Hola hola hola, queridas lectoras mías de mi corazón! Acabo de terminar este capítulo y dios! tengo los nervios de punta jaja No es por presumir pero creo que me ha quedado muy bueno jajaja, ustedes me dirán.

Antes que nada mil gracias a mis queridísimas e incondicionales LilyMasen, The Lady Nott, Valery Ahn y Kairi1196. Muchisisisisímas gracias por su review y por seguirme leyendo y apoyando después de todo este tiempo. Las quiero mil ochomil. Tiene poco que cumplí un año de haber publicado el primer capítulo de Mírame, mi otra historia Cedric/Ginny y honestamente sin ustedes les juro que no estaría aquí escribiéndoles esto. He llegado hasta este punto gracias a todas ustedes, y también gracias a las que me pasan a leer y que siguen esta historia a pesar de que no me dejan review. Las invito cordialmente a que se animen a escribirme, que me cuenten lo que les gusta y lo que no, de esa forma no sólo me dan ideas y consejos de cómo debo seguir la historia, sino que me infunden ánimos. Los ánimos son super importantísimos para seguir escribiendo. Pero en fin mil gracias a toooodaaaas, les mando un abrazo enorme! :)

Para mis chicas que me dejaron review, díganme qué les pareció el mini adelanto que les dí cuando les respondí el review. Si quieren que lo siga haciendo, me avisan y cada que les responda les escribo algo de lo que sucederá en el siguiente capítulo. Así que todas las demás, ya saben, si quieren un mini adelanto del siguiente capítulo, pues déjenme review! Jajaja por dios soy una sobornadora profesional!

Por ahí DarkRyuk, cuando leas esto, prepárate. Algunos de los consejos e ideas con los que me insististe están en este capítulo. Mil gracias por tu apoyo! Espero tu review con tus impresiones eh!

Y antes de seguir, les recomiendo que le den una releída rápida a los capítulos num 6 y num 7 (numeración de la lista desplegable) y ya si tienen tiempo de una vez el final del 9. No es obligatorio pero sólo lo recomiendo por si ya no recuerdan bien cómo va la historia, refiriéndome a ciertas verdades concernientes a Cedric y el por qué se fue de Inglaterra, ya saben lo de que Dumbledore lo hizo hacer un juramento inquebrantable para que no regresara y así protegerlo. Jeje espero que alguien por ahí se acuerde de todo esto.

Una última advertencia: este capítulo contiene unas cuantas muchas malas palabras, si son susceptibles, lo siento pero son necesarias.

Y bueno disfruten el capítulo, las leo abajo.


TO BE WITH YOU

By Aurum Black

Capítulo 13

Destrózame

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-Cedric Diggory ha vuelto a Inglaterra.

Ginny se quedó helada mientras clavaba la mirada en la revista que tenía sujeta con rigidez entre las manos. Un miedo intenso le recorrió la espina dorsal llenándola por completo, haciéndola perder la esperanza, mientras sentía el peso de la mirada de su ex prometido sobre ella. De pronto sintió que todo estaba perdido, que Harry iba a destruir sus pequeños jirones de alegría que había construido alrededor de Cedric. Pero entonces, casi enseguida tomó control de sí misma. Ella era una mujer libre e independiente que no debía explicaciones a nadie y que no dependía de otros para tomar decisiones acerca de su vida. Lo que pensara Harry no tenía por qué afectarle. De hecho, él ni siquiera tenía por qué estar al tanto de lo que ella hiciera. Si quería casarse con el Rey de Inglaterra era libre de hacerlo y él no tenía por qué entrometerse o molestarse. Ni siquiera tenía por qué enterarse. Respiró profundamente con lentitud repitiéndose todas esas palabras una y otra vez en la mente. No tenía por qué actuar como si hubiera hecho algo malo y no tenía por qué parecer culpable, así que siguió en su labor de buscar la receta que su madre quería mientras agudizaba su oído en busca del comentario por parte de Harry que la culpara de algo, lo que fuera, pero no llegó.

-¿En serio? –preguntó Harry con voz fría -¿Y cuánto tiempo lleva de regreso?

-Oh, la verdad no lo sé –contestó su madre con un tono despreocupado que denotaba poco interés en el tema –Apenas tiene un par de días que Arthur me lo comentó.

Ginny frunció los labios reprimiendo la pregunta que quería hacerle. ¿Qué sabía su padre de Cedric y por qué?, pero fue Harry quien habló nuevamente.

-¿Y qué le comentó?

-No mucho… sólo que había escuchado a alguien del ministerio decir que lo había visto con su madre.

-Oh vaya… -dijo Harry con notoria desilusión –Por un momento creí que había sido un regreso heroico y esperado, pero creo que a nadie le importa lo que haga…

-Estuvo fuera muchos años –dijo su madre encogiéndose de hombros

-¿Quién? –preguntó su padre entrando a la cocina

-Cedric Diggory. Me contaste hace poco de su regreso al país…

-Oh sí, Davidson lo ha visto en Surrey. Es vecino de Clare Diggory, su madre.

-¿Surrey? –preguntó Harry confundido –Tenía entendido que vivían cerca de aquí…

-Sí, pero eso fue antes de la muerte de Amos –aclaró Molly con tristeza –Después de quedar viuda, Clare vendió su casa y se mudó para allá.

