Nuevo capítulo recién salido del horno. Dedicado a todos los que dejan review, dan fav y dan follow. Los quiero :)

Gracias a LilyMasen, Kairi1196, Dark Ryuk, Matocro, vale, Rossy04, Mary021, Lady Asucey Malfoy y Cassie Malfoy por regalarme esos minutos que toman de su tiempo para dejarme review. No tengo palabras para agradecerles. Les juro que cada que me llega la notificación de un nuevo review me dan ganas de seguir escribiendo y en algunos casos me sacan del estancamiento en el que me encuentro.

Espero que este les guste.


TO BE WITH YOU

By Aurum Black

Capítulo 2

A varios cientos de kilómetros

·₠·₠·₠·₠·₠·₠·₠·₠·₠·₠·₠·₠·₠·₠·₠·₠·₠·₠·₠·₠·₠·₠·₠·₠·₠·₠·₠·₠·₠·₠·

-¿Qué está pasando aquí?

Los tres quedaron sorprendidos mirándose entre sí, mientras la puerta hacía un chasquido al cerrarse detrás de Hermione. Ginny vio en su amiga una mueca con un conjunto de emociones asomándose, vio sorpresa, incredulidad, indignación y hasta reproche, pero a ella sólo se le atravesaba por la mente levantarse de aquella dura cama y estrangularla con sus propias manos. Bueno, eso era exagerado, pensó, con un mocomurciélagos bastaría por haberlos interrumpido. El corazón de Ginny aún latía violentamente bombeando a todo su cuerpo algún tipo de adrenalina que nublaba sus sentidos, una maravillosa sensación que deseaba nunca dejar de tener. Si hubiera podido, en ese momento se habría abalanzado sobre Cedric rogando por una dosis más de eso que la había hecho sentir tan viva. Después de tanto tiempo en la penumbra por fin había alcanzado a divisar una pequeña pero brillante luz al final del túnel y no quería dejar de verla. Temerosa de que todo hubiera sido un sueño, alzó su mano para tomar la de Cedric, quien volteó a verla con un destello de curiosidad y ternura en sus ojos al sentir el contacto.

Entonces Hermione carraspeó muy atenta a todo lo que sucedía. Por primera vez Ginny notó a Cedric muy nervioso, titubeante y sin saber qué hacer.

-Yo… yo… tal vez sea mejor que me vaya…

-No –dijo Ginny con firmeza mientras apretaba la mano de Cedric –Hermione ¿te puedo pedir un favor? –Ella no contestó así que siguió hablando –Necesito que hables con Tonks y le digas que faltaré unos días. Dile que… por fin tomaré el descanso que me había ofrecido, o que…

-Eso no será necesario –interrumpió Cedric –El accidente que tuviste puede justificarte por lo menos unos tres días, pero si quieres más sólo dime cuántos necesitas.

-Con esos está bien –le dijo agradecida

-Entonces iré a arreglarlo –pero ella no quería soltarlo, no quería deshacer el contacto que la hacía sentir tan bien.

-Volveré enseguida –le prometió mirándola con ternura y entonces salió de la habitación sin poder creer lo que había hecho. ¡La había besado! Sonrió sin poder evitarlo recordando la hermosa suavidad de sus labios y la forma en la que ella le había correspondido. Era bastante obvio que lo que alguna vez existió entre ellos aún seguía vivo, palpitante, hambriento por resurgir.

Tenía tantas cosas en la cabeza, tantas preguntas que quería hacerle y muchísimas más que debía hacerse a sí mismo. ¿Qué estaba sintiendo? ¿Qué esperaba de ella y ese reencuentro? Frunció el ceño recordando que ella había estado llorando. No. No podía esperar mucho de ella, Ginny ya tenía bastante con lo que lidiar como para reparar en él. Sin embargo… esa forma de besarlo y esa forma en que aferró su mano sin querer dejarlo ir… debían significar algo ¿o no? Cedric sacudió la cabeza decidido a no arruinar el momento y sin detenerse a pensar en qué pasaría con ellos, decidió aferrarse a las mil sensaciones que Ginny le había provocado unos minutos antes. Después de todo no importaba lo que sucediera después, la satisfacción de haberla besado nadie podría quitársela.

·ɠ·ɠ·ɠ·ɠ·ɠ·ɠ·ɠ·ɠ·ɠ·ɠ·ɠ·ɠ·ɠ·ɠ·ɠ·ɠ·ɠ·ɠ·ɠ·ɠ·ɠ·ɠ·ɠ·ɠ·ɠ ·ɠ·ɠ·ɠ·ɠ·ɠ·

-¿Y bien? –preguntó Hermione con los brazos cruzados aún parada en el mismo lugar.

-¿Qué?-preguntó Ginny inocentemente sin poder evitar una sonrisa.

-¿No me vas a contar qué hacían besándose?

-No fue un beso, me desmayé y él me daba respiración de boca a boca.

