la cama.
-Perdón por la indiscreción pero… ¿La conoces? –le preguntó Annia escrutando su rostro.
-Nosotros... Bueno es que... mi mejor amiga es su mejor amiga, y… simplemente no podía dejarla morir… -contestó sin dejar de observar el rostro de Ginny –Gracias –le dijo de pronto –Por quedarte a ayudarme.
-Ginny es mi amiga –contestó encogiéndose de hombros mientras el sanador volteaba a verla –No somos muy cercanas pero la aprecio mucho. Ella rescató a mi hermanito en una de sus misiones… más que eso, se ocupó de que estuviera a salvo, lo sacó del peligro y lo trajo aquí, no se fue hasta que supo que estaba bien –dijo con una sonrisa mirando a la chica en la cama – Y siempre viene con gente así, víctimas de sus misiones que a ningún otro auror le importa mucho… ella se arriesga por las personas y todo el tiempo llega con heridas por andar protegiendo a los demás. Oí a los señores del ministerio decir que creían que ella había tenido tiempo para salir del auto pero prefirió salvar a unos niños muggles primero –Cedric vio cómo Annia acariciaba la mano de Ginny con gentileza para después levantarse –Gracias a ti por salvarla –le dijo mirándolo fijamente y después salió de la habitación.
Cedric se quedó observando a Ginny mientras pensaba en lo que Annia acababa de decirle y sus dudas anteriores quedaron hechas polvo. Podía pasar el tiempo y podían pasar cosas difíciles pero la esencia de cada persona se mantiene intacta. Con mucho cuidado estiró su mano y con el dorso acarició suavemente la mejilla lastimada de Ginny. Por mucho que hubiera cambiado, sabía que ella seguía siendo la chica dulce y tierna que había conocido.
Se quedó junto a ella durante media hora más, aunque sentía que el tiempo había pasado muy rápido estando sentado a su lado. Había estado entretenido hojeando el expediente que tenían en San Mungo de Ginevra Weasley, el cual tenía registros de por lo menos dos veces al mes. Cortes, rasguños, descalabros, hechizos rebotados, una que otra quemadura, nada muy grave. De pronto la escuchó removerse en la cama y dejando a un lado el expediente se inclinó hacia ella y le tomó la mano. Ginny abrió los ojos lentamente y entonces a él se le cayó el alma a los pies. Esa mirada tan radiante se encontraba apagada y aun así había conseguido electrificar su corazón. Esa mirada triste pero tan profunda le estaba haciendo temblar las piernas a pesar de estar sentado. Esa mirada le estaba haciendo recordar que una vez había sentido cosas por ella.
Si no hubiera sido porque Annia ya le había dicho que él estaba ahí, seguramente se habría desmayado. Por un instante olvidó el dolor que la cubría para darle paso a una oleada de emoción y de alguna extraña forma, a pesar de todo lo que le había pasado, sintió en su pecho algo muy cálido parecido a la alegría. Parpadeó un par de veces sin poder creer que fuera real. Con aquella blanca luz rodeando su silueta parecía un ángel. Cuando estuvo segura de que no era un sueño se quedó observándolo fijamente estudiando todas sus facciones. Habían pasado tres años y seguía viéndose ridículamente joven, ridículamente guapo. Su cabello había oscurecido un poco pero seguía viéndose espectacular. A Ginny le dieron ganas de pasar sus dedos a través de él y entonces reparó en la suave caricia que él le hacía con el pulgar sobre el dorso de su mano. Aquel suave gesto le producía un cosquilleo extraño que recorría todo su brazo, una sensación exquisita que no había sentido en muchísimo tiempo.
-¿Eres tú? –preguntó sin poder creerlo
-Sí –susurró muy despacio apretando su mano - ¿Cómo te sientes?
-Adolorida –dijo ella intentando esbozar la sonrisa más triste que Cedric había visto en su vida. A modo de respuesta la hizo girar su brazo sobre la cama para que quedara con la palma hacia arriba. Sacó su varita y colocó la punta en la muñeca, murmurando suavemente el hechizo mientras recorría con la varita la piel de Ginny hasta llegar al pliegue donde flexionaba el codo. Ella observó cómo un filo hilo de luz se trazaba sobre su antebrazo, en el lugar donde iba pasando la varita y después sintió cómo una sensación de adormecimiento le llenaba el brazo para extenderse después por todo su cuerpo. Y en un instante el dolor desapareció casi por completo. Lo miró agradecida –Increíble –susurró ella flexionando su brazo libre y observando que muchos moretones habían desaparecido -¿Por qué no hiciste eso antes? –le preguntó con un atisbo de su auténtica sonrisa, con un atisbo del radiante brillo en esos ojos obscuros.
