Lo sé. Tardé demasiado esta vez, pero como recompensa les traigo un capítulo muy muy muy largo. Dios, esto del flashback se alarga y se alarga y no puedo evitarlo, pero es culpa de ustedes por decirme que les gusta jeje.
Un especial saludo a Lily Masen, Dark Ryuk, Kairi1196, Valery Ahn, Matocro, Lady Asucey Malfoy, dany16, mary021, mikaeru abgeloperdito y a esmeraalda chan sakura. Muuuuuuuchas gracias por el review tan lindo que me dejan cada quien. Sepan que las quiero y aprecio mucho sus comentarios.
Para mis lectoras viejas: ¿Recuerdan en mírame cuando me pedían que Harry se encelara de Cedric? Pues aquí está, tarde pero seguro jejeje.
Mil gracias de nuevo por leer y seguir regalándome sus reviews. No olviden escribirme qué les parece el capítulo. Disfruten!
TO BE WITH YOU
By Aurum Black
Capítulo 6
Toma mi mano
·ɠ·ɠ·ɠ·ɠ·ɠ·ɠ·ɠ·ɠ·ɠ·ɠ·ɠ·ɠ·ɠ·ɠ·ɠ·ɠ·ɠ·ɠ·ɠ·ɠ·ɠ·ɠ·ɠ·ɠ·ɠ ·ɠ·ɠ·
-¡POR MERLÍN GINNY! –Gritó Hermione mientras se tomaba la cabeza con ambas manos sin poder dar crédito a su historia -¡POR MERLÍN!
-¿Qué? –preguntó ella riendo
-¡¿Cómo que qué?! ¡Besaste a Cedric Diggory! ¡Y los dos estaban en paños menores!
-¡Diablos Hermione! ¿Quieres que todo el hospital se entere?
-Lo siento –dijo bajando la voz –Es que no lo puedo creer –explicó y luego volvió a sentarse junto a ella en la cama - ¿Pero qué pasó después? ¿Qué le dijiste? ¿Qué te dijo? ¿Se siguieron besando? ¿Qué hicieron?
-¿Pues qué podía yo hacer? Me había quedado en shock mientras el juego seguía. Me temblaba todo y Cedric me ponía más nerviosa porque no dejaba de mirarme con su estúpida y seductora sonrisa. No tienes idea de cuántas ganas tenía de lanzarme sobre él otra vez. Lo más coherente que se me ocurrió en ese momento fue pedir otra bebida super especial Bob en cuanto tuve la oportunidad.
·ɠ·ɠ·ɠ·ɠ·ɠ·ɠ·ɠ·ɠ·ɠ·ɠ·ɠ·ɠ·ɠ·ɠ·ɠ·ɠ·ɠ·ɠ·ɠ·ɠ·ɠ·ɠ·ɠ·ɠ·ɠ ·ɠ·ɠ·
-¡¿QUÉ?! –preguntaron sin poder creerlo todos los demás.
-No estarás hablando en serio… -le contestó Bob mirándola como si fuera lo más extraño que había visto en su vida.
-Sí lo hago –contestó testaruda evitando la mirada de Cedric.
-Pero Ginny –intervino Katy –Sólo te estoy pidiendo que resistas el hechizo de cosquillas un minuto, no es tan difícil…
-Para mí sí –zanjó ella cansándose –No soporto las cosquillas.
-Pero
-¡Pero nada! Las reglas son las reglas ¿no? ¿Acaso no puedo elegir de nuevo la opción tres?
-Supongo que sí –dijo Bob inseguro –Es sólo que nadie lo había hecho antes.
-Pues siempre hay una primera vez.
Bob le preparó la bebida y ella volvió a sumergirse en su alucinación, pero esta vez perdiéndose por completo. Se quedó sumida en la esquina del sillón con la mirada fija en los surcos del techo, sintiendo el piso girar y girar sin parar. No volvió a saber más del juego. Tal vez los demás se preocuparon demasiado por ella que se saltaron su turno y la dejaron fuera de los castigos. O tal vez todo estaba sucediendo y Ginny no lo percibía. No estaba segura. Poco a poco sintió su cuerpo extremadamente pesado y sin darse cuenta se había quedado dormida. Lo supo porque después de un rato Luna la despertó sacudiéndola con fuerza.
-Ginny, linda… es hora de irnos –le dijo con voz suave.
Ella abrió los ojos con dificultad y pudo ver que Luna ya no tenía bigote, y su cabello había regresado a la normalidad. Además de que ya estaba vestida. Volteó a ver su propio cuerpo y se percató que su ropa ya también se encontraba puesta. Quiso levantar la cabeza pero entonces sintió un dolor profundo e intenso que le hizo soltar un quejido y volver a cerrar los ojos.
-Gin –insistió Luna volviendo a sacudirla –Levántate, sólo unos minutos. Cuando lleguemos a mi departamento vuelves a dormirte.
-¿Por qué no sólo la tomas de la mano y desaparecen?-preguntó Bob
-En su estado me da miedo que llegue sólo la mitad de ella… Ginny despierta –volvió a decirle jalándola del brazo.
-A este paso nunca vamos a irnos –dijo la voz de Cedric y entonces se acercó a donde ella se encontraba desparramada. Ginny sintió los brazos de Ced metiéndose entre su cuerpo y el sillón intentando levantarla. Pero cuando lo hizo, todas las extremidades de Ginny incluida su cabeza, colgaron con pesadez. Entre Luna e Ethan intentaron enderezarla y que se sostuviera de Cedric pero al final su cuerpo terminaba cediendo.
-¿Quieres ayudarnos un poco Ginny? –dijo Ethan algo exasperado.
Ella lo intentó. De verdad que lo intentó con todas sus fuerzas, pero por alguna razón su cuerpo no obedecía las señales que mandaba su cerebro y entonces Cedric volvió a dejarla en el sillón.
-¿Por qué no la levitamos y la llevamos detrás de nosotros?-sugirió Ethan
Entonces Luna resopló indignada.
-No es un saco de papas.
-¡Eso es! –dijo Cedric de pronto y entonces volvió a cargarla pero esta vez sosteniéndola de las piernas y pasando el resto del cuerpo de Ginny por encima de su hombro, dejando que colgara a su espalda.
-No voy a dejar que-
-Olvídalo Luna, ya es tarde.
-Está bien.
Ginny sintió que todo volvía a dar vueltas, con la cabeza colgada hacia abajo y el rebote que sucedía cada que Cedric daba un paso. Decidió cerrar los ojos y esperar a que llegaran al departamento de Luna. No supo en qué momento volvió a quedarse dormida. Sólo volvió a tener un pequeño lapso de lucidez cuando alguien la recostaba en la cama y la arropaba.