-Y yo me chupo el dedo –resopló Hermione mientras se sentaba junto a ella y Ginny reía. Su amiga se quedó observándola con curiosidad; suponía que se encontraba desconcertada por su cambio de ánimo y la verdad era que hasta ella misma se encontraba sorprendida. ¿Cómo podía ser que un simple beso hubiera hecho girar tanto las cosas? – Estoy esperando –insistió sin dejar de mirarla –No sé qué hice para que no tengas confianza en mí.

-Si te tengo confianza…

-Pero nunca me cuentas nada –la cortó- Por más que te he preguntado nunca quisiste decirme lo que pasó con Harry.

-No quiero hablar de él, ni contigo ni con nadie, nunca.

Hermione suspiró.

-Bueno, entonces ¿por lo menos podrías contarme qué es lo que acaba de suceder?

Ginny cerró los ojos pensando en las palabras adecuadas para poder explicarle, pero la verdad es que ni ella sabía bien lo que había pasado. Todo había sido tan inesperado, tan inusual, tan mágico… Hermione chasqueó la lengua con impaciencia sacándola de su cavilación.

-Lo siento Ginny, pero si no quieres contarme qué pasa, no me culpes por sacar mi propia conclusión de todo esto.

-¿Y esa cuál es?-preguntó volteando a verla.

-Que terminaste con Harry a causa de Cedric Diggory.

-¿QUÉ? ¡No! ¿De dónde sacas eso? ¡Claro que no! –Exclamó indignada -¡Hermione por favor! No digas tonterías…

-¿Y qué quieres que piense si entro y los encuentro en pleno romance? Y antes de eso, los sanadores y las enfermeras me dijeron… cosas.

-¿Qué cosas?

-Que él ha puesto demasiado interés en ti -dijo Hermione mirándola de forma extraña –Dicen que desde que llegaste hizo hasta lo imposible para salvarte aunque… aunque todos los demás creían que no podrías salir de esto... Por cierto, cuando estés mejor recuérdame regañarte por el accidente. No sé si exageran o de verdad estuviste muy grave –le dijo con mirada severa pero que enseguida se enterneció –Debes tener más cuidado Ginny, ya te he dicho mil veces que manejas como si te persiguiera el diablo.

-Bueno –dijo ella retomando el tema anterior para que no la sermoneara sobre su forma de conducir –Eso no quiere decir nada, más que Cedric es un gran sanador.

-Claro, ¿pero entonces por qué no se ha separado de ti en ningún momento? Dicen que desde que llegaste no ha atendido a nadie más por cuidarte, dicen que ni siquiera ha descansado, mucho menos dormido –Ginny se quedó sorprendida intentando disimular el asombro de su rostro, tratando de minimizar las acciones de Cedric pero no podía –Cuando vine a verte en la madrugada y te desmayaste, el entró a revisarte muy concentrado en ti, muy preocupado, como si… no sé, como si de verdad le importaras y cuando supo que estabas bien me sacó y me reprendió por molestarte. Llámame loca pero hasta ahí ya es seguro que algo pasa entre ustedes. Y obviamente después de verlos besándose la idea se refuerza un poco ¿no crees?

-No hay nada entre nosotros –logró decir Ginny después de un momento de silencio entre ambas -Él y yo nos conocimos hace mucho tiempo, y no tiene que ver con Harry para nada, pues fue mucho antes de que empezara a salir con él–subrayó ante la mirada suspicaz de Hermione.

-¿Pero hubo algo no?

-Podría decirse –susurró muy despacio.

-¿Fueron novios?

-No…

-¿Se acostaron?

-¡Hermione!- dijo Ginny abriendo los ojos pero riendo con ganas.

-Sólo quería saber –contestó encogiéndose de hombros y riendo también.

Así las encontró Cedric al entrar nuevamente en la habitación, sorprendido por las risas de ambas.

-Veo que ya te sientes mejor –le dijo a Ginny con una sonrisa cálida.

-Sí –contestó ella tímidamente –Yo… gracias por todo lo que has hecho por mí.

-Sólo hago mi trabajo.

-Ya me enteré que no has descansado ni un momento por estar aquí.

-No es que haya hecho mucho, sólo me senté a esperar que despertaras.

-De cualquier forma deberías ir a tu casa a dormir un poco o a descansar.

-No te preocupes, así estoy acostumbrado. Además necesito asegurarme de que no tienes secuelas del golpe.

-Pero ya me siento mejor- insistió ella.

-Y yo me quedaré aquí todo el día –intervino Hermione ante su reticencia- No te preocupes, te la cuidaré bien. –añadió con una sonrisa burlona.

Ginny la reprendió con la mirada para después ver a Cedric.

-Estaré bien –le dijo con ánimo -Ya no habrá emociones fuertes ni desmayos, lo prometo.

-Ok-dijo él no muy convencido -Entonces supongo que regresaré después. Si te sientes mal o necesitas algo pueden pedirle a Annia que me llame.

