Hola gente bonita que le gusta leerme! LEs mando un caluroso abrazo. He aquí el capítulo recién salidito del horno. Esto está por ponerse intenso, se los aseguro.
Muchísimas gracias a The lady nott, matocro y valery ahn por tomarse la molestia y el tiempo de escribirme su review. Se los agradezco infinitamente! Les va un abrazote virtual! :3 Este va dedicado a ustedes.
A las demás les digo, pónganse chidas con los reviews jaja, no me enojo si no me escriben pero si pasan a leer el capítulo pues ya de una vez deéjenme su opinión, sugerencia o mentada jaja ¿no creen?
En fin. Aquí está el capítulo, espero que les guste:
TO BE WITH YOU
By Aurum Black
Capítulo 11
Cambios
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Aquel primer día fue tan horrible como supuso que sería. Si no fuera porque en verdad amaba su trabajo, se habría dado de topes contra la pared. Después de las primeras horas ya se encontraba experimentando un fuertísimo dolor de cabeza y las letras de sus interminables reportes comenzaban a parecerle una tortura. Sin embargo lo peor de todo era Harry y su estúpida presencia rondando cerca de ella durante todo el día laboral, haciendo chistes crueles y comentarios humillantes. Ginny trataba de desviar sus pensamientos hacia cualquier otra cosa, pero al final terminaba concentrándose en maldecirlo y culparlo por su dolor de cabeza y de paso por todo lo malo de su vida.
Cuando faltaba poco para salir, su estómago dio un gruñido feroz haciéndola recordar que no había probado bocado en quien sabía cuánto tiempo y que se encontraba hambrienta. Sin embargo decidió aguantar hasta la salida pues no quería darle otro motivo a su jefe provisional para que volviera a meterse con ella, aunque a decir verdad Harry no necesitaba de muchos pretextos. Lo único bueno de todo aquello era que por primera vez en el día pudo desviar su concentración y así cada que él se acercaba, ella se enfocaba en el hambre que sentía y de esa forma no podía afectarle nada de lo que le dijera.
La última hora le pareció interminable, como si cada minuto corriera más lento y durara el doble. Pero finalmente llegó el momento de salir. Ginny sólo podía pensar en la enorme y suculenta hamburguesa que devoraría en un dos por tres, y en la suavidad y confort que encontraría en su cama una vez que saciara su apetito. Dio un suspiro de alivio al pensar en las horas que tenía por delante en las que sólo se acostaría a dormir. Sin embargo sus planes y su felicidad se fueron por el inodoro cuando Harry le avisó que debía quedarse a hacer horas extra después de ir a comer. Ella estuvo a punto de echarse a llorar del dolor mental que le producía el pensar en tener que seguir en la oficina aguantándolo a él y a su cansancio, sin embargo decidió no reclamarle nada más ya que para empezar, discutir con él era una batalla perdida, y para terminar si lo hacía enojar tal vez ni siquiera la dejaría salir a comer. Así que tomó su abrigo y salió con apuro antes de que él se arrepintiera y la retuviera a causa de alguna estupidez.
Mientras caminaba por los pasillos del ministerio reflexionó acerca del enorme giro que habían dado muchas cosas en su vida en la última semana. Hacía muchísimo tiempo que la simple idea de comer algo, lo que fuera, no la hacía emocionarse y sonreír. Su apetito Weasley había muerto dentro de ella y parecía estar resucitando ese día. También se sorprendió al reconocer que durante las horas en el cuartel de aurores, el odio que sentía por Harry se acrecentaba prácticamente cada que él abría la boca. Odio, desprecio, repugnancia, desilusión… Y era tan extraño, porque en cualquier otra ocasión Ginny hubiera estado encantada de que él se acercara a ella, no importaba que fuera sólo para pelear u ofenderla, pero el simple hecho de que le prestara atención le hacía pensar que él aún tenía interés en ella. Ginny dio un sonoro resoplido. Menuda tonta había sido durante tanto tiempo. Y tal vez lo seguía y seguiría siendo… Ginny sabía que Harry era su amor verdadero y eterno, su primero, por quien había dejado y entregado tanto… pero también sabía que era momento de dejar de lastimarse a sí misma a causa de una persona que ya no era quien había conocido y de quien se había enamorado. Se dio cuenta que tal vez nunca dejaría de amarlo pero también se había dado cuenta de que peleando con él y rogando en silencio por su atención tampoco conseguía que las cosas volvieran a ser lo de antes. Nada podría volver a ser como antes. No después de todo lo que él le había hecho… No podía creer que en el baile de aurores había estado decidida a perdonarlo. ¡Qué estupidez había estado a punto de cometer! No podía perdonar a alguien que la había herido tanto… Era sorprendente cómo su percepción de las cosas había cambiado de forma radical desde entonces… Y todo había sido a causa de su accidente. ¡Había estado a punto de morir…!