-No lo sabía…

-Sí… pero bueno, ya es hora del desayuno.

Ginny agradeció internamente a su madre por cortar la conversación y entonces levantó el reguero de revistas que había en la mesa. Enseguida los cuatro se sentaron a desayunar en silencio. A pesar de que no sucedía nada raro, ella hubiera deseado que alguien más los acompañara para aliviar un poco la tensión que sentía sobre sus hombros, pero lamentablemente todos sus demás hermanos se encontraban fuera, al igual que Hermione.

Por un momento Ginny pensó que todo estaba a la perfección y que Harry había dejado el tema de Cedric por la paz, pero como salido de la nada, de pronto dijo:

-Qué horrible debe ser para una mujer quedarse viuda y no tener el apoyo de su hijo ¿no creen?

Ginny apretó con fuerza el tenedor en su mano.

-Fueron tiempos muy difíciles para Clare –asintió su madre enérgicamente –Ella tuvo que lidiar sola con los cuidados de Amos desde que lo atacaron los mortífagos…

-Qué poca vergüenza de Cedric –musitó Harry con desdén –Abandonar a sus padres de esa forma y regresar muchos años después como si nada pasara.

-Tienes razón –intervino su padre –Aunque cueste creerlo. Ese muchachito siempre me pareció una buena persona, pero ya se vio que no…

-Tan lindo y educado que siempre fue con nosotros ¿Quién iba a pensar que era un desalmado sin corazón? –dijo Molly con desaprobación.

A Ginny se le hizo un nudo en el estómago al oír los comentarios de sus padres. No quería que ellos pensaran cosas así de Cedric. Recordó que había imaginado por un segundo cómo sería si lo llevara a su casa, y había concluido rotundamente que su familia lo amaría. Nunca creyó que podría ser todo lo contrario.

-¿Qué tan insensible tienes que ser para no asistir al funeral de tu propio padre? –continuó diciendo Molly con tristeza

-Sólo alguien sin escrúpulos y valores puede hacer semejante cosa –acotó Harry –La verdad yo me di cuenta de la clase de persona que era Cedric desde el torneo de los tres magos. Él se largó del país sabiendo la verdad del regreso de Voldemort y me dejó sólo con la carga…

-Pues sí hijo, ¿pero cómo íbamos a adivinarlo en ese entonces?

Ginny se mordió el labio más fuerte de lo que necesitaba. Quería hablar, quería abrir la boca para defender a Cedric. No podía dejar que mancharan su imagen y que siguieran creyendo después de tantos años en una mentira. Todo lo que decían y pensaban de él eran viles mentiras. Porque Ginny sabía la verdad de lo que había ocurrido después del dichoso torneo de los tres magos, el propio Cedric Diggory se la había revelado cuando se conocieron tres años atrás. Ella sabía la verdad, ella tenía en sus manos el poder de limpiar su mala reputación, sólo tenía que hablar, sólo debía tener el valor suficiente para decir lo que sabía… pero no lo tuvo. No tuvo fuerza y dejó que el miedo la invadiera. El miedo a lo que pensarían de ella sus padres cuando tuviera que admitirles que lo había conocido años antes. ¿Qué dirían si se enteraban de que había desarrollado una fugaz amistad y tal vez hasta un tórrido romance con él?

Ginny nunca tuvo la oportunidad de contarles que era amigo de Luna y que durante una época ella viajó a Francia frecuentemente para visitarlos. Los únicos que estaban al tanto eran Harry y Hermione. Él por haberse enterado desde ese entonces y ella porque Ginny le había contado la historia completa cuando estuvo en el hospital. Ginny pasó saliva con dificultad y bajó la vista. Había tantas cosas en su vida que sus padres desconocían que se sintió de pronto muy triste y culpable a la vez. ¿Cómo podría revelarles la verdadera historia del exilio de Cedric sin contarles todo lo demás? ¿Le creerían si les decía que Dumbledore lo forzó a hacer un juramento inquebrantable para no volver al país mientras hubiera peligro? Después de todo no tenía nada de pruebas y tal vez hasta pensarían que eran inventos de Cedric para justificarse. Ginny se removió incómoda en su asiento. Sabía que no debería importarle lo que pensaran de él, sobre todo cuando ella lo había conocido y sabía qué tipo de persona era en realidad. Alguien completamente opuesto a lo que decían de él. Pero no pudo hablar para defenderlo. No tuvo el valor para hacerlo y eso hizo que se le encogiera el corazón.

Cuando terminó de desayunar se quedó por varios minutos aún a la mesa. A pesar de que quería salir corriendo de allí, quería asegurarse de que Harry no abriera la boca y les dijera a sus padres todo lo que sabía de su pasado con Cedric. Aunque la verdad él sabía prácticamente nada. Sólo que lo había conocido por teléfono a causa de Luna y que lo había visto unas cuantas veces. Y que después, cuando Harry y ella volvieron a ser novios nunca más volvieron a saber de él. Seguramente Harry nunca estuvo al tanto de que Cedric se había ido a estudiar una especialización a América y el muy arrogante debió creer todos esos años que ella había dejado de estar en contacto con Cedric porque a él no le caía bien. La verdad era que si Cedric no se hubiera ido a estudiar a otro continente, la historia pudo haber sido muy diferente. Suspiró con tristeza al pensar en la vida inexistente que pudo haber pasado junto a él...