Lo siguiente que supo fue que un rayo de luz le daba directo en la cama interrumpiendo su sueño. Era raro, puesto que su cama no se encontraba al alcance de su ventana. Giró un poco pero el sol no dejaba de molestarla. Entonces supo que no estaba en su propia cama ni en su propia habitación sino en la de Luna. Se dio cuenta que traía puesta una pijama que no era la suya. Fue entonces que los recuerdos se agolparon en su mente. La noche pasada habían estado en casa de Bob haciendo locura tras locura. Recordó entonces cuando Cedric la besó. Abrió los ojos y se sentó bruscamente. Supo enseguida que aquello había sido un error, pues su cabeza dolió como el infierno y las náuseas se apoderaron de ella. Cuando salió de la cama apenas alcanzó a divisar el cuerpo de Luna durmiendo plácidamente en la otra orilla del colchón. Corrió hasta llegar al baño y estando ahí vomitó al mundo entero, o eso le pareció. Después de una eternidad, se lavó la cara y los dientes y al final se miró al espejo. Se veía fatal. Sin hacer algo para mejorar su aspecto, salió del baño para encontrar a un Cedric en pijama y con el cabello revuelto, que parecía estar esperándola.
-¿Te sientes muy mal?
Ginny tuvo ganas de esconderse en el baño nuevamente, pero al ver el aspecto nada agraciado de Cedric en esos momentos, dejó de lado su preocupación por cómo se veía ella aquella mañana. ¿Porque era una mañana, cierto? No tenía idea de la hora que era.
-¿Qué hora es?
-Como la una
-¡Demonios! ¡Ya debo irme!
-¿Por qué?
Ella no contestó. No se le venía a la mente alguna razón en específico más que ya era exageradamente tarde, sobre todo porque había planeado regresar la noche anterior pues no sabía que todo iba a salirse de control.
-Por lo menos quédate a desayunar. O a comer, más bien. -Ginny siguió sin contestar -Luna prepara una poción perfecta para la resaca.
-Está bien -accedió ella intentando no mirarlo a los ojos, sin evitar recordar cómo se sentían los labios de Cedric moviéndose contra los de ella.
-Ok, despierta a Luna mientras voy por comida a mi departamento.
Ella se escabulló a la habitación antes de que pudiera decirle algo más. Se sentía demasiado confundida respecto a lo que sentía después del beso con Cedric, y no sabía qué debía hacer o decirle. ¿El habría sentido lo mismo que ella? ¿Habría sentido aquella corriente eléctrica recorriéndolo como a ella? ¿Habría sentido su corazón palpitar con la misma fuerza?... Entonces un pensamiento la hizo angustiarse por completo ¿Y si él no había sentido nada particularmente extraordinario? ¿Y si para él sólo había sido un beso más?... Volteó a ver a Luna que respiraba acompasadamente mientras dormía, y aunque se veía que estaba disfrutando de su sueño, necesitaba despertarla y contarle sus dudas. Se subió a la cama y se acercó con cuidado a ella. Unos centímetros antes de tocarla, recordó lo molesta que se encontraba la noche anterior en casa de Bob y se preguntó si le reprocharía algo. Lo meditó un instante y después la sacudió levemente, arriesgándose a que aún siguiera enojada. Ese era un momento crítico y necesitaba un consejo. Luna se despertó con rapidez y tras unos segundos en los que parecía comprender la realidad, se sentó en la cama y volteó a ver a Ginny con un bostezo.
-Hola linda –le dijo estirando los brazos -¿Qué tal la resaca?
-Horrible –contestó ella desconcertada ante el buen humor de Luna -¿No sigues molesta por lo de ayer?
-¿Ayer qué?
-Todo el asunto de los castigos…
-No sé de qué me hablas.
-¿No recuerdas? La botella, el juego… todo lo que pasó en casa de Bob.
Luna le dedicó una sonrisa tierna.
-No importa ya nada de eso Ginny.
-¿Pero cómo…?
-Olvídalo. La regla es que lo que pasa en casa de Bob se queda en casa de Bob. No importa qué tanto nos hayamos hecho uno al otro ayer. Ya pasó todo y hoy es un nuevo día.
-Pero yo quier-
-Olvídalo, Ginny. No tienes que preocuparte de nada. Mejor vamos por algo de comida, ¡me muero de hambre!
Y entonces se levantó de la cama y salió de la habitación, dejándola sola con sus pensamientos. Tal vez lo mejor era hacerle caso a su amiga y ya no preocuparse. Dejar de pensar en lo que ella había sentido y dejar de pensar qué había significado ese beso para ambos. Simplemente hacer como si nada hubiera pasado… Pero no, no habría poción o hechizo en el mundo que pudiera hacerla olvidar. Había sido tan pasional, tan posesivo…Maldito Cedric, ¡qué increíble forma de besar tenía!… Sacudió la cabeza y el dolor repicó en todos lados. Entonces cerró los ojos cubriendo su cara con las manos. Tal vez sería mejor quedarse con el recuerdo y atesorarlo, sin darle tantas vueltas al asunto. Intentar no magnificar ese beso, pensar que sólo había sido un beso más con una persona más. Seguramente era que llevaba tanto tiempo sin besar a alguien que por eso creía que el de Cedric era el mejor beso de su vida. Se dijo a sí misma que si aquello hubiera sucedido en su época de Hogwarts no habría sentido nada espectacular, pues en ese entonces se dedicaba a besar a un chico tras otro. Sin embargo ahora raramente salía con alguien, y mucho menos pasaba algo más que una tomada de manos. En realidad la última vez que había besado a alguien había sido bastante tiempo atrás, pues ese alguien había sido Harry… ¡Oh por dios! ¡Harry!
Ginny se levantó estrepitosamente de la cama, con las sábanas enredándose en sus pies y maldiciendo al aire. Cuando se liberó salió corriendo de la habitación.
-¡Luna! –gritó hasta encontrarla preparando el desayuno junto a Cedric en la cocina. Al verlo se quedó en la puerta paralizada.
-Ya vamos, no te desesperes. Es más, ven a ayudarnos –contestó Luna sin dejar de mezclar algo en un traste.
-No, no es eso –contestó ella aclarándose la garganta y tratando de pensar en cualquier cosa menos en el muchacho – ¿Sabes dónde está mi bolsa? Es que ya debo irme.
-¿Qué?
-¿Por qué?
Dijeron Luna y Cedric al mismo tiempo volteando a verla inquisitivamente.
-Es que hoy es mi… -se detuvo antes de decir 'cita' y carraspeó recargándose en la puerta –Voy a cenar con Harry.
-¿Y eso qué? –Preguntó Luna sin comprender -¿Acaso ya es hora de la cena? –Ginny negó con la cabeza –Además primero debes comer algo. Si vas a cenar con él y pides una langosta entera no le van a quedar ganas de volver a invitarte –Ginny sonrió –Anda, sólo quédate a desayunar y después te vas.