Durante tanto tiempo, un año para ser exactos, había sufrido día tras día, lamentando su existencia, odiando todo y nada a la vez. Cuántas veces había estado hundida en la desesperación, en la soledad, en la miseria… Cuántas veces había deseado que su vida acabara para dejar de sufrir… y sin embargo la vida le había dado otra oportunidad, arrancándola de las garras de la muerte y cruzando en su camino a ese alguien que había hecho hasta lo imposible para salvarla. Aunque no era sólo un alguien, era más bien como un ángel. Recordó las palabras de Annia, "Tuviste suerte de que Cedric estuviera aquí, porque los demás sanadores no hubieran podido reparar eso". En ese momento tuvo la certeza de que su encuentro con Cedric no era una casualidad. No era suerte. Era algo más, algo que estaba destinado a ser así. ¿Cuáles eran las probabilidades que la única persona en el hospital que podía salvarla acabara de llegar ese mismo día? La vida le había dado una segunda oportunidad y esta vez no podía desperdiciarla en lamentos vanos y en autodestrucción. Era momento de avanzar, sabía que no sería fácil dejar atrás el pasado pero por algo debía empezar. Tal vez su vida nunca sería el maravilloso cuento de hadas que había soñado durante tanto, pero tendría que esforzarse para que por lo menos dejara de parecer un infierno cansino y monótono.
-¡Ginny! –gritó alguien a su espalda, haciendo que ella se detuviera a medio atrio del ministerio. En unos segundos tuvo a Hermione a su lado, agitada por ir corriendo -¿Cómo estás?
-Bien –contestó ella encogiéndose de hombros aunque lo primero que había acudido a su mente era un "no lo sé".
Hermione la miró de forma extraña, entre curiosa y suspicaz, pero ella no tenía tiempo de quedarse ahí parada.
-Lo siento, estoy muriendo de hambre y debo regresar al cuartel…
-¿Al cuartel? –preguntó Hermione frunciendo el ceño
-Horas extra –contestó ella con un suspiro. Estuvo a punto de despotricar pestes contra Harry y lo horrible que se había portado con ella durante el día, pero después recordó que Hermione estaba de su lado. Es su mejor amiga, pensó. Nunca podría ser neutral y tal vez lo mejor sería no ponerla en medio –Debo apurarme –Fue todo lo que dijo. Y cuando estuvo a punto de irse, Hermione la tomó del brazo.
-¿Dónde estuviste ayer?
-¿Ayer?- Preguntó con nerviosismo súbito-En… en mi departamento…
-¿En la noche? –le preguntó entrecerrando los ojos.
-Sí –mintió de inmediato preguntándose si Hermione sabía algo de lo que había sucedido la noche anterior. No. No podía ser, no había forma… ¿o sí?
-¿Segura?
-S-sí… -dijo nada segura -¿Por qué?
Su cuñada la miró con tristeza mientras suspiraba cansinamente.
-Sé que estuviste ayer en la madriguera… - Ginny soltó el aire, aliviada –Vi tu manecilla en el reloj de tu madre...
-¿Alguien más supo…?
-No, sólo yo me di cuenta. Pero para cuando reaccioné ya te habías ido y tu manecilla cambió de "En casa" a "Perdido".
-¿Perdido?
Hermione le dedicó una sonrisa triste.
-La mayoría del tiempo tu manecilla está en esa ubicación. Supongo que la magia en el reloj es más profunda de lo que pensábamos y no sólo se refiere a un lugar… pero en fin, en cuanto te fuiste de la madriguera me aparecí en tu edificio y toqué la puerta de tu departamento pero nunca saliste. El homenum revelio me dijo que no estabas, así que regresé con tu familia a la cena. Horas después, antes de ir a casa volví a buscarte y seguí sin encontrarte…
-Hermione… yo… -dijo ella avergonzada por haber quedado expuesta al mentir.
-Estuve tan preocupada por ti…
-Yo… lo siento… -balbuceó bajando un poco la vista aún más avergonzada pero esta vez no por haber mentido sino por recordar lo que había estado haciendo mientras Hermione la buscaba.
-No tienes idea de lo cerca que estuve de contarle a tu familia acerca de tu accidente.
-¡No! No puedes hacerlo.
Hermione suspiró negando con la cabeza, cansada de pelear con ella.
-¿Por qué fuiste a la madriguera?
