Nota: Hola mis queridas! Les traigo el siguiente capítulo. Les juro que lo tuve lo más pronto que pude, y déjenme decirles que lo amé. Espero que ustedes también.

Va dedicado a mis incondicionales que me dejaron review el capítulo pasado. Fueron poquitos pero los aprecio un montón y las aprecio mucho más a ustedes. Gracias Lily siempre-primer-review Masen, Kairi se-muere-por-saber 1196, Luna no-está-registrada y Valery Nostradamus Ahn. Dios mío, perdón por bautizarlas tan mal, es que ya es muy de madrugada y tengo sueño. Sepan que las quiero y muchas muchas gracias por su review. También gracias a los que dan fav y follow.


TO BE WITH YOU

By Aurum Black

Capítulo 5

Por besarte

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-No lo puedo creer –dijo Hermione quien ahora se encontraba sentada junto a ella en una orilla de su cama–Entonces Harry sí sabía de Cedric…

-Sí –admitió Ginny con nostalgia –Aunque no fue ahí cuando se enteró de que se trataba de ese Cedric Diggory.

-¿Tú se lo dijiste?

-Ojalá lo hubiera hecho –contestó negando con la cabeza –Porque lo que pasó fue mucho peor…

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-Sí, Ginny ¿Quién es? -preguntó una voz detrás de ellas. Una voz que conocía perfectamente a pesar del tiempo separados. Una voz que le heló la sangre. La voz de Harry Potter.

No podía ser. Entre todas las personas que existían en el mundo, no podía ser Harry quien estuviera a sus espaldas. Apretó los ojos deseando que hubiera sido producto de su imaginación, pero supo enseguida que no lo era. Sus amigas se despidieron y salieron del aula con una increíble rapidez, mientras ella giraba para encontrarse con él.

-Hola –dijo con su característica y absurda timidez que siempre emanaba enfrente de Harry.

-¿Quién era el de la radio? –insistió él mirándola suspicazmente.

-Nadie –dijo ella volteando para evitar su mirada y recogiendo su bolso de donde lo había dejado tirado –Sólo el amigo de una amiga.

-¿Qué amiga?-preguntó él sin querer dejar el tema, lo que le hizo saber a Ginny que no podría dejarlo así solamente. Suspirando con cansancio giró a verlo nuevamente.

-De Luna –respondió muy bajo, caminando hacia la salida con Harry a su lado.

-¿Luna? –Preguntó incrédulo pero mostrando una sonrisa, lo que la hizo pensar que su respuesta lo había dejado satisfecho -¿Sigues en contacto con ella?

Ginny asintió con la cabeza, mostrando una media sonrisa.

-Hablamos por teléfono de vez en cuando.

-Está en Francia ¿verdad?

-Así es –antes de seguir hablando de Luna se dio cuenta que ya se encontraban saliendo de la zona de aulas –Perdón, seguí caminando… Tú seguramente debes regresar.

-No, de hecho ya acabaron las pruebas. Fui a buscarte para felicitarte.

-¿En serio? –preguntó ella sin poder evitar sonreírle tontamente.

-Claro. Lo hiciste muy bien, más que bien. Fue excelente.

-Gracias –dijo ella sintiendo sus piernas derretirse y su corazón palpitar con fuerza.

-¿Qué harás ahora?

-¿A-a-ahora? –balbuceó con torpeza maldiciéndose internamente y haciendo reír a Harry de esa forma tan sexy.

-Sí, ahora. ¿Qué te parece si vamos por un café?

-¿Café? –Repitió ella de forma estúpida sin poder comprenderlo. ¿Café? ¿Harry Potter la estaba invitando a tomar un café? ¿A ella? ¿A ella y nadie más de acompañante o intermedio? -¡SÍ! –dijo casi en un grito al reaccionar, con la emoción desbordándose por su pecho y estando a punto de saltar de alegría. Pero de pronto recordó su charla con Cedric y el consejo que le había dado de tratar de conocerlo de nuevo. Dejar de lado un poco el pasado y aprender a llevarse con ese nuevo Harry. Así que respiró intentando tranquilizarse. –Perdón, ando un poco acelerada por la prueba. Vamos por ese café.

Fueron a una pequeña cafetería muggle de Londres y se mantuvieron platicando acerca de la prueba de aurores, de los resultados y del desempeño de Ginny. Ella se sentía extasiada, creyendo en cierta parte de su cerebro que todo era un sueño. Pero tratando con todas sus fuerzas de comportarse de manera normal, sin intentar sacar el pasado y la historia entre ambos a flote y charlando con él de la forma más casual posible. Y parecía que estaba funcionando. Después de un rato comenzaron a hablar de sus vidas y muchas cosas personales. Ginny se sorprendió al estar escuchando con curiosidad acerca de Harry y su rutina de fiestas y eventos importantes. Y aunque por dentro moría de ganas por preguntarle si la extrañaba o si se sentía contento con esa vida que llevaba, se mordía la lengua y se limitaba a asentir o sonreír. Y él por su parte se mostraba cómodo contándole a Ginny más y más cosas acerca de él mismo. Por un momento ella creyó ver un atisbo de lo que habían tenido alguna vez y sin poder evitarlo volvió a aferrarse a aquello, dejando crecer la flama de la esperanza. Y es que las horas pasaron y no se aburrieron, sino más bien pasaron una tarde bastante agradable. Justo cuando Ginny comenzaba a sopesar la posibilidad de repetir aquel extraño encuentro, sucedió algo que la hizo salir de su burbuja de ensueño: su celular comenzó a sonar.