-Necesitaba que estuvieras despierta –le dijo sin soltar su mano
-Gracias… - le susurró mirándolo directamente a los ojos mientras intentaban descifrar lo que ambos sentían. Se quedaron en silencio en un momento muy surreal, con ganas de decirse de todo y con ganas de no decirse nada. Con la tensión flotando en el aire que los separaba, en medio de un silencio abrumador. Pero el breve instante fue interrumpido por el sonido de un teléfono que estaba en la mesa al lado de la puerta. Cedric rompió el contacto visual y se levantó hasta alcanzar el pequeño aparato que no dejaba de timbrar.
-No contestes –dijo Ginny de pronto al reconocerlo como suyo. Cedric enarcó la ceja y la miró con curiosidad pero no dijo nada. Volvió a acercarse a la cama y le extendió el teléfono pero ella lo rechazó.
-Tienes que avisarle a alguien que estás aquí –ella negó con la cabeza haciéndolo suspirar –No seas necia, si no respondes la llamada voy a tener que hablarle a tus familiares. Alguien tiene que firmar tus papeles de alta y no, no puedes hacerlo tú.
-Está bien –resopló ella resignada tomando el teléfono. Vio en la pantalla el nombre de Hermione y se alegró de que fuera su amiga y no alguno de sus hermanos… o Harry. Los recuerdos de la gala de aurores le rebotaron en la mente de pronto, dándose cuenta que era la primera vez que pensaba en su exnovio desde que tuviera el accidente, sintiendo un dolor punzante en el pecho que no tenía nada que ver con los golpes que se había llevado. Se aclaró la garganta y contestó la llamada de su amiga -¿Hola?
-¡Ginny! ¿Dónde demonios te metiste? –Soltó la voz de Hermione –¡Te marqué por horas y no contestaste!
-Lo siento yo…
-¡Me tenías tan preocupada! –sollozó -¿Te fuiste por ahí de parranda verdad?
-No, yo no… tranquila Hermione –dijo intentando calmarla pues se había soltado a llorar mientras le gritaba lo irresponsable que era –Mira no me siento bien ahora, será mejor que hablemos luego.
Pero entonces la mano de Cedric le hizo soltar el celular y ante su incredulidad se lo puso en la oreja para hablarle a Hermione.
-¿Hola?... ¿Qué? No, ella no se está revolcando con nadie –Ginny abrió los ojos y la boca en una expresión de completa indignación - ¿Quieres hacer el favor de callarte y escucharme?... Habla el Sanador Diggory, Ginny tuvo un accidente y está en San Mungo – Cedric no dejaba de mirarla mientras hablaba con Hermione –No, ya está fuera de peligro pero necesita descansar.
-Por favor que no le diga a nadie más –le dijo Ginny suplicante y el asintió.
-Ginny no quiere que le avises a sus familiares… por ahora. Además no es hora de visitas... Ok, podríamos hacer una excepción para ti siempre y cuando vengas sola… Ok, planta baja, habitación 21. –Y colgó volviéndose a sentar a su lado –Viene para acá, llegará en unos minutos.
-Lo siento –dijo ella apenada –lo que sea que te haya dicho Hermione. Ella se ha vuelto muy sobreprotectora conmigo desde que… -Ginny sintió como le daba vueltas la cabeza nuevamente, ya eran demasiadas emociones para tan sólo unas horas - desde hace un tiempo – terminó de decir evitando su mirada.
Pero él no tuvo oportunidad de contestarle porque Hermione ya había llegado. Con el cabello alborotado de ir corriendo y el maquillaje de la gala aún puesto entró a la habitación y se sentó en la silla que Cedric le dejó libre.
-Las dejaré solas, si me necesitan sólo aprieten el botón de la pared –y entonces salió no sin antes dedicarle una media sonrisa a Ginny.
