Descubrí la fórmula secreta: para escribir a gusto necesito dejar de pensar en la longitud del capítulo. Este lo hice en dos días y eso porque ayer trabajé y tuve más cosas que hacer.

Es un poco corto, pero siento que quedó bien. Espero que les guste. Va dedicado a lily masen y a nicole shbrcopg. gracias por estar tan al pendiente de este fic y gracias por sus palabras de aliento y apoyo. Les mando un abrazo gigante!


TO BE WITH YOU

By Aurum Black

Capítulo 17

Prometido

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Contra todo pronóstico que Ginny pudo haber tenido, conforme fueron pasando los días su vida comenzó a tener un nuevo sentido. Durante más de un año creyó que nunca volvería a vivir sintiéndose feliz y sin embargo allí estaba, despertando cada mañana al lado de Cedric Diggory, con la ilusión de una joven tonta apretando su cuerpo contra el de él, agradecida por tenerlo para salir adelante. Era sorprendente el efecto que él causaba sobre ella. Le infundía fuerza, le daba valor, le brindaba alegría, le transmitía cariño, pero sobretodo le mostraba que hasta para la persona más perdida y rota había esperanza. Sin embargo y aunque Ginny se había relajado un poco, no podía lanzarse con sus sentimientos descubiertos hacia ese nuevo rumbo que la vida le daba. Y es que ella estaba aterrada. Muerta de miedo de tan sólo considerar lo que pasaría si ella lo dejaba entrar sin restricciones, si no se detenía a pensar en las posibles consecuencias, entonces cuando Cedric dejara de formar parte de sus días, cosa que ella presentía que pasaría, quedaría destrozada una vez más y eso no iba a permitirlo. Tal vez fuera injusta o simplemente una persona demasiado fría, pero se había convencido a sí misma de que aquel paraíso en el que había vivido con Cedric durante las últimas semanas era algo completamente temporal y por eso mismo prefería dejar de pensar y simplemente sentir. Aprovechar cada segundo que durara aquella maravillosa época robada de algún cuento, atesorar cada momento que Cedric la hacía sentir viva y simplemente disfrutarlo a él, entregándole todo lo que tenía a su alcance.

Y Cedric pudo verlo, él se fue dando cuenta de que ella poco a poco iba bajando la guardia, derritiendo esa fría coraza en la que se había envuelto y lo había dejado entrar. A él y sólo a él. Cada mañana despertaba con un beso suyo, odiando por primera vez en la vida tener que ir al hospital durante horas dejándola sola. Sin embargo ella fue encontrando cosas que hacer para distraerse, como dejar su departamento renovado, limpio y lleno de vida, cosa que Ginny se negaba a aceptar como mérito suyo declarando que Cedric siempre había sido muy ordenado; pero era innegable para él percibir el toque femenino y fresco que ella había ido dejando por todo el lugar. Los detalles eran pequeños, casi imperceptibles, pero él los notaba todos. Desde el aroma floral que ahora tenían sus sábanas, hasta los cuadros y adornos que habían cambiado de ángulo. Tal vez exageraba pero hasta podía jurar que la luz entraba a su habitación de forma diferente. Seguramente se debía al modo en que Ginny había acomodado el cortinaje, pero a él le gustaba pensar que hasta el sol quería girar para que sus rayos alcanzaran su cuerpo bello y frágil enredado entre las sábanas de su cama todas las mañanas.