Las dos asintieron mientras lo veían salir de la habitación nuevamente.

-Wow –dijo Hermione mirando fijamente a la puerta –No lo puedo creer, ¡de verdad te tiraste a Cedric Diggory!

-¡Por Merlín! De verdad que vivir con mi hermano ya te afectó… -musitó Ginny sacudiendo la cabeza levemente -Además no he dicho que él y yo…

-¿No lo hicieron? –Ginny negó con la cabeza –Qué lástima, esperaba que me contaras los detalles.

-¡Hermione!

-¿Qué? No puedes negar que está guapo con ganas.

-Pues…sí, un poco –dijo ella absteniéndose de decir lo mucho que le gustaba.

Hermione soltó un resoplido de incredulidad.

-No creo que haya mujer que lo conozca que diga que es sólo 'un poco guapo'. Por si no lo sabes acaba de ganar el premio a la sonrisa más encantadora de la revista Corazón de Bruja.

-¿Cómo sabes eso?-preguntó riendo y frunciendo el ceño –No sabía que te gustara leer esas cosas.

-Compitió contra Ron –dijo sonriendo –Tuve que aguantarlo toda la semana despotricar contra Cedric… Espera a que se entere de que es amigo tuyo –dijo ella enfatizando la palabra 'amigo' de una forma que la hizo ruborizar.

-No va a enterarse.

-Con una condición.

-No empieces...

-Cuéntame tu historia con Cedric.

-No hay mucho que contar- dijo Ginny bajando la cabeza.

-No importa...

Ginny se quedó en silencio observando a Hermione. Su amiga la había apoyado tanto durante el último año, preocupándose por ella como nadie más en el mundo lo había hecho, tal vez sólo Luna. Y aun así, Ginny nunca se atrevió a abrirle su corazón y contarle sus secretos. Tal vez nunca podría contarle acerca de lo que pasó con Harry, pero tal vez podía hacerla sentir bien si le contaba lo de Cedric.

-Está bien -dijo finalmente -¿Qué quieres saber?

-¡Pues todo! –Respondió Hermione con evidente emoción -¿Cuándo se conocieron? ¿Cómo? ¿Dónde? ¿Qué pasó? ¡Dime todo!

-¡Tranquila amiga! –dijo Ginny sonriendo –Una pregunta a la vez ¿quieres?

-¿Hace cuánto fue?

-Tres años.

-Pero ustedes ¿han tenido contacto durante este tiempo?

-Ya te dije que no, después de lo que sea que pasó entre nosotros hace tres años no lo volví a ver, hasta hoy.

-Entonces fue algo muy casual.

-Eso creo…

-Pero si no fueron novios, ni se acostaron –empezó a decir Hermione como ordenando sus ideas –dime que por lo menos se besaron.

-Bastante –dijo Ginny ampliando su sonrisa ante los cientos de recuerdos que comenzaban a asaltar su mente.

-¿Pero cómo…? Quiero decir… ¿Cómo lo conociste?

-Por culpa de Luna. Ella y Cedric se volvieron muy buenos amigos en la Academia de Sanadores y…

-Y te lo presentó y se fueron encima uno del otro…

-¡No!-espetó Ginny con molestia -Empezaron a pasar cosas entre nosotros tiempo después de habernos conocido.

-¿Pero entonces cómo…?

-¿Quieres parar de interrumpirme y dejarme hablar?

Hermione hizo una seña con su mano como si sellara sus labios con un cierre y se quedó callada esperando que Ginny hablara, pero ella se había mantenido en silencio mirando un punto fijo en la pared.

-Si no quieres contarme está bien –dijo Hermione de pronto sacándola de sus pensamientos.

-No, no es eso. Es sólo que… estoy intentando recordar cómo empezó todo y… creo que la historia es un poco más larga de lo que pensaba.

-¿Y cuál es el problema? Tenemos todo el día.

Ginny le sonrió con cariño.

-¿Por dónde empiezo?

-Pues por el principio. La primera vez que lo viste.

-No, ese no fue el principio, porque nos conocimos antes de vernos.

-¿Cómo…?

-Si voy a contarte tienes prohibido seguir interrumpiéndome –Hermione asintió con la cabeza mientras se acomodaba mejor en su silla –Todo empezó cuando la guerra terminó.

-¿Hace tanto?

-¡HERMIONE!

-Ok, ok, ya me callo.