Al parecer tanto sus padres como Harry hicieron el tema de Cedric a un lado por completo y cuando él se levantó de la mesa para ir a la habitación de Ron, fue cuando Ginny respiró con alivio por primera vez desde que lo vio entrar a la cocina. Se demoró unos minutos más, ayudándole a su madre a lavar los platos y después subió a su habitación, un poco temerosa de que él volviera a estar esperándola dentro, pero en cuanto pisó el último escalón supo que no era así puesto que lo encontró en el pasillo obstruyéndole el paso hacia su puerta. Ginny intentó pasar de largo, ignorándolo, pero él la tomo del brazo con fuerza.

-¿Es él verdad?

-Suéltame

-Contéstame ¿es él? –insistió enterrando los dedos en su piel

-No sé de qué me hablas

-No te hagas la estúpida

Ella forcejeó y logró zafar el brazo pero en cuanto dio el primer paso para irse, él volvió a sujetarla con fuerza.

-Quítame las manos de encima –musitó entre dientes tratando de evitar su mirada y sus preguntas

-Es él de quien hablabas con Hermione…

-No sé de quién hablas

-De Diggory, obviamente.

-Estás loco. ¡Suéltame!

-¡Te estás revolcando con Diggory! –espetó en voz muy baja -¡Acéptalo!

-¡Claro que no! –mintió ella de forma instantánea sin saber muy bien por qué –Ni siquiera sabía que había vuelto, me acabo de enterar igual que tú…

-Mentirosa –le dijo soltándola de golpe y fulminándola con la mirada. Ginny intentó poner la mente en blanco, temerosa de que él usara Legeremancia.

-Cree lo que quieras, me da igual. No lo he visto, pero si así fuera no es algo de tu incumbencia.

-Sí lo es. Si tú y él están revolcándose—

-¿Qué te importa lo que hagamos?-soltó llenándose de coraje -¿Por qué te molesta tanto que llegara a ser él? ¿Te dan celos?

-Por favor… -dijo soltando una risa despectiva y entonces se acercó a ella de forma peligrosa, como un depredador dispuesto a atacar a su presa, pero ella ya no iba a permitir mostrarse indefensa, así que puso sus brazos al frente, frenándolo. A él pareció divertirle aquello y volvió a reír de forma cruel, pero entonces salido de lo más profundo de sí misma, ella se atrevió a decir:

-¿Sabes? Tal vez lo busque un día de estos sólo para molestarte…

Entonces Harry se detuvo de golpe, mirándola con sorpresa e incredulidad, pero a la vez con coraje. Sus ojos se abrieron en un gesto frío, lleno de maldad. Una maldad que nunca hubiera creído en él.

-Si me llego a enterar que te acuestas con él te juro que…

-¿Qué vas a hacer? ¿Me lo vas a prohibir? –Soltó una risa falsa muy parecida a la de él - Te recuerdo que puedo acostarme con quien me venga en gana y justamente es lo que hago siempre.

-Sí, porque eres una put—

La mano de Ginny subió con toda su fuerza en dirección hacia la cara de Harry, pero él había adivinado el movimiento y la detuvo, atrapándola de la muñeca.

-Eres un pobre imbécil, Harry –dijo ella con un dolor en la voz que no pudo ocultar –Si no tienes interés en regresar conmigo ¿por qué no me dejas en paz?

Él la soltó y retrocedió un par de pasos. Sin decirle nada más, se giró para caminar lejos de ella. Pero Ginny estaba con la respiración agitada, llena de un coraje que no podía describir y que necesitaba sacar antes de que la consumiera. Quería correr tras él y golpearlo, tirarlo y patearlo hasta que llorara pidiendo piedad. Quería causarle aunque fuera una mínima parte del dolor que él le había causado durante un largo y desastroso año. Sin siquiera pensarlo, caminó detrás de él.

-Apuesto a que él es mil veces mejor que tú en la cama… -le dijo con todo el odio que podía contener en su voz

La reacción de Harry fue inmediata, demasiado veloz como para anticiparla. En una milésima de segundo había girado hacia ella. La tomó por los hombros y la empujó contra la pared, haciéndola arrepentirse de pronto por haber hablado de más.

-Estás con él –le dijo de pronto con el rostro desencajado del coraje, en una expresión que la hizo temer por su vida. Ella lo observó, intentando con todas sus fuerzas poner la mente en blanco –Estuviste con él… –Ginny tembló bajo el peso de las manos de Harry. Lo sabe, él ya lo sabe. Se sintió entonces muy aterrorizada por dentro, su mente era un libro abierto y no podía cerrarlo –Estuviste con él desde hace años ¿verdad? -¿Qué? Ginny frunció el ceño confundida –Por eso tantas visitas a Francia y a Luna –Está loco pensó ella, perdió el sentido por completo –Te acostaste con él desde hace años y me dijiste que eras virgen cuando estuviste conmigo –Ginny no pudo articular palabra, ni siquiera sabía qué podría decir. ¿Cómo defenderse de acusaciones tan estúpidas e infundadas? Ante su silencio, Harry la apretó más contra la pared, enterrando los dedos en sus hombros con tanta fuerza que le hizo daño, pero ella no iba a reconocerlo.

-Estás loco… -fue todo lo que alcanzó a susurrar, empujándolo en vano.