Sin saber bien por qué se puso nerviosa y comenzó a rebuscar el aparto en su bolsa con un sudor recorriéndola. Con manos temblorosas lo sacó, y se maldijo mil veces porque el celular escapó de sus dedos y cayó en el centro de la mesa con un golpe brusco y sin dejar de timbrar. Entonces Harry lo recogió y cuando estaba a punto de entregárselo, pareció reconocer algo en la pantalla del aparato.

-¡Mira, es Luna! –Dijo entusiasmado -¿Te molesta si la saludo? –preguntó él pero sin pedirle permiso realmente.

-¡No! Es que a veces no… –respondió Ginny observando con impotencia cómo Harry contestaba su teléfono -…es ella –Abatida se llevó una mano a la cara deseando con todas sus fuerzas que fuera Luna y no Cedric, pero después de aquel increíble día, sabía que no podía tener tanta suerte.

-¿Hola? –preguntó él cambiando su expresión de alegría por una de desconcierto y volteando a ver la pantalla como para cerciorarse de que el número que marcaba fuera de Luna. Ginny tuvo la seguridad de que se trataba de Cedric. Estiró la mano, pidiéndole a Harry el celular, pero él no le hizo caso -¿Quién habla?... Yo pregunté primero… -dijo frunciendo el ceño - Ginny está aquí conmigo…-de pronto resopló –Bueno ¿y tú quién eres? Creí que quien llamaba era Luna, por eso contesté. Comunícame con ella –musitó volteando a ver el techo mientras ella volvía a cubrirse el rostro con las manos – Luna es una vieja amiga… -de pronto soltó una risa mordaz –Soy Harry Potter, supongo que ella debe recordarme. ¿Vas a pasármela o no? –Entonces Harry soltó una expresión de sorpresa– ¿Y por qué tienes su teléfono? ¿Por qué le hablas a Ginny? –se irguió un poco en su silla con lentitud mientras escuchaba atentamente –Ah ya veo, ¿eres el tipo de la radio, verdad?- Ginny levantó la mirada con pesar –Claro, voy a pasártela. Sólo dime con quién tuve el 'gusto' de hablar –dijo dándole un tono ácido a la última frase. Y después de unos segundos de espera, por fin volteó a ver a Ginny. Con una mueca de sorpresa en la cara, la miró directamente a los ojos, como si intentara descifrar mil cosas, haciéndola sentir vulnerable y nerviosa –Hasta luego, Diggory –dijo con una cordialidad demasiado fingida y le ofreció el teléfono a Ginny pero sin dejar de observarla fijamente. Ella tomó el aparato y se lo puso en la oreja, tratando de no prestarle atención a la penetrante e inquisitiva mirada de Harry.

-¿Hola? –dijo con nerviosismo

-¡Merlín Ginny! –Resopló Cedric con una risa -¿Por qué dejas que Potter conteste? Espera, primero dime… ¿qué haces con Potter? ¿Cómo te fue en la prueba final? ¿Ya estás libre? ¿Cuándo vienes? ¿Escuchaste el saludo por el radio?

La sonrisa de Ginny fue instantánea y no pudo ocultarla.

-Estoy ocupada ahora, Cedric. Les llamo después ¿sí? –Escuchó el resoplido del muchacho.

-Está bien pero hazlo pronto. Tengo que decirte algo.

-Claro. Hasta pronto.

Y entonces colgó. Cuando alzó la vista, aquellos ojos color esmeralda seguían escrutándola con intensidad. Volvió a guardar el teléfono y dio el último sorbo de su taza de café.

-¿Cedric Diggory? –preguntó finalmente Harry enarcando una ceja.

Ella se encogió de hombros sin saber qué decir. Sin entender por qué se sentía culpable.

-Resultó ser el mejor amigo de Luna en la Academia de Sanadores –Harry siguió observándola como esperando más explicaciones y entonces ella siguió hablando –Lo conocí por teléfono. Luna siempre me pasa a otra gente cuando no puede hablar. Nada de otro mundo.

-¿Y todos te mandan saludos por radio?-preguntó escéptico.

-A veces –mintió tratando de pensar en algo que pudiera cambiar el rumbo de la conversación –El novio de Luna trabaja en la estación de radio… -dijo con fingida indiferencia. Y antes de que Harry pudiera decir algo, Ginny empezó a parlotear con rapidez – Su nuevo novio, porque antes de él, Luna salió con Ernie Macmillan ¿lo recuerdas? Pero resultó ser un imbécil y la engañó con una sanadora del hospital donde realizan prácticas. Un día Luna los vio y la sanadora también se enteró que Ernie la engañaba y se armó un escándalo y entonces las dos lo botaron.

Harry soltó una carcajada. Ginny sonrió. Parecía que había dado en el clavo para distraerlo del tema de Cedric.

-Qué tarado –dijo él para después tomar un trago de su taza

-Lo sé, ¿cómo demonios se atrevió a engañar a Luna?