-¿Qué pasó? ¿Por qué no me hablaste? ¿Estás bien? ¡Tengo que avisarles a tus padres!
-¿Qué? No, espera, no vas a hacerlo, no quiero que se preocupen, ya estoy bien, no fue tan grave –dijo sabiendo que era mentira a pesar de que no estaba al tanto de todo lo que le había pasado.
-¿Pero qué pasó? –Ginny se encogió de hombros como sin querer hablar pero sabía que Hermione no la iba a dejar en paz hasta que le explicara todo.
-Pues nada nuevo, soy la persona más ilusa del planeta.
-¿Harry?
-Ese bastardo –susurró Ginny sintiendo su garganta cerrarse y sus ojos comenzar a aguarse – Supongo que lo viste con su nueva novia…
-No creo que sea su novia…
-Eso no me importa, el caso es que la llevó Hermione. ¡La estaba abrazando y besando enfrente de todo el ministerio! –dijo sin evitar que la voz se le rompiera y las lágrimas comenzaran a salir.
-Lo siento tanto Ginny –intentó consolarla su amiga.
-Yo le había pedido que habláramos y él me había dicho que sí –sollozó Ginny –No tienes idea de lo que sentí cuando lo vi con esa… Quería morirme…
De pronto Hermione pareció conectar todos los sucesos de la noche y casi pudo oír como su cerebro hacía clic, la miró con una expresión de horror en el rostro.
-¡Ginny! –dijo cubriéndose la boca con una mano - ¿Intentaste matarte?
-¿Qué? –preguntó dejando de llorar - ¡No! Yo sólo salí del salón y bueno, iba manejando muy rápido y choqué… pero te juro que no fue a propósito –dijo no muy convencida. La verdad es que no recordaba mucho, ya que todo había pasado muy rápido, pero ella no haría algo así ¿o sí? Sacudió la cabeza para despejar esas ideas y se limpió las lágrimas de la cara tratando de controlarse pero como si le hiciera falta algo más, la vida estaba empeñada en hacerla trizas, pues de pronto su celular comenzó a sonar nuevamente y entonces su corazón se paralizó al reconocer el tono de timbre que le había asignado a Harry. Tomó el teléfono con manos temblorosas y se quedó mirando el nombre de la pantalla sin saber si debía contestar o no. Y una vez más dejó que su imaginación volara e ilusamente creyó que él se había enterado de su accidente y le hablaba para saber si estaba bien. Y entonces contra todo lo que le dictaba su cerebro y su razón, contestó.
-¿Harry? –logró articular con voz temblorosa y anhelante.
-¿Dónde te metiste Ginevra? –espetó arrastrando las palabras, señal clara de que estaba borracho –Me dejaste como un estúpido en la gala sin poder entregarte tu premio –Ginny apretó los ojos dándole paso a más lágrimas a su rostro, sabía que debía colgar pero un enfermo impulso masoquista la mantuvo al teléfono – Te perdonaré sólo si me dices donde estás y vamos al motel de la vez pasa…
Pero entonces Ginny ya no pudo más, el llanto la inundó por completo y sin detenerse a colgar, juntó todas las fuerzas que pudo para aventar el celular y estrellarlo en la pared más próxima haciéndolo pedazos. Entonces soltó un grito de dolor que le desgarró la garganta y estuvo segura que también el corazón. Sabía que Hermione estaba intentando calmarla pero su voz estaba muy lejos. Su cabeza comenzó a darle vueltas y a punzar de dolor, de pronto comenzó a costarle respirar y enseguida se desvaneció.
Cuando despertó ya era de día y no le sorprendió ver a Cedric a su lado nuevamente. Hubiera agradecido su presencia de no ser porque se encontraba en las peores condiciones, ojalá se hubieran reencontrado antes, pensó ella con pesar, ya que en esos momentos no quería tratar con nadie. Ojalá pudiera dejar de sentirse tan triste, ojalá el nudo de su garganta pudiera disolverse con magia. No quería que él la viera así pero no podía evitar sentirse tan deshecha. Cedric se percató de que estaba despierta y entonces se levantó para llevarle una bandeja con comida y colocarla en la mesa junto a su cama, pero ella negó con la cabeza.