-No empezó con él en ese momento, sino que las cosas en mi vida cambiaron desde entonces. Como sabes, hubo muchos que regresaron a terminar los años faltantes a Hogwarts, como tú y yo. Y hubo otros que ya no quisieron regresar, como Luna o Ron… o Harry –Ginny sintió una punzada en el pecho al pronunciar su nombre, pero sabía que no debía volver a perder el control, por lo que suspiró con fuerza y se aferró a la historia que estaba por contar, sabiendo de antemano que algunos recuerdos le dolerían como cuchillos en el alma, pero después llegarían los recuerdos que tal vez la harían sonreír aunque fuera sólo un poco. Después de todo, ya había comenzado a hablar. –Tú sabes todo lo que pasó con Harry en el colegio. Fuimos novios un tiempo hasta que él terminó conmigo para ir a buscar los horrocruxes. Cuando todo acabó yo esperaba que las cosas volvieran a la normalidad y él y yo regresáramos, pero no fue así. Al principio pensé que era por culpa de la distancia, yo en Hogwarts y él en Londres… Confiaba en que al terminar el colegio ya no habría impedimentos para nosotros –dijo Ginny con tristeza bajando la mirada hacia su sábana blanca y después respiró profundamente –Yo regresé a repetir sexto y luego a hacer séptimo, pero esos años no fueron lo mismo, ya no habían las mismas caras conocidas, faltaban los que no regresaron y los que habían muerto en la guerra. Fue algo difícil, a decir verdad. Fue entonces que me apoyé en Luna, más que nunca. Al terminar la guerra ella y su padre se mudaron a Francia y ella entró a la Academia de Sanadores. A pesar de la distancia ella no nos olvidaba… después de todo fuimos los únicos amigos que tuvo en Hogwarts –dijo esbozando una sonrisa melancólica que Hermione repitió -Creo–que nos escribía a todos pero yo era la única que le respondía las cartas. Durante esos dos años nos escribimos cada semana y a pesar de los kilómetros fue así que nuestra amistad se fue estrechando más y más. Cuando salí de Hogwarts fue aún más difícil. Salir y darme cuenta que todos ustedes habían continuado con sus vidas mientras yo, tontamente, estaba esperando que todo volviera a ser como antes… Pero para Harry yo volvía a ser simplemente la hermana pequeña de su mejor amigo. Supongo que pasó por demasiado durante ese tiempo, que cuando volví a verlo ya no era el mismo –volteó a ver a Hermione que le dedicaba una mirada de ternura - ¿Sabes? Por años me negué a aceptarlo, pero la verdad es que decidí entrar a la Academia de Aurores por él –dijo mientras un par de inesperadas lágrimas lograban surcar sus mejillas –Esperaba poder verlo y estar con él, pero yo apenas era una aprendiz y tenía que tomar clase tras clase, mientras él era ya un auror consolidado, por lo que nada de eso funcionó. Y entonces tuve que aceptar que Harry ya no me quería –dijo limpiándose las lágrimas con el dorso de la mano y sorbiendo la nariz. Cerró los ojos y se recostó respirando con dificultad, pero tratando con todas sus fuerzas de controlarse. Son sólo recuerdos, se dijo a sí misma. Apretó los ojos mientras arrugaba la sábana con una mano. Tenía que volver a encerrar esa parte del pasado o no podría controlarse, tenía que volver a enterrar todo lo concerniente a Harry. De pronto se encontró deseando que Cedric no se hubiera ido y que pudiera volver a besarla para que pudiera olvidar todo de nuevo, aunque fuera por un pequeño momento.

-¿Ginny? –dijo la voz de Hermione trayéndola de vuelta al presente –Lo siento, no quería que te pusieras así.

-Estoy bien –respondió ella abriendo los ojos sintiéndose un poco más tranquila –Tenía mucho que no pensaba en esa época…

-¿Quieres que te deje descansar?

-No. No te vayas, si me quedo sola voy a empezar a pensar y pensar y no va a ser bueno. Necesito distraerme.

-Está bien, ¿quieres seguir contando esa historia o quieres hablar de otra cosa?

-Esta historia… sólo debo evitar lo que trate de… lo que me haga mal – Enfócate en Cedric, se dijo a sí misma. Sólo Cedric. -¿En qué estaba?

-En que saliste de Hogwarts y Luna estaba en Francia –dijo Hermione evitando mencionar a Harry.

-Claro. Cuando entré a la Academia de Aurores decidí que debía seguir con mi vida y entonces me salí de la casa de mis padres. Renté un pequeño departamento en Londres y me fui a vivir sola. Para ese entonces Luna y yo habíamos dejado de escribirnos y de intentar comunicarnos por red flu, así que compramos unos celulares muggles y con planes de larga distancia comenzamos a hablar por teléfono todo el tiempo –dijo Ginny con un toque de alegría y nostalgia en su voz – Al principio no había día en que no habláramos aunque fuera sólo unos minutos y por cualquier tontería, como nuestro próximo corte de cabello o la cantidad de pepperoni de nuestras pizzas –dijo riendo –A veces dejábamos de llamarnos porque estábamos ocupadas, pero lográbamos hablar por lo menos unas dos veces al mes. Y en una de esas llamadas hablé con él –añadió sonriendo mientras recordaba cómo había empezado todo.