-Eso no es lo peor –la interrumpió –Necesitas ser realmente imbécil para intentar salir con dos chicas que pueden encontrarse en el mismo lugar - Ginny se quedó perpleja mirándolo –No es que yo lo haga –dijo él pasándose una mano por el cabello –Sólo digo que para engañar a alguien se debe ser listo -Ginny intentó asentir con la cabeza y sonreír, pero era imposible después de tal declaración- De cualquier modo, ¿no te parece el mundo pequeño? –dijo cambiando la conversación, tal vez a causa de la reacción de Ginny – Luna se va y se hace novia de Macmillan. Y aparte se vuelve amiga de Diggory. ¿Acaso toda la gente de Londres está emigrando a Francia? –Ella sólo se encogió de hombros, sin poder sacar de su mente lo que Harry había dicho momentos antes –Aunque debo darle crédito a Luna y Macmillan que por lo menos se quedaron aquí hasta que terminó la guerra, no como Diggory que huyó desde mucho antes.

Entonces Ginny salió de su ensimismamiento.

-¿Huyó? –preguntó sin comprender a qué se refería Harry.

-Sí. Al salir de Hogwarts se fue de Inglaterra, sabrá Merlín a dónde.

-Pero eso no quiere decir que 'huyó' de aquí…

-Claro que lo hizo. Tal vez no sea muy sabido y muchos creyeron que era un rumor solamente, pero creo que estás al tanto de que Diggory casi muere en el torneo de los tres magos –Ella asintió con la cabeza, a pesar de que no conocía todos los detalles de aquella historia –Ese día, al final del laberinto, cuando los dos llegamos a la copa se me ocurrió la estúpida idea de que ambos ganáramos. Obviamente no sabía que la copa era un traslador y que nos enviaría al cementerio donde Voldemort estaba. Cuando se dieron cuenta que yo no estaba solo, Colagusano intentó matarlo, pero yo lo desarmé antes impidiéndolo y le dije a Cedric que se fuera, pero como era obvio que no lo haría le mandé un imperius para que tomara el traslador y saliera de allí. Esperaba que regresara enseguida con ayuda pero el muy imbécil tardó lo suficiente como para que Voldemort regresara a su cuerpo humano y casi me matara. Cuando nuestras varitas estaban conectadas a causa del encantamiento Priori incantatem, el traslador regresó al cementerio y entonces pude tomarlo para volver a Hogwarts -Ginny se quedó sorprendida ante el relato de Harry, el cual nunca antes había escuchado-Lo demás ya te lo sabes –prosiguió él –Le conté a todo el mundo que Voldemort había vuelto y nadie me creyó, todos me tacharon de loco y desquiciado. El niño huérfano con necesidad de atención. Tuve que soportar todo eso durante un año mientras Diggory salía limpio del asunto. Él pudo haber declarado y corroborado mi historia, pero en cambio prefirió desaparecer de Inglaterra dejándome todo el paquete –Dio un último trago a su taza–Cuando la guerra se desató no creo haberlo visto por aquí, así que supongo que seguía fuera... Y ahora después de tanto años sé que está en Francia estudiando para Sanador, ¿quién lo diría?

-No… no lo sabía… -dijo ella en voz baja

-Claro que no, ¿por qué habrías de saberlo? Al principio intenté contarle a todo el mundo, pero Dumbledore me prohibió que siguiera involucrando a Cedric, así que dejé de hacerlo y entonces tuve que cargar con todo yo solo… -Ginny sintió de pronto unas infinitas ganas de abrazarlo, al verlo tan frágil a causa de los recuerdos, pero fue sólo un instante porque entonces Harry recobró la compostura –Pero en fin, eso fue hace mucho tiempo y ya no importa –Miró su reloj fugazmente –Creo que es hora de irnos –Ella asintió –Pasé un tarde realmente agradable, Ginny.

-Yo también –le dijo sonriendo –Ojalá podamos repetirlo algún día.

-Claro ¿qué te parece si te invito a cenar?

-¿De verdad? –Preguntó incrédula –Me parece genial, ¿cuándo…?

-Hoy es lunes, ¿verdad? –Dijo pensativo – ¿Cuándo tienes libre?

-Hoy fue el último día de mis clases y tengo un par de semanas libres, así que prácticamente cualquier día.

-¿Te parece bien el domingo en la tarde?

-Perfecto.

Cuando Ginny llegó a su departamento no podía creer todo lo que le había sucedido ese día. Había realizado su prueba de aurores y sabía que no podía haberle ido mejor. Estaba segura de que estaba dentro del grupo del siguiente año, así que estaba muy contenta. Pero lo que realmente había resultado muy surreal en su día había sido su encuentro con Harry. Se encontraba bastante ansiosa con respecto a su próxima cita, pues tenía miedo que de repente le hablara para cancelarle, pero esperaba muy en el fondo de su corazón que no fuera así. Estaba embobada recordando todo lo que habían platicado en la cafetería, cuando recordó el incómodo momento con la llamada de Cedric. Así que se apresuró a buscar su teléfono y a marcar el número de Luna.

-¿Hola?

-¡Hola Ginny! –dijo Luna con voz alegre -¿Cómo te fue?

-De maravilla. Estoy segura que pasé al siguiente año.

-¡Genial! –Gritó su amiga emocionada -¡Ya pasó al siguiente año! –dijo ella a alguien más produciendo un par de vítores entusiasmados que Ginny reconoció pertenecientes a Ethan y a Cedric –Oye Gin, ¿es cierto que estabas con Harry?

-Sí, me invitó un café al salir de las pruebas. ¿Puedes creerlo?