-¡Dime la verdad! Maldita mentirosa…

Ginny no pudo más. ¿Cómo se atrevía a hacerse el indignado después de lo que él había hecho? ¿Qué derecho tenía de portarse así con ella, como si fuera de su propiedad? ¿Cómo osaba llamarla mentirosa? ¿Con qué maldita cara? Un impulso repentino la hizo alzar la pierna con toda su fuerza, doblándola por la rodilla y enterrando su articulación en la entrepierna de Harry con todo el odio que había acumulado durante tanto tiempo. Él la soltó de golpe, lanzando un quejido bajo y entonces se dobló, agarrándose la entrepierna con las manos, retorciéndose, alcanzando apenas a agarrarse de la pared para no caer al suelo. Ginny sintió el dulce sabor de la venganza revoloteando en su estómago.

-Nunca te mentí mientras estuve enamorada de ti –Se acercó apenas un paso hacia él, que se encontraba con los ojos apretados, notoriamente sufriendo por el golpe –Tú fuiste el primero… pero no tienes idea de cómo me arrepiento. –Se inclinó para quedar muy cerca de su oído –Ojalá hubiera sido él –le susurró y entonces caminó lejos de él. Al final terminó corriendo hacia su habitación, antes de que él pudiera recuperarse y la siguiera. Entró y cerró la puerta tras de sí con magia, luego puso un hechizo anti-aparición. Tenía la respiración agitada y su corazón latía de manera acelerada.

¿Qué es lo que acabo de hacer? Se preguntó sin poder creer todo lo que había pasado. Sentía mucho miedo por lo que podría desencadenar todo aquello. Él iba a vengarse, de eso estaba segura. Y sin embargo no pudo evitar sonreír. Se sentía tan bien haberle hecho frente, haberle dicho esas cosas tan hirientes y por Merlín ¡haberlo golpeado! Por un momento le dieron ganas de ponerse a reír, pero aún se encontraba demasiado escéptica. Como si todo lo hubiera imaginado solamente, como si hubiera sido sólo parte de un sueño... Pero había sido real. Tan real como las marcas que habían dejado los dedos de Harry en su pálida piel, en sus brazos y en sus hombros. Tan real como el dolor por el cuál Harry se retorcía en el pasillo en esos momentos. Entonces fue cuando Ginny comenzó a reír. Esa iba a ser la mejor manera de terminar aquel año, con una patada en las bolas. Se cubrió la boca con ambas manos para contener las carcajadas y luego se acostó. Tal vez tendría que pasar el resto de aquellos días encerrada en su habitación, pero bien había valido la pena. Lo pensó por unos minutos y concluyó que lo único que tenía que hacer era estar siempre acompañada y nunca darle oportunidad de encontrarla sola. Ya se había dado cuenta que el muy cobarde no tenía los pantalones para enfrentarla frente a los miembros de su familia.

Después de lo que le pareció una eternidad, tomó una de las orejas extensibles que tenía por ahí botadas y la metió por debajo de su puerta. Al no escuchar sonido alguno, se atrevió a asomar la cabeza hacia el pasillo, que encontró vacío. Temerosa de salir caminando de su escondite, se apareció en la cocina, donde su madre seguía buscando la receta entre sus revistas.

-¿Por qué no te has bañado? –la reprendió con cariño -Ella sólo se encogió de hombros, esbozando una sonrisa inevitable, para luego abrazarla fugazmente –No creas que un abrazo te salva del regaño –le dijo riendo

-Claro que no mamá. Es sólo que te quiero mucho.

-Y yo a ti hija. Ve a bañarte y regresas a ayudarme.

-Claro… Oye ¿has visto a Harry?

Su madre hizo una expresión fugaz de desconcierto, pero duró muy poco.

-Salió. Dijo que regresará para la cena…

Ginny sólo asintió y entonces se fue a dar un baño. Se apuró lo más que pudo y enseguida regresó a la cocina para escudarse en su madre por si acaso a Harry se le ocurría regresar antes de la cena. Después de otro larguísimo rato, finalmente encontraron la receta que tanto habían buscado y entre las dos se dispusieron a preparar el festín. Aquella cena de fin de año era muy especial, o eso decía su madre constantemente, ya que volvía a tener a toda su familia reunida por primera vez en mucho tiempo. Conforme pasaron las horas fueron llegando sus hermanos, primero los gemelos y luego Charlie y Bill con sus respectivas novias que se sentaron a jugar varias partidas de snap explosivo en la sala. Cuando Ginny y su mamá terminaron de cocinar, su madre la envió a arreglarse para la cena y ella aún temerosa de que Harry llegara, volvió a encerrarse en su habitación y protegerla con magia. Se puso un bonito vestido negro de gruesos tirantes cruzados en diagonal desde su pecho, con falda amplia que le llegaba a la rodilla y zapatos de tacón alto. A pesar de que sentía miedo de cómo iba a vengarse Harry, ella se sentía muy feliz, emocionada por aquella noche. Según la tradición de los Weasley, después de la última cena del año, salían al jardín a lanzar juegos pirotécnicos proporcionados por los gemelos y también soltaban globos con luz hacia el cielo, simbolizando todo lo que dejaban ir y todo lo que esperaban que llegara. Esa noche dejaría una vida a atrás e iniciaría otra nueva y eso la hacía sentir expectante. Se entretuvo largo rato peinándose y maquillándose y cuando se sintió lista, volvió a bajar. Echó un vistazo a la sala, donde las únicas nuevas presencias eran las de su padre, Percy y su novia. Entró a la cocina con un poco de nerviosismo pero este se esfumó cuando se dio cuenta que sólo estaba su mamá ahí dentro. Ella también ya se encontraba arreglada, vestida de forma elegante para la cena y se encontraba poniendo la mesa. Se le ocurrió volver a preguntar por Harry, pero seguramente parecería sospechoso. Una parte en su interior albergó la esperanza de que el imbécil se hubiera quedado muy ofendido y ya no regresara para la cena. Sin embargo, mientras Ginny le ayudaba a su madre, Harry entró de pronto por la puerta del jardín, vestido de traje negro con un abrigo largo del mismo color. Lo primero que hizo fue mirarla intensamente con mucho coraje. Ella respiró profundamente para calmarse, convenciéndose de que él no se atrevería a nada mientras estuviera alguien más con ellos. Como adivinando ese pensamiento, Harry hizo que Molly saliera momentáneamente hacia el jardín, apenas unos pasos de la puerta, bajo la excusa de mirar la luna. Con rapidez se acercó hacia Ginny y le susurró:

-Quiero una disculpa

-No –replicó con firmeza, sin estar dispuesta a ceder

-Entonces tú lo has querido así.

Antes de que ella pudiera preguntarle a qué se refería, su madre había vuelto a entrar a la cocina, hablando de lo bonito que se veía el cielo aquella noche.

-Molly… perdón que haga esto ahora, pero por el cariño que le tengo a esta familia no puedo dejar pasar esto.

-¿Qué demonios? –musitó Ginny entre dientes sintiendo su corazón latir más rápido de lo normal repentinamente

-¿Qué pasa hijo? –preguntó Molly con preocupación

Entonces Harry sacó un sobre amarillo de la bolsa de su abrigo y se lo entregó a su mamá.

-Son de hace dos meses aproximadamente, saldrán en el número de Enero de Corazón de Bruja…

Ginny sintió un sudor frío recorriendo su cuerpo mientras veía cómo su madre sacaba varias fotos del sobre. Se quedó congelada, parada en el mismo lugar a pesar de que quería caminar hacia ella y verlas de cerca. Pero no tuvo que mover un pie, puesto que enseguida alcanzó a verlas con claridad mientras su mamá las iba pasando una tras otra. Eran fotos de aquella lluviosa noche fuera de San Mungo, una noche que nunca podría olvidar. Las fotos mostraban varias escenas: a una chica pelirroja, que claramente era ella, fumando contra la pared; a un sujeto cubriéndose de la lluvia con el brazo, acercándose a ella; a ese mismo sujeto cerrando la distancia entre ambos; a ese mismo sujeto tomándole el rostro con ambas manos; a ese mismo sujeto besándola. Y más y más fotos animadas de un beso apasionado y voraz, que se repetía, eterno. Una de las fotos mostraba a la perfección la identidad del sujeto: Cedric Diggory. La última foto los mostraba tomados de la mano desapareciendo del lugar.

Las manos de Ginny comenzaron a sudar y sintió cómo se formaba un nudo en su estómago. Su madre se sentó lentamente y dejó las fotos en la mesa mientras las miraba fijamente. Pero no dijo nada.

-Perdóneme Molly –dijo Harry poniéndole una mano de forma afectuosa en el hombro -Pero no quería dejar que se enterara hasta que viera la revista.

-Gracias hijo, sé lo difícil que debe ser para ti… -Ginny abrió la boca sin poder evitarlo, sorprendida e indignada pero no pudo articular ni una sola palabra. ¿Qué debía hacer? ¿Salir de ahí o seguir como si nada hubiera pasado? Su madre soltó un suspiro mientras la volteaba a ver con angustia en el rostro -¿Tienes algo para decir?

¿Lo tenía? Ginny simplemente negó con la cabeza.

-Deberías pedirle disculpas a tu madre –intervino Harry haciéndola hervir de molestia.

-Eres un…

-¡No te atrevas a insultar a Harry en mi presencia! –Espetó su madre levantándose–Explícame qué significa esto –dijo señalando con un dedo las fotografías en la mesa.

Pero Ginny siguió sin hablar, sin saber qué decir y sin saber qué hacer.

-Yo creo que las pruebas hablan por sí solas –dijo Harry volviendo a entrometerse. Ginny alcanzó a ver un brillo de satisfacción en su mirada.

-Hija… ¿son estas fotos reales? -Ginny se sintió por un instante conmovida por el hecho de que su madre considerara la posibilidad de que fueran falsas, pero enseguida se sintió abatida. ¿Y si le mentía? ¿Qué pasaría si negara por completo los hechos? ¿Le creerían? Suspiró angustiada, sabiendo que no tenía la fuerza para mentir en ese momento en que todo aquello la había tomado tan desprevenida –Ginny… -insistió su madre mirándola con tristeza, pero antes de que pudiera contestar, supo que ella ya sabía la respuesta.

-Sí –se obligó a decir en voz muy baja, casi inaudible, mientras su madre comenzaba a llorar. Ella no podía entender por qué tenía que hacer todo tan grande. ¿Por qué no podían dejarla besar a quien quisiera sin que les importara…?