FLASHBACK

Ginny estaba a tiempo. A pesar de que su rutina matutina antes de salir con rumbo a la Academia de Aurores, era bastante larga, ese día por alguna razón se encontraba lista media hora antes de su hora de entrada. Era demasiado temprano para aparecerse en su salón de clase, pero ya no le alcanzaría el tiempo para hacer algo más. Así que decidió ir caminando ese día, ya que el lugar se encontraba a unas cinco cuadras de donde vivía, y si iba despacio podría matar el tiempo que le sobraba. Apenas unos pasos afuera de su edificio decidió llamar a Luna, pues sentía que había pasado mucho desde la última vez que hablaron y se sintió un poco culpable, ya que Luna acababa de mudarse a su propio departamento un par de semanas antes y ella no le había marcado para preguntarle qué tal le estaba yendo. Sacó el celular de su bolso al doblar la primera esquina y marcó el número. Esperó un par de timbrazos y entonces Luna contestó.

-¡Hola Ginny! –dijo Luna con entusiasmo, pero su voz se ahogaba entre el sonido de una canción que sonaba muy fuerte –Espera, baja el volumen –le decía a alguien más.

-¿Estas ocupada?

-No, para nada. Sólo vamos en camino a clase... ¡Ay ay! –Gritó de pronto -¡Un policía! Espera, habla con Ced o van a multarme…

-Luna ¿qué demonios…?

-Hola Ginny –dijo de pronto una voz masculina al otro lado del teléfono –Luna va manejando y no puede hablar contigo ahora.

-¿Desde cuándo tiene coche?

-Desde ayer –respondió con orgullo aquel chico –Lo compramos entre los dos y vamos a turnarnos para manejarlo.

Ginny se quedó pensativa mientras él parloteaba acerca de cómo habían elegido el auto. Se exprimía los sesos tratando de recordar si Luna le había dicho que salía con alguien, pero no se acordaba. 'Ced' había dicho Luna. ¿Quién demonios era Ced?

-¿Ginny?-preguntó él de pronto sacándola de sus pensamientos.

-¿Qué?

-Te pregunté si tú manejas… - Ginny volvió a quedarse callada sin entender la familiaridad con la que aquel muchacho le hablaba, como si se conocieran de toda la vida -¿Hola? ¿Sigues ahí?

-No sé manejar –respondió aún contrariada –No entiendo a los magos que tienen auto si bien pueden aparecerse o usar la red flu…

-No se trata de practicidad, sino de disfrutar el viaje. El paisaje de la ciudad vale la pena. El día que vengas entenderás –pero Ginny no respondió, se quedó en silencio con el ceño fruncido considerando cómo preguntarle quién demonios era y por qué le hablaba con tanta confianza a pesar de fuera un desconocido –Bueno, si no quieres venir está bien pero eres tú quien se perderá de la hermosa vista de París…

-No, es sólo que…

-No te conoce –escuchó decir a Luna en la distancia.

-¡¿Qué?!-soltó de pronto él espantándola un poco -¿No sabes quién soy?

-Claro que sé –mintió Ginny sin saber bien por qué –Eres… Ced…

-¡No sabes quién soy!-dijo indignado –No puedo creerlo... Yo que sé todo de ti Ginny Weasley y tú no tienes idea de que existo.

-Lo… ¿lo siento?

-No lo sientas, la culpa es de Luna. Ella me habla todo el tiempo de ti y me cuenta un montón de cosas sobre ustedes. Pero no puede ni siquiera mencionarme en alguna de sus cartas o llamadas –resopló ofendido.

-Claro que le he hablado de ti, nenita llorona –gritó Luna

-¡No es cierto! –se defendió Ginny extrañada de toda esa situación.

-No me digas nenita llorona… -empezó a decir Ced mientras Luna le contestaba y sus voces se encimaban una sobre la otra. Ginny aprovechó aquella pequeña discusión para intentar recordar de nuevo algún mínimo detalle que le revelara quien era el muchacho, pero era difícil ya que Luna le hablaba de mucha gente y a nadie lo llamaba por su nombre sino por apodos extraños que les ponía.

-¿Ginny?

-¿Sí?

-Luna es una loca –dijo haciéndola sonreír –Dice que te diga algo de una gema tóxica pero no… -Y entonces todo cobró sentido.

-¡Gemelo tóxico! –Dijo de pronto interrumpiéndolo –Tu eres el gemelo tóxico…

-¿Qué?

-Luna me escribía acerca de ti. Que te conoció en una clase en que a ambos los dejaron afuera por llegar tarde y que se volvieron amigos, casi inseparables. Los martes comen pizza y algunos viernes salen a bailar. La regañas todo el tiempo porque se come las uñas y se enoja siempre contigo, pero eres demasiado divertido e inteligente como para no perdonarte –dijo Ginny sacando todo lo que recordaba de él –Además preparas el pastel helado más genial del mundo.