-Seguramente se dio cuenta de lo talentosa y poderosa que eres. Bueno, más bien lo recordó. Ya era hora. Espera, Ced quiere decirte algo. Pero no creas que te escaparás de contarme todos los detalles, eh. Cuando acabes de hablar con Ced volvemos a hablar.

-Claro que sí Luna –dijo ella con una risa.

-Hola Ginny –dijo entonces la voz de Cedric

-Hola –contestó con timidez sin evitar recordar todo lo que Harry le había dicho de él -¿Qué querías decirme?

-Primero que nada: felicidades. Me alegro mucho de que te haya ido bien en la prueba.

-Gracias –contestó con una sonrisa.

-Y ahora lo que importa es que debemos festejar –Ginny soltó una risa –Es en serio. De hecho quiero invitarte a mi fiesta sorpresa.

-¿Tu qué?

-El sábado es mi cumpleaños y me están organizando una fiesta sorpresa.

-Si es sorpresa ¿cómo es que sabes de ella? –dijo riendo

-Porque esta gente no sabe organizar fiestas sorpresas.

-¿Quién? ¿Luna?

-No, una chica con la que salgo a veces…

-¡La loca de Sally! –gritó Luna acercándose a la bocina del teléfono y después alejándose a causa del empujón que suponía le había dado Cedric.

-Bueno, creo que ya te contaron de Sally.

-Un poco -Cedric se quedó en silencio un breve instante en el que Ginny no supo que decir.

-Como sea, el sábado es la fiesta en mi departamento. Te espero aquí, ya no tienes pretexto para faltar.

-Está bien –contestó con una sonrisa.

-Empezará como a medio día, así que debes llegar temprano…

Se quedó largo rato platicándoles acerca de su prueba y de lo que tuvo que hacer, además de todos los halagos que le hicieron varios aurores. Después, por supuesto, les contó acerca de su encuentro con Harry y de casi todas las cosas que habían platicado, exceptuando la parte de Cedric. Aunque sí estuvieron riéndose un poco de lo que había sucedido cuando sonó su celular y Harry contestó.

Ginny esperaba que aquella semana pasara rápido, pero su emoción por la fiesta del sábado y su cita del domingo parecían hacer que el tiempo corriera más despacio de lo usual. Además estaba el hecho de que ya no tenía que ir a clases por lo que tenía mucho tiempo libre y se aburría descomunalmente, sobretodo porque no podía marcarle a Luna y Cedric, ya que ellos se encontraban ocupados. Así que decidió pasar unos días en la madriguera, sin embargo por alguna razón estar allí la hizo sentir incómoda por las noches. Le resultaba difícil conciliar el sueño y cuando lo hacía, soñaba muchas cosas. No pesadillas, sino sueños que la dejaban intranquila y la hacían despertar cansada.

A pesar de eso, los días transcurrieron, dándole paso al sábado. A primera hora de la mañana, dejó su casa con tan solo un pequeño bolso de mano y puso rumbo al departamento de Luna. Había pensado que la estarían esperando, pero al salir de la chimenea no encontró a nadie. Tal vez debió haber avisado que ya iba para allá, pensó confundida. Llamó un par de veces pero no contestaron. Dio un vistazo rápido a las habitaciones y cuando iba saliendo de la cocina logró divisar una melena rubia abalanzándose sobre ella.

-¡GINNY! –gritó Luna dándole un abrazo que las hizo caer al suelo.

-¡Auch! ¡Demonios Luna! ¿Qué te sucede?-dijo Ginny sacándosela de encima y levantándose con cuidado.

-¡Estoy feliz de verte! –canturreó levantándose también.

-Yo también estoy feliz de verte pero no por eso voy a taclearte.

-Oh Ginny, no vas a creer lo que acaba de pasar…

-Por Merlín Luna –dijo Ethan entrando al departamento –Primero salúdala y luego le cuentas la noticia. Hola Ginny – y le dio un abrazo corto.

-¿Qué noticia? –preguntó con curiosidad

-Creo que por fin Ced se deshizo de Sally.

-Yo creo que fue Sally la que se deshizo de él –corrigió Ethan.

-Pero porque él se quiso deshacer de ella primero…

-¿Qué? ¿Pero cómo…? –preguntó Ginny desconcertada -¿Y la fiesta?

-¡Ay Ginny! – dijo Luna –La fiesta es lo de menos, lo importante es que Cedric no verá más a esa tipa.

-¿Qué pasó?

-Sally estaba organizando la fiesta en el departamento de Ced –dijo ella señalando con un dedo hacia arriba –Y aprovechó para revisar todas sus cosas y tirarle todo lo que no le gustaba. Después ella le dijo que quería saber quiénes iban a venir a la fiesta para saber a quién no dejaría entrar y miles de estupideces más… En fin, una cosa dio a otra y terminaron peleándose. A grandes rasgos, ella reclamó, él no le hizo caso, ella siguió gritando y él se hartó. Le dijo que si seguía comportándose así tendría que irse de la fiesta y entonces ella se volvió loca (más) y le contestó que ella era la organizadora y no podía correrla, entonces se puso a destruir todo el departamento de Ced y tiró sus cosas por la ventana. Creo que quemó una silla.