Ginny no contestó. Había ido porque se sentía infinitamente sola y porque los extrañaba demasiado. Porque Harry Potter había arruinado su vida y ella no podía dejar de amarlo y odiarlo al mismo tiempo. Porque había estado a punto de morir y nadie lo sabía, y tal vez a nadie le importaba. Había ido porque necesitaba que alguien la abrazara y le dijera que todo estaría bien. De pronto la imagen de Cedric llenó su mente. Él la había abrazado, la había besado y había hecho muchísimo más. Ella sonrió sin querer al pensar en él. Y es que él había hecho tanto por ella y ni siquiera lo sabía. Él la había hecho olvidar al mundo entero…
-¿Por qué sonríes? –le preguntó Hermione contrariada. Ginny se quedó en silencio mirando a su amiga y cuñada. Amiga. ¿En realidad era su amiga? ¿O sin importar lo que supiera, ella estaría siempre de lado de Harry? Hermione carraspeó insegura –Creo que será mejor que me vaya…
-Espera –la detuvo ella. La observó por un instante, recordando las múltiples y divertidas reacciones que había tenido cuando le contó toda su historia de tres años atrás con Cedric. Se había sentido tan normal, tan tranquila, como si se quitara un peso de encima con tan sólo relatarle todo. Merlín sabía que Ginny necesitaba una verdadera amiga, alguien en quien confiar, alguien que le recordara que no se encontraba por completo sola. Porque aunque sabía bien que tenía a Luna, su relación a distancia había mermado bastante con el paso del tiempo y además los constantes regaños y reproches por parte de su amiga sólo la hacían lamentar más todo en lugar de reparar algo. Sabía que Luna la quería incondicionalmente y que por eso mismo la reprendía tanto, al igual que Hermione… pero si había alguien en la tierra a quien no podía contarle acerca de su reencuentro con Cedric, esa era Luna. La primera vez que casi pasó algo entre ellos, su amiga pegó el grito en el cielo y se entrometió todo lo que pudo. No quería saber lo que les haría si se enteraba de lo que había sucedido la noche anterior. Ginny volvió a sonreír justo en el momento en que Hermione entrecerraba los ojos –Hay algo que quisiera contarte… -le dijo finalmente, sorprendiéndola un poco.
-¿De qué?
-De mí…
-Adelante –dijo Hermione mirándola fijamente, dedicándole toda su atención. Pero Ginny se quedó pensativa por unos segundos -¿Y bien?
-No –respondió de pronto –No quiero contarte sólo algo, quiero contarte todo.
-¿Todo?
Ginny asintió con seguridad.
-Estoy harta de los secretos y de las mentiras. Hermione tu eres mi amiga, mi primera amiga. Somos cuñadas, prácticamente somos hermanas… ya no quiero ocultarte cosas –Hermione se quedó en silencio por primera vez, con una expresión de completa incredulidad –No creo que sea ahora el momento… pero te prometo que pronto te contaré lo que pasó con Harry. Te contaré todo.
Pudo ver cómo los ojos de Hermione se abrían llenos de asombro y emotividad.
-Oh Ginny ¡claro que somos hermanas! –le dijo Hermione lanzándose sobre ella para abrazarla, intensamente conmovida mientras Ginny reía –Te juro que todo lo que me cuentes nunca saldrá de mis labios, nunca traicionaré tu confianza…
-Lo sé –contestó ella con una sonrisa en la boca. De pronto un gruñido recorrió su estómago -¿Me acompañas a comer algo? Estoy muriendo de hambre…
-Claro –dijo soltándola y después ambas caminaron hacia la salida. Ginny sonrió, sintiendo dentro de sí misma que era correcto confiar en su cuñada. Después de todo ella era justa y objetiva. Ella la entendería y no la juzgaría. Se moría por ver su expresión cuando le dijera lo que había pasado con Cedric Diggory. Definitivamente le contaría todos los detalles, todos. Después de todo parecía que Hermione era el único miembro de su familia que aún se preocupaba por ella y no atendía de inmediato a todos los chismes que se decían de ella. Hermione por lo menos le daba el beneficio de la duda la mayoría de las veces.
-No vas a creer dónde estuve ayer –le dijo con una sonrisa pícara.
Ginny le comenzó por contar lo triste y sola que se había sentido el día anterior, y luego le contó cómo perdió el control cuando encontró entre su correspondencia el premio que le dieron en la gala de aurores con el mensaje de Harry diciendo todas esas horribles cosas que hacían que le temblara la voz al repetirlas.
-No puedo creerlo –había dicho Hermione –Qué reverendo hijo de puta.
Ginny se quedó sorprendida y se dedicó a devorar su hamburguesa mientras Hermione seguía hablando pestes y pestes de Harry. Tanto así que Ginny sintió la necesidad de decir algo para interrumpirla.