-¿Es tu novio? –inquirió su madre esperanzada, haciendo que Ginny se sintiera peor. ¿Qué pasaría si ella lo afirmaba? ¿Qué podría pasar si mentía respecto a eso? Enseguida se obligó a desechar esa idea, porque si mentía diciendo que Cedric era su novio, tal vez Harry lo buscaría y lo enfrentaría estúpidamente y lo último que quería era causarle problemas.

-No… -susurró mientras su madre soltaba un sollozo

-Por lo menos lo estás viendo ¿estás saliendo con él?

Ginny volvió a suspirar, podía inventar una historia completa construida a base de mentiras, pero estaba harta de pretender cosas. Había pasado un año entero ocultando la verdad a todo el mundo y lo único que había conseguido era sufrimiento. Además, tenía el peso de la mirada de Harry sobre ella, completamente atento a cualquier gesto o respuesta. Esto ya no sólo se trataba de ella, sino de Cedric, y si no quería que tuviera molestias por causa suya, lo mejor era dejarlo fuera lo mayor posible.

-No. Sólo fue esa ocasión. No lo volví a ver desde entonces…

Su madre comenzó a llorar con más fuerza, volviendo a sentarse mientras Harry, el muy hipócrita, la consolaba.

-No puedo creer que te comportes así... como si tu padre y yo te hubiéramos educado de esa forma…

-Mamá, no exageres…

-¡Que no exagere! –gritó repentinamente -¡No te atrevas a minimizar esto! ¡Se va a publicar en una revista, Ginny! ¡Todo el mundo mágico va a enterarse!

-¿Y qué importa eso? ¿Por qué te interesa tanto lo que piensen los demás? –gritó ella también

Fue entonces cuando todos los demás llegaron a la cocina, preguntándose qué sucedía.

-¿Qué pasa Molly? –preguntó su padre llegando junto a ella en unos segundos

-Tu hija. Ve las cosas que hace –dijo señalando las fotos para que todos pudieran verlas.

Ginny cerró los ojos abochornada mientras sus hermanos soltaban jadeos de sorpresa e indignación. No sabía si por lo que veían en las fotos o por el hecho de que fuera Cedric Diggory el protagonista de ellas.

-¡Ginny! –musitó su padre sin poder creerlo

-Ya basta –dijo ella –No tienen que exagerar, no es nada…

-¡Eres una desvergonzada! –gritó su madre levantándose nuevamente –Montar semejante espectáculo con un tipo que no conoces y que no te importe…

-No—

-¿Crees que no sabemos lo que dice la gente de ti? ¿Crees que no nos enteramos?

-¡Y eso qué importa!

-Importa porque nos avergüenzas a todos con tus actos... Después de lo que le hiciste al pobre de Harry vas por ahí manchando la reputación de esta familia…

Cada palabra le dolió en el alma, más que la anterior. Sin darse cuenta sus ojos estaban conteniendo lágrimas que luchaba por no dejar salir.

-No tienes idea de quien es en verdad "el pobre de Harry" –musitó apretando los dientes, con la voz entrecortada y volteando a verlo con odio, pero él parecía disfrutar todo aquello

-No lo insultes –dijo su madre dando un paso al frente y apuntándola con el dedo –Tú lo dejaste y te has dedicado a divertirte a costa de él, de su sufrimiento…

-¡Cállate mamá! ¡Cállate! No te imaginas qué clase de basura es él en verdad… -gritó dejando salir las lágrimas -Ven aquí, Harry. Ten los pantalones para aceptar lo malnacido que ere—

La bofetada que le dio su madre le volteó la cara y le dejó la mejilla punzando. Ginny alzó el rostro bañado en lágrimas, recorriendo dolorosamente cada cara de los presentes, pero ninguno hizo amago de defenderla, ninguno habló, por un momento sintió que ninguno estaba respirando. No sabía qué le dolía más, si el golpe que acababa de darle su propia madre o la forma tan despectiva en que todos la miraban.

-Pues si lo prefieren a él, quédense con él –dijo Ginny señalando a Harry –Yo me largo –dijo abriéndose paso hacia las escaleras, esperando en el fondo de su corazón que alguien la detuviera, pero nadie lo hizo.

-Mientras sigas siendo la vergüenza de esta familia, no te molestes en regresar –dijo la voz de su madre a su espalda, haciéndola soltar un sollozo incontenible.

Pero en cuanto dio el siguiente paso, escuchó un pequeño estampido y de pronto se dio de bruces contra alguien que acababa de aparecerse. Estuvo a punto de caer, pero la persona la sujeto de los brazos. Alzó el rostro para reconocer a Ron. A su lado estaba Hermione.

-Sentimos la tardan… ¿Qué pasa? –preguntó viéndola con preocupación. Ella intentó soltarse pero él la sujeto con fuerza -¿Qué tienen? ¿Por qué esas caras?

Ginny lo miró a los ojos y deseó con toda su fuerza que su hermano la apoyara, después de todo siempre habían sido los más cercanos a causa de la edad. ¿Pero cómo pedirle ayuda? ¿Qué iba a decirle?

-Me besé con Cedric Diggory y ahora soy la deshonra de la familia –dijo con voz ahogada –Y como mamá prefiere a Harry sobre mí, me voy para siempre…

Y entonces se zafó para seguir su camino mientras lo dejaba contrariado.