-¡No puede ser! –dijo Ginny cubriéndose la boca con una mano

-Te dije que estaba loca. Por suerte yo estaba escuchando todo desde mi ventana con un hechizo amplificador y entonces Ethan y yo subimos antes de que sucediera algo peor. Entre los tres logramos controlar el desastre, y fue cuando Sally de pronto se soltó a llorar pidiéndole perdón a Ced. Pero él ya no quiso seguirle el juego y le dijo que se fuera que no quería volver a verla.

-Vaya, supongo que eso es bueno…

-¿Bueno? ¡Es increíble! –Dijo Luna dando un brinquito –Ced nunca había tenido las pelotas para decirle eso, por lo menos no con esa dureza porque siempre intentaba hablarle bonito y no hacerla sufrir. Pero esta vez la trató fríamente y cortó todo tipo de relación con ella. Ni siquiera le dijo que podían seguir siendo amigos.

-Me pregunto si esta vez es para siempre –intervino Ethan pensativo.

-Lo es –afirmó Cedric entrando al departamento con una expresión en el rostro que Ginny no pudo descifrar, pero en cuanto la vio le sonrió de la forma más tierna que había visto en su vida –Veo que ya te pusieron al tanto de lo ocurrido.

-Sí… Yo… lo siento. Lo de tu… novia.

-No era su novia –aclaró Luna yéndose a sentar a uno de los sillones junto con Ethan y prendiendo el televisor –Y yo no lo siento.

-No importa ya –dijo Cedric haciendo caso omiso del comentario de Luna –Hay cosas que es mejor terminarlas.

-Sí, bueno… como no hay fiesta tal vez yo deba… -dijo señalando hacia la chimenea

-¿Qué? No. Ni lo creas –le dijo Cedric dirigiéndola a un sillón vacío y haciendo que se sentara –Ya estás aquí, algo podremos hacer. Aún debemos celebrar lo de tu prueba y-

Y entonces Ginny lo recordó. Era el cumpleaños de Cedric. Se levantó de un brinco y le dio un abrazo afectuoso.

-¡Feliz cumpleaños! –le dijo y se separó de él –Con todo el alboroto lo había olvidado.

-No te preocupes, lo importante ahora es ver a dónde podemos ir.

Ethan, Luna y Cedric dieron varias opciones pero no parecían convencerlos. Después de unos minutos Ginny les dijo que fueran a donde fueran ella se las pasaría bien, pero ellos estaban empeñados en hacer de ese día el más divertido que pudieran tener.

-¡Lo tengo! –gritó Luna entusiasmada -¿Por qué no lo pensé antes?

-¿Qué?-preguntaron los demás

-Ethan, ¿recuerdas esa fiesta en que finalmente terminamos en el asiento trasero del coche?

-La verdad no me interesa mucho el antes sino el después…

Luna le dio un zape cariñoso.

-No seas tonto. Recuerda por qué acabamos en el asiento trasero…

-¡Claro! –dijo Ethan apuntándola con un dedo - ¡Claro!

-¿Qué? –dijeron Ginny y Cedric al unísono

-En una fiesta conocimos a este chico llamado Bob-explicó Ethan irguiéndose en el sillón- Está loco, pero en el buen sentido de la palabra. Todo el mundo lo conoce por las increíbles fiestas que da en su casa. Él nos invitó a una de ellas y… -volteó a ver a Luna con una mirada cómplice –después de lo que pasó ahí terminamos en el asiento trasero del coche.

-¿Por qué? ¿Qué pasó en la fiesta? –preguntó Ginny intrigada

Ethan y Luna sonrieron con un brillo travieso en los ojos.

-No podemos decirlo –contestó Luna con seriedad

-¿Por qué no? –musitó Cedric frunciendo el ceño

-Porque lo que pasa en casa de Bob, se queda en casa de Bob.

Cedric y Ginny voltearon a verse entre ellos y luego hacia la pareja sin comprender.

-Es cierto tipo de regla –dijo Ethan tratando de explicar –Cuando vayan lo comprenderán.

-¿Qué esperamos entonces? –preguntó Cedric con entusiasmo.

Según Luna, Bob no hacía las fiestas, sino que las fiestas llegaban a la casa de Bob. Uno podía llegar y con llevar lo necesario él se encontraría dispuesto a ser el anfitrión. Por fortuna, Sally no destruyó las provisiones preparadas para la fiesta sorpresa de Cedric, así que disponían de varios platones de frituras, además de un par de barriles llenos de Whiskey de Fuego. Decidieron esperar un par de horas a que llegaran los invitados de la fiesta original, y cuando la mayoría se encontró reunida, todos partieron a casa de Bob.

Bob era un sujeto bastante alto, con el cabello enmarañado, cosa que a Ginny le hizo recordar a Hermione, sin embargo no se parecía a su cuñada en nada más, pues Bob tenía un semblante muy relajado y despreocupado. No la conocía y sin embargo la saludó muy efusivamente con un abrazo que daría entender que eran un par de amigos que no se habían visto en mucho tiempo. Casi enseguida Ginny creyó comprender por qué las fiestas eran legendarias en esa casa, ya que el lugar estaba dotado de artefactos ideales para la diversión: juegos, bocinas, muchísimos discos de música, luces, pista de baile, una piscina, trampolines, toboganes, pelotas, máquinas de humo, gases y muchísimas cosas más. Ginny se estaba divirtiendo a lo grande y así se fueron pasando las horas, pero no creía estar comprendiendo aquel misterio al que habían aludido Ethan y Luna. No había nada espectacular que debieran mantener en secreto, o por lo menos eso creyó hasta que la fiesta parecía terminada.