-Estaba borracho –dijo encogiéndose de hombros –Si sobrio no es muy amable, ebrio menos…
-Pero eso no le daba derecho a portarse así contigo. Tú estabas debatiéndote entre la vida y la muerte y él mandándote esa mierda…
-Harry no tenía idea de eso…
-¿Lo estás justificando?
-¿Qué? No, yo… no –contestó sacudiendo la cabeza contrariada. ¿Lo estaba defendiendo de forma inconsciente? –Yo sólo… diablos… no lo sé…
Hermione le dedicó una sonrisa triste.
-Así como Harry puede ser una dulzura cuando se lo propone, también puede ser un malnacido cuando se lo propone. No debió haberte mandado eso, ni sobrio ni ebrio ni de ningún modo. Eso no se le hace a nadie…
-Lo sé…-dijo con un suspiro zanjando el asunto - Pero en fin, el punto es que después de eso me alteré bastante y sentí la necesidad de estar con mi familia, pero cuando llegué…
-Harry estaba ahí… -Ginny asintió mirando hacia abajo y no dijo más –Ay, Ginny… pudiste haberme hablado, pudimos haber salido juntas a cenar o a cualquier otro lado…
-No te preocupes… no es tu culpa que Harry entre a la casa de mis padres y yo no. Sé que yo me alejé y los alejé a todos, pero no tienes idea de lo mucho que los necesitaba en ese momento. A veces los extraño demasiado, quisiera que tan sólo por un día pudiera ser todo como antes…
-¿Y si vas en Navidad? Falta poco para las fiestas…
-Qué más quisiera, pero no deseo pasarme todos esos días aguantando a Harry.
-No tienes por qué hacerlo, él no va a estar aquí para ese entonces.
-¿Ah no?
-No. Justo ayer nos estuvo contando que lo mandarán a encabezar una misión a Australia.
-¿Australia? ¿De verdad? –Hermione asintió mientras ella esbozaba una sonrisa. Australia estaba realmente lejos y aunque fuera por sólo un día, la distancia le daba más tiempo fuera de su presencia.
-Estará fuera tres semanas.
-¡Tres semanas! ¡Eso es perfecto, más que perfecto! –dijo sonriendo ampliamente –Es oficial entonces: pasaré las fiestas en la madriguera.
-¡Genial! –añadió Hermione con entusiasmo –Verás que la pasaremos de maravilla, como en los viejos tiempos.
-Claro que sí… -le contestó con cariño
-Pero bueno… llegamos al punto principal de todo esto ¿Dónde estuviste anoche?
-¿No lo adivinas? –preguntó divertida
-¿De fiesta?
-No…
-¿Entonces? –le preguntó sin señal alguna de querer adivinar. Sin pista alguna que se acercara a la verdad. Ginny dio el último bocado y lo masticó con lentitud, torturando a una muy impaciente Hermione -¿En dónde Ginny? –Pero ella alargó el momento lo más que pudo, demorándose en terminar su bebida -¡Por Merlín, habla ya!
-Cedric Diggory –dijo ella en un susurro como si dijera información extremadamente confidencial. Aunque tal vez sí lo era. Hermione no reaccionó, sólo se quedó mirándola inexpresiva, como si no comprendiera lo que había dicho.
-¿Perdón?
-Estuve con Cedric.
Y entonces pudo ver cómo el entendimiento hacía efecto en el cerebro de Hermione.
-¡¿Estuviste con Cedric Diggory?!
-Shhh, baja la voz –dijo ella entre risas
-¿Estuviste con él? –susurró con asombro exagerado con los ojos abiertos como platos. Ginny sólo asintió sin poder dejar de reír -¿Estuviste de estar estar? –Volvió a asentir pero Hermione seguía sin creerlo -¿Estuviste con él de forma…?
-¿De forma…?
-¿Sexual? –terminó en voz casi inaudible, como si fuera algo tabú. Ginny no contestó pero sintió cómo sus mejillas se ruborizaban y no pudo evitar bajar la vista mientras la sonrisa se ensanchaba en sus labios. El jadeo de Hermione fue brusco. Soltó lo que pareció todo el aire que contenían sus pulmones -¡Te acostaste con él!
-Shhh –la reprendió volviendo a verla, encontrando en su cara algo totalmente opuesto al reproche. En la expresión de Hermione había incredulidad pero también había algo de diversión.
-Te acostaste con él –repitió pero esta vez en voz muy baja –Oh-Por-Merlín…
-Lo sé…
-No puedo creerlo
-La verdad es que yo tampoco…
-¿Pero cómo?
