Nota: siento la tardanza, espero que les guste este capítulo largo y un poco subido de tono. Lean! Juro que lo van a amar. O por lo menos eso espero, ya que me freí los sesos terminándolo.
un agradecimiento especial a dark ryuk, lily masen, valery ahn, mary021, mikaeru y the lady nott por sus reviews, sus consejos, sus halagos y sus porras. Sin ustedes no me atrevería a seguir escribiendo. No tienen idea de cuanto las quiero y agradezco.
Disfruten!
TO BE WITH YOU
By Aurum Black
Capítulo 7
Brillas
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Ginny no recordaba mucho del último día que pasó en París. Recordaba que al despertar esa última mañana había sentido una extraña y placentera felicidad, y recordaba haberla atribuido a Cedric. Después de un rato decidió no pensar más y dedicarse a disfrutar la inminente alegría de sentirse ilusionada.
No recordaba mucho acerca de lo que hicieron aquel día, más que haber peleado con Luna porque decidió pasar a ver a Ethan a pesar de estar enfermo. El resto de las horas eran una nube difusa y borrosa de hechos que no le interesaban, pues lo único en que podía enfocarse era en esa mirada cómplice que compartía con Cedric a la distancia y la cual se mantuvo durante horas y horas hasta el momento en que ella dijo que ya debía marcharse. Fue entonces cuando Cedric decidió ir más allá y rompió esa barrera invisible que ambos habían erigido quien sabe por qué. Tal vez a causa de Luna o tal vez a causa de la realidad, no sabía decirlo a ciencia cierta.
Entonces Cedric se empeñó en llevar a Ginny a la terminal de red flu internacional, a pesar de que podía desaparecer desde cualquier otro lugar. Ella sonrió al imaginar que Cedric quería prolongar aunque fuera unos minutos su estancia en París. Él la tomó de la mano y la llevó hasta el asiento del copiloto para después sentarse frente al volante. Ginny había esperado que aquel viaje lo pudieran hacer solos, pero a último minuto como intuyendo algo Luna decidió subirse al asiento trasero mirándolos con suspicacia pero sin decir ni una palabra. La presencia de su amiga la hacía sentir cohibida, aunque de no haberse añadido tampoco sabría qué decir. Fue Cedric quien volvió a tomar la iniciativa. Mientras tenía la palanca de velocidades aferrada logró alcanzar con un par de dedos la mano de Ginny, acariciando con suavidad y sutileza durante un instante y después se alejó de su piel. Ella volteó a verlo con una media sonrisa y entonces decidió tomar su mano, pero antes de alcanzarlo se retractó pues no sabía qué tan pendiente estaba Luna de ellos.
-¿Quieres que iniciemos la clases de manejo? –le preguntó Cedric de pronto.
-¿Ahora?-respondió con sorpresa
- Toma la palanca. Empezamos con algo fácil. Debes saber cómo funcionan las velocidades y cómo cambiarlas– le dijo dejando la palanca libre, sin poder esconder su sonrisa. Ginny entonces comprendió que tan sólo era una excusa para tomar su mano, así que le devolvió la sonrisa y rodeó la palanca con su palma. Cedric le dio instrucciones de cómo moverla y por unos minutos olvidó la atracción que había entre ellos por concentrarse en hacer lo que él decía que hiciera. Finalmente y sin esperarlo, Cedric posó su mano sobre la de Ginny y entrelazó sus dedos con los de ella sin vacilación y no la soltó hasta que llegaron a su destino. Se estacionó con cuidado y apagó el motor.
-¿Cuándo regresas? –preguntó él sin poder esperar más. Ginny volteó a verlo y encontró en sus ojos añoranza. Casi podía decir que era súplica.
-No lo sé –susurró ella sintiéndose triste de pronto.
-¿Cómo que no lo sabes? –replicó él sorprendido
-Es que no lo sé… voy a iniciar el nuevo curso mañana y no sé cuándo tenga libre…
-Entonces tendré que detenerte aquí.
-¿Qué? –rio ella sintiendo su corazón saltar
-Dime cuándo vuelves y te dejaré ir…
-No lo s- la mirada de reproche de Ced la interrumpió –Bueno, tal vez un fin de semana pueda venir. –La sonrisa del muchacho surgió de la nada iluminando su rostro y haciéndolo ver más atractivo.
-¿Pero cuándo…?
-Pronto –dijo ella decidida, más para sí misma que para él.
-Más te vale –le respondió ampliando más su sonrisa - O sino la apuesta va a generar intereses.
Entonces Ginny recordó la maldita apuesta que habían hecho acerca de Luna yendo a ver a Ethan y por primera vez desde que se estacionaron recordó que su amiga iba en el asiento de atrás. Volteó a verla y la encontró pegada a la esquina con la ventanilla abierta y con media cabeza fuera, como si no estuviera allí. O más bien como si no quisiera estar allí.
-Diablos –maldijo ella por lo bajo y entonces sacó su bolso para pagarle los diez galeones.
-No –dijo él bajando su bolso y aprovechando la ocasión para volver a tocar su piel y hacerle sentir chispas –Me pagas después.
-Pero…
-Así ya tienes una excusa para venir a verme.
Ginny se sonrojó entonces. Cedric ya había rebasado el límite de lo sutil y estaba siendo demasiado obvio.
-Lo haré. Cuídate mucho ¿sí? –Sin saber qué más hacer o qué más decir, algo en su interior le dijo que se dejara llevar, así que se inclinó hacia él para despedirse y con un fugaz movimiento depositó un suave beso en la mejilla de Cedric, demasiado cerca de la comisura de su boca, dejándolo inmóvil y sin palabras por primera vez. Después salió del auto haciéndole señas a Luna para que bajara también. Su amiga la acompañó hasta la chimenea donde se despidieron y entonces regresó a Londres con el corazón latiendo a mil por hora.
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-¿QUÉ? –le gritó Hermione tomándose la cabeza -¿Te fuiste y ya? ¿Por qué no lo besaste?
-Sí lo besé…
-Ese beso fue de chocolate. Yo digo un beso en serio, apasionado, profundo. ¿Por qué no lo hiciste Ginny? ¿Por qué?
Ginny rio ante la frustración de su amiga y sonrió ante los recuerdos tan vívidos de aquellos días en París. ¿Por qué no lo había hecho? Por miles de razones que habían atormentado su mente.
-Para empezar no alcanzaba a comprender qué era lo que estaba sucediendo. Con él me sentía demasiado nerviosa, demasiado insegura. Darle ese beso en la mejilla para mí fue una gran osadía.
-¿Para ti? ¿Para la coqueta y rompecorazones Ginny Weasley?
-No te burles, Hermione. Aquí fuera ya no es como en el colegio. Además él no era como ningún otro chico que hubiera conocido antes ¡era Cedric Diggory! Cedric. Diggory.
-Tienes razón, eso debo concedértelo. Con tan sólo verlo de cerca… ¡uf!
-Tranquila –le dijo riendo –No olvides que eres novia de mi hermano.
-Lo sé, pero hay que reconocer que es el sueño de más de una… No puedo creer que no volviste a besarlo.
-¿Y quién dijo que no lo hice?
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Los siguientes días Ginny los pasó en completa confusión. No sabía definir qué era lo que había sucedido con Cedric y mucho menos sabía qué debía esperar de él. Era obvio que existía una gran atracción entre ambos ¿pero era sólo eso o había algo más? Para colmo Harry había regresado de su misión y estaba empeñado en confundirla más, pues no dejaba de buscarla a pesar de que ella había comenzado a evitarlo. De hecho le parecía que mientras más lo rechazaba más insistente se ponía él, pero ella ya no sentía nada. Ya no había ilusión ni añoranza ni mariposas en el estómago. Por lo menos no por Harry.
Su siguiente año de preparación en la Academia de Aurores inició de maravilla, haciéndola sentir en su elemento. Lo único malo es que estaba tan ocupada que no tenía tiempo suficiente para regresar a París, cosa que deseaba hacer con todas sus fuerzas. Necesitaba volver o se volvería loca de tanto pensar en Cedric y no poder verlo. Hablaban regularmente por teléfono pero nunca tocaban el tema de lo que sea que había pasado entre ellos y tampoco Luna había hecho mención del último día que habían estado juntos, a pesar de que era seguro que se había dado cuenta de todo. Sólo esperaba que su amiga no se hubiera molestado o algo por el estilo, aunque a decir verdad no sabía si había algo por lo cual molestarse. A veces se preguntaba si ella y Cedric en verdad tenían algún tipo de futuro, pero después se obligaba a no pensar en ello. Necesitaban volver a verse. Era lo único que Ginny sabía.
Así que un par de semanas después, en cuanto tuvo la oportunidad viajó de nuevo a Francia. Luna y Cedric le habían contado que tenían planeado ir a una fiesta pero no supo más hasta que llegó. Ginny quedó en shock al enterarse. Resultó que la fiesta la daban ellos y era para despedir a un apenas recuperado Ethan que estaba por regresar a América, sin embargo lo que más le sorprendió fue darse cuenta que Luna estaba muy tranquila al respecto. Le habría gustado platicar con ella pero desde que llegó a su departamento, en ningún momento se apartó de Ethan. Parecía que no querían desperdiciar ni un segundo del poco tiempo que les quedaba juntos.
Cuando llegó a Francia, la fiesta ya había comenzado en el departamento de Cedric. Su primer pensamiento fue de desilusión pues pensó que no podría estar mucho tiempo con él, pero en cuanto puso un pie en el lugar y los ojos de Cedric se encontraron con los suyos supo que no sería así. Él se abrió paso entre la gente que bailaba al ritmo de aquella estridente música y llegó hasta la puerta donde Ginny se encontraba parada. El muchacho le dedicó una sonrisa encantadora antes de inclinarse para darle un beso de bienvenida, tal y como ella le había dado uno de despedida. Suave, corto y peligrosamente cerca de la comisura de su boca. Ginny se sintió desfallecer por un segundo, pero afortunadamente el brazo de Cedric rodeó sus hombros y la dirigió hacia el interior del departamento sin darle oportunidad de reaccionar. Cedric le presentó a todas y cada una de las personas presentes que no conocía y saludó a las que sí como Bob, quien se encontraba ya bastante pasado de copas. El chico le dio un abrazo más efusivo de lo que hubiera esperado.
-¡Ginny, qué alegría verte! –le dijo aún sin soltarla
-Hola Bob –contestó ella con una risa nerviosa
Fue Cedric quien lo empujó sutilmente para que la soltara.
-Déjala respirar un poco.
-Oh sí, lo siento… a veces se me olvida que soy super fuerte –dijo Bob arrastrando un poco las palabras y riendo tontamente – Amigo Cedric, qué buena fiesta estás dando… no tan buena como las mías claro, pero está decente- Le dijo mientras lo palmeaba en la espalda repetidamente- Y tu –le dijo a Ginny apuntándola con un dedo directamente a la cara – ¡Dos bebidas super especiales Bob en una noche! ¡Dos en una noche!... Eres la chica más loca y atrevida que conocí en mi vida –Ella se sonrojó inmediatamente al recordar la noche de locura a la que se refería–Si no estuviera tan borracho tal vez te pediría que bailáramos… aunque a decir verdad, bailo mejor ebrio –y entonces comenzó a hacer unos movimientos muy extraños y ridículos -¿bailamos?
-Lo siento Bob –intervino Cedric salvándola de sus garras y su exótico baile –Ginny ya está bailando conmigo
-Diablos, ya que… -dijo el muchacho –bailen entonces…
Cedric tomó la mano de Ginny y la dirigió a una zona entre la gente, sorprendiéndola con sus habilidades para bailar, pues lo hacía realmente bien.
-Gracias por salvarme de Bob –le gritó Ginny para hacerse oír sobre el ruido que se extendía por todo el lugar. El la hizo girar y luego se acercó a su oído.
-De cualquier modo iba a pedirte que bailáramos…
-No sabía que eras tan buen bailarín.
-¿A qué crees que íbamos Luna y yo a los clubes todas las noches antes de que conociera a Ethan?
-A emborracharse –contestó ella riendo
-Me ofendes –le dijo indignado pero con una sonrisa incontenible. Siguieron bailando sin decir más por unos minutos en que Ginny volvió a pensar en Luna e Ethan y en su inevitable separación. Sentía mucha tristeza por ambos ya que hacían una pareja demasiado bonita y se querían mucho. Simplemente no era justo que tuvieran que estar lejos.
-¿Sabías que Ethan iba a regresar a América? –le preguntó Ginny a Cedric de pronto
-Apenas ayer me enteré.
-¿Y cómo lo tomó Luna?
-Pues tuvo suficiente tiempo para asimilarlo, por lo que me contaron…
-¿De qué hablas?
-Parece que Luna siempre supo que Ethan iba a estar aquí sólo por un par de meses… así que los dos iniciaron su relación sabiendo que tenían los días contados.
Ginny quedó boquiabierta ante tal revelación.
-Pe-pero… ellos son tan…
-¿Ilusos?
-Perfectos… ¿qué? ¿Por qué ilusos? –dijo ella frunciendo el ceño. Él se encogió de hombros.
-Creo que no debieron iniciar nada si sabían que no tenían futuro.
-Tal vez ellos piensan que aún tienen futuro, que aún pueden estar juntos a pesar de la distancia y… ¿qué? –se interrumpió ella ante la mueca burlona que Cedric había puesto.
-Que ni siquiera la propia Luna es tan ilusa como tu
-¡Hey!
-No lo digo para hacerte enojar. Pero date cuenta de la realidad. No sólo estarán en países diferentes sino en continentes diferentes. Ni siquiera tienen la posibilidad de que su horario coincida, y ni siquiera pueden considerar el que alguno deje toda su vida para ir con el otro.
-Pero ellos son tan perfectos –dijo ella testaruda
-Lo sé. Y por eso creo que nunca debieron intentarlo porque ahora será más difícil despedirse... Luna dice que prefiere esto a pasar toda su vida arrepintiéndose por lo que pudo haber sido –Ginny le sonrió con tristeza pero no dijo más –La verdad no la entiendo.
-¿Por qué? –dijo ella contrariada y él volvió a encogerse de hombros
-Supongo que nunca conocí a alguien que me hiciera desear tanto estar con ella… -Ginny sintió un pinchazo en el pecho al escucharlo decir eso, pero entonces Cedric se acercó sigilosamente a ella y posó los labios en su oreja–Hasta ahora.
Ginny sostuvo la respiración y estuvo a punto de romper la poca distancia que había entre ellos, deseando cometer una locura y poder hacer aquello con lo que llevaba días soñando. Pero en un rincón de su cerebro algo reaccionó y recordó que estaban en medio de una sala llena de gente, así que dio un paso atrás con muy poco disimulo, casi con espanto. Él obviamente se había dado cuenta de que Ginny se había arrepentido y cambió la conversación por completo, haciéndola sentir estúpida.
-¿Probaste la botana?
-¿Qué?... No –contestó ella maldiciéndose internamente
-De lo que te perdiste, la preparé yo mismo.
-¿Ya no hay más?- preguntó Ginny completamente desilusionada por haber desperdiciado un momento que tal vez no se volvería a repetir.
-Creo que queda un tazón en la cocina. ¿Podrías ir por él?
-Seguro –contestó ella sin mirarlo a la cara y entonces caminó hacia la cocina del departamento. Abrió la puerta esperando encontrar gente ahí pero el lugar estaba vacío así que entró buscando con la mirada el tazón pero no vio nada. De pronto escuchó que la puerta se abría a su espalda por lo que giró para ver de quién se trataba. Fue entonces que Cedric la besó antes de permitirle reaccionar. Él había aferrado su rostro con ambas manos tomándola por sorpresa, pero después de un breve instante Ginny le respondió el beso y lo aferró de su espalda, atrayéndolo hacia ella mientras ambos se fundían lentamente. Era muchísimo mejor a como lo había imaginado. Sus suaves labios, su suave tacto. Todo él la hacía volverse loca, la hacía desear más y más.
-Oye CedriWOAH… -dijo la voz de Bob entrando a la cocina con estrépito y haciendo que se separaran de golpe, ambos con la respiración agitada -Lo siento, no sabía que estaban ocupados- y entonces comenzó a reírse –Tengan cuidado porque Luna ya regresó.
-¿A dónde había ido? –preguntó Ginny
-Eso no importa- contestó Bob hipando –Lo que importa es que si se entera de esto va a colgar a Cedric de las bol-
-Es por eso que no va a enterarse –lo interrumpió Cedric sacándolo de la cocina y dejando a Ginny sola con el corazón palpitando a toda velocidad. Sin embargo no pudo conectar sus ideas pues enseguida Luna entró a la cocina.
-¿Qué haces aquí?
Ella se encogió de hombros intentando actuar natural.
-Vine por la botana pero al parecer ya se la acabaron.
-Oh qué lástima, le había quedado muy buena a Ced… ¿dónde anda, por cierto?
-No sé –mintió ella – Creo que intentando controlar a Bob… anda bastante ebrio y está diciendo puras incoherencias…
-Bob es un loco –admitió su amiga mientras se servía un vaso de agua y después le dedicó una sonrisa triste.
-¿Cómo estás? –le preguntó Ginny acercándose a ella
-La verdad no quisiera hablar de esto ahora… tal vez después…
-Entiendo.
-Vayamos a divertirnos, la noche es joven.
Y entonces regresaron a la sala, donde la cantidad de personas había aumentado considerablemente. Ahora las luces se habían obscurecido y sólo brillaban las que despedía una bola de colores que giraba mágicamente, levitando muy cerca del techo. Luna y Ginny comenzaron a bailar entre la gente al ritmo de la música. Después de un rato su amiga se encontraba abrazada a Ethan así que ella se dedicó a disfrutar del momento, brincando y bailando entre el mar de personas que no conocía. Entonces alzó los brazos y cerró los ojos, sonriendo ante el recuerdo del beso que Cedric le había robado en la cocina, sintiendo cosquillas por todo su cuerpo.
-¿Por qué tan contenta? –dijo la voz de Cedric en su oído, sobresaltándola.
-La noche es joven –dijo con una sonrisa mientras él se colocaba frente a ella y aspiraba del cigarro que traía en la mano. Sus miradas se conectaron mientras bailaban en un ritual que parecía sólo de ellos. La gente los rodeaba pero sus cuerpos giraban uno contra el otro, en un juego de atracción ajeno a los demás. Las luces resplandecían tiñendo de colores la piel de Cedric y el humo que salía de sus labios. La tensión entre ellos aumentaba a cada roce y cuando Ginny sintió la necesidad de acercarse más a Cedric, que movía de forma enigmática su rostro al volver a aspirar del cigarro, dio un paso hacia enfrente alzando el rostro hacia el de él, y entonces Cedric soltó el humo sobre ella, directamente a su cara, haciendo que cerrara los ojos y se alejara de él.
-Qué demo—pero la voz de Luna resonó de pronto, a pesar del volumen de la música.
-¿CÓMO TE ATREVES?
Cuando Ginny abrió los ojos Luna había empujado a Cedric hacia la pared y él había ido caminando hacia atrás hasta que quedó acorralado en una esquina. Se apresuró a llegar al lugar sin comprender qué estaba sucediendo y cuando estuvo cerca, encontró a Luna apuntando con la varita a Cedric que tenía las manos alzadas como pidiendo piedad.
-¡Te dije que no empezaras con estupideces, Diggory! ¡TE LO ADVERTÍ!
-Luna ¿qué demonios pasa?- preguntó Ginny acercándose a ella con cautela, considerando que su amiga tal vez había perdido la cabeza.
-Lo vi todo.
-Sólo estábamos bailando –intervino Cedric que había aprovechado para alejarse un poco.
-¡No te atrevas a burlarte! ¡Ya había-hablado-contigo! –gritó furiosa y entonces disparó una hechizo que Cedric logró esquivar.
Afortunadamente Ethan llegó y logró llevarse a Cedric hacia el otro extremo de la sala antes de que Luna volviera a atacarlo.
-¿Quieres explicarme qué fue todo eso?
-Cómo si no lo supieras –le reprochó Luna –Él te está seduciendo y tú te estás dejando.
-Yo no… -dijo ella avergonzándose –Nosotros sólo estábamos… bailando
-No lo entiendes Ginny –dijo Luna sacudiendo la cabeza –Él te echó el humo a la cara…
-¿Y eso qué? Yo pude haberme defendido sola, no era necesario que—
-No lo entiendes –le dijo casi con decepción y le tomó las manos –Entre los fumadores hay un lenguaje, ciertos gestos que significan ciertas cosas –Ginny frunció el ceño volteando a ver extrañada a Cedric que se encontraba del otro lado de la sala, quien las veía con una sonrisa divertida –Cuando alguien te echa el humo en la cara significa… que quiere tener sexo contigo.
Ginny jadeó sorprendida, mientras Cedric ampliaba su sonrisa. De inmediato Ginny desvió la mirada y cruzó los brazos con nerviosismo.
-Yo... No sabía...
-No lo hago por joder –dijo Luna suavizando su tono –Pero es que eres demasiado inocente para Cedric. Se lo dije, le dije que te dejara en paz pero no me entendió.
-Luna yo…
-No te preocupes, Ginny. Yo voy a protegerte de él… ya le dije que no eres una de esas tipas con las que suele salir. Tú estás prohibida para él.
Y entonces le dio un abrazo corto y la dirigió de nuevo al centro de la fiesta. Desde ese momento Ginny no volvió a emitir palabra. Sintiéndose tan estúpida al creer que ella era diferente. Para Cedric sólo era una conquista más, un trofeo más, un reto más. Y no era culpa de él sino de ella, por creer cada palabra y cada gesto. Desde que lo conoció por teléfono y desde que comenzaron a llamarse, entre Luna y él le habían contado todas sus experiencias y su arsenal completo de conquista. Él no estaba interesado en ella de verdad, sólo quería acostarse con ella, ¿Cómo pudo ser tan idiota al pensar otra cosa?
Sin embargo había una idea que no la dejaba en paz, y es que no podía dejar de pensar que no había relación alguna entre todas esas chicas con las que Cedric solía salir y ella. Por lo que sabía a Cedric le gustaban las chicas extravagantes y exhibicionistas. Chicas que usaban ropa corta, pegada y que dejaba poco a la imaginación. Chicas voluptuosas y despampanantes. Él era superficial. Por eso mismo sólo salía con ellas un par de veces y luego no volvía a hablarles. Ginny no entraba en ese patrón. ¿Por qué demonios había puesto el ojo en ella? Después de un rato concedió que debía ser porque Luna la había declarado prohibida, y eso debía despertar algún tipo de deseo en él.
El resto de la fiesta la pasó evitando su cercanía, pues no podía hacer que sus manos dejaran de temblar cada que pensaba en el hecho de que él quería tener sexo con ella. Para colmo él no dejaba de lanzarle miradas seductoras y sonrisas divertidas que la hacían perder el control. Deseaba con todas sus fuerzas no mirarlo pero él parecía llamarla. Cada que alzaba la cabeza se encontraba con su estúpida y abrasadora mirada.
Después de varias horas la fiesta terminó y sólo se encontraban unas cuantas personas levantando la basura y limpiando el lugar. Cuando todos los invitados se fueron, Ethan anunció que debía irse o perdería su vuelo, así que comenzó por despedirse de Cedric y Bob. Luna aprovechó para decirle unas palabras a Ginny.
-¿Quieres acompañarme a dejar a Ethan al aeropuerto o no te importa si te dejo aquí en lo que regreso?
-Cualquier cosa está bien para mí… - Ginny vio como Luna volteaba a ver a Cedric de reojo con una cara de incomodidad –Si es por eso, no te preocupes. No va a pasar nada, yo… sólo necesitaba que me abrieras los ojos –le dijo con una media sonrisa.
-¿Estás segura?
Ginny asintió con la cabeza.
-Además Bob está aquí y ya me dijo que no se irá hasta que se acabe la última gota de alcohol que haya –contestó riendo –Voy a estar bien Luna, tarda todo el tiempo necesario.
Entonces Ginny se acercó y le dio un largo abrazo. Cuando la soltó, Ethan se había acercado y se despidió de ella también con un abrazo.
-Cuida de ella –le susurró Ethan al oído con una voz que le dejaba saber que el sentimentalismo estaba rasgando la superficie. Ginny no supo que más contestar así que se hizo a un lado y luego vio partir a la pareja en silencio.
Cuando volteó hacia el interior del departamento, Cedric y Bob no estaban a la vista, por lo que ella se dispuso a seguir limpiando. Se encontraba levantando los vasos de plástico regados por el piso cuando vio que alguien se paraba junto a ella. No necesitaba voltear para saber quién era. Siguió en su labor sin prestar atención y luego tiró los vasos en una gran bolsa de plástico. No pudo evitar la tentación y volteó a ver a Cedric que aún seguía parado en el mismo lugar. Él no despegó su mirada de ella que iba y venía por la sala levantando la demás basura haciéndola sentir muy nerviosa, hasta que ya no pudo más.
-¿Por qué no dejas de mirarme? –preguntó exasperada
-Porque eres demasiado bonita –Ella sintió sus piernas derretir pero entonces pensó que sólo le decía lo que ella quería escuchar.
-¿Eso le dices a todas? –preguntó Ginny mordazmente sin hacer contacto visual con él.
-Sólo a las que son en verdad bonitas
-¿Y te funciona?- prosiguió ella en su intento de no caer rendida a sus pies
-¿Qué te dijo Luna?
-Nada…
-¿Y por eso me has evitado toda la noche? –preguntó él acercándose hacia ella, por lo que Ginny tomó la bolsa y se dispuso a huir lentamente pero Cedric la tomó del brazo deteniéndola –Oye…
-Olvídalo ¿quieres? Aún hay basura que levantar –y entonces se soltó de él y siguió en su labor esperando que Cedric la dejara en paz o siguiera insistiendo, pero en cambio lo que hizo fue ayudarla a levantar y limpiar lo que aún faltaba en completo silencio. Después de un par de minutos el lugar quedó impecable.
-¿Ahora si tengo toda tu atención? ¿Podemos hablar como personas adultas?–preguntó Cedric antes de que ella buscara alguna excusa para huir de él.
-No sé de qué hablas…
-¡Por favor, Ginny!
-¿Qué es lo que quieres de mí? –preguntó Ginny exasperada -¿Qué quieres que te diga?
-¿Por qué estás tan molesta conmigo?
Ginny suspiró cansada.
-No estoy molesta contigo… estoy molesta conmigo misma por ser tan tonta y creer que…—
-¿Creer que…?
-Nada… ¿podemos olvidar esto y hacer otra cosa?
-¿Cómo qué? –le preguntó con esa sonrisa traviesa y seductora tan característica de él mientras comenzaba a acercarse hacia ella.
-No, lo que sea que estás pensando, no.
-¿Por qué no?
-¡Porque no soy una de esas chicas fáciles con las que sueles salir!- espetó Ginny haciendo que Cedric se detuviera en seco cerrando los ojos en una expresión de comprensión.
-Gin… -comenzó él con semblante serio –En ningún momento pensé lo contrario. Me gustas y no porque crea que eres una de esas chicas. Simplemente… -dijo él en voz baja acortando la distancia entre ellos sin dejar de mirarla a los ojos -desde que te besé en casa de Bob no he podido dejar de pensar en ti –Y entonces la besó suavemente.
-No –dijo ella separándose y dando un paso hacia atrás.
-¿Por qué no? –preguntó él dando un paso hacia enfrente
-Porque… porque –balbuceó ella alejándose de él mientras el chico la acechaba seductoramente -…Bob está por aquí…
-Bob se fue después que Ethan.
-¿Qué? –soltó Ginny tocando la pared con su espalda, sintiéndose aterrada.
-Que estamos solos –susurró él acorralándola mientras posaba los labios en la comisura de la boca de Ginny haciéndola cerrar los ojos y suspirar.
-No… -alcanzó a decir ella nuevamente. Entonces él se despegó un poco y la miró fijamente.
-Yo te gusto… y tú me gustas.
-Sí, pero…
-Los dos somos solteros…
-Sí, pero…
-Y los dos tenemos ganas de que esto suceda…
-Sí, pero…
-Pero shhh –le dijo colocándole un dedo sobre los labios –Quiero que pienses en una sola razón coherente para que no hagamos esto, algo de fuerza mayor, algo que pueda ir contra el deseo que estás sintiendo –Ginny trató de pensar en algo pero su mente estaba en blanco. Sabía que había demasiadas razones para detenerse pero no se le ocurría ninguna - ¿Sabes qué fue lo último que Ethan me dijo? Que disfrutara la vida y cada momento de ella, que no desperdiciara ninguna oportunidad –Acarició con el dorso de la mano la mejilla de Ginny –Y esta es una oportunidad única. Me gustas mucho y creo que eres una chica genial. No estoy dispuesto a esperar al momento adecuado y tampoco estoy dispuesto a dejar ir este momento.
-Ced… -dijo ella con voz ahogada
-Quiero que dejes de pensar en lo que sea que Luna te haya dicho, que dejes de pensar en todo. Y quiero que me digas si hay una razón por la cual debemos detenernos ahora.
Ginny se quedó en silencio unos segundos, sintiendose caer en los ojos castaños de Cedric.
-Luna va a matarnos –susurró finalmente haciéndolo sonreír.
-¿Sabes qué fue lo penúltimo que me dijo Ethan? –ella negó con la cabeza con curiosidad –Dijo que quería mantener a Luna con él todo el tiempo posible hasta que subiera al avión… o sea que tenemos bastante tiempo...
Y entonces se acercó a ella y volvió a besarla, pero esta vez Ginny ya no tenía planeado interrumpir ni detenerse, así que se entregó por completo a él. Rodeó el cuello de Cedric con sus brazos y se apretó a su cuerpo, mientras él la tomaba de la cintura y la estrechaba con fuerza. Los labios chocaban y se mordían sensualmente, sus lenguas se abrían paso con desenfreno. Ginny sentía arder su cuerpo y sentía el deseo quemarla. Poco a poco las manos de Cedric cobraron vida y sus hábiles dedos desabotonaron su suéter y luego lo empujaron hasta dejarlo caer al piso. Entonces sin dejar de besarla, él acarició con suavidad uno de sus senos haciéndola gemir.
-Ced –susurró ella extasiada –Yo no… no suelo hacer esto.
-Lo sé –le dijo con los labios pegados a su cuello mientras bajaba las manos por su espalda en una caricia dolorosamente lenta.
-Ced yo no… -Entonces él se despegó un poco y la miró a los ojos
-Tranquila… no vamos a hacer nada que no quieras.
-Ese es el problema –dijo ella besándolo con decisión mientras apoyaba las manos en el fornido pecho del muchacho. Acariciando su torso y luego su cuello, bajo el único pensamiento de que necesitaba más de él. Entonces con manos temblorosas comenzó a desabotonar la camisa de Cedric hasta que dejó su piel expuesta aventurándose a acariciarlo con suavidad. Nunca antes había llegado hasta tal instancia con algún otro chico, pero sabía que si se detenía ahora se arrepentiría por el resto de su vida. Entonces lo miró a los ojos nuevamente y fue cuando supo que aquello estaba bien. Estando consciente de que el siguiente paso que diera definiría todo, se acercó y friccionó su cuerpo contra el de él hundiendo los dedos en su cabello y besándolo con pasión, con ansia y con deseo. De pronto sintió el cuerpo de Cedric reaccionar contra el de ella, sintiendo la excitación del muchacho y haciendo que ella misma se encendiera. Él volvió a apretarla pero esta vez sus manos llegaron hasta el trasero de Ginny acariciando con suavidad. Ginny suspiró extasiada en el oído de Cedric y fue cuando él la tomó entre sus brazos y sin dejar de besarla la llevó hasta su habitación. Si se hubieran encontrado en otra situación, Ginny habría prestado más atención al lugar, pero en esos momentos no podía dejar de ver a Cedric. Él la había depositado en su cama y había cerrado la puerta con un movimiento de varita, para después colocarse sobre ella. Con premura fueron deshaciéndose de sus prendas hasta quedar en ropa interior. En otra ocasión habían estado en esa circunstancia, pero había más gente y no estaban tan embriagados de deseo como en ese momento. Ginny se sentía tan inexperta, pero las manos de Cedric le indicaban cómo desvestirlo y cómo acariciarlo. Él por su parte, la tenía hechizada al regar besos por toda su piel y al rozar con sus dedos cada parte de ella. Al principio ella se sintió completamente azorada al estar tan expuesta, pero él no paró de repetirle lo hermosa que era e hizo todo lo posible para hacerla sentir cómoda. De pronto una idea saltó en la cabeza de Ginny, desesperada por salir, sabiendo que no tenía por qué decirlo pero sintiendo la necesidad de hacerlo.
-Ced… -dijo ella con la respiración agitada
-¿Sí? –murmuró con voz ronca y deteniéndose a verla
-Yo soy… yo nunca he hecho esto...
Él le sonrió de forma tierna y le dio un beso corto en los labios.
-Eso podemos cambiarlo –respondió él para después volver a besar su cuello.
Instantáneamente algo en la cabeza de Ginny se desmoronó y el deseo se esfumó en un abrir y cerrar de ojos.
-¿Qué sucede? –preguntó él al darse cuenta del cambio en Ginny.
-Nada –respondió ella sacudiendo la cabeza e intentando concentrarse en los besos de Cedric sobre su piel, pero ya no pudo despejar de su mente la idea de que no debían seguir adelante. Tanto tiempo había soñado con ese momento y no estaba siendo como ella lo había imaginado, ni el lugar, ni la forma, ni mucho menos la persona. Siempre había sido una romántica y cursi que había creído que su primera vez sería con alguien importante, alguien que la amara. No así.
-¿Ginny? ¿Estás bien? –preguntó él preocupado mirándola con ternura. Él podía ser gentil y cariñoso pero no podía darle lo que ella esperaba de ese momento.
-Lo siento, Ced… creo que no estoy lista para esto.
-Está bien –le dijo él deteniéndose y acomodándose a su costado.
-Lo siento –repitió ella sintiéndose avergonzada
-No te preocupes – le dijo acariciándole el rostro con cuidado –Ven aquí –le dijo extendiendo los brazos invitándola a acomodarse en su pecho, cosa que ella hizo enseguida. Se quedaron abrazados en silencio lidiando cada quien con sus propios pensamientos y escuchando sólo sus respiraciones.
-¿Puedo preguntarte algo? –dijo Ginny de pronto. Él asintió con la cabeza por lo que ella prosiguió -¿Por qué yo? ¿Por qué te fijaste en mí?
Él se encogió de hombros y luego le depositó un beso corto en la coronilla.
-Creo que eres muy bonita.
-Pero…
-Sí sí, ya sé que no eres como las chicas fáciles con las que salí alguna vez. ¿Sabes? No sólo me fijo en ellas. Me gusta conocer gente, también salgo con chicas interesantes y listas –dijo frunciendo el ceño –Y tú eres increíble, después de todo lo que Luna me había contado de ti tenía muchas ganas de conocerte y me caíste bien desde antes de conocerte en persona… No lo sé… simplemente me fascinaste -Ginny le sonrió y se acercó a él para besarle la barbilla –Creo que fue tu sonrisa. Me sentí intrigado por tu eterna sonrisa.
-¿Mi qué? –dijo riendo
-Tu sonrisa… –le dijo recorriendo su rostro con la mirada –Siempre estás sonriendo, siempre estás alegre como si nada en el mundo pudiera robar tu felicidad.
-¿De verdad?-preguntó ella incrédula
-Sí… de todos los días que estuvimos juntos no puedo recordar alguno en que no te la hayas pasado riendo de mis estúpidos chistes.
-Eso es porque tú eres muy gracioso.
-No, Ginny. Nadie se ríe de mis chistes… sólo tú. Aunque después me di cuenta que tú te ríes de todo. Eres demasiado alegre, tienes demasiada vida, brillas tanto… eso fue lo que me hizo fijarme en ti.
Clic! Un chasquido sonó haciendo que ambos se levantaran de golpe de la cama. A lo lejos escucharon la voz de Luna llamándolos y comenzaran a vestirse con apuración, sin embargo no fueron lo suficientemente rápidos pues la puerta se abrió con brusquedad y los gritos de Luna resonaron por el lugar.
-¡ME DIJISTE QUE NADA IBA A PASAR, GINNY!
-Y no pasó nada…
-¿Y ESTO QUÉ SIGNIFICA?
-No puedes prohibirnos nada –dijo Cedric abrochándose el pantalón –somos personas adultas y sabemos lo que hacemos.
Pero Luna le apuntaba con el rostro lleno de furia.
-Fue mi culpa –intervino Ginny – Yo fui la que empezó todo esto…
Tardaron varios minutos tratando de controlar a Luna que estaba enojada con ambos y salió furiosa del departamento de Cedric para bajar al suyo. Ginny se despidió de él con un beso corto.
-¡GINNY! –gritó Luna desde las escaleras
-Que descanses –le susurró ella a Cedric con una amplia sonrisa pero cuando apenas había volteado para salir del lugar, él la tomó del brazo y la giró para después aferrarla con pasión y darle un efusivo beso.
-Quédate conmigo –dijo él en voz baja desperdigando besos por su mandíbula.
-¡VOY A REGRESAR POR TI! –gritó Luna furiosa
-Tal vez en otra ocasión –le susurró ella para después besarlo fugazmente, soltarse de él y salir corriendo de allí antes de que las cosas se salieran de control.
Sí, ¿por qué no? Tal vez ellos dos estaban en el inicio de una bonita relación y tal vez algún día ella podría quedarse con él cuando se lo pidiera. Sonrió ante tal idea y bajó para enfrentarse a Luna. Sin embargo su amiga no le gritó ni mencionó siquiera a Cedric, sino que se limitó a hablar de Ethan y de cómo se sentía respecto a él y a su partida. Después de mucho tiempo de estar hablando, se quedaron dormidas.
Cuando Ginny despertó al día siguiente sentía que había descansado muy bien. Se sentía muy ansiosa y feliz por volver a ver a Cedric, pero él no se encontraba por ahí como de costumbre, tal vez seguiría espantado por Luna, pensó ella. Pero su amiga le llevó a la cama una taza de café y le dijo que debían tener una plática importante que cambió su mundo color de rosa por completo.
-Gin, no quiero ser la mala del cuento.
-Pues no lo seas… mira, sé que estás preocupada por mí y te lo agradezco infinitamente, pero es una decisión que estoy tomando yo y—
-Lo sé y eso es lo que me preocupa más. Que tú estás convencida de que esta cosa rara que tienes con Cedric puede funcionar.
-¿Y por qué no habría de ser así?
-Porque tú y él no buscan lo mismo. Yo los conozco a ambos y los amo a los dos, pero por eso mismo no puedo dejar que Ced juegue contigo… eso es lo que él hace, sólo tiene relaciones casuales y sin importancia. No tiene tiempo ni ganas de tener una novia… Y no puedes mentirme, sé que eso es lo que tú quieres. Tu quieres algo serio. Estás esperando que él te pida ser su novia y que puedan jugar a la casita. Eres demasiado dulce para él.
Ginny se quedó en silencio con la taza humeante en sus manos y el corazón apagándosele.
-Pero tal vez él…
-No, amiga. Sé lo que estás pensando. Tal vez él va a sentar cabeza y va a cambiar. Perdóname por ser la mala del cuento pero no será así. Él te aprecia mucho y le gustas también, pero eres sólo una más. Créeme que si supiera que lo de ustedes sólo será algo casual y sin ataduras lo entendería y los dejaría hacer lo que quisieran, pero te conozco, eres igual de cursi y soñadora que yo. Si dejo que esto entre ustedes continúe, vas a salir lastimada y no será justo –Ginny no pudo emitir ni un solo sonido, sintiéndose abatida por completo pues sabía que cada palabra de Luna era acertada –Mira Gin, yo creo que lo que debes hacer es aprovechar que Harry ha estado detrás de ti durante semanas… ¿No era eso lo que esperaste tanto tiempo? Tantos años has soñado con un futuro junto a él, no lo hagas a un lado por una ilusión de momento con Ced.
-¿Y si no es una ilusión de momento? –refutó ella sosteniéndose de sus últimos trozos de esperanza, haciendo suspirar de forma cansada a Luna.
-No quería llegar a esto pero no me dejas otra opción…
-¿De qué hablas?
-Hace un par de horas me desperté y subí a ver a Ced porque quería hablarle de ti, pero cuando llegué a su puerta justamente él iba de salida… con Sally.
-¿Qué? –preguntó Ginny sin poder creerlo
-Estaba con Sally, la psicópata con la que tenía una supuesta relación… o sigue teniendo, ya no lo sé.
Ginny sintió un golpe seco en el estómago y una punzada de tristeza emanando de su pecho. ¿Qué diablos significaba eso?
-Soy una estúpida… -musitó después de un largo rato en silencio, bajando la cabeza e intentando controlar las lágrimas.
-No linda –le dijo Luna abrazándola –Sólo eres una chica que busca alguien que la quiera como se merece.
-Gracias amiga, por todo –le dijo con una sonrisa triste.
El resto de la mañana ambas la pasaron en silencio, cada una con sus propias divagaciones, sintiéndose igual de tristes y desilusionadas de la vida y del amor. Ginny había planeado quedarse hasta tarde pero decidió volver a Londres antes de que Cedric pudiera aparecerse en el departamento de Luna y se le rompiera el corazón en pedazos. Ella no podía comprender cómo se había ilusionado tanto en tan poco tiempo. Se sentía increíblemente estúpida.
A pesar de todo, antes de partir, le dejó a Luna un par de libros y notas de la investigación que había hecho esas semanas acerca de cómo comprobar si un juramento inquebrantable seguía vigente. Con todo lo que había sucedido se le había olvidado mencionárselo a Cedric.
Un par de horas después de que había regresado a Londres, mientras se encontraba acostada y abatida en su cama, su celular comenzó a sonar. Una, dos, tres, mil llamadas de un número que pertenecía a Cedric. A pesar de que se moría de ganas de contestar, algo en su interior se lo impedía. No quería ni escuchar su voz pues sabía que eso la descolocaría y la confundiría más de lo que ya estaba, después de un rato terminó por apagar su celular. Esa noche decidió aceptar una invitación de Harry para cenar y se dijo decidida que era momento de seguir el consejo de Luna y aprovechar que Harry estaba interesado en ella de nuevo. Aunque se sentía triste y desilusionada, decidió seguir con su vida con la esperanza de que todo sería mejor.
Pero al día siguiente sucedió algo completamente inesperado. Aquella tarde al terminar su última clase, tardó un poco en salir del salón y cuando lo hizo casi se desmaya. Ahí fuera en el pasillo, se encontraba Cedric recargado en la pared con ese aire casual y sexy que le encantaba. Ginny parpadeó repetidamente creyendo que estaba alucinando, pero entonces él la vio y le sonrió con timidez caminando hacia ella.
-¿Cedric?
Él sonrió ampliamente.
-Sí, soy yo.
-¿Pero cómo…?
-Todo gracias a ti –le dijo tomándola de los hombros fugazmente
-¿Eso quiere decir que sirvió lo que te dejé? –preguntó ella emocionada y entonces el asintió.
-Si hubieras contestado una de mis diez mil llamadas te lo habría agradecido antes.
-¿Sólo viniste a eso?
-En parte –dijo él borrando su sonrisa –Aunque también necesitaba hablar contigo… de lo que pasó hace unos días y...- el bajó la vista hacia el suelo permitiéndole a Ginny ver sobre su hombro hacia el otro lado del pasillo. A lo lejos, muy a lo lejos pudo divisar a Harry entre un grupo de aurores por lo que supo que debían salir de ese lugar cuanto antes-… también vine a desped—
-Espera, Ced. Primero vayamos a otro lugar ¿sí? –entonces lo tomó de la mano y desaparecieron de la Academia de Aurores, apareciendo ahora en un bello parque de la ciudad –Ahora sí, ¿qué decías?
-¿Por qué huiste de mí?
-No hui.
-No tengo mucho tiempo, Ginny… ¿Qué fue lo que te dijo Luna? –Ella suspiró con tristeza.
-No te molestes con ella.
-¿Qué te dijo?
-Sólo la verdad… que tú y yo tenemos intereses diferentes, que queremos cosas diferentes, que buscamos relaciones diferentes y que algo entre nosotros nunca podría funcionar… Y… también me dijo que estuviste con tu ex.
-No es lo que piensas…
-No te preocupes, no tienes por qué darme explicaciones.
-Sally tiene un tío que trabaja en una escuela de sanadores en Estados Unidos. Ahí donde metí unos papeles para realizar la especialización que quiero. ¿La recuerdas? –Ginny asintió sin comprender a qué venía todo esto –Esperaba poder entrar al programa el próximo año, pero hubo una vacante imprevista en este ciclo, por lo que el tío de Sally le avisó a ella y ella me avisó a mí en cuanto se enteró y por eso fue a verme… y luego fui a la escuela a comprobar que lo que me había dicho era cierto.
-O sea que…
-Que me están dando la oportunidad de entrar al programa de este año.
Ginny se quedó estupefacta, intentando procesar sus palabras.
-Entonces… vas a irte –dijo con lentitud -¿Cuánto tiempo...?
-Es algo indefinido.
-No planeas volver -dijo ella entendiéndo la realidad
-No en un largo tiempo -le dijo con una mirada triste -Vine a despedirme, Ginny. No podía dejar que las cosas entre nosotros quedaran así, no después de todo lo que hiciste por mí. No sé cómo podré agradecerte esto… antes de ir a verte pasé a ver a mi mamá. Casi se desmaya de la felicidad –dijo sonriendo –No sé cómo pagarte…
-No tienes que hacerlo –dijo ella respondiéndole la sonrisa
-Eres una chica maravillosa, no sé si ya te lo había dicho –él acarició su mejilla con el dorso de la mano –No sé de qué tanto hablaste con Luna, pero quiero que sepas que en ningún momento quise jugar contigo.
-No importa ya…
-Claro que importa. No quiero que te sientas como una más del montón, por alguna razón tú fuiste diferente y no sé si sirve de algo pero quiero que sepas que hubo un momento en que creí que tal vez ese algo entre nosotros pudo haber funcionado.
Ella sonrió con tristeza. No. No servía de nada que él le dijera lo que fuera. Ya no tenía sentido si ahora iba a alejarse aún más de ella.
-Entonces vas a irte…
-Sí… Pero no podía irme sin verte una vez más.
Él vaciló unos segundos y después se inclinó sobre ella dándole un suave beso en los labios. De pronto la realidad le cayó encima y se dio cuenta de lo que implicaba ese viaje que Cedric emprendería. Ya no hablaría con él, ni volvería a verlo en quien sabe cuánto tiempo. La angustia llenó su pecho y entonces decidió que ya no le importaba nada de lo que había resuelto días antes, no en ese momento. Así que rodeó a Cedric del cuello y lo besó con cariño.
-Voy a extrañarte –le dijo Ginny acariciando su rostro–Cuídate mucho ¿sí?
Él asintió mirándola de una forma que la hacía temblar.
-Y tú cuídate a ti y a Luna… ella está un poco triste pero sabe que no puedo desperdiciar esta oportunidad.
-¿Estás emocionado? –preguntó ella separándose lentamente de él.
-Sí… aunque tengo un poco de miedo…
-No lo tengas, lo harás genial. Estoy segura que le patearás el trasero a todos esos sanadores americanos –le dijo sonriendo divertida y él le respondió con una sonrisa igual.
-Eso espero… ¿Sabes? Tal vez podamos vernos en vacaciones o en algún día libre…
-Claro –respondió ella no muy segura. Recordando lo que había dicho de la relación de Ethan y Luna, que estar en continentes diferentes haría casi imposible el contacto.
-Hasta pronto, Ginny –dijo él dándole un beso en el cabello para luego separarse de ella. Ginny lo observó deseando conservar para siempre en su memoria esa imagen de él, con su sonrisa seductora, con los ojos castaños resplandeciendo una hermosa luz a causa del sol y el viento despeinando su cabello.
-Adios, Ced –susurró ella viéndolo desaparecer con un chasquido, sintiéndose irremediablemente triste, como si una parte de si misma se hubiera ido, sintiendo en su corazón la certeza de que nunca más volvería a ver a ese chico.
NOTA: oh por dios! ¿Qué les pareció? ¿Les gustó o no? Hablen ahora o callen para siempre. Díganme todo lo que piensan!
gracias de nuevo a mis lectoras, dark ryuk, lily masen, valery ahn, mary021, mikaeru y the lady nott. A mikaeru, te pido que si tienes cuenta hagas login para que pueda contestarte tus reviews, si no es mucha molestia, claro. Mil gracias a todas de nuevo! Les mando un abrazo adelantado de feliz navidad y de año nuevo! Dudo que el siguiente capítulo esté antes, jeje, no quiero mentirles.
por cierto, tengo una noticia: me he creado un facebook para estar en contacto con la gente fanfictionera. Búsquenme como Aurum Black o mándenme sus links para que pueda agregarlas.
Y una cosa más, quisiera que me recomendaran algún sitio aparte de este para publicar mis fics. Publiqué Mírame en potterfics, pero no me gustó mucho la página. Si saben de algún otro lugar, avísenme por favor.
Gracias por leerme!