-Tienes que comer algo.
-No quiero –murmuró evitando su mirada. – ¿Y Hermione? –preguntó recordando que su amiga la había ido a ver.
-Le dije que debías descansar y que regresara después. Le advertí que estabas delicada y que no debía alterarte más.
Ginny agradeció internamente por eso, puesto que no quería hablar más, el sólo hecho de pensar en su propia vida le hacía mal.
-¿Cuándo podré irme de aquí?- él le tomó la mano de pronto, sorprendiéndola.
-Tu accidente fue bastante grave, te diste un golpe muy fuerte en la cabeza. Por eso necesito asegurarme que estás bien antes de dejarte ir. ¿Aguantarías un día más aquí?
Ginny volteó a verlo sólo para encontrar su penetrante mirada. Sus ojos se habían cristalizado. No sabía si por agradecimiento o por tristeza. Hasta una persona que había conocido hace tres años se preocupaba más por ella que el que había sido su prometido.
-¿Por qué eres tan bueno conmigo? –susurró ella sin dejar de verlo, intentando encontrar en su rostro la respuesta.
Buena pregunta, pensó Cedric sin saber que contestarle. Ni si quiera él sabía bien lo que estaba sintiendo. No sabía por qué, pero aquella joven pelirroja y pálida, con los ojos llorosos y la mirada triste le infundía unas desesperantes ganas de cuidarla.
-Luna me matará si se entera que no te atendí bien –dijo Cedric después de un rato.
-Luna… -dijo Ginny de pronto despejando su mente momentáneamente de todo lo que la atormentaba -¿Cómo está ella?
-Enamorada –dijo con una mueca divertida –Ya debes imaginarla, está insoportable pero es mu…
-Espera –lo interrumpió mirándolo con curiosidad -¿Qué haces tú aquí?
-Me transfirieron –contestó encogiéndose de hombros
-¿Cuándo llegaste?
-Ayer.
-Vaya, qué coincidencia –dijo intentando sonreírle pero fallando colosalmente. Entonces volvió a bajar la mirada para no ver esos ojos que la miraban intrigantes. De pronto sintió la mano de Cedric sobre su rostro, limpiando el par de lágrimas que no se había percatado que habían salido. Apretó los ojos deseando desaparecer, deseando que Cedric dejara de tocarla haciéndola sentir tan viva cuando todo lo que quería era dejar de sentir.
Cedric se había quedado como pegado a la piel de Ginny, adorando la suavidad que recorría con sus dedos. ¿Por qué sentía tanta tristeza al verla así? Quería poder hacer algo para que ella pudiera sentirse bien, para que pudiera verla sonreír de nuevo. Ojalá conociera el hechizo que reparaba los corazones rotos, porque aunque no sabía a ciencia cierta la causa de su desolación, tenía severas sospechas de que tenía que ver con Harry Potter.
-Ginny –susurró inclinándose hacia ella sin quitar la mano de su rostro –Sé que nosotros no somos… sé que ha pasado mucho tiempo desde que nos vimos por última vez, pero quiero que sepas que si necesitas algo…
-No, no digas nada –dijo en un sollozo inaudible sin abrir los ojos.
-Si quieres hablar con alguien, o lo que sea en que pueda ayudarte –continuó él sin hacerle caso –Puedes contar conmigo.
-Déjame, por favor… ya no hables.
-No te hagas esto linda…
Abrió los ojos de pronto mientras su mente viajaba en el tiempo a una época en que era feliz.
¿De verdad te parezco linda Cedric?
Sintió un pinchazo de anhelo en el pecho, deseando con todas sus fuerzas poder regresar el tiempo y quedarse en esos recuerdos, cuando era tonta e ingenua y aún creía que el amor podía contra el tiempo y la distancia, cuando estaba segura de que el amor vencía todo. Pero eso era mentira. El amor hacía que las cosas perdieran sentido, el amor era vil y cruel, el amor destruía.
-Déjame –sollozó quitando la mano de su mejilla –Déjame… -Y entonces perdió el control soltándose a llorar desconsoladamente, sabiendo que ya había tenido demasiado para una sola vida, nada que pudiera hacer podría reparar su alma - por favor, haz que deje de doler…
Cedric no sabía qué hacer, intentaba calmarla pero ella no escuchaba nada de lo que decía, estaba encerrada en su propio mundo de dolor y tragedia.