-Ese soy yo –dijo con evidente alegría en su voz -¿Y por qué gemelo tóxico? –preguntó riendo

-No lo sé, pregúntale a Luna. Ella nunca me da nombres, sólo habla de la gente con apodos todo el tiempo. Gemelo tóxico, rubia insufrible, chica Michael Jackson, profesora topo, sanador cara de pavo…

-Ese último lo puse yo- dijo él soltando una carcajada - Bueno, supongo que las perdono a las dos… ¡Auch! –gritó de pronto

-¿Qué pasó? –preguntó Ginny preocupada

-Tu tonta amiga me dio un coscorrón. Deberías mantener ambas manos en el volante ¿sabes? –dijo dirigiéndose a Luna y haciendo que Ginny sonriera ante aquella relación extraña que llevaban.

-¿Ced? Ya debo colgar, ya llegué a mi Academia.

-Y nosotros a la nuestra. Un placer conocerte Ginny, te paso a la gemela tóxica –pero no pudo despedirse de él porque ya se encontraba al teléfono su amiga Luna.

-Disculpa a Ced, es un poco cavernícola.

-No hay problema –contestó soltando una risita mientras escuchaba como Ced la hacía pagar por la ofensa. Entonces recordó la razón por la que había marcado -¿Cómo te va en tu nuevo departamento?

-De maravilla. Ced es mi vecino así que nunca estoy sola. Me ha ayudado bastante a ubicarme y a sentirme cómoda. No puedo quejarme.

-Me alegro mucho –dijo Ginny sintiendo un poco de envidia, ya que desde que ella se había mudado pasaba largas tardes retraída en su soledad –Debo colgar Luna, hablamos después.

-Claro, cuídate mucho y ya sabes que para lo que sea estoy disponible al teléfono.

-Lo sé. Yo igual para ti.

-Ced manda saludos.

-Mándale saludos también –dijo Ginny sonriendo tontamente –Que tengan un bonito día.

-Tu igual. Adiós –y cortó la llamada mientras Ginny entraba al edificio junto al ministerio de magia donde se llevaba a cabo la capacitación de los aprendices de aurores.

Los siguientes días los tres formaron una rutina muy agradable. Cada mañana Ginny salía de su casa media hora o veinte minutos antes y se disponía a recorrer el trayecto a su Academia a pie, mientras tenía al teléfono a Luna o a Ced, dependiendo quién de los dos fuera conduciendo. En esos pocos minutos se contaban de las cosas que les pasaban y de las cosas que hacían. Poco a poco esa parte del día se fue convirtiendo en su parte favorita pues Luna y Ced siempre la hacían reír, con sus comentarios, con sus tonterías y con la forma en que se llevaban. Se molestaban todo el tiempo uno al otro, pero sobre todo eso, podía notarse a través del teléfono que se adoraban completamente. No como pareja sino como algo más íntimo y profundo. Le recordaba mucho a la forma en que se llevaba ella con sus hermanos. A veces sentía muchos celos de esa amistad y a veces sentía muchas ganas de poder estar con ellos en aquel coche y no a miles de kilómetros hablándoles por teléfono.

Cuando Ginny salía de clases por la tarde, iba a comer en algunas ocasiones con sus compañeros y en otras con Hermione cuando esta tenía tiempo libre ya que acababa de empezar a trabajar en el ministerio, en algo de leyes mágicas que a ella le daba mucha flojera de tan sólo escucharlo mencionar. A veces salía al cine o al parque con algunos amigos, pero al final siempre regresaba a su departamento para hacer una que otra tarea o investigación y leer hasta que se hacía de noche. Todas esas horas hacían que Ginny se aburriera y se sintiera sola, pero no sabía qué otra cosa hacer o con quien estar. Fue por eso que cuando un miércoles por la tarde, al recibir una llamada de Luna contestó de inmediato.

-¿Hola?

-¡Hola Ginny!-dijo Luna con voz cantarina -¿Estás ocupada?

-No, ¿Te pasa algo? ¿Estás bien?

-Sí, no te preocupes, todo está perfecto. Sólo que nos queda una hora libre todos los miércoles y estamos atorados en la cafetería del hospital… y como ya me aburrí se me ocurrió hablarte -Por lo general Luna se la pasaba ocupada todo el tiempo. Por las mañanas iba a clases y por las tardes debía realizar prácticas en algún Hospital Mágico. Y como era de esperarse, ella y Ced realizaban sus prácticas juntos –Pero si estás ocupada mejor hablamos mañana.

-No, para nada. Sólo estoy leyendo un poco, nada importante.

-Está bien, quería contarte de un sujeto que trajeron hace un rato, le había explotado en el trasero una bengala. Cuando vimos los restos del producto, adivina qué había.

-¿Qué?

-Una etiqueta de Sortilegios Weasley –dijo Luna con alegría

-¿De verdad? –preguntó ella emocionada -¡Qué genial! Bueno, no por el tipo con el trasero explotado –dijo riendo –En cuanto vea a Fred y a George les contaré que ya se han internacionalizado.

-Sí, hasta guardé los restos de la bengala… Oh espera, acaban de traer los postres. Habla con Ced.