-Está bien –cedió ella acercándose a la barra -¿En qué les ayudo?
Entre los tres se prepararon un mini buffet que se veía delicioso. Luna le preparó además una poción de la que nunca antes había oído hablar, pero que al instante después de haberla tomado sintió cómo iban disminuyendo todos los síntomas de la resaca. No los desapareció por completo pero por lo menos ya creía soportable estar fuera de la cama. Después de un rato de estar con ellos tuvo la seguridad de que el beso no había significado nada especial para Cedric, pues se comportaba completamente normal con ella y parecía que nada había sucedido entre ellos. Sintió una pequeñísima punzada de tristeza, pero en el fondo sabía que eso era lo mejor pues así ella también podría actuar como si nunca se hubieran besado. La tristeza no duró mucho ya que Cedric le hacía la plática como de costumbre y se notaba que se sentía cada vez más en confianza con ella. Los tres pasaron buen rato hablando y riendo mientras comían todo lo que habían preparado, hasta que el celular de Ginny comenzó a sonar a lo lejos. Luna salió de la cocina mientras Ginny le comentaba a Cedric que debía ser Hermione, pues nadie más aparte de ellos dos solía hacerle llamadas a ese teléfono. Sin embargo cuando Luna le entregó su celular, el número que apareció en la pantalla no era el de su cuñada.
-No conozco el número –dijo frunciendo el ceño.
-¿Quién puede ser? –preguntó Luna
-No lo sé… Puede que sea alguno de mis hermanos o alguien de mi clase…
-Pues contesta, tal vez sea algo importante.
Ginny siguió el consejo de su amiga a pesar del mal presentimiento que le daba aquello.
-¿Hola?
-¿Ginny?-dijo la voz de Harry a través de la bocina
Ella apretó los ojos al reconocerlo, considerando colgarle pero sabía que era demasiado tarde.
-Sí ¿qué sucede? ¿Pasó algo?
-¿Qué? No, claro que no… Es sólo que se me ocurrió pasar por ti para que fuéramos al cine o al parque antes de cenar… -Ginny se levantó de pronto y se pasó la mano libre por el cabello con nerviosismo saliendo de la cocina y quedándose a unos pasos de la puerta –Así que vine a tu departamento y como no saliste me preocupé y le dije a Hermione que me diera tu número de celular…
-Yo… yo… amm… ya voy para mi casa
-Pues apresúrate que tu vecina está punto de correrme.
-¿Mi vecina?
-Sí, Ginny, tu vecina de enfrente… Estoy afuera de tu departamento.
-Diablos… -murmuró ella por lo bajo. Si se iba en ese instante a Inglaterra, aún tendría que ir desde la caseta de red flu internacional hasta su departamento y todavía tenía que hacer algo con su horrible aspecto de ese día, por lo menos darse un baño y cambiarse, pero eso la haría tardar varios minutos y tendría que darle explicaciones a Harry.
-¿Ginny?
-Sí, ya voy, sólo tardaré unos minutos… -tendría que bañarse en el departamento de Luna y tendría que pedirle prestada algo de ropa limpia. Si se apuraba, tal vez en unos diez minutos estaría recibiendo a Harry.
-¿Por qué? ¿Dónde estás?
-¿Dónde estoy? –repitió nerviosa –Yo estoy estoy amm… en… en… ¿en dónde estoy?
Escuchó las fuertes carcajadas que soltaron Luna y Cedric, quienes obviamente estaban escuchando todo.
-¿Qué fue eso? –preguntó Harry- ¿Con quién estás?
-Yo… estoy… -se talló los ojos con la mano libre sabiendo que si mentía sólo complicaría todo, así que se animó a decir la verdad -…con Luna.
-¿Luna? ¿Está aquí?
-No, yo… estoy en París…
Espero un segundo, cinco segundos en silencio, y entonces Harry volvió a hablar.
-¿Qué haces allá? –dijo con voz audiblemente molesta
-Vine a ver a Luna…
-¿Estás con ella?
-Sí…-dijo enseguida
-¿Con quién más?
Pensó en mentir y decirle que sólo estaban ellas dos solas, pero temía que Harry hubiera escuchado la risa de hombre y resultara peor.
-Un amigo de Luna…
-¿Diggory?-musitó mordazmente
-Sí…-dijo en voz muy baja, casi inaudible
Otra vez silencio. Sabía que necesitaba decir algo para que la conversación tomara otro rumbo pero no se le ocurrió nada. Sólo podía pensar en la molestia de Harry y en lo estúpida que había sido al no irse inmediatamente después de despertar. Pero antes de que algo inteligente se le ocurriera, fue él quien rompió el silencio.
-Bueno –dijo con voz fría –supongo entonces que debo dejar de molestarte. Espero que te diviertas en París…
-¿Qué?- preguntó ella con la voz temblando –No, no… yo ya estoy por regresarme a casa.
-Si lo haces por mí, ya no te preocupes. Puedo buscar algo más que hacer.
-No, Harry de verdad, ya voy para allá, dame diez minutos…
-Ya olvídalo. Adiós –Y entonces le colgó.
Ella se quedó como estúpida con el celular pegado en la oreja, sin poder creer que había estropeado su cita con Harry antes de que empezara. Marcó el número del que le había hablado pero él no contestó. Lo hizo un par de veces más sin obtener respuesta. Entonces Luna llegó hasta donde estaba parada.
-No importa Ginny. Es un idiota - Ella no contestó y siguió marcando sin resignarse a perder su oportunidad con Harry-¿Qué te parece si salimos a que conozcas la ciudad?
Ginny la miró con una media sonrisa triste.
-Lo siento Luna, debo regresar-Su amiga asintió y sin decir más convocó con la varita la ropa y la bolsa que llevaba el día anterior, y después le dio todo -Te regreso la pijama después ¿sí?
-Claro, no te preocupes.
-Yo misma te la traeré. Prometo que será pronto. -Se despidió de su amiga con un abrazo corto y se metió a la chimenea -Gracias por todo, la pasé increíble -Le alegró ver que el semblante de Luna se había alegrado un poco con su comentario. Y entonces recordó a Cedric que estaba en la cocina. Pensó en ir a despedirse, pero no quería demorar más su regreso, así que sólo se limitó a gritar -¡Adiós Cedric!
-¡Adiós Ginny! -le respondió con un grito que sugería que tenía la boca llena de comida, lo cual la hizo reír. Y entonces soltó los polvos flu dando su dirección destino y desapareció.
Le tomó menos de diez minutos estar en su casa bañada y arreglada. Terminó realizando mil llamadas más al número de Harry, o eso le había parecido, hasta que finalmente él respondió. No sabía si por cansancio o interés, pero por fin él había cedido y habían reanudado su cita. Sin embargo Ginny no la había disfrutado como hubiera querido y eso le ponía los nervios de punta. ¿Qué demonios estaba mal con ella? Había esperado tanto tiempo una oportunidad así con Harry y su mente estaba en otro lugar. Habían pasado el resto del día juntos, hablando y recordando, pero ella no se sentía contenta. Se convenció a si misma que era producto de la resaca, el cansancio y la falta de sueño. Se obligó a negar que fuera a causa de aquello que había pasado con Cedric. Tal vez sería necesario tener que olvidar ese beso, por su salud mental debía hacer el esfuerzo.
Esperaba que con los días su interés por Harry volviera a ser el mismo y que todo regresara a la normalidad. Tenía que aprovechar que él había vuelto a reparar en su existencia y que quería seguir pasando tiempo con ella, ya que cuando se despidieron esa noche, él volvió a invitarla a salir alegando que había disfrutado mucho de su compañía. Sin embargo no habían fijado fecha para la nueva cita y él sólo había dicho que le avisaría después, lo que la ponía en un pequeño aprieto pues esperaba aprovechar sus días de descanso para visitar a Luna de nuevo. Pasó un par de días poniéndole excusas tontas a su amiga y todo por no querer arriesgarse a que Harry la buscara y estuviera en Francia. No quería otra escena igual a la del domingo pasado. Pero para su desgracia, Harry no le había dado señales de vida desde el día en que se habían visto, ni una llamada ni una carta ni un mensaje. Nada. Pasó esos días en total aburrimiento, sin salir con Harry y sin poder visitar a Luna.
Hasta que un día salió a comer con Hermione y ella le contó que Harry y un escuadrón de aurores se encontraban en Rusia a causa de una misión y que seguirían fuera una semana más. También le aseguró que iban encubiertos, por lo que no tendría oportunidad de comunicarse con él, ni él con ella aunque quisiera. Sabiendo que Harry no aparecería en varios días, empacó ropa y varios artículos personales en una mochila, para después salir con rumbo al departamento de Luna, diciéndose a sí misma que tenía muchas ganas de verla, pero en el fondo, muy en el fondo una parte de ella creía saber que no era así. Hizo caso omiso de sus divagaciones y entonces llegó a Francia.
La siguiente semana fue la mejor que tuvo en mucho tiempo. A pesar de que los primeros días no pudieron salir a ningún lado ya que Luna y Cedric tenían varios exámenes importantes en puerta. Sin embargo Ginny los acompaño a estudiar y aprendió mucho de ellos, incluso la llevaron a la Academia de Sanadores donde pudo ver de nuevo a Katy y Addison, además de conocer a muchos otros amigos suyos. Fue una experiencia muy agradable para ella, entrar por completo a su mundo, sentirse parte de él. Se sentía tan bien su compañía que no quería irse de Francia nunca. Además las cosas con Cedric no se habían puesto raras, más bien todo lo contrario pues cada día se llevaban mejor. Ginny había hecho acopio de toda su fuerza de voluntad para no pensar más en aquel increíble beso, diciéndose a sí misma que si lo sacaba a flote arruinaría el tiempo compartido con Ced, pues estaba segura de que para él no había significado nada. Si se ilusionaba a causa de ese beso lo único que lograría sería quedar como una tonta. Fue así que decidió hacer a un lado lo vivido en casa de Bob. Y parecía estarlo logrando casi por completo, salvo en aquellos momentos en que Cedric comenzaba a contarle alguna historia o explicarle algo de sus clases. Le hablaba con tanta determinación y entusiasmo que ella se perdía por completo en sus palabras y en sus ojos. Cuando sentía que se comenzaba a hundir demasiado en su mirada, parpadeaba tratando de romper el contacto visual, pero cada vez que eso sucedía lo primero que volteaba a ver eran sus labios. Sus finos y rosados labios. Los mismos labios que le habían transmitido esa calidez embriagante y un dulce sabor a cereza que creía poder recordar a la perfección. Después de unos segundos Ginny tenía que toser, carraspear o dejar a Cedric lejos de su vista antes de que cometiera una locura. Afortunadamente nunca estaban solos, pues Luna siempre los acompañaba. O Ethan. O ambos. Así que no había muchas oportunidades de que la locura pudiera realizarse.
Cuando los exámenes y el estudio quedaron atrás, se dedicaron a darle un tour por París a bordo del auto desde el cuál habían hablado por teléfono con ella tantas veces. Conoció los lugares turísticos más bonitos y la llevaron a comer la mejor pizza de toda Francia. Cedric iba al volante y ella era su copiloto tal como lo habían acordado un par de semanas atrás, mientras Ethan y Luna se dedicaban a besarse en el asiento trasero. Cedric la hacía reír con sus comentarios y bromas durante todo el trayecto. Estando a bordo de aquel auto no paraba de reír mientras se iba enamorando cada vez más del paisaje y de la ciudad.
-Ahora entiendo por qué les gusta tanto andar en esta cosa muggle- dijo Ginny mientras iban de regreso al edificio donde vivían después de un día entero de paseo.
-¡Hey, no ofendas al auto! –le contestó Cedric con falsa indignación
-No lo ofendí… en realidad le hice un cumplido.
-¿Y cuál es el cumplido?
-Que ya comprendí la belleza de conducir. Más bien de andar sobre el auto, ya que yo no conduzco… me refiero al ir observando el paisaje y el cielo y la gente… Esto se pierde por completo cuando sólo te apareces o usas la red flu. Es obvio que con magia es más rápido, pero…
-No se disfruta el trayecto…
-Exacto –le dijo volteando a verlo con una sonrisa ya que había acertado las palabras que ella no había podido decir. Él también le sonrió mirándola por una fracción de segundo y luego volvió a poner los ojos en la carretera mientras ella se dedicaba a observar su perfil.
-¿Entonces no sabes manejar? –preguntó él de pronto distrayéndola de su tarea de estudiar sus facciones.
-No, nunca he tenido un auto. Mi padre tuvo uno hace muchos años –dijo ella recordando el Ford Anglia –Le duró poco el gusto porque… es una larga historia pero el punto es que se quedó sin él… -agregó mirando hacia el horizonte –De cualquier modo no creo que hubiera tenido la oportunidad de aprender… Con siete hombres en casa resultan difíciles ciertas cosas…
-Si quieres yo te enseño.
-¿De verdad? –preguntó ella emocionada volteando a verlo una vez más
-Claro –le contestó encogiéndose de hombros -¿Por qué no?
-¿No es mucha molestia?
-Para nada, ya verás que será divertido.
Ginny se mordió el labio aun sintiéndose dudosa al respecto.
-No lo sé –dijo después de meditarlo un instante –No quiero arriesgarme a chocar tu auto…
El soltó una carcajada suave y le dedicó una mirada condescendiente.
-No te preocupes. Mientras no atropelles a nadie no hay problema. Lo demás podemos repararlo con magia. Además recuerda que vienes en un auto de sanad… ¡Hey, qué demonios! –espetó de pronto –Oigan chicos, ¿no les molesta mi espalda en sus pies? - Del asiento de atrás sólo provinieron risas de la pareja. Ginny supo entonces que no debía voltear pues tal vez estarían haciendo cosas subidas de tono -¡Dejen de hacer porquerías! –gritó Cedric mirando por el espejo retrovisor y haciendo una mueca de asco.
-No deberías ver eso –le dijo Ginny con compasión y entonces con su varita alzó una cortina entre el asiento trasero y el delantero.
-Ellos no deberían hacerlo, en primer lugar
-El karma les llegará algún día–Él resopló en desacuerdo
–Yo digo que el karma les llegará ahora. Agárrate bien –le susurró y entonces aceleró moviendo el auto a toda velocidad, dando giros bruscos cada que podía hasta llegar a su destino y así rematar frenando súbitamente, lo que causó quejas de la pareja de novios. Entonces la cortina que había levantado Ginny desapareció y la cara de Luna asomó entre los dos asientos.
-¡Ya te dije que no manejes así! –le espetó a Cedric sobándose la cabeza, señal clara de que se había golpeado con tanto movimiento.
-¡Y yo ya te dije que dejes de profanar este auto!
-No estábamos haciendo nad-
-¡No te atrevas a decir que no hacían nada! Estuve a punto de detenerme en un motel y pagarles la habitación.
-No exageres, sólo nos besábamos un poco.
-Sí bueno, todos sabemos a lo que puede llevar un simple beso. Además, ustedes dos están encima del otro todo el tiempo. Se la pasan copulando como conejos…
La risa de Ginny estalló estruendosamente distrayéndolos de su inútil discusión. Las carcajadas eran tan fuertes que después de un rato le dolió el estómago pero no podía detenerse. Estaba en uno de sus ataques de risa incontrolables y sólo había logrado que los demás se contagiaran y los cuatro en el auto terminaran riéndose sin parar. Cuando terminaron agotados, salieron del auto con dirección al departamento de Luna donde prepararían la cena, como cada noche. Ginny aún seguía limpiándose las lágrimas de risa y sobándose el estómago cuando entraron al lugar. Esa noche Cedric le preparó por primera vez el famoso pastel helado que le había prometido y pudo comprobar que era cierto aquello que Luna le había contado hacía muchísimo tiempo: era el mejor pastel helado del mundo. Se lo habría acabado todo ella sola de no ser porque Luna e Ethan le robaron la mitad y se lo comieron entre los dos. Ginny estaba a punto de despotricar maldición y media contra ellos cuando Cedric repitió las palabras que ella le había dicho horas antes:
-Olvídalo, no valen la pena… el karma les llegaría algún día.
Eso la hizo sonreír y olvidar su enojo. Cedric siempre la hacía sonreír. A Ginny le encantaba darse cuenta que él siempre prestaba atención a lo que ella decía y siempre se lo demostraba. A su lado se sentía importante. Se sentía escuchada. Algo que muchas veces ni siquiera con Luna sucedía.
De alguna extraña forma el karma les llegó a Ethan y a Luna al día siguiente, arruinando los planes que tenían de seguir paseando por la ciudad. Luna se había intoxicado con algún alimento echado a perder y tenía una infección muy fuerte, por lo que pasó todo el día en cama mientras Ginny la cuidaba. En un momento de alucinación Luna llegó a asegurar que Cedric le había puesto veneno al pastel helado que le habían robado la noche anterior y tal vez lo habría creído de no ser porque Ethan había enfermado de algo completamente diferente. En algún lugar público de París, alguien le había contagiado viruela de dragón, lo que resultaba más crítico pues tendría que pasar un par de semanas en reposo y sin salir para no contagiar a nadie más. Además de que no cualquiera podría estar con él, salvo aquellas personas a las que ya les había dado la enfermedad alguna vez en su vida. Como Cedric. Por lo que él pasó el día cuidando a Ethan, hasta que se apareció en el apartamento de Luna por la tarde para preguntar por su estado, quien se encontraba mucho mejor en parte gracias a los cuidados de Ginny.
Sin saber cómo, de pronto los tres se encontraban sentados en la cama de Luna viendo sus álbumes de fotos y recordando miles de cosas entre risas y añoranzas. Había fotos de sus primeros días en la Academia de Sanadores y de sus primeros días en París. También encontraron fotos de los tiempos en Hogwarts, muchas en las que Ginny salía. Hojeó el álbum pasando los dedos sobre el papel como si con eso pudiera regresar a los jardines y a los pasillos del castillo. Entonces se topó con una foto de todos los miembros del ED en una de sus sesiones en la sala de menesteres. La miró con una mezcla de sentimientos muy extraña, con alegría y con tristeza, recorrió la vista por todas las caras dándose cuenta que muchas de esas personas ya habían muerto. Sin embargo su divagar fue interrumpido por el sonido del celular de Luna. Era Ethan. Ella contestó sentándose en el alfeizar de la ventana y perdiéndose en una melosa plática con su novio.
-Creo que van a ponerse más insoportables ahora que no podrán verse por un tiempo –dijo Cedric levantándose de la cama –Ven –le dijo invitándola a salir de la habitación de Luna –vamos por algo a la cocina, no creo que quieras escuchar toda su cursilería -Ella se levantó y lo siguió hasta la cocina donde él preparó una bolsa de palomitas y la vació en un tazón -Apuesto a que Luna va a terminar yendo a verlo y se contagiará ella también de viruela de dragón. No va a durar ni dos días sin él.
-Yo digo que aguantará una semana.
-Dos días.
-¿Quieres apostar?
-10 galeones
-Hecho –dijo ella tomando el tazón y dirigiéndose de vuelta a donde habían estado antes.
Cedric y Ginny siguieron viendo el álbum de fotos mientras Luna seguía hablando por teléfono. Él había comenzado a hacerle toda clase de preguntas, a pesar de que muchas cosas ya las sabía, sin embargo por alguna razón quería escuchar de ella cómo es que había conocido a Luna y como se había formado el ED, además de sus clases y aventuras como la del ministerio de magia al final de su cuarto año. Ginny había comenzado a hablar sin parar, contando una historia tras otra de sus gloriosos días en Hogwarts.
-El ED era fantástico Ced –dijo mirando más fotos tomadas en la sala de menesteres –Fue una lástima que terminara así… y todo por culpa de estas dos tiás -dijo señalando enérgicamente una foto donde aparecían Cho y Marietta con Luna -la estúpida de Cho y su estúpida amiga Marietta –Estaba a punto de seguir hablando mal de ellas, cuando de pronto algo hizo clic en su cabeza y recordó que Cho había sido novia de Cedric. Volteó a verlo lentamente, totalmente avergonzada –Ups… -dijo enrojeciendo, pero él soltó una carcajada a modo de respuesta, la cual se prolongó más y más haciéndola sentir primero más avergonzada y luego enojada –Ya basta –dijo frunciendo el ceño, pero él no dejaba de reír lo que causó la molestia de Luna quien optó por salir de la habitación para seguir su llamada en otro lado -¡Ya! –gritó Ginny dándole un puñetazo en el costado pero él ni siquiera se inmutó, por lo que Ginny lo empujó con todas sus fuerzas y agarrándolo desprevenido casi logra tirarlo de la cama. Cedric abrió los ojos en una expresión de indignación y entonces la atacó. Comenzó a hacerle cosquillas en la cintura y en el cuello, mientras ella se retorcía intentando defenderse. -¡Suéltame! –gritaba ella entre risas moviéndose de un lado a otro enredándose entre las sábanas. Con una mano alcanzó a tomar el álbum de fotos tratando de defenderse con él -¡Mira a Cho! ¡Mira a Cho!- le dijo poniéndole el álbum frente a la cara, pero el se lo quitó y lo tiró al piso sin dejar de hacerle cosquillas hasta que de pronto sin saber cómo, su cabeza había ido a parar al tazón de las palomitas vaciándolas y esparciéndolas por todos lados. Cedric la soltó entonces, sólo para verla con el tazón como sombrero y empezar a reír de nuevo, pero esta vez acompañado por la risa de Ginny. Los dos rieron y rieron, y lloraron de la risa hasta que terminaron completamente agotados, acostados sobre la cama.
-Perdón por lo de Cho –dijo ella volviendo a sentarse después de varios minutos en que lograron calmarse –No recordaba que era tu novia –Él se sentó también.
-En ese entonces ya no lo era –dijo encogiéndose de hombros –En ese entonces yo estaba muy lejos ya…
La plática que había tenido con Harry sobre Cedric le vino a la mente y entonces intentó alejarla de sus pensamientos. No le agradaba para nada lo que Harry le había dicho y no creía correcto preguntarle a Cedric qué había pasado en realidad.
-¿Muy lejos? –preguntó ella sin saber qué más decir
-En Alaska.
-¿Qué? –soltó instantáneamente -¿Por qué demonios estabas ahí?
-Por Dumbledore.
-¿Dumbledore?-repitió demasiado intrigada como para no preguntar -¿El director?
-¿Conoces a otro Dumbledore? –preguntó él con una risa
-Claro que no –le espetó ella –sólo que no entiendo qué tiene que ver él con que tu…
-No me digas que Potter nunca te contó la historia…
-¿Qué historia?
-De lo que sucedió en la última prueba del torneo de los tres magos.
Ginny lo observó estática sin saber si debía decirle la verdad.
-Bueno… -dijo titubeante –Sólo me dijo que te salvó y que después tu... -se detuvo recordando que Harry había usado la palabra "huyó" y entonces buscó en su mente una expresión menos acusatoria -...que tu... decidiste irte de Inglaterra.
Cedric le sonrió mirándola con curiosidad.
-Estoy seguro que no te lo dijo con esas palabras... -Ella se sonrojó y bajó la mirada dándole la razón sin siquiera abrir la boca –Puedes decírmelo ¿sabes? No voy a enojarme, en realidad me ayudaría a comprender muchas cosas…
Ginny alzó la cabeza y encontró sus ojos mirándola casi con súplica.
-Él… él solo me dijo que los dos agarraron la copa y los llevó al cementerio, que intentaron matarte y te salvó, que te mandó por ayuda pero tardaste demasiado y voldemort regresó… y cuando él estuvo de vuelta en Hogwarts tu… -Ginny se detuvo sin saber si debía continuar, entonces él la apremió a seguir apretando su mano con suavidad.
-Que yo… -Ginny suspiró sabiendo que ya había hablado demasiado.
-Que tú te fuiste, más bien dijo que huiste mientras él se quedaba con toda la carga y las burlas.
Cedric no pareció sorprendido por aquella revelación ya que ni siquiera se inmutó.
-¿Y no te mencionó si Dumbledore había hablado con él?
-Me dijo que Dumbledore le prohibió seguir involucrándote en su historia y entonces tuvo que dejar de hacerlo…
-¿Sólo eso?
Ginny se quedó pensativa un momento intentando recordar si había algo más relacionado a Dumbledore, pero al final estuvo segura que no era así.
-Sólo eso –afirmó ella. Fue entonces cuando la expresión de Cedric reveló un poco de sorpresa y después frunció el ceño haciendo que Ginny se arrepintiera de haber hablado.
-No debí haberte dicho todo esto –soltó ella angustiada
-Estuvo bien, Ginny. Ahora estoy seguro.
-¿De qué?
-De que Potter nunca supo la verdad.
-¿De qué hablas?
-De la razón por la cual me fui de Inglaterra -Ginny se mordió el labio. Se moría de ganas de preguntarle, pero no sabía si debía hacerlo. No quería ser entrometida y mucho menos quería molestarlo. Entonces la risa de Cedric la hizo salir de sus pensamientos –Vamos, pregúntame –Ginny sintió que se sonrojaba pero siguió sin decir palabra –Lo digo en serio –dijo Cedric borrando su semblante burlón –Tu ya hablaste, lo justo es que yo conteste las preguntas que tengas.
-Dijiste que te habías ido por culpa de Dumbledore…
Cedric no necesitó más, simplemente comenzó a hablar.
-Esa noche después de que Potter me salvó, regresé por ayuda pero por desgracia a quien encontré fue al profesor Moody, o más bien al impostor quien obviamente no hizo nada por regresar al cementerio. Y entonces estuve a punto de ser asesinado por segunda vez esa noche de no haber sido por Dumbledore que llegó a tiempo y mandó el traslador de vuelta. Él supo entonces que yo iba a estar en peligro por haber sido testigo de esos hechos y me dijo que debía huir o en cualquier momento algún mortífago me buscaría para matarme. Al principio me resistí pues no quería irme, a pesar de que no había visto a quien tu sabes, yo estaba dispuesto a declarar a la prensa y al mundo que la historia de Potter era verdad, pero el director no me dejó. Él me… -entonces se detuvo suspirando con cansancio –No –dijo negando con la cabeza –Todos estos años me he dicho que Dumbledore me obligó, pero no fue así. No fui forzado ni hechizado… yo accedí. Todo esto fue mi culpa. Todos estos años viví culpándolo a él pero fui yo… -Entonces bajó la cabeza mirando fijamente las sábanas apretadas entre sus puños. Y no dijo más. Pasaron los segundos y él seguía estático, por lo que Ginny se aventuró a tomar una de sus manos para darle ánimos como él había hecho, pero siguió sin hablar o moverse.
-¿Ced? –susurró ella acercándose un poco hacia él -¿Estás bien?
Él alzó la cabeza finalmente y le dedicó una sonrisa triste.
-Supongo que sí. Es sólo que…
-¿Tan feo es Alaska?
Cedric sonrió levemente y negó con la cabeza.
-No es feo, pero hace mucho frío… aunque no se trata de Alaska en realidad.
-¿Entonces qué…?
-Hice un juramento inquebrantable –dijo él interrumpiendo su pregunta –Dumbledore me hizo… más bien yo… yo juré que no volvería al país hasta que fuera completamente seguro, hasta que estuviera librado de mortífagos…
Fue entonces Ginny quien se quedó estupefacta por unos instantes. Ahora todo tenía sentido. Sin embargo había algo que no cuadraba…
-Pero Ced… –le dijo mirándolo con preocupación
-¿Lo entendiste, verdad? –dijo con el semblante triste –Fue muy estúpido de mi parte hacer un juramento tan ambiguo… a Dumbledore le importaba que no regresara y que no estuviera en peligro mientras quien tu sabes anduviera suelto pero…
-El país nunca está libre de mortífagos…
-Bien sabes eso… Siempre habrá magos que intenten seguir los pasos de los anteriores y vuelvan a formar grupos o sectas. En ese entonces yo creí que sólo se refería a quien tú sabes, pero ahora no estoy seguro…
-Entonces eso significa que…
-No lo sé. No tengo manera de saber si el juramento aún está vigente.
-Pero debe haber alguna forma…
-La única que conozco es regresar a Inglaterra y esperar no morir –Ambos se quedaron en silencio sin saber qué más decir. Ginny sentía una pena infinita por Cedric, intentando imaginar lo que era estar en sus zapatos. Haber sido obligado a salir del país y no poder regresar, no poder volver a casa ni poder estar con su familia.
-Tus padres… -dijo ella
-Nunca supieron nada. Dumbledore dijo que era lo mejor para su seguridad. Sólo creyeron que su hijo se había ido muy lejos...fue tan difícil tener que alejarme y no poder escribirles, no poder contestar sus preguntas… Pero lo verdaderamente difícil fue cuando mi padre murió durante la guerra. Después de mucho tiempo sin saber de ellos mi madre me escribió diciéndome que lo habían atacado unos mortífagos –Su voz se quebró haciendo que a Ginny se le formara un nudo en la garganta–Lo habían atacado pero aún estaba vivo, lo habían torturado de forma que había quedado con muerte cerebral aunque su cuerpo siguiera con vida… Fue horrible saber por todo lo que tuvieron que pasar y no poder estar con ellos. Estuve mil veces a punto de volver y me arrepentí en el último momento… Lo único que pude hacer fue contestarle las cartas a mi madre y contarle la verdad. Ella tuvo que cargar con todo ese peso hasta que unos meses después los sanadores la convencieron de que ya no podían hacer nada más por mi padre y decidieron desconectar los aparatos que lo mantenían vivo… -Cedric respiró profundamente un par de veces tratando de tranquilizarse –Cuando la guerra terminó vine a Francia y mi madre vino a vivir aquí un tiempo conmigo. Al final decidió regresar y yo me quedé a estudiar aquí. Ella viene a visitarme regularmente porque no quiere que me arriesgue a ir para allá… y que el juramento siga activo… supongo que con el tiempo me hice a la idea de que no podré volver jamás.
-Pero no puedes darte por vencido –dijo ella de pronto –Debe haber alguna forma de romper el juramento o de revocarlo o reducirlo.
-Por lo que sé sólo alguien como Dumbledore podría hacer algo así…
-Pero por lo menos debe haber algo escrito o sabido, no puede quedarse simplemente así –dijo ella tajante –Te prometo que investigaré y le preguntaré a mis profesores. Estoy segura que algo se debe poder hacer.
-Gracias Ginny –le dijo sonriendo ya totalmente recuperado –De cualquier modo aprendí a no hacerme ilusiones… Aunque deseo con todas mis fuerzas regresar a Inglaterra, ya hice planes para una vida fuera.
-¿Qué planes?
-Decidí hacer una especialización en traumas cerebrales… siempre me llamó la atención la sanación, pero con lo que le pasó a mi padre… simplemente supe que era lo que debía hacer. Hay un programa de estudio en América, que abarca técnicas mágicas y muggles, naturales y artificiales… es algo muy completo –dijo con entusiasmo en la voz. Era obvio que de verdad le apasionaba.
-¿Y vas a irte entonces? –preguntó ella sintiéndose triste de pronto
-Bueno, aún no es seguro… es sólo un plan… Por ahora estoy muy bien aquí –dijo encogiéndose de hombros.
-Pues no te pongas cómodo –dijo Luna regresando a la habitación –porque debes regresar a cuidar de Ethan.
-¿Ahora? –preguntó él sin muchas ganas de hacerle caso -¿No puedo quedarme un poco más?
-Ok, puedes seguir molestando a Ginny en lo que termino un cigarro –dijo Luna y entonces se acercó a un cajón y sacó de él una cajetilla de cigarros. Tomó uno y lo encendió con la varita.
-¡Luna! –dijo Ginny sorprendida
-Ya te dije que no fumes dentro, si vas a hacerlo por lo menos ponte en la ventana –la reprendió Cedric y entonces ella hizo lo que él decía.
-¿Sabías que Luna fuma? –le preguntó Ginny sin poder creerlo
-¿Tu no?
Ginny negó con la cabeza reprendiendo con la mirada a Luna.
-Qué importa –dijo Luna después de sacar el humo hacia el exterior –no es la gran cosa.
-Es malo para tu salud –contestó Ginny –Tu eres sanadora, deberías saber eso.
-Olvídalo –intervino Cedric –ya he utilizado muchos sermones con ella y no sirven. De cualquier modo no dejo que lo haga muy seguido.
-¿Tu no fumas?
-Un poco. Sólo de vez en cuando, pero no me gusta tanto en realidad. Debo suponer que tú no fumas…
-No… no me llama la atención. A decir verdad nunca lo he hecho.
-¿En serio? –preguntó él sorprendido
-En serio. ¿Por qué te sorprende?
-No lo sé –dijo encogiéndose de hombros –Tal vez te pueda gustar pero como nunca lo has probado nunca lo sabrás…
-No la sonsaques –le dijo Luna
-Sólo era un comentario…
-Pues no le comentes nada, no quiero que le metas ideas en la cabeza.
-¿Por qué tu puedes fumar y yo no? –espetó Ginny con un poco de molestia en su voz
-Porque es malo para tu salud.
-¿Y para la tuya no?
-No.
-Eres una tonta.
-Y tú una tonta que no sabe fumar.
-Dame un cigarro Ced, enséñame a fumar.
-No lo hagas, Cedric…
-Sí hazlo, Cedric…
Él se quedó sentado volteando para un lado y luego para otro sin saber qué hacer. Entonces Ginny convocó la caja de cigarros y sacó uno. Con poca habilidad logró prenderlo y luego se arrepintió, pero no iba a dejar que Luna ganara así que se lo llevó a la boca pero después no supo que hacer. Entonces Cedric se rió.
-Debes aspirar Ginny…
Ella le hizo caso. Y entonces el humo entró a sus pulmones haciendo que soltara el cigarro y comenzara a toser con brusquedad. Cuando se recuperó un poco vio que Cedric había tomado el cigarro. Observó con curiosidad cómo se lo llevaba a los labios y aspiraba, con los ojos cerrados, para después de unos segundos sacar el humo lentamente. Cuando abrió los ojos y se percató que Ginny lo miraba le ofreció el cigarro y ella lo tomó.
-Esta vez hazlo despacio y sólo jala un poquito –le dijo Cedric con una amplia sonrisa. Ella obedeció temerosa – ahora respira profundamente y quédate con el humo dentro unos segundos –Ginny cerró los ojos imitándolo –ahora sácalo lentamente.
-Raspa –se quejó Ginny devolviéndole el cigarro y haciéndolo reír.
-Eso es normal, con el tiempo te acostumbras.
-No gracias –dijo ella sacudiendo la cabeza y provocándole más risas
-Tal vez te gusten los mentolados. Esos no raspan para nada.
-Porque son cigarros para niñas –intervino Luna apagando la colilla que quedaba de su cigarro –Hora de irnos.
-¿Irnos?
-Te llevo en el auto ¿sí?
-No puedes ver a Ethan, no servirá de nada que vayas.
-Puedo verlo por la ventana… por favor –dijo suplicante.
-Eres imposible –le dijo Cedric y se levantó –Vámonos entonces.
-¿También yo? –preguntó Ginny sin muchas ganas de ir
-Sí, para que acompañes a Luna de regreso
-No quiero levantarme –dijo Ginny con pereza
Cedric se levantó y le tendió una mano pero ella en lugar de pararse se acostó.
-Vamos Ginny, por favor –le dijo Luna y salió de la habitación.
-¿Quieres que te cargue de nuevo? –preguntó Cedric de pronto jalándola de las piernas
-¿De nuevo? –preguntó ella sin entender mientras se soltaba de él y volvía a sentarse
-Te traje desde la casa de Bob como si fueras un saco de papas.
Entonces Ginny se sonrojó. Tanto por la vergüenza de aquella revelación como por la mención de la casa de Bob. No habían hablado de nada de lo que había sucedido en ese día, hasta ese momento. Sacudió la cabeza para alejar los recuerdos y trató de pensar en algo para cambiar la conversación.
-Pues entonces tendrás que cargarme –dijo ella poniéndose de pie sobre la cama y dando un brinco a la espalda de Cedric rodeando el cuello del muchacho con los brazos. Él en lugar de quejarse, la tomó de las piernas aferrándola con fuerza y comenzó a dar vueltas sobre su eje provocando gritos y risas por parte de Ginny. Después caminó a través del departamento, luego bajó las escaleras y finalmente al llegar al estacionamiento volvió a dar muchas vueltas mientras ambos reían y Luna los regañaba por jugar. Cuando se detuvo y la bajó de su espalda, ambos estaban mareados y tuvieron que sostenerse uno al otro. Fue entonces cuando Ginny buscó la mano de Cedric y la apretó con fuerza entrelazando los dedos con los de él. Ante los gritos de Luna, él caminó hacia al auto sin soltarla siendo conscientes de aquel contacto por primera vez. Luna se encontraba al volante, así que Cedric abrió la portezuela y la dirigió hacia el asiento del copiloto. Hasta que ella se encontró sentada y como no queriendo romper el contacto, deslizó su mano lentamente acariciando los dedos de Ginny con suavidad, haciendo que unas cosquillas recorrieran su cuerpo. Cuando él cerró la portezuela y subió al asiento trasero, ella se preguntó por primera vez qué era lo que había sucedido. Sabía que no debía darle mucha importancia, pero le había encantado ese pequeño acercamiento y la verdad es que hubiera deseado que durara un poco más.
Luna apenas había encendido el motor cuando la mano de Cedric tocó el hombro que se encontraba del lado de la ventanilla, sorprendiéndola. Ginny sintió su corazón saltar ¿qué significaba aquello? ¿Estaría Cedric pensando lo mismo que ella? ¿Por qué se había sentido tan dulce, tan romántico? Se dio cuenta entonces que él estaba a punto de retirar la mano de su hombro, así que se apresuró a levantar el brazo con todo el disimulo posible y logró tomar la mano de Cedric, volviendo a entrelazar los dedos con los de él. Durante todo el trayecto Luna y Cedric se dedicaron a hablar de cosas a las que Ginny no prestó atención, y es que con los dedos de Cedric acariciando y recorriendo su piel no podía pensar en otra cosa. No se soltaron hasta que llegaron a donde Ethan vivía. Entonces Cedric tuvo que salir del auto y pelear desde fuera con Luna para que no se bajara. Con pesar dio la vuelta al auto mientras Cedric les decía adiós con la mano. Ginny no prestó atención a nada de lo que parloteaba Luna y en cuanto llegaron a su departamento se metió a la cama enseguida, cerrando los ojos y recordando lo bonito que se había sentido tomarse de la mano con Cedric. Se obligó a si misma a no pensar qué significaba ni que pasaría y con el recuerdo de los dedos de Cedric sobre su piel, se sumió en un sueño tranquilizante y feliz.
Demasiado feliz. Cuando despertó por la mañana creyó que seguía durmiendo, pues habían pasado varios meses desde la última vez que había despertado con una sensación de felicidad como aquella. Se sentía completamente relajada, tranquila. Se sentía feliz. ¿Por qué se sentía tan feliz? Debía estar soñando aún. Pero no era así. Abrió los ojos lentamente y entonces la sonrisa de Cedric apareció en su mente. Aquella repentina felicidad se debía a él, de eso estaba completamente segura. Así como también estaba completamente segura de que algo había sucedido entre ellos la noche anterior, habían avivado una chispa que se había encendido poco a poco y por nada del mundo quería que se apagara. Pero lo mejor de todo era que también estaba segura que Cedric estaba sintiendo y deseando lo mismo que ella.
¿Aún les sigue gustando o mejor me retiro? ¿Qué les pareció el capítulo?
OPINEN!