La mayoría de los invitados, algunos amigos de Cedric y Luna, otros tantos amigos de Bob, fueron despidiéndose con el transcurso de las horas y poco a poco la casa se fue vaciando hasta que sólo quedaron Bob, Ethan, Luna, Cedric, Ginny y dos chicas más: Addison de piel muy blanca y cabello negro corto, y Katy de cabello castaño rizado que usaba un par de lentes cuadrados. Ellas eran compañeras de clase de Ced y Luna en la Academia de Sanadores y eran personas muy agradables. Trataban a Ginny como si no fuera una total desconocida y eso la hacía sentirse en confianza. Para ese entonces creyó que la fiesta se había acabado y que comenzarían a limpiar para poder irse, pero lo que dijo Bob la hizo comenzar a pensar lo contrario.

-¡Hora de la diversión, chicos!

-¿Qué? –preguntaron Ginny y Cedric a la vez, dándose cuenta que eran los únicos que no sabían lo que sucedía, algo de lo que los demás ya estaban al tanto.

-Su primera vez en casa de Bob, ¿cierto? –dijo Katy cerrando la puerta con la varita y bajando las persianas de la ventana. Los dos asintieron.

-¡Qué tiernos! –exclamó emocionada Addison -¿Qué les parece si dejamos que elijan el juego por ser novatos?

-Genial –dijo Bob haciéndole señas de que se acomodaran en los sillones alrededor de una pequeña mesita de centro y luego se dirigió a Cedric y a Ginny que se habían sentado uno al lado del otro –Elijan: piscina, botella o calle.

-¿De qué? No entiendo –dijo ella confundida

-Es un juego Ginny, debes elegir la modalidad –respondió Luna que se encontraba acurrucada en los brazos de Ethan.

Volteó a ver a Cedric completamente contrariada y tal vez un poco asustada, pero él le sonrió cálidamente.

-Estoy igual que tú. No tengo idea de lo que hablan. Elige tú –le dijo él encogiéndose de hombros.

Ginny lo pensó por un minuto y después dijo lo primero que se le había pasado por la mente.

-Botella –respondió no muy convencida, aunque creía que no podía ser tan malo, tal vez sólo se trataba de tomar y tomar.

-Uhh, perfecto –dijo Katy emocionada haciendo aparecer con su varita una botella de vidrio en el centro de la mesa, pero estaba vacía, lo cual confundió aún más a Ginny. -¿Conocen el juego de la botella? –preguntó dirigiéndose a Cedric y Ginny, ambos negaron con la cabeza.

-Es simple –intervino Addison –Cada uno le lanzará un hechizo giratorio a la botella y cuando se pare, el que señale la base de la botella le dará un castigo al que señale la boca de la botella.

-Entendido –dijo Cedric

-Pero eso no es todo –añadió Bob –Hay tres tipos de castigo: El primero, es alguno que se les ocurra, lo que sea. Si no quieren realizar el castigo que les pusieron pueden tomar la segunda opción, que es quitarse una prenda. Pero no cualquier prenda, sino la que indique quien les pone el castigo. Y si no quieren hacer eso, pueden optar por la tercera opción que es tomar un vaso completo de la bebida super especial Bob.

-¿Qué es eso? –preguntó Ginny con una risa muy nerviosa

-Oh linda, no quieres saberlo, créeme. Por ser nueva te aconsejo que no intentes llegar a la tercera opción.

Ginny volteó a verlos con cara de preocupación, pero Ethan y Luna sólo se rieron de ella y los demás no le prestaron más atención. Pasó saliva sonoramente y se dio ánimos a sí misma, después de todo ¿qué tan malo podía ser?

Al principio aquel juego no había parecido tan extremo, pero poco a poco se fue intensificando. Comenzaron con castigos tontos y simples como tomar vasos seguidos de whiskey de fuego o quedarse petrificado en una posición extraña todo un turno, o dejarse aturdir la lengua. Sin embargo fueron saliendo castigos más y más pesados como atacar a alguien entre todos al mismo tiempo o dejarse leer la mente en busca del más vergonzoso recuerdo. Fue así como uno a uno fueron perdiendo prendas para no realizar los castigos que no querían y en cuestión de una hora todos quedaron en ropa interior con bastantes tragos de más encima y los ánimos un poco desenfrenados. Sobre todo entre Luna y Cedric, pues curiosamente muchos de los giros los dejaban uno frente al otro poniéndose castigos cada vez más pesados intentando vengarse del anterior. Luna le había hecho vomitar babosas, meter un pie en el alimento de las mascotas de Bob y usar un vestido rosa. Por su parte, Cedric le había cortado la mitad de su rubia cabellera pero solo del lado derecho, le había hecho crecer un bigote bastante poblado y en la última ronda la había hecho bailarle a Ethan frente a todos los demás. Luna se había enfurecido puesto que no podía evadir el castigo, ya que sólo llevaba puesto, como todas las demás chicas, las bragas y el sostén, y no podía optar por el segundo castigo y por lo visto no estaba dispuesta a tomar la bebida super especial Bob. Sin embargo un muy entusiasta Ethan la animó a bailar y pidió que por lo menos apagaran las luces, mientras Cedric no paraba de burlarse de ella.

Luna estaba ya bastante molesta, por lo que en el siguiente turno, cuando le tocó darle castigo a Ginny terminó por desquitarse con ella.