-Todo fue tan raro... primero estaba llorando porque me sentía sola y lo siguiente que supe fue que estaba afuera de San Mungo buscándolo. Me arrepentí al llegar pero me quedé ahí y de pronto como mandado a hacer, él salió y… -suspiró profundamente – Yo necesitaba que alguien me consolara...
-Lo que necesitabas era un buen polvo…
-¡Hermione!
Su cuñada sólo atinó a reír mientras sacudía la cabeza como sin seguir creyéndolo.
-¿Apoco no fue bueno? –le preguntó con voz divertida –No me digas que al guapo de Diggory no se le para.
Ginny soltó una carcajada.
-De hecho es todo lo contrario…
-¿De verdad? –preguntó Hermione dejando de lado la burla para darle paso a la curiosidad -¿Por qué lo dices? ¿Cómo fue?
-Increíble. Espectacular. Maravilloso…
-¿En serio? -Ginny asintió
-Fue… indescriptible.
-Vas a contarme todos los detalles. Es una orden.
Ginny volvió a reír y aunque intentó hacerse la difícil, no pudo contenerse mucho. Le contó a Hermione absolutamente todo. Entre risas, gritos ahogados y suspiros se pasó el tiempo sin que se dieran cuenta. Hermione quedó muy sorprendida cuando le habló de su vida sexual, en especial de lo concerniente a Harry.
-Vaya, quién lo hubiera pensado… -le dijo Hermione -El don juan más codiciado del mundo mágico no satisface a las mujeres.
-Mujer, en singular. Sólo yo.
-¿Crees que se portaba así sólo contigo?
-Siempre pensé que el problema era yo-contestó encogiéndose de hombros- ¿por qué entonces tendría a miles de tipas detrás de él si no las satisface?
-Por la fama. Y el dinero.
-¿Crees?
-Obviamente. No tienes idea de lo superficiales que son muchas mujeres hoy en día.
-Pero es para que alguna de ellas hubiera hablado ya, imagínate lo que pagaría la prensa por saber los secretos de alcoba del famoso Harry Potter…
-Ahora que lo dices… ya ha habido ese tipo de artículos de él…
-Y en todos alaban sus "dotes masculinos" –dijo Ginny resoplando con recelo puesto que ella nunca había sido testigo de ellos.
-Pero no puedes ser tú el problema… -dijo Hermione sin convencerse -¿Por qué entonces tuviste ese supuesto mágico y maravilloso sexo con Cedric?
-No es supuesto –aclaró ella –Fue mágico y maravilloso. Un hecho. Comprobado -Ambas rieron de forma cómplice – Supongo que tiene que ver con Cedric y no conmigo, él supo cómo llevarme, él supo todo. Me hizo sentir tan viva, cómo nadie antes pudo hacerlo. Él fue tan... perfecto...
-Ok ok, ya lo entendí, es el amo del kamasutra. Ya no lo presumas más -la cortó Hermione haciendo un gesto con la mano.
-No me digas que tienes envidia- comenzó a decir Ginny con voz burlona- No me digas que el tonto de mi hermano no te cumple -Añadió a sabiendas de que no era cierto, puesto que Ron y Hermione siempre estaban uno sobre el otro.
-Claro que sí me cumple -contestó con suficiencia - Es sólo que estoy muy intrigada. Hablas demasiado bien de tu encuentro con Cedric.
-Tal vez no fue la gran cosa –accedió ella encogiéndose de hombros–tal vez quedé encandilada porque nunca había tenido otra experiencia ni siquiera medianamente buena.
-Puede ser...
-Debe ser eso...
-Bueno, pues la única forma que tienes de comprobar esa teoría es repitiendo el experimento.
-No es un "experimento" –le dijo con recelo frunciendo el ceño
-Ah entonces la cosa va en serio…
-¿Cuál cosa?
-Esperas salir con él, pasear los fines de semana, tomarse de la mano y jugar a los novios.
-Claro que no... -contestó de forma automática, como a la defensiva pero sin saber bien por qué.
-¿Por qué no?
-No… no lo sé -Dijo contrariada - La verdad es que no había pensado mucho en lo que espero de todo esto- Se quedó en silencio meditándolo un poco -Yo sólo… he estado pensando hacia atrás, hacia mi pasado y todo lo que ha cambiado y que sé que debo cambiar pero… no sé qué va a pasar… no sé qué sucederá entre nosotros de ahora en adelante…
-Pero vas a seguir viéndolo.
-Pues…
-Sino no le hubieras dejado esa sugerentísima nota.