A veces Ginny se enfrascaba por horas en alguno de los muchísimos libros que Cedric había ido coleccionando en su paso por el mundo y cuando él llegaba del trabajo la encontraba emocionada, haciéndole mil preguntas de lo que había leído o en otras ocasiones ella lo sorprendía preparándole algún delicioso platillo de sus muchos recetarios mágicos y muggles. Y Cedric no podía sentirse más feliz en esos momentos en que la encontraba en la cocina, tan bonita con su delantal de colores, el cabello levantado en una coleta despreocupada y su cara o sus manos manchadas de comida. A veces incluso la había sorprendido cantando. Él se sentía contento, puesto que poco a poco ella estaba volviendo a empezar, dejando su pasado detrás de ella, decidida a seguir adelante y eso lo hacía sentir muy orgulloso. Aunque obviamente Ginny aún tenía mucho por sanar. Cedric aún podía ver atisbos de tristeza en sus ojos y podía percibir el miedo que tenía de abrirle su corazón. Ante eso él no podía hacer otra cosa más que protegerla, hacerla sentir segura y querida, como si con cada abrazo pudiera mantener juntas las piezas rotas dentro de ella, como si con cada beso pudiera sellar las grietas que iban quedando y como si con cada caricia a su cuerpo desnudo pudiera reinventar una nueva Ginny, moldearla libre de penas y al unirse a ella por completo hacerle sentir lo jodidamente loco que estaba por ella. Intentaba por todos los medios hacerle entender lo maravillosa que era, pues a pesar de todo lo que había resistido y soportado, ella seguía sintiéndose mal consigo misma, como si fuera la propia culpable de todo lo que le había pasado. Cedric no concebía que una mujer tan tenaz y llena de vida como Ginny pudiera tener el autoestima por los suelos, ya que eso implicaría que el daño que le habían hecho había sido atroz. Cada que pensaba en lo que ella le había contado acerca de la infidelidad de Potter, sentía un coraje nacer desde su estómago, completamente furioso contra Harry, sin poder creer que alguien tuviera la intención de lastimar a Ginny. Si él hubiera estado en su lugar nunca habría ni siquiera considerado hacer lo que él hizo, si el hubiera estado en su lugar Ginny habría sido la mujer más feliz del mundo o por lo menos pondría todo de sí para conseguirlo, que era más o menos lo que se encontraba haciendo en esos días.

Y vaya que lo estaba logrando. Era inevitable para Ginny comenzar a recobrar la sonrisa que había perdido si estaba al lado de Cedric. En él encontraba todo eso que había estado buscando durante un año: pasión, necesidad, urgencia y esa hermosa adrenalina de sentirse viva. Cedric le daba eso y muchísimo más. Con él había ternura, había suspiros, había un corazón latiendo a una velocidad inimaginable, como si se tratara del de una chiquilla de quince años, en los vientos de su primer amor.

Amor. Ginny sentía su cuerpo tensarse y sacudía la cabeza para despejarla cuando acudían a su mente términos tan intensos y tan comprometedores al divagar sobre Cedric. Tal vez era una cobarde al huir de lo que sentía, pero prefería no darle etiquetas ni intentar definir cosas indefinibles. Además, si lo pensaba lógicamente era imposible hablar de algo tan profundo como amor tras poco tiempo, el tan sólo plantearlo le resultaba absurdo. Lo único que había entre ellos era una vieja amistad resurgida casi por casualidad que había terminado desembocando en encuentros íntimos cargados de deseo y pasión.

Ginny bufó de forma brusca. Se encontraba en el sofá de Cedric, viendo una película en la televisión de Cedric, en el departamento de Cedric, mientras él se encontraba trabajando. Se sintió estúpida e injusta, enojada consigo misma por los pensamientos que acababa de tener. Claro que entre ellos había deseo y pasión pero había muchísimo más que eso; y el catalogar a Cedric como simplemente alguien con quien se acostaba casualmente, resultaba malagradecido y grosero. Si quería ser justa entonces no podría negar que Cedric era como un ángel: guardián y protector que había llegado a salvarla en el momento en que ella había perdido las esperanzas y las ganas de vivir, además de que cada día se encargaba de hacerla sonreír y sentirse agradecida de haberlo encontrado. Él la estaba haciendo ver el sol nuevamente con sus caricias inesperadas, sus besos tiernos y sus palabras cargadas de ternura. Con él volvía a sentirse una mujer no sólo atractiva, sino realmente hermosa, ya que aparte de que no paraba de repetírselo a la menor provocación, también se lo daba a entender, acariciándola con tanto cuidado, con tanto deseo y con tanta devoción que Ginny se sentía como una obra de arte, una escultura que Cedric estaba creando con todo su corazón. Y esa forma de hacerle el amor... Por Merlín, Ginny se mordía el labio siempre que utilizaba esa expresión pero era para ella imposible llamar a lo que ellos hacían simplemente sexo. Había una conexión más profunda entre ambos y la forma en que se compenetraban uno al otro era tan perfecta que era difícil de creer. Se cuidaban uno al otro, se dibujaban, se entendían sin palabras, se miraban a los ojos y se perdían entre sí mientras gritaban con caricias y besos todo eso que no necesitaban decir. Ellos realmente hacían el amor, pero era algo que Ginny no iba a aceptar en voz alta. La verdad es que no sólo sentía miedo de aceptar sus propios sentimientos, sino que también le preocupaba lo que Cedric pensara al respecto. Tal vez para él no era tan especial, y honestamente no se atrevería a preguntárselo. Lo único que tenía por seguro era que nunca nadie le iba a hacer el amor de esa manera y de que nunca más en su vida se sentiría tan bien haciéndolo con alguien más. Y es que durante el último año se había dedicado a buscar en bares y clubs a personas que le hicieran sentir algo que al final creyó nunca encontrar... Hasta que estuvo con Cedric, demostrándole que nada era imposible y que por sobre todas las cosas, todos tenemos la oportunidad de volver a comenzar.