-Shh tranquila linda, todo va a estar bien –le decía una y otra vez mientras se levantaba y tomaba su cara bañada en lágrimas con las dos manos, tratando de que lo mirara.
-Noo, nooo… debiste dejar que murier…
Pero Cedric no la dejó continuar. Hizo lo único que se le vino a la mente, lo primero en lo que había pensado desde que la vio llegar al hospital: la besó. Aferró su cara con las manos y fundió sus labios con los de ella logrando que dejara de sollozar a causa de la sorpresa.
Ella abrió los ojos, paralizada. Sintiendo el abrasador contacto de Cedric sobre ella. Y entonces se dejó llevar, relajando cada uno de sus sentidos, dejándose envolver en la maravillosa emoción de aquel beso, una emoción que durante mucho tiempo no creyó poder volver a sentir. En su corazón el deseo cobró vida, abriéndose paso entre la tristeza y disolviéndola por completo. En su mente ya no había nada más que él y sólo él, regresándola a la vida después de haber estado muerta durante tanto tiempo.
Ninguno escuchó la puerta abrirse y no repararon en la presencia de la persona que había llegado hasta que su voz los hizo separarse.
-¡Ginny! – gritó Hermione consternada plantada frente a la puerta de su habitación -¿Qué estás pasando aquí?
N/A: Lectores con ganas de ahorcar a Hermione en 3,2,1... Bueno gente bonita ¿qué les pareció? ¿Cómo sintieron el reencuentro de nuestra pareja? Apreciaré muchísimo su opinión, sepan que siempre la tomo en cuenta, aunque a veces no lo parezca jeje. Por favor escriben algo en el cuadrito de abjo y píquenle al cuadrito de enviar review, miren que son las 2:49 am y me estoy desvelando sólo para publicarles capítulo. Apiádense de mí!
LilyMasen: Gracias niña, yo también te adoro! Por supuesto que esto seguirá y seguirá, por ahora no puedo decirte que tan largo será pero obviamente aún vamos iniciando. Te mando un abrazo también.
LadyAiTaisho: querida! No puedo negarlo, esto es un sí a cada una de tus preguntas. Como seguidora incondicional de los Harry/Ginny hacer este fic implicaba para mí lograr una muy mala imagen de Harry para hacer ideal el personaje de Cedric. Es un mal muy necesario, que espero puedas comprender. Y descuida, ya se irá revelando el pasado de la pareja.
Matocro: gracias! Exactamente ese efecto quería causar acerca de Harry, y obvio Cho la persona ideal para odiar jaja. Y ahí vamos poquito a poquito, en los siguientes capítulos se irá desenredando la historia. Saludos grandes :)
Alissa-2012: muchísimas gracias por tus palabras! Es una pareja que aunque poco común, resulta intrigante y apasionante, yo ya me enamoré de ellos Jeje. saludotes!
Kairi1196: obviamente tiene continuación y tendrá varios capítulos más. Sé que tardé un poquito pero te prometo que nunca nunca lo abandonaré. Espero que sigas leyendo lo que viene después. Saludos y gracias por tu review :)
vale: sabes? de hecho esta historia la hice por la frustración que me sacó la otra jeje, pero es un universo diferente que espero te siga gustando. Muchas gracias por tu apoyo y las ideas/consejos/peticiones jeje. Yo soy fan de tus reviews q me sacan sonrisas, Saludines niña!
MorenaContagiosa: muchisimas gracias por tu review! Gracias por leerme! Lo de harry y Ginny ya se dirá en los siguientes capítulos. Un saludo grandote!
Mary021: gracias mary! Tu conseguiste hacerme feliz con tus palabras, gracias por el apoyo y seguir pendiente de lo que escribo. Ya veremos cómo sigue la historia y espero que me sigas dando tus opiniones, como siempre, que me ayudan tanto y me dan ánimos. Saludos! :)
Ahora una mini aclaración que olvidé hacer en el epílogo de Mírame, si no lo han leído no sigan leyendo este párrafo: la frase que utilicé en el último capítulo de " nos veremos en otra vida, cuando ambos seamos gatos" la saqué de la película Vanilla Sky.