-Mamá ¿qué demonios…? –le preguntó Ron

-Ella insultó a Harry, cielo. Insulta su imagen y su persona cada que hace actos vergonzosos...

Ginny apenas había puesto un pie en el primer escalón y entonces no pudo evitar volverse.

-Harry Potter, ten el maldito valor para decir algo…

-Ginny… -susurró Hermione a unos cuantos pasos de ella, mirándola confundida. Maldita sea, si tan sólo le hubiera contado la verdad a ella, por lo menos tendría a alguien de su lado y no se encontraría por completo sola.

-Vamos Harry, acepta algo, lo que sea… pero abre la boca para decir la verdad por una puta vez

-¡Ginny! –la reprendieron varias voces, pero él sólo se limitó a decir de forma muy calmada:

-Por favor, contrólate Ginny…

Eso sólo la hizo perder más la paciencia.

-¡Eres un falso hijo de puta! ¿Por qué no les dices cómo te portaste conmigo en la mañana? ¿Por qué no les cuentas que me hiciste esto? –Gritó bajándose un tirante levemente, mostrando las tenues marcas que los dedos de Harry le habían dejado en el hombro y que ella no había hecho desaparecer con magia.

Todos se quedaron en completo silencio, hasta que Ron lo rompió.

-Harry, ¿tú…?

-No –dijo él escandalizado –Yo no sería capaz…

-¡Mentiroso! –sollozó con fuerza, caminando hacia él en un movimiento impulsivo dispuesta a sacarle los ojos con las manos si era necesario, pero Ron la detuvo mucho antes de llegar a él.

-Ginny ¿Qué te pasa? ¿Por qué inventas todo esto?

Eso fue suficiente para demostrarle que nunca le creerían así que salió corriendo escaleras arriba y entró a su habitación. Con un par de movimientos de varita empacó sus cosas en su pequeña maleta y antes de poder huir, tuvo a Harry junto a ella. Antes de poder desaparecer él lanzó el hechizo anti-aparición en la recámara y cerró la puerta con un movimiento de varita, haciendo que se azotara.

-¿Cómo te atreves a decir todo eso de mí frente a tu madre? –le espetó con furia

-¡Descarado cínico! –rugió ella sin dejar de llorar y entonces lo atacó con la varita. Él desvió cada uno de sus movimientos, pero ella no dejó de agredirlo. Sonaban los estruendos y pequeñas explosiones. Los objetos en sus repisas caían rompiéndose en pedazos mientras escuchaba cómo aporreaban su puerta y gritaban su nombre. De pronto bajó los brazos cansada –Si tú no quieres salir de mi vida, déjame salir de la tuya –dijo sollozando –Ya te dejé a mi familia ¿qué más quieres de mí? –Él no contestó y entonces ella se acercó hasta quedar apenas a unos centímetros de él –Después de todo lo que me hiciste ¿por qué no me dejas en paz?

-Yo no te hice…

Ella le dio una bofetada

-Ten las pelotas suficientes y acéptalo. Sé que debes repetirte que tú no hiciste nada malo, pero por una vez asume la culpa… Asúmela y me quedaré conforme. Me iré de aquí, me iré lo más lejos posible y no volverás a verme…

Harry se quedó en silencio, mirándola impasible mientras ella lloraba de forma desconsolada.

-No quiero que te vayas… -le dijo finalmente

Ginny soltó una carcajada inestable sin poder creer lo que escuchaba.

-¿Qué demonios te pasa? Eres un loco hijo de puta ¡No soy de tu propiedad! ¡No soy tu juguete! ¿Para qué me quieres aquí? ¿Por qué no me dejas ir?

-Porque te amo

Las piernas de Ginny flaquearon y se sintió desvanecer. Había pasado más de un año desde la última vez que escuchó decirle esas palabras. Tantos días soñó con el día en que volvería a oírlas salir de sus labios, pero ahora ya no significaban nada, sólo dolor. Un infinito y punzante dolor que luchaba por acabar con ella. Un dolor que trataba de destrozarla. Ginny se sostuvo en pie a duras penas, no supo de dónde sacó la fuerza. Se dio cuenta que habían dejado de golpear su puerta y que los gritos habían cesado.

-No es cierto. Tú no me amas… nunca lo hiciste…

-Claro que sí –dijo acercándose pero ella retrocedió

-¡Si amas a alguien no lo destruyes! –sollozó llorando más -¡Si amas a alguien no lo engañas!

-Yo no—

-Dime algo que nunca entendí… ¿Por qué me engañaste si estábamos comprometidos? ¿POR QUÉ? ¿SI ME AMABAS TANTO ENTONCES POR QUÉ TE ENCONTRÉ FOLLANDO CON CHO CHANG?

-Ginny...

-¿POR QUÉ LA LLEVASTE A LA CASA QUE TÚ Y TO HABÍAMOS COMPRADO JUNTOS, A LA CAMA QUE COMPARTÍAMOS? ¿POR QUÉ? ¡CONTÉSTAME! –Y entonces le dio una bofetada pero él siguió impasible -¿POR QUÉ TUVISTE SEXO CON ELLA EL DÍA DE NUESTRO ANIVERSARIO?

-Yo...

-¿Vas a negarlo? ¿Vas a decir que lo estoy inventando? –Le dio otra bofetada y entonces él la tomó de las muñecas –¿Follabas a Cho por amor? ¡DIME! ¿La querías? ¿La amabas?