Eso se lo dejó completamente claro aquella noche en que habían vuelto de ver Luna. Allí recostados en ese mismo sillón, después de haber hecho el amor de esa forma extraordinaria en que sólo ellos dos podían lograrlo, abrazados y desnudos, a Ginny le preocupó repentinamente una idea.

-Oye Ced... -había susurrado contra su pecho

-¿Que pasa, bonita? -le preguntó con voz ronca

-Tu... has...

-¿Sí?

-¿Lees Corazón de Bruja?

Él se había reído de esa forma tan linda en que lo solía hacer cuando algo de verdad le causaba una gracia tonta, como cuando Luna le había pedido que fuera su dama de honor.

-Honestamente... No está en mi lista de lectura frecuente ¿por qué lo preguntas?

Ella había suspirado con tristeza

-Rita Skeeter, ¿la recuerdas?

-¿Esa mujer que inventaba chismes de todo el mundo cuando participé en el torneo de los tres magos? Cómo olvidarla...¿Qué pasa con ella?

Ginny se separó un poco de él para verle la cara.

-En verdad no lo sabes -dijo en un susurro

-¿Qué cosa?

-Que por alguna razón me he vuelto un "tema frecuente" de sus columnas.

-¿A que te refieres?

Ella tragó saliva.

-Cuando... Empecé a ser novia oficial de Harry, empezamos a salir en sus notas, obviamente por la fama de él, pero cuando... terminamos... en lugar de acabarse parecía que se había multiplicado. Fotos mías aparecían en cada revista del mes, ventilando mis salidas a bares y encuentros con personas, diciendo abiertamente que era una cualquiera y que yo le había roto el corazón a Harry cuando... -se detuvo de pronto mientras él le pasaba una mano por la espalda desnuda para reconfortarla -Y después comenzaron los demás chismes, asegurando que salía con hombres casados y que arruinaba matrimonios y miles y miles de mentiras más, y yo no soy nada de eso -dijo de pronto bajando la mirada ruborizándose -Tal vez no lo parezca, pero...

-¿De qué hablas? Ginny, todo el mundo sabe que Rita Skeeter es una mentirosa manipuladora.

-Ya lo sé, pero... En parte siempre tuvo razón. Yo... Todas las fotos eran reales, por lo menos las que yo llegaba a ver. Aunque muchas de las pláticas que tenía con las personas en los bares eran sólo eso, unos cuantos tragos y ya. Eran pocas las veces que pasaba algo más que eso y-

-Ginny -la había interrumpido él -¿Por qué me cuentas todo esto?

-Porque no quiero que pienses que soy una cualquiera

Cedric tomó su rostro con ambas manos y acercó su rostro al de él, chocando su frente con la de ella con suavidad.

-Te puedo jurar que nunca he creído eso de ti. Lo que dice Skeeter es mierda y no tiene credibilidad.

-Pero yo...

-Estabas viviendo tu vida, sólo eso y nada más. Yo también iba a bares a conocer mujeres ¿y qué? Todos tenemos el derecho de divertirnos y no es un pecado ni algo por lo cuál sentirse avergonzado.

-Pero sí me avergüenza -Insistió ella separándose un poco

-No debería...