-Quítate una prenda –le dijo después de tomar un gran trago de Whiskey de fuego

-¿Qué? –Preguntó Ginny sin poder creerlo –No seas tramposa, ese es el castigo dos.

-Pero mi castigo uno es que te quites una prenda, la que quieras.

-¡Luna! No puedo quitarme algo, ¡sólo tengo puestas dos cosas! ¡No acepto ese castigo!-le espetó con furia

-Pues entonces pasemos al castigo dos: quítate el sostén.

-¿QUÉ? –gritaron todos sorprendidos

-Ya lo dije, y no pueden hacerme cambiar de opinión: reglas son reglas, ¿o no, Bob? –dijo ella llenando su vaso con más whiskey.

-Luna –intervino de pronto Cedric –No te portes como idiota. No te desquites con Ginny por mi culpa.

-No me estoy desquitando, así es el juego y si no les gusta no hubieran empezado a jugar –dijo ella testaruda.

-¡Pero si ni siquiera conocía su estúpido juego! –gritó Ginny azorada esperando que alguien más interviniera y la sacara de aquel aprieto, pero nadie más habló en su defensa.

-Ginny –dijo de pronto Addison –No te preocupes, aquí casi todos somos sanadores y estamos acostumbrados a ver cuerpos todo el tiempo.

-¿Qué? –soltó ella ruborizándose –Pero yo… no quiero…

-Lo siento Ginny –dijo Bob encogiéndose de hombros –Las reglas son las reglas, y créeme que me ha tocado ver castigos peores.

Ella se quedó estupefacta, sin poder creer que todos esperaban que terminara de desnudarse. Pestañeó un par de veces y de pronto decidió algo.

-Quiero el castigo tres.

-¿Estás segura? –le preguntó Bob sorprendido –No creo que te convenga cambiar el dos por el tres..

-¿Vas a preparar la estúpida bebida o no?-dijo Ginny lanzándole una mirada de odio a Luna.

Bob le llevó un grandísimo vaso con una bebida que despedía humo. Ginny temió que fueran deshechos o alguna cosa tóxica, pero cuando dio el primer sorbo supo enseguida que sólo se trataba de alcohol. Una combinación de alcohol muy potente y que después de dos sorbos más ya la había dejado muy mareada. Sin embargo cada trago le infundía más valor y en unos minutos más terminó por vaciar el recipiente. Fue entonces que soltó una carcajada muy extraña que no reconocía como suya pero sabía que había salido de su boca. Luego se miró las manos con curiosidad y finalmente se dejó caer en el sillón junto a Cedric, quien la miró extrañado.

-¿Cómo te sientes? –le preguntó él con un poco de preocupación en la voz, frunciendo el ceño de esa forma tan sensual. ¿Su cabello siempre había despedido ese destello claro? En ese momento le entraron unas tremendas ganas de tocarlo -¿Estás bien Ginny?

-Nunca he estado mejor cariño –le dijo con una amplia sonrisa y cerrando los ojos al sentir el sillón girar.

-¿Va a estar bien, verdad? –preguntó Cedric a Bob

-No te preocupes, el efecto se le pasará en un rato. Sólo esperemos que no se ponga agresiva. Las demás reacciones son controlables.

-¿Qué reacciones?

-Depende de cada persona –contestó Bob – A veces se ponen lloronas o muy muy alegres. Desinhibidas o ansiosas. En fin, pueden resultar un montón de cosas. Habrá que esperar.

A partir de ahí Ginny se perdió un poco de lo que sucedía pues estaba como en un trance, alucinando mil cosas con colores y unicornios, sin saber qué cosa era real y que cosa era parte de su imaginación. A ratos comenzaba a reírse sin razón alguna y poco a poco se convertía en un ataque de risa que no podía controlar y sólo paraba cuando la sacudían. Después de un tiempo que le pareció larguísimo el efecto comenzó a irse de su sistema. Para entonces Bob ya estaba calvo, Katy estaba cubierta de plumas, Ethan traía una tanga de elefante, Addison estaba pegada a la pared con cinta adhesiva y Cedric tenía la cara excesivamente maquillada. Cuando estaba comenzando a reaccionar y recordando en donde estaba y que sucedía, Cedric estaba poniéndole el castigo a Luna.

-Voy a darte dos opciones –le dijo con una mueca burlona obviamente haciéndole pagar por el castigo que le había puesto a Ginny –Una: te quedas sin ropa y te paras en la entrada del jardín cubriéndote sólo con una almohada durante un turno… o te quitas las bragas y te quedas así hasta que acabemos de jugar.

Luna lo miró con odio pero no replicó nada. Con un par de movimientos gráciles quedó sin ropa ante la mirada atónita de todos, hizo aparecer una almohada y salió de la casa para pararse en el jardín.

-¡Por Merlín! –dijo Ginny arrastrando las palabras, sintiendo los restos de aquella bebida surtir efecto – No sabía que Luna tuviera tremendos melones. El pillo de Ethan se sirve un buen plato –dijo señalándolo.

Todos rieron y Luna gritó algo que no alcanzó a comprender. Pero sabía que estaba molesta, eso podría haberlo adivinado aunque siguiera siendo víctima de la bebida super especial Bob. El turno pasó sin nada más interesante, por lo que Luna regresó sin decir palabra, volvió a ponerse su ropa interior y giró la botella. Ginny casi podía jurar que había hecho trampa pues justamente le tocaba ponerle castigo a Cedric.