-¿Crees que fue muy sugerente? –preguntó con preocupación
-Para nada –le dijo con una sonrisa –Estuvo bien. De cualquier forma es mejor ir al grano… Fuiste por sexo, te lo dio. Le dijiste que regresarías por más ¿Qué hay de malo en eso? –Ginny se mordió el labio, insegura.
-Hermione, es que yo no estoy preparada para tener ningún tipo de relación… nada profundo… no tengo nada para ofrecer, no después de lo de Harry. No sé si algún día pueda…
-No me lo digas a mí, Ginny. Díselo a él. Mientras todo esté claro entre ustedes no debe haber problema…
-Eso espero. De cualquier forma no creo que él quisiera "jugar a los novios"...-dijo sacudiendo la cabeza –Cuando lo conocí hace tres años él era un reverendo patán, Luna se la pasó advirtiéndome que él no quería nada serio… y eso es justo lo que necesito ahora: nada serio.
-No lo sé, Ginny… la gente cambia con el tiempo. Mírate a ti y cómo has cambiado en el último año.
Tenía tanta razón. Un año atrás no hubiera creído todo por lo que habría de pasar y la persona en la que terminaría convirtiéndose. En realidad cualquier cosa era posible. Esperaba que Cedric no hubiera cambiado mucho y que siguiera gustando de las relaciones casuales y sin ataduras, porque en verdad era justo lo que le hacía falta a ella. Pensó entonces que de seguro así era, pues de otra forma él tendría novia. No podía ser que siendo tan irresistiblemente perfecto siguiera soltero. Eso era una decisión, no una circunstancia.
Cuando se despidió de Hermione habían pasado casi dos horas desde que salió a comer. Sabía que Harry la haría pagar por cada minuto, pero no se arrepentía. Sentía que había pasado el tiempo demoliendo un muro que había construido entre ella y Hermione durante el último año y que había comenzado a tirar el día de su accidente. Se sentía muy liberador. Esperaba que en poco tiempo aquel muro quedara destruido por completo cuando se animara a decirle la verdad acerca de su rompimiento con Harry.
El maldito de Harry. Sabía que aún había muchos sentimientos hacia él dentro de ella, pero todo era demasiado confuso. Sabía que aún lo quería, pero también sabía que cada día lo odiaba más. Sin embargo era bien cierto eso de que del amor al odio sólo hay un paso. Sentía que a veces brincaba de un lado a otro cada que lo veía, como si tuviera control completo sobre ella. Pero a pesar de todo eso, sentía que algo había cambiado la noche anterior a causa de Cedric. Y no, no había sido solamente acerca del fantástico sexo. Había sido el momento después, cuando él la rodeó entre sus brazos y la acunó hasta que se quedó dormida. Nunca en toda su vida se había sentido tan protegida. Nunca Harry la había abrazado de esa forma, ni siquiera en sus mejores tiempos, cuando en verdad estaban enamorados y eran felices.
Aún seguía sin creerse que había despertado junto a Cedric. Se había sentido tan plena, tan feliz y tranquila que se había permitido quedarse a dormir, rompiendo una de sus más importantes reglas: nunca despertar en una cama que no fuera la suya. Siempre que salía de fiesta y a pesar de que bebía para darse valor, quedaba con la consciencia suficiente como para levantarse y regresar a su casa sin importar la hora que fuera, pues no tendría la fuerza de mirar a la cara a la persona con la que había ultrajado (o intentado ultrajar en la mayoría de los casos) su cuerpo. Pero con Cedric había sido todo tan diferente. No sólo había perdido la consciencia entre sus brazos, sino que al despertar había vuelto a rodearlo, contenta y segura de aquella decisión. No se arrepentía de nada. Y qué decir del incidente en el baño… Sonrió encantada ante el recuerdo mientras suspiraba tontamente. Ay Ced, cuento los días para verte…
Aunque a decir verdad, con el paso de los días no tuvo mucho tiempo para pensar en contarlos ya que estuvo cargadísima de trabajo. Por una parte estaba Harry explotándola como a un elfo doméstico, trabajando horas extra y haciendo el trabajo que le tocaba a él mientras era víctima de sus desplantes y actitudes inmaduras. Y por otra parte estaba todo el trabajo que tenía que hacer a cambio si quería pedir los días de fiestas para ir a la madriguera. Por lo general se les daban dos semanas a la mayoría en el cuartel de aurores, excepto por aquellos que se ofrecían de voluntarios para estar de guardia mientras los demás descansaban. El año pasado ella había sido una de las voluntarias y había planeado serlo ese año también. Sin embargo sus propósitos habían cambiado y había decidido pasar esos días con su familia en lugar de sola, por lo que tuvo que convencer a un par de compañeros para que la reemplazaran a cambio de que ella terminara su trabajo pendiente. Así que pasó el siguiente mes entre su propio trabajo, un poco del de Harry, y el de los compañeros con los que había hecho el trato. Además claro de las misiones a las que acudía con su escuadrón periódicamente. Afortunadamente no hubo nada de mucha importancia, sólo rutinas de protocolo. Y afortunadamente también, Tonks regresó para volver a ocupar su puesto y poder deshacerse de la opresión que le causaba Harry. Aunque eso era muy entre comillas, puesto que su ex prometido se dedicaba a molestarla todos los días, varias veces al día. Se dio cuenta que mientras menos le hacía caso más insistía él. Se dijo a sí misma que eso ya lo había vivido antes, cuando había conocido a Cedric y de pronto Harry había vuelto a poner interés en ella. La historia estaba repitiéndose, aunque esta vez Ginny ya no estaba dispuesta a volver a las garras de Harry, y por supuesto porque esta vez Harry no estaba intentando conquistarla, sino que estaba tratando de hundirla. No quería pensar que pasaría si él decidiera ser lindo con ella en lugar de ser tan desgraciado. ¿Sería tan estúpida como para volver a caer? Agradecía a Merlín no tener que comprobarlo y que él fuera tan orgulloso e imbécil como para seguir tratándola mal.