-Lo hace, porque no lo hacía por mi diversión. La verdad es que... Al principio intentaba darle celos a Harry -accedió bajando la mirada -Luego, al ver que no conseguía mi propósito inicial, comencé a hacerlo por despecho y al final simplemente buscaba sentirme viva. Sé que suena patético...

-Claro que no.

-Ced, está bien, yo lo acepto. Me doy cuenta de mi nivel de estupidez y de lo patético que resulta todo lo que solía hacer. Así que cuando digo que era patético es porque lo era.

Él le sonrió divertido, haciéndola fruncir el ceño pero al final terminar contagiándole la sonrisa.

-Bueno -había dicho él - Pero sólo un poco.

Ginny sonrío al recordar aquella plática y pensaba en que era en gran parte gracias a esa conversación que había comenzado a relajarse y a sentirse menos preocupada, dejando de importarle realmente lo que dijeran de ella en Corazón de Bruja. También recordó que debía agradecerle a Hermione por haber movido sus contactos para que modificaran las fotos de Cedric y ella, pero había olvidado hacerlo, así que se dispuso a escribirle en ese momento, enviándole como regalo un boleto para que se fuera de paseo a donde ella deseara, además de la foto que se había tomado con Luna, dándole a entender que estaba con ella en Francia. Procuró no mencionar explícitamente a Ron y sólo se limitó a preguntarle cómo se sentía.

Por la tarde cuando Cedric regresó, ella ya había hecho los encantamientos necesarios para cambiar su aspecto físico, siendo esta vez una morena de cabellera lacia y obscura. Durante las últimas semanas Ginny había ido dándole variedad a sus disfraces, produciendo que en la revista siguiente de Corazón de Bruja apareciera otro pequeño artículo dedicado a él con el título "¿Buscando al amor de su vida?", y bajo él algunas fotos de Cedric con diferentes mujeres en los alrededores de San Mungo, aunque en realidad todas ellas eran Ginny cuando solía esperarlo fuera del hospital; cosa que los llevó a entender que aquellas primeras fotos que habían obtenido de ellos no habían sido a causa de ella, sino de algún fotógrafo encargado de captarlo a él.

Ginny había esperado que con esas fotos en la revista pudiera despistar a todos en su casa y también a Harry ya que no quería meter a Cedric en líos, y realmente las fotos eran muy convincentes. El problema era que las fotos de la revista pasada que Hermione había modificado, también lo eran y todos ellos sabían que la mujer original era Ginny. Sin embargo como mandado a hacer, unos días atrás cuando habían asistido juntos a un pequeño evento de San Mungo en que celebraban la inauguración de una nueva ala, el grupo de aurores encargados de la seguridad iba liderado por Harry quien los observó con curiosidad durante unos minutos y luego al convencerse de que esa mujer que iba con Cedric no podía ser Ginny, no volvió ni siquiera a acercárseles. Ginny resopló indignada, seguramente el muy imbécil dudaba de su capacidad para cambiar tan bien su aspecto, pero no por algo ella era un auror excelente.

-Siento raro de salir con mujeres diferentes todo el tiempo-le dijo Cedric abrazándola, regresándola al presente.

-No me digas que eso te molesta, si siempre me esmero en darte mujeres guapas. -contestó sonriéndole.

-La verdad te prefiero a ti -y entonces la besó, haciéndola flotar por las nubes. -¿por qué no te deshaces de tu disfraz y nos quedamos aquí para...? -sugirió intensificando el beso y estrechándola con fuerza con sus manos en su espalda baja. Ella se separó como pudo de él.

-Después -dijo guiñándole un ojo -Ya hicimos la reservación en el restaurante y yo ya hice este maravilloso trabajo -dijo señalando su nuevo aspecto -Vamos a mostrarle al mundo tu nueva conquista.

Él hizo una mueca y asintió siguiéndola. Sinceramente ya se estaba cansando de los disfraces y las citas interminables, sin embargo parecía darle tranquilidad a Ginny por lo que siempre terminaba accediendo. Esperaba que poco a poco ella dejara de necesitar esconderse; tenía la esperanza de que algún día podría besarla sin importar el lugar y sin importar quien estuviera viendo. Tenía la esperanza de que ella se diera cuenta de que era él a quien había estado buscando durante tanto tiempo.