-No… -susurró con los ojos aguados.

-Maldito seas, no me digas que ahora te duele haberme engañado porque no te creo… ¿Cuánto tiempo me engañaste con ella? ¡Dímelo! –Ella sollozó con fuerza y forcejeó para que la soltara -¡DÍMELO! ¿DURANTE CUANTO ESTUVISTE CON ELLA MIENTRAS TU Y YO ESTÁBAMOS JUNTOS? ¿FUE SÓLO ESA VEZ?

-No…

Ginny sintió su corazón quebrarse. ¿Por qué a pesar de que había pasado tanto tiempo le dolía como si hubiera sido en ese mismo momento? Apretó los ojos dejando salir más lágrimas y pudo ver en su mente aquella imagen en que entraba a su casa para darle una sorpresa de aniversario a Harry, pero al final fue ella la que se llevó la sorpresa y lo encontró teniendo sexo con Cho Chang. Él había intentado arreglar las cosas durante un par de semanas, le pidió perdón de mil formas, pero ella se encontraba destrozada. Una cosa es enterarte de que tu pareja te engaña, que alguien más te lo diga o que te enseñen alguna foto, pero verlo con tus propios ojos y de esa forma… simplemente era lo más humillante y repulsivo que había presenciado en su vida. La había dejado devastada. Sin embargo lo peor de todo fue que al final de ese corto tiempo, él se dio por vencido y no volvió a buscarla, y enseguida comenzó a actuar como si la culpable hubiera sido ella. En los días en que él le pidió perdón le juró y perjuró que sólo había sido aquella única ocasión, que Cho lo había hechizado, que había estado bajo el efecto de un filtro de amor… siempre había tenido sospechas de que era mentira y ahora después de tanto tiempo lo corroboraba.

-¿Con cuántas más estuviste? -Él no habló -¿Fue sólo ella?

-Sí...

Ginny respiró de forma entrecortada. Había pensado durante tanto tiempo que prefería que él la hubiera engañado con muchas mujeres. Prefería mil veces que fuera un mujeriego empedernido y no que hubiera sido sólo Cho, sobre todo porque le dejaba la incesante duda de si lo suyo era una relación aparte, a escondidas y a expensas de ella, pero seria. Eso definitivamente era más doloroso porque significaba que él había buscado en otra algo que no había encontrado en ella, mucho más allá del simple sexo.

-¿Cuántas veces…? –susurró con la garganta deshecha -¿Cuántas veces estuviste con ella?

-No lo sé…

-¿Ustedes... ustedes tenían una relación?

-Sí...

Ginny sollozó con brusquedad y entonces intentó abrazarse a sí misma para no sentir que se deshacía, pero él la tenía atrapada, apretando sus muñecas con fuerza.

-¿Cuánto tiempo me engañaste? –Él no respondió -¿DESDE CUÁNDO?

Harry comenzó a llorar con fuerza

-Desde un mes después de comprometernos…

Esta vez las piernas de Ginny no soportaron y sus rodlillas se doblaron. Hubiera caído de golpe al suelo de no ser porque Harry seguía sujetándola de las muñecas. Ella quedó de rodillas mirando hacia él que se había agachado para no soltarla

-Maldito hijo de puta –sollozó entre espasmos –Si no me querías ¿por qué me pediste matrimonio?

-No lo sé…

Otro golpe ensordecedor directo a su corazón. Ginny pensaba que en aquel tiempo cuando se enteró de su infidelidad había llorado todo lo que se podía llorar, pero en aquel momento sentía que podía caer muerta en cualquier momento por tanto espasmo a causa del llanto.

-¿Me amaste alguna vez? ¿Me amabas en ese entonces?

-No…

Y entonces hubo un estallido. La puerta de su recámara explotó en pedacitos. Varios de ellos la golpearon en el rostro y en los brazos pero aquel dolor no se comparaba con el dolor que sentía su alma. Entonces volteó hacia la entrada y pudo ver a través de las lágrimas a Hermione apuntando su varita hacia ellos. A un lado estaba Ron y su padre, sosteniendo orejas extensibles. Pudo ver a través de las lágrimas las expresiones de sorpresa e incredulidad de cada uno, y enseguida vio aquello que había evitado durante tanto tiempo: lástima. De pronto su mirada se encontró con la de Hermione y vio que su amiga también estaba llorando.

-Desmaius! –gritó Hermione y entonces Harry soltó sus muñecas cayendo aturdido al piso. Sin embargo no había quedado desmayado. Se removió enseguida y en un movimiento sorprendentemente rápido, deshizo el hechizo anti-aparición y se fue de allí.

Antes de que alguien más se moviera, Ginny tomó su varita, convocó su maleta y desapareció también. En el momento en que se encontró en su departamento, escuchó que Ron aporreaba su puerta. Consideró quedarse ahí pero entonces vio a Harry aparecer frente a ella. Sin dudarlo más volvió a desaparecer, esta vez llegando al primer lugar que se le había ocurrido. El único lugar donde nadie la buscaría, el único lugar en que podía sentirse a salvo por completo.


Oooooh poorrrr diooooossss!

Escríbanme todas sus impresiones, ahora mismo, en este preciso momento. Bajen al cuadrito de acá abajo y ESCRIBAN!