-Besa a Ginny –dijo Luna sin inmutarse

-¿Qué?- preguntaron los dos al mismo tiempo

-Ya lo dije, o la besas o te quedas en pelotas hasta que terminemos de jugar o tomas la bebida de la muerte de Bob.

-¡Oye! –intervino Bob ofendido

-Pero quiero ser clara que en caso de que elijas la opción dos o tres, te haré sufrir como no tienes idea. Si aprecias tus pelotas te recomiendo que la beses –le dijo con un brillo de venganza en los ojos.

-Luna… yo no tengo la culpa de- empezó a decir Ginny

-Tu no me hables- la interrumpió –Para que la próxima vez no te burles de mis melones

-¡Pero fue un cumplido!

-Olvídenlo –dijo Katy sacudiéndose las plumas de encima –Tomen el primer castigo ¿qué más da? Es sólo un beso.

Ginny y Cedric voltearon a verse desconcertados. Ella no sabía que esperar. Una parte de su cerebro creía que seguía en estado de alucinación, hasta que escuchó la melodiosa voz de Cedric.

-Está bien –dijo él mirándola con determinación –Si a ti te parece bien…

Ginny pasó saliva tratando de controlarse, pues un sudor frío comenzaba a recorrer su espalda.

-Ok… es sólo un beso y ya –dijo repitiendo las palabras de Katy tratando de convencerse a sí misma que no era importante.

-Una cosa –dijo Luna de repente –Que sea de cinco.

-Vas a pagarlo caro ¿sabes? –le dijo Cedric mordazmente

-No me importa –contestó ella con una sonrisa malvada.

Ginny estuvo a punto de preguntar qué eran cinco pero se abstuvo. Prefería ya no saber y mejor esperar a que todo terminara pronto. ¿Por qué se sentía tan ansiosa? ¿Por qué su corazón había empezado a palpitar con tanta fuerza? ¿Estaba soñando o había vuelto a tomar la bebida de Bob y no se había dado cuenta? Entonces Cedric la sacó de su aturdimiento.

-¿Lista?

Ella no pudo moverse y sólo atinó a mirarlo fijamente a los ojos. Y esa fue su perdición. Olvidó todo lo que sucedía y a todos los que la rodeaban. Sólo podía ver a Cedric y el deseo que emanaba de su mirada. Se sintió vulnerable, se sintió desnuda. Y por un brevísimo instante Ginny creyó que Cedric ansiaba ese momento, por un instante tuvo la seguridad de que él quería besarla. Pero no pudo seguir pensando más, porque entonces Cedric llevó su mano a la mejilla de Ginny y la deslizó hasta su nuca para aferrarla y acercarla hacia él. Pero antes de que pudiera darse el contacto, se detuvo expectante, como intentando descifrar lo que Ginny sentía. Y ella se quedó muy quieta, con el miedo recorriéndola por completo, sin saber qué hacer o qué decir. Un segundo después Cedric acortó la distancia entre ellos y plantó los labios sobre los suyos tomándola por sorpresa y ahuyentando el miedo por completo.

-Uno… -dijeron al unísono todos los demás

Los labios de Cedric eran suaves y despedían un calor muy agradable. Además del sabor a cereza que tenían a causa del brillo labial que él llevaba puesto.

-Dos…

Ginny sonrió al pensar que besaba a alguien con la cara maquillada y pudo sentir la sonrisa de Cedric respondiéndole a sus labios.

-Tres…

Debió haber tomado aquello como una señal de que todo se encontraba perfecto, pues él comenzó a mover su boca suavemente y sintió su lengua abrirse paso entre sus labios.

-Cuatro…

Aquella forma tan sensual en que la lengua de Cedric acariciaba la suya estaba haciendo despertar algo en el interior de Ginny que nunca antes había sentido. Algo que le hacía desear más, algo que la excitaba.

-Cinco…

La pasión los envolvía a ambos por completo, besándose sin detenerse ni siquiera a respirar. Algo en la cabeza de Ginny le decía que era momento de parar, pero sabía que si lo hacía nunca más volvería a sentir los labios de Cedric.

-¡Hey, basta!

-¡Paren chicos!

El miedo que había tenido Ginny antes de que Cedric la besara se había convertido en miedo a que dejara de hacerlo. No sabía por qué él no quería soltarla, pero agradecía que siguiera aferrándola. Cuando las risas desaparecieron y los demás parecían haberse fastidiado, Cedric fue deteniendo el beso lentamente mientras ambos controlaban la respiración. Finalmente él le dio un beso corto y muy tierno haciéndole creer que todo había terminado, pero entonces mordió suavemente el labio inferior de Ginny y se alejó con cuidado apenas un par de centímetros succionando con sensualidad para después separarse por completo y mirarla con una sonrisa que lo hacía ver increíblemente atractivo.

Ginny se pasó una mano por el cabello y luego se la llevó al pecho que subía y bajaba rítmicamente. Se sentía extasiada y al mismo tiempo muy asustada. Porque no sabía que era lo que acababa de suceder. Nunca antes alguien la había besado de esa forma, tan efusiva y apasionada. Nunca antes alguien había encendido todos sus sentidos como lo había hecho él. Nunca antes alguien la había hecho desear llegar hasta el final con tan sólo un simple beso. Nunca antes alguien la había hecho desear que la hiciera completamente suya.


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