De vuelta al departamento de Cedric, después de aquella tranquila cena, Ginny se encontró con la sorpresa de que Hermione le había respondido a su carta de esa misma tarde. Mientras iba deshaciéndose de los encantamientos de disfraz con movimientos de varita muy despreocupados, fue leyendo la carta de Hermione.

Querida Ginny:
Me alegra mucho saber de ti, y también me pone muy contenta saber que te vas sintiendo cada vez mejor. En cuanto a lo de las fotos no tienes nada que agradecer, es algo que tu también habrías hecho por mí. Por Cedric ya no creo que debas preocuparte, por lo visto él ha seguido con su vida y ni Harry ni tu familia tienen interés en él. Las cosas se han calmado demasiado y parece que he vuelto con Ron. Él me ha buscado y me ha pedido perdón, aunque le cuesta mucho creerlo dice que va a intentar escucharte cuando estés lista para hablar y dice que va a asegurarse de que la verdad salga a la luz. Está muy confundido y le duele en el alma dudar de su mejor amigo, pero al igual le duele inmensamente dudar de ti. Espero que puedas perdonarlo, Ginny. Sólo intenta ponerte en sus zapatos, es todo lo que te pido.
Por otra parte mil gracias por el regalo, no tenías por qué hacerlo, en realidad sólo tuve que hablar con un amigo en prensa que me debía un favor. Y por cierto también hablé con una amiga que trabaja en la oficina postal y ha bloqueado toda tu correspondencia. Los gemelos han estado buscándote, al igual que tu padre. En realidad todos te extrañan, incluso tu madre. Se la ha pasado llorando y creo que está muy arrepentida. El día que te sientas preparada, dime y volverá a llegarte tu correspondencia.
Mándale mis saludos a Luna.
Te quiere, Hermione.

P.D. Olvidaba decirte que gracias a mi amigo de prensa descubrimos que a Rita Skeeter le llega un cheque por cada artículo despectivo que escribe de ti. Eso explica por qué se ensañó contigo durante el último año. Aún no descubrimos quién es el que manda los cheques, pero creo que es obvio. Aún no le he dicho nada a Ron, pero lo haré en cuanto tenga pruebas en mis manos de que ha sido Harry.

-Maldito malnacido -dijo Ginny apretando el pergamino en su mano -Idiota hijo de puta...

-¿Ginny? -dijo Cedric confundido asomando la cabeza al cuarto de baño donde estaba ella frente al espejo terminando de volver a ser ella misma -¿Estás bien?

Ella agitó la carta en su mano con movimientos enérgicos, estallando en furia.

-¡Ese maldito imbécil! -gritó descontrolada, preocupando a Cedric, haciendo que él entrara para tranquilizarla.

-¿De qué hablas? ¿Qué pasa?

-¡Harry le paga a Rita Skeeter para que escriba mal de mí!

-¿Qué?

-Lo que oyes... ese hijo de puta... Maldito, mil veces maldito -susurró caminando como una fiera enjaulada de un lado hacia otro -Voy a matar a ese imbécil, ¡te juro que lo voy a matar! le voy a arrancar los ojos con mis propias manos y... -se detuvo al mirarlo recargado en la pared -¿de qué te ríes?

-Me pareces adorable cuando te enojas -dijo con esa sonrisa atractiva en su rostro -Surge de tu interior una Ginny enérgica, sin inhibiciones, más hermosa aún... Eres tan sexy cuando te enojas, que me dan ganas de arrancarte la ropa y hacerte el amor.

Ginny sintió que aguantaba la respiración y sintió detenerse su corazón. Frunció el ceño, intentando mostrarse muy molesta.

-¡Pues entonces hazlo ahora mismo! -gritó con voz furiosa, sin poder evitar sonreír al final, al momento en que él se acercaba a ella para besarla. La ropa de ambos desapareció en cuestión de segundos, volando en todas direcciones. Cuando estuvieron desnudos, Cedric hizo que ella se volteara, recargándose en el lavabo del baño, mirándose al espejo, y él se colocó justo detrás de ella, completamente excitado con la imagen que el espejo le mostraba. Y allí, sin más preámbulos la penetró y le hizo el amor con lentitud, soltando suspiros y jadeos, acariciándole un seno con una mano, sosteniendo su cintura con la otra mientras su boca atacaba el suave cuello de Ginny y ella ladeando la cabeza, alzaba una mano para aferrarlo del cabello.