A pesar de la inmensa carga de trabajo que traía a cuestas y a pesar de que perdía mucho la noción del tiempo, había momentos en que no podía evitar pensar en Cedric y en que no la había buscado. ¿Se habría arrepentido de todo lo que había pasado? Si era así ¿Por qué?... Ginny se decía que no debía darle muchas vueltas al asunto, y decidía pensar que él se encontraba muy ocupado igual, aunque le quedaban muchas dudas y se quedaba bastante intranquila. Por un momento había resuelto que ella era quien debía buscarlo en lugar de esperar, pero al final se había arrepentido. Ella había dejado bastante claro que quería verlo de nuevo. Si él quería volver a verla, la buscaría… y si no, pues que así fuera. Ginny no quería aceptarlo, pero en el fondo le había dolido esa ausencia. Habría apostado que Cedric había quedado igual de enganchado que ella pero parecía que no era así…
Después de un par de semanas comenzó a sentirse insegura acerca del mensaje que le había escrito. ¿Y si no lo había visto? ¿O si no había sido lo suficientemente clara? ¿O si había sido demasiado explícita? Demonios, debió haber esperado a que saliera del baño y hablar con él en persona, despedirse en persona… Pero no, Ginny Weasley hacía todo de forma precipitada y había terminado huyendo, dejándole sólo un trozo de papel. Tal vez él se había molestado, o tal vez ni siquiera le había importado. Por Merlín, se moría de la incertidumbre y era horrible.
Un día muy cercano ya a las fiestas de Navidad, al cuartel de aurores llegó Harry con un humor más ácido que de costumbre y decidió recordarle todas esas mentiras que escribía de ella Rita Skeeter en su sección de chismes de la revista Corazón de Bruja. Aquellos comentarios le hubieran molestado de no ser porque cayó en la cuenta de que tal vez era esa la razón por la que Cedric no la había buscado. Tal vez se había enterado de lo que se decía de ella, que era una cualquiera roba maridos, una oveja descarriada que había destrozado el corazón del salvador del mundo mágico por pura diversión, que era una devora hombres insaciable y que no tenía sentimientos ni escrúpulos. Esa estúpida revista era muy famosa en Inglaterra y tal vez a Cedric sólo le había bastado estar unos días de vuelta en el país para enterarse de todos esos chismes, aunque claro él no tendría por qué saber que no eran verdad. Se quedó muy angustiada y realmente avergonzada. Nunca había dado mucha importancia a lo que se decía de ella pero ahora sí le preocupaba la imagen que se había formado. ¿Qué pensaría Cedric? ¿Lo creería de golpe o le daría el beneficio de la duda? Para colmo no dejaba de pensar en que el mensaje que le dejó, ese "Hay que repetirlo" sonaba demasiado lujurioso e impersonal, digno de la persona que describían los chismes de Rita Skeeter. Si tan sólo hubiera escrito algo más tranquilo como "Volvamos a vernos" o "Llámame"... Maldita sea, pudo haber escrito mil cosas mejores…
De pronto tuvo la certeza de que Cedric pensaba lo peor de ella, porque ¿qué podrías pensar de alguien a quien no has visto en tres años y de pronto te busca para acostarse contigo? De seguro pensaba que era una cualquiera… En ese momento sintió ganas de llorar. Harry se atribuyó el logro y le sonrió de forma burlona desde su escritorio. Maldito, mil veces maldito.