-Hola –dijo la voz del muchacho con alegría -¿Qué haces?

-Nada.

-¿Nada?

-Nada –dijo Ginny riendo –Bueno, en realidad estaba leyendo.

-¿Viste? Uno no puede hacer 'nada'- replicó divertido -¿Qué leías?

-Algo de una clase.

-¿Pero de qué trata o qué es?

Ginny sonrió ante el interés del chico.

-Algo de sigilo y rastreo. Básicamente técnicas mágicas para descubrir cosas o personas.

-Suena interesante.

-Lo es. Aunque es más difícil de lo que suena.

-Entonces de verdad es difícil –dijo él sorprendido –Te entrenas para ser auror ¿verdad?

-Sip ¿por qué?

-Solamente quería confirmarlo porque no me acordaba bien… Debe ser bastante duro.

-Un poco, pero nada del otro mundo.

-Ya lo creo. Los aurores deben ser en verdad excelentes magos, expertos en combate y varias disciplinas más… yo digo que es una de las profesiones más difíciles que hay.

-No lo sé, o sea sí exigen mucho pero no tanto como a ustedes, por ejemplo. Ustedes están ocupados todo el día. Realizan prácticas en casos reales y aún no son sanadores. Yo digo que lo suyo es más difícil que lo mío.

-Supongo que es cuestión de puntos de vista. Ser sanador es cosa de vocación. Puedes saberte toda la teoría pero si no te nace ayudar a la gente entonces eso pasa a segundo plano.

-Ya me imagino. Además de que hay que tener buen estómago ¿no? Si yo veo sangre me desmayo –dijo ella riendo.

-Claro, eso también –contestó entre risas –Acabo de acordarme de un compañero que hizo el ridículo el primer día que vimos un cadáver.

-¿En serio?

-Sí, ¿quieres que te cuente la historia completa?

-Seguro –dijo ella con ganas.

Y así fue como además de las llamadas matutinas, ahora también podían hablar cada miércoles por la tarde en su hora libre en el hospital. Sin darse cuenta, ahora los miércoles eran los días favoritos de Ginny, hasta que en uno de ellos no recibió la característica llamada y no obtuvo respuesta cuando decidió marcar. Se había quedado preocupada toda la tarde y toda la noche, pero decidió esperar a la siguiente mañana antes de entrar en pánico. Afortunadamente al salir de su casa y después de aguardar tras la bocina unos segundos, finalmente Luna contestó.

-¿Qué pasó? ¿Por qué no me hablaron ayer? ¿Por qué no contestaste?

-Lo siento… lo olvidé.

-Ah –contestó Ginny sin saber qué más decir, sintiéndose tonta por esperar ansiosa una llamada que para ella significaba demasiado y para los demás sólo era algo para no aburrirse.

-Dile la verdad –escuchó decir a Ced un poco más a la distancia.

-Tú cállate, vas manejando. El que maneja no puede hablar –dijo Luna en voz baja, aunque Ginny alcanzó a escucharla perfectamente.

-¿Qué sucede? –preguntó ella.

-Nada –dijo Luna con nerviosismo –El imbécil de Ced que no se enfoca a lo su… -pero no pudo continuar porque algo la había interrumpido. De repente escuchó forcejeos y gritos.

-¿Ginny? –dijo Ced de pronto. Hablaba agitado y muy deprisa –Luna no quiere decirte que ayer estuvo con Ernie Macmillan y por eso no… -pero él también fue interrumpido, seguido de más forcejeos.

-¡Eres un imbécil!-escuchó gritar a Luna -¿Ginny? –preguntó dirigiéndose a ella nuevamente –Lo siento yo…

-¿Es verdad lo de Ernie?

-Sí –contestó su amiga derrotada

-¿Y por qué no querías contarme?

-Porque no es nada serio, apenas empezamos a hablarnos y ayer me invitó un café. Es todo. Disculpa que no te haya hablado.

-No te preocupes, esas situaciones son comprensibles –dijo ella sonriendo -¿Es el mismo Ernie Macmillan que conozco?

-Sí, acaba de iniciar sus prácticas en el hospital, ¿puedes creerlo? Qué pequeño es el mundo.

Ginny arrugó la nariz al hacer una mueca de desagrado, agradeciendo que Luna no pudiera verla. Pero la verdad era que Ernie no caía mucho en su aprecio. Esperaba que esos años lo hubieran cambiado un poco y no fuera tan petulante como lo recordaba.

-Ya llegué Luna, debo entrar porque tengo examen. Ustedes dos por favor dejen de pelearse mientras van en el auto.

-Sí sí –dijo su amiga sin tomarla muy enserio.

-¡Es en serio! –La reprendió ella –Con mucho cuidado. Hablamos después… Los quiero –dijo de pronto sorprendiéndose por las palabras que acababan de salir de su boca y entonces colgó. ¿Por qué había dicho 'Los quiero'? Era obvio que a Luna la adoraba, más que eso. Pero Ced… él sólo era el amigo de su amiga y ni siquiera lo conocía. Sacudió la cabeza mientras entraba a su salón y se sentaba en su lugar de siempre. Sólo era una estúpida frase que la gente se decía al despedirse, no es que significara mucho. Así que prefirió no darle importancia, no sin antes agradecer al cielo que fuera Luna quien estaba al teléfono.

Cuando salió de su examen se encontraba satisfecha, pues sentía que le había ido muy bien. Estaba segura que sacaría la más alta nota. Caminó hacia la calle donde se encontraba la cabina telefónica por la cual se entraba al ministerio mientras iba repasando todo lo que le habían preguntado. Cuando estuvo dentro caminó con rapidez hacia el segundo piso, que era donde trabajaba Hermione, pero antes de llegar a su oficina alguien la llamó por su nombre.

-¡Ginny! –ella volteó sólo para encontrar a su hermano Ron caminando hacia ella.

"Oh no" pensó ella "Si Ron está aquí significa que…"

-Hola Ginny –dijo Harry llegando detrás de Ron, caminando hacia donde estaba ella, petrificada, con los pies clavados en el piso y sin poder huir.


¿Qué les pareció? ¿Lo sintieron lento o rápido o movido o aburrido o interesante? ¿Qué piensan del flashback? Sus comentarios sirven muchísimo de ayuda y apoyo. No podría continuar sin ustedes. Ahora, estoy considerando ya no responder a los reviews dentro del capítulo ya que he tenido mejor respuesta que en el otro fic, por lo que me llegan más reviews y entonces siento que escribo mucho en esta parte. Como la mayoría tiene cuenta creo que será mejor responderles en privado, a los que no tienen cuenta les recomiendo hacerse una no sólo para dejar review sino porque así es más fácil seguir las historias que uno lee. Y para los que me escriben sin loguearse: sé que da flojera pero me harían más fácil contestarles. Tengan por seguro eso, ya sea aquí mismo o en privado pero siempre les contestaré, así que dejo a votación esto: ¿Prefieren que les conteste individualmente o al final del capítulo como siempre he venido haciéndolo?

LilyMasen: Lo sé, acá TODOS queríamos matar a Hermione y de paso a Harry, que pronto sabremos qué hizo, en el transcurso de esto se irá desenvolviendo el pasado, que déjame decirte ha tenido muchas curvas. Gracias por tu muy pronto review! Siempre eres la primera en leer el capítulo, creo jeje :) :)

Kairi1196: Ups creo que voy a despertar tendencias homicidas contra Harry en este fic jeje. No sé qué tanto me tardé pero aquí está la continuación. Espero que te haya gustado. Gracias por dejar tu review! Saludos.

Dark Ryuk: Te perdono siempre y cuando no olvides dejar tu review de ahora en adelante jejeje. Gracias por tus palabras acerca de mis fics, espero que no se escuche feo pero me alegra haberte hecho lagrimear, eso significa que algo estoy haciendo bien. Ah y muchísimas gracias por tus aportaciones y consejos, me han dado varias ideas que verás en el futuro. No sé qué tan pronto pero te prometo que estarán.

Matocro: Así es esto, me encanta dejar sembrada la intriga. Esta vez me emocioné tanto que tuve que cortar el capítulo y reajustar el final porque me había quedado muy largo, así que no hay tanta intriga ahora. Pero bueno, espero tener el siguiente capítulo completo pronto. Gracias por tu review! Saludines!

Vale: Gracias por tu review! Si te gustó el reencuentro ahora dime qué te pareció el primer encuentro?... Sabes algo? esto no sólo es adicción para ti, sino también para mí. Te juro que todo el tiempo estoy pensando en escenas y pasajes, y en cómo ir acomodando todo jaja, así que en esto estamos en las mismas condiciones. Saludos!

Rossy04: Hola, muchas gracias por dejarme tu review. Perdonemos a Hermione ya que ha hecho que Ginny hable un poco del pasado ¿te parece? Gracias de nuevo y mil saludos.

Mary021: ya lo sé, AMO esta pareja. Son tan perfectos juntos y me encanta escribirlos. Gracias por leer y dejarme tu review. Espero no haber tardado tanto. Saluditos.

Lady Asucey Malfoy: Aunque no me dijeras que eras tu, ya sabía que eras tu jeje... La historia de ellos no avanza sino retrocede. ¿Qué te pareció el flashback? Muchas gracias por el cariño que me mandas, te mando yo ahora mucho de regreso. Gracias por el review, saludos! :)

Cassie Malfoy: Hola! Bienvenida entonces a este pequeño grupo de amantes del Ginny/Cedric. Es una pareja fácil de amar, así que te entiendo jeje. Gracias por leer esta y mi anterior historia. Fue tu review el que me dio el último empujoncito para terminar este capítulo que se me había quedado estancado. Mil gracias! Nos leemos pronto.