Y allí, mirando el reflejo de como Cedric le hacía el amor, Ginny se sintió la mujer más hermosa y sexy del planeta. Cuando la mano de él dejó su cintura y llegó hasta aquel pequeño botón en su zona íntima, ella no pudo aguantar más, explotando de placer con un grito y el temblor de su cuerpo, mientras él comenzaba a moverse con más intensidad y segundos después la aferraba con fuerza soltando el aire de sus pulmones directo a su cuello y ambos se recargaban en el lavabo para no perder el equilibrio. Entonces Cedric salió de su cuerpo y la hizo girar para mirarla de frente. La acarició con el dorso de su mano, recorriendo las curvas de su piel desde su barbilla, pasando por el cuello y luego el montículo de su seno.

-Eres hermosa, nunca me cansaría de decírtelo...

Ginny lo tomó del cuello y lo besó con pasión, metiendo la lengua dentro de sus labios, despertando el deseo una vez más. Y entonces lo empujó hacia la habitación, guiándolo hacia la cama, necesitando que le hiciera el amor una vez más.

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A Ginny le sorprendía que a pesar de que los días pasaran, el deseo y la pasión no se apagaran ni se minimizaran, sino al contrario que fueran creciendo exponencialmente. Al igual que esas ganas de simplemente abrazarse mientras se recostaban a ver la tele o a platicar de mil cosas cotidianas. Con Cedric todo parecía correcto, con él todo se sentía bien. Estando entre sus brazos Ginny se sentía feliz y era por eso que no quería desperdiciar ni un sólo minuto con él. Algo que contra su pesar tendría que hacer en ese par de días que estarían en Francia, para la cena de compromiso de Luna.

Habían llegado juntos al lugar donde Luna los estaba esperando, sin embargo habían mantenido su distancia pues aún tenía miedo de lo que Luna podría llegar a decir o hacer si se enteraba de lo que sucedía entre ellos. Ginny había puesto al tanto a su mejor amiga de todo lo que le había pasado últimamente, omitiendo obviamente todo lo que tuviera que ver con Cedric. Hasta le contó que se había accidentado, pero no le dio detalles de su gravedad ni de quién era el sanador que la había atendido. Al final, Luna no parecía sospechar nada, ni parecía interesada en indagar más.

Cedric y Ginny habían llegado a París una noche antes de la cena de compromiso de Luna, pues ella quería aprovechar para salir los tres y que conocieran a su prometido. Aunque Cedric sí lo había conocido, no lo había tratado lo suficiente y Ginny sólo sabía de él lo que le habían contado: que era un paciente que Luna había atendido, así que ella se sentía muy emocionada de por fin conocerlo en persona.

Se encontraban los tres en una terraza de un bar muggle en las afueras de París, platicando acerca de cosas sin sentido y riendo entre sorbos de cerveza, cuando Luna observó su celular y levantó la mirada con nerviosismo.

-Mi prometido está aquí -declaró mirándolos a ambos -Yo... Saben que los amo ¿verdad?

Cedric y Ginny voltearon a verse entre sí confundidos, pero no hubo tiempo de que pudieran preguntarle algo, puesto que alcanzaron a ver a un hombre acercarse a su mesa. Un hombre que los dos reconocieron al instante. Luna se puso de pie y el hombre la abrazó, dándole un beso en la frente.

-Les presento a mi prometido- dijo Luna sonriendo -Draco Malfoy.


Chan chan chan chan!

¿Qué qué? WTF? Esa Luna tiene muchas explicaciones que dar! jejeje

Por fin ha sido revelado el papel de Malfoy en este fic, ¿qué opinan? Espero que les agrade o por lo menos no les moleste, ya que así fue como se me ocurrió desde el momento en que consideré incluirlo en esta historia. Sé que es una pareja inusual, pero también lo son mis protagonistas, por lo que creo que le viene bien al fic.

espero sus reviews, lectores míos. Les mando un enorme abrazo!