Para su fortuna, Harry partió hacia Australia un par de días después como líder de un escuadrón que había sido solicitado por el ministerio de aquel país para tratar una misión muy importante y secreta. Y lo mejor es que no regresaría hasta dentro de tres semanas después, pasado año nuevo. Cuando por fin llegó el último día de trabajo antes de las dos semanas de descanso, Ginny sintió que podría dormir días enteros.
Se sentía nerviosa por ir a la madriguera, pero gracias a Hermione todo había sido más fácil. Su cuñada se había encargado de avisarles que ella iría, así que su madre se encontraba desbordando felicidad y se había dedicado a prepararle sus platillos favoritos, mientras que los hombres de su familia se encontraban encantados con volver a tenerla. Ginny había olvidado lo que era que la mimaran tanto, que la quisieran. Sus padres y sus hermanos no dieron señal alguna de reproche sino más bien se mostraron por completo agradecidos y felices de que ella estuviera allí con ellos. Había extrañado tanto el calor de la chimenea y lo delicioso que era cenar en familia. Por un momento volvió a ser la pequeñita Weasley que todos adoraban y consentían. En Navidad Ginny sintió que su vida volvía a ser agradable, sintió que no estaba sola. Fueron días hermosos.
Hasta que llegó el día siguiente a Navidad.
Era muy de noche y Ginny se encontraba en la sala de la madriguera, sentada en el sofá junto a Hermione, tomando chocolate frente a la chimenea, mientras todos los demás estaban ya dormidos. Habían pasado horas platicando de tantas cosas, como si no se hubieran visto en años. Ginny sentía que el día para decirle la verdad a Hermione se encontraba muy cerca, incluso había pensado en contárselo en ese momento pero había decidido esperar a estar en otro lugar en que no estuvieran expuestas a que alguien de su familia las escuchara. Aunque a pesar de ese posible riesgo, Ginny no había podido evitar externarle sus dudas acerca de Cedric entre susurros.
-No te preocupes –le había dicho Hermione –Cedric está consciente de lo mentirosa que es Rita Skeeter. Además no creo que sea una revista que acostumbre leer alguien como él.
-Tú y Ron la leyeron el mes pasado…
-Pero eso fue porque Ron participaba para el concurso de sonrisa más encantadora…
-Y el también ¿Recuerdas? Él ganó… -dijo con angustia
-Pero eso no quiere decir nada. De cualquier modo, si tanto te preocupa lo que piense tal vez debas buscarlo.
-No lo sé, Hermione…
-Entonces no lo busques.
-¿Pero y si no volvemos a vernos? –dijo con tristeza
-¿De verdad te importa tanto? –preguntó con sorpresa –Pensé que sólo era algo casual, sin compromisos, nada serio.
-Pues sí pero… ya te dije todo lo que siento cuando estoy con él… Tengo miedo de no volver a sentirme así de nuevo.
-Wow…
-¿Qué?
-¿No te habrás enamorado? –Ginny rio nerviosa.
-Claro que no, ¿cómo puedo enamorarme de alguien por haber estado con él una vez nada más?
-Pero qué vez, ¡qué noche! –dijo entre risas Hermione
-Oye, baja la voz –dijo riendo también –Alguien podría escucharte…
-Sí Hermione –dijo una voz a sus espaldas –Alguien podría escucharte.
Ginny y Hermione voltearon al mismo tiempo, quedándose estupefactas. Si su cuñada no hubiera hablado y saludado a Harry Potter, haciendo como si nada hubiera pasado, ella hubiera pensado que lo estaba alucinando. Pero no, él estaba ahí, fulminándola con la mirada como si quisiera estrangularla con sus propias manos. Por un segundo creyó que sí lo haría y agradeció al cielo que estaba con Hermione y no sola.
-¿Qué haces aquí? –le preguntó Hermione con voz aparentemente nerviosa –Pensé que estarías fuera hasta después de año nuevo.
-Capturamos antes de lo previsto a los delincuentes y nos mandaron a casa–le contestó con voz fría –Estaré aquí el resto de los días.
-Ahh qué bueno –dijo Hermione –Ron se pondrá muy contento
-A diferencia de otras personas… -musitó volteando hacia Ginny con una mirada cargada de desdén –Me iré a la cama, estoy cansadísimo. Buenas noches, Hermione.
Y entonces salió de la sala con dirección al segundo piso, a la habitación de Ron que era donde siempre se quedaba, mientras que Ginny y Hermione volteaban a verse entre sí con preocupación preguntándose en silencio qué tanto habría escuchado Harry de su conversación.
Qué suertecita no? Ese Harry tiene un tino tremendo para llegar cuando no debe llegar.
Las espero con su